{"id":3998,"date":"2020-08-12T23:22:28","date_gmt":"2020-08-13T05:22:28","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/08\/fogwill-archive-daniel-link\/"},"modified":"2024-05-05T10:15:37","modified_gmt":"2024-05-05T16:15:37","slug":"fogwill-archive-daniel-link","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/08\/fogwill-archive-daniel-link\/","title":{"rendered":"&#8220;Fogwill: Bien de archivo&#8221; de Daniel Link"},"content":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">Fogwill siempre estuvo ah\u00ed. Muy \u00edntimamente ligado con mi vida. Sigue estando ah\u00ed, un poco porque mi memoria sigue herida por su ausencia y otro poco porque su voz, su conciencia y su gesto me llegan cuando reviso algunos papeles, algunos correos electr\u00f3nicos y, por supuesto, sus libros (novelas y poemas).<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Pero Fogwill siempre estuvo ah\u00ed, incluso antes de que lo conociera, porque Fogwill hab\u00eda participado de la invenci\u00f3n Bazooka, el chicle argentino con el envoltorio donde se le\u00edan las aventuras de la barra de Joe Bazooka y tambi\u00e9n los hor\u00f3scopos, que ya desde mi m\u00e1s primera infancia me inquietaban por su capacidad zen para dar en el blanco (o m\u00e1s bien: para llevarme mediante palabras ambiguas a un destino que yo desconoc\u00eda).<\/p>\n<p>No s\u00e9 de cu\u00e1ntas cosas podr\u00eda responsabilizar a aquel publicista, Enrique Fogwill, pero s\u00ed s\u00e9 todo lo que le debo a Quique, a Fogwill, a quien conoc\u00ed cuando yo ten\u00eda 21 a\u00f1os, en 1980. Me lo present\u00f3 Enrique Pezzoni, quien lo hab\u00eda premiado en el concurso Coca Cola por <em>Mis muertos punks<\/em> y que, despu\u00e9s, disfrutaba como nadie del esc\u00e1ndalo que el propio Quique (as\u00ed lo llam\u00e1bamos entonces) hab\u00eda generado en relaci\u00f3n con esa publicaci\u00f3n, neg\u00e1ndose a aceptar los t\u00e9rminos del contrato.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En 1983, Fogwill me llamaba todos los d\u00edas a Ediciones de la Flor para quejarse de la edici\u00f3n de <em>Los Pichiciegos<\/em>: no le gustaba la tapa, consideraba que el libro no estaba bien distribuido (suger\u00eda que era adrede) y aseguraba que lo estaban robando. Yo sab\u00eda que nada de eso era cierto, salvo lo de la tapa, que era realmente fea. Pero Ediciones de la Flor hac\u00eda lo mejor que pod\u00eda para promocionar los libros, para que estuvieran bien distribuidos y expuestos en las vidrieras de las librer\u00edas y pagaba religiosamente los derechos de autor, que yo liquidaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div dir=\"ltr\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3991\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/coverpichycyegos1.jpg\" alt=\"\" width=\"465\" height=\"668\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/coverpichycyegos1.jpg 800w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/coverpichycyegos1-209x300.jpg 209w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/coverpichycyegos1-712x1024.jpg 712w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/coverpichycyegos1-768x1104.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 465px) 100vw, 465px\" \/><\/div>\n<div class=\"caption\" dir=\"ltr\">Portada de\u00a0<em>Los Pichiciegos<\/em>, Ediciones de la Flor.<\/div>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">En el fondo Fogwill sab\u00eda todo eso, pero le gustaba quejarse porque hab\u00eda comprendido la insignificancia del mercado editorial (comparado con el publicitario) y sab\u00eda que en ese mercado una moneda es casi todo lo que se puede esperar. Fue por entonces cuando lo escuch\u00e9 hablar por primera vez de Copi, cuya obra habr\u00eda de obsesionarme durante a\u00f1os. Tambi\u00e9n le\u00ed, gracias a \u00e9l, a Osvaldo Lamborghini y N\u00e9stor Perlongher (los hab\u00eda publicado en la editorial que hab\u00eda fundado con los dineros del premio Coca Cola). Y Fogwill me pas\u00f3 una tesis sobre la formaci\u00f3n de la teor\u00eda revolucionaria escrita por Roberto Jacoby (a quien conoc\u00ed tambi\u00e9n por esos a\u00f1os), que funcionaba un poco como un juego y que me ense\u00f1\u00f3 casi todo lo que importaba sobre la relaci\u00f3n entre guerra y revoluci\u00f3n. Nunca le devolv\u00ed ese manuscrito encuadernado en tapas rojas y un d\u00eda decid\u00ed d\u00e1rselo a Roberto, quien por fortuna decidi\u00f3 publicarlo mucho tiempo despu\u00e9s (<em>El asalto al cielo: formaci\u00f3n de la teor\u00eda revolucionaria de la Comuna 1871 a octubre de 1917<\/em>).