{"id":3744,"date":"2020-05-10T18:51:32","date_gmt":"2020-05-11T00:51:32","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/05\/colombia-afar-and-english-translating-lucky-ones-julianne-pachico-camilo-jaramillo\/"},"modified":"2023-06-05T21:13:02","modified_gmt":"2023-06-06T03:13:02","slug":"colombia-afar-and-english-translating-lucky-ones-julianne-pachico-camilo-jaramillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/05\/colombia-afar-and-english-translating-lucky-ones-julianne-pachico-camilo-jaramillo\/","title":{"rendered":"&#8220;Colombia de lejos y en ingl\u00e9s: Traduciendo The Lucky Ones de Julianne Pachico&#8221; de Camilo Jaramillo"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-3739\" style=\"border-width: 1px; border-style: solid; margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/losafortunados1.jpg\" alt=\"\" width=\"291\" height=\"500\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/losafortunados1.jpg 291w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/losafortunados1-175x300.jpg 175w\" sizes=\"(max-width: 291px) 100vw, 291px\" \/><\/p>\n<p>En 2018 traduje la colecci\u00f3n de cuentos de Julianne Pachico <i>The Lucky Ones<\/i> (2017, publicada en espa\u00f1ol como <i>Los afortunados<\/i> por Seix Barral en 2019). El libro sigue a un grupo diverso de personajes que comparten la experiencia de haber vivido en Colombia en los 80 y los 90, con el trasfondo de la violenta agitaci\u00f3n pol\u00edtica y civil generada por el narcotr\u00e1fico y la guerra contra las drogas. El libro est\u00e1 inspirado en la infancia y adolescencia de Pachico: su familia anglo-estadounidense se traslad\u00f3 a Colombia por motivos laborales, y ella naci\u00f3 y creci\u00f3 all\u00ed hasta que se mud\u00f3 a Estados Unidos y, m\u00e1s tarde, al Reino Unido.<\/p>\n<p>El libro es una colecci\u00f3n de once relatos, todos relacionados entre s\u00ed de uno u otro modo. Juntos, los cuentos conforman una novela caleidosc\u00f3pica. Uno de los centros en torno a los que todo se aglutina es una escuela privada de las afueras de Cali, y m\u00e1s espec\u00edficamente, una cohorte de ni\u00f1as que se hacen j\u00f3venes en el contexto de la conflictividad pol\u00edtica de los a\u00f1os 90. El libro narra c\u00f3mo el terror alcanza a sus vidas de maneras directas o indirectas y, con la estructura de una telara\u00f1a, sigue a un intrincado conjunto de personajes relacionados con las chicas. Es una exploraci\u00f3n del trauma, de c\u00f3mo la violencia se mete bajo la piel y ah\u00ed se queda, a pesar del paso de los a\u00f1os. Las profundas y r\u00edgidas divisiones de clase, presentes en todos los relatos, aparecen como uno de los grandes lentes a trav\u00e9s de los que la autora disecciona cr\u00edticamente al pa\u00eds. La yuxtaposici\u00f3n de clase y violencia las revela inextricablemente vinculadas, y ofrece una insinuaci\u00f3n sutil pero punzante de que la clase y la discriminaci\u00f3n de clase est\u00e1n en la ra\u00edz misma de los conflictos en Colombia.<\/p>\n<p>Como colombiano, yo sab\u00eda que el proceso de traducir el texto iba a ser interesante. <i>The Lucky Ones<\/i> me permiti\u00f3 revivir experiencias propias: por un lado, Pachico y yo tenemos la misma edad y compartimos un origen social similar, lo que hizo que sus experiencias de Colombia fueran muy semejantes a las m\u00edas. Adem\u00e1s, ella era a la vez extranjera y nativa, condici\u00f3n con la que yo me identificaba. En todos estos a\u00f1os de vivir en Estados Unidos y de hacer de este pa\u00eds extranjero y su lengua los m\u00edos, he desarrollado mi manera particular de entender a mi pa\u00eds de origen. Esa perspectiva es resultado de mi obvia relaci\u00f3n \u00edntima con el pa\u00eds y de una observaci\u00f3n a la distancia, moldeada por mi crecimiento intelectual y personal en Estados Unidos. Entiendo a Colombia con las entra\u00f1as, pero tambi\u00e9n puedo apelar a una aguda