{"id":3856,"date":"2020-08-10T01:50:26","date_gmt":"2020-08-10T07:50:26","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/08\/inheritance-mother-tongue-gina-saraceni\/"},"modified":"2023-06-03T21:56:03","modified_gmt":"2023-06-04T03:56:03","slug":"inheritance-mother-tongue-gina-saraceni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/08\/inheritance-mother-tongue-gina-saraceni\/","title":{"rendered":"&#8220;Herencia en lengua madre&#8221; de Gina Saraceni"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><i>Cada hombre es prisionero de su lengua, (&#8230;)<br \/>\nla primera palabra lo se\u00f1ala, lo sit\u00faa<br \/>\nenteramente y lo muestra con toda su historia.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Roland Barthes<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><i>Todas las generaciones usan el lenguaje para<br \/>\nconstruirse su propio pasado resonante.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">George Steiner<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><i>Cualesquiera que sean las formas del exilio,<br \/>\nla lengua es lo que permanece en nosotros.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacqu\u00e8s Derrida<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p><b>1. Herencias defectuosas<\/b><\/p>\n<p>La herencia es reafirmaci\u00f3n de lo que nos es asignado y reactivaci\u00f3n de sus contenidos a trav\u00e9s de un acto de traici\u00f3n de parte del legatario: no dejar intacto el mandato recibido sino interrumpirlo, ejecutarlo, traicionarlo, transformarlo, como un modo de serle fiel, incluso a costa de su p\u00e9rdida y abandono. El heredero es aquel que le otorga una nueva vida al mandato, lo que supone, de su parte, no solo su recepci\u00f3n sino sobre todo su intervenci\u00f3n. Decirle que s\u00ed a la herencia no significa elegirla ni repetirla, sino plegarla a otra voluntad, hacerla hablar de otro modo, abrirla a nuevos devenires y desenlaces, finalmente, mantenerla en vida, lo que supone tambi\u00e9n sacrificarla.<\/p>\n<p>El heredero se pone a prueba cuando descifra el legado y se juega los ojos tratando de comprender lo que de secreto hay en \u00e9l. Leer esa lengua familiar y ajena que la herencia constituye es lo que el mandato quiere transmitir: no tanto entender lo que quiere decir sino entender que es imposible decirlo y que su contenido es intransferible.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre la herencia es una cuesti\u00f3n ineludible a la hora de pensar en la memoria dividida en la lengua y en la literatura que se escribe desde el tr\u00e1nsito entre una y otras lenguas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2. Sonidos de la memoria <\/b><\/p>\n<p>La memoria es una cuesti\u00f3n de o\u00eddo. No se puede recordar sino dentro de una lengua y la memoria es el modo como esa lengua suena. Esta representa entonces su zona m\u00e1s \u00edntima, el lugar donde el pasado adquiere una forma sonora y se vuelve efecto y afecto de una voz. Recordar es un sonido que se escucha, una materia verbal que la memoria solicita para que el rumor del pasado se despliegue.<\/p>\n<p>La lengua madre es la primera memoria, en ella se hace audible aquello que de la identidad es puro sonido porque all\u00ed donde la madre suena, la pertenencia es una posibilidad sonora, un hecho de voz, una afectividad de la lengua.<\/p>\n<p>Todo pasado est\u00e1 determinado por una lengua que lo hace en la medida en que lo dice. Esa lengua que es el pasado es tambi\u00e9n su posibilidad de existencia. Es el reconocimiento de una voz lo que conduce al sujeto a reaccionar ante ese llamado que es siempre y solo una cuesti\u00f3n de o\u00eddo que interpela su intimidad m\u00e1s entra\u00f1able.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo habla la memoria cuando est\u00e1 hecha y dicha por m\u00e1s de una lengua; cuando lo m\u00e1s propio de ella est\u00e1 fracturado en la madre, en esa sonoridad compacta y singular que nos es dada desde el \u201corigen\u201d? \u00bfC\u00f3mo suena el pasado cuando est\u00e1 determinado por un entre-lugar ling\u00fc\u00edstico que quiebra la pertenencia o hace de la pertenencia un lugar sin sosiego?