{"id":3800,"date":"2020-05-13T17:31:00","date_gmt":"2020-05-13T23:31:00","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/05\/codeswitching-life-counterpoint-sylvia-molloy-claudia-salazar-jimenez\/"},"modified":"2024-07-06T17:23:13","modified_gmt":"2024-07-06T23:23:13","slug":"codeswitching-life-counterpoint-sylvia-molloy-claudia-salazar-jimenez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/05\/codeswitching-life-counterpoint-sylvia-molloy-claudia-salazar-jimenez\/","title":{"rendered":"&#8220;Switching c\u00f3digos de vida: un contrapunto con Sylvia Molloy&#8221; de Claudia Salazar Jim\u00e9nez"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cambiar el pa\u00eds de origen por otro. Escribir desde otro lugar, \u00bfc\u00f3mo influye esto en la escritura?<\/p>\n<p>Nacida en Argentina, de familia paterna de origen ingl\u00e9s y familia materna francesa, la escritora Sylvia Molloy ha producido la mayor parte de su escritura de cr\u00edtica y ficci\u00f3n desde los Estados Unidos, donde reside hace varias d\u00e9cadas. Los temas centrales de su escritura giran alrededor de lo autobiogr\u00e1fico, del ir y venir entre idiomas, de la pose, de las relaciones entre memoria y ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este ensayo, tejer\u00e9 algunas ideas sobre la escritura y el exilio, en contrapunto con varias citas de <i>Vivir entre lenguas<\/i>, libro de Sylvia Molloy publicado en 2016. El libro, si bien es una reflexi\u00f3n autobiogr\u00e1fica sobre esa vida entre varios idiomas (el ingl\u00e9s, el franc\u00e9s y el espa\u00f1ol) implica tambi\u00e9n una manera de pensar c\u00f3mo se escribe en esta vida entre distintos territorios.<\/p>\n<p>\u201cLa mezcla, el ir y venir, el switching, pertenece al dominio de lo Unheimliche que es, precisamente, lo que sacude la fundaci\u00f3n de la casa\u201d.<\/p>\n<p>La casa de la escritura y de la lengua que se sacude frente al ir y venir. La mezcla en s\u00ed misma se vuelve un elemento de producci\u00f3n creativa.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 ires y venires hablamos en el caso de Sylvia Molloy? Su tr\u00e1nsito se da no solo entre distintos idiomas sino tambi\u00e9n entre la escritura cr\u00edtica y la escritura de ficci\u00f3n. Pero estas \u00faltimas no presentan l\u00edmites demasiado lejanos. Sus dos escrituras se contaminan mutuamente, haciendo que, por ejemplo, la reflexi\u00f3n autobiogr\u00e1fica presente en <i>Acto de Presencia<\/i>, eche luces sobre novelas como <i>En breve c\u00e1rcel<\/i> o <i>El com\u00fan olvido<\/i>. De la materia autobiogr\u00e1fica Molloy despliega tanto una mirada acad\u00e9mica como una mirada ficcional. En este ir y venir se cruzan las fronteras de g\u00e9nero, la casa queda sacudida. Un terremoto, en otras palabras.<\/p>\n<p>Pienso en eso de lo <i>unheimliche<\/i>. Lo ominoso. Lo familiar que se vuelve extra\u00f1o. \u00bfCu\u00e1l es esa casa que se sacude, entonces? Y m\u00e1s a\u00fan, \u00bfc\u00f3mo esa rareza contamina la escritura? La escritura como un lugar de extra\u00f1eza.<\/p>\n<p>\u201cSiempre escrib\u00ed afuera: a la intemperie. Durante mucho tiempo solo escrib\u00ed cr\u00edtica, no me permit\u00eda la escritura de ficci\u00f3n de manera sostenida\u201d.<\/p>\n<p>Conozco ese ir y venir entre lugares, entre la lengua acad\u00e9mica y la lengua ficcional. El <i>switching<\/i> que se vuelve no solamente una manera de escribir sino una manera de vivir. Ser acad\u00e9mica y escritora es tambi\u00e9n una forma de viajar, de cambiar c\u00f3digos que nos son familiares pero tambi\u00e9n distintos o distinguibles. En diversas entrevistas, es casi un lugar com\u00fan \u2014y s\u00e9 que tambi\u00e9n se lo han preguntado a Molloy\u2014 inquirir sobre esta doble vida que tenemos, sobre si no hay un momento en que una se sobreponga a la otra o le demos m\u00e1s importancia a la otra. O la pregunta, que a veces nos suena fuera de lugar, sobre si nos sentimos c\u00f3modas con esa dicotom\u00eda. Dicotom\u00eda que en realidad, nos parece que solamente existe para quien hace la pregunta.