{"id":37988,"date":"2024-12-11T10:02:16","date_gmt":"2024-12-11T16:02:16","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=37988"},"modified":"2024-12-19T00:18:19","modified_gmt":"2024-12-19T06:18:19","slug":"__trashed-14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/12\/__trashed-14\/","title":{"rendered":"Infecciones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Because I couldn\u2019t find a food which I enjoyed.<br \/>\n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cA Hunger Artist\u201d, Franz Kafka<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\nCon un pie sobre el banquillo y la pierna entreabierta parece una mujer adicta al sexo. Una actriz porno que observa, eval\u00faa la reacci\u00f3n de su p\u00fablico. Eso es lo que ella quiere y no quiere, ser vista como un folleto de excitaci\u00f3n. Desechable. Ella est\u00e1 aqu\u00ed para alzar la voz sin abrir la boca. Quiere que la vean como un cuerpo y como algo m\u00e1s all\u00e1 de un cuerpo. Est\u00e1 desnuda. Aunque eso no importa. Podr\u00eda estar envuelta en un vendaje blindado y se sentir\u00eda igual. Muriendo poco a poco. Los equipos filman, las c\u00e1maras disparan su flash. En este sitio ella prefiere ser la chica sin nombre, y el colectivo de artistas mujeres ha aprobado que venga cuando pueda, cuando tenga tiempo; saben que trabaja mucho, que ha sufrido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Levanta un poco la barbilla. Ha venido gente pero menos que a\u00f1os atr\u00e1s; las cosas han cambiado. \u00bfVale la pena hacer esto? La m\u00fasica de fondo es un dueto de tablas indostanas, ella la escogi\u00f3; tranquiliza su esp\u00edritu. Un poco. Abre m\u00e1s su pierna, quiere que las c\u00e1maras lo capten todo: sus labios atravesados por agujas; su vagina transformada en un recept\u00e1culo con p\u00faas; los tatuajes de las mujeres desaparecidas en el interior de sus muslos; el pubis rasurado y marcado por cicatrices en forma de cinco equis.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la duela y bajo sus pies yace una foto del secretario de gobernaci\u00f3n. En alg\u00fan momento le sugirieron que su performance podr\u00eda incluir una secuencia con ella en cuclillas defecando sobre su cara pero la desech\u00f3; su obra va m\u00e1s all\u00e1 de la obviedad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ritmo de la percusi\u00f3n se acelera y ella apenas se mueve. En la audiencia se asoman los infiltrados del gobierno, los doble cara. La estudian. Con todo y las p\u00faas la penetran en sus mentes. El volumen de la m\u00fasica aumenta y ella sabe que el p\u00fablico aguarda algo, alg\u00fan cambio en el performance. Ella no se mueve.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su interior nacen y mueren centenas de millones de mundos. Cada instante. En su departamento la chica sin nombre se acerca la copa de vino a los labios y bebe despacio, percibe el amargor en el fondo de la lengua, el fuego de placer en el es\u00f3fago. Y entonces se escucha una m\u00fasica lejana, como si fuera una banda de cantantes diminutos. Echa hacia atr\u00e1s la cabeza y exhala:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Ahhhh.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la cama de al lado duerme su hijo de cinco a\u00f1os, Ismael. Su ping\u00fcino. En las ma\u00f1anas ella se vuelve una orca y le come los pies, la barriga, la risa de Ismael es una hemorragia de gozo. Sin esas mordidas, sin esos momentos de luz, ella no podr\u00eda vivir. El ping\u00fcino sufre de par\u00e1lisis cerebral. Sus brazos, sus piernitas, todo se pone muy r\u00edgido; le dan espasmos, sobre todo en las noches. Ella ha hecho lo imposible por llevarlo a m\u00e9dicos, por escribirle a especialistas en Espa\u00f1a, en Estados Unidos, pellizca los ahorros aqu\u00ed y all\u00e1 para comprar esas medicinas que le pide a su primo en el Otro Lado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bajo la tenue luz de su l\u00e1mpara de noche ve el rostro de su hijo. \u00bfA qui\u00e9n se parece? \u201cPues a ti, \u00bfa qui\u00e9n m\u00e1s?