{"id":3858,"date":"2020-08-10T03:03:02","date_gmt":"2020-08-10T09:03:02","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/08\/continuity-through-word-renovation-and-tradition-javier-sologuren-renato-guizado-yampi\/"},"modified":"2024-07-06T18:50:15","modified_gmt":"2024-07-07T00:50:15","slug":"continuity-through-word-renovation-and-tradition-javier-sologuren-renato-guizado-yampi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/08\/continuity-through-word-renovation-and-tradition-javier-sologuren-renato-guizado-yampi\/","title":{"rendered":"&#8220;Continuidad por la palabra: renovaci\u00f3n y tradici\u00f3n en Javier Sologuren&#8221; de Renato Guizado Yampi"},"content":{"rendered":"<p>Javier Sologuren (Lima, 1921-2004) es una figura fundamental de las letras peruanas del siglo XX, y su labor intelectual se desarroll\u00f3 magistralmente en las vertientes m\u00e1s diversas. Labor en que se re\u00fanen la inclinaci\u00f3n instintiva por la creaci\u00f3n po\u00e9tica (que \u00e9l atribuye a vicisitudes de su infancia), la curiosidad e intuici\u00f3n del buen lector y la formaci\u00f3n recibida en universidades prestigiosas: la Universidad de San Marcos (donde se doctora en Literaturas Hisp\u00e1nicas), el Colegio de M\u00e9xico (donde conoce a Alfonso Reyes y es disc\u00edpulo de Raimundo Lida) y la Universidad de Lovaina. Todo ello dar\u00eda como resultado una poes\u00eda tan sustancial como s\u00f3lida en su factura.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de profesor universitario, Sologuren es recordado como un influyente cr\u00edtico de literatura y de arte. Su producci\u00f3n ensay\u00edstica trata los temas m\u00e1s diversos, siempre con erudici\u00f3n y perspectiva personal: poes\u00eda espa\u00f1ola, literatura cl\u00e1sica japonesa, poetas franceses, suecos, alemanes, pintura, escultura, etc. Muchos de esos ensayos complementaban su otro campo de acci\u00f3n, la traducci\u00f3n literaria. Sologuren ve\u00eda en la traducci\u00f3n un pleno ejercicio creativo, y muy estimadas son sus versiones de poes\u00eda francesa e italiana. La edici\u00f3n fue otra manera de ejercer la cr\u00edtica. No solo editar\u00eda cl\u00e1sicos universales; conocido es su inter\u00e9s por la poes\u00eda peruana escrita por j\u00f3venes: gracias a \u00e9l, aparecer\u00edan los primeros libros de Javier Heraud, Luis Hern\u00e1ndez y otros poetas que, tras ese espaldarazo, alcanzar\u00edan relieve en la literatura peruana.<\/p>\n<p>Junto con Jorge Eduardo Eielson, Sebasti\u00e1n Salazar Bondy y Ra\u00fal Deustua, conform\u00f3 en su juventud el primer grupo de poetas de lo que hoy (con la a\u00f1adidura de Blanca Varela, Carlos Germ\u00e1n Belli, etc.) se conoce como \u201cGeneraci\u00f3n de 1950\u201d, generaci\u00f3n de ambiciosas inquietudes culturales. Es en complicidad con Eielson y Salazar Bondy que publica la antolog\u00eda <i>La poes\u00eda contempor\u00e1nea del Per\u00fa<\/i> (1946), que propone las l\u00edneas y los representantes de la poes\u00eda peruana del siglo XX: en adelante, Jos\u00e9 Mar\u00eda Eguren y C\u00e9sar Vallejo se instituir\u00edan como fundadores de la modernidad po\u00e9tica. Pero el prurito intelectual de Sologuren ser\u00eda m\u00e1s profundo; esto lo distingui\u00f3 de sus coet\u00e1neos, especialmente por la forma como incidi\u00f3 en su trabajo creativo.<\/p>\n<p>En una personalidad creadora como la suya, el conocimiento era fundamental. El nombre que escogi\u00f3 para compendiar su obra po\u00e9tica, <i>Vida continua<\/i> (2016, en su quinta edici\u00f3n), delata c\u00f3mo esta brot\u00f3 con admirable fluidez durante seis d\u00e9cadas (1939-1999) en las que compuso m\u00e1s de veinte conjuntos po\u00e9ticos (que \u00e9l llamaba \u201ccuadernillos\u201d) y poemas largos. Si bien su vasta producci\u00f3n presenta temas e im\u00e1genes constantes, es patente la variedad estil\u00edstica que distancia los t\u00edtulos. En <i>Vida continua<\/i> se emplean \u2014con felices resultados\u2014 los m\u00e1s diversos procedimientos formales, tra\u00eddos incluso de tradiciones no occidentales.