{"id":3940,"date":"2020-08-12T16:30:32","date_gmt":"2020-08-12T22:30:32","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/08\/foreign-language-victoria-de-stefano\/"},"modified":"2023-06-03T21:50:32","modified_gmt":"2023-06-04T03:50:32","slug":"foreign-language-victoria-de-stefano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/08\/foreign-language-victoria-de-stefano\/","title":{"rendered":"&#8220;La lengua extranjera&#8221; de Victoria de Stefano"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los \u00faltimos tiempos me ha surgido la duda de si puedo decir con propiedad que mi lengua materna, la lengua que siento como parte de mi identidad es el italiano y mi idioma adquirido el espa\u00f1ol. Utilizo el t\u00e9rmino idioma porque lo que se conquista en un arduo lapso de horas, d\u00edas, meses, a\u00f1os es un idioma m\u00e1s que una segunda lengua, que har\u00eda de esa persona alguien perfectamente biling\u00fce. La pregunta es leg\u00edtima desde el momento en que no soy biling\u00fce, leo en italiano sin mayor dificultad y con placer, me gusta mucho la literatura y la poes\u00eda italiana pero no puedo hablarlo con soltura y mucho menos sin un acento extra\u00f1o. No es la lengua en la que me comunico con fluidez y espontaneidad, no es la que me viene inmediatamente a los labios en conversaciones de exigencia intelectual o en circunstancias de cierta intimidad. Llegu\u00e9 a Venezuela en el 46, reci\u00e9n terminada la guerra. Ten\u00eda seis a\u00f1os, a\u00fan no sab\u00eda leer ni escribir. Al inscribirme en el colegio, la directora le dijo a mi madre que durante las vacaciones deb\u00edan ponerme al d\u00eda con la lectura y la escritura de lo contrario tendr\u00eda que repetir el a\u00f1o. Esa responsabilidad recay\u00f3 en mi hermana Luciana, que solo contaba ocho a\u00f1os: una ni\u00f1a ense\u00f1\u00e1ndole a otra ni\u00f1a. Aprender a leer me demand\u00f3 un gran esfuerzo, diferenciar el sonido y la graf\u00eda de las consonantes fue un verdadero suplicio. Sufr\u00eda pensando que nunca aprender\u00eda, que acabar\u00eda siendo para siempre analfabeta, que por la manera como mi madre pronunciaba ese t\u00e9rmino representaba el grado m\u00e1s ominoso de ignorancia e incivilidad. Mi hermana a veces perd\u00eda la paciencia, por suerte la recuperaba y continuaba estoica y serena ense\u00f1\u00e1ndome. Y yo con gran ansiedad y escasas ilusiones continuaba luchando. Recuerdo que una tarde fui con mis hermanos al cine y para mi alegr\u00eda y sorpresa pude leer los subt\u00edtulos en la pantalla: volv\u00ed a casa radiante de felicidad, me sent\u00eda en la gloria. Iba leyendo todo lo que encontraba a mi paso, los nombres de las calles, de los edificios, de las casas, los avisos publicitarios. Desde ese momento nunca dej\u00e9 pasar un d\u00eda sin leer: en la noche, en la cama, como ve\u00eda hacerlo a mi pap\u00e1, o en la tarde, cuando estudiaba y hac\u00eda las tareas. A partir de los diez, once a\u00f1os, me habitu\u00e9 a consultar el diccionario y hasta a leerlo con amorosa fruici\u00f3n. Siempre llevaba conmigo un l\u00e1piz y un cuaderno donde apuntaba palabras nuevas, palabras desconocidas, las nunca o\u00eddas antes, incluso intentaba componer versos o lo que yo cre\u00eda que eran versos que se constituir\u00edan en estrofas, secuencias de frases que a su vez se constituir\u00edan en relatos. En otras palabras, toda mi escolarizaci\u00f3n e instrucci\u00f3n, primaria, bachillerato, universitaria fue en espa\u00f1ol. \u201cSi el idioma \u2014escribi\u00f3 Cioran\u2014 es el l\u00edmite que confiere una identidad en el orden del esp\u00edritu, abandonarlo significa darse otro l\u00edmite (<i>finis<\/i>), por lo tanto, otra definici\u00f3n; en una palabra, cambiar de identidad\u201d.<\/p>\n<p>Muchos, muchos a\u00f1os despu\u00e9s en una charla informal con un grupo de estudiantes en la universidad, un joven me pregunt\u00f3 por las dificultades del aprendizaje del espa\u00f1ol que atraves\u00e9 cuando llegu\u00e9 al pa\u00eds. Respond\u00ed al vuelo que ni siquiera me hab\u00eda dado cuenta de en qu\u00e9 momento hab\u00eda pasado del italiano al espa\u00f1ol, de una semana para otra ya ten\u00eda amigas, conversaba, jugaba pelota con ellas, no ten\u00eda dificultades para hacer mis tareas, comet\u00eda errores de ortograf\u00eda, pocos, aunque esos pocos me avergonzaban, me hac\u00edan sentir la verg\u00fcenza de la no pertenencia, me impon\u00eda no repetirlos, hac\u00eda planas por mi cuenta. \u00bfEntonces no hubo trauma?, pregunt\u00f3.