{"id":3689,"date":"2020-05-08T18:58:17","date_gmt":"2020-05-09T00:58:17","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/05\/illuminations-translation-haroldo-de-campos-and-octavio-paz-austin-christian-elguera\/"},"modified":"2024-07-06T18:06:51","modified_gmt":"2024-07-07T00:06:51","slug":"illuminations-translation-haroldo-de-campos-and-octavio-paz-austin-christian-elguera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/05\/illuminations-translation-haroldo-de-campos-and-octavio-paz-austin-christian-elguera\/","title":{"rendered":"&#8220;Iluminaciones de la traducci\u00f3n: Haroldo de Campos y Octavio Paz en Austin&#8221; de Christian Elguera"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<p><strong>Nota del editor:\u00a0<\/strong>El siguiente ensayo est\u00e1 publicado en edici\u00f3n triling\u00fce. Lee el texto en espa\u00f1ol y portugu\u00e9s m\u00e1s abajo, y haz click en \u201cEnglish\u201d para\u00a0leer en ingl\u00e9s.<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Austin, TX, 8 de febrero de 1981. Haroldo de Campos tom\u00f3 la mescalina de s\u00ed mismo. Sal\u00eda de una francachela en Lavaca Street, donde poetas tejanos lo alabaron con pitadas de <i>ganha<\/i>. Luego, tras horas agotadoras de trabajo, cre\u00f3 la traducci\u00f3n de <i>Blanco<\/i>, poema de Octavio Paz. Era tiempo de primavera, nutrido de encuentros, amistades, bibliotecas. Las ventajas de ser Tinker visiting professor en UT Austin le daban a Haroldo horas, espacios, para columbrar y avanzar sus proyectos de traducci\u00f3n. Desde 1978 planeaba traducir este poema paciano. Propio de sus br\u00edos, confiado de su erudici\u00f3n, arriesgado en sus publicaciones, Haroldo iba macerando la traducci\u00f3n de aquel libro trascendental, escrito en Nueva Delhi (India) y publicado en 1967. A\u00f1os antes hab\u00eda traducido a Mallarm\u00e9, a Cavalcanti, traducir\u00eda luego al dios de Jacob, a Basho, a Goethe. Al parecer un breve texto como <i>Blanco <\/i>no restar\u00eda ni a\u00f1adir\u00eda nada a sus proezas de traductor. Sin embargo, algo m\u00e1s que la amistad hizo que Haroldo celebrara esa traducci\u00f3n, desbocado, plet\u00f3rico. Como \u00e9l mismo confiesa: \u201ctomei a mescalina de mim mesmo \/ e passei esta noite em claro\u201d. Trance, hallazgo, epifan\u00eda. No solo dar en el blanco del lenguaje, sino ir m\u00e1s all\u00e1 del lenguaje, sentir el blanco o el m\u00ednimo com\u00fan m\u00faltiplo donde se concentra la iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Haroldo gustaba de traducir aquello que pudiera ampliar su teor\u00eda de la <i>transcria\u00e7\u00e3o<\/i>. Julio Ortega recuerda que \u00e9l siempre traduc\u00eda lo m\u00e1s dif\u00edcil. Menciona el caso de algunos poemas de <i>Trilce <\/i>a primera vista intraducibles. Haroldo justific\u00f3 su tarea del siguiente modo: \u201c\u00a1Intentar traducir lo absolutamente incomprensible!\u201d. De <i>Blanco<\/i> no le atrae esa po\u00e9tica del lenguaje afilado \u2014recurso de la \u201cdentadura trituradora\u201d que Paz desgast\u00f3 r\u00e1pidamente. Tampoco el erotismo que luego de <i>Piedra de sol <\/i>suena trasnochado. Hay una afinidad en el aspecto concreto o material del poema: el dise\u00f1o espacial finamente urdido por Paz, la tipograf\u00eda vigilada, los colores escogidos. Pero no es solo el libro-objeto lo que impulsa la lectura de Haroldo, quien en la d\u00e9cada del 50 lider\u00f3 el movimiento concretista brasile\u00f1o. Es necesario detenerse en el t\u00edtulo. Dar en el blanco, disparar, intentar, llegar a alg\u00fan punto. Pero tambi\u00e9n el blanco como vac\u00edo, ausencia, silencio. Paz trat\u00f3 de encarnar lo blanco a trav\u00e9s del espacio del texto, un hecho instant\u00e1neo que solo ocurri\u00f3 en la primera edici\u00f3n de Joaqu\u00edn Mortiz, nunca m\u00e1s repetida. La trascendencia o