{"id":3972,"date":"2020-08-12T21:15:51","date_gmt":"2020-08-13T03:15:51","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/08\/betrayal-fogwill-ana-maria-shua\/"},"modified":"2024-07-06T18:31:19","modified_gmt":"2024-07-07T00:31:19","slug":"betrayal-fogwill-ana-maria-shua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/08\/betrayal-fogwill-ana-maria-shua\/","title":{"rendered":"&#8220;Traici\u00f3n a Fogwill&#8221; de Ana Mar\u00eda Shua"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Estoy yo, no est\u00e1 \u00e9l. Por lo tanto, todo lo que escriba sobre \u00e9l ser\u00e1 traici\u00f3n. \u00a1Traici\u00f3n! dir\u00eda Fogwill, con ese uso <em>na\u00efve<\/em> de los signos de admiraci\u00f3n del que disfrutaba, que usaba para divertirse. C\u00f3mo escribir sobre Rodolfo Enrique Fogwill, que para m\u00ed fue primero Quique, o Kike, como lo prefer\u00eda \u00e9l. Como escribir sin caer en obviedades, y ya estoy cayendo: <em>caer en obviedades<\/em>, uno de los tantos estilos de ca\u00edda que \u00e9l no aceptaba: el confortable colch\u00f3n de los lugares comunes. Pero todo tiene su precio, y cuando se lleva la abominaci\u00f3n de lo obvio hasta las \u00faltimas consecuencias hay que abominar de todas las consignas de las <em>buenas conciencias<\/em>, de todo lo evidentemente justo o necesario para el ambiente en el que uno est\u00e1 haciendo estallar su bomba feroz: hay que declararse en contra de lo pol\u00edticamente correcto, en contra del aborto legal, en contra del matrimonio gay, en contra de los derechos humanos tal como los entiende la izquierda nacional y popular. Sobre todo, hay que oponerse. Abrirle la panza a ciertos conceptos para exhibir sus tripas miserables. \u201c<em>Lejos de lo pol\u00edticamente correcto, est\u00e1 Fogwill, maestro de la iron\u00eda, el desprecio y la invectiva<\/em>\u201d, dice Beatriz Sarlo. Nunca nadie pudo decir que Fogwill hablara mal de \u00e9l a sus espaldas. Yo lo he escuchado, en una mesa redonda de la Feria del Libro, decirle a todo volumen, por el micr\u00f3fono, a un colega que buscaba incorporarse trabajosamente sobre sus bastones canadienses, que lo consideraba el mejor escritor rengo de la Argentina (digamos que hab\u00eda otros).<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Fogwill dec\u00eda la verdad como un chico, era un ni\u00f1o terrible y lo sab\u00eda y le gustaba serlo, la dec\u00eda sin filtro, sin la sabidur\u00eda y la autopreservaci\u00f3n de la adultez, la descubr\u00eda con su mirada siempre rara, sabia, cruel, infantil, dec\u00eda todo lo que no se debe decir, miraba todo por primera vez y lo dec\u00eda, por eso fue tan buen escritor, tan grande como poeta y tan insoportable para muchos. Epatar, s\u00ed, pero los burgueses est\u00e1n tan acostumbrados a todo esc\u00e1ndalo, epatarlos se vuelve cada vez m\u00e1s dif\u00edcil, m\u00e1s arriesgado. Y en eso se pareci\u00f3 a Borges, \u00bfno? A ese Borges que pod\u00eda llegar a elogiar la esclavitud con tal de perturbar al interlocutor. Se pareci\u00f3 en la construcci\u00f3n de un personaje por fuera y paralelo a su literatura, que fue siempre, en cierto modo, mucho m\u00e1s tradicional que su persona, esa escritura revolucionaria por caminos siempre inesperados, a veces, precisamente, por lo habituales, por lo transitados y en ese sentido (pero solo en ese sentido), Fogwill kafkiano, dispuesto a utilizar los recursos m\u00e1s trillados en la consecuci\u00f3n de un fin (pero no un final) siempre inesperado, una trampa siempre lista para sobresaltar al lector, para asustarlo, pincharlo, perseguirlo. Fogwill admir\u00f3 a Aira, a Lamborghini, a Perlongher, pero su propia escritura transit\u00f3 otros caminos, fue original de un modo mucho m\u00e1s sutil, mucho menos violento, explosivo, que los escritores que le interesaban. No evit\u00f3 la emoci\u00f3n, no fue herm\u00e9tico, no fue desfachatado. Fue Fogwill.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Porque me resulta \u00fatil una opini\u00f3n desde afuera del lodo de la literatura argentina en el que estamos, como en el tango, todos revolcados, porque dice lo mismo que yo con los blasones de la mirada europea, cito a Branko Andjic, un escritor y cr\u00edtico serbio, especialista en literatura latinoamericana:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">Fogwill was right when he dropped out his first names\u2014Rodolfo Enrique\u2014because he was well aware that he is unique of his kind, like Prince or Madonna. However, his famed marketing ability has not led him towards neither short-term pale bestsellers, nor trodden paths of mainstream fiction. He should be posthumously awarded for artistic bravery, searching always for creativity and experiment. His best work remains experiment as\u00a0warning for\u00a0writers that playing safe, with modest artistic ambition, do not pay off in the long run.