<\/p>\n<p>La flexibilidad del autor para refundar sus directrices formales es consecuencia de una voluntad de experimentar que, en el fondo, es el germen de su po\u00e9tica: la poes\u00eda es flujo, no materia inmutable, y el poeta debe mantenerse en la b\u00fasqueda de su secreto. Por ejemplo, en sus primeras colecciones se observa un estilo basado en la acumulaci\u00f3n de im\u00e1genes paralelas; y en colecciones posteriores aboga por un estilo conciso, con una sensibilidad que en ciertos momentos es pr\u00f3xima a la del haik\u00fa japon\u00e9s:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Las frescas copas<br \/>\nde celeste licor:<br \/>\nlluvia en las hojas.<\/p>\n<p>Sologuren, pues, dir\u00e1 que el verdadero trabajo creativo est\u00e1 en indagar cu\u00e1l es la forma precisa de expresi\u00f3n que un contenido requiere. Un conocimiento vasto de t\u00e9cnicas y formas es, entonces, primordial en su trabajo: el saber como herramienta, no por mera vanidad intelectual.<\/p>\n<p>Eso lo hace un escritor de excepci\u00f3n en el panorama del Per\u00fa. Roberto Paoli lo confirma al estudiar c\u00f3mo algunos poetas peruanos enfrentaron las limitaciones inherentes del lenguaje en poes\u00eda (<i>Estudios sobre literatura peruana contempor\u00e1nea<\/i>, 1985). A veces, los l\u00edmites empujan al autor a abandonar la escritura, como sucedi\u00f3, por ejemplo, con Emilio Adolfo Westphalen y su silencio de d\u00e9cadas tras la publicaci\u00f3n de <i>Abolici\u00f3n de la muerte<\/i> (1935). O con Eielson, quien tras sus dos poemarios de 1965 dejar\u00e1 la poes\u00eda escrita por las artes pl\u00e1sticas y los experimentos visuales, hasta 1980. En contraste, Paoli destaca de Sologuren la capacidad de asumir el silencio como parte de su lenguaje, lo que se observar\u00eda en la preferencia progresiva por versos m\u00e1s breves (como en <i>Estancias<\/i>, de 1960) y sus experimentos con el espacio tipogr\u00e1fico y los poemas ic\u00f3nicos:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">asomarse<br \/>\nsin v\u00e9rtigo<br \/>\nal abismo<br \/>\npor solo<br \/>\nver<br \/>\nla solitaria<br \/>\nflor<br \/>\nsin sombra<\/p>\n<p>Abandonar la escritura no es opci\u00f3n para Sologuren. Aunque ello no se debe tanto a una asunci\u00f3n del silencio, como s\u00ed a una confianza en el potencial y la labilidad de la palabra. El poeta sabe<b> <\/b>que una palabra entre dos pausas despliega la plenitud de sus resonancias y sentidos. Y eso explica su preferencia por un verso breve que divida la frase. Al mismo tiempo, el silencio y la p\u00e1gina en blanco son instrumentos de apoyo para la palabra, cuyos efectos potencian las posibilidades expresivas.<\/p>\n<p>Esa fe en la palabra<b> <\/b>se basa en una consciencia t\u00e9cnica e hist\u00f3rica del idioma que Sologuren pose\u00eda m\u00e1s que otros autores. Es un cr\u00edtico que siempre reflexiona sobre los usos del lenguaje.<b> <\/b>Su consciencia de la lengua castellana sin duda se nutre del gusto por la poes\u00eda espa\u00f1ola medieval y del Siglo de Oro. Sologuren es un experto en esta poes\u00eda, de donde bebe ricamente la suya, sin temor de delatar la impronta. Un poema como \u201cTema garcile\u00f1o\u201d configura su sensibilidad seleccionando im\u00e1genes del mundo po\u00e9tico de Garcilaso de la Vega:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Si seco el cauce est\u00e1 del arroyuelo<br \/>\nque mana del amante y lo alimenta:<br \/>\nser\u00e1 que amor perdi\u00f3 ya su se\u00f1uelo.<\/p>\n<p>No obstante, sus fuentes no se restringen y<b> <\/b>acude a la literatura universal, de todas las culturas y \u00e9pocas que conoce. As\u00ed, en el poema \u201cCorona de oto\u00f1o\u201d se vale del s\u00edmil hom\u00e9rico para trazar su definici\u00f3n de la angustia de amor:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Tal como esta hoja purp\u00farea<br \/>\nque el agua de la tarde apaga<br \/>\ny ligero y triste arrastra el viento,<br \/>\nson los pasos abiertos, premiosos,<br \/>\nde aquellos que buscan el amable<br \/>\nruido del calor, los muros<br \/>\nsuaves y brillantes de sus casas:<br \/>\nviejas telas espesas, sedas olorosas<br \/>\ndonde el amor trabaja y descansa.