{"id":3878,"date":"2020-08-10T15:22:43","date_gmt":"2020-08-10T21:22:43","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/08\/limits-and-constrictions-are-usually-stimulants-creativity-interview-luisa-valenzuela\/"},"modified":"2024-07-06T18:53:31","modified_gmt":"2024-07-07T00:53:31","slug":"limits-and-constrictions-are-usually-stimulants-creativity-interview-luisa-valenzuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/08\/limits-and-constrictions-are-usually-stimulants-creativity-interview-luisa-valenzuela\/","title":{"rendered":"\u201cLos l\u00edmites y las constricciones suelen ser estimulantes para la creatividad\u201d:  Una entrevista a Luisa Valenzuela"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p dir=\"ltr\">Luisa Valenzuela ha sido reconocida como una escritora, criada entre escritores. Su madre, Luisa Mercedes Levinson, fue una autora destacada, asidua colaboradora del Suplemento Cultural del diario <em>La Naci\u00f3n<\/em>. Desde muy joven, tuvo el privilegio de frecuentar a Jorge Luis Borges, Ernesto S\u00e1bato, Adolfo Bioy Casares. Para ella, la literatura se ha construido siempre como un puente que permite empoderar al espacio social y cultural, mediante el v\u00ednculo entre la escritura y la experiencia. En cada uno de sus escritos podemos ver conflictos de la violencia cotidiana en nuestras sociedades que, d\u00eda a d\u00eda, siguen aconteciendo. Su obra est\u00e1 poblada de historias dentro de historias, donde la escritura encuentra siempre un adjetivo que dibuja un cuerpo inerte, un sustantivo que define la realidad ausente, un verbo asociado con un recuerdo hecho pedazos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>Claudia Cavallin:<\/strong> En el Sal\u00f3n Literario de la FIL Guadalajara, usted mencion\u00f3 que \u201cen los libros nos esperan las utop\u00edas, los sue\u00f1os concretados y los que vendr\u00e1n, aquello que descubrimos que sab\u00edamos a\u00fan sin saberlo, hasta las respuestas absolutamente individuales\u201d. En este contexto: \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda el pensamiento ut\u00f3pico m\u00e1s cercano a su obra?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>Luisa Valenzuela:<\/strong> Tuve el honor de dar la conferencia de apertura de lo que vendr\u00eda a ser la parte literaria de la FIL, y por lo tanto no me ocup\u00e9 de mi propia obra, sino que habl\u00e9 desde lo general, centr\u00e1ndome sobre todo en lo que fue el vasto pensamiento del gran Carlos Fuentes. A la conferencia le puse por t\u00edtulo \u201cLas letras, verdadero espacio de libertad\u201d y quiz\u00e1 en esa frase radique mi mayor acercamiento a la utop\u00eda. Porque en general, si pienso en mis textos de ficci\u00f3n, m\u00e1s bien sospecho que se puede hablar de una distop\u00eda; y \u201csospecho\u201d es la palabra exacta porque remite a un antiguo ensayo de Nathalie Sarraute: \u201cLa era de la sospecha\u201d, que cuestiona todo lo pensado hasta el momento sobre la novela cl\u00e1sica.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>C.C.:<\/strong> En nuestro mundo actual la literatura se ha acelerado radicalmente, cambio que ha implicado un redimensionamiento de sus relaciones con diversos espacios, desde las editoriales hasta las redes sociales. \u00bfCree usted que en esa amplitud de escritura se mantienen los l\u00edmites de g\u00e9nero o de pertenencia a una identidad nacionalista?