{"id":3816,"date":"2020-05-15T04:24:10","date_gmt":"2020-05-15T10:24:10","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/05\/gothic-feminism-mariana-enriquez-ana-gallego-cuinas\/"},"modified":"2023-06-05T21:06:46","modified_gmt":"2023-06-06T03:06:46","slug":"gothic-feminism-mariana-enriquez-ana-gallego-cuinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/05\/gothic-feminism-mariana-enriquez-ana-gallego-cuinas\/","title":{"rendered":"&#8220;El feminismo g\u00f3tico de Mariana Enr\u00edquez&#8221; de Ana Gallego Cui\u00f1as"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene la ficci\u00f3n de Mariana Enr\u00edquez para gustar tanto a todo el mundo, al mercado y a la academia? O mejor: \u00bfqu\u00e9 les hace a los lectores que se vuelven adictos a su po\u00e9tica? Este tipo de fen\u00f3menos \u2014no encuentro mejor calificativo\u2014 cada vez es menos frecuente en la literatura mundial. Una mujer, argentina en este caso, que escribe relatos de horror, raros e inquietantes, desde un compromiso pol\u00edtico y est\u00e9tico que ha tenido tal repercusi\u00f3n internacional que recuerda al Boom latinoamericano, en versi\u00f3n feminista y terror\u00edfica. Sus cuentos sobre monstruos, enfermos, fantasmas, brujas y locas dejan al lector sin escapatoria, como si fueran un espejo, distorsionado y desenfocado, que muestra en su reflejo al <i>otro<\/i> invisibilizado, al mismo tiempo que ilumina nuestro costado m\u00e1s s\u00e1dico y reprimido. Es decir, cuentos que hablan del miedo como motor \u00edntimo de nuestra vida \u2014y todo lo \u00edntimo es pol\u00edtico\u2014, de la violencia extrema del capitalismo neoliberal, de la vulnerabilidad de los ni\u00f1os, las mujeres, los enfermos y las clases bajas en la sociedad disciplinada, hiperconsumista, normativa y patriarcal del siglo xxi. Y todo esto, Enr\u00edquez lo consigue con un lenguaje ambiguo, descarnado, soez y crudo que nos acribilla a preguntas inc\u00f3modas: \u00bfc\u00f3mo habla el g\u00f3tico de lo real?, \u00bfde qu\u00e9 manera lo conocido y familiar puede convertirse en extra\u00f1o y peligroso?, \u00bfhasta qu\u00e9 punto las pol\u00edticas neoliberales provocan la precarizaci\u00f3n atroz de clases sociales y sujetos?, \u00bfnuestra abulia nos hace c\u00f3mplices?, \u00bfel miedo es pol\u00edtico?, \u00bfcu\u00e1ntas formas de violencia proliferan impunemente hoy d\u00eda?, \u00bfc\u00f3mo afectan a las mujeres?, \u00bfcu\u00e1l es el precio de un cuerpo?, \u00bftodas las vidas valen lo mismo?, y una muerte, \u00bfcu\u00e1nto vale la muerte?<\/p>\n<p>Con la perspectiva de estos interrogantes, voy a centrarme en los dos libros de cuentos de Enr\u00edquez, <i>Los peligros de fumar en la cama <\/i>(2009) y <i>Las cosas que perdimos en el fuego <\/i>(2016), para explicar la singularidad de su ficci\u00f3n, que podr\u00edamos sintetizar en el uso militante del g\u00f3tico, atravesado por el feminismo y la necropol\u00edtica. En efecto, una de las lecturas m\u00e1s fecundas que se han hecho de su narrativa es desde el g\u00f3tico, g\u00e9nero que ha cobrado gran visibilidad y valoraci\u00f3n cr\u00edtica en las \u00faltimas d\u00e9cadas (i.e., Botting, Ellis, Patrick, Stevens, Williams, Gross, Mighall, Punter o Byron, entre otros). Se trata de una categor\u00eda anglosajona que nace en el siglo xviii \u2014con Walpole\u2014 para nombrar relatos de misterio y miedo que transgreden la raz\u00f3n, el sentido com\u00fan y el orden positivo del mundo. Durante mucho tiempo, fue considerada una pr\u00e1ctica literaria elitista (protagonizada por personajes de la clase alta y ambientada en exuberantes castillos), escapista (apela a un m\u00e1s all\u00e1 que huye del presente), normativa (vindica un logocentrismo que censura lo incognoscible o extra\u00f1o) y b\u00e1rbara (no en vano la palabra \u201cg\u00f3tico\u201d procede de godo; y el canibalismo y la violencia son dos de sus temas recurrentes). Despu\u00e9s, a partir de los a\u00f1os setenta del siglo pasado, hubo una resignificaci\u00f3n social del g\u00f3tico a tenor de su visi\u00f3n pol\u00edtica, asentada en la idea de que lo ominoso se integra \u2014ocultamente\u2014 en nuestra ideolog\u00eda y cotidianeidad. Pero no ser\u00e1 hasta comienzos del siglo xxi que esta nueva lectura alcanza un \u00e9xito global de la mano de series