<\/p>\n<p>Utiliza, entonces, uno de los procedimientos m\u00e1s antiguos de la literatura: el paralelismo entre la naturaleza y los procesos humanos. Tan antiguo y tan suyo a la vez, porque los s\u00edmbolos e im\u00e1genes m\u00e1s memorables de <i>Vida continua<\/i> brotan de la naturaleza.<\/p>\n<p>Pareciera parad\u00f3jico tal arraigo a la tradici\u00f3n en una po\u00e9tica del cambio constante. Sin embargo, el autor no se aferra a la tradici\u00f3n como socorro est\u00e9tico. La poes\u00eda del pasado fluye natural en su verso, porque el autor comprende su esp\u00edritu, que es ser reserva del sentir y del saber de la especie humana, de una esencia que se mantiene invariable pese al tiempo y la distancia. Esta idea es tema en sus ensayos y de numerosos poemas:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">mieles y aguijones en mi lengua<br \/>\nla obra ajena fue<br \/>\nparte de mi experiencia<br \/>\nobra<br \/>\nde los que ya no son pero perduran<br \/>\ny de los que a\u00fan se encuentran<br \/>\ny se empe\u00f1an<br \/>\nen ver claro<br \/>\nen el desvariado coraz\u00f3n del mundo<br \/>\npor esas sombras<br \/>\ntornadas luminosas<br \/>\ny por las otras en vida<br \/>\nque me alumbran<br \/>\nla palabra<br \/>\ndej\u00f3 de ser ajena<br \/>\npara ir siendo m\u00eda<br \/>\ny a la vez de todos<br \/>\nno soy acaso al fin y al cabo tantos<\/p>\n<p>Por eso, la literatura cl\u00e1sica japonesa y la \u00e9pica griega tienen total actualidad en un autor hispanohablante del siglo XX. Por esa facultad de la poes\u00eda de reproducir y<b> <\/b>eternizar la condici\u00f3n del hombre, Sologuren ve en la palabra un logro t\u00e9cnico, que en su poema \u201cD\u00e9dalo dormido\u201d es an\u00e1logo a las matem\u00e1ticas y la arquitectura. Y lo reafirma: \u201ctodo lo que el hombre conquista se hace idioma. Desaparecen los grandes palacios, los grandes monumentos, pero quedaron en alg\u00fan poema\u201d.<\/p>\n<p>De ese modo, la literatura provee al escritor de temas, metros, im\u00e1genes, que perviven y pueden refundirse. Su experimentaci\u00f3n formal se conjuga con la tradici\u00f3n. Como observa Ana Mar\u00eda Gazzolo, tal equilibrio de opuestos, responde a un principio de su po\u00e9tica (\u201cJavier Sologuren: la poes\u00eda como ejercicio y como met\u00e1fora\u201d, 1991). Ya su primer cuadernillo, <i>El morador<\/i> (1944), lo constituye una lograda mezcla de estilo gongorino y figuraci\u00f3n superrealista. Asimismo, el poema \u201cFragmentos de eleg\u00eda\u201d une el experimento espacial al consagrado recurso del paralelismo sint\u00e1ctico de t\u00e9rminos opuestos:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">sol \u00a0 sol \u00a0 sol \u00a0 sol<br \/>\nsol<br \/>\ny esta<br \/>\ngota de sangre<br \/>\nclara<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">sol sol sol sol<br \/>\nsol<br \/>\ny este<br \/>\npolvo oscuro<br \/>\nde sangre<\/p>\n<p>De hecho, la misma fe en la palabra que lo acerca al pasado lo empuja a la renovaci\u00f3n constante: es una confianza razonada, que no ciega. Sologuren es consciente de que el lenguaje es perfectible, que no siempre expresa a plenitud lo que desear\u00eda, que las t\u00e9cnicas envejecen y que no hay estrofa m\u00e1gica ni absoluta. En consecuencia, al saber que en la escritura tanto el material como el procedimiento son limitados, su obra es una pregunta perenne por lo po\u00e9tico.<\/p>\n<p>La obra de Sologuren es eminentemente autorreflexiva: el tema de la palabra constituye la l\u00ednea maestra de la que germinan otras constantes. En principio, hay una patente preocupaci\u00f3n por definir el fen\u00f3meno po\u00e9tico. Bajo ese signo se interpreta, por ejemplo, la cuarta secci\u00f3n de \u201cdos o tres experiencias de vac\u00edo\u201d:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">las blancas paredes \u00a0 \u00a0 de la casa<br \/>\nlos blancos huesos\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 bajo tierra<br \/>\nla blanca \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 soledad<br \/>\ndel mar\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 del