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>L.V.:<\/strong> Los l\u00edmites y las constricciones suelen ser estimulantes para la creatividad, y la escritura, sobre todo la de ficci\u00f3n, es un ente vivo y mutante. As\u00ed como las identidades. Yo no creo en lo nacionalista pero s\u00ed en lo nacional, que configura nuestro imaginario. La lengua que hablamos y el paisaje que habitamos, la gram\u00e1tica que manejamos (o m\u00e1s bien que nos maneja), ti\u00f1en nuestra captaci\u00f3n del mundo. De hecho, siendo casi toda escritura un intento desesperado por derivar sentido de este sinsentido en el que estamos inmersas y llamamos realidad, la misi\u00f3n inconsciente de quienes trabajamos con la palabra es, justamente, forzar los l\u00edmites en un desesperado y a la vez estimulante esfuerzo por alcanzar la esencia escurridiza del lenguaje. Desde nuestros muy diversos posicionamientos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>C.C.:<\/strong> \u00bfCree usted que el retorno a la experiencia hist\u00f3rica transita en la literatura como las experiencias reales lo hicieron en la ciudad fragmentada de la memoria? \u00bfLa literatura es una manera de \u201cso\u00f1ar\u201d la realidad?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>L.V.:<\/strong> \u00a1Qu\u00e9 bella y compleja pregunta! La respuesta directa ser\u00eda \u201cno lo s\u00e9\u201d pero el tema merece reflexi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 contestar\u00eda Carlos Fuentes?, me pregunto, para volver al tema inicial y porque Fuentes es quien m\u00e1s en nuestra Am\u00e9rica ha tratado en sus novelas la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica y la urbana, y la memoria, y esa red de conjunciones que se arma a partir de dichos presupuestos. Pero basta con leer sus ensayos para obtener respuestas, tan ricas cuanto variadas. Ahora bien, me gusta mucho la idea de \u201cso\u00f1ar\u201d la realidad. Me parece una buena revancha contra esta perra (con perd\u00f3n de la noble especie canina) que llamamos realidad y que, bien podemos suponer, nos sue\u00f1a a todes nosotres.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>C.C.:<\/strong> \u00bfC\u00f3mo cree usted que se ejerce el poder del oprimido\u00a0a trav\u00e9s de la literatura, en nuestro contexto literario actual?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>L.V.:<\/strong> Mucha literatura cl\u00e1sica se centra en el tema del oprimido y del opresor, pero cada \u00e9poca tiene sus protagonistas, y las lecturas que hacemos de los mismos. Y tiene sus sistemas de opresi\u00f3n, unos m\u00e1s perversos y disimulados que otros. A veces llevan el simple y hasta inocente (en apariencia) nombre de neoliberalismo. En estos tiempos de <em>fake news <\/em>y de <em>lawfare<\/em> y otras perversiones con apelativos gringos porque ellos las idearon en un principio, el poder del oprimido, suponiendo que exista tal cosa, debe radicar en la desconfianza, en la capacidad de llegar a las propias conclusiones. Pero claro, eso ser\u00eda (volviendo a lo gringo) un <em>catch-22<\/em> porque esa avispada persona dejar\u00eda autom\u00e1ticamente de ser un oprimido sin por eso pasar a la nefanda condici\u00f3n de represor.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>C.C.:<\/strong> En sus libros hemos le\u00eddo relatos donde se hace presente la multiplicidad de los nombres propios, o la ausencia de la identidad. Mencionando a\u00a0<em>Cambio de Armas<\/em>, \u00bfcree usted que la memoria ausente en las v\u00edctimas de la violencia, que no se puede narrar detalladamente en los relatos, se reconstruye en la mente del lector? \u00bfEs el narrador un valioso testigo mutilado?