{"id":3659,"date":"2020-02-16T17:12:12","date_gmt":"2020-02-16T23:12:12","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/02\/horse-necromancer-part-2-carlos-velazquez\/"},"modified":"2024-07-06T15:26:51","modified_gmt":"2024-07-06T21:26:51","slug":"horse-necromancer-part-2-carlos-velazquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/02\/horse-necromancer-part-2-carlos-velazquez\/","title":{"rendered":"&#8220;El resucitador de caballos (Parte 2)&#8221; de Carlos Vel\u00e1zquez"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>Ed parti\u00f3 de Jal con la yegua innombrada. Le correspond\u00eda a Clarita bautizarla. La bestia se comport\u00f3 durante el trayecto. No hubo inconvenientes en el camino que alentaran las nigromancias del indio. La \u00fanica maldici\u00f3n de la yegua era su belleza.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ya no aguanto las botas, inform\u00f3 Ed al entrar a casa.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Clarita, tu padre ha vuelto, grit\u00f3 Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed se calz\u00f3 unos botines.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Vamos a la caballeriza, indic\u00f3. Y las mujeres lo siguieron.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La yegua destilaba docilidad. Permiti\u00f3 que Clarita la montara sin respingos. Poderosa pero delicada. El reflejo de Clarita misma, pens\u00f3 Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Cu\u00e1nto cost\u00f3 ese animal, inquiri\u00f3 Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No preguntes cosas que en realidad no quieres saber, mujer, respondi\u00f3 Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">S\u00ed, mam\u00e1, mejor que no sepas, a\u00f1adi\u00f3 Clarita.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Y c\u00f3mo se llama, pregunt\u00f3 Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No tiene nombre.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9, se escandaliz\u00f3 su esposa. \u00bfTe has atrevido a traer un caballo innombrado a casa?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">De qui\u00e9n es la yegua. De Clarita. A ella le toca elegirlo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Es de mala suerte, Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No comencemos con ocultismos. Ni con hechicer\u00edas de indios. Que Clarita escoja un nombre y asunto resuelto.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Panela, pap\u00e1, la llamar\u00e9 Panela.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 buena punter\u00eda, Clarita, dijo Ed. Le miraste el alma al animal. Esta yegua es dulce como una panela.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Son un par de sacr\u00edlegos, dijo Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Bien. Me gan\u00e9 un descanso, dijo Ed. Y se retir\u00f3 a acostarse.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Clarita mont\u00f3 a Panela el resto de la tarde. Ed encarg\u00f3 a Fran que la supervisara. No es que tomara en cuenta la opini\u00f3n del indio, pero la ciencia de los caballos es bastante abstracta. La familiaridad entre la bestia y su jinete se puede conquistar en minutos o en horas. Y mientras la confianza se arraigaba era mejor la vigilancia del pe\u00f3n. Pero no exist\u00eda duda. Clarita hab\u00eda nacido para montar.<\/p>\n<p>Va a ser mejor jinete que yo, presum\u00eda Ed.<\/p>\n<p>La nobleza de Panela no resultaba tan ex\u00f3tica. As\u00ed como las personas tienen el don de gentes, abundan caballos que son sencillos de trato. Tan buena convivencia no era enigm\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed despert\u00f3 de su siesta antes de la cena. Clarita segu\u00eda encaramada en la yegua.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Clarita, le orden\u00f3 Ed, es hora de cenar. \u00bfQue no piensas darle de beber a ese animal?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La hija desmont\u00f3 y entr\u00f3 en la casa. El pe\u00f3n condujo a la yegua a la caballeriza. Ed lo alcanz\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 opinas, Fran.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Esto es un milagro, patr\u00f3n. Ejemplares as\u00ed no escurren.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed se tranquiliz\u00f3. Cu\u00e1l mala suerte. Al contrario. La yegua era un regalo de Dios.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 con el galope, interrog\u00f3 a Fran.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">En vaiv\u00e9n, dijo el pe\u00f3n. Algunas noches se escucha. Otras no. En ocasiones lo confundimos con el sacudirse de las ramas. Pero no hemos avistado ni jinetes ni parejeros.