conciencia cr\u00edtica que tiene permiso y entrenamiento para pensar con independencia, a partir de otros contextos y otras lenguas, y con un conjunto diferente de herramientas, con raz\u00f3n o sin ella. As\u00ed es que la mirada del libro sobre la sociedad y la historia colombianas \u2014en especial su crucial interpretaci\u00f3n de la clase como elemento estructurador de la identidad colombiana\u2014 iba en consonancia con mis propias perspectivas y, lo que es m\u00e1s, resonaba con una nostalgia cr\u00edtica y agridulce del pa\u00eds que era tanto un problema personal como una cuesti\u00f3n literaria.<\/p>\n<p>Mi experiencia como traductor no solo se vio marcada por mis circunstancias personales sino tambi\u00e9n por un problema ling\u00fc\u00edstico. La mayor parte de las situaciones que se narran en el libro transcurren originalmente en espa\u00f1ol: criadas que reviven antiguos traumas, los mundos de las protagonistas desgarrados por la violencia, conversaciones entre guerrilleros en medio de la selva, etc. Mi funci\u00f3n como traductor iba m\u00e1s all\u00e1 de trasladar y adaptar el texto a otro idioma y a otra cultura: me exig\u00eda devolverlo a la lengua espa\u00f1ola y a la cultura colombiana originales en las que hab\u00eda sucedido pero en las que nunca se hab\u00eda escrito. Y la cuesti\u00f3n de la clase social pas\u00f3 a ser un problema central de la traducci\u00f3n: al convertir el texto al espa\u00f1ol, tuve que incorporar la clase en el habla de los personajes, junto con diferencias urbanas y regionales, y con la disyuntiva de cu\u00e1ndo usar \u201ct\u00fa\u201d y cu\u00e1ndo \u201custed\u201d, todos ellos fuertes indicadores de distancia o cercan\u00eda de clase. Unas cuantas preguntas, tanto personales como acad\u00e9micas, empezaron a atormentarme en el proceso de traducci\u00f3n: \u00bfA qu\u00e9 lengua y a qu\u00e9 pa\u00eds pertenecen estos relatos? \u00bfSe los puede considerar literatura colombiana? <i>\u00bfSe puede pensar un pa\u00eds en otra lengua y de lejos, y a\u00fan as\u00ed pintar un retrato fiel?<\/i><\/p>\n<p>Con esas preguntas revolote\u00e1ndome en la cabeza, inevitablemente record\u00e9 otro libro colombiano sobre el conflicto: las c\u00e9lebres memorias de Ingrid Betancourt sobre su secuestro, <i>No hay silencio que no termine <\/i>(2010). Si bien el libro nunca se incorpor\u00f3 del todo al canon literario de Colombia sobre su historia violenta reciente, es sin duda uno de los escritos m\u00e1s importantes y conmovedores del discurso colombiano actual. Y por cierto: Betancourt lo escribi\u00f3 en franc\u00e9s. En sus palabras finales al lector, la autora explica que decidi\u00f3 usar una lengua extranjera porque eso le daba la distancia y el control necesarios para hacer un relato fidedigno de los sucesos. Ese se convirti\u00f3 en un mantra esclarecedor para m\u00ed a la hora de abordar <i>The Lucky Ones<\/i>. La lengua en la que est\u00e1 escrito el libro y las im\u00e1genes y visiones que este plantea sobre Colombia est\u00e1n estrechamente relacionadas. El libro de Julianne Pachico piensa y representa a Colombia de lejos y en ingl\u00e9s, y el resultado es una nostalgia cr\u00edtica que es a un tiempo un retrato \u00edntimo, certero y enamorado del pa\u00eds, pero tambi\u00e9n un examen triste, feroz y desencantado en el que la cuesti\u00f3n de clase aparece como un problema esencial.<\/p>\n<p>No quiero con esto afirmar que solo alguien for\u00e1neo pueda percibir la cuesti\u00f3n de clase como una de las fuerzas que estructuran el conflicto colombiano, pero s\u00ed considero que mirar desde fuera ayuda. La perspectiva interna\/externa que define a la voz literaria de Pachico le permite separarse de ese sistema de clase y observarlo de lejos; que la sociolog\u00eda concuerde o no es un debate aparte. Quiero explayarme un poco m\u00e1s deteni\u00e9ndome en algunas de las im\u00e1genes m\u00e1s impactantes que presenta el libro.