<\/p>\n<p>Pero que, al mismo tiempo, no podemos borrar en la pr\u00e1ctica de escritura.<\/p>\n<p>Por otro lado, de esto ya hab\u00eda hablado Roland Barthes, con sus ideas sobre la escritura, que difumina la distinci\u00f3n entre la creaci\u00f3n y la cr\u00edtica. Para Barthes, la escritura es la forma que el escritor elige voluntariamente, a diferencia de la lengua y el estilo. La escritura implica una \u00e9tica pues surge de la manera en que el creador selecciona los materiales con que trabaja tanto en la escritura como en la lectura.<\/p>\n<p>La escritura cr\u00edtica de Sylvia Molloy se inicia de manera p\u00fablica con su tesis doctoral sobre Borges, defendida en La Sorbona. El cat\u00e1logo de sus publicaciones acad\u00e9micas la hizo muy conocida en la academia norteamericana, donde ha ganado un prestigio indiscutible. T\u00edtulos como <i>Acto de presencia: la literatura autobiogr\u00e1fica en Hispanoam\u00e9rica<\/i>, <i>Las letras de Borges<\/i>, o <i>Poses de fin de siglo. Desbordes del g\u00e9nero en la modernidad<\/i>, son imprescindibles en el campo de los estudios culturales y literarios latinoamericanos.<\/p>\n<p>Con esta vasta producci\u00f3n cr\u00edtica, cabe preguntarnos \u00bfqu\u00e9 mecanismos interiores hac\u00edan que Molloy no se permitiera la escritura sostenida de ficci\u00f3n? Evidentemente, ser\u00eda demasiado audaz proponer una respuesta, apenas queda mirar la ruta de su propia escritura de ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Su primera novela <i>En breve c\u00e1rcel<\/i>, fue publicada en 1981. Pasaron muchos a\u00f1os hasta que una nueva novela suya saliera a la luz: <i>El com\u00fan olvido,<\/i> en 2002. En ambas novelas, el material autobiogr\u00e1fico sirve a Molloy como un disparador del ejercicio est\u00e9tico entre la memoria y la ficci\u00f3n. No se trata tanto de un ejercicio de imaginaci\u00f3n, sino de un tr\u00e1nsito, de un <i>entrelugar<\/i> de la escritura en el cual la ficci\u00f3n es percibida como una lectura de sus propias memorias. Encuentro en ese escarbar memor\u00edstico, un modo de articular su propio archivo. La ficci\u00f3n como una manera de conservar aquella casa y convertirla en algo des-familiarizado. Un espejo de la dislocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A sus novelas han seguido diversos textos breves, organizados desde una escritura fragmentaria: <i>Varia imaginaci\u00f3n<\/i>, <i>Desarticulaciones <\/i>y<i> Vivir entre lenguas.<\/i> Lejos de la estructura anal\u00edtica, Molloy despliega un saber del fragmento que podemos vincular a una manera de escribir entre tr\u00e1nsito, entre vaivenes. Una escritura de la memoria trozeada.<\/p>\n<p>\u201cCada idioma tiene su territorio, su hora, su jerarqu\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>A cada idioma su lugar. Y la jerarqu\u00eda no se impone frente a otros idiomas, sino frente al propio momento y en su propio territorio.<\/p>\n<p>\u201cThe switching is effortless: tendr\u00e1 sus reglas pero yo, como hablante, no las conozco: switcheo, no analizo\u201d.<\/p>\n<p>Esto del <i>switcheo<\/i> me resuena como pasos de un baile que todo migrante ejecuta pr\u00e1cticamente a diario. Un baile entre costumbres, idiomas, formas de ver el mundo. Una vez que se deja la casa de origen, otras formas comienzan a ser parte de lo que escribimos. Nuevas voces se acumulan y se sobreponen, nuestra mirada se alimenta de lo que ya conoc\u00edamos sobre el nuevo pa\u00eds y la nueva ciudad. La escritura migrante se alimenta de esta novedad, pero al mismo tiempo lucha con\/contra ella. \u00bfC\u00f3mo mirar desde otro lado aquello que se nos va volviendo familiar? \u00bfC\u00f3mo escribir de otra manera sobre lugares que ya parecen super poblados por im\u00e1genes que se han vuelto lugares comunes en el espectro de la cultura?