<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En 2008, Fogwill public\u00f3 una recopilaci\u00f3n de textos period\u00edsticos (<em>Los libros de la guerra<\/em>. Buenos Aires, Mansalva), uno de cuyos muchos m\u00e9ritos es recordarnos cuan tempranamente \u00e9l hab\u00eda presentado muchos asuntos de los que nosotros habr\u00edamos de hablar \u201cnaturalmente\u201d durante la d\u00e9cada del noventa y despu\u00e9s. En alg\u00fan momento, yo iba a escribir el pr\u00f3logo para ese libro, pero Fogwill no quiso. \u201cSi lo escrib\u00eds vos, deber\u00eda llamarse <em>Tr\u00f3logo<\/em>\u201d, me escribi\u00f3, con esa capacidad tan suya para juntar la invenci\u00f3n y la invectiva.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Para superar un poco esa herida narcisista, escrib\u00ed cuando el libro apareci\u00f3: \u201clos ejercicios de pensamiento vivo del Sr. Fogwill, sus educad\u00edsimas y elegantes argumentaciones, su confianza en la verdad y en la belleza, nos han formado. No dir\u00e9 que <em>Los libros de la guerra<\/em> es uno de los libros m\u00e1s importantes de este a\u00f1o ni que los j\u00f3venes lo leer\u00e1n con provecho. Dir\u00e9 s\u00f3lo que deber\u00eda ser de lectura obligatoria en todas las escuelas de la Patria\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Fogwill hab\u00eda pretendido que yo presentara ese libro en el Malba, junto con Quint\u00edn Ant\u00edn, con quien hab\u00eda sostenido una agria pol\u00e9mica a prop\u00f3sito de <em>Vivir afuera<\/em> en 1999. Por supuesto, me negu\u00e9: por Fogwill era capaz de muchas cosas, pero no de exponerme p\u00fablicamente a un debate en el que hab\u00eda ya perdido todo inter\u00e9s. Fogwill se enoj\u00f3 conmigo porque le negaba la felicidad de una carnicer\u00eda hist\u00e9rica para beneficio de los diarios y los agentes de prensa. Yo me negaba a ser su chicle Bazooka un poco porque \u00e9l no quiso hacer de m\u00ed su <em>tr\u00f3logo<\/em> (en cambio, le gustaba repetir la especie completamente falsa de que Sebasti\u00e1n Freire, mi marido, cuando le hizo fotos para una muestra, lo retrat\u00f3 desnudo y quiso abusar sexualmente de \u00e9l).<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p dir=\"ltr\">S\u00ed, Fogwill forma parte de mi archivo, entendido no como una colecci\u00f3n polvorienta de papeles sino como aquello que define mis propias condiciones de enunciaci\u00f3n (que es casi como decir de existencia). Si he sido capaz de decir y de escribir determinadas cosas es por el modo en que todo eso resuena en las diferentes partes de mi archivo personal, algunas de las cuales se llaman Fogwill, ese \u201cpensamiento vivo\u201d (vivo para siempre).<\/p>\n<p dir=\"ltr\">De hecho, he elegido, para este homenaje, la primera carta que Fogwill me escribi\u00f3, a prop\u00f3sito de un texto m\u00edo sobre <em>El entenado<\/em> (se reproduce en facs\u00edmil por separado). Est\u00e1 fechada el 22.3.85 (18 hs) y ah\u00ed Fogwill al mismo tiempo y con la misma mano me pega un <em>cross<\/em> en la mand\u00edbula y me da una palmada en el hombre (\u201cte concedo mi papel y mi cinta, para reivindicar un mont\u00f3n de progenituras sobre lo que un lector desprevenido podr\u00eda considerar\u00a0 \u2018ideas\u2019 agrupadas en tu texto\u201d; \u201ctu trabajo es admirable\u201d).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div dir=\"ltr\"><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-3993\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_1_1_0.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1145\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_1_1_0.jpg 800w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_1_1_0-210x300.jpg 210w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_1_1_0-715x1024.jpg 715w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_1_1_0-768x1099.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/div>\n<div dir=\"ltr\"><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-3995\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_2_1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1148\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_2_1.jpg 800w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_2_1-209x300.jpg 209w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_2_1-714x1024.jpg 714w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/carta_fogwill_22.03.85_2_1-768x1102.