\u201d, es lo que le dicen sus vecinas, su mam\u00e1, sus primas. Y aun as\u00ed, ella sigue preguntando. Lo mira. Su boca est\u00e1 entreabierta, uno de sus dedos casi rozando los labios. Respira la paz de los \u00e1ngeles. Al menos esta noche. Cuando el ni\u00f1o tiene ataques en la madrugada y la chica sin nombre se estrella en los muros porque su cerebro ya no funciona, piensa en Abraham y lo maldice, le pide perd\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 te fuiste tan pronto? Desde antes de que naciera el ni\u00f1o lo hab\u00edan acordado, era algo importante para ella, fundamental para estar juntos: una relaci\u00f3n abierta. \u201cEs la \u00fanica forma en que puedo estar contigo\u201d, le hab\u00eda advertido. \u201cLa \u00fanica forma en que puedo estar en pareja\u201d. Y en su praxis de compositor taciturno, Abraham lo hab\u00eda aceptado. \u201cSi prometes estar conmigo en los momentos importantes y cuando estoy con ganitas, no tengo bronca\u201d. Solo que ninguno anticip\u00f3 que un virus declarado pandemia la infectar\u00eda una noche de febrero en un encuentro fugaz e inmemorable. Ni mereci\u00f3 la pena avisarle a Abraham. Sin s\u00edntomas, sin evidencia, hasta el d\u00eda en que Abraham no se pudo levantar de la cama.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El cerebro es algo muy complejo, se\u00f1ora. Eso es lo que le han dicho los m\u00e9dicos. Hay que hacer ex\u00e1menes, seguir monitoreando. Al menos el medicamento ha bajado un poco la frecuencia de los ataques, \u00bfcierto? En el consultorio ella los observa, apenas asiente con la cabeza. Quiere contarles lo que ella tiene que hacer para pagar esa hora de consulta: ser recepcionista en una torre de oficinas, meserear por la noche en un casino, lavar trastes en el puesto de barbacoa los domingos. Quiere decirles lo que tiene que hacer cada vez que la nazarena le llama al celular.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la cama mueve el torso y queda de espaldas. De sus aud\u00edfonos brota la m\u00fasica, es un l\u00edquido. Se escurre por su cuello y entra por la piel. El volumen sube y se expande por su cr\u00e1neo, su pecho, es como el latido de un coraz\u00f3n gemelo. Siente un escalofr\u00edo y jala la colcha, se cubre. Baja el brazo y con suavidad coloca dos dedos sobre el frente de sus bragas. La zona est\u00e1 sensible, incluso a trav\u00e9s del algod\u00f3n se siente el calor. \u00bfTendr\u00e1 una infecci\u00f3n? Las artistas le advirtieron de los riesgos; las agujas, las p\u00faas, todo ten\u00eda que ser esterilizado, y as\u00ed lo hab\u00eda hecho. Bebe un poco m\u00e1s de vino. Ya se le pasar\u00e1; su cuerpo se har\u00e1 cargo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Observa la pantalla de su tel\u00e9fono y ah\u00ed est\u00e1 el mensaje otra vez. Se multiplica y crece, como garfios que desgarran la piel.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">#SiMeMatan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El vino desciende despacio por su es\u00f3fago. Sabe que pronto habr\u00e1 otra manifestaci\u00f3n; sabe que la llamada de la nazarena llegar\u00e1 al amanecer, quiz\u00e1 antes. \u00bfCu\u00e1nto tiempo m\u00e1s podr\u00e1 seguir haciendo lo que ella le pide? El arreglo con la nazarena empez\u00f3 cuando en una de las marchas feministas conoci\u00f3 a una chica argentina que viv\u00eda en M\u00e9xico hac\u00eda mucho tiempo y que le cont\u00f3 de los treinta y siete d\u00edas que su compa\u00f1era de cuarto llevaba desaparecida, la frustraci\u00f3n que deb\u00eda tragarse cada vez que iba a la polic\u00eda. La chica sin nombre la escuch\u00f3, pregunt\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda ayudar. Al final de la marcha hablaron de la sordera c\u00ednica del gobierno, de la indiferencia de tantos mexicanos y mexicanas. Tambi\u00e9n hablaron de la chica sin nombre. Sus dificultades, sus cansancios. \u201cConozco gente rebuena que siempre est\u00e1 dispuesta a ayudar a gente como vos\u201d, dijo la argentina. \u201cLe voy a pedir que te llame\u201d. Nunca hab\u00eda visto a la nazarena en fotograf\u00eda, mucho menos en persona. Solo conoc\u00eda su voz por las llamadas. Y quiz\u00e1 as\u00ed era m\u00e1s f\u00e1cil, aceptar ese cheque para comprar las medicinas y consultas cada mes. Qu\u00e9 m\u00e1s daba romper unas vitrinas, pintar paredes y monumentos. Con su m\u00e1scara ella pod\u00eda ser y no ser la chica sin nombre. Pas\u00f3 el tiempo y no le import\u00f3 que en algunos peri\u00f3dicos las llamaran criminales, destructoras de la patria, feminazis.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La nazarena nunca daba razones, solo dictaba planes de ejecuci\u00f3n, objetivos humanos a lesionar, fachadas a destruir, pero el d\u00eda que le pidi\u00f3 arrojar una bomba molotov a un grupo de reporteros le qued\u00f3 claro lo que se buscaba: desacreditar al movimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Busca la botella en la mesa de noche y se vac\u00eda el resto del vino. \u00bfPor qu\u00e9 aceptaba hacerlo? En la \u00faltima sesi\u00f3n con el colectivo el tema hab\u00eda explotado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfVieron la furia? \u2014dijo la compa\u00f1era A.