<\/p>\n<p>En el cuento \u201cLucky\u201d, Stephanie, una adolescente estadounidense, decide quedarse en su casa el fin de semana mientras sus padres van a la fiesta de un narcotraficante en la campi\u00f1a. Est\u00e1 sola en una casa cercada, en un barrio cerrado suburbano. Misteriosamente, sus padres no regresan cuando termina el fin de semana, y su aislamiento se extiende sin explicaci\u00f3n en lo que se vuelve un escenario cada vez m\u00e1s enigm\u00e1tico y apocal\u00edptico. Algo ha pasado: no hay electricidad, los tel\u00e9fonos no tienen l\u00ednea y el mundo exterior da se\u00f1ales de una guerra en curso. De pronto, una presencia acechante \u2014una especie de vagabundo amenazante\u2014 golpea su puerta, tal vez ofreci\u00e9ndole su \u00fanica oportunidad de sobrevivir. Aterrada y confundida, ella evita todo contacto con el desconocido y procura reforzar la seguridad que la rodea mientras sigue esperando a sus padres ausentes en un profundo estado de desconcierto y ansiedad. Pero nadie viene por ella. Al final, en un giro inexplicable, abre la puerta y deja pasar al extra\u00f1o.<\/p>\n<p>El cuento dice algo fuerte sobre el problema de clase: ese perturbador panorama apocal\u00edptico sugiere que aquello que aglutinaba a la sociedad ya no existe y que las separaciones de clase se han vuelto permeables. Cuando la protagonista abre la puerta y elimina las barreras entre clases, deja al lector con una sensaci\u00f3n de extrema vulnerabilidad y temor. El cuento, el primero de la colecci\u00f3n y el que le da el t\u00edtulo al libro, sirve como imagen inaugural \u2014casi una alegor\u00eda\u2014 en la que las divisiones de clase normalizan la sociedad, y en la que la subversi\u00f3n de clase provoca horror. Que Stephanie sea estadounidense \u2014la \u00fanica de su cohorte\u2014 no es casual: Pachico abre el libro afirmando su perspectiva y proponiendo la cuesti\u00f3n de clase como factor determinante en su representaci\u00f3n de Colombia.<\/p>\n<p>La clase emerge una y otra vez a lo largo de los once cuentos. A veces aparece por medio de im\u00e1genes de la desigualdad, en las que se contrasta a familias ricas de los suburbios con los pobres y marginados; a veces aparece en el personaje de una criada, un s\u00edmbolo complejo que habla de sociedades jer\u00e1rquicas y poscoloniales. Sin embargo, quiz\u00e1 el modo m\u00e1s desgarrador en que aparece la cuesti\u00f3n de clase es un di\u00e1logo imaginario entre dos adolescentes enamorados. El cuento, titulado \u201cM + M\u201d, se desarrolla a trav\u00e9s de un di\u00e1logo entre Mariela, otra chica de la misma cohorte, y un comandante de la guerrilla: una improbable pareja de chicos que se conocieron y enamoraron cuando \u00e9l, de una clase social m\u00e1s baja, ingres\u00f3 a la escuela de ella gracias a una beca: \u201ctu piel era del mismo color de dulce de caf\u00e9 de muestras empleadas y choferes y jardineros; no como la de nosotros, color durazno p\u00e1lido\u201d. (81) El di\u00e1logo que da forma al cuento es imaginario, puesto que Mariela y el comandante ya no est\u00e1n en contacto y seguramente los separe una gran distancia. La dolorosa paradoja llega al entender que esa historia de amor es imposible, no solo por el tiempo y la distancia, sino por la diferencia de clase. El encuentro solo puede ser imaginario, desafiar la realidad. Al final, los amantes imaginan su encuentro, pero de un modo a\u00fan m\u00e1s fant\u00e1stico: el comandante, que ahora encabeza un ej\u00e9rcito en medio de la selva, se encamina a la ciudad con pasos enormes, como un gigante de caucho que cruza el territorio colombiano con solo extender las piernas. En su traves\u00eda a los saltos imaginarios sobre el mapa, el espacio que marca la distancia entre los amantes se revela como un paisaje sobrecogedor: a sus pies, ve plantaciones de coca y laboratorios de coca\u00edna, pueblos abandonados, escenarios de masacres, fosas comunes, y todo el odio y la violencia enraizados a lo largo de d\u00e9cadas de un pa\u00eds devastado por el sistema de clases, la violencia, el narcotr\u00e1fico y las divisiones. En lo imposible de ese acto \u2014un salto de superh\u00e9roe sobre el mapa\u2014 resuena lo imposible de su uni\u00f3n: aquello que los separa tiene ra\u00edces profundas en el paisaje social del pa\u00eds e instala un abismo entre ellos.