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Sigue estudiando, dijo Ed. El galopista tiene que caer. Dale a beber y alimenta a este hermoso animal.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed, se va a enfriar la cenadera, grit\u00f3 Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Durante la sobremesa, Clarita no ces\u00f3 de elogiar a la yegua.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed termin\u00f3 su whisky y abandon\u00f3 el comedor en silencio.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Clarita e Imabelle repet\u00edan postre.<\/p>\n<p>No es noche para el galope, se dijo Ed al meterse a la cama. La traves\u00eda a Jal lo hab\u00eda extenuado. Pero a las tres de la madrugada lo escuch\u00f3. Abri\u00f3 los ojos y dijo, Ah\u00ed est\u00e1.<\/p>\n<p>Fran, grit\u00f3 al pe\u00f3n por la ventana de su habitaci\u00f3n, \u00bflo escuchas?<\/p>\n<p>S\u00ed, patr\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfMiras algo?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No, nada.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed sali\u00f3 de la propiedad y se detuvo en medio del camino. Mir\u00f3 a izquierda y a derecha.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Vamos a cazar a ese desgraciado, le dijo a Fran. Yo me quedar\u00e9 a montar guardia contigo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Entr\u00f3 a la casa por un chipiturco y la escopeta. No se dejar\u00eda vencer por el sue\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pero el galope fantasma no se repiti\u00f3. Pens\u00f3 en Mr. Mojo Risin.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 inteliges de lo que mientan en el pueblo acerca de Mr. Mojo Risin, Fran, consult\u00f3 al pe\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfDe que es un nahual y todo eso?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">De eso mero.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La vida de campo es aburrida, patr\u00f3n. Las gentes inventan toda clase de leyendas para su entretenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Y este canijo galope. De d\u00f3nde sale.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Debe ser empresa de alg\u00fan gracioso. Lo atraparemos, patr\u00f3n. Ver\u00e1.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed y Fran congraciaron la noche a pasarse de mano en mano una petaca de whisky. Ed no atinaba a recordar cu\u00e1ndo hab\u00eda sido la \u00faltima vez que fumara tanto. Pero no congeniaba otra forma de matar el tiempo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Y qu\u00e9 tal la feria, patr\u00f3n, pregunt\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Vi al indio.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfA Mr. Mojo Risin?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00a0Al mismo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Y usted qu\u00e9 piensa, patr\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfSobre la magia?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Aj\u00e1.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pienso que le dan mucho cr\u00e9dito a ese indio. Que ha tenido suerte al domesticar uno o dos caballos y por eso le adjudican habilidades supernaturales. Pero nadie puede resucitar un caballo. Tendr\u00eda que verlo con mis propios ojos para creerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En unas semanas la simbiosis entre Clarita y Panela se afianz\u00f3. Clarita dispon\u00eda de la yegua a su capricho sin la mirada cuidadosa del pe\u00f3n. El galope acud\u00eda unas noches y otras no. Un d\u00eda, mientras Ed beb\u00eda un vaso de agua descubri\u00f3 que hac\u00eda varios d\u00edas que no pensaba en Mr. Mojo Risin. Mientras se ofuscaba la sed, Clarita entr\u00f3 a la cocina.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pap\u00e1, ya tengo quince a\u00f1os, quiero ir al granero.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Cada s\u00e1bado por la tarde los adolescentes del pueblo se reun\u00edan en el granero de los Gallagher m\u00e1s que nada a beber refresco y contemplarse unos a otros indefinidamente. Como si otearan en el horizonte sin esperar nada. Cegados por un sol que les imped\u00eda ver otra cosa que no fuera la coca cola que sosten\u00edan en la mano. Eran demasiado j\u00f3venes para vencer el pudor y ponerse a bailar. Era un acto inofensivo. Los Gallagher fiscalizaban a los muchachos derrotarse de aburrimiento.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Dile a tu madre, se escud\u00f3 Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mam\u00e1, grit\u00f3 Clarita.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 ocurre, dijo Imabelle desde la sala.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Dile a pap\u00e1 que me d\u00e9 permiso para ir al granero.