iluminaci\u00f3n se siente solo una vez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Es 9 de febrero de 1967. Paz escribe una carta a Joaqu\u00edn D\u00edez-Canedo. Trata de convencerlo sobre el formato de la publicaci\u00f3n \u2014un formato que, teme, pueda ser considerado un capricho\u2014. A modo de persuasi\u00f3n explica el significado del t\u00edtulo. Confiesa que el nombre primigenio fue <i>Sunyata<\/i>, \u201cque quiere decir vac\u00edo o vacuidad y que, en el budismo mahayana tambi\u00e9n quiere decir realidad \u2014realidad de realidades\u201d. Luego aclara: \u201cEn cierto modo <i>Blanco<\/i> es el equivalente de <i>Sunyata<\/i> \u2014inclusive en el sentido de que es un estado por definici\u00f3n inalcanzable, ese blanco que nunca tocamos\u201d. Paz se dirigi\u00f3 hacia ese blanco a trav\u00e9s de su poema. Inspirado por los libros t\u00e1ntricos, pens\u00f3 en el libro como mandala, lenguaje o trascendencia intocable. Haroldo demostrar\u00eda que es posible tocar ese objetivo, sentir esa experiencia radical, desde la traducci\u00f3n, desde la lengua portuguesa. Ha dicho Walter Benjamin que el lenguaje habita en un espacio inh\u00f3spito, a veces inalcanzable. Usa la m\u00e9tafora de\u00a0 <i>Bergwald<\/i>: monta\u00f1a con arboledas frondosas. El traductor, sigue el autor alem\u00e1n, no puede acceder a ese espacio; si\u00e9ndole solo permitido prolongar los ecos de ese lenguaje. En su traducci\u00f3n de<i> Blanco<\/i>, Haroldo se dispuso contradecir a Benjamin. \u00bfEra posible tocar ese blanco desde una otra lengua? \u00bfPodr\u00eda el portugu\u00e9s transmitir esa esencia encarnada en la poes\u00eda paciana? Haroldo estaba convencido de que el traductor tambi\u00e9n podr\u00eda llegar a esa monta\u00f1a con \u00e1rboles, alcanzar esa realidad sagrada. As\u00ed, traducir Blanco era una forma de reforzar sus propias ideas sobre la traducci\u00f3n. La traducci\u00f3n de este poema demostrar\u00eda que el traductor era un creador\u00a0 y no un copista infiel.<\/p>\n<p>En este punto Haroldo y Paz coincid\u00edan. El poeta mexicano, en el ensayo \u201cTraducci\u00f3n: literatura y literalidad\u201d, ha de cuestionar a la traducci\u00f3n servil o literal, que cede ante el original y lo copia sin mayores riesgos ni creatividad. Comentando su traducci\u00f3n a la \u201cPrimeira Ode Pitica\u201d, Haroldo defiende una \u201cconcep\u00e7\u00e3o program\u00e1tica da tradu\u00e7\u00e3o como esp\u00e9cie da categoria da cria\u00e7\u00e3o\u201d. Ambos, asimismo, desconfiaban de las traducciones acad\u00e9micas que consideraban carentes de ingenio y belleza. Haroldo no duda en apelar a T. S. Eliot para burlarse de aquellos traductores-<i>scholars<\/i>. Eliot, comentando una traducci\u00f3n de Eur\u00edpides hecha por el profesor Gilbert Murray, sentencia: \u201c\u00e9 porque o prof. Murray n\u00e3o tem instinto criativo que ele deixa Euripides completamente morto\u201d. La cita es devastadora y esclarece el tipo de traductor que Haroldo defendi\u00f3 desde sus primeros trabajos.<\/p>\n<p>Traducir significa hacer vivir ese blanco en portugu\u00e9s. Crear transvida, ir m\u00e1s all\u00e1 del blanco como color o meta, alcanzar la iluminaci\u00f3n o el transblanco. Tal la tarea del traductor seg\u00fan Haroldo. Si la noci\u00f3n de muerte la entendemos como inercia, para Paz la traducci\u00f3n se caracteriza por su movimiento. Traducir es poner los signos en rotaci\u00f3n. En su ensayo, arriba citado, leemos que el traductor no trata \u201cde construir con signos m\u00f3viles un texto inamovible, sino desmontar los elementos de ese texto, poner de nuevo en circulaci\u00f3n los signos\u201d. Paz conoc\u00eda estas lides y abogaba por un traductor que fuera a la vez cr\u00edtico y creador. De aqu\u00ed que sus cartas con Haroldo est\u00e9n llenas de admiraci\u00f3n. En contraste, es notable la frialdad con la que trata a James Laughlin y Charles Tomlinson, sus traductores al ingl\u00e9s. