{"id":39473,"date":"2025-03-29T14:09:08","date_gmt":"2025-03-29T20:09:08","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=39473"},"modified":"2025-03-30T15:02:19","modified_gmt":"2025-03-30T21:02:19","slug":"diarios-ineditos-fragmentos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/03\/diarios-ineditos-fragmentos-2\/","title":{"rendered":"Diarios in\u00e9ditos (fragmentos)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1992 Donoso obtiene la apetecida beca de residencia del Woodrow Wilson Center en Washington cuyo principal compromiso es desarrollar un proyecto escritural.\u00a0 Su propuesta era rescatar a una figura hist\u00f3rica cuya vida era m\u00e1s parecida a la ficci\u00f3n que a la realidad: Sir Richard Burton, aventurero, traductor, explorador ingl\u00e9s famoso por su capacidad de disfrazarse y acceder a lugares vedados para occidentales. Un personaje muy donosiano en otras palabras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al instalarse en Washington, sin embargo, el plan da un giro radical y comienza una novela donde mezcla la gordura, el amor, un asesinato y peripecias de la vida universitaria, que publicar\u00eda en 1995 con el t\u00edtulo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Donde van a morir los elefantes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vive en la capital desde septiembre 1992 hasta junio 1993, viajando en diversas oportunidades a universidades del pa\u00eds a dictar conferencias que le permitan acrecentar sus ingresos, una de sus obsesiones de su vejez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A continuaci\u00f3n, una selecci\u00f3n de sus diarios in\u00e9ditos durante esta estad\u00eda.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cecilia Garc\u00eda-Huidobro<\/span><\/h5>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 12 de octubre, 1992<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Carlos Fuentes llam\u00f3 para comer \u201cen secreto\u201d conmigo \u2014\u00e9l est\u00e1 alojado en la casa del senador Kennedy, lo dijo con un tono absolutamente \u201carribista\u201d\u2014, por desgracia el mismo d\u00eda que me hab\u00eda convidado el embajador Harry Brown y se\u00f1ora. Tuve que llamarlo para <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">d\u00e9commander<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la comida Brown porque me interesan demasiado los entretelones del premio Cervantes, del que Carlos, este a\u00f1o, es due\u00f1o absoluto.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 61, p. 157<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 14 de octubre, 1992\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me da pena la decrepitud de Mar\u00eda Pilar, una compasi\u00f3n tremenda, pero no puedo pasar por alto que es algo producido por ella misma y su falta de trabajo, su docilidad frente a sus padres y frente a m\u00ed, su falta total de habilidad para trabajo de cualquiera clase, su borrachera, las sombras siniestras de las figuras de sus padres, su falta total de voluntad para todo, incluso para aprovechar las indudables oportunidades \u2014posici\u00f3n, belleza a su manera, gente de selecci\u00f3n, gusto, cultura, todo a su alcance\u2014 que la vida puso a su disposici\u00f3n. Y de todo eso, queda ella, hecha un trapo, un gui\u00f1apo, una vieja borracha con paquetitos en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">P\u00e1jaro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u00a1Que extra\u00f1o como todas las cosas en la vida van formando un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pattern<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, una forma reconocible y no son m\u00e1s que piezas necesarias en el rompecabezas ininteligible que es mi vida \u2014\u00bfo la vida de todos? <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 61, p. 163<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">New York, 20 de octubre, 1992\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Viaje a Nueva York a dar una conferencia en NYU con Francisco Ayala, cena, despu\u00e9s viaje liviano en avi\u00f3n. Estaban Tila Dellapiane, Rodrigo Garc\u00eda Loyer, la hija de Ayala, Heloise Anderson (presid\u00eda la mesa). Todo era muy mediocre, Ayala inclusive, con la tonadita de la guerra civil y las \u00a1jerem\u00edas del exilio! La cena larga y aburrida: la hija de Ayala (yo ya lo sab\u00eda y tem\u00eda) me dijo que era amiga de los Rushin. Recuerdo que el a\u00f1o pasado, estando en su casa cuando le dieron el Premio Cervantes a Ayala, coment\u00e9 que era un escritor mediocre (y bastante desatinadamente) y muy viejo (\u00a1es de m\u00e1s o menos la misma edad de Gene!). Me temo que con el odio que nos han tomado los Rushin, Gene o la Francesca le comenten algo a la hija de lo que yo dije de \u00e9l, y \u00e9l vote en contra de m\u00ed si se trata del Premio Cervantes dentro de veinte d\u00edas, con lo cual podr\u00edan descartar mis posibilidades del premio, lo que ser\u00eda fatal ya que, supongo, es mi \u00faltima oportunidad y este ser\u00eda el premio m\u00e1s grande que yo sacar\u00e9 en toda mi vida, si es que me lo saco.