{"id":39065,"date":"2025-03-29T15:02:09","date_gmt":"2025-03-29T21:02:09","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=39065"},"modified":"2025-04-07T11:39:12","modified_gmt":"2025-04-07T17:39:12","slug":"de-este-otro-lado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/03\/de-este-otro-lado\/","title":{"rendered":"De este otro lado"},"content":{"rendered":"<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Desde la di\u00e1spora, un profesor de espa\u00f1ol observa con asombro c\u00f3mo la glamorosa imagen de Estados Unidos se desvanece ante la cruda realidad de la marginalidad y la violencia en zonas como el Ward 8 en Washington D.C. Cuestiona el concepto de progreso al evidenciar la persistencia de problemas graves como la pobreza y la falta de oportunidades. Ofrece, as\u00ed, un retrato tragic\u00f3mico que desaf\u00eda las percepciones convencionales sobre la realidad estadounidense.<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"color: #e3e3e3; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">____________________________<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Iba a hablar sobre escribir desde la di\u00e1spora, pero ayer mataron ac\u00e1 a un muchacho de diecisiete a\u00f1os en el parqueadero de su colegio. Digo ac\u00e1, pero fue al otro lado de la ciudad, en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ward<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">4<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, bien al norte y lejos de este lado del r\u00edo. Aqu\u00ed, en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ward 8<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, los tiroteos son el pan de cada d\u00eda, a veces de cada medio d\u00eda. Hace unos meses, antes de clase, algunos de mis estudiantes se dieron cita a unas cuadras del colegio y se quedaron por ah\u00ed, siendo adolescentes (ruido, groser\u00edas, humo\u2026). Un vecino alterado sali\u00f3 a echarlos. A uno de los muchachos le apunt\u00f3 con un arma, a otro le peg\u00f3 dos tiros. Uno en la cadera, otro en el pecho. Horas m\u00e1s tarde vino una psic\u00f3loga a mi sal\u00f3n a darles la noticia a sus compa\u00f1eros <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">(<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y a m\u00ed). En seguida hubo silencio, un ligero cuchicheo, alguien se rio, empezaron las preguntas a medio contestar. En alg\u00fan momento de la conversaci\u00f3n surgi\u00f3 la pregunta: \u00bfqui\u00e9n aqu\u00ed tiene un ser querido al que le hayan disparado? Todo el sal\u00f3n levant\u00f3 la mano.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2026Pero va uno de vacaciones a Colombia y de repente la gente dice cosas como \u201ceste es mi primo, el que vive en Washington\u201d y empiezan los chistes (malos): \u201c\u00bfEntonces est\u00e1 de vecino de Biden?\u201d. Comentarios inesperados, tipo: \u201cPues felicitaciones por vivir all\u00e1\u201d; tipo: \u201c\u00bfYa se vio\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">House of Cards<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">?\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A\u00f1o tras a\u00f1o sacan otra serie, otra pel\u00edcula, otro documental sobre los tejemanejes del poder en el Capitolio y la Casa Blanca, pero poco hay sobre lo que pasa del otro lado del r\u00edo. Literalmente. El Distrito de Columbia, muchos sabr\u00e1n (yo no sab\u00eda), tiene la forma de un diamante con un mordisco en la parte inferior izquierda, donde el r\u00edo Potomac sirve de frontera natural entre la capital y el estado de Virginia. No es ese el r\u00edo al que me refiero, sino al otro. Del costado sur oriental el r\u00edo Anacostia divide la ciudad de manera (casi) tajante. De un lado, el interior: donde habita el D.C. de las pantallas, en su mayor\u00eda afluente, organizado, henchido de monumentos patrioteros \u2014Lincoln en su trono; Jefferson, el esclavista\u2014, diverso (parece), pero m\u00e1s blanco. Del otro, el sudeste\u2026\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Llegu\u00e9 a este pedacito de este pa\u00eds inmenso en plena \u00e9poca electoral de 2020, a tres meses de las presidenciales: Donald contra Joe. Dos meses despu\u00e9s, el 6 de enero la estampida de furibundos trumpistas (el corrector me sugiere \u201ctrampistas\u201d) empez\u00f3 a meterse al Capitolio a las 12:49 de la tarde, mientras ten\u00edamos reuni\u00f3n virtual de maestros. Era el tiempo de la pandemia y yo, como ahora, hac\u00eda las veces de \u201cprofesor de espa\u00f1ol y cultura\u201d en un centro educativo del sudeste. No hab\u00edan pasado seis meses desde mi llegada y ya unos tipejos bien malos se estaban tratando de tomar el poder y destruir el mundo y la libertad: como en el cine y la tele. La reuni\u00f3n se suspendi\u00f3 muy pronto, claro, y muchos quedamos a la espera de que alguien acabara con los villanos \u2014sobre todo con el descamisado aquel que todos vimos en las pantallas de nuestros <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">smartphones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el \u201cQAnon Shaman\u201d (ayayay\u2026), tan mal disfrazado de Jamiroquai (si alguien todav\u00eda lo recuerda).