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Un hombre se quiso unir a la marcha y por nada lo linchan. C\u00f3mo me hubiera gustado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Oye pues que no se pase, que no se meta donde no le corresponde.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Yo creo que no est\u00e1 justificado hacer eso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Esa es tu opini\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La chica sin nombre observaba sin hablar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Y luego llegaron las enmascaradas con sus tubos y sus palos \u2014continu\u00f3 la compa\u00f1era A\u2014<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llevaban botes de pintura y martillos. Llevaban bombas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Son compradas por el gobierno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Eso ya se sabe.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La compa\u00f1era A neg\u00f3 con la cabeza. La chica sin nombre balbuce\u00f3:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 tipo de mujer se vende al gobierno?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todas la voltearon a ver.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Desgraciadas \u2014dijo\u2014. Habr\u00eda que lincharlas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recostada en la cama se bebe lo \u00faltimo del vino. El calor entre sus piernas se irradia hacia sus muslos, su pubis; la frecuencia entre cada escalofr\u00edo aumenta. Recarga la cabeza contra la pared y cierra los ojos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se despierta al amanecer. En la cocina bebe de la taza que era de Abraham. Lo compart\u00edan todo o m\u00e1s bien ella compart\u00eda todo lo de \u00e9l. A veces oye el tarareo, las musiquillas raras que \u00e9l siempre tra\u00eda en los labios y ella o\u00eda cada ma\u00f1ana cuando \u00e9l iba a orinar y no cerraba la puerta. Un d\u00eda hasta le compuso una canci\u00f3n. \u201cMi novia cuerda dulce aliento baila y ronca ella es mi due\u00f1a baila y ronca mi dulce novia ella de nadie nunca la quiero cambiar\u201d. Se lleva la taza a la boca pero no bebe. La m\u00fasica sigue en su cabeza, puede o\u00edr otra vez el chorro estrell\u00e1ndose contra el retrete. Le arden las c\u00f3rneas. Se restriega los ojos con el rev\u00e9s de la mano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recorren la pared de su est\u00f3mago, se anidan en los t\u00faneles del intestino. Ellas saben y no saben lo que hacen. Unas envuelven regalos para su hu\u00e9sped, otras fingen dormir, algunas otras taladran. Para bien o para mal, todas viven aqu\u00ed. En este universo de todos los universos, u<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">nos d\u00edas son menos peores que otros. \u00bfY c\u00f3mo la llevas, querida? Hoy mejor que ma\u00f1ana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el desayuno ha hablado con la nazarena. La joven secuestrada no aparece; la marcha de protesta se fragua con la velocidad de un silbido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014El triple de lo acordado \u2014dijo la voz\u2014. Son tiempos dif\u00edciles, tiempos de mostrar que nos importa la gente como t\u00fa. Gente leal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la sala dentro del corral estaba sentado Ismael; su pierna derecha se mov\u00eda, su brazo derecho se mov\u00eda, su cabeza daba peque\u00f1os espasmos. Y aun as\u00ed le estaba sonriendo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Contamos contigo \u2014dijo la nazarena, y aguard\u00f3 a que ella dijera algo. As\u00ed era siempre. Sus preguntas entonadas como afirmaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de que colg\u00f3, se fue hacia la ventana. Ismael la llamaba pero ella no quer\u00eda, no pod\u00eda voltear. Se pas\u00f3 el rev\u00e9s de la mano por los ojos, se sec\u00f3 la nariz. La nazarena ni siquiera hab\u00eda mencionado a la joven desaparecida. Ismael segu\u00eda llamando, y entonces ella no pudo m\u00e1s y fue por \u00e9l, lo carg\u00f3 y abraz\u00f3 tan fuerte que \u00e9l solt\u00f3 un quejido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el consultorio traga saliva y descansa las manos sobre el regazo. Su doctora no est\u00e1 en M\u00e9xico, se ha ido a un congreso en Miami. La atiende un hombre mayor de ojos claros, cabello tan delgado que es casi transparente. Le pide que se quite la falda y la ropa interior, que se recueste sobre la mesa de examinaci\u00f3n. Todo eso lo ha dicho sin mirarla, abriendo un caj\u00f3n y coloc\u00e1ndose unos guantes. Con esa voz de orden que no se debe entender como orden.