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">[Fogwill ten\u00eda raz\u00f3n cuando borr\u00f3 sus nombres \u2014Rodolfo Enrique\u2014 porque ten\u00eda clara conciencia de ser \u00fanico en su especie, como Prince, o Madonna. Sin embargo, su famosa habilidad para el marketing no lo llev\u00f3 a producir p\u00e1lidos y ef\u00edmeros best-sellers, ni siquiera lo condujo por los caminos m\u00e1s trillados y previsibles de la ficci\u00f3n. Deber\u00eda recibir un premio p\u00f3stumo por su coraje art\u00edstico, siempre en la b\u00fasqueda de la creaci\u00f3n y la experimentaci\u00f3n. Sus mejores trabajos son una advertencia para los escritores de que jugar sobre seguro, con ambiciones art\u00edsticas modestas, no redit\u00faa en el largo plazo.]<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00bfCu\u00e1nto tiempo tard\u00f3 Fogwill en escribir <em>Los Pichiciegos<\/em>, esa novela sobre la guerra de Malvinas esencial en la literatura argentina? Seg\u00fan contaba la leyenda en su momento, apenas una semana. Hoy se habla de tres d\u00edas. Tres d\u00edas sin comer y sin dormir, alimentado a pura coca\u00edna, fren\u00e9ticamente volcado sobre la m\u00e1quina de escribir. \u00c9ramos muy amigos en ese momento, nos le\u00edamos desde que nos conocimos, por todas partes aparecen en mi casa originales de Fogwill, muchos sin firma, todos tan reconocibles, con ese uso particular de la p\u00e1gina: a sus complejos borradores, llenos de tachaduras y cambios, los hac\u00eda tipear as\u00ed, en una caja contenida, a la derecha, con un entrelineado simple. (Deber\u00eda entreg\u00e1rselos a quien se est\u00e1 ocupando de su bibliograf\u00eda, pero no quiero, no se me da la gana, algo que Fogwill sabr\u00eda comprender y apreciar).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-3965\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/complicated_draft_1.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1064\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/complicated_draft_1.jpg 800w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/complicated_draft_1-226x300.jpg 226w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/complicated_draft_1-770x1024.jpg 770w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/complicated_draft_1-768x1021.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/div>\n<div class=\"caption\">Borrador complicado. Foto: Cortes\u00eda de la autora.<\/div>\n<p dir=\"ltr\">No s\u00e9 cu\u00e1nto tard\u00f3 exactamente, pero s\u00e9 que la le\u00ed antes de que terminara la guerra. <em>Los Pichiciegos<\/em> fue desde siempre una novela deslumbrante, con esa luz que ciega un poco a quien la mire directamente, una novela que es mejor leer de reojo, de d\u00eda, con anteojos oscuros. No fue f\u00e1cil encontrar editorial. Fogwill ya hab\u00eda ganado el concurso de Coca-Cola que le hubiera permitido publicar su primer asombroso libro de cuentos, <em>Mis muertos punk<\/em>, en la prestigiosa y exitosa editorial Sudamericana. Pero, iniciando una tradici\u00f3n fogwilliana que ya nunca iba a abandonar, tuvo desavenencias con sus potenciales editores y termin\u00f3 por publicar su libro en su propia, reci\u00e9n nacida editorial: \u201cTierra bald\u00eda\u201d.\u00a0 Los Pichys anduvo paseando por los escritorios de m\u00faltiples editores. Fogwill eligi\u00f3 pelearse con todos. Empez\u00f3 a ser admirado y temido: un peligroso terrorista verbal. Por alguna misteriosa raz\u00f3n, pudo acordar con Daniel Divinsky, que volv\u00eda en ese momento al pa\u00eds despu\u00e9s de un largo exilio, y que siempre se arrepinti\u00f3 de haber iniciado una relaci\u00f3n con un autor tan conflictivo. Ni siquiera el honor hist\u00f3rico de haber sido el primer editor de <em>Los Pichiciegos<\/em> lo compens\u00f3 de los insultos que le depar\u00f3 Fogwill acus\u00e1ndolo por el fracaso comercial de su libro.