{"id":37650,"date":"2024-12-06T10:04:39","date_gmt":"2024-12-06T16:04:39","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=37650"},"modified":"2024-12-19T15:41:08","modified_gmt":"2024-12-19T21:41:08","slug":"un-fragmento-de-los-maletines","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/12\/un-fragmento-de-los-maletines\/","title":{"rendered":"Un fragmento de Los maletines\u00a0"},"content":{"rendered":"<p><b>Primer <\/b><b><i>round<\/i><\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los dos cuerpos aparecieron frente al edificio, muy juntos, como dormidos dentro de un carro color azul: labios p\u00e1lidos, entreabiertos, mand\u00edbulas r\u00edgidas. En ese instante Donizetti imagin\u00f3 que las figuras de cera no ser\u00edan muy diferentes. \u201cPero ese olor\u201d, pens\u00f3 inc\u00f3modo mientras se rascaba la punta de la nariz y detectaba en el aire un rastro de agua empozada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llam\u00f3 a Ver\u00f3nica desde el celular. \u201cNo bajes con Amandita por la puerta principal, vayan al colegio por la salida del estacionamiento. Mataron a una mujer y a su hijo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mir\u00f3 el reloj. Un gesto mec\u00e1nico. Segundos despu\u00e9s hab\u00eda olvidado si era temprano, si era tarde, si le quedaba tiempo para llegar al trabajo, cobrar los vi\u00e1ticos, recoger el malet\u00edn en el momento preciso. Pregunt\u00f3 a una vecina si sab\u00eda la hora en que sonaron los disparos. La se\u00f1ora le facilit\u00f3 innumerables detalles. Donizetti la mir\u00f3 de reojo y comprendi\u00f3 que solo balbuceaba mentiras. Para ella resultaba inaceptable que hubiese sucedido algo tan grave sin haberse enterado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Avanz\u00f3 unos metros. Estir\u00f3 el cuello para ver. Donizetti jam\u00e1s comprendi\u00f3 por qu\u00e9 se detuvo junto a los cuerpos; por qu\u00e9 cuando llegaron los periodistas \u00e9l se mantuvo entre dos ancianos, como a la espera de una respuesta in\u00fatil.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Supo que ninguno de los compa\u00f1eros de la agencia cubrir\u00eda la noticia. Ten\u00edan instrucciones de no rese\u00f1ar demasiados asesinatos y la noche anterior, cuando \u00e9l se encontraba de guardia, le toc\u00f3 hacer una nota sobre un triple homicidio en La Vega. Cinco desali\u00f1ados p\u00e1rrafos que al final no envi\u00f3 a los medios porque un autob\u00fas hab\u00eda volcado cerca de San Crist\u00f3bal y las v\u00edctimas ya eran suficiente sangre para un domingo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Le pareci\u00f3 que el aire turbio de la ma\u00f1ana ocurr\u00eda en otro lugar, en un punto lejano. Pero en ese momento, cuando apareci\u00f3 un fot\u00f3grafo joven y con una patada empuj\u00f3 al ni\u00f1o para mejorar la composici\u00f3n de la foto, Donizetti sinti\u00f3 un escalofr\u00edo que salt\u00f3 desde su nuca hasta la espalda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ni\u00f1o qued\u00f3 acurrucado junto al cuerpo de la se\u00f1ora. Donizetti distingui\u00f3 con claridad los ocho balazos que ascend\u00edan desde su peque\u00f1o abdomen hasta el rostro, como si alguien hubiese querido dibujarle un \u00e1rbol en la piel.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La claridad rod\u00f3 por la avenida como una bola de fuego. El sol subi\u00f3 sobre los edificios. Donizetti retrocedi\u00f3 un par de metros para alejarse del carro. La se\u00f1ora estaba p\u00e1lida y apergaminada, un trozo de lengua asomaba entre sus dientes y en medio de su cara brillaba el ojo rojizo de un balazo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Inc\u00f3modo, se movi\u00f3 hacia la izquierda porque el reflejo de la luz en las ventanas hiri\u00f3 sus pupilas. Luego algo se apret\u00f3 en su est\u00f3mago. Volvi\u00f3 a mirar al ni\u00f1o. Le pareci\u00f3 distinguir con claridad su mano peque\u00f1a, una mano un poco gorda y con las u\u00f1as comidas. Ese detalle le hizo entrecerrar los p\u00e1rpados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llam\u00f3 a toda prisa un taxi. Al montarse sufri\u00f3 un ataque de tos, como si un insecto estuviese saltando en su garganta. \u201cEl malet\u00edn, lo que debo hacer es buscar el malet\u00edn\u201d, murmur\u00f3 Donizetti y poco a poco sinti\u00f3 que esa rutina lo impregnaba de una densa tranquilidad, de una dulce modorra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Manuel y el r\u00edo<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo le\u00ed en un tuit: el Guaire es un r\u00edo que no se atreve a ser r\u00edo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Suena bien.