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 1<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 20 de octubre, 1992<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es muy probable que Mar\u00eda Pilar llegue el lunes pr\u00f3ximo, lo que por un lado me da mucho gusto (y me quita la preocupaci\u00f3n de sus malas relaciones con la Pilarcita, que es constante espina clavada), pero por otro lado no deja de darme miedo, porque aqu\u00ed se puede desmoronar f\u00e1cilmente con el asunto de la soledad y de no tener nada que hacer y entonces le puede comenzar de nuevo, en su mundo terrible, privado y oscuro, por volver a su sed alcoh\u00f3lica que la puede llegar a destrozar a ella y a m\u00ed.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 4<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 25 de octubre, 1992\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El viernes estuve en Nueva York, en Grove Press, donde me hizo una larga entrevista para <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Publisher\u2019s Weekly<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Marta Mestrovic, nieta del escultor [Iv\u00e1n Mestrovic]: casi se cay\u00f3 de la silla de sorpresa cuando se lo pregunt\u00e9, porque es un nombre, supongo que debido a su mala \u00e9poca oficial y norteamericana al final de su vida, ya casi totalmente olvidado. Su gran \u00e9poca fue la sucesi\u00f3n de Viena. El busto que hay en Bellas Artes, y que es una belleza, no s\u00e9 c\u00f3mo llegar\u00eda a Chile, y recuerdo su presencia en Duvronik (me dice Marta que el mausoleo donde est\u00e1 enterrado fue totalmente destruido en esta guerra). Mala atm\u00f3sfera, muy a la chilena, en la embajada: confirmo mi opini\u00f3n de que la gente de Chile es la menos interesante del mundo.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 4<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 26 de octubre, 1992\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me tengo que apurar con esta novela, la idea es demasiado buena, no la vaya a aprovechar alguien antes que yo, como Kurt Vonnegut o Carlos Fuentes.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 10<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Brown (Providence, R. Island), 5 de noviembre, 1992<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hoy NO me saqu\u00e9 el premio Cervantes. Muy doloroso y muy confundido. \u00bfQui\u00e9n diablos es esta cubana [Dulce Mar\u00eda Loynaz] que se lo sac\u00f3 y que nunca nadie oy\u00f3 mencionar? Es absurdo a estas alturas, decidir \u201cdesenga\u00f1arme\u201d de los premios, ya s\u00e9 desde hace a\u00f1os que son mentiras, y desde el punto de vista de valoraci\u00f3n de m\u00ed mismo, no cuentan para nada. En dos sentidos, s\u00ed cuentan: uno, en lo que significan como dinero, y dos, en lo que significan como publicidad y en esos dos sentidos me duele, y much\u00edsimo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">(\u2026) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero es bueno haber conocido, como esta tarde, a John Hawkes, gran y neur\u00f3tico novelista americano y gran admirador m\u00edo. Un encuentro muy amistoso y franco y confidencial (terapistas, p\u00edldoras, etc.) y aunque dif\u00edcil, un ser real. Tambi\u00e9n incre\u00edble el encuentro con Robert Coover, incre\u00edble sobre todo su transparencia anglosajona, comparada con la opacidad resentida indoespa\u00f1ola de Oviedo, la entrega de Hawkes y Coover, la reticencia, la falta de franqueza de Ortega.