comerciales, comics y <i>bestsellers<\/i> como las sagas <i>Millennium<\/i>, <i>Twilight<\/i>, <i>Game of Thrones<\/i>, <i>The Walking Dead<\/i>, <i>Stranger Things <\/i>y un largo etc\u00e9tera, que ha llenado nuestro imaginario de monstruos, zombies, vampiros, mutantes, fantasmas, ciborgs y seres sobrenaturales que conviven con nosotros en una suerte de <i>globalgothic<\/i> <i>world<\/i>. Pero, \u00bfa qu\u00e9 se debe este resurgir y predominancia de lo g\u00f3tico en los \u00faltimos a\u00f1os? \u00bfEsta enorme producci\u00f3n simb\u00f3lica sobre el mal es una respuesta a las crisis econ\u00f3micas y a la implementaci\u00f3n de pol\u00edticas neoliberales cada vez m\u00e1s salvajes?<\/p>\n<p>Si recalamos ahora en el campo literario latinoamericano, observamos que el g\u00f3tico ha sido poco fecundo, considerado muchas veces un subg\u00e9nero dentro de lo fant\u00e1stico, la ciencia ficci\u00f3n o el realismo m\u00e1gico (v\u00e9ase Brescia, Negroni, Braham, D\u00edez Cobo, Casanova-Vizca\u00edno y Ordiz). En el caso espec\u00edfico de la tradici\u00f3n rioplatense, s\u00ed hay grandes precursores de la talla de Quiroga, Cort\u00e1zar (que escribi\u00f3 incluso sus famosas \u201cNotas sobre lo g\u00f3tico en el R\u00edo de la Plata\u201d), Onetti, Felisberto, Silvina Ocampo o Pizarnik, aunque el g\u00e9nero fue orillado casi por completo del canon, considerado menor y una imposici\u00f3n colonial. Sin embargo, en el siglo xxi ha llamado la atenci\u00f3n de la cr\u00edtica, debido a que buena parte de los nov\u00edsimos narradores argentinos (Oliverio Coelho, Selva Almada, Hern\u00e1n Ronsino, Pedro Mairal, Luciano Lamberti o Samanta Schweblin) ha revitalizado el terror literario como denuncia pol\u00edtica nacional: de la dictadura militar, de los abusos del Estado, del apocalipsis ecol\u00f3gico, de los feminicidios, del poder descontrolado de los c\u00e1rteles y del narcotr\u00e1fico, etc.<\/p>\n<p>De entre todos, destaca con luz propia, y mortecina, Mariana Enr\u00edquez. Influida por las obras de Stevenson, Poe, James, Lovecraft, Bradbury, Silvina Ocampo o Stephen King, se vale del g\u00f3tico norteamericano para desterritorializarlo hacia lo local argentino y hacia su Historia, desde una mirada feminista que lo resemantiza y ensancha. En rigor, Ellen Moers en 1976 ya hab\u00eda acu\u00f1ado el t\u00e9rmino \u201cg\u00f3tico femenino\u201d para referirse a las escritoras que cultivaban este g\u00e9nero como espacio subversivo para mostrar la opresi\u00f3n social y pol\u00edtica de la mujer, el encierro en su cuerpo, la marginalizaci\u00f3n de su trabajo, y la imposibilidad de expresar su libertad sexual. Tanto el rechazo a la maternidad abordada desde lo sobrenatural, como la imagen de la joven adolescente que es simult\u00e1neamente v\u00edctima y verdugo monstruoso, se convirtieron en tropos de reconocidas autoras como Ann Radcliffe, Kate Chopin o Charlotte Perkins Gilman, cuyas sombras tutelares se proyectan en la po\u00e9tica de Mariana Enr\u00edquez. Pero ella, en mi opini\u00f3n, va m\u00e1s all\u00e1, y desarrolla lo que podr\u00edamos denominar un \u201cfeminismo g\u00f3tico\u201d que proclama el empoderamiento de las mujeres a partir de lo siniestro como proceso de subjetivaci\u00f3n. Esto es: lo perturbador est\u00e1 en los sujetos, en la ideolog\u00eda (ni fuera de la casa, ni debajo de la cama: dentro) y en los cuerpos, escindidos y marcados por la clase social, la etnia y el g\u00e9nero. Enr\u00edquez pone as\u00ed en primer plano la lucha del feminismo contra el capitalismo, dada la imposibilidad de una igualdad de g\u00e9nero sin igualdad de clase, a trav\u00e9s de un g\u00f3tico que se abre a interpretaciones m\u00e1s complejas, donde las mujeres y las clases marginales, afantasmadas, devienen peligrosas y portadoras del terror, al ser las m\u00e1s vulnerables y castigadas por el capital.