<\/p>\n<p>Pienso especialmente en Nueva York, donde Sylvia reside. Yo tambi\u00e9n vivo en la ciudad. Una ciudad que ha poblado el imaginario contempor\u00e1neo en el cine, la fotograf\u00eda, la literatura y muchos otros discursos. Escribir en Nueva York exige un constante ejercicio del switcheo. Poblada de hablantes de diversas lenguas, el cambio entre lenguas se da as\u00ed, casi como sin esfuerzo. Crea tambi\u00e9n un o\u00eddo atento a otras modulaciones latinoamericanas, a otros sonidos que son familiares pero tambi\u00e9n extra\u00f1os. El lugar fecundo para esta escritura de la migraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cSiempre se escribe desde una ausencia: la elecci\u00f3n de un idioma autom\u00e1ticamente significa el afantasmamiento del otro pero nunca su desaparici\u00f3n. Ese otro idioma en que el escritor no piensa, dice Roa Bastos, lo piensa a \u00e9l. Lo que al comienzo parece imposici\u00f3n \u2014\u00bfpor qu\u00e9 habr\u00eda que elegir?\u2014 pronto se vuelve ventaja. La ausencia de lo que se hab\u00eda postergado contin\u00faa a obrar, oscuramente, como un t\u00e1cito autrement dit que complica lo escrito en el idioma elegido y lo percude. O mejor, lo infecta, como dice Jacques Hassoun, usando el t\u00e9rmino como se usa en pintura cuando un color se insin\u00faa en el otro: \u2018Nous sommes tous des infect\u00e9s de la langue\u2019\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es esta ausencia desde donde se escribe?<\/p>\n<p>Provoca responder que esa ausencia es la de la casa original. Molloy responde desde la ausencia de un idioma. De ese idioma que contin\u00faa como un fantasma, que permanece pero se resiste a desaparecer. Habr\u00eda que pensar en ese afantasmamiento.<\/p>\n<p>La casa original, el pa\u00eds y la ciudad de origen se vuelven fantasmas de la escritura. Est\u00e1n presentes como huellas y restos de lo que alg\u00fan d\u00eda fuimos. Nuestra escritura del presente se infecta (verbo m\u00e9dico) de aquella memoria anterior, de la vida anterior. Una ausencia que configura como un archivo de recuerdos, iluminaciones y afectos, de una vida en la que tambi\u00e9n fuimos con otros. La escritora migrante como una rescatadora de ese archivo que no ha quedado fijado, sino que es constantemente actualizado, revisado y removido en cada publicaci\u00f3n, en cada acto de escritura. Un archivo que no concierne solamente a lo individual o a lo familiar, sino a la historia de ese lugar originario. Situaciones inc\u00f3modas que encontrar\u00e1n otro lugar en la escritura, no para reubicarse sino para encontrarles otro sentido posible. Otra vida.<\/p>\n<p>Lo que queda insinuado a veces irrumpe con una potencia que nos puede sorprender.<\/p>\n<p>\u201c[sobre un estudio de\u00a0The New York Times sobre lengua e inmigraci\u00f3n] La conclusi\u00f3n: para sentirse c\u00f3modo, incluso locuaz, en otro idioma se necesita la inmersi\u00f3n total en lo extranjero y el olvido: que no queden rastros del home que se ha dejado atr\u00e1s. \u00bfPero cuando ese home se lleva consigo? \u00bfO cuando esa extranjer\u00eda es parte de uno mismo?\u201d.<\/p>\n<p>El <i>in between<\/i> como forma de vida. De la extranjer\u00eda que se lleva consigo parece haber reflexionado mucho en la historia literaria como un impulso de la escritura. \u00bfPero qu\u00e9 implica esa inmersi\u00f3n en lo otro? Sumergirse en la nueva casa, como si se tratara de una piscina que nos espera, de cuyas aguas no sabemos si estar\u00e1n templadas o fr\u00edas. Y sin embargo, la casa original la llevamos con nosotros. Casi provoca pensar en la figura del caracol. Siempre la casa encima, arrastr\u00e1ndola por todas partes, pero que ya es una parte del mismo ser, atada a su esqueleto. Esa casa que ya no puede desprenderse del propio cuerpo a costa de perder la vida.