<\/p>\n<p>Sobre esta condici\u00f3n intersticial fundada en la concomitancia y simultaneidad en un sujeto de m\u00e1s de una lengua, el escritor franco-argentino H\u00e9ctor Bianciotti dice: \u201c(&#8230;) cada lengua nos induce a mentir porque excluye una parte de nosotros, excluye una parte de los hechos, de nosotros mismos; pero en la mentira hay una afirmaci\u00f3n y es una manera de ser en otro momento; muchas lenguas que conviven al mismo tiempo nos niegan, nos fragmentan, nos diseminan en nosotros mismos\u201d.<\/p>\n<p>Este argumento se\u00f1ala una relaci\u00f3n estrecha entre lengua y experiencia al mostrar en qu\u00e9 medida, hablar y recordar son actos atravesados por un idioma que determina una forma espec\u00edfica de sentir lo que acontece, anclada en la lengua en que \u00e9sta ocurri\u00f3 y evocada a partir de su especificidad ling\u00fc\u00edstica. De esto se desprende que la memoria es tambi\u00e9n la lengua en que el pasado sucedi\u00f3, como si su verdad m\u00e1s \u00edntima estuviera en el idioma en que los hechos fueron vividos y en la manera como estos suenan en el recuerdo.<\/p>\n<p>Para los sujetos biling\u00fces o multiling\u00fces, la lengua materna es un plural problem\u00e1tico y dif\u00edcil de habitar, como si la madre fuera tambi\u00e9n la que nos separa de ella para devolvernos a su cobijo a trav\u00e9s de la fractura que supone haber escuchado su nombre en otro idioma, lo que implica su estallido en una dispersi\u00f3n irreversible.<\/p>\n<p>Jacques Derrida, en el libro autobiogr\u00e1fico <i>El monoling\u00fcismo del otro <\/i>(1997), desde su condici\u00f3n de franco-magreb\u00ed, se pregunta acerca de c\u00f3mo es posible ser monoling\u00fce, tener una lengua, que a la vez no es la propia: \u201cNo tengo m\u00e1s que una lengua; ahora bien, no es la m\u00eda\u201d. Esta \u201ccontradicci\u00f3n\u201d sugiere la idea de que la lengua madre no es una sino m\u00e1s que una; es decir, que nunca es una sola porque en ella habitan, en una simultaneidad problem\u00e1tica, otras lenguas que revelan la presencia en su interior de una alteridad radical que hace imposible la propiedad de y en la lengua.<\/p>\n<p>Para un sujeto multiling\u00fce la lengua materna, \u201cel nacimiento en cuanto a la lengua\u201d, es un estado de alteraci\u00f3n donde varias fuerzas se disputan el poder de nombrar y de hacer sonar la memoria desde una pertenencia ling\u00fc\u00edstica espec\u00edfica; es un entre-lugar donde nada se pacifica ni apacigua sino m\u00e1s bien donde cada fuerza se abre paso y se enuncia justo all\u00ed donde se rompe y se lesiona.<\/p>\n<p>En <i>La lengua absuelta <\/i>(1980) El\u00edas Canetti, escritor dividido entre varios idiomas, reflexiona sobre la relaci\u00f3n existente entre lengua y experiencia cuando observa: \u201ccada deformaci\u00f3n de las palabras me aflige, como si las palabras fueran criaturas sensibles al dolor\u201d y, al referirse a su condici\u00f3n entre-lenguas observa: \u201cMe contaron los cuentos en b\u00falgaro pero los conozco en alem\u00e1n y esta misteriosa transposici\u00f3n sea quiz\u00e1s la cosa m\u00e1s singular que yo puedo contar de mi infancia\u201d.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n el modo como Canetti define esa lesi\u00f3n de infancia que es el transitar entre-lenguas al llamarla \u201cmisteriosa transposici\u00f3n\u201d porque pone el \u00e9nfasis en el traslado que supone ir de una lengua a otra, hacia ese m\u00e1s all\u00e1 de una lengua, mediante un \u201cmisterioso\u201d recorrido donde se pisan dos idiomas sin estar del todo seguros de d\u00f3nde termina uno y comienza el otro. Este no saber es el que determina la forma que tiene la infancia en la memoria, su enigm\u00e1tico modo de sonar.