<\/p>\n<p>El libro tambi\u00e9n explora la droga, el narcotr\u00e1fico y la controvertida cultura de los capos a trav\u00e9s del lente de la cuesti\u00f3n de clase. Si la desigualdad es la columna vertebral de los conflictos pol\u00edticos del pa\u00eds, el narcotr\u00e1fico pas\u00f3 a ser los m\u00fasculos que impulsan la econom\u00eda de la guerra y ofrecen un camino de ascenso social. Lo vemos, por ejemplo, en la familia Montoya y su lujosa casa de nuevos ricos en la campi\u00f1a, llena de animales ex\u00f3ticos y arte estramb\u00f3tico, reminiscencia del estilo de vida de Pablo Escobar y sede de fiestas extravagantes para pol\u00edticos y otras personalidades por el estilo. La familia Montoya encarna una especie de \u201csue\u00f1o colombiano\u201d de ascenso social y adquisici\u00f3n de estatus a trav\u00e9s del narcotr\u00e1fico. Los negocios ileg\u00edtimos se miraban con desaprobaci\u00f3n, pero el dinero que emanaba de ellos proporcion\u00f3 un boleto a la legitimaci\u00f3n en una sociedad regida por la clase. Sin embargo, el comentario m\u00e1s perturbador de Pachico sobre la droga y la cuesti\u00f3n de clase es el que surge de centrarse no en la casa, sino en las jaulas de los conejos de su extravagante zool\u00f3gico. En el cuento \u201cJunkie Rabbit\u201d, el libro nos lleva una vez m\u00e1s a un mundo fant\u00e1stico y algo apocal\u00edptico: una madriguera donde una colonia de conejos adictos a las hojas de coca enfrentan de repente una escasez. Flaco, consumido y con alarmantes s\u00edntomas de un s\u00edndrome de abstinencia, el protagonista del cuento, un conejo destinado a tener un futuro pol\u00edtico promisorio, se desploma mientras sue\u00f1a con los ni\u00f1os que, en los viejos tiempos, sol\u00edan acariciarlo y decirle cosas tiernas. La madriguera y sus conejos, enfermos y desmoron\u00e1ndose, constituye una lectura inquietante y una alegor\u00eda de una sociedad cuyo sistema pol\u00edtico y social ha sido tomado por asalto por la droga. Dicho de otro modo: el cuento es una f\u00e1bula con moraleja sobre una sociedad a la deriva en su b\u00fasqueda de la opulencia y el poder.<\/p>\n<p>Estos agudos intentos de diseccionar el fracaso colombiano y de presentar la cuesti\u00f3n de clase como una enfermedad se yuxtaponen con im\u00e1genes de honda nostalgia y enamoramiento por el pa\u00eds. En \u201cHunny Bunny\u201d, la Flaca, otra chica de la misma cohorte, hoy vive en Nueva York y es adicta a la coca\u00edna. En el relato, vemos su lucha por reconciliar su presente con su pasado y su adicci\u00f3n. La vemos revisar el contenido de un ropero donde guarda objetos de su infancia en Colombia. A medida que desempaca, el temor con el que se acerca a sus recuerdos y a su pasado indican que ah\u00ed yace su trauma, los pedazos no resueltos de una infancia que absorbi\u00f3 el desgarro de un pa\u00eds y que posiblemente la hayan llevado a la droga. Encuentra cartas de sus amigas del colegio, animales de peluche y un viejo mapa de cartulina de Colombia. La Flaca desparrama los pedazos de mapa en el suelo y empieza a ordenarlos: \u201cPrimero reconstruye las cordilleras en el centro, despu\u00e9s el borde de la costa, el desierto en el norte, la selva del sur, los llanos Orientales. Lenta pero segura, la forma se va revelando. El hocico de la Guajira oliendo el mar Caribe, la cola cuadriculada del Amazonas meti\u00e9ndose en Brasil. Las ciudades son como los \u00f3rganos: Bogot\u00e1 es el coraz\u00f3n, Bucaramanga y Medell\u00edn son los pulmones, Cali y Popay\u00e1n