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 13<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 11 de noviembre, 1992\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hoy sal\u00ed de compras con Mar\u00eda Pilar, sin que ella me lo pidiera, y gast\u00e9 una gran cantidad de dinero, compulsivamente, que no tengo, en comprarle cosas en Jaeger. \u00bf<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">? De repente me parece que s\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9 lo hago? Es algo que tiene m\u00e1s que ver con la ropa misma que con ella, lo que significa para m\u00ed, la simbolog\u00eda, la semiolog\u00eda de la ropa, no solo porque estoy leyendo<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> The Fashion System <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de Roland Barthes \u2014que entiendo solo muy por encima\u2014 ni porque voy a escribir sobre el problema en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vidas paralelas<\/span><\/i><sup><span style=\"font-weight: 400;\">1<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\">, sino desde antes, desde los disfraces de la ni\u00f1ez y la adolescencia, y todos los problemas y las culpas que en relaci\u00f3n con todo eso he tenido. Ahora, y quiz\u00e1s siempre, pero ahora estoy m\u00e1s consciente de ello, hay un gran elemento de placer no ajeno a la culpa que exp\u00edo gastando lo que no puedo y no debo en ropa para Mar\u00eda Pilar (para m\u00ed gasto lo justo y no compro jam\u00e1s, fuera de las camisas) donde me doy un poco m\u00e1s de largona \u2014m\u00e1s que lo que estrictamente necesito, sin problemas ni de sobre gastar ni de mezquinarme, pero con Mar\u00eda Pilar exagero porque encuentro un placer, no lejano a la expiaci\u00f3n en comprar para ella, como lo hac\u00eda con mi madre cuando pod\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 20<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 27 de noviembre, 1992 <\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">All in all<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, este mes de noviembre en Washington ha sido de los mejores meses de mis \u00faltimos a\u00f1os, desde el punto de vista trabajo, tranquilidad personal y econ\u00f3mica, desde el punto de vista Mar\u00eda Pilar y Pilarcita y vida social. Puedo decir que, si este estado de cosas se prolongara, podr\u00eda pasar los \u00faltimos a\u00f1os de mi vida muy conforme, incluso pese a que la vida social a veces me cuesta tanto, sobre todo ahora \u00faltimo por mi sordera, que d\u00eda a d\u00eda se pone peor.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 37<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 1 de diciembre, 1992\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Anoche fuimos a la cena para Ricardo Lagos. Muy inteligente y de palabra arrolladora. Me gust\u00f3 especialmente porque es la primera persona, ciertamente el primer hombre pol\u00edtico, que hace referencia al peligro que entra\u00f1a el triunfalismo chileno, y me parece que Foxley<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">2<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> cabalg\u00f3 exclusivamente sobre ese caballo. Estuvo muy especialmente cari\u00f1oso, con Mar\u00eda Pilar y tambi\u00e9n conmigo, que fui el \u00fanico a quien nombr\u00f3 en su conferencia. Tambi\u00e9n estaba la Patricia Politzer, pero el ambiente, como de costumbre en los chilenos reunidos, no me gust\u00f3 nada, me sent\u00ed inc\u00f3modo, sin un lugar adecuado, como privado de identidad, b\u00e1sicamente porque no puedo \u2014ni s\u00e9 c\u00f3mo\u2014 funcionar socialmente con ellos y entre ellos. No pertenezco, no me reconozco, me siento profundamente inc\u00f3modo y, adem\u00e1s, no me gustan para nada.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 40<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 1\u00ba de enero, 1993<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Salimos a celebrar el A\u00f1o nuevo con los Biggs y Juan Somav\u00eda, Embajador en la ONU y su mujer, en un restor\u00e1n marroqu\u00ed nada muy interesante. Hola, a\u00f1o 93, en octubre cumplo 69 a\u00f1os y me falta uno para los setenta y definirme como viejo. De este a\u00f1o quiero:<\/span><\/p>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Que Mar\u00eda Pilar no vuelva a tomar.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Terminar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vidas paralelas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Que mi hija me quiera.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Hacer un viaje y en 1994 volver a Estados Unidos, a pasar 4 \u00bd meses, o en Brown (ser\u00eda invierno) o en Colorado Springs, donde ganar\u00eda mucho dinero. Sigo metido en Schnitzler, sin entusiasmo.<\/span><\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 89<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 13 de enero, 1993\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Leo los \u00faltimos d\u00edas de Flaubert (la biograf\u00eda de Troyat es mediocre y para el gran p\u00fablico) y me encuentro econ\u00f3mica y an\u00edmicamente parecido a \u00e9l.