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero quiz\u00e1s no es eso. Lo pensaba esta ma\u00f1ana cuando fui a buscar una mercanc\u00eda y en medio del atasco de la autopista contempl\u00e9 esas aguas de miel negra, ese hedor, esas espumas de \u00edndigos brillantes, y dos o tres garzas blanqu\u00edsimas que saltaban al paso de las ratas buscando improbables piezas de comida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfY por qu\u00e9 pensaba hoy en ese r\u00edo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo ignoro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pens\u00e9 en el Guaire como a veces lo hac\u00eda en el \u00d1ato, o en aquella lejana radionovela que escuch\u00e9 junto a mis hermanas: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mart\u00edn Valiente: el ahijado de la muerte<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, o en la primera vez que t\u00eda Felipa me llev\u00f3 a la monta\u00f1a de Sorte, o en las tardes de estudio con Donizetti y con Reig, y por encima de todo, en la primera pelea de boxeo que vi completa: un imponente Betulio Gonz\u00e1lez ganando a Miguel Canto, ese extra\u00f1o boxeador que atacaba y atacaba mientras retroced\u00eda y daba la impresi\u00f3n de huir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Retrocesos. Supervivencia. Manera de pelear a lo Canto. Yendo hacia atr\u00e1s pero golpeando duro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque tambi\u00e9n pens\u00e9 en el Guaire porque un rato antes, mientras ordenaba las vidrieras con los zapatos que llegaron esa semana, retorn\u00f3 otra de mis duermevelas. Entonces me vi en una monta\u00f1a y distingu\u00ed a un grupo de hombres que desviaban el curso de un r\u00edo gracias a un muro de roca.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los contempl\u00e9 mientras enterraban a una persona a la que colocaban sobre una refulgente y s\u00f3lida mesa dorada. Entonces el muro que represaba el r\u00edo estall\u00f3 y las aguas retornaron a su cauce.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La imagen continu\u00f3 un rato. No puedo asegurar cu\u00e1nto porque escuch\u00e9 ruidos. Mi padre gritaba furioso. Un flaco con labios de serpiente acaba de salir corriendo despu\u00e9s de robarnos un par de zapatos. Camin\u00e9 hasta la caja para buscar la 9 mm, pero luego descubr\u00ed que el tipo se hab\u00eda marchado con un modelo de cada pie.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Si vuelve en unos d\u00edas a buscar la pareja correcta le abro el cr\u00e1neo\u2014, grit\u00e9 para que mi padre me escuchase.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo vi resoplar con desprecio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un par de d\u00edas despu\u00e9s hab\u00eda olvidado el Guaire y las duermevelas, pero me dio por pensar que la amistad es siempre un proyecto incumplido. Encontr\u00e9 la espantosa chaqueta que me regal\u00f3 Donizetti a\u00f1os atr\u00e1s. As\u00ed, record\u00e9 a aquel boxeador que se llamaba Carlitos Guti\u00e9rrez: un fajador que jur\u00f3 p\u00fablicamente que alg\u00fan d\u00eda ser\u00eda campe\u00f3n del mundo. Lo cierto es que peleaba como si eso fuese inevitable, pero ni siquiera luch\u00f3 por un t\u00edtulo. Se fue desinflando. Poco a poco. Como las grandes amistades. Sin aspavientos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mis amigos: Donizetti, Reig, algunos otros, se me fueron borrando como las esperanzas de Carlitos Guti\u00e9rrez. Sin decisiones dr\u00e1sticas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Comenc\u00e9 a vestirme con esmero, a cuidar mis cortes de cabello, a deleitarme horas en un gimnasio donde mi cuerpo se transformaba en la exacta dureza de una escultura de Prax\u00edteles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Eso fue lo que F\u00e9lix encontr\u00f3 en m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ten\u00edamos juntos quince a\u00f1os. Viv\u00edamos estupendamente. \u00c9l en su casa, con su familia: esposa, tres hijos, tarjetas de Navidad con arbolito iluminado al fondo. Yo aqu\u00ed. Solo. Y cada vez que pod\u00edamos, nos encontr\u00e1bamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hasta que algo sucedi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">F\u00e9lix preparaba una ensalada griega cuando escuchamos siete disparos frente al edificio. Me derram\u00e9 sobre el suelo; segu\u00ed leyendo el peri\u00f3dico y \u00e9l se agach\u00f3 con un trozo de queso feta en la mano mientras tropezaba con platos y ollas. Una lluvia de ojos negros llovi\u00f3 sobre su espalda. Cuando me acerqu\u00e9 a \u00e9l, dijo que las car\u00edsimas aceitunas encargadas a un amigo que viaj\u00f3 a Europa hab\u00edan ca\u00eddo en el piso y ya no serv\u00edan para comer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Unos segundos despu\u00e9s vi a F\u00e9lix asomarse al pasillo. Insisti\u00f3 en pedirme los binoculares. Descubri\u00f3 a un adolescente desmadejado junto a la venta de cauchos; un charco color vino sal\u00eda de su espalda. Coment\u00e9 que posiblemente hab\u00edan querido robarle los zapatos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando le ped\u00ed a F\u00e9lix que