\u00a0 No, respond\u00ed y me qued\u00e9 unos minutos callada pensando. Tal vez, dije en un rapto tard\u00edo de iluminaci\u00f3n, casi como si hablara conmigo misma, algo que nunca antes hab\u00eda pasado por mi cabeza, que el trauma est\u00e9 precisamente en mi rotunda negaci\u00f3n del trauma.<\/p>\n<p>Ahora, despu\u00e9s de darle muchas vueltas, he terminado por pensar que la herida, aunque velada y en reserva sigue y seguir\u00e1 siempre ah\u00ed. La lengua natal, la de nuestro origen y ambiente familiar se halla debajo, bien adherida a nuestra piel, corriendo por nuestras venas. Sin duda, yo no viv\u00ed el gran viaje como un exilio, pero para mis padres y probablemente para mis hermanos algo mayores, aunque en menor medida, s\u00ed lo fue. Sobre todo, para mi padre, un hombre en la cincuentena, en quien persisti\u00f3 la nostalgia de los lugares de su juventud, de la cultura, la m\u00fasica, la literatura de su pa\u00eds, de las bellas ciudades en que hab\u00eda vivido, N\u00e1poles, Livorno, Mil\u00e1n, Venecia, donde conoci\u00f3 y se cas\u00f3 con mi madre, Roma, donde transcurrimos los \u00faltimos a\u00f1os duros de la guerra.<\/p>\n<p>Sin duda, por instinto de sobrevivencia, las personas se aferran al medio donde se encuentran, se nutren a expensas de su entorno, desean, precisan ocuparlo. Y as\u00ed, con la convicci\u00f3n de que para escribir en una lengua tienes que conocerla bien y con el deseo entusiasta de mi pubertad comenc\u00e9 a prodigarle al espa\u00f1ol todos los amorosos cuidados exigidos por el esp\u00edritu, la intenci\u00f3n y el genio de una lengua desde la que, a\u00fan sin saberlo, pero ya presinti\u00e9ndolo, me arrojar\u00eda a la aventura de expresarme para escribir novelas, ensayos y otros escritos. \u00bfEso supon\u00eda para m\u00ed en un cambio de identidad? De cierta manera s\u00ed. Sin embargo, el italiano no hab\u00eda desaparecido, estaba arraigado en lo m\u00e1s hondo, corr\u00eda, se desplazaba por debajo. A medida que crec\u00eda alternaba la lectura del espa\u00f1ol con el italiano, la del italiano con el franc\u00e9s y el espa\u00f1ol. Por otra parte, durante mis estudios de filosof\u00eda, utilic\u00e9 los libros de la casa editorial italiana <i>Laterza<\/i> especializada en filosof\u00eda, cuyas traducciones eran muy bien consideradas. Todav\u00eda en mi biblioteca guard\u00f3 <i>La metaf\u00edsica y Del alma <\/i>de Arist\u00f3teles, algunos di\u00e1logos de Plat\u00f3n y <i>La cr\u00edtica la raz\u00f3n pura<\/i> de Kant.<\/p>\n<p>El espa\u00f1ol es sin duda mi lengua identitaria. Sin embargo, as\u00ed como Canetti llam\u00f3 <i>la lengua salvada<\/i> al judeo espa\u00f1ol de su infancia, yo llamar\u00eda <i>mi lengua salvada<\/i> al fruto del espacio ling\u00fc\u00edstico y cultural de mi lengua materna.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta digresi\u00f3n, hay una cuesti\u00f3n sobre la que contin\u00fao interrog\u00e1ndome. Mi inclinaci\u00f3n \u2014la palabra vocaci\u00f3n tiene un regusto rom\u00e1ntico que no termina de convencerme\u2014 a escribir deriv\u00f3 de los trabajos escribe y borra, escribe y tacha, versiona y reversiona, una y otra vez, a los que estuve sometida para adue\u00f1arme de las sacudidas e impulsos. de la lengua. \u00bfO ser\u00eda m\u00e1s bien porque esa inclinaci\u00f3n estaba en m\u00ed que le puse tanto empe\u00f1o en apropi\u00e1rmela? Sea lo primero o lo segundo, cosa que es dif\u00edcil de determinar, a la larga termina por no tener importancia.