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n sentimos su disgusto, su fastidio de dar sugerencia, apuntar correcciones. A Claude Esteban, traductor de Blanco al franc\u00e9s, lo respeta, pero no es prol\u00edfico en alabanzas. Acepta, eso s\u00ed, que su traducci\u00f3n es encomiable. Pero con Haroldo es distinto. Paz deja de ser un genio mexicano para convertirse en un lector fascinado. En sus cartas del 26 de marzo y 7 de mayo, de 1981, vierte la sinceridad y vitalidad de quien lee, por\u00a0 primera vez, un poema en una lengua nueva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>En 1981, en la traducci\u00f3n de Haroldo, Paz ve\u00eda reflejados sus propios esfuerzos de traductor. Las rutas para entender la tarea traductora de Paz nos conducen a lo trascendente. Ah\u00ed est\u00e1n, por ejemplo, sus traducciones de Fernando Pessoa, especialmente del heter\u00f3nimo Alberto Caeiro. Moviendo palabras, cuidando los ritmos, Paz intenta rescatar el mundo del maestro Caeiro. No es una empresa f\u00e1cil considerando las cercan\u00edas del espa\u00f1ol y el portugu\u00e9s. Se advierte el talante creativo en la selecci\u00f3n de palabras, evitar redundancias, cambios sutiles para que el portugu\u00e9s no sea m\u00edmica, para que el lector pueda sentir esa vitalidad del poema \u2014ese tono, dir\u00eda Vallejo. Mencionemos un ejemplo. El original dice: \u201cTodo o mal do mundo vem de nos importarmos uns com outros\u201d. En su traducci\u00f3n, Paz ha preferido esta versi\u00f3n: \u201cTodo el mal del mundo viene \/ de torturarnos los unos a los otros\u201d. En el poema de Caeiro \u201cimportarnos\u201d expresa que los seres humanos siembran su condena al darse demasiada importancia. En espa\u00f1ol dicha expresi\u00f3n no tendr\u00eda ni mucho sonido ni sentido. Al rotar \u201ctorturarnos\u201d por \u201cimportarnos\u201d, Paz opta por ir al grano y darle otra fuerza a la idea del poeta portugu\u00e9s.<\/p>\n<p>Cada traductor tiende a crear su propia est\u00e9tica y estilo. En 1932, Borges, \u201cEn las versiones hom\u00e9ricas\u201d dir\u00e1: \u201cla traducci\u00f3n (&#8230;) parece destinada a ilustrar la discusi\u00f3n est\u00e9tica\u201d. As\u00ed, donde Caeiro es sonido, Paz ser\u00e1 visi\u00f3n. En \u201crio como um regato que soa fresco numa pedra\u201d las \u201ca\u201d abiertas resuenan frescas; es el murmullo del r\u00edo rozando las piedras. Lo m\u00ednimo del sonido se enfatiza con \u201cregato\u201d: un peque\u00f1o chorrito. En cambio, en \u201cr\u00edo con el fresco sonido del r\u00edo sobre la piedra\u201d destaca la imagen del r\u00edo junto a la piedra, visualidad de lo articulado. Conocedor del oficio, Paz sinti\u00f3 que Haroldo no era un traductor m\u00e1s sino su par, es decir, un traductor que creaba y defend\u00eda su propia est\u00e9tica. Por eso, en su correspondencia le confiesa, sin dudarlo: \u201ca veces, el texto portugu\u00e9s es mejor y m\u00e1s conciso que el espa\u00f1ol. Has logrado recrear no s\u00f3lo el sentido sino su movimiento\u201d. Cuando Haroldo responda, aclarando algunas sugerencias, Paz se admira a\u00fan m\u00e1s. No est\u00e1 ante un copista, ante ese dudoso Charles Tomlinson que le hace preguntas insulsas o ante Guy Aroul que tradujo literalmente el poema. Con Haroldo est\u00e1 frente a un traductor que ha calibrado cada decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Haroldo explica con teor\u00edas cada paso, justifica una palabra en nombre del ritmo y en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n resalta: esta es mi traducci\u00f3n, l\u00e9ase, mi mundo. Por eso, por ejemplo, all\u00ed donde Paz coloca la desafortunada expresi\u00f3n \u201ctu panza tiembla\u201d, Haroldo ha traducido: \u201cTerra desventras\u201d. El ejemplo podr\u00eda ser