<\/p>\n<p>En efecto, su narrativa corta est\u00e1 poblada de mujeres sometidas por la necropol\u00edtica patriarcal: adolescentes lesbianas (\u201cLa hoster\u00eda\u201d), chicas sexuales y crueles (\u201cLos a\u00f1os intoxicados\u201d), enfermas de anorexia (\u201cNada de carne sobre nosotras\u201d), colegialas\u00a0 automutiladas (\u201cFin de curso\u201d), mujeres violadas, sat\u00e1nicas, etc. Todas son \u201csubjetividades n\u00f3madas\u201d (Braidotti), precarizadas y en crisis que encuentran en la pr\u00e1ctica de la violencia una v\u00eda de emancipaci\u00f3n y protesta contra el verdadero enemigo: el capitalismo y la familia neoliberal de clase media que lo reproduce. Entonces, la articulaci\u00f3n de una comunidad femenina un\u00edvoca es una apor\u00eda, porque -como si se posicionara en un feminismo materialista \u2014el problema de clase atraviesa de lleno a la mujer e impide una verdadera sororidad, tal y como ilustra \u201cLa Virgen de la tosquera\u201d, relato en que unas adolescentes burguesas parecen disputarse a un hombre, aunque lo que est\u00e1 en juego realmente es la lucha de clases: la guerra contra la novia, Silvia, una chica grasa, ordinaria y negra. A esto se suma la deconstrucci\u00f3n del amor cort\u00e9s subyugante, y la sacralizaci\u00f3n y sublimaci\u00f3n del sexo, cristalizados en las muchas mujeres que dominan a los hombres, los cosifican y consumen en sus cuentos.<\/p>\n<p>Aunque, sin duda, la trama que ofrece una lectura feminista m\u00e1s radical es \u201cLas cosas que perdimos en el fuego\u201d. La motivaci\u00f3n del relato es una cadena de feminicidios por quema con alcohol, que hace que un grupo de \u201cmujeres ardientes\u201d se quemen para subvertir los c\u00e1nones de belleza y combatir la disciplinarizaci\u00f3n de los cuerpos de la sociedad patriarcal: ya no son carbonizadas por los hombres sino por ellas mismas. Las mujeres que se inmolan en el ritual purificador del fuego visibilizan sus cicatrices como un triunfo feminista, que enfrenta la violencia machista, interviniendo y exhibiendo p\u00fablicamente sus cuerpos de-formados y mutilados: \u201cSiempre nos quemaron. Ahora nos quemamos nosotras. Pero no nos vamos a morir: vamos a mostrar nuestras cicatrices\u201d. Ya no desaparece el cuerpo femenino, sino que se (sobre)expone su materialidad a-normal como prueba de las distintas \u201cpedagog\u00edas de la crueldad\u201d (Segato) sufridas. La resistencia por tanto es corpopol\u00edtica y tiene como objetivo el empoderamiento a trav\u00e9s del control del cuerpo, que deviene sujeto pol\u00edtico disidente (alegor\u00eda de movimientos como NiUnaMenos o las Madres de Plaza de Mayo) para articular una soberan\u00eda de la mujer: una nueva ideolog\u00eda, una nueva forma de tasar el valor del cuerpo, la vida y la muerte.<\/p>\n<p>De otro lado, la narrativa de Enr\u00edquez tambi\u00e9n entra a dialogar con la inveterada tradici\u00f3n que relaciona \u201cenfermedad y literatura\u201d (Foucault, Sontag, Guerrero, Giorgi), con historias sobre la necrofilia, la antropofagia, los rituales sat\u00e1nicos, la anorexia, las fobias sociales, etc. Sus protagonistas son mujeres enferma(da)s por el yugo maternal (\u201cPablo clav\u00f3 un clavito\u201d), las convenciones sociales, (\u201cEl mirador\u201d, \u201cNi cumplea\u00f1os ni bautismos\u201d, \u201cEl patio del vecino\u201d), la deformidad (\u201cLa casa de Adela\u201d) o la brujer\u00eda moderna (\u201cEl aljibe\u201d, \u201cTela de ara\u00f1a\u201d), que no aparecen solo como v\u00edctimas sino como victimarias en un sistema a todas luces \u201cnecropol\u00edtico\u201d. Tomo este t\u00e9rmino de Mbembe, quien define la forma en que los Estados regulan la muerte en el Tercer Mundo: feminicidios, comercio sexual, desapariciones, secuestros, mafias de drogas, etc. Por su parte, la activista mexicana Sayak propone la categor\u00eda \u201ccapitalismo gore\u201d para interpretar los modos en que se disciplinan los sujetos latinoamericanos y sus cuerpos, sobre todo las clases populares que se dejan morir\/matar. Este proceso generar\u00eda entonces una violencia \u2014simb\u00f3lica y material\u2014 que produce enfermedad, precarizaci\u00f3n y muerte.<\/p>\n<p>Ahora bien, desde la obra fundacional &#8220;El matadero &#8220;(1871) de Echeverr\u00eda, la literatura argentina ha abundado \u2014Arlt, Lamborghini, Chejfec, etc.