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Imabelle entr\u00f3 en la cocina.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Me niego, se defendi\u00f3 Ed. Baila conmigo, ah\u00ed ni vas a bailar.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No podr\u00e1s evitarlo, Ed, respondi\u00f3 Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Est\u00e1 bien, est\u00e1 bien, solt\u00f3 Ed. El s\u00e1bado condescender\u00e1s que te huela esa banda de futuros gallinazos.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed, censur\u00f3 Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Para qu\u00e9 otra cosa sirve ese maldito granero, dijo Ed y sali\u00f3 de la casa.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El tiempo avanz\u00f3 lento para Clarita. El resto de la semana transcurri\u00f3 tan apacible que hasta el galope descans\u00f3 de su jodienda.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 habr\u00e1 ocurrido con ese jodido bromista, se formulaba Ed.<\/p>\n<p>Pero no bajaba la guardia. Todas las noches apostaba a un pe\u00f3n fuera de la finca. Si se quedaba dormido o no, Ed no consegu\u00eda descifrarlo, \u00e9l mismo era un tronco sobre la cama. No le incitaba la gracia que su hija comenzara a visitar el granero. No le era dif\u00edcil descifrar lo que los padres del pueblo le aconsejaban a sus hijos varones. Camelar a la muchacha con la mejor dote. Y Clarita ser\u00eda la heredera de los bienes de Ed Williamson.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El s\u00e1bado por la ma\u00f1ana Clarita e Imabelle armaron tal ajetreo que Ed profiri\u00f3:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No quiero ni imaginarme el d\u00eda que se case.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Era un pensamiento que asaltaba a Ed con frecuencia. Toda una vida de trabajo duro para hered\u00e1rsela al ganap\u00e1n que desposara a su hija.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pero alim\u00e9ntate criatura, le dijo Ed a Clarita durante la comida. No es nada extraordinario. Vas a convivir con unos holgazanes, no con vacas de dos cabezas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El ajetreo no se detuvo hasta las cinco de la tarde. Hora en la que Clarita sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n con su atuendo de cowgirl. Botas, pantal\u00f3n de mezclilla y camisa a cuadros.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfA poco no dan ganas de rob\u00e1rsela?, pregunt\u00f3 Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfQuieres hacer el favor de callarte?, gru\u00f1\u00f3 Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Clarita sonri\u00f3.<\/p>\n<p>Esto es un disparate, dijo Ed, pensando en si el bols\u00f3n que le pidiera matrimonio ser\u00eda capaz de cuidar su propiedad.<\/p>\n<p>Panela aguardaba ensillada afuera de la casa. Clarita la mont\u00f3.<\/p>\n<p>De regreso a las siete de la noche, advirti\u00f3 Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El cielo estaba nublado.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ap\u00farate que comenzar\u00e1 a llover, dijo Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Son menos de seis kil\u00f3metros de camino, protest\u00f3 Clarita.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Espera, intervino Ed. Mejor yo te llevo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Prefiero irme a pie.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">De acuerdo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pap\u00e1, grit\u00f3 Clarita y arre\u00f3 el caballo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">A medio camino se desat\u00f3 una tormenta. Pero la lluvia no alter\u00f3 a Clarita. No pod\u00eda concentrarse en otra cosa que no fuera Billy Priest, el hijo del herrero. La lluvia se apersian\u00f3. Los truenos comenzaron a retumbar m\u00e1s fuerte de lo habitual. Panela permanec\u00eda relajada. A paso natural.<\/p>\n<p>Buena chica, la felicit\u00f3 Clarita.<\/p>\n<p>Era una yegua inquebrantable. Pero un rayo cay\u00f3 a dos metros de Panela. Una potente estr\u00eda de luz. El rel\u00e1mpago les impidi\u00f3 el paso. La yegua relinch\u00f3, se irgui\u00f3 sobre las patas traseras y derrib\u00f3 a Clarita. La rienda le serpente\u00f3 entre las manos. Los caballos un instante son reacios y al siguiente quebradizos. Clarita yac\u00eda inconsciente en el piso mientras el animal se alejaba al trote asustado.<\/p>\n<p>Minutos m\u00e1s tarde, Panela avanzaba bajo la lluvia hacia la casa de los Williamson.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 carajos, dijo Ed al verla por la ventana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hab\u00eda dejado de llover. Ed y Fran la encontraron y la llevaron a casa.