antojadizo, pero aclara c\u00f3mo el traductor ha sabido captar la intensidad de un momento que el mismo poeta no supo expresar. La expresi\u00f3n surge en un momento de violento trance: es el exacto tr\u00e1nsito de la oscuridad al verdecer de la palabra. El sonido en portugu\u00e9s subraya que los caminos hacia el blanco son intensos, accidentados. No se llega al blanco de manera sencilla. A la intensidad se suma el vaiv\u00e9n. Si Paz pens\u00f3 en el poema como espacio, Haroldo busc\u00f3 reforzar lo turbio, agitado, pr\u00edstino, de ese espacio. La traves\u00eda es puro movimiento. As\u00ed, Paz elogia que Haroldo haya recreado \u201c\u00e1nima entre las sensaciones\u201d de la siguiente forma: \u201calma animando sensa\u00e7\u00f5es\u201d. El traductor es el alma que anima o pone en rotaci\u00f3n los signos del poema para descubrir una experiencia iluminada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Se preve\u00eda que Octavio Paz estuviera presente\u00a0 en el XX Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, realizado en UT Austin del 24 al 28 de marzo. Julio Ortega organiz\u00f3 una mesa en la que Haroldo leer\u00eda <i>Transblanco<\/i> el 27 de ese mes. El encuentro no quiso ser. Paz no viaj\u00f3 a ese congreso. Haroldo present\u00f3 su traducci\u00f3n en portugu\u00e9s. Sa\u00fal Yurkievich ley\u00f3 el original en espa\u00f1ol y Roberto Bonazzi se encarg\u00f3 de la lectura en ingl\u00e9s. Posteriormente, en 1985, se concretar\u00eda el di\u00e1logo entre ambos. La lectura del original y la traducci\u00f3n se dio en el<\/p>\n<p>Anfiteatro de conven\u00e7\u00f5es da USP. Puede escucharse el registro en Youtube; los comentarios de Paz est\u00e1n transcritos en el segundo tomo del<i> Archivo Blanco<\/i>, editado por Enrico Mario Santi. Esta es la historia oficial. Pero el verdadero encuentro, instante de \u201ctraslumbramiento\u201d ocurri\u00f3 aquel 8 de febrero. Hoy Austin, en medio de su gentrificaci\u00f3n, est\u00e1 lejos de ser una ciudad cerca del <i>Blanco<\/i> paciano o el <i>Transblanco <\/i>de Haroldo. Pero una noche, cerca de la colina de West Avenue, en el mismo edificio donde Julio Ortega viv\u00eda aquellos a\u00f1os, Haroldo brillando, entre trances imperceptibles, descubri\u00f3 el trans-vac\u00edo, la trans-esencia: \u201cla transparencia es todo lo que queda \/ a transparencia \u00e9 o que resta ao fim de tudo\u201d.<\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><b id=\"docs-internal-guid-8c466451-7fff-0d95-4f2e-914b892b4052\">Ilumina\u00e7\u00f5es da tradu\u00e7\u00e3o:\u00a0 Haroldo de Paz e Octavio Paz em Austin<\/b><\/h4>\n<h4><em>(vers\u00e3o em portugu\u00eas)<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Austin, TX, 8 de fevereiro de 1981. Haroldo de Campos tomou a mescalina de si mesmo. Sa\u00eda de uma noitada em <i>Lavaca Street<\/i>, onde poetas texanos o bajulavam com pitadas de <i>ganha<\/i>. Ap\u00f3s horas esgotadoras de trabalho, criou a tradu\u00e7\u00e3o de <i>Blanco<\/i>, poema de Octavio Paz. Era tempo de primavera, nutrido de encontros, amizades, bibliotecas. As vantagens de ser Professor Visitante da Funda\u00e7\u00e3o <i>Tinker<\/i> em UT Austin davam a Haroldo horas, espa\u00e7os, para vislumbrar e avan\u00e7ar em seus projetos de tradu\u00e7\u00e3o. Desde 1978, planejava traduzir este poema paciano. Pr\u00f3prio de seus brios, confiado em sua erudi\u00e7\u00e3o, audacioso em suas publica\u00e7\u00f5es, Haroldo ia macerando a tradu\u00e7\u00e3o daquele livro transcendental, escrito em Nova Deli (\u00cdndia) e publicado em 1967. Anos antes havia traduzido Mallarm\u00e9, Cavalcanti, logo traduziria deus de Jac\u00f3, Bash\u014d, Goethe. Ao que parece, um curto texto como <i>Blanco<\/i> n\u00e3o restaria nem acrescentaria nada \u00e0s suas proezas de tradutor. No entanto, algo mais do que amizade fez com que Haroldo celebrasse essa tradu\u00e7\u00e3o, desbocado, plet\u00f3rico. Como ele mesmo confessa: \u201ctomei a mescalina de mim mesmo \/ e passei esta noite em claro\u201d. Transe, achados, epifania. N\u00e3o somente dar no <i>blanco<\/i> da linguagem, mas ir al\u00e9m da linguagem, sentir o <i>blanco<\/i> ou o m\u00ednimo m\u00faltiplo comum onde se concentra a ilumina\u00e7\u00e3o.