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 107<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 20 de enero, 1993\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Creo que el desarrollo de este tema como tema central (y el personaje Ruby como encarnando el exceso norteamericano, inteligible, irrefrenable, la obligaci\u00f3n de \u201ccrecer\u201d, y confundir la hinchaz\u00f3n in\u00fatil e incontrolable y sin forma con el crecimiento que es Ruby) puede realmente realzar esta novela y darle toda su fuerza y su car\u00e1cter, que pueden, y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">deben <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">ser enormes. Voy por buen camino.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 62, p. 134<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 31 de enero, 1993\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy viejo. Lo noto en lo mucho que me demoro en acostarme, en tomar p\u00edldoras, en sacar las cosas de un pantal\u00f3n para meterlas en otro, que no se olviden las llaves, la billetera, los Kleenex, todo lo que antes hac\u00eda inconscientemente, ahora me cuesta una elaboraci\u00f3n mental.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 63, p. 3<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 17 de febrero, 1993\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Leyendo en el diario los comentarios sensacionales de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Crying Game<\/span><\/i><sup><span style=\"font-weight: 400;\">3<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> con su parecido a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El lugar sin l\u00edmites<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, me entran las ganas violentas, de nuevo de hacer una pel\u00edcula. \u00bfPero c\u00f3mo, con qui\u00e9n\u2026?\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 63, p. 19<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 19 de febrero, 1993\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">He pasado la ma\u00f1ana haciendo las estupideces que ten\u00eda que hacer, sobre todo para Mar\u00eda Pilar, como pagar cuentas de m\u00e9dico y hospital, que me est\u00e1 quitando un tiempo mental y f\u00edsico tremendo. Adem\u00e1s de salirme car\u00edsimo, seg\u00fan compruebo, y no me han llegado las cuentas terribles como las del psiquiatra de Mar\u00eda Pilar. Anoche (y antenoche) por primera vez desde hace muchos a\u00f1os, he dejado totalmente de tomar mi Altrivil, y en este momento no estoy tomando nada para los nervios, salvo Dormoriol de 15 en la noche antes de dormirme. Esto me tiene muy contento, en realidad es el tipo de satisfacci\u00f3n que uno puede tener a nuestra edad. En todo caso, anoche antes de dormirme, tuve<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0p\u00e1nico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0de que los dolores e incomodidades de que sufro en las piernas y los pies sea alguna forma perniciosa y antiqu\u00edsima de AIDS aunque no tengo razones para ese temor. Aunque por cierto, en ese tiempo no exist\u00eda esa enfermedad.\u00a0 El p\u00e1nico es p\u00e1nico, nada m\u00e1s, resultado de mi dejar los antidepresivos despu\u00e9s de dos a\u00f1os de estarlos tomando consistente y regularmente. Veremos c\u00f3mo evoluciono.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 63, p. 21<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 1 de marzo, 1993<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fuimos a un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">brunch <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de psicoanalistas el domingo, bastante interesante, sobre todo una bell\u00edsima jud\u00eda peruana casada con el psicoanalista m\u00e1s feo del mundo. Y la noche anterior hab\u00edamos ido a una comida bastante entretenida donde Jay y Mary Tolson. Hab\u00eda gente simp\u00e1tica, pero no fuimos donde Perry Crister, lo que sent\u00ed much\u00edsimo. La mand\u00e9 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Taratuta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a Jane Kuczynski y a Lee MacGarth: pueda ser que les lleguen. Mar\u00eda Pilar est\u00e1 entrando de nuevo en una depresi\u00f3n. Ya no s\u00e9 qu\u00e9 es una \u201cdepresi\u00f3n\u201d suya, parece que estuviera siempre en el umbral, o de salida o de llegada de la depresi\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 63, p. 34<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 3 de marzo, 1993\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora tengo que escribir y me da ese mismo terror. \u00bfC\u00f3mo es posible que despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de hacer lo mismo, todav\u00eda sienta tanto miedo, este v\u00e9rtigo, este vac\u00edo frente al vano de las escaleras? En fin, comenzar con una descripci\u00f3n.