{"id":36581,"date":"2024-09-23T10:02:26","date_gmt":"2024-09-23T16:02:26","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=36581"},"modified":"2024-09-25T23:25:13","modified_gmt":"2024-09-26T05:25:13","slug":"dos-relatos-de-la-mujer-sin-cabeza-y-otras-historias-mayas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/09\/dos-relatos-de-la-mujer-sin-cabeza-y-otras-historias-mayas\/","title":{"rendered":"Dos relatos de La mujer sin cabeza y otras historias mayas"},"content":{"rendered":"<p><b>El agresor de los aluxes<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Agobiado por una serie de eventos extra\u00f1os que ocurr\u00edan en su hogar, un compa\u00f1ero de trabajo acudi\u00f3 a un experto en fen\u00f3menos paranormales sospechosamente producidos por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">aluxes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, buscando respuestas: o sea, a m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cC\u00f3mo s\u00e9 que en mi casa hay un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">alux<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, me pregunt\u00f3 de zopet\u00f3n cuando una tarde me acerqu\u00e9 a su estaci\u00f3n de trabajo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me sorprendi\u00f3 la pregunta y me re\u00ed junto con los que estaban cerca de nosotros. Lo cierto es que un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">alux<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no es un ser maligno. Acaso sea un ser travieso, pero no m\u00e1s, y no quiere m\u00e1s de lo que nosotros queremos: respeto a su persona (\u00bfpodemos llamarlo as\u00ed?) y respeto a lo que es suyo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hasta donde s\u00e9, no se meten en los hogares a menos que los hombres los introduzcan sin saber, porque estos peque\u00f1os entes \u201cest\u00e1n vivos de noche y petrificados durante el d\u00eda\u201d, seg\u00fan me ha explicado do\u00f1a Marta Cetina, vecina de Peto, a cuyo esposo uno de estos duendecillos le jalone\u00f3 los dedos una noche mientras intentaba dormir en medio de la selva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En efecto, los hombres antiguos, sabedores de estas realidades, llaman al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">alux<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> por su nombre completo: es decir <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">alux k\u2019at<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, con que aluden su estado de barro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Son los montes intocados los hogares sagrados de estos peque\u00f1os seres, y es por esto que cuando un hombre va a talar un terreno para hacerse una milpa, se cerciora de agradar a los esp\u00edritus que habitan en esos lugares, haciendo las ofrendas pertinentes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los hechos ocurrieron a unos kil\u00f3metros de Peto, por Santa Rosa, Libre Uni\u00f3n y Catmis, en donde el esposo de do\u00f1a Marta vivi\u00f3 un episodio que le hizo creer en la existencia de los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">aluxes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Empleados de una constructora, cuatro hombres que llevaban material a un rancho ubicado en la baja selva tuvieron que dormir en el camino a causa de una aver\u00eda en uno de los volquetes. Poco antes, colocado en una especie de altar improvisado a la orilla del camino, hab\u00edan visto un mu\u00f1equito de barro, tan curioso, \u201ctan bonito\u201d, que uno de ellos se acerc\u00f3 a tocarlo y, con algo de curiosidad y mucho de malicia, le dio unos pescozones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la noche los viajeros no pudieron dormir, porque apenas se acostaban alguien les jaloneaba los dedos. Se metieron todos en las cabinas, pero los visitantes inoportunos siguieron molestando a los intrusos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al agresor del mu\u00f1equito le ir\u00eda peor porque apenas al atardecer le hab\u00eda atacado una fiebre tan alta que alucinaba y ve\u00eda escenas que describ\u00eda y horrorizaba a los dem\u00e1s, pues \u201ceran cosas que no deb\u00edan verse\u201d, cuenta Marta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un viejo que pasaba los interrog\u00f3 y enterado de lo ocurrido los amonest\u00f3 por quedarse a dormir en un lugar \u201ccon due\u00f1os\u201d y orden\u00f3 al enfebrecido que si no quer\u00eda morirse de calentura mejor volviera donde el mu\u00f1eco de barro y en se\u00f1al de arrepentimiento le pidiera perd\u00f3n, le sobara con cari\u00f1o la cabeza y se la besara.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed se cur\u00f3 el agresor del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">alux<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y sus compa\u00f1eros creyeron en los peque\u00f1os due\u00f1os de los montes, que en el Mayab equivalen a duendecillos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Una hermosa mujer serpiente<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Xt\u00e1abay<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> existe y es una mujer hermosa que se convierte en serpiente. Mi madre la vio sobre una albarrada sentada un atardecer. Mi abuelo paterno la fustig\u00f3 una noche que volv\u00eda de la milpa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ocaso es la hora terrible de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Xt\u00e1abay<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, del p\u00e1jaro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pu\u2019ujuy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y de las luci\u00e9rnagas (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">xk\u00f3okay<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">). Es la hora en que el alma se recoge, el momento de la reflexi\u00f3n, el momento cuando nadie desear\u00eda caminar por un sendero casi devorado por las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">xteses<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">chi\u2019ichi\u2019bej<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pobre