<\/p>\n<p>Si la lengua madre como lengua lesionada es capaz de constituir \u201clo m\u00e1s singular de la infancia\u201d, la experiencia de una fractura irreparable que hace posible su recuerdo desde ese lugar donde su lengua se quiebra; del mismo modo, esta puede convertirse en lengua criminal capaz de matar a sus hijos y dejarlos sin tumba.<\/p>\n<p>Joseph Brodsky en un conmovedor ensayo titulado \u201cEn una habitaci\u00f3n y media\u201d (2006) se refiere a su infancia en Rusia cuando viv\u00eda con los padres en un apartamento de quince metros cuadrados y rememora diferentes episodios del pasado familiar. A lo largo del texto manifiesta su dolor e indignaci\u00f3n por los da\u00f1os que sus progenitores sufrieron a causa del totalitarismo stalinista y por la muerte que la m\u00e1quina del terror les caus\u00f3. El modo que elige para hacerse cargo del da\u00f1o irreparable inscrito en su genealog\u00eda es escribiendo sobre sus vidas en ingl\u00e9s. Con este gesto extirpa el cuerpo de sus padres de la lengua madre, la rusa, y lo trasplanta a una lengua extranjera para que esta les d\u00e9 una sepultura m\u00e1s digna al albergarlos en la ajenidad de su tierra y de su dictado:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>Quiero que Mar\u00eda Volpert y Alexander Brodsky cobren realidad conforme a \u201cun c\u00f3digo extranjero de conciencia\u201d, quiero que verbos ingleses de movimiento describan sus movimientos. Con ello no resucitar\u00e1n, pero al menos la gram\u00e1tica inglesa puede demostrar ser una mejor ruta de escape de las chimeneas del crematorio estatal que la rusa. Escribir sobre ellos en ruso no ser\u00eda sino intensificar su cautividad, su reducci\u00f3n a la insignificancia, cuyo resultado es la aniquilaci\u00f3n maquinal \u00a0 [&#8230;]. Ya s\u00e9 que no se debe equiparar el Estado al lenguaje, pero fue en ruso como dos ancianos recorrieron, arrastrando los pies, numerosos ministerios y canciller\u00edas con la esperanza de obtener un permiso para salir al extranjero a visitar a su \u00fanico hijo antes de morir y recibieron una y otra vez, durante doce a\u00f1os seguidos, la respuesta de que el Estado consideraba dicha visita \u201csin objeto\u201d. [&#8230;]. As\u00ed pues, que el ingl\u00e9s albergue a mis muertos. En ruso estoy dispuesto a leer, escribir poemas y cartas. Sin embargo, para Mar\u00eda Volpert y Alexander Brodsky el ingl\u00e9s ofrece una mejor apariencia de la otra vida, tal vez la \u00fanica que exista, salvo mi propio yo y, por lo que se refiere a este \u00faltimo, escribir esto en esta lengua es como lavar aquellos platos: es terap\u00e9utico.<\/i><\/p>\n<p>Brodsky se enfrenta a la lengua materna para rechazarla y desheredarla, para se\u00f1alar su corrupci\u00f3n y complicidad con la bestia totalitaria. Escribir el relato de los padres en ingl\u00e9s, optar por una lengua extranjera que adem\u00e1s es la lengua de adopci\u00f3n despu\u00e9s de su traslado a los Estados Unidos, implica se\u00f1alar la dimensi\u00f3n siniestra de la lengua materna convertida en ruido ensordecedor, en jerga incomprensible y corrupta para darle sepultura a la memoria de su apellido. Escribir en nombre de los padres en una lengua ajena significa entonces hacer sonar su historia de otro modo, sacar sus cuerpos de la insignificancia del exterminio para inscribir en ellos otra resonancia capaz de trasladarlos lejos de la lengua criminal. Lograr de este modo, a trav\u00e9s del \u201cafuera\u201d de la lengua, ese viaje \u201csin objeto\u201d que la escritura realiza vicariamente al recordarlos con la sintaxis de otro idioma y al atribuirles la significaci\u00f3n que la lengua madre les neg\u00f3 al quitarles la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>3. Las lenguas de la literatura<\/b><\/p>\n<p>La literatura es un espacio que registra los sonidos de la memoria y da cuenta de ese estar entre-lenguas en el que se juega la identidad de un sujeto, una comunidad, una naci\u00f3n. Son numerosos los casos de escritores e intelectuales que despu\u00e9s de las guerras, al emigrar a otros pa\u00edses europeos y a otros continentes, experimentan esa lesi\u00f3n en la lengua madre que los conduce a hacer casa y obra en otras lenguas.