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 63, p. 48<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 9 de marzo, 1993\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Latoso <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lunch<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> oficial aqu\u00ed en el Center. Jim Backer, entre los invitados. Muy oficial y muy grandioso, y un poco aterrador. Todos me parecen republicanos, pro-Bush, completamente antintelectuales, antiart\u00edsticos, interesados en la pol\u00edtica, m\u00e1s en los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">policies<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y en las ciencias sociales. Pero son quienes manejan el presupuesto de la Smithsonian, y la gente que se indignar\u00e1 cuando vean que estoy escribiendo una novela sobre una gorda del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Midwest<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Vamos a ver qu\u00e9 pasa cuando salga el art\u00edculo de David Streitfeld<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">4<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\">. Puede pasar totalmente desapercibido, como puede resultar un esc\u00e1ndalo que destruya los venerables recursos del Smithsonian.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 63, p. 58<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., viernes 7 de abril, 1993<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy terminando la primera versi\u00f3n de la novela, creo que triunfalmente. Y que tendr\u00e9 la versi\u00f3n antes de regresar al odiado\/amado Chile.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 63, p. 119<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 23 de abril, 1993<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tercera <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nouvelle<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sobre cantos literarios: muere un escritor. Queda la hija solitaria <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">worshipping at his shine<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Carta de la Universidad de Princeton dici\u00e9ndole que tiene un paquete de diarios y cartas \u00edntimas que su padre hab\u00eda depositado en sus manos. Ella se extra\u00f1a, porque cre\u00eda que se hab\u00edan vendido hac\u00eda mucho tiempo, para comprarle la casa cuando se cas\u00f3. Los vende ahora, por el buen precio que le indican y acepta la proposici\u00f3n de un conspicuo bi\u00f3grafo para hacer la biograf\u00eda consultando los papeles. Ella se olvida de este permiso. Los papeles le parecen demasiados, demasiado dif\u00edciles de leer y referentes a gente que ella no conoce ni le interesa, su hijo va al pueblo y compra el libro. Se sienta bajo un \u00e1rbol a leerlo. Se horroriza. Los secretos m\u00e1s nefastos sobre el abuelo admirado. Se enfrenta con su madre sin decirle nada. Ella adivina lo de su padre, con lo que nunca quiso enfrentarse, lo que ha o\u00eddo murmurar y ha olvidado. No lee el libro. Toma el auto y una pistola para ir a asesinar al autor. El auto choca. Descubren que ella se ha pegado un tiro con el auto a toda velocidad porque no puede soportar lo que sabe.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Comenzar con una alusi\u00f3n clar\u00edsima a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Touchstones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Aspen Papers<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 63, p. 135<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 29 de abril, 1993\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ayer, de vuelta en casa, pip\u00ed oscuro de nuevo. \u00bfEl principio del fin? Sin duda siento mi <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mortality<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Me gustar\u00eda terminar bien la novela de la gorda antes de morirme. En condiciones \u00f3ptimas, quisiera hacer mis memorias despu\u00e9s, si me da tiempo la pelada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 63, p. 141<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 11 de mayo, 1993<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi generaci\u00f3n fue la de la construcci\u00f3n de la recuperaci\u00f3n de la imagen y la palabra desde el olvido del exilio. No pod\u00edamos vivir sin escribir, no pod\u00edamos escribir sobre los mundos extra\u00f1os donde \u00e9ramos marginales, ten\u00edamos que vivir en alguna parte y vivimos en las reconstrucciones de mundos ahora inaccesibles. La memoria es la palabra. Era cuesti\u00f3n de reconstruir con la