<\/p>\n<div><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-3967\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/contrato_pichi.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"1136\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/contrato_pichi.jpg 800w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/contrato_pichi-211x300.jpg 211w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/contrato_pichi-721x1024.jpg 721w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/contrato_pichi-768x1091.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/div>\n<div class=\"caption\">Contrato de edici\u00f3n de\u00a0<em>Los Pichiciegos<\/em>. Foto: Archivo Fogwill\u00a0\/ Cortes\u00eda de la familia Fogwill.<\/div>\n<p dir=\"ltr\">\u00bfPodr\u00eda haber sido esa novela un \u00e9xito comercial? Tal vez. Era la primera novela que se publicaba sobre la guerra de Malvinas. Fogwill necesitaba la plata. Divinsky retomaba con cierto grado de inseguridad sus Ediciones de la Flor, que solo los humoristas gr\u00e1ficos le hab\u00edan mantenido a flote. Tal vez, pero solo tal vez. Despu\u00e9s de publicado, recuerdo haberle dado el libro a un t\u00edo m\u00edo, un gran lector, que me lo devolvi\u00f3 decepcionado, sin compartir mi entusiasmo: \u201cEs muy fr\u00eda\u201d me dijo, y su opini\u00f3n fuera tal vez la explicaci\u00f3n de lo inexplicable. \u201c\u00a1Y no hay h\u00e9roes!\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">No hay h\u00e9roes. De eso se trata. En toda la literatura de Fogwill la emoci\u00f3n est\u00e1 contenida con cuidado, con barreras, no es fr\u00eda pero le gusta simularlo, disfrazar la ternura que suele estar all\u00ed, aunque \u00e9l hubiera preferido que ni siquiera la mencione: el sentimentalismo es el peor de los pecados que un escritor puede cometer. Y sobre todo, no hay buenos y malos, hay personas pero no hay h\u00e9roes. El \u00fanico que realiza actos heroicos es el lenguaje.<\/p>\n<p>Acabo de terminar, en estos d\u00edas y pensando en esa nota, una novela que nunca hab\u00eda le\u00eddo publicada <em>En otro orden de cosas<\/em>. Tengo aqu\u00ed el original casi ilegible, cuando Kike, el due\u00f1o de las empresas Facta (consultora de marketing) y de Ad Hoc (agencia de publicidad) se hab\u00eda convertido ya del todo en Fogwill y no ten\u00eda ninguna empresa ni ten\u00eda plata para hacer tipear sus originales. Se llamaba, en ese entonces, <em>Un orden de cosas<\/em>.\u00a0 Hay pocos libros tan cercanos a sus autores como esa novela, no la mejor novela de Fogwill, pero tan extra\u00f1amente parecida a \u00e9l como un perro se parece a su due\u00f1o. Un libro sobre el pa\u00eds, sobre el fracaso, sobre el lenguaje. Fogwill persigue las palabras, las martiriza, las lleva al extremo en que el lenguaje se encuentra con la filosof\u00eda. Con su o\u00eddo absoluto, trabaja sobre los lugares comunes, sobre las <em>formas de hablar<\/em>, las formas vac\u00edas de contenido, los <em>efectos personales<\/em>, (el t\u00edtulo de esa obra nunca publicada con ese t\u00edtulo). <em>\u201cY ni siquiera parece un sue\u00f1o. Parece un hecho, como el tubo de pl\u00e1stico de la birome que aprieta entre los dedos al escribir. Ese prisma hexagonal que termina en una bolilla mal entintada: \u00bfes un hecho?\u201d.\u00a0<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\">Nos le\u00edamos. Recuerdo la noche en que me ley\u00f3 sus primeros cuentos. Fogwill ten\u00eda una hermosa voz de bajo y estaba estudiando alem\u00e1n para cantar lieder. Pero los cuentos no me impresionaron, no estaban mal escritos pero eran todav\u00eda intentos de principiante. Yo ten\u00eda veintitr\u00e9s a\u00f1os, diez menos que \u00e9l, pero ya era una lectora avezada, mi biblioteca estaba hecha de pura ficci\u00f3n, la suya era sobre todo de ensayo, filosof\u00eda, sociolog\u00eda. Un casi cuento atribu\u00eda el poder de la m\u00fasica a los rayos de la luna. El otro, \u201cEl \u00e1rbol de mostaza\u201d, relataba la historia de una b\u00fasqueda que terminaba por transformar al que buscaba. Recuerdo, porque me gust\u00f3, la \u00faltima oraci\u00f3n. Al protagonista se lo estaban comiendo las hormigas: <em>\u201cLas palabras<\/em> organza <em>y<\/em> espasmo<em>, vinieron a su mente. No supo (o no quiso) comprender su significado\u201d<\/em>. Ignorando la alusi\u00f3n al orgasmo, le encontr\u00e9, a la frase, una cadencia borgiana.