terminase la ensalada, tir\u00f3 los platos sobre el fregadero y sali\u00f3 a toda prisa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llam\u00f3 dos d\u00edas despu\u00e9s. Dijo que saldr\u00eda del armario, que abandonar\u00eda a su familia, que vivir\u00eda conmigo, que nos mudar\u00edamos a alguna ciudad del interior: M\u00e9rida, Coro, Porlamar. Cort\u00e9 la comunicaci\u00f3n. Esper\u00e9 que se tratase de una locura transitoria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sigui\u00f3 insistiendo al d\u00eda siguiente. Le expliqu\u00e9 con suavidad que yo jam\u00e1s me mover\u00eda de Caracas. Mucho menos deseaba hacerme fotos con un pesebre taiwan\u00e9s, regalos envueltos en papel dorado y fotos tama\u00f1o afiche de nuestras vacaciones en Ibiza. Furioso, pregunt\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda seguir viviendo con tanta tranquilidad en el lejano Oeste.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No quise volver a hablarle.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y es desde ese momento cuando aumentaron las duermevelas; cuando los zapatos de la tienda parecieron crecer como monstruos, cuando sucedieron encuentros desangelados como el de mi antiguo amigo Donizetti Garc\u00eda o cuando me dio por preguntarme qu\u00e9 habr\u00eda sido de la vida del \u00d1ato o cu\u00e1l era el espacio de r\u00edo Guaire dentro de mi existencia. Como si mis tiempos de plenitud trabajando en la radio, mis fiestas con gente hermosa, mis viajes de vacaciones por ciudades irrepetibles, mis a\u00f1os con F\u00e9lix se hubiesen disipado por siete disparos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Vig\u00e9simo noveno<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La ma\u00f1ana siguiente, cuando llev\u00f3 a Amanda al colegio, comenz\u00f3 a silbar un concierto de Paganini que hab\u00eda escuchado al amanecer en la radio. Le pareci\u00f3 que algunos compases sonaban como un tango. Sonri\u00f3 al pensar que la m\u00fasica pod\u00eda viajar a su propio futuro sin saberlo. Iba distra\u00eddo pensando en esos compases y decidiendo si llamar o no llamar a Manuel cuando un hombre rechoncho y grueso se puso a su lado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Donizetti, hermano. \u00bfT\u00fa por aqu\u00ed? Cu\u00e1nto tiempo. Veinte a\u00f1os, por lo menos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se detuvo. Enumer\u00f3 mentalmente nombres de aquel tiempo, a ver si alguno lograba despertarle alg\u00fan tipo de familiaridad, pero dej\u00f3 de hacerlo en el momento en que sinti\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l una voz que le ordenaba caminar hasta un peque\u00f1o Volkswagen ubicado a su derecha.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Eran tres personas. El supuesto conocido se puso a su lado en el asiento de atr\u00e1s y los otros dos, delante; uno de ellos llevaba oculta una QSZ-92 y mascaba un chicle con olor a hierbabuena<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Donizetti entrecerr\u00f3 los ojos. Se prepar\u00f3 para otra sesi\u00f3n de golpes, pero ninguno de los tipos parec\u00eda interesado en atacarlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Donizetti \u2014dijo finalmente el gordo que se encontraba a su derecha\u2014, t\u00fa no conoces la parroquia. Queremos invitarte a que te tomes con nosotros un jugo de tamarindo y nos cuentes unas cosas que nos tienen muy intrigados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando llegaron a una calle estrecha y vio un inmenso mural con los rostros del Che Guevara, Mao Zedong, Sabino Arana, Jesucristo y el propio comandante, comprendi\u00f3 que estaba en manos de algunos de los grupos paramilitares que controlaban la zona.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sinti\u00f3 un escalofr\u00edo. Nadie en el gobierno se planteaba controlar a esos grupos. Primero porque apoyaban ferozmente al comandante y se ocupaban de tareas de choque que a veces la Guardia Nacional no lograba concluir.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Donizetti comprob\u00f3 que hab\u00eda c\u00e1maras en todas las calles. Al llegar a una plaza en la que resplandec\u00eda una estatua de un guerrillero colombiano, le dijeron que bajase. Reconoci\u00f3 a los hombres a los que hab\u00eda visto d\u00edas atr\u00e1s en Casa Urrutia y a Dayana, la jefa de Internacionales en la agencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Compa\u00f1ero, venga por aqu\u00ed \u2014dijo uno de los hombres, y Donizetti sinti\u00f3 c\u00f3mo dos personas se colocaban a su espalda.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Est\u00e1s p\u00e1lido, Doni \u2014dijo Dayana.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Deja el susto \u2014mascull\u00f3 el calvo\u2014. Nosotros solo queremos echar una conversadita. T\u00fa no nos interesas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Ustedes dir\u00e1n&#8230; \u2014susurr\u00f3 Donizetti.