<\/p>\n<p>Nombres como Walter Benjamin, Elias Canetti, Ezra Pound, Franz Kafka, Samuel Beckett, Vladimir Nabokov, Hannah Arendt, Joseph Brodsky, H\u00e9l\u00e8n Cixous, Jacques Derrida son figuras centrales de una literatura y un pensamiento marcados por el biling\u00fcismo y el multiling\u00fcismo, el desplazamiento entre culturas e imaginarios, la traducci\u00f3n, la contaminaci\u00f3n, el intercambio. Sus obras dan cuenta de c\u00f3mo las culturas y las lenguas se trasladan, emigran, se exilian y como ese entre-lugar inc\u00f3modo e indecidible donde se encuentran y se rozan, define formas de pensar y hacer la literatura as\u00ed como modos de hacerse una lengua propia.<\/p>\n<p>Si pensamos en el caso de la literatura latinoamericana, cabe destacar la presencia en su tradici\u00f3n, tanto la m\u00e1s lejana como la reciente, de voces y lenguas extranjeras que muestran la dificultad de trazar una frontera entre lo propio y lo ajeno, lo nacional y lo extranjero, en el \u00e1mbito de los <i>corpus <\/i>literarios nacionales. Autores como Vicente Gerbasi, Witold Gombrowitz, Arnaldo Calveyra, Juan Rodolfo Wilcock, Roberto Raschella, Sylvia Molloy, Fabio Mor\u00e1bito, Sergio Chejfec, Arturo Carrera, M\u00e1rgara Russotto, Ra\u00fal Zurita son solo algunas de las voces que ponen en escena, mediante po\u00e9ticas dis\u00edmiles, esa lesi\u00f3n en la lengua madre atravesada por tantas implicaciones culturales, pol\u00edticas, identitarias y est\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Ante los constantes procesos de migraci\u00f3n y desplazamientos de sujetos, lenguas, culturas, memorias; frente a la circulaci\u00f3n cada vez mayor de escritores por fuera de su pertenencia nacional, se hace necesario plantear un concepto de canon nacional menos r\u00edgido y m\u00e1s permeable a la pluralidad, al contacto, al avecinamiento de los legados y a su endeudamiento rec\u00edproco. Un canon que se piense no desde el criterio de la permanencia y la homogeneidad, sino m\u00e1s bien de la inestabilidad y la rareza, de la inclusi\u00f3n de voces clandestinas, poco audibles, pero no por eso menos contundentes en lo que a su aporte en el proceso de formaci\u00f3n y de cuestionamiento de una literatura nacional se refiere.<\/p>\n<p>Ricardo Piglia, uno de los cr\u00edticos que mayor atenci\u00f3n le ha prestado al problema de los usos por parte de la literatura de las herencias que la conforman, plantea c\u00f3mo la literatura (alude al caso de Argentina), est\u00e1 atravesada por corrientes subterr\u00e1neas, por lenguas extranjeras y menores que activan \u201clos mecanismos de falsificaci\u00f3n, la tentaci\u00f3n del robo, la traducci\u00f3n como plagio, la mezcla, la combinaci\u00f3n de registros, el entrevero de filiaciones\u201d. Este conjunto de sonoridades ajenas, de m\u00ednima o peque\u00f1a visibilidad, dispersan y fracturan de forma \u201cirreverente\u201d el <i>corpus <\/i>nacional mermando su estabilidad y coherencia. Es el \u201ccomplot\u201d que estas lenguas menores traman en la lengua mayor, la confrontaci\u00f3n entre lo \u201csuperior\u201d e \u201cinferior\u201d, lo familiar y lo extra\u00f1o, el cruce de las lenguas donde se enrarecen y se vuelven inciertas, lo que pone de manifiesto c\u00f3mo una literatura es tambi\u00e9n el relato de su disgregaci\u00f3n y traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Siguiendo esta misma l\u00ednea de reflexi\u00f3n, Sergio Chejfec, en un ensayo sobre la literatura jud\u00eda, destaca la importancia de ese espacio intersticial donde se desdibujan los l\u00edmites de la lengua y la cultura cuando dice: \u201cUna circunstancia similar ocurrir\u00eda en Am\u00e9rica Latina, cuya literatura de mayor complejidad y aliento est\u00e9tico no es la inmediatamente emblem\u00e1tica, la que se identifica con la mirada exterior, sino aquella que tiende a escribirse sobre la frontera borrosa de las tradiciones culturales, confundiendo las nociones de lo propio y lo ajeno\u201d.