los ri\u00f1ones. Los Andes ondulan como si fueran el pelaje, y los r\u00edos y las autopistas corren como venas\u201d. (157) Cuando ya casi termina, se arrodilla en el suelo y mira: ah\u00ed est\u00e1, su pa\u00eds, eso que contiene todo lo que ella es, y sin embargo ahora no es m\u00e1s que un recuerdo antiguo y temible. Con varias de las bolsitas de coca\u00edna en las manos, como si fueran animales de peluche a los que pudiera hablarles, y tal vez cerca de una sobredosis, se recuesta sobre el mapa en una regresi\u00f3n a su infancia. \u201cEl pa\u00eds inacabado est\u00e1 debajo de ella mientras se acerca m\u00e1s [las bolsitas de coca\u00edna], sosteni\u00e9ndolas con cuidado, susurr\u00e1ndoles con dulzura. Empieza a hacerlo en ingl\u00e9s \u2014sweety pie, candy bird, honey bunny\u2014\u00a0pero despu\u00e9s se pasa a un espa\u00f1ol hablado a medias: coraz\u00f3n, querida, mija\u201d. (158-9)<\/p>\n<p>Esa imagen, una expatriada mascullando en un espa\u00f1ol entrecortado y echada sobre un mapa incompleto de Colombia mientras se dispara su sobredosis, plasma la esencia de <i>The Lucky Ones<\/i>: una nostalgia dolorosa de lo que qued\u00f3 bien lejos y atr\u00e1s, pero tambi\u00e9n una cr\u00edtica feroz que desnuda las causas de un conflicto de d\u00e9cadas. En el fondo, lo for\u00e1neo y el ingl\u00e9s, y no el espa\u00f1ol, se convierten en los lentes que entablan la distancia para desmantelar y reorganizar a Colombia de lejos. Y en cuanto al acto de traducci\u00f3n, si esta mirada sobre Colombia depende de su distancia epistemol\u00f3gica y ling\u00fc\u00edstica, entonces la versi\u00f3n en espa\u00f1ol no puede m\u00e1s que ser rara. Rara en tanto sostiene un espejo frente al pa\u00eds, y rara tambi\u00e9n en el sentido de que desmantela las relaciones de propiedad entre lengua y literatura nacional. En definitiva, <i>The Lucky Ones<\/i> de Julianne Pachico es literatura colombiana pero, como dice Benjamin cuando habla de la traducci\u00f3n, \u201chechizada\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>In 2018, I translated Julianne Pachico\u2019s collection of short stories <i>The Lucky Ones<\/i> (2017, published in Spanish as <i>Los afortunados<\/i> by Seix Barral in 2019). The book follows a diverse group of characters that share the experience of having lived in Colombia in the 80s and 90s, amid the violent political and civil unrest generated by drug trafficking and the war on drugs. The book was inspired by Pachico\u2019s own childhood and teenage years, as her British-American family was transferred to Colombia for work reasons, and Pachico was born and raised in the country before moving back to the United States, and later to the UK.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3742,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4450,2954,2987],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2406],"translator":[2633],"lal_author":[3207],"class_list":["post-3744","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-14","tag-translation-es","tag-translation-es-2","genre-essay-es","section-on-translation-seeking-publisher-es-2","translator-carolina-friszman-es-2","lal_author-camilo-jaramillo-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3744","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3744"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3744\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3742"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3744"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3744"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3744"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3744"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3744"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3744"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3744"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3744"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}