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">D\u00f3nde, c\u00f3mo se habr\u00e1 publicado este poema que voy a citar ahora desde un original, jact\u00e1ndome, por supuesto, de la amistad de Fogwill, de que me eligiera como lectora. <em>No me quejo ni me jacto<\/em>, dec\u00eda cuando le preguntaban formalmente c\u00f3mo est\u00e1s, <em>No tengo amigos<\/em>, dec\u00eda, cada vez que se le daba la oportunidad y no era cierto, ten\u00eda amigos que lo quer\u00edan mucho pero vaya usted a hablar con \u00e9l de esa palabra imposible y negada, del trillado, aburrid\u00edsimo amor. Y sin embargo:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Formas que se levantan<br \/>\nPara caer y cantan<br \/>\nPara caer<br \/>\nY en el camino afirman<br \/>\nEl hijo:<br \/>\nHuella del horizonte<br \/>\nQue se nubla al nombrarlo<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">O<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Una mirada al hijo<br \/>\nAl caer del hijo<br \/>\nA su dormir respirando<br \/>\nAl sue\u00f1o, a los umbrales<br \/>\nDe su canto rec\u00edproco<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Y es verdad que no se queja, Fogwill, pero s\u00ed que se jacta, a pesar de todo, de sus conquistas, de sus elecciones, de sus m\u00faltiples saberes, ah\u00ed est\u00e1, en sus libros, su relaci\u00f3n con el saber, con la percepci\u00f3n de lo que se oculta por detr\u00e1s de lo aparente y el conocimiento de lo que est\u00e1 adelante, tambi\u00e9n de lo aparente, sociolog\u00eda, filosof\u00eda, aeron\u00e1utica, consumo, microbiolog\u00eda, numism\u00e1tica, ah\u00ed est\u00e1 todo lo que Fogwill sabe acerca de todo, a tal punto que a veces nos olvidamos de sus personajes, de su historia, en medio de la trama se yergue \u00e9l, el autor, y los lectores nos decimos asombrados, pero c\u00f3mo sabe tanto, por qu\u00e9 sabe tanto. Fue un google antes de google, dice su negado amigo, Silvio Fabrykant, que tambi\u00e9n es mi marido desde siempre. Fogwill sabe todo, es decir, nada. \u00bfAd\u00f3nde va, Fogwill? A todos lados al mismo tiempo. A todas partes. <em>Partes del todo<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-3969\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/fogwilconsilviofabrykant1.jpg\" alt=\"\" width=\"783\" height=\"697\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/fogwilconsilviofabrykant1.jpg 783w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/fogwilconsilviofabrykant1-300x267.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/fogwilconsilviofabrykant1-768x684.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 783px) 100vw, 783px\" \/><\/div>\n<div class=\"caption\">Fogwill con Silvio Fabrykant.\u00a0\u00a0Photo: Cortes\u00eda de la autora.<\/div>\n<p dir=\"ltr\">Y all\u00ed est\u00e1 la ternura, el amor apasionado por sus cinco hijos. No conoc\u00ed a los dos \u00faltimos, est\u00e1bamos alejados en ese tiempo, pero s\u00ed a los primeros. Cuando uno de sus chicos, a los quince a\u00f1os, vino a pasar unos d\u00edas con nosotros a Pinamar, Fogwill me dijo que no ten\u00eda que hacerme responsable de nada, que su hijo pod\u00eda hacer lo que se le diera la gana, que si se levantaba en la playa a un viejo pervertido que le pagaba por chuparle la verga, era cosa de \u00e9l. Pero eso s\u00ed: por favor\u2026 \u00a1que no fuera a montar a caballo! Por supuesto era infinitamente m\u00e1s probable que el pibe quisiera andar a caballo y no que tuviera intenciones de chuparle la verga a un viejo pervertido, pero c\u00f3mo confesar, Fogwill, que ten\u00eda miedo de que su hijo se cayera del caballo, un miedo normal, vulgar, de padre com\u00fan y corriente\u2026<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Cuando a su hija Vera, talentosa y premiada mujer de cine, le hicieron un largo reportaje en Cuba, Fogwill me escribi\u00f3 un mail enojad\u00edsimo, adjuntando el art\u00edculo con el reportaje, colmado de justa indignaci\u00f3n porque su ingrata hija no hab\u00eda mencionado a su mentor Alberto Ure. El espect\u00e1culo de su ira era lo \u00fanico que pod\u00eda disimular (pero no para m\u00ed) lo contento, emocionado y orgulloso que estaba del triunfo de hija. Como un padre cualquiera.