palabra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La generaci\u00f3n nueva de novelistas es la de la deconstrucci\u00f3n, del regreso: los enormes edificios de palabra\/memoria se hunden para los nuevos narradores, y se hace necesario deconstruir las teor\u00edas pol\u00edticas y econ\u00f3micas que nos den una semblanza de estabilidad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 64, p. 8<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Washington D.C., 7 de junio, 1993\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La miserable falla de Marcelo Chiriboga es creer que Estados Unidos es la medida de todas las cosas, y si uno no es absorbido por el Estados Unidos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mainstream<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, nada de lo que hace tiene ning\u00fan valor. Hablar de colonizaci\u00f3n e imperialismo norteamericano. Hablar de la penetraci\u00f3n de \u201clos b\u00e1rbaros\u201d del Imperio. Hablar de la invasi\u00f3n de trabajadores sin carta verde, hablar de los miles de miles de profes universitarios nuestros que se autoexilian para poder comer, y porque en el fondo, sea cual sea su visi\u00f3n de las cosas pol\u00edticas, inconscientemente Estados Unidos sigue siendo la medida de todas las cosas y si Jap\u00f3n est\u00e1 deforestando los bosques del sur y cort\u00e1ndolos y export\u00e1ndolos y dejando la tierra yerma, Estados Unidos est\u00e1 importando \u201cmano de obra\u201d intelectual barata: los profesores y escritores latinoamericanos que viven de esto. Y de paso, desprovincializ\u00e1ndose, sofistic\u00e1ndose, hasta hacer imposible para ellos regresar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuaderno 64, p. 20<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>Notas:<\/strong><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">1 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">T\u00edtulo inicial de la novela que estaba escribiendo que se public\u00f3 con el nombre de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Donde van a morir los elefantes.<br \/>\n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">2 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Alejandro Foxley, ministro de Hacienda del gobierno del presidente Patricio Aylwin que por esos mismos d\u00edas estuvo en Washington y expuso la situaci\u00f3n de la econom\u00eda en Chile.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">3 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Pel\u00edcula del director Neil Jordan estrenada en 1992. Tuvo gran \u00e9xito de taquilla y de cr\u00edtica, fue nominada a seis categor\u00edas de los premios Oscar obteniendo el galard\u00f3n al mejor gui\u00f3n original en marzo de 1993.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">4 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Entrevista publicada en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Washington Post<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Jos\u00e9 Donoso, escritor chileno, con Mar\u00eda Pilar, su esposa, en su casa de Vallvidrera en noviembre de 1970. Por Alamy Stock Photo.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1992 Donoso obtiene la apetecida beca de residencia del Woodrow Wilson Center en Washington cuyo principal compromiso es desarrollar un proyecto escritural.\u00a0 Su propuesta era rescatar a una figura hist\u00f3rica cuya vida era m\u00e1s parecida a la ficci\u00f3n que a la realidad: Sir Richard Burton, aventurero, traductor, explorador ingl\u00e9s famoso por su capacidad de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":39218,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5258],"tags":[5254],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5267],"class_list":["post-39473","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier-jose-donoso","tag-numero-33","lal_author-jose-donoso-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39473","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39473"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39473\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":39827,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39473\/revisions\/39827"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39218"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39473"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=39473"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=39473"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=39473"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=39473"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=39473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}