{"id":39339,"date":"2025-03-29T13:55:52","date_gmt":"2025-03-29T19:55:52","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=39339"},"modified":"2025-03-31T08:44:55","modified_gmt":"2025-03-31T14:44:55","slug":"el-problema-de-la-poesia-que-si-se-entiende","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/03\/el-problema-de-la-poesia-que-si-se-entiende\/","title":{"rendered":"El problema de la poes\u00eda que s\u00ed se entiende"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u2026hay que decir que muchos poetas inocentes est\u00e1n como los profesores inocentes: no entienden el juego, no han visto que la poes\u00eda que \u2018s\u00ed se entiende\u2019 es una poes\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil, no m\u00e1s f\u00e1cil, de hacer.\u201d<\/span><\/i><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No parece haber mucha pol\u00e9mica, ni siquiera involuntaria, entre los dos ensayos publicados en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hispanoam\u00e9rica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 15, sobre la poes\u00eda de Jos\u00e9 Emilio Pacheco. Para los lectores que no la conocen, Jos\u00e9 Miguel Oviedo presenta un ensayo informativo (\u201cJEP: La poes\u00eda como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ready-made<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d) que sirve para hacernos ver cosas nuevas a quienes s\u00ed la conocemos. Es un ensayo atento a la poes\u00eda y sus lectores. En cambio, Hugo Rodr\u00edguez-Alcal\u00e1 presenta otro (\u201cSobre la poes\u00eda \u00faltima de JEP\u201d) que dice m\u00e1s de sus gustos que de los textos. Un solo ejemplo: Ambos citan el \u201cjuego\u201d de Octavio Paz en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poes\u00eda en movimiento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, seg\u00fan el cual la poes\u00eda escrita por Pacheco (hasta 1966) era tan perfecta que ten\u00eda el peligro de estancarse. Oviedo se\u00f1ala c\u00f3mo, a partir de 1969, Pacheco rompe con esa primera etapa y abandona un camino seguro por otro lleno de riesgos. Rodr\u00edguez-Alcal\u00e1 no entiende el juego: convierte en exigencia lo que es una discreta advertencia, la aplica anacr\u00f3nicamente y la interpreta al rev\u00e9s: llama ahogo en l\u00edmites a lo que le disgusta, precisamente, por ser una ruptura de l\u00edmites. Todo se vuelve ininteligible, excepto que sus gustos rechazan un poema como el siguiente:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dichterliebe<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La poes\u00eda tiene una sola realidad: el sufrimiento. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Baudelaire lo atestigua; Ovidio aprobar\u00eda <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">afirmaciones como esta,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la cual por otra parte garantiza <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la supervivencia amenazada de un g\u00e9nero<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">que nadie lee pero que al parecer <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">todos detestan, como una enfermedad<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de la conciencia, un rezago <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de tiempos anteriores a los nuestros, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cuando la ciencia suele disfrutar <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">del monopolio entero de la magia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfNo es esto pura prosa discursiva? Un o\u00eddo entrenado identifica en estos renglones metros tradicionales: alejandrinos, endecas\u00edlabos. Pero el lenguaje de la composici\u00f3n est\u00e1 exento de esa galvanizaci\u00f3n, digamos, propia de la expresi\u00f3n po\u00e9tica. Hay en ella otro tipo de \u201cl\u00edmite\u201d que ahoga toda posibilidad de lo po\u00e9tico. Se dir\u00eda que el autor temiera lamentar pat\u00e9ticamente la extemporaneidad de la poes\u00eda y el auge de la ciencia para atenerse a una simple reflexi\u00f3n. El poeta se limita a decirnos, rehusando contaminarse de emoci\u00f3n, que la poes\u00eda no interesa hoy; que la ciencia tiene el monopolio de la magia. \u00bfY qu\u00e9? Si toda la poes\u00eda de hoy fuera como la de \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dichterliebe<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d \u00bfa qui\u00e9n asombrar\u00eda el desapego hacia un g\u00e9nero literario que se limita a proferir lugares comunes?