<\/p>\n<p>Haroldo gostava de traduzir aquilo que pudesse ampliar sua teoria da <i>transcri\u00e7\u00e3o<\/i>. Julio Ortega recorda que ele sempre traduzia o mais dif\u00edcil. Menciona o caso de alguns poemas de Trilce \u00e0 primeira vista intraduz\u00edveis. Haroldo justificou sua tarefa do seguinte modo: \u201cTentar traduzir o absolutamente incompreens\u00edvel!\u201d. De <i>Blanco<\/i> n\u00e3o o atraia essa po\u00e9tica da linguagem afiada \u2014recurso da \u201cdentadura trituradora\u201d que Paz desgastou rapidamente. Tampouco o erotismo que depois de <i>Piedra de sol<\/i> soava tresnoitado. H\u00e1 uma afinidade no aspecto concreto ou material do poema: o desenho espacial finamente tramado por Paz, a tipografia vigiada, as cores escolhidas. Mas n\u00e3o \u00e9 s\u00f3 o livro-objeto o que impulsiona a leitura de Haroldo, quem na d\u00e9cada de 50 liderou o movimento concretista brasileiro. \u00c9 necess\u00e1rio se deter ao t\u00edtulo. Dar no <i>blanco<\/i>, disparar, tentar, chegar a algum ponto. Mas tamb\u00e9m ao <i>blanco<\/i> como vazio, aus\u00eancia, sil\u00eancio. Paz tratou de encarnar o <i>blanco<\/i> atrav\u00e9s do espa\u00e7o do texto, um fato instant\u00e2neo que somente ocorreu na primeira edi\u00e7\u00e3o de Joaqu\u00edn Mortiz, nunca mais repetida.\u00a0 A transcend\u00eancia ou ilumina\u00e7\u00e3o se sente somente uma vez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>\u00c9 9 de fevereiro de 1967. Paz escreve uma carta a Joaqu\u00edn D\u00edez-Canedo. Trata de convenc\u00ea-lo sobre o formato da publica\u00e7\u00e3o \u2014um formato que, teme, possa ser considerado um capricho\u2014. A modo de persuas\u00e3o explica o significado do t\u00edtulo. Confessa que o nome primig\u00eanio foi <i>Sunyata<\/i>, \u201cque quer dizer vazio ou vacuidade e que, no budismo mahayana tamb\u00e9m quer dizer realidade \u2014realidade de realidades\u201d. Logo esclarece: \u201cDe certo modo <i>Blanco<\/i> \u00e9 o equivalente de <i>Sunyata<\/i> \u2014inclusive no sentido de que \u00e9 um estado por defini\u00e7\u00e3o inalcan\u00e7\u00e1vel esse <i>blanco<\/i> que nunca tocamos\u201d. Paz se voltou em dire\u00e7\u00e3o a esse <i>blanco<\/i> atrav\u00e9s de seu poema. Inspirado pelos livros t\u00e2ntricos, pensou no livro como mandala, linguagem ou transcend\u00eancia intoc\u00e1vel. Haroldo demonstraria que \u00e9 poss\u00edvel tocar esse objetivo, sentir essa experi\u00eancia radical, a partir da tradu\u00e7\u00e3o, a partir da l\u00edngua portuguesa. Disse Walter Benjamin que a linguagem habita em um espa\u00e7o in\u00f3spito, \u00e0s vezes inalcan\u00e7\u00e1vel. Usa a met\u00e1fora de Bergwald: \u201cmontanha com arvoredos frondosos\u201d. O tradutor, segue o autor alem\u00e3o, n\u00e3o pode acessar esse espa\u00e7o; sendo-lhe permitido prolongar os ecos dessa linguagem. Em sua tradu\u00e7\u00e3o de <i>Blanco<\/i>, Haroldo se disp\u00f4s a contradizer Benjamin. Era poss\u00edvel tocar este <i>blanco<\/i> a partir de uma outra l\u00edngua? Poderia o portugu\u00eas transmitir essa ess\u00eancia encarnada na poesia paciana? Haroldo estava convencido de que o tradutor tamb\u00e9m poderia chegar a essa montanha com \u00e1rvores, alcan\u00e7ar essa realidade sagrada.\u00a0 Assim, traduzir <i>Blanco<\/i> era uma forma de refor\u00e7ar suas pr\u00f3prias ideias sobre a tradu\u00e7\u00e3o. A tradu\u00e7\u00e3o deste poema demonstraria que o tradutor era um criador e n\u00e3o um copista infiel.