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>L.V.: <\/strong>Lo interesante de estas preguntas es que me llevan a reflexionar sobre propuestas te\u00f3ricas que nunca me planteo en el momento de escribir. Mis cuentos y novelas han sido generalmente gatilladas por una simple frase inicial, o una imagen, sin premeditaci\u00f3n o mapa alguno. Surgen, como dir\u00eda Cort\u00e1zar, de un largo desconcierto\u2026 Pero es verdad que el tema de los nombres ha sido crucial en todos los tiempos, a\u00fan antes de los antiguos egipcios que al morir deb\u00edan pronunciar su nombre completo para poder atravesar las puertas del m\u00e1s all\u00e1. La \u00faltima dictadura militar en la Argentina les devolvi\u00f3 a los nombres su <em>status<\/em> casi sagrado, cuando se intent\u00f3 la desaparici\u00f3n forzada de personas junto con sus nombres y atributos, motivo por el cual los temas memoria y nombre propio est\u00e1n muy emparentados.\u00a0 Retomando la pregunta, pienso que todo texto es reconstruido y vive diversas vidas en la mente del lector\/a. He ah\u00ed su encanto y tambi\u00e9n su amenaza. En cuanto al escritor\/a como testigo mutilado, \u00bfqui\u00e9n atestigua por el testigo? Adorno de alguna manera plante\u00f3 el imposible enigma, raz\u00f3n por la cual en este caso el ep\u00edteto mutilado cobra profunda significaci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>C.C.:<\/strong> En\u00a0<em>Cola de lagartija<\/em>\u00a0represent\u00f3 la inaprensible figura de un dictador, desde la dictadura misma. En esta novela, el ministro de Bienestar Social y secretario personal de Per\u00f3n, Jos\u00e9 L\u00f3pez Rega, se inserta en una novela como un personaje de ficci\u00f3n que no oculta su parecido con el personaje real, desde las experiencias narradas en la ficci\u00f3n, y a trav\u00e9s de la metaforizaci\u00f3n del terror y sus aberraciones. Le hago ahora una pregunta que siempre retorna a mi mente, en los confines de la penumbra y la maldad \u00bfse puede relatar el horror sin concederle su grandeza?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>L.V.:<\/strong> \u00c9se es el dilema. Se trata de una grandeza diab\u00f3lica, pero grandeza al fin. De ah\u00ed mi conflicto personal en (o con) <em>Cola de lagartija<\/em>. Porque de entrada entend\u00ed que, si yo asum\u00eda la voz autoral, no iba a poder evitar juzgar y condenar al Brujo, el protagonista. Y juzgar no es la funci\u00f3n de la literatura, y menos condenar. Por eso dej\u00e9 que \u00e9l hablara, con su verborragia, megaloman\u00eda y grandilocuencia, y lo plante\u00e9 en tono de burla. Pero burla burlando el protagonista se veng\u00f3 de la autora y empez\u00f3 a cobrar vuelo propio, desmedido. Por eso intent\u00e9 retomar las riendas del asunto, con el inevitable fracaso que consigno en la novela. En una segunda instancia, cuando escrib\u00ed <em>La m\u00e1scara sarda<\/em>, reencontr\u00e9 esa voz de L\u00f3pez Rega, ya d\u00e1ndole su verdadero nombre y respondiendo a sus veleidades. Me sent\u00ed m\u00e1s c\u00f3moda, asum\u00ed de entrada un papel tambi\u00e9n protag\u00f3nico apropi\u00e1ndome de la m\u00e1scara de la Filonzana, uno de los tres personajes del carnaval de Mamoiada al que alude la historia. Pero ahora se me ha presentado un mayor desaf\u00edo con un nuevo proyecto de novela que lo tiene al Brujo de personaje central, y aqu\u00ed ya no cabe ni el humor negro ni lo esperp\u00e9ntico, y no s\u00e9 si ser\u00e9 capaz de afrontar esa grandeza atroz y devoradora del tema central, que es el mal.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><b id=\"docs-internal-guid-541153be-7fff-69d9-0199-4efad6a21088\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/shop\/LALT\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop y apoya a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">Luisa Valenzuela ha sido reconocida como una escritora, criada entre escritores. Su madre, Luisa Mercedes Levinson, fue una autora destacada, asidua colaboradora del Suplemento Cultural del diario <em>La Naci\u00f3n<\/em>. Desde muy joven, tuvo el privilegio de frecuentar a Jorge Luis Borges, Ernesto S\u00e1bato, Adolfo Bioy Casares. 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