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De su falda a cuadros cuelga un hilo; no quiere jalarlo, es siempre mejor usar las tijeras. Su ropa yace en el piso, ni siquiera ha querido doblarla sobre la silla. Coloca las manos sobre la mesa de exploraci\u00f3n pero duda un momento en montarse. \u00bfQu\u00e9 pensar\u00e1 cuando vea los tatuajes?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con la mirada en el techo respira profundo, se prepara para lo que viene. Oye que el sill\u00edn con ruedas se arrastra y entre sus piernas siente dos, tres dedos. La exploran. \u00bfQu\u00e9 es lo que \u00e9l ve m\u00e1s all\u00e1 de sus tejidos, m\u00e1s all\u00e1 de su intimidad? \u00bfPuede ver que ah\u00ed se concibi\u00f3 Ismael?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Es una infecci\u00f3n \u2015dice el m\u00e9dico, y como un resorte se levanta, se quita los guantes<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014. Puede vestirse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella hace lo que se le indica, se sienta otra vez delante del escritorio. Junto a un vaso con plumas ve un modelo en pl\u00e1stico de una mujer cortada del pecho para abajo y mostrando las cavidades del vientre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Necesita antibi\u00f3tico \u2015dice \u00e9l\u2015. Es urgente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015\u00bfEs necesario?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Diez d\u00edas. Ni se le ocurra dejar de tomarlo antes. Es por su bien.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Quisiera entender.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Diez d\u00edas. Es la dosis.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Hay bacterias buenas y bacterias malas. Eso lo s\u00e9, lo le\u00ed. No me gusta usar antibi\u00f3tico a ciegas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Silencio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La chica sin nombre oye c\u00f3mo la hoja se desprende con violencia del block de notas. La hoja ya est\u00e1 sola, lejos de las dem\u00e1s. Ahora es doblada por un par de manos diestras. Uno, dos pliegues. Luego otro m\u00e1s. Piensa en una carta, un mensaje final de una joven mujer a su madre. Lo que ya nunca podr\u00e1 decir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">#SiMeMatan<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La voz grave se queja.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Olvid\u00e9 una cosa \u2015dice\u2015. Estas pastillas tambi\u00e9n. Solo por tres d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra hoja se desprende con fuerza y con el movimiento del brazo, el modelo del cuerpo de mujer cae al suelo. El m\u00e9dico no se mueve, no reacciona. Por dentro la chica sin nombre siente que algo hace un ruido en su vientre, en su garganta, es un cachorro que gime al ser separado de su madre. Lo arrastran.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Te limpiar\u00e1 todo \u2015agrega la voz\u2015. Te sentir\u00e1s como nueva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Baja la mano y busca el hilo de su falda, lo empieza a jalar poco a poco.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No hay ni un pesta\u00f1eo de duda en las palabras del m\u00e9dico. Solo autoridad. Certeza para regalar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2015Me dice su nombre completo por favor. Lo necesito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella fija la mirada en un punto m\u00e1s all\u00e1 de la cabeza del m\u00e9dico, en una foto del \u00c1ngel de la Independencia. Murmura algo, un leve quejido, casi un lamento dedicado a la nazarena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pregunta se repite pero ella no responde. Sigue jalando del hilo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"38001\" class=\"elementor elementor-38001 elementor-37989\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"0c361a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7bf5823 elementor-align-center elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7bf5823\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-32\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">COMPRA LOS LIBROS DESTACADOS EN ESTE N\u00daMERO EN NUESTRA P\u00c1GINA DE BOOKSHOP<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Danie Franco, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Because I couldn\u2019t find a food which I enjoyed. \u201cA Hunger Artist\u201d, Franz Kafka Con un pie sobre el banquillo y la pierna entreabierta parece una mujer adicta al sexo. Una actriz porno que observa, eval\u00faa la reacci\u00f3n de su p\u00fablico. 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