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfDesde cu\u00e1ndo trabajas para el mayor? \u2014insisti\u00f3 el calvo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No trabajo para \u00e9l. Trabajo para la agencia de noticias, como<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">bien sabe la compa\u00f1era Dayana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La mujer sonri\u00f3 con ferocidad y sac\u00f3 un cigarrillo, pero el calvo hizo un gesto con la mano y ella lo guard\u00f3 presurosa en una pitillera de plata.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Pero eres de la gente del mayor \u2014dijo la mujer con voz melosa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfGente del mayor? \u2014repiti\u00f3 Donizetti y arrastr\u00f3 cada palabra intentando que su cerebro fuese m\u00e1s veloz que sus frases para escoger la respuesta menos comprometedora\u2014. Somos todos la<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">misma gente. No comprendo de qu\u00e9 me hablan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El calvo asinti\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Claro, claro. Pero siempre hay desv\u00edos; proyectos propios; confusiones. Al mayor le asignaron una serie de compa\u00f1eros cubanos que estaban bajo su custodia y resulta que tres se le han escapado para Colombia; y tambi\u00e9n se dice que tiene negocios de importaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Yo de eso no s\u00e9 nada \u2014cort\u00f3 Donizetti.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Claro. Lo imagino \u2014respondi\u00f3 Dayana\u2014, pero \u00bfte suena haberlo visto controlando cantidades de dinero&#8230; digamos&#8230; un poco exageradas?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Les repito que no tengo ni idea. El mayor trabaja en la agencia, y poco m\u00e1s puedo decirles sobre su vida. Quiz\u00e1s el coronel pueda informarles, ya que es el director.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfO s<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ea que trabajas para el coronel? \u2014resopl\u00f3 el calvo y bebi\u00f3 un largo sorbo de jugo de tamarindo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014A ver, como todos los de la agencia, como la compa\u00f1era Dayana, como el propio mayor, supongo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dayana dio un manotazo de impaciencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No te hagas el pendejo, Doni. Sabes muy bien que el mayor no est\u00e1 en el organigrama por debajo del director.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No est\u00e1 en el organigrama, o es parte de un organigrama paralelo&#8230;, o a lo mejor est\u00e1 arriba del todo, o debajo&#8230; No es nuestro problema \u2014murmur\u00f3 Dayana\u2014. Pero tengo la impresi\u00f3n de que estaba disgustado contigo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Ya lo aclar\u00e9 todo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfY no te pregunt\u00f3 nada sobre unos camiones llenos de comida?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Donizetti respir\u00f3 con fuerza. \u00bfA qu\u00e9 ven\u00eda eso? \u00bfDe qu\u00e9 hablaban ahora?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfSeguro?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Seguro. Es primera vez que oigo hablar de comida. Hace semanas que estoy intentando comprar un kilo de queso blanco y no lo consigo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfY tampoco el coronel o Gonzalejo te han hablado de ese asunto?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Jam\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Si lo hicieran alguna vez \u2014intervino el calvo\u2014, la compa\u00f1era estar\u00eda encantada de escucharlo. Hablas con ella y se lo cuentas&#8230; Ah, pero p\u00eddele al mayor el kilo de queso, seguro que \u00e9l lo consigue, pero yo que t\u00fa ni lo probaba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El calvo se puso de pie. Tras \u00e9l aparecieron tres hombres armados hasta los dientes. Donizetti sinti\u00f3 que el est\u00f3mago le daba un vuelco y un fr\u00edo h\u00famedo baj\u00f3 por su espalda. Mir\u00f3 una de las paredes: \u201cColectivo 8 de Mayo\u201d. Supuso que era uno de los tantos grupos que pululaban en la zona. \u00c9l no los diferenciaba. Ten\u00edan un lenguaje similar, pero se repart\u00edan distintas zonas y usaban indumentarias diferentes. Estos en concreto llevaban camisetas negras con pa\u00f1oletas rojas y parec\u00edan <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">boy scouts<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> obesos y envejecidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Supongo que sobre unos rusos amigos del mayor tampoco tendr\u00e1s informaciones, \u00bfverdad?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Pues no.