\u2014 en la representaci\u00f3n de las formas de violencia, pero no ser\u00e1 hasta la expansi\u00f3n del capitalismo global que la literatura revele nuevos horrores a los que nos enfrenta esta versi\u00f3n de la necropol\u00edtica. Con Enr\u00edquez, se invocan fantasmas sociales que remiten a la historia reciente argentina \u2014inmigrantes, ni\u00f1os callejeros, villeros y dem\u00e1s vidas excluidas, precarizadas, que no importan\u2014 estetizadas en relatos de aut\u00e9ntico terror pol\u00edtico como \u201cBajo el agua negra\u201d, \u201cEl desentierro de la angelita\u201d, \u201cRambla Triste\u201d, \u201cChicos que vuelven\u201d, \u201cCuando habl\u00e1bamos con los muertos\u201d o agudamente en \u201cEl chico sucio\u201d, donde se narra el efecto de los narcos y de la brujer\u00eda (una drogadicta embarazada sacrifica a sus hijos por \u201cSan La Muerte\u201d) en barrios deprimidos como el de Constituci\u00f3n en Buenos Aires.<\/p>\n<p>De esta manera, sus cuentos \u2014kafkianamente prof\u00e9ticos\u2014 funcionan como revisiones de sistemas como el neoliberalismo, el positivismo o la sociedad de la raz\u00f3n, no solo mediante los temas que aborda, sino con la forma, con un uso de dos t\u00e9cnicas narrativas muy jamesianas: el secreto y el misterio. Lo que no se ve y lo que no se dice constituyen el sentido del relato, una verdad opaca que cada lector (re)arma a su manera. De ah\u00ed que la escritura muchas veces se haga en primera persona, del singular y del plural, y que lo extraordinario entre en la ficci\u00f3n a trav\u00e9s del olfato (\u201cEl carrito\u201d), o\u00eddo (\u201cD\u00f3nde est\u00e1s coraz\u00f3n\u201d), gusto (\u201cCarne\u201d), vista (\u201cNi cumplea\u00f1os ni bautismos\u201d) y tacto (\u201cLos peligros de fumar en la cama\u201d). Enr\u00edquez pareciera implicar que el sexto sentido femenino\/feminizado es el \u00fanico capaz de revelar lo \u201cinvisible\u201d (Merleau-Ponty) para la masa social sometida, corporal e ideol\u00f3gicamente, que no se percata de que el verdadero horror est\u00e1 en lo real: en el Yo.<\/p>\n<p>En definitiva, Mariana Enr\u00edquez lee la sociedad argentina con una lente feminista que evidencia la violencia estructural impuesta por la necropol\u00edtica, la desigualdad de clase y g\u00e9nero. Si Virgilio Pi\u00f1era. dec\u00eda que Kafka era un escritor costumbrista en La Habana, podemos sugerir, que, con Enr\u00edquez, el g\u00f3tico es un g\u00e9nero costumbrista en la Argentina. Y en el resto del mundo, cada vez m\u00e1s gotificado y gorificado. Este tipo de cuentos-acci\u00f3n crea lectores iluminados y militantes y, por eso, propongo, se tornan necesarios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b id=\"docs-internal-guid-5028fbf3-7fff-78a5-03f6-1a1665b3d471\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/number-14\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop para comprar libros de Mariana Enr\u00edquez y apoyar a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n<h6>Manifestaci\u00f3n del\u00a0D\u00eda Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en Buenos Aires, Argentina. Foto:\u00a0Matias Jacobi, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>What is it about the fiction of Mariana Enriquez that makes the whole world, book market and academics included, like it so much? Or, even better: what makes readers become addicted to her poetics? This type of phenomena\u2014I can find no better word to describe it\u2014is ever less frequent in world literature.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3813,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2982,4450],"genre":[2025],"pretext":[],"section":[2424],"translator":[2458],"lal_author":[3191],"class_list":["post-3816","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-argentina-es","tag-numero-14","genre-featured-author-es","section-featured-author-mariana-enriquez-es-2","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-ana-gallego-cuinas-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3816","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3816"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3816\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3813"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3816"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3816"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3816"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3816"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3816"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3816"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3816"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3816"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}