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La noticia explot\u00f3 en redes sociales (y en los noticieros, me imagino). \u00a1V\u00e1lgame Dios! Se hac\u00eda realidad uno de los miedos m\u00e1s visitados. Era <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00eda de la independencia,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> era <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">G.I. Joe: Contraataque <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> Transformers: el lado oscuro de la luna, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">era<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> 2012<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Olimpo bajo fuego <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mars Attacks!<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El d\u00eda despu\u00e9s de ma\u00f1ana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y tantas pero tantas m\u00e1s (qu\u00e9 cansancio): una turba se toma por la fuerza el sagrado recinto de la democracia americana (el Capitolio o la Casa Blanca, da igual). Tambi\u00e9n explotaron por todos los rincones del internet, c\u00f3mo no, los memes y los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tweets<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Recuerdo dos. El primero: \u201cSi Estados Unidos viera lo que ahora est\u00e1 pasando en Estados Unidos, Estados Unidos invadir\u00eda Estados Unidos\u201d; el otro: \u201cDebido a las restricciones de viaje [por aquello de la pandemia], este a\u00f1o Estados Unidos ha tenido que organizar el golpe de Estado en casa\u201d. J\u00e1.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos periodistas, escandalizados, lo resumieron as\u00ed: \u201cCosas que solo pasan en pa\u00edses del tercer mundo\u201d. Tal desmadre solo pod\u00eda compararse con esos otros lugares del planeta donde el caos y el desorden son la norma. Era incre\u00edble que algo de tama\u00f1a naturaleza estuviera ocurriendo en los Estados Unidos de Am\u00e9rica. Como si el Distrito de Columbia fuera el distrito de Colombia. Como si estuvi\u00e9ramos en Bagdad o en Bengasi; o en Venezuela, o en Bolivia, o en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Chili<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: del otro lado del otro r\u00edo (Grande). <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Unbelievable!<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><b><i>\u201c\u2026la famos\u00edsima Capital del Mundo por donde se descuelgan Spider-Man y un sinn\u00famero de superh\u00e9roes m\u00e1s es solo una peque\u00f1a parte, de ninguna manera el todo. Pues que algo quede bien claro: este pedazote de tierra norteamericana entre M\u00e9xico y Canad\u00e1 es, en su inmensa mayor\u00eda, un pa\u00eds rural.\u201d<\/i><\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y sin embargo, hasta la fecha aqu\u00ed van m\u00e1s tiroteos masivos que d\u00edas en el a\u00f1o (d\u00eda 136, tiroteo masivo 157), y acaban de asesinar a un muchacho de diecisiete a\u00f1os en el parqueadero de su escuela, y todos mis estudiantes adolescentes tienen al menos a un ser querido en sus cortas vidas al que le han disparado, y hay un agujero de bala en el sal\u00f3n de arte que todav\u00eda no arreglan, y hace un mes me escribi\u00f3 la madre de un alumno pidi\u00e9ndome un plazo para los trabajos que me debe su hijo, que por favor le ayudara, que ojal\u00e1 pudiera entender, pues al padre se lo acaba de matar la polic\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De este lado del r\u00edo, la gente tiene la piel oscura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hace unas d\u00e9cadas, dicen, D.C era, en t\u00e9rminos de raza, una ciudad bien distinta. Por all\u00e1 en 1970, cuentan, m\u00e1s del setenta por ciento de su poblaci\u00f3n era afrodescendiente, negra. Pero las cosas han cambiado mucho desde aquel entonces y, para ponerlo de manera simple y llana, una mayor\u00eda (de piel blanca) disfrazada de progreso, ha venido desplazando a esas comunidades afro, empuj\u00e1ndolas y empuj\u00e1ndolas \u2014pol\u00edticas p\u00fablicas cuestionables, rentas m\u00e1s y m\u00e1s caras, precios de vivienda astron\u00f3micos\u2026\u2014 hacia el otro lado del r\u00edo, donde ense\u00f1o yo, donde se dispara tanto.\u00a0(Aunque en D.C. los afroamericanos representan el 47% de la poblaci\u00f3n general, tambi\u00e9n representan el 87% de las personas sin hogar, el 96% de las v\u00edctimas y sospechosos en homicidios y tiroteos, la tasa de pobreza m\u00e1s alta de la ciudad, con m\u00e1s del 21%, etc\u00e9tera\u2026).