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No est\u00e1 nada claro cu\u00e1les son los l\u00edmites que seg\u00fan Rodr\u00edguez-Alcal\u00e1 ahogan lo po\u00e9tico de este poema. Si dijera que su m\u00fasica es demasiado perfecta, que el poema es demasiado redondo, que las s\u00edlabas caen como un chorro limpio y seco en un lago que vuelve a su silencio, tendr\u00eda cierto sentido su exigencia: con recursos distintos, Pacheco recrea la perfecci\u00f3n de sus primeros poemas. Pero resulta que no, que el o\u00eddo del cr\u00edtico no alcanza m\u00e1s que a reconocer algunos metros tradicionales, que no escucha en absoluto la \u201cgalvanizaci\u00f3n\u201d que tiene el texto, que echa de menos cierto patetismo que le suene a poes\u00eda. Uno tiene derecho a preferir los licores muy dulces, pero no a declarar que una bebida seca es desabrida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tampoco est\u00e1 claro qu\u00e9 entiende por prosa discursiva. Le\u00eddo como prosa, el poema se vuelve de una prosa rar\u00edsima, m\u00e1s cercana a la prosa po\u00e9tica que a la discursiva: <\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La poes\u00eda tiene una sola realidad: el sufrimiento. Baudelaire lo atestigua; Ovidio aprobar\u00eda afirmaciones como esta, la cual por otra parte garantiza la supervivencia amenazada de un g\u00e9nero que nadie lee pero que al parecer todos detestan, como una enfermedad de la conciencia, un rezago de tiempos anteriores a los nuestros, cuando la ciencia suele disfrutar del monopolio entero de la magia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otra parte, \u00bfes cierto que \u201cel poeta se limita a decirnos, rehusando contaminarse de emoci\u00f3n, que la poes\u00eda no interesa hoy\u201d? Vamos por partes. Lo que dice la primera persona del poema no lo dice \u201cel poeta\u201d, si por esto se entiende Jos\u00e9 Emilio Pacheco Berny. Esta equivocaci\u00f3n de aficionados lleva al profesor a criticar el t\u00edtulo del poema por estar en alem\u00e1n, idioma cuya \u201cignorancia frustra al poeta\u201d. Y \u00bfde d\u00f3nde saca que Pacheco no sabe alem\u00e1n? \u00a1De una afirmaci\u00f3n del personaje de otro poema! Siempre hay algo entre los personajes de una obra y su autor, pero no algo tan inocente&#8230;<\/span><\/p>\n<blockquote><p><b><i>\u201cHay una incomprensi\u00f3n desconcertante hacia la poes\u00eda que \u2018s\u00ed se entiende\u2019. Parad\u00f3jicamente, resulta que los profesores le\u00edan con m\u00e1s cuidado y acababan entendiendo m\u00e1s la que \u2018no se entend\u00eda.\u2019\u201d<\/i><\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dichterliebe<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (amor de poeta) suena a rom\u00e1ntico y hasta cursi. Es el t\u00edtulo de un ciclo de canciones de Schumann sobre poemas de Heine, pero pudiera ser el t\u00edtulo de una opereta. Es el anuncio perfecto para un comienzo melodram\u00e1tico: \u201cLa poes\u00eda tiene una sola realidad: el sufrimiento\u201d. Esta declaraci\u00f3n no es ni puede ser de Pacheco, que, seg\u00fan el mismo Rodr\u00edguez-Alcal\u00e1, reh\u00fasa contaminarse de emoci\u00f3n. Lo que \u201cdice\u201d Pacheco no est\u00e1 formulado, no es discursivo, aunque est\u00e1 ah\u00ed: es una visi\u00f3n melanc\u00f3lica del poeta cursi que todos llevamos dentro, con el cual ya no podemos identificarnos y al cual debemos, sin embargo, dar finalmente la raz\u00f3n. El arte de Pacheco para \u201cdecir\u201d esto consiste en soltar y \u201crecuperar\u201d una embestida de patetismo inocente. El personaje lanza un exabrupto pat\u00e9tico. Es un recitativo prosaico, que se produce leyendo de corrido lo que de hecho son tres versos, de 5, 9 y 5 s\u00edlabas:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La poes\u00eda tiene<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">una sola realidad:<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">el sufrimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todo lo que sigue consiste en reconciliar musicalmente y emocionalmente este exabrupto cursi con la \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d no formulada de Pacheco. N\u00f3tese, por ejemplo, que el poema solo tiene dos puntos (el punto y seguido que cierra esa primera afirmaci\u00f3n y el punto final). Que el poema consta de dos oraciones integradas y opuestas: todas las afirmaciones de la segunda son un discurso sobre la primera. Que, en t\u00e9rminos m\u00e9tricos, hay un contraste entre la primera l\u00ednea prosaica y la \u201crecuperaci\u00f3n\u201d musical de las l\u00edneas que siguen, realizada con la combinaci\u00f3n usual de heptas\u00edlabos y endecas\u00edlabos, entreverados con versos menos comunes en una serie de encabalgamientos (7+7; 9; 11; 13; 5+7; 5+7; 5+4; 11; 11; 11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los encabalgamientos son dif\u00edciles y perfectos. Por ejemplo: \u201cOvidio aprobar\u00eda afirmaciones como esta\u201d ser\u00eda, en efecto, prosa discursiva. No ser\u00eda demasiado violento (en prosa) leer Ovidiua probari\u00e1. Pero, en el poema, la pausa que introduce el encabalgamiento alarga la i, elimina la sin\u00e9resis de \u00eda-a, limpia la pronunciaci\u00f3n de las s\u00edlabas y establece un suspenso interesante y oportuno en el que coinciden la pausa musical y la pausa del pensamiento en el discurso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otra parte, el discurso del personaje no \u201cse limita a decir que la poes\u00eda no interesa hoy; que la ciencia tiene el monopolio de la magia\u201d. Dice algo muy diferente: que la poes\u00eda es sufrimiento, no magia (como tantas veces se ha dicho) y que por eso siempre habr\u00e1 poes\u00eda. Hoy el poeta mago es el cient\u00edfico, pero toda ciencia se estrella contra el dolor de Ovidio, de Baudelaire y de ese paradigma cursi que es el poeta herido de melancol\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A trav\u00e9s de este discurso, resulta que la primera l\u00ednea, inaceptable para un lector no cursi (o que