cielo<br \/>\nla blanca mariposa<br \/>\ndel sue\u00f1o<br \/>\nsumidas<br \/>\nen el trazo<br \/>\nnegro \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 de la tinta<br \/>\nextendidas<br \/>\nhasta alcanzar \u00a0 su negra orilla<\/p>\n<p>Estos versos de <i>Folios de El enamorado y la muerte<\/i> (1980) muestran una vocaci\u00f3n metaf\u00f3rica que marca el estilo de Sologuren desde sus inicios. El lenguaje po\u00e9tico debe descubrir la analog\u00eda entre materias que bajo otra sensibilidad ser\u00edan irreconciliables: de ah\u00ed que la blancura de las paredes que a\u00edslan al hombre sea semejante a la blancura que conlleva la muerte; y que todo ello pueda contenerse en la tinta de la escritura.<\/p>\n<p>Surge tambi\u00e9n la pregunta por el origen del poema y por el silencio, que para la consciencia t\u00e9cnica de Sologuren es una consecuencia ineludible, puesto que todo poema es una secuencia sonora finita. Pero el silencio es siempre abolido por un nuevo cantar:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">las palabras<br \/>\nno caen<br \/>\nen el<br \/>\nvac\u00edo<br \/>\npor el<br \/>\nvac\u00edo<br \/>\nremontan<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">burbujas iris soles<br \/>\nde nada<br \/>\nlas palabras<br \/>\nsuben y estallan<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(algo como la lengua<br \/>\nh\u00famedo se pierde)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">las palabras<br \/>\npor el aire<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">danzan<br \/>\nlos aires<br \/>\nsin memoria<br \/>\ndel<br \/>\nvac\u00edo<\/p>\n<p>La poes\u00eda es entendida como oscilaci\u00f3n entre el discurrir sonoro, el silencio y la regeneraci\u00f3n donde el \u201cvac\u00edo\u201d se quiebra: por ello es dif\u00edcil sostener que el silencio se incorpora como tal en su lenguaje.<\/p>\n<p>Pese a la intenci\u00f3n definitoria, estas po\u00e9ticas no son impasibles ni sentenciosas. La definici\u00f3n nace de un sentimiento que traspone todo silogismo y dispone pl\u00e1sticamente las ideas. Es un sentir,<b> <\/b>limpio, templado y equilibrado. En <i>Vida continua<\/i> estas reflexiones cobran verdadero cuerpo porque el autor toma parte en ellas. Sologuren construye un sujeto l\u00edrico que se reconoce escritor, y en el cual se figura a s\u00ed mismo, con referencias autobiogr\u00e1ficas y autocitas dispersas.<\/p>\n<p>Esa presencia del Sologuren real en los versos conforma la otra l\u00ednea maestra de <i>Vida continua<\/i>. Para \u00e9l, toda obra debe nacer de la realidad, del mundo que circunda al escritor y del que bulle en su alma. En Sologuren, vida y poes\u00eda son interdependientes, an\u00e1logas en tanto que procesos secuenciales en constante hacerse:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Cava la interna fiesta de la sangre<br \/>\nsu cautiva azucena, su dulzura;<br \/>\nen pura sed lev\u00e1ntase terrestre<br \/>\ny ac\u00e9rcame la c\u00e1rdena palabra<br \/>\na la certeza l\u00edvida de un verso.<\/p>\n<p>La poes\u00eda es moldear el lenguaje para plasmar y potenciar la emoci\u00f3n de una experiencia. Es afirmar y perennizar el vivir por medio de la forma: en consecuencia, escribir es la necesidad m\u00e1s \u00edntima de Javier Sologuren y le es forzoso confiar en la palabra<b>.<\/b> Por eso la renovaci\u00f3n po\u00e9tica se le hace tan urgente, porque el hallazgo de una forma tarde o temprano conduce a una cristalizaci\u00f3n, donde el flujo de la existencia es ya inaprensible.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Renato Guizado Yampi<br \/>\nUniversidad de Piura \/Universidad de Salamanca<\/p>\n<p><b id=\"docs-internal-guid-609c40b7-7fff-d94e-03cb-f3140f5a04a1\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/shop\/LALT\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop y apoya a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Sologuren (Lima, 1921-2004) es una figura fundamental de las letras peruanas del siglo XX, y su labor intelectual se desarroll\u00f3 magistralmente en las vertientes m\u00e1s diversas. 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