del ni\u00f1o que camine en solitario al atardecer, cuando los grillos arrecian sus cantos, porque la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Xt\u00e1abay<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> lo seguir\u00e1 discretamente de entre los matorrales y las albarradas, oculta por la noche que se espesa, lo chistar\u00e1 insistentemente para atraerlo a ella y se lo llevar\u00e1 a sus cuarteles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero los chiquillos, advertidos por sus abuelos, no se dejan seducir y aceleran el paso y se persignan murmurando los nombres de Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u200b\u200b\u201cDios m\u00edo, claro que existe. Yo la he visto\u201d, afirm\u00f3 con gravedad mi madre Donata una tarde en que la interrog\u00e1bamos sobre la existencia de esa m\u00e1gica mujer. \u201cCuando era yo una ni\u00f1a de cinco o seis a\u00f1os, mis pap\u00e1s me mandaron a comprar gas a la tienda. Era ese tiempo en que los pap\u00e1s ordenaban y uno obedec\u00eda inmediatamente. Anochec\u00eda y yo ten\u00eda miedo. No hab\u00eda gente en la calle, s\u00f3lo una mujer muy hermosa que se peinaba el cabello con elegancia, sentada en la albarrada. Sonre\u00eda mientras me miraba. \u2018Ven aqu\u00ed\u2019, me dijo con se\u00f1as, y ya caminaba hacia ella sin pensar nada cuando not\u00e9 que en lugar de dos pies humanos ten\u00eda dos patas de pollo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cPegu\u00e9 un grito y arranqu\u00e9 a correr hacia la casa, de donde sali\u00f3 a mi encuentro tu abuelo. Me introdujeron r\u00e1pidamente, y mi pap\u00e1, mirando a mi mam\u00e1, le dijo en voz baja que alcanc\u00e9 o\u00edr: \u2018Ha visto a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Xt\u00e1abay<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2019.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cY no era imaginaci\u00f3n m\u00eda. En esta calle, seg\u00fan los abuelos, otros la han visto pein\u00e1ndose, porque ella conservaba siempre hermoso su pelo largo, y personas menos afortunadas han sido secuestradas por ella y llevadas al monte, en donde son abandonadas a su suerte entre los espinos\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si usted, por obra de la mala suerte, de pronto se ve conducido por una mujer hermosa por una senda en donde no quiere transitar, \u00bfhay modo de escapar de ella?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi abuelo don Carmen pudo librarse una noche. Hombre rudo, de palabras fuertes y un poco de Emiliano Zapata, don Carmen era pr\u00e1ctico y dr\u00e1stico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una mujer de pelo largo lo abord\u00f3 cuando regresaba de la milpa y entablaron pl\u00e1tica en el trayecto. Le pidi\u00f3 el favor de acompa\u00f1arla a su casa porque le hab\u00eda ganado la noche haciendo un mandado. Mi abuelo not\u00f3 algo extra\u00f1o en la f\u00e9mina mientras andaban y le pareci\u00f3 que a donde se dirig\u00edan no hab\u00eda sino planteles de henequ\u00e9n, a la salida del pueblo que se adentra al monte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vest\u00eda la mujer un hipil y llevaba el pelo suelto que no es muy com\u00fan entre las mujeres mayas. De pronto empez\u00f3 a peinarse y entendi\u00f3 que era la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Xt\u00e1abay<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> porque ella siempre se est\u00e1 peinando y constantemente cambia de peine, que es la vaina del fruto de un \u00e1rbol cuyo nombre no recuerdo, pero que si me mostraran en seguida la reconocer\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Acto seguido don Carmen se inclin\u00f3 y descalz\u00f3, y sandalia en mano golpe\u00f3 repetidamente a la mujer hasta que \u00e9sta se redujo incre\u00edblemente en una serpiente verde (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">junt\u00faul ya\u2019ax kaan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) que se desliz\u00f3 velozmente entre las piedras y la maleza. De esta manera se combate a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Xt\u00e1abay<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. \u00c9sta es la contra: golpearla con un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">xanab k \u0301\u00e9ewel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (sandalia con plantilla de piel y soga de hilo de henequ\u00e9n para sujetarlo al pie y al tobillo).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Muchos otros han visto a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Xt\u00e1abay<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y dar\u00edan testimonio de ello. Muchos, con unos tragos encima, han sido llevados y abandonados en las sascaberas, otros perdidos en los montes de donde regresan varios d\u00edas despu\u00e9s, muchos con la ropa hecha jirones por su paso hipnotizado entre los henequenales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, tambi\u00e9n muchos han visto al extra\u00f1o ser caminar en una noche de luna y pasar junto a ellos, casi roz\u00e1ndolos pero ignor\u00e1ndolos, porque no tuvieron el prop\u00f3sito de abordarla ni malas intenciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Muchos dar\u00edan testimonio de que la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Xt\u00e1abay<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> existe y que es una hermosa mujer pero, o bien lo callan por prudencia o callan por no poder contarlo.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Originalmente publicados en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La mujer sin cabeza y otras historias mayas<br \/>\n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog\u00eda Social, 2012<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><span class=\"s1\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"36702\" class=\"elementor elementor-36702 elementor-36698\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 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