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ac\u00e1, en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ward 8<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en el coraz\u00f3n (tan herido) de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Congress Heights<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, todos los estudiantes empiezan su d\u00eda pasando por un detector de metales. Deben quitarse el cintur\u00f3n, los zapatos, dejar toda su metalurgia en una bandeja de pl\u00e1stico que pasa por rayos X. No entran envases de vidrio, nada demasiado s\u00f3lido, nada con potencia cortopunzante. Las botellas de agua o jugo sospechosas son sometidas a un estricto olisqueo de guardia de seguridad (semanas atr\u00e1s alguien intent\u00f3 pasar un litro de whisky, dicen). Para algunos ya es lo normal. Luego vienen las clases y el jolgorio de siempre. Ay\u2026 Nadie llega a tiempo, o casi nadie. Los estudiantes entran y salen del aula a su parecer. Con toda calma abandonan mi sal\u00f3n y se van para otro de seguro m\u00e1s interesante. Sus compa\u00f1eros, igual: van ingresando a mi clase como a una feria, a hablar a los gritos con cualquiera, a dejar o a llevarse un paquete de papas fritas, abrazarse con estruendo, insultarse con amor y gracia, averiguar qu\u00e9 est\u00e1 pasando en este sitio, oula, como ssstas, tacou, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">chicken<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> buridou, chimichanga, c\u00e1iate puto, faliz navidad, faliz cumplianos, mi gustan los papas fridas, haha, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">f*ck this sh*t.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Afuera, en los pasillos, decenas de estudiantes que prescindieron de su clase, alumnos grabando <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tik Toks<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, carcajadas muy agudas, olor a marihuana, puertas de salones que no terminan de cerrarse, colegas que en un rinc\u00f3n de su escritorio intentan explicarles un ejercicio a selectos pupilos. Quiz\u00e1 m\u00e1s tarde haya una pelea o dos (la probabilidad es alta, el nivel de violencia, abrumador). Alg\u00fan valiente maestro todav\u00eda se atrever\u00e1 a hablar con un grupo de estudiantes en el corredor: vamos, chicos, dir\u00e1, deber\u00edan estar en clase, por favor, dir\u00edjanse a su sal\u00f3n. Arar en el mar, sembrar el viento. Es un d\u00eda como cualquier otro ac\u00e1. El Ni\u00e1gara en bicicleta.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n tenemos aqu\u00ed algunos de los \u00edndices m\u00e1s bajos de lectoescritura en toda la ciudad, algunos de los \u00edndices m\u00e1s bajos en matem\u00e1ticas y tambi\u00e9n en humanidades y en ciencias y, por supuesto, en idiomas. Cosas que solo pasan en otro tipo de pa\u00edses. Qui\u00e9n se lo iba a imaginar. Aqu\u00ed mismo, en la capital del n\u00famero uno, se ha colado el carnaval del tercer mundo, la vida patas arriba del platanal, como en un rinc\u00f3n de Bogot\u00e1 o Caracas o Quito. Se los digo yo, que vengo (del \u201csubdesarrollo\u201d) de all\u00e1: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">this land is <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(como)<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> my land<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hablo con amigos migrantes sobre su vida en otras ciudades del norte, lugares que todos hemos visto en la tele: Chicago, San Francisco, Boston, Nueva York (por supuesto Nueva York, siempre Nueva York, asediada por monstruos y villanos hasta el final de sus d\u00edas). Si por all\u00e1 llueve, por aqu\u00ed no escampa, me dicen a su manera (yo lo digo en colombiano). \u00bfEn cada gran ciudad de esta tierra libre, un sudeste, un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">east side<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un otro lado del r\u00edo? Puede ser, pero hay m\u00e1s.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Puede que, como yo, muchos otros hayan crecido viendo a los Estados Unidos en la pantalla de su televisor los domingos por la tarde, en alguna pel\u00edcula de acci\u00f3n doblada al espa\u00f1ol latino (que nadie habla, pero todos entendemos). Ese extra\u00f1o y fascinante pa\u00eds del norte estaba lleno de edificios alt\u00edsimos y calles bien asfaltadas, carros a toda velocidad y puentes inmensos y luces y centros comerciales, metros y barcos y taxis y paraguas y, a veces, playas y cuerpos perfectos que se pasean por ah\u00ed, sin grasa, como si nada. As\u00ed ser\u00e1n las cosas all\u00e1, pensaba yo, grandes ciudades, a todo dar, por doquier. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Asalto al tren del dinero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pero no <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los Simpson<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (eso era todo un gran absurdo y por eso daba risa). Pero la famos\u00edsima Capital del Mundo por donde se descuelgan <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Spider-Man<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y un sinn\u00famero de superh\u00e9roes m\u00e1s es solo una peque\u00f1a parte, de ninguna manera el todo. Pues que algo quede bien claro: este pedazote de tierra norteamericana entre M\u00e9xico y Canad\u00e1 es, en su inmensa mayor\u00eda, un pa\u00eds rural.