<\/p>\n<p>Neste ponto Haroldo e Paz coincidiam. O poeta mexicano, no ensaio \u201c<i>Traducci\u00f3n: literatura y literalidad<\/i>\u201d, questiona a tradu\u00e7\u00e3o servil ou literal, que cede perante o original e o copia sem maiores riscos nem criatividade. Comentando sua tradu\u00e7\u00e3o da \u201cPrimeira Ode Pitica\u201d, Haroldo defende uma \u201cconcep\u00e7\u00e3o program\u00e1tica da tradu\u00e7\u00e3o como esp\u00e9cie da categoria da cria\u00e7\u00e3o\u201d. Ambos tamb\u00e9m desconfiavam das tradu\u00e7\u00f5es acad\u00eamicas que consideravam carentes de engenho e beleza. Haroldo n\u00e3o hesita em apelar ao T. S. Eliot para provocar aqueles tradutores-<i>scholars<\/i>. Eliot, comentando uma tradu\u00e7\u00e3o de Eur\u00edpides feita pelo professor Gilbert Murray, sentencia: \u201c\u00e9 porque o prof. Murray n\u00e3o tem instinto criativo que ele deixa Euripides completamente morto\u201d.\u00a0 A cita\u00e7\u00e3o \u00e9 devastadora e esclarece o tipo de tradutor que Haroldo defendeu desde seus primeiros trabalhos.<\/p>\n<p>Traduzir significa fazer viver esse <i>blanco<\/i> no portugu\u00eas. Criar <i>transvida<\/i>, ir al\u00e9m do branco como cor ou meta, alcan\u00e7ar a ilumina\u00e7\u00e3o ou o <i>transblanco<\/i>. Tal \u00e9 a tarefa do tradutor segundo Haroldo.\u00a0 Sem a no\u00e7\u00e3o de morte a entendemos como in\u00e9rcia, para Paz a tradu\u00e7\u00e3o se caracteriza pelo seu movimento. Traduzir \u00e9 colocar os signos em rota\u00e7\u00e3o. Em seu ensaio, citado acima, lemos que o tradutor n\u00e3o trata \u201cde construir com os signos m\u00f3veis um texto inamov\u00edvel, mas sim desmontar os elementos desse texto, colocar de novo em circula\u00e7\u00e3o os signos\u201d. Paz conhecia estas lides e advogava por um tradutor que fosse ao mesmo tempo cr\u00edtico e criador.\u00a0 N\u00e3o \u00e9 \u00e0 toa que suas cartas para Haroldo estivessem cheias de admira\u00e7\u00e3o. Em contraste, \u00e9 not\u00e1vel a frieza com que trata James Laughlin e Charles Tomlinson, seus tradutores para o ingl\u00eas. Em mais de uma ocasi\u00e3o sentimos o desgosto, seu fastio em dar sugest\u00f5es, apontar corre\u00e7\u00f5es. Claude Esteban, tradutor de <i>Blanco<\/i> para o franc\u00eas, \u00e9 respeitado, mas n\u00e3o \u00e9 prol\u00edfico em bajula\u00e7\u00f5es. Aceita, isso sim, que sua tradu\u00e7\u00e3o \u00e9 confi\u00e1vel.\u00a0 Mas com Haroldo \u00e9 diferente. Paz deixa de ser um g\u00eanio mexicano para se converter em um leitor fascinado. Em suas cartas de 26 de mar\u00e7o e 7 de maio, de 1981, verte a sinceridade e vitalidade de quem l\u00ea, pela primeira vez, um poema em uma l\u00edngua nova.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Em 1981, na tradu\u00e7\u00e3o de Haroldo, Paz via refletido seus pr\u00f3prios esfor\u00e7os de tradutor.\u00a0 Os percursos para entender a tarefa tradutora de Paz nos conduzem ao transcendente.\u00a0 A\u00ed est\u00e3o, por exemplo, suas tradu\u00e7\u00f5es de Fernando Pessoa, especialmente do heter\u00f4nimo Alberto Caeiro. Movendo palavras, cuidando dos ritmos, Paz tenta resgatar o mundo do maestro Caeiro. N\u00e3o \u00e9 uma empresa f\u00e1cil considerando as proximidades do espanhol e portugu\u00eas.\u00a0 Nota-se o empenho criativo na sele\u00e7\u00e3o de palavras, evitar redund\u00e2ncias, mudan\u00e7as sutis para que o portugu\u00eas n\u00e3o seja m\u00edmica, para que o leitor possa sentir essa vitalidade do poema\u2014esse tom, diria Vallejo. Mencionemos um exemplo. O original diz: \u201cTodo o mal do mundo vem\/ de nos importarmos uns com outros\u201d. Em sua tradu\u00e7\u00e3o, Paz preferiu esta vers\u00e3o: \u201c<i>Todo el mal del mundo viene \/ de torturarnos los unos a los otros\u201d<\/i>. No poema de Caeiro \u201cimportarmos\u201d expressa que os seres humanos plantam sua condena\u00e7\u00e3o ao dar-se demasiada import\u00e2ncia.