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Okey. Ahora te llevaremos a tu casa. Y ni una palabra a nadie en la agencia, ni en ninguna parte \u2014remat\u00f3 Dayana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c9l asinti\u00f3 con la cabeza y le pareci\u00f3 que sus pies hormigueaban. Le indicaron una moto y un joven con cara de aceituna le orden\u00f3 que se colocase de parrillero. Estuvo a punto de comentarles que le daban miedo las motos, pero cuando abri\u00f3 la boca solo brot\u00f3 un eructo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>May\u00e9utica<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Creo que as\u00ed se llama. May\u00e9utica. Al menos vulgarmente se entiende de ese modo la manera de conducir al otro para que genere sus propias respuestas. Y algo de ese estilo es lo que hice con Donizetti. Lo dirig\u00ed en la direcci\u00f3n adecuada para que descubriese lo que yo hab\u00eda descifrado el d\u00eda anterior, cuando estuve curioseando las fotos. Una sencill\u00edsima clave que lat\u00eda oculta entre el fragor de los colores de las mariposas y que yo tard\u00e9 demasiado rato en comprender.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Ven un momento. Vamos al altar \u2014le dije\u2014. S\u00e9 que no crees en estas cosas, pero mal no te va a hacer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me sigui\u00f3 con gesto exhausto. Saqu\u00e9 unas ramas. Estaban muy secas. Deb\u00edan ser de mi t\u00eda Felipa. Cerr\u00e9 los ojos. Le ped\u00ed que se pusiera firme con los brazos extendidos. Le di varios ramazos y le rec\u00e9 un rato. \u201cQue la reina Mar\u00eda Lionza te despeje los caminos; que le ponga ponzo\u00f1a en los pies a los que te desean el mal; que nada te toque para da\u00f1arte\u201d, dije en voz alta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c9l me dio las gracias. Vi que la sombra color ceniza que ten\u00eda sobre las cejas se disipaba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Le hizo bien.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jam\u00e1s lo admitir\u00e1, pero estoy seguro de que eso lo salv\u00f3 al d\u00eda siguiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mis ramazos de ruda lo salvaron. Lo cubrieron justo en el momento cuando la muerte que anda suelta por la ciudad intent\u00f3 darle uno de sus furiosos mordiscos.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fragmento de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los maletines<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (<\/span><a href=\"https:\/\/www.siruela.com\/catalogo.php?id_libro=2432\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ediciones Siruela, 2014<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">)<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"38001\" class=\"elementor elementor-38001 elementor-37989\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"0c361a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7bf5823 elementor-align-center elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7bf5823\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-32\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">COMPRA LOS LIBROS DESTACADOS EN ESTE N\u00daMERO EN NUESTRA P\u00c1GINA DE BOOKSHOP<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Martin Rincon, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primer round Los dos cuerpos aparecieron frente al edificio, muy juntos, como dormidos dentro de un carro color azul: labios p\u00e1lidos, entreabiertos, mand\u00edbulas r\u00edgidas. En ese instante Donizetti imagin\u00f3 que las figuras de cera no ser\u00edan muy diferentes. \u201cPero ese olor\u201d, pens\u00f3 inc\u00f3modo mientras se rascaba la punta de la nariz y detectaba en el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":37686,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5162],"tags":[5160],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[3628],"class_list":["post-37650","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier-juan-carlos-mendez-guedez-es","tag-numero-32-es","lal_author-juan-carlos-mendez-guedez-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37650","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37650"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37650\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":38143,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37650\/revisions\/38143"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/37686"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37650"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37650"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37650"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=37650"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=37650"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=37650"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=37650"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=37650"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}