<\/p>\n<p>Imabelle, llama al doctor, orden\u00f3 Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Por qu\u00e9 tardaste tanto, pregunt\u00f3 Ed cuando Paul apareci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Esta maldita lluvia, contest\u00f3 el doctor. Es una f\u00e1brica de desgracias. Se volte\u00f3 una carreta y tuve cuatro heridos.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Clarita sufri\u00f3 un accidente, dijo Imabelle.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Se cay\u00f3 del caballo, contin\u00fao Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">D\u00f3nde est\u00e1.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">En su cama.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Vamos a revisarla.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Entraron a la rec\u00e1mara.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Hace cu\u00e1nto perdi\u00f3 el conocimiento.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Va a cumplir dos horas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Paul auscult\u00f3 a Clarita.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed, tu hija sufre una conmoci\u00f3n por el golpe. No est\u00e1 en coma, no corre peligro. Debemos esperar a que despierte para una evaluaci\u00f3n m\u00e1s completa. Ll\u00e1menme cuando recupere el conocimiento.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No, Paul, dijo Ed. No te vas a ir de aqu\u00ed hasta que mi hija abra los ojos.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Puede ser hasta ma\u00f1ana, Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Imabelle, orden\u00f3 Ed, prepara caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Por la madrugada Clarita se quej\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Tengo sed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Imabelle, Imabelle, grit\u00f3 Ed. Agua.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfY Panela?, pregunt\u00f3 Clarita.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">En el establo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 esperas que no la checas, Paul.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El doctor le arroj\u00f3 luz sobre las pupilas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Quiero ir al ba\u00f1o, pidi\u00f3 Clarita.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Espera un poco, convino el doctor.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mam\u00e1, chill\u00f3, no puedo mover mis piernas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 pasa, Clarita.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mis piernas no me responden.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Tendremos que trasladarla al hospital, concluy\u00f3 Paul.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Fran, alista la carreta, organiz\u00f3 Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ingresaron a Clarita a la cl\u00ednica por la madrugada.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Te prometo que no dormir\u00e9 hasta darte un diagn\u00f3stico, Ed, convino Paul.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">M\u00edrame a los ojos, Paul. Dime la verdad. \u00bfEs irreparable?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No puedo responderte, Ed. Puede ser una par\u00e1lisis moment\u00e1nea producida por el impacto. Ser\u00eda irresponsable alarmarte.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed, Imabelle y Fran montaron guardia en la sala de espera. Y entonces apareci\u00f3. El galope reson\u00f3 en las paredes del hospital.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Hoy no, dijo Ed. No hoy.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Fue hasta la carreta y carg\u00f3 la escopeta. Se subi\u00f3 al techo del transporte y se apost\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Te va a costar caro, malnacido.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Amaneci\u00f3 y Ed continuaba encaramado. Paul mand\u00f3 llamar a la familia. Los resultados de las pruebas estaban listos.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 verg\u00fcenza, dijo Imabelle. Fran por favor ve y b\u00e1jalo de ah\u00ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed, Imabelle y Fran entraron al cuarto. Clarita desayunaba gelatina.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Lo dir\u00e9 como lo dicen los m\u00e9dicos, dijo Paul, sin rodeos. Clarita no volver\u00e1 a caminar.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Imabelle peg\u00f3 un alarido.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Maldita yegua, dijo Ed. Y sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No, pap\u00e1, grit\u00f3 Clarita. Panela no. Pap\u00e1. Pap\u00e1.