<\/p>\n<p>Tanto Piglia como Chejfec reconocen la importancia que tiene una lectura de la literatura nacional que no se centre solo en sus libros m\u00e1s representativos o en los que la tradici\u00f3n se\u00f1ala como los m\u00e1s emblem\u00e1ticos, sino tambi\u00e9n en aquellos marcados, como dice el autor de <i>Respiraci\u00f3n artificial<\/i>, por \u201cla extra\u00f1eza de la lengua\u201d a sabiendas de que \u201clas formas cristalizadas de la lengua literaria, las maneras y las man\u00edas de los estilos ya convencionalizados anulan cualquier m\u00fasica de la lengua porque en los lugares m\u00e1s oscuros e inesperados se pueden captar los tonos de un estilo nuevo\u201d.<\/p>\n<p>Cabe preguntarse entonces qu\u00e9 ocurre con la escritura cuando sale de \u201csu casa\u201d y emigra, se exilia, se desplaza hacia otros destinos geogr\u00e1ficos; como se relacionan los escritores que \u201cest\u00e1n afuera\u201d con su lengua y c\u00f3mo se inscriben o no en esa construcci\u00f3n difusa e inaprensible, cada vez m\u00e1s diseminada y deslocalizada que es la literatura nacional.<\/p>\n<p>Sylvia Molloy en el libro <i>Po\u00e9ticas de la distancia. Adentro y afuera de la literatura argentina <\/i>(2006) responde a esta interrogante cuando dice que el escritor emigrante, tiene la necesidad\u00a0 \u201cde hacerse una lengua propia \u2014generalmente derivada de los procedimientos de la traducci\u00f3n que se transforma en una pr\u00e1ctica de supervivencia en la nueva cultura y la posibilidad\/necesidad de construirse una \u201cbiblioteca\u201d personal a partir de pr\u00e9stamos, apropiaciones e intercambios\u2014 una colecci\u00f3n de referencias nuevas capaz de articular de manera creativa ese novedoso lenguaje propio con la tradici\u00f3n normativa de la cultura que supo ser propia y que ahora se percibe como algo ominoso, a la vez ajeno y familiar\u201d.<\/p>\n<p>Esta lengua \u201cpropia\u201d de la que habla Molloy, resultado de un proceso de transformaci\u00f3n y cambio que se produce cuando la lengua sale de su \u00e1mbito de pertenencia y se abre a un exterior que la desv\u00eda, la fractura, la intensifica, la hace dudar sobre el uso correcto de su sintaxis y gram\u00e1tica, es la \u00fanica lengua posible para quien est\u00e1 afuera. Su estado lesionado, su estar en el l\u00edmite de lo decible, su desequilibrio e intensidad revelan su dimensi\u00f3n afectiva porque la lengua tambi\u00e9n es capaz de sentir y de hacerse sentir mediante su modo de sonar y vibrar, de desafinar y desentonar. Este sonido que la escritura emite, su paso entre lenguas como recorrido audible que hace sonar la materia verbal de la que est\u00e1 hecha la literatura, es el lugar donde la memoria teje su relato m\u00e1s secreto y muestra la complejidad de su trama.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b id=\"docs-internal-guid-1aea8cd6-7fff-65b0-764c-3e6e09456ea4\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/shop\/LALT\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop y apoya a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La herencia es reafirmaci\u00f3n de lo que nos es asignado y reactivaci\u00f3n de sus contenidos a trav\u00e9s de un acto de traici\u00f3n de parte del legatario: no dejar intacto el mandato recibido sino interrumpirlo, ejecutarlo, traicionarlo, transformarlo, como un modo de serle fiel, incluso a costa de su p\u00e9rdida y abandono. El heredero es aquel que le otorga una nueva vida al mandato, lo que supone, de su parte, no solo su recepci\u00f3n sino sobre todo su intervenci\u00f3n. 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