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Int\u00e9rnese cualquier persona por entre las carreteras de, digamos, Ohio o Kentucky (donde tambi\u00e9n pas\u00e9 varios a\u00f1os) y vea con sus propios ojos otra cara de esta naci\u00f3n: tierra y campo y cultivos hasta donde alcanza la vista, viejos graneros de madera, casi siempre rojos, y laguitos de riego, y anuncios de restaurantes de comida r\u00e1pida (solo comida r\u00e1pida) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">drive-thrus<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con regueros de papas fritas y ofertas de caf\u00e9 ultra tostado (malo, muy malo), pitillos y tapas de todos los colores y restos de botellas pl\u00e1sticas rodando por parqueaderos desolados, avisos y se\u00f1ales de moteles con y sin piscina, con y sin bufet de desayuno, iglesias metodistas y pentecostales y luteranas y presbiterianas, publicidad de tiendas de armas, de candidatos a sheriff, de abogados que prometen justicia y millones en demandas, vallas de \u201cJesus is Coming\u201d y \u201cHell is Real\u201d, carreteras ahuecadas que atraviesan pueblos con casas y remolques que no se terminan de caer, piscinas inflables con restos de agualluvia, aires acondicionados de ventana a punto de destruirse, juguetes de ni\u00f1os regados por todo el patio, restos de ositos de felpa, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">barbies<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sin blusa y sin alguna extremidad, pelotas mareadas de sol, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">frisbees <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">amarillos y amarillentos, coches con peluches heridos, latas de cerveza arrugadas, bolsas de papel traspasadas de grasa, escaleras agrietadas y suelos terrosos con islitas de pasto, hierbas crecidas, alg\u00fan perro color blanco sucio, resignado, amarrado a un \u00e1rbol, alg\u00fan asador viejo y oxidado que yace descerebrado en el piso, el esqueleto de un carro que se hace uno con la maleza, y gente de piel clara, blanca, de ropa gastada y camionetas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pickup<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> inmensas, y sus banderas de barras y estrellas en todo lado, bandera en la puerta de la casa, bandera en la ventana, bandera en el plat\u00f3n de la camionetota, calcoman\u00eda de la bandera en el b\u00f3mper, bandera en la camiseta, en las medias, en los chores, bandera en los camiones de repartici\u00f3n y en los de la basura, bandera en los inodoros port\u00e1tiles y bandera en cualquier paquete de cualquier producto que se hizo en su pa\u00eds, y banderitas en los ata\u00fades y banderas en el cementerio, y banderas inmensas, colosales, pr\u00edstinas, ondeando en el viento que empolva cada pueblo olvidado a lo largo de todo este estado y el que le sigue.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hace a\u00f1os que vine a este pa\u00eds a estudiar, como sin querer queriendo, y aqu\u00ed sigo (\u00bfescribiendo sobre la di\u00e1spora?, \u00bfsobre escribir en la di\u00e1spora?). Si me qued\u00e9 o todav\u00eda no me voy, no s\u00e9. Tengo papeles y un trabajo estable: m\u00e1s (mucho m\u00e1s) que muchos. Extra\u00f1o mi gente y mi ciudad hasta las l\u00e1grimas, pero cuando voy de visita no entiendo c\u00f3mo se puede vivir as\u00ed. El desorden, la inseguridad, el clasismo \u2014nuestra propia forma de ser racistas\u2014 es de no creer. Inestabilidad pol\u00edtica, violencia armada, educaci\u00f3n precaria, pobreza end\u00e9mica\u2026 En fin: cosas que solo pasan en el tercer mundo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Jeffrey Clayton, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la di\u00e1spora, un profesor de espa\u00f1ol observa con asombro c\u00f3mo la glamorosa imagen de Estados Unidos se desvanece ante la cruda realidad de la marginalidad y la violencia en zonas como el Ward 8 en Washington D.C. Cuestiona el concepto de progreso al evidenciar la persistencia de problemas graves como la pobreza y la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":39836,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2889],"tags":[5254],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[4798],"class_list":["post-39065","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","tag-numero-33","lal_author-rodrigo-marino-lopez-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39065","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39065"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39065\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40192,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39065\/revisions\/40192"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39836"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39065"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=39065"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=39065"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=39065"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=39065"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=39065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}