<\/p>\n<p>Em espanhol dita express\u00e3o n\u00e3o teria nem muita sonoridade nem sentido. Ao rotar \u201ctorturarnos\u201d por \u201cimportarmos\u201d, Paz opta por ir ao ponto e dar outra for\u00e7a \u00e0 ideia do poeta portugu\u00eas.<\/p>\n<p>Cada tradutor tende a criar sua pr\u00f3pria est\u00e9tica e estilo. Em 1932, Borges, em \u201c<i>Las versiones hom\u00e9ricas<\/i>\u201d dir\u00e1: \u201c<i>la traducci\u00f3n (&#8230;) parece destinada a ilustrar la discusi\u00f3n est\u00e9tica<\/i>\u201d. Assim, onde Caeiro \u00e9 sonoro, Paz ser\u00e1 vis\u00e3o. No \u201crio como um regato que soa fresco numa pedra\u201d as \u201c<i>a<\/i>\u201d abertas ressoam como frescas; \u00e9 o murmulho do rio ro\u00e7ando as pedras. O m\u00ednimo da sonoridade se enfatiza com \u201cregato\u201d: um pequeno jorro. E ao contr\u00e1rio, em \u201c<i>r\u00edo con el fresco sonido del r\u00edo sobre la piedra<\/i>\u201d destaca a imagem do rio junto \u00e0 pedra, vista do articulado. Conhecedor do of\u00edcio, Paz sentiu que Haroldo n\u00e3o era mais um tradutor, e sim seu par, ou seja, um tradutor que criava e defendia sua pr\u00f3pria est\u00e9tica. Por isso, em sua correspond\u00eancia lhe confessa, sem hesitar: \u201c<i>a veces, el texto portugu\u00e9s es mejor y m\u00e1s conciso que el espa\u00f1ol. Has logrado recrear no s\u00f3lo el sentido sino su movimiento<\/i>\u201d. Quando Haroldo responde, esclarecendo suas sugest\u00f5es, Paz se admira ainda mais.\u00a0 N\u00e3o est\u00e1 diante de um copista, diante desse duvidoso Charles Tomlinson que lhe faz perguntas insossas ou diante Guy Aroul que traduziu literalmente o poema. Com Haroldo est\u00e1 diante de um tradutor que calibrou cada decis\u00e3o.<\/p>\n<p>Haroldo explica com teorias cada passo, justifica uma palavra em nome do ritmo e em mais de uma ocasi\u00e3o ressalta: esta \u00e9 minha tradu\u00e7\u00e3o, leia-se, meu mundo. Por isso, por exemplo, ali onde Paz coloca a desafortunada express\u00e3o \u201c<i>tu panza tiembla<\/i>\u201d, Haroldo traduziu: \u201cTerra desventras\u201d. O exemplo poderia ser um capricho, mas esclarece como o tradutor soube captar a intensidade de um momento que ele mesmo poeta n\u00e3o soube expressar.\u00a0 A express\u00e3o surge em um momento de violento transe: \u00e9 o exato tr\u00e2nsito da escurid\u00e3o ao verdear da palavra.\u00a0 O som em portugu\u00eas sublinha que os caminhos em dire\u00e7\u00e3o ao <i>blanco<\/i> s\u00e3o intensos, acidentados. N\u00e3o se chega ao <i>blanco<\/i> de maneira simples. \u00c0 intensidade se soma o vai e vem. Se Paz pensou no poema como espa\u00e7o, Haroldo buscou refor\u00e7ar o turvo, o agitado, o imaculado desse espa\u00e7o. A travessia \u00e9 puro movimento. Assim, Paz elogia que Haroldo haja recriado \u201c<i>\u00e1nima entre las sensaciones<\/i>\u201d da seguinte forma: \u201calma animando sensa\u00e7\u00f5es\u201d. O tradutor \u00e9 a alma que anima ou p\u00f5e em rota\u00e7\u00e3o os signos do poema para descobrir uma experiencia iluminada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Previa-se que Octavio Paz estivesse presente no <i>XX Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana<\/i>, realizado na UT Austin de 24 a 28 de mar\u00e7o. Julio Ortega organizou uma mesa na qual Haroldo leria <i>Transblanco<\/i> no dia 27 desse m\u00eas. O encontro n\u00e3o quis ser. Paz n\u00e3o viajou a esse congresso. Haroldo apresentou sua tradu\u00e7\u00e3o ao portugu\u00eas.\u00a0 Sa\u00fal Yurkievich leu o original em espanhol e Roberto Bonazzi se encarregou da leitura em ingl\u00eas. Posteriormente, em 1985, se concretaria o di\u00e1logo entre ambos. A leitura do original e a tradu\u00e7\u00e3o se deu no Anfiteatro de conven\u00e7\u00f5es da USP.