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pero Ed no la escuchaba, se alejaba por el pasillo como si fuera a cumplir la misi\u00f3n m\u00e1s importante de su vida.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Cabalg\u00f3 hasta su propiedad. Entr\u00f3 a la casa. Sac\u00f3 otra escopeta del armario. La carg\u00f3 y se dirigi\u00f3 al establo. No lloraba desde la muerte de su hermano. Sac\u00f3 a Panela de la caballeriza y la condujo un trecho. Encendi\u00f3 un cigarro. Lo pose\u00eda la frialdad de un gatillero a sueldo. Amarr\u00f3 la yegua a la rama de un \u00e1rbol. No le tembl\u00f3 la mano. Como si fuera un profesional. Apunt\u00f3 el ca\u00f1\u00f3n a la cabeza del animal y le vol\u00f3 los sesos. Fue un tiro cristalino. Son\u00f3 como si se hubiera roto una figura de porcelana, pero la bestia se derrumb\u00f3 como malvavisco derretido al fuego de una fogata.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Cav\u00f3 la tumba \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>El indio me advirti\u00f3 que no comparara esta est\u00fapida yegua, se reprochaba a cada paletada.<\/p>\n<p>Se dilat\u00f3 varias horas en tremendo boquet\u00f3n.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 ingrato debe ser el oficio de asesino, lament\u00f3.<\/p>\n<p>No se miraba agujereando la tierra a destajo. La superficie le supo dura. Como si escarbara con sus propias u\u00f1as. Sud\u00f3 lo que no hab\u00eda sudado en los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Cuando consider\u00f3 la oquedad acondicionada para el prop\u00f3sito, lanz\u00f3 la pala fuera y se tendi\u00f3 con la cara al cielo.<\/p>\n<p>El indio me lo advirti\u00f3, repet\u00eda.<\/p>\n<p>Aunque hizo el hoyo a un lado de la bestia, no consigui\u00f3 empujarla al pozo \u00e9l solo. Regres\u00f3 al rancho por su caballo. At\u00f3 unas sogas a la silla y arrastr\u00f3 a la yegua muerta dentro de la tumba. El animal se deslav\u00f3 hacia el agujero. Se sorprendi\u00f3 con el indio en mente. No lo invocaba desde Jal. Se ape\u00f3 de su cuaco y comenz\u00f3 el lento y arduo trabajo de cubrir a la yegua. Sacrificar al animal y escarbar la zanja le result\u00f3 indoloro. Pero verterle tierra encima lo sumi\u00f3 en la desesperaci\u00f3n. Nunca hab\u00eda enterrado nada. Con cada paletada, el animal le parec\u00eda m\u00e1s grande. Inmenso como un elefante. Lo atac\u00f3 la sensaci\u00f3n de que no acabar\u00eda el trabajo nunca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Clarita le ten\u00eda negada la palabra a su padre desde que hab\u00eda sido dada de alta. Tras sepultar a la yegua, Ed se atrincher\u00f3 en su casa a esperar el retorno de su hija. Pero el d\u00eda que observ\u00f3 la silla de ruedas de espaldas chocar con cada escal\u00f3n de la entrada, no pudo soportarlo. Busc\u00f3 un alivio. Y lo hall\u00f3 en la bebida.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed capoteaba a su familia. Por las ma\u00f1anas sal\u00eda a trabajar, com\u00eda en el campo, y al concluir la jornada se refugiaba en la cantina. Volv\u00eda a casa hasta entrada la noche.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Eh, Pedro, \u00bfahora Ed vive aqu\u00ed?, le preguntaron al cantinero.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">D\u00e9jalo en paz, es mi mejor cliente, respondi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 tu mejor cliente no era el indio.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mi segundo mejor cliente.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Todas las tardes que Ed entraba a la cantina observaba a Mr. Mojo Risin solo en una mesa al fondo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Cada condenada noche Ed se acostaba en su cama con la esperanza de que su esposa estuviera dormida. Pero no.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La ni\u00f1a no come.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfOtra vez a arrullarme con tus reproches?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Por qu\u00e9 ten\u00edas que matarle a la yegua.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Quiero dormir.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ella amaba a su Panela.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Y la est\u00fapida yegua la dej\u00f3 paral\u00edtica. Por eso la mat\u00e9.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La ni\u00f1a se va a morir de hambre.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">T\u00fa hija es una necia. Esto se arregla compr\u00e1ndole otro animal. Pero me desprecia.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La ni\u00f1a se va a morir de tristeza. Y para eso no existe cura.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">A Ed le doli\u00f3 el reclamo de la mujer. Suficiente tristeza era que su hija no pudiera caminar para que todav\u00eda a\u00f1orara un animal. Si un clavo saca otro clavo, Ed estaba convencido de que un caballo saca otro caballo. Pero Clarita no daba la oportunidad.