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En los \u00faltimos a\u00f1os su personaje p\u00fablico devor\u00f3 casi a la persona que hab\u00edamos conocido. Sin que mediara ning\u00fan hecho en particular, Fabrykant y yo nos fuimos alejando de Fogwill. Una noche, en un encuentro casual en una entrega de premios, le dije que lo extra\u00f1\u00e1bamos. <em>Yo tambi\u00e9n me extra\u00f1o<\/em>, me contest\u00f3, y me apart\u00e9 un poco triste: una frase ingeniosa se hab\u00eda vuelto tan importante para \u00e9l que no val\u00eda la pena considerar otras posibilidades.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Hace ya diez a\u00f1os que Fogwill tuvo el mal gusto de morirse. Buen momento para dedicarle a ese talentoso, arriesgado trapecista de la palabra, siempre jug\u00e1ndose en un triple salto mortal, este texto de mis <em>Fen\u00f3menos de Circo<\/em>:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>Con los a\u00f1os, el trapecista no puede ignorar que se repite, que se plagia a s\u00ed mismo. Como a todo artista, esta certeza le duele. En busca de la originalidad se lanza por el aire sin red, sin cable de seguridad, y finalmente sin trapecio. Pero qu\u00e9 es un trapecista sin trapecio sino un mont\u00f3n informe, sanguinolento sobre el aserr\u00edn del circo y a\u00fan as\u00ed, qu\u00e9 pena, nada original.<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ahora que estoy yo y no est\u00e1 \u00e9l, ahora que todo es traici\u00f3n, bien puedo darme el lujo de decirle, sin tener que soportar una respuesta ingeniosa, Quique Fogwill, tus amigos te extra\u00f1amos mucho.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><b id=\"docs-internal-guid-95e73fe8-7fff-deb1-df11-67ece88a0216\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/shop\/LALT\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop y apoya a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">Estoy yo, no est\u00e1 \u00e9l. Por lo tanto, todo lo que escriba sobre \u00e9l ser\u00e1 traici\u00f3n. \u00a1Traici\u00f3n! dir\u00eda Fogwill, con ese uso <em>na\u00efve<\/em> de los signos de admiraci\u00f3n del que disfrutaba, que usaba para divertirse. C\u00f3mo escribir sobre Rodolfo Enrique Fogwill, que para m\u00ed fue primero Quique, o Kike, como lo prefer\u00eda \u00e9l. Como escribir sin caer en obviedades, y ya estoy cayendo: <em>caer en obviedades<\/em>, uno de los tantos estilos de ca\u00edda que \u00e9l no aceptaba: el confortable colch\u00f3n de los lugares comunes. Pero todo tiene su precio, y cuando se lleva la abominaci\u00f3n de lo obvio hasta las \u00faltimas consecuencias hay que abominar de todas las consignas de las <em>buenas conciencias<\/em>, de todo lo evidentemente justo o necesario para el ambiente en el que uno est\u00e1 haciendo estallar su bomba feroz: hay que declararse en contra de lo pol\u00edticamente correcto, en contra del aborto legal, en contra del matrimonio gay, en contra de los derechos humanos tal como los entiende la izquierda nacional y popular. Sobre todo, hay que oponerse. Abrirle la panza a ciertos conceptos para exhibir sus tripas miserables. \u201c<em>Lejos de lo pol\u00edticamente correcto, est\u00e1 Fogwill, maestro de la iron\u00eda, el desprecio y la invectiva<\/em>\u201d, dice Beatriz Sarlo. Nunca nadie pudo decir que Fogwill hablara mal de \u00e9l a sus espaldas. Yo lo he escuchado, en una mesa redonda de la Feria del Libro, decirle a todo volumen, por el micr\u00f3fono, a un colega que buscaba incorporarse trabajosamente sobre sus bastones canadienses, que lo consideraba el mejor escritor rengo de la Argentina (digamos que hab\u00eda otros).<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3969,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4449],"genre":[2025],"pretext":[],"section":[2426],"translator":[],"lal_author":[3193],"class_list":["post-3972","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-15","genre-featured-author-es","section-featured-author-fogwill-es","lal_author-ana-maria-shua-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3972"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3972\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35924,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3972\/revisions\/35924"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3969"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3972"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3972"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3972"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3972"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3972"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}