\u00a0 Pode-se escutar o registro no Youtube; os coment\u00e1rios de Paz est\u00e3o transcritos no segundo volume do <i>Archivo Blanco<\/i>, editado por Enrico Mario Santi. Esta \u00e9 a hist\u00f3ria oficial. Mas o verdadeiro encontro, instante de \u201c<i>traslumbramiento<\/i>\u201d ocorreu naquele 8 de fevereiro. Hoje, Austin, em meio de sua gentrifica\u00e7\u00e3o, est\u00e1 longe de ser uma cidade pr\u00f3xima do <i>Blanco<\/i> paciano ou do <i>Transblanco<\/i> de Haroldo. Por\u00e9m uma noite, pr\u00f3xima \u00e0 colina de West Avenue, no mesmo edif\u00edcio onde Julio Ortega vivia naqueles anos, Haroldo brilhando, entre transes impercept\u00edveis, descobriu o <i>trans-vazio<\/i>, a <i>trans-ess\u00eancia<\/i>: \u201c<i>la transparencia es todo lo que queda<\/i> \/ a transparencia \u00e9 o que resta ao fim de tudo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Tradu\u00e7\u00e3o e revis\u00e3o por Let\u00edcia Goellner e Sebastian Villagra Pizarro<\/p>\n<h6>Foto: El difunto autor mexicano Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura. Ciudad de M\u00e9xico, 1990.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Austin, TX, February 8, 1981. Haroldo de Campos took the mescaline of himself. He was coming out of a bender on Lavaca Street, where Texan poets praised him with <i>ganha <\/i>whistles. Then, after exhausting hours of work, he created his translation of <i>Blanco<\/i>, a poem by Octavio Paz. It was a spring nourished by encounters, friendships, libraries. The advantages of being a Tinker Visiting Professor at UT Austin gave Haroldo time, space to study and advance in his translation projects. He had been planning to translate this Pazian poem since 1978. Confident of his erudition, daring in his publications, and passionate as he was, Haroldo reflected on the translation of that momentous book, written in New Delhi (India) and published in 1967. He had translated Mallarm\u00e9 and Cavalcanti a couple of years prior, and he would later translate the god of Jacob, Basho, Goethe. Apparently, a short text like <i>Blanco <\/i>couldn\u2019t hurt (or help) his translation endeavors. However, something more than friendship made Haroldo celebrate that translation, wild, exultant. As he himself confesses: \u201cI took the mescaline of myself \/ and spent this night awake\u201d [\u201c<i>tomei a mescalina de mim mesmo \/ e passei esta noite em claro<\/i>\u201d]. Trance, discovery, epiphany. Not only to hit the <i>blanco<\/i> of language, but to go beyond language, to feel the <i>blanco<\/i> or the least common multiple where the light shines the brightest.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3686,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2995,2956,4450,2954],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[1183,1180,1181],"lal_author":[3248],"class_list":["post-3689","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-brazil-es","tag-mexico-es","tag-numero-14","tag-translation-es","genre-essay-es","section-essays-es","translator-leticia-goellner","translator-nicolas-perez-ferretti","translator-sebastian-villagra-pizarro","lal_author-christian-elguera-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3689","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3689"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3689\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35914,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3689\/revisions\/35914"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3686"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3689"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3689"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3689"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3689"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3689"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3689"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3689"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3689"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}