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfCrees en la reencarnaci\u00f3n?, pregunt\u00f3 Ed a su mujer.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">C\u00e1llate, est\u00e1s borracho.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed no consigui\u00f3 dormir. Ten\u00eda la cama toda batida de tanto que se retorc\u00eda al pensar. Imabelle despertaba cada hora para rega\u00f1arlo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pos qu\u00e9 tanto jurgoneo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ya du\u00e9rmete, mujer.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Para de arremolinarte.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pero Ed dej\u00f3 de escuchar las quejas de su esposa. Nada lo sacaba de su ensimismamiento. \u00c9l s\u00f3lo redundaba en un asunto: el indio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ed orden\u00f3 a Fran ensillar su caballo. Cabalg\u00f3 hasta el rancho vecino. No recular\u00eda. Con la misma sangre fr\u00eda con que asesin\u00f3 a la yegua encargar\u00eda el trabajo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00c9pale, salud\u00f3 Augusto al verlo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed desmont\u00f3 y recibi\u00f3 un abrazo de bienvenida. Aquellos hombres jam\u00e1s se hab\u00edan abrazado. Pero no se ve\u00edan desde el accidente de Clarita. Intercambiaron unas palabras y Augusto grito:<\/p>\n<p>Mr. Mojo Risin, Ed quiere hablar contigo.<\/p>\n<p>El indio se aproxim\u00f3.<\/p>\n<p>Ocupo que me resucites un caballo, dijo Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El indio retrocedi\u00f3 sin pronunciar palabra. Cuando hubo retrocedido unos metros le hizo una se\u00f1a a Augusto para que se acercara. Ed los observaba cuchichear. El indio manote\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mr. Mojo Risin dice que no, Ed, inform\u00f3 Augusto.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Por qu\u00e9, pregunt\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Dice que es muy peligroso.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Estoy dispuesto a pagar lo que pida.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Dice que ese tipo de trabajos engendran muchas tragedias.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mi hija est\u00e1 deshecha.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">S\u00ed, Ed, lo entiendo. Pero la regi\u00f3n est\u00e1 llena de caballos. Para qu\u00e9 pretendes traer uno desde el inframundo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ya he pagado un precio muy alto, dijo Ed. Qu\u00e9 m\u00e1s puedo perder.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Honestamente, continu\u00f3 Augusto, Mr. Mojo Risin es un gran adiestrador de caballos, pero no creo que sea capaz de resucitar a un animal.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El pueblo opina lo contrario.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">S\u00ed, pero es gente ignorante. Y a ti qu\u00e9 te pasa, Ed, est\u00e1s enloqueciendo. \u00bfVas a tragarte todo lo que repitan? A este paso vas a creerte hasta que los coyotes pueden volar.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Augusto, dijo Ed, ve y dile al indio que se puede quedar con mi caballo si cumple el encargo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mr. Mojo Risin lo escuch\u00f3. Augusto fue hasta el indio. Discutieron. Augusto volte\u00f3 hacia Ed y realiz\u00f3 un movimiento de cabeza que significaba no.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed camin\u00f3 hasta donde estaban. Tom\u00f3 al indio por el brazo y dijo: Por favor.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mr. Mojo Risin retrocedi\u00f3 varios pasos. Volvi\u00f3 a hacerle a Augusto el gesto de que se aproximase.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Es bajo tu propio riesgo, le dijo Augusto a Ed. \u00bfAceptas?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Por supuesto.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No podr\u00e1s culpar al indio de nada de lo que te ocurra a ti o a tu familia. \u00bfDe acuerdo?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Est\u00e1 bien.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfEst\u00e1s seguro, Ed?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">S\u00ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfEst\u00e1s de acuerdo?