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 escritura se produce desde ese cuerpo siempre extranjero?<\/p>\n<p>Es importante remarcarlo, que hablamos de una escritura (y una escritora) que se reconoce como extranjera y en tr\u00e1nsito. No es una escritura (ni escritora) en una situaci\u00f3n de exilio (delicada palabra) permanente. Su constante es su tr\u00e1nsito entre lenguas, entre vidas, entre geograf\u00edas.<\/p>\n<p>Sabemos que el lugar de enunciaci\u00f3n es una coordenada esencial en el proceso de escritura. Desde d\u00f3nde escribimos nos ubica en una encrucijada de tradiciones seguidas y eludidas. Este lugar de constante tr\u00e1nsito invade a la escritura para desestabilizar los c\u00f3digos recibidos.<\/p>\n<p>\u201cSteiner s\u00ed registra ese asomo de incomodidad cuando habla de traducci\u00f3n, es decir, del ir y venir por escrito. \u2018El viaje de ida y vuelta puede dejar al traductor a la intemperie (unhoused). No se encuentra del todo c\u00f3modo, ni en el idioma propio ni en el idioma o los idiomas que domina (\u2026) Conocidos traductores hablan de una tierra de nadie\u2019. La diferencia est\u00e1 en la escala: en cuanto hago una pausa en el vuelo y reflexiono \u2014es decir, me pongo a escribir\u2014, se esfuma la despreocupaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica. Pienso luego escribo: si pierdo el punto de apoyo, pierdo mi casa\u201d.<\/p>\n<p>Me interesa ese ir y venir visto como un proceso de traducci\u00f3n. Un viaje a la intemperie. Una tierra de nadie, dice Steiner. Quiz\u00e1s en este caso sea posible hablar de una escritura del exilio, que no se da en t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos sino en t\u00e9rminos del vaiv\u00e9n entre una lengua y otra. Se produce una escritura que hace perder la casa. Vuelvo a la imagen del caracol y su casa que es parte de su propio cuerpo. La escritura, en su dura incomodidad, permite que esa casa se mantenga, que el cuerpo mismo que escribe no se pierda.<\/p>\n<p>George Steiner le da varias vueltas a estas relaciones entre casa, escritura y traducci\u00f3n. En su ensayo \u201cThe hermeneutic motion\u201d se\u00f1ala: \u201cEl traductor invade, extrae y lleva a casa\u201d. Estas tres facetas de la traducci\u00f3n desembocan en otro movimiento que es la incorporaci\u00f3n de lo traducido. Steiner utiliza la palabra <i>embodiment<\/i>, que nos lleva al \u00e1mbito f\u00edsico del trabajo traductor y que podemos extender a la escritura del exilio, lo que porta en s\u00ed mismo una amenaza: \u201cEl <i>embodiment<\/i> dial\u00e9ctico conlleva la posibilidad de que podamos ser consumidos\u201d. Me gusta pensar esta escritura del exilio como una forma de movimiento, como un tr\u00e1nsito entre diferentes c\u00f3digos que terminan encarn\u00e1ndose entre s\u00ed. Quiz\u00e1s es en este lugar donde prefiero pensarme como escritora y tambi\u00e9n a la escritura de Molloy, en ese entrecruzamiento de c\u00f3digos. Habitar el <i>switch<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b id=\"docs-internal-guid-e9e70c67-7fff-c80a-e3ba-32f370ae31cd\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/number-14\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop para comprar libros de esta autora y apoyar a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cambiar el pa\u00eds de origen por otro. Escribir desde otro lugar, \u00bfc\u00f3mo influye esto en la escritura?<\/p>\n<p>Nacida en Argentina, de familia paterna de origen ingl\u00e9s y familia materna francesa, la escritora Sylvia Molloy ha producido la mayor parte de su escritura de cr\u00edtica y ficci\u00f3n desde los Estados Unidos, donde reside hace varias d\u00e9cadas. 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