<\/p>\n<p>Lo importante es el balance en el tiempo. Si alguien escribe, persiste pasados los d\u00edas, los meses, a\u00f1os, lustros, d\u00e9cadas, si ese alguien no capitula, incluso sin mayores \u00e9xitos ni reconocimientos, puede llam\u00e1rselo escritor. Si a lo largo del tiempo que cubre su vida, quien escribe llega al convencimiento de que la lengua no le pertenece, sino que es \u00e9l quien le pertenece a ella, a su historia, como un min\u00fasculo y fugaz destello de la corriente tormentosa de la vida, entonces podr\u00e1 decir calmadamente que aun de ese modo min\u00fasculo y fugaz su existencia habr\u00e1 tenido lugar en ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b id=\"docs-internal-guid-30e122fa-7fff-5a80-beca-5cbfea0e00c4\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/shop\/LALT\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop y apoya a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recently, I have begun to doubt whether I can rightly say that my mother tongue\u2014the one that I feel is part of my identity\u2014is Italian, and my acquired language is Spanish. I use the term \u201clanguage\u201d here because that which one gains<b> <\/b>after arduous hours, days, months, years, is a language more than a second tongue, which would make that person perfectly bilingual. It is a legitimate question, as I am not bilingual. I can read in Italian with pleasure and without any major difficulty, I like Italian literature and poetry very much, but I cannot speak it with ease, much less without a foreign accent. It is not the language<b> <\/b>in which I express myself fluently<b> <\/b>and spontaneously, it is not the one that rises straight to my lips in intellectually challenging conversations or moments of particular intimacy. I arrived in Venezuela in 1946, shortly after the war. I was six years old, I had yet to learn how to read and write. When she enrolled me in school, the headmistress told my mother that they would have to catch me up with reading and writing during the holidays, otherwise I would have to repeat the year. That responsibility fell on my sister, Luciana, who was only eight herself: a child teaching another child. Learning to read required a great effort from me, differentiating the sound and the spelling of consonants was a real torture. I agonized, thinking that I would never learn, that I would end up illiterate forever, which, given the way my mother pronounced the term, represented the utmost ignorance and incivility. My sister would sometimes lose patience, but, fortunately, she would regain it and continue to teach me calmly and stoically. And I, with great anxiety and few hopes, fought on. One afternoon, I remember, I went to the cinema with my siblings and, to my joy and surprise, I could read the subtitles on the screen. I returned home beaming with happiness, I felt blessed. I began to read everything I passed, the names of streets, of buildings, of houses, public notices. From that moment, I never let a day go by without reading: at night, in bed, as I had seen my father do, or in the evening, when I would study and do my homework. Around age ten or eleven, I got into the habit of consulting the dictionary and even reading it with gusto. I would always carry a pencil and a notebook, in which I would jot down new words, unknown words, words I had never heard before. I even tried to write verses or what I believed were verses, which together formed stanzas,<b> <\/b>sequences of phrases<b> <\/b>that in turn would form stories. In other words, all of my education, from elementary school to university, was in Spanish. If language is the border that confers<b> <\/b>an identity on the spiritual level, wrote Cioran, then abandoning one\u2019s language entails giving oneself another border, and therefore, another definition; in other words, changing identity.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1335,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4449,3],"genre":[2013],"pretext":[],"section":[2425],"translator":[2471],"lal_author":[3648],"class_list":["post-3940","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-15","tag-venezuela","genre-dossier-es","section-four-venezuelan-women-writers-es","translator-katie-brown-es-2","lal_author-victoria-de-stefano-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3940"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3940\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1335"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3940"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3940"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3940"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3940"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3940"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}