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Qu\u00e9 s\u00ed, maldici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Entonces, una recomendaci\u00f3n: dice que nunca vayas a montar la yegua si el cielo est\u00e1 nublado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Clarita acostumbraba bordar en el porche hasta la hora de la cena. Aquella tarde divis\u00f3 la figura de un hombre y un caballo. Eran Mr. Mojo Risin y la yegua que avanzaban hacia la propiedad Williamson. El indio la conduc\u00eda sujeta de la rienda, mientras \u00e9l caminaba despacio. A la distancia parec\u00eda el animal magnifico de siempre.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mam\u00e1, pap\u00e1, grit\u00f3 Clarita. Panela, es Panela.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Ed e Imabelle salieron de la casa y la miraron. El caballo al que Ed le hab\u00eda sorrajado un escopetazo se aproximaba en su direcci\u00f3n. Pero la lozan\u00eda del animal hab\u00eda desaparecido. Un recipiente hueco, sin alma, eso era Panela. Ni robusta ni rubicunda. Del animal al que Ed hab\u00eda disparado no quedaba nada.<\/p>\n<p>El indio amarr\u00f3 la rienda al porche y emprendi\u00f3 el camino de regreso. Clarita acarici\u00f3 a Panela.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 tiene en los ojos, pregunt\u00f3 Imabelle.<\/p>\n<p>Ed fue hasta el caballo y lo revis\u00f3. En lugar de ojos ten\u00eda dos cascarones de huevo.<\/p>\n<p>Est\u00e1 ciega, dijo.<\/p>\n<p>No es Panela, dijo Imabelle. Este es el caballo del diablo.<\/p>\n<p>Ed levant\u00f3 la mirada. Pero Mr. Mojo Risin se hab\u00eda desvanecido en la lejan\u00eda. Por qu\u00e9 habr\u00e1 resucitado ciega, se pregunt\u00f3 Ed.<\/p>\n<p>Yo no quiero a ese animal en esta casa, protest\u00f3 Imabelle.<\/p>\n<p>Pero pese a su apariencia, Panela era d\u00f3cil, puede que incluso m\u00e1s que antes.<\/p>\n<p>Es una bendici\u00f3n, dijo Ed. Seg\u00fan t\u00fa el indio es milagroso.<\/p>\n<p>Este espectro acaba de volver del infierno, dijo su esposa.<\/p>\n<p>Dios m\u00edo, qu\u00e9 estupidez acabo de hacer, se recrimin\u00f3 Ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cad\u00e1ver andante que era Panela restaur\u00f3 la paz en la residencia Williamson. Clarita dej\u00f3 de matarse de hambre. Ed de ampararse en el trago. Pero Imabelle lo encaj\u00f3 mal. Rezaba a todas horas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Cu\u00e1nto llegar\u00e1 a vivir ese caballo, se preguntaba Ed todo el tiempo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Imabelle mand\u00f3 traer a un sacerdote para bendecir la casa.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No es Panela, le dijo el cura a Imabelle, es una yegua que se le parece. S\u00f3lo Dios tiene el poder de otorgar vida. Ya sabes t\u00fa c\u00f3mo son los indios de ladinos y estafadores. Y nunca te creas de las h\u00fangaras.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Las primeras semanas fueron de precauci\u00f3n extrema. Clarita no pod\u00eda acariciar la yegua ni montarla.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Todas las noches, metidos en la cama, Imabelle le repet\u00eda la misma pregunta a Ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfDe verdad ese remedo es Panela?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No, mujer, secundaba Ed al cura. Es una treta del indio.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Consegu\u00eda aquietar los nervios de su esposa. Fueron tantas noches las que Ed le minti\u00f3 que termin\u00f3 por convencerse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Nadie es capaz de resucitar a un caballo. Este indio es bastante h\u00e1bil. Se consigui\u00f3 un animal semejante a Panela.<\/p>\n<p>La desconfianza en el animal no prosper\u00f3. Era tan santa la bestia que no resistieron m\u00e1s darle ese trato. Clarita comenz\u00f3 a montarla con ayuda del pe\u00f3n.<\/p>\n<p>Como no puedes usar las piernas, le dijo Fran, tienes que ser m\u00e1s generosa con el fuete.<\/p>\n<p>No la quiero lastimar, dec\u00eda Clarita.<\/p>\n<p>Transcurrieron unos meses. La desgracia se instaur\u00f3 en la regi\u00f3n. Varias cosechas se malograron. La corriente del r\u00edo inund\u00f3 una hacienda. A Ed se le enferm\u00f3 el ganado. Un coyote comenz\u00f3 a chingarle las gallinas. Una noche Ed y Fran salieron a darle caza. A medio camino se dispersaron. Ed deambul\u00f3 sin prop\u00f3sito. Sin seguir un rastro definido. Sus pasos lo llevaron hasta la tumba de Panela. La grieta infame que \u00e9l mismo le hab\u00eda socavado a la tierra. Estaba vac\u00eda. Contempl\u00f3 el hoyo hu\u00e9rfano un rato y continu\u00f3 la pesquisa. No consiguieron atrapar a la alima\u00f1a. Aquella noche Ed no durmi\u00f3. Su mente estaba concentrada en el boquete pel\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Al amanecer Ed ensill\u00f3 y parti\u00f3 hacia la feria de Jal como cada a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Dos d\u00edas despu\u00e9s mand\u00f3 pedir a Fran. Hab\u00eda comprado cuatro caballos y requer\u00eda de apoyo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">C\u00f3mo acompleta tanto animal, se pregunt\u00f3 Augusto, si la regi\u00f3n atraviesa una mala racha.