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/div>\n<div class=\"caption\" dir=\"ltr\">Carta de Fogwill a Daniel Link. Foto: Cortes\u00eda del autor.<\/div>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">Los \u201cdestellos de lucidez\u201d de mis 25 a\u00f1os no alcanzaban para librarme de la ignominia de haber querido usar la filosof\u00eda del lenguaje para leer un texto reci\u00e9n aparecido pero s\u00ed para que un monstruo de la literatura (Fogwill, por entonces, ya lo era) me escribiera una carta que para m\u00ed quer\u00eda decir que, por lo menos, alguien me le\u00eda.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Por supuesto, al principio no recib\u00eda con alegr\u00eda las correspondencias de Fogwill, porque no sab\u00eda nunca qu\u00e9 pod\u00eda desatar su c\u00f3lera, que entonces todav\u00eda me aterraba (\u00e9l mismo, con el tiempo, me ense\u00f1\u00f3 a despojarme de ese terror). El 25 de agosto de 1988 recib\u00ed una carta manuscrita que habla sobre eso. Empieza comentando no s\u00e9 qu\u00e9 cosa sobre los loros (supongo que a prop\u00f3sito de un texto m\u00edo sobre Luis Gusm\u00e1n): \u201cMe imagino que Aira, experto en faisanes y en gaviotas, debe saber mucho de loros\u201d. Pero lo que me importa de esa carta (dirigida a \u201cD\u00e9le\u201d, mis iniciales transformadas en nombre, nunca nadie me llam\u00f3 de esa manera) es la confesi\u00f3n \u201cMe averg\u00fcenzo de dar terror. Por eso callo y no salgo\u201d. Inmediatamente, censuraba la despedida de mi carta previa, que terminaba \u201cte quiero mucho\u201d. Dec\u00eda con raz\u00f3n que querer es f\u00e1cil, que el asunto no es querer y terminaba dici\u00e9ndome: \u201cTe puedo mucho\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Luego viene una larga PD de trece puntos, el pen\u00faltimo de los cuales dice: \u201cNos queda mucho por no-hablar\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La hermen\u00e9utica generalizada que siempre existi\u00f3 alrededor de su persona hablaba de una suerte de terror ante lo <em>otro<\/em> (el mismo que Fogwill me ense\u00f1\u00f3 a no sostener como distancia sino como lazo): ante otros pensamientos que la televisi\u00f3n o la moral peque\u00f1o-burguesa (aparatos ideol\u00f3gicos que el autor detesta con igual intensidad) no nos tienen acostumbrados a escuchar. En su momento, Fogwill se pronunci\u00f3 p\u00fablicamente en contra del aborto y de las\/ los abortistas, declar\u00f3 su simpat\u00eda por el Papa m\u00e1s inculto y reaccionario de todo el siglo XX, se manifest\u00f3 en contra de las exenciones impositivas a la producci\u00f3n art\u00edstica (teatro, libros, etc.). Fogwill siempre tuvo algo que decir en contra del sentido com\u00fan (sobre todo, en contra del sentido com\u00fan progresista): hab\u00eda decidido <em>vivir afuera<\/em> de todo lugar preconcebido del pensamiento y es precisamente eso lo que hoy tal vez nos falte para garantizar la marcha de la imaginaci\u00f3n, su proliferaci\u00f3n, su potencia.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ay, Quique, ay Fogwill, la puta que te pari\u00f3&#8230; Qu\u00e9 verg\u00fcenza me dar\u00eda que vieras a qu\u00e9 niveles de obediencia institucional hemos llegado con los a\u00f1os y la pobreza indecente de las lecturas literarias que circulan en estos tiempos sin afuera. Me indigna siempre que de <em>Lo dado<\/em>, ese extraordinario libro de poemas (Fogwill fue, sobre todo, un poeta, y uno de los mejores), casi nadie quiera darse cuenta de que el t\u00edtulo es una cita plebeya de Mallarm\u00e9. Me subleva que se sigan discutiendo las opiniones de los escritores, como si le interesaran a alguien.<\/p>\n<p><em>Vivir afuera <\/em>(la novela sobre la que polemizamos con Quint\u00edn) incluye un personaje que viene de otra novela, <em>Los pichiciegos<\/em> (la novela que yo mismo edit\u00e9 en Ediciones de la Flor). Ese \u201cpersonaje-gancho\u201d sirve para enhebrar las diferentes partes de ese todo que es la obra y tambi\u00e9n para ordenar cada una de las obsesiones narrativas de Fogwill \u2014la droga, el sexo, la guerra y los sistemas de vigilancia, los objetos y las marcas, la juventud: su modernidad, que siempre fue, al menos como ilusi\u00f3n, la nuestra.