no f\u00e1cilmente puede reconciliarse con la cursiler\u00eda) se va volviendo aceptable. Los tres endecas\u00edlabos finales, que son el polo opuesto de la primera l\u00ednea prosaica y el redondo final de los dos heptas\u00edlabos con que abre la segunda parte, cierran la \u201crecuperaci\u00f3n\u201d musical y emocional del exabrupto, reconcili\u00e1ndonos con el dolor: verdad escueta, banalidad prosaica y cursiler\u00eda que, sin embargo, mueve a los poetas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No es un poema pat\u00e9tico. Tampoco un poema que debiera serlo pero que no se atreve. No es una reflexi\u00f3n (en esto hay que disentir tambi\u00e9n de Oviedo, a menos que se extienda el uso de la palabra hasta incluir una sonata para piano como \u201creflexi\u00f3n\u201d). Es una visi\u00f3n (que se vuelve literatura) sobre el dolor que se vuelve literatura (Ovidio, Baudelaire, etc\u00e9tera). <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dichterliebe<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: amor de poeta. En alem\u00e1n, para que sea m\u00e1s cursi.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lamentamos tener que explicarle esto a un profesor de literatura. Hay una incomprensi\u00f3n desconcertante hacia la poes\u00eda que \u201cs\u00ed se entiende\u201d. Parad\u00f3jicamente, resulta que los profesores le\u00edan con m\u00e1s cuidado y acababan entendiendo m\u00e1s la que \u201cno se entend\u00eda\u201d. Les daba ocasi\u00f3n para pedir becas, investigar y organizar toda una industria hermen\u00e9utica. En cambio, la poes\u00eda que \u201cs\u00ed se entiende\u201d los toma desprevenidos. No entienden nada porque creen entender. Abandonan las cautelas m\u00e1s elementales. Creen que un poema que no ofrece dificultades para ser le\u00eddo burdamente es un poema burdo. Creen que est\u00e1 escrito a lo f\u00e1cil lo que leen a lo f\u00e1cil. No sienten nada de lo que creen que hay que sentir, y les pasa de noche un gusto nuevo para el cual no tienen expectativas hechas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n hay que decir que muchos poetas inocentes est\u00e1n como los profesores inocentes: no entienden el juego, no han visto que la poes\u00eda que \u201cs\u00ed se entiende\u201d es una poes\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil, no m\u00e1s f\u00e1cil, de hacer. Producen textos burdos, f\u00e1ciles y sin gusto. En este sentido, resulta interesante la comparaci\u00f3n de Oviedo con los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ready-made<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Duchamp: un mingitorio presentado como escultura se presta a cr\u00edticas f\u00e1ciles de cr\u00edticos que no entienden y a imitaciones f\u00e1ciles de escultores que no entienden. Quiz\u00e1 no hay soluci\u00f3n. Hace medio siglo, Garc\u00eda Lorca se quejaba de quienes dec\u00edan no entender sus poemas, y recitaba versos de Dar\u00edo, que a todos les parec\u00edan normales, claros y po\u00e9ticos. Por ejemplo, del \u201cResponso a Verlaine\u201d: <\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Que p\u00faberes can\u00e9foras te ofrenden el acanto<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A lo cual a\u00f1ad\u00eda: \u201cYo s\u00f3lo entiendo el Que\u201d&#8230; La situaci\u00f3n persiste bajo una forma diferente. Ahora tampoco entienden, pero se decepcionan y se enojan porque creen que entienden.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Gabriel Zaid, \u201cLa poes\u00eda que s\u00ed se entiende\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Leer poes\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Obras de Gabriel Zaid <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Vol. 2, 2\u00aa ed.<br \/>\n(M\u00e9xico: El Colegio Nacional, 2020), 234-238.<br \/>\nReproducido con autorizaci\u00f3n del autor.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Aaron Chavez, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u2026hay que decir que muchos poetas inocentes est\u00e1n como los profesores inocentes: no entienden el juego, no han visto que la poes\u00eda que \u2018s\u00ed se entiende\u2019 es una poes\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil, no m\u00e1s f\u00e1cil, de hacer.\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":39234,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5257],"tags":[5254],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5261],"class_list":["post-39339","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-autor-destacado-gabriel-zaid","tag-numero-33","lal_author-gabriel-zaid-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39339"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39339\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40026,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39339\/revisions\/40026"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39234"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39339"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=39339"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=39339"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=39339"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=39339"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=39339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}