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Mientras Ed cerraba los tratos, Imabelle decidi\u00f3 ir al pueblo por estambre para Clarita. La \u00fanica bestia ensillada era Panela. A estas alturas hab\u00eda dejado de temerle al animal. Lo mont\u00f3 y sali\u00f3 rumbo al pueblo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El cielo estaba nublado. A medio camino se desat\u00f3 un aguacero. Un ray\u00f3 cay\u00f3 a dos metros de Panela. El animal relinch\u00f3, se alz\u00f3 sobre sus dos patas, tir\u00f3 a Imabelle y la mat\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El sacerdote le dio la noticia. Lo esper\u00f3 a la entrada del pueblo. Ed sali\u00f3 a todo galope hacia su propiedad. Se ape\u00f3 del caballo y entr\u00f3 por la escopeta y varios cartuchos.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No pap\u00e1, grit\u00f3 Clarita.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pero no se detuvo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La yegua hab\u00eda regresado sola a la finca despu\u00e9s de matar a Imabelle. La encontr\u00f3 pastando en la caballeriza. Tom\u00f3 la rienda y la condujo hasta la tumba.<\/p>\n<p>Al cabo ya est\u00e1 preparada, pens\u00f3 al apuntarle. Ya conoces tu sepulcro, le dijo a la yegua y le dispar\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pero el animal no cay\u00f3. Carg\u00f3 de nuevo el arma y volvi\u00f3 a disparar. Y la bestia segu\u00eda sin caer.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pos cu\u00e1ntas vidas tiene un caballo, gimi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Vac\u00edo la escopeta por tercera vez en el animal. Continuaba de pie. Jija de satan\u00e1s, chill\u00f3. Corri\u00f3 hacia el rancho desquiciado. Se le afiguraba que la yegua se le escapar\u00eda. Tom\u00f3 el gal\u00f3n de petr\u00f3leo y mont\u00f3 en su caballo. Galop\u00f3 con desespero. Cuando lleg\u00f3 a la tumba la yegua continuaba en su sitio. La roci\u00f3 con petr\u00f3leo y le arroj\u00f3 un cerillo. El animal comenz\u00f3 a arder y se alej\u00f3 corriendo hasta perderse en la distancia.<\/p>\n<p>Enterraron a Imabelle en la tumba de Panela.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La quiero cerca del rancho, implor\u00f3 Ed.<\/p>\n<p>Varias noches despu\u00e9s, Clarita y Ed cenaron en silencio. Y sin mediar palabra se retiraron a dormir. A media noche, Ed escuch\u00f3 el galope. Peg\u00f3 un brinco y por la ventana reparti\u00f3 escopetazos sin economizar. Fue hasta la estancia. Al encender las luces descubri\u00f3 a Clarita mirando por la ventana.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfLo o\u00edste?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">S\u00ed, pap\u00e1, lo o\u00ed.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">El caballo fantasma, dijo Ed. Cu\u00e1ndo nos ir\u00e1 a dejar en paz.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No es ning\u00fan caballo, dijo Clarita. Es el esp\u00edritu de mam\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ed parti\u00f3 de Jal con la yegua innombrada. Le correspond\u00eda a Clarita bautizarla. La bestia se comport\u00f3 durante el trayecto. No hubo inconvenientes en el camino que alentaran las nigromancias del indio. La \u00fanica maldici\u00f3n de la yegua era su belleza.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3656,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2956,4451],"genre":[],"pretext":[],"section":[2349],"translator":[],"lal_author":[3236],"class_list":["post-3659","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-mexico-es","tag-numero-13","section-fiction-es","lal_author-carlos-velazquez-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3659","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3659"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3659\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35879,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3659\/revisions\/35879"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3656"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3659"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3659"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3659"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3659"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3659"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3659"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3659"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3659"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}