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Voy a cerrar para ustedes mi archivo Fogwill. Para m\u00ed estar\u00e1 siempre abierto, porque forma parte de mi vida y necesito tener cerca esa conciencia vigilante que al mismo tiempo que me dice que escrib\u00ed algo bien, me trata de pelotudo por todo lo que escrib\u00ed mal, que al mismo tiempo que me admira una frase, censura mi academicismo esteticista.<\/p>\n<p>Cierro el archivo con estos correos que intercambiamos poco antes de que se muriera en 2010 y que est\u00e1n puestos bajo el t\u00edtulo \u201cCuentas pendientes\u201d, el tema (\u201csubject\u201d) de su correo original (\u201crendir cuentas\u201d y \u201cajustar cuentas\u201d eran dos obsesiones de Quique).<\/p>\n<p>El 6 de abril de 2010 (21:34) Fogwill me reenvi\u00f3 un correo electr\u00f3nico que hab\u00eda mandado a una tercera persona censurando sus pareceres sobre un libro (para ese entonces yo ya sab\u00eda que Fogwill hablaba mal de los dem\u00e1s conmigo y mal de m\u00ed con los dem\u00e1s, pero ya nada de eso me aterraba). Al final de ese reenv\u00edo le dec\u00eda a esa persona:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>responder\u00eda tu comentario con el m\u00e1s sucio arsenal cr\u00edtico.<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>Pero me lo reservo y les pido reserva a quienes conocen mi opini\u00f3n y esta respuesta: Daniel, Dami\u00e1n y Pablo.<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\">El mismo d\u00eda (23:28) le contest\u00e9:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>Preciso, justo, necesario.<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>Decirte que le\u00ed el correo escuchando Frauenliebe und -leben ser\u00eda abusar de tu credulidad y tu generosidad.<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>Abrazo<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\">Poco despu\u00e9s (23:52) vino la respuesta de Fogwill:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>Te creo. \u00bfEscuchaste bien el n\u00famero de la maternidad?\u00a0<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>&#8220;an meinem herzen an meinem brust,<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>du meine Wonne, du meine Lust&#8221;&#8230;\u00a0<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>\u00bfno parece el canto de un puto feliz<\/em><\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente (14:11) lo contradije:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>En cuanto a los Lieder, te equivoc\u00e1s: el canto del puto feliz es &#8220;Du Ring an meinem Finger&#8221;&#8230;\u00a0Lo otro es s\u00f3lo mujer extasiada&#8230;<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\">Por supuesto, Fogwill recogi\u00f3 el guante y agreg\u00f3 (17:57):<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>en cuanto \u00e9xtasis, ver\u00e1s que la frase musical sobre la que se montan los versos de la primera estrof<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 120px;\"><em>Wie im wachen Traume<br \/>\nSchwebt sein Bild mir vor,<\/em><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><em>y se repite bajo el texto de la segunda<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 120px;\"><em>M\u00f6chte lieber weinen,<br \/>\nStill im K\u00e4mmerlein<\/em><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><em>\u00a0\u00a0 \u00a0aparece alterada en<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 120px;\"><em>Den seligsten Tod mich schl\u00fcrfen<br \/>\nIn Tr\u00e4nen unendlicher Lust.<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>y prefigura la Liebestod de R.W.<br \/>\ny se repite en la segunda estrofa.<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>Fr\u00f6hliche Geh\u00f6ren<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\">Fogwill quiso decir \u201cfelices escuchas\u201d, pero us\u00f3 una palabra que tambi\u00e9n se entiende como pertenencia o participaci\u00f3n. Uno escucha del otro aquello de lo que participa o de lo que pretende participar. En el caso de Fogwill: su generosidad, su severidad, su rigurosidad. Tambi\u00e9n, \u00bfpor qu\u00e9 no?, su inofensiva maledicencia.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><b id=\"docs-internal-guid-1bcc1d3f-7fff-cab5-db13-00e09aae0a7d\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/shop\/LALT\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop y apoya a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">Fogwill siempre estuvo ah\u00ed. Muy \u00edntimamente ligado con mi vida. 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