{"id":36411,"date":"2024-09-23T08:03:49","date_gmt":"2024-09-23T14:03:49","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=36411"},"modified":"2024-09-24T12:50:02","modified_gmt":"2024-09-24T18:50:02","slug":"dejar-caer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/09\/dejar-caer\/","title":{"rendered":"Dejar caer"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">El parto es una ruptura, un accidente. Me miro en el espejo y no reconozco a la que veo. Tiene diez kilos menos, una piel trasl\u00facida que no se acomoda, una l\u00ednea que la divide en dos. Tiene los ojos muertos. Estamos hinchadas, cortadas, mojadas. Mi cuerpo grita. Mis pezones son nervios quemados. Debajo de las tetas siento una red de hilos templados que arden y me recorren, casi ahorc\u00e1ndome. Los ovarios son dolores huecos como embudos, empiezan grandes y luego se intensifican y en el punto en que desaparecen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El cuerpo es un dolor, es un dolor embudo. Mateo naci\u00f3 hace seis d\u00edas. Estamos viviendo en el apartamento que ten\u00eda mi abuela Pilar cuando estaba viva: Andr\u00e9s, mi mam\u00e1, el beb\u00e9, yo y un calor insoportable y h\u00famedo que entra por las ventanas, se ama\u00f1a en el cuerpo y s\u00f3lo deja en paz a las baldosas. Sobrevivo siendo dos. Una madre fr\u00eda con piernas desganadas que perdi\u00f3 mucha sangre y otra que le da \u00f3rdenes: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Me voy a parar, voy a coger el balde y lo voy a llevar a la cocina y lo voy a llenar de agua caliente. Voy a cargar al beb\u00e9 y voy a caminar diez pasos. Voy a sentarme al lado de la cuna, lo voy a secar y voy a meterle la cabeza por dentro de la piyama.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Una que es cuerpo y no puede, y una que es voz y nos manda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Son las nueve. Ya ba\u00f1\u00e9 y vest\u00ed al beb\u00e9, lo puse en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">bouncer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en la sala. Desde antier tengo puesta la misma piyama de botones. Era de Pilar, comprada en Madrid, vieja pero bonita y c\u00f3moda. Camino por el apartamento cargando unas tetas grandes y acaloradas. Llego al patio de ropas. Pongo el balde en la poceta y tiro la piyama sucia de Mateo a la lavadora. El sudor sale de la parte de abajo de mis tetas y baja en gotas por los caminos de mi barriga hasta llegar a unos calzones de algod\u00f3n blanco. Los verbos \u201cba\u00f1ar\u201d, \u201crecoger\u201d, \u201ccaminar\u201d, \u201cextender\u201d se escriben r\u00e1pido, pero cada uno exige una orden de la Susana que manda a la Susana que no es capaz. Es agotador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me quedo en el patio de ropas recostada en la lavadora. Oigo un ruido y presiento que el beb\u00e9 va a empezar a llorar. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Que no llore que no llore que no llore<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, rezo-recito. Siento las piernas anestesiadas. Mi mam\u00e1 llega de la cocina con un pocillo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Susi, \u00bfc\u00f3mo vas hoy?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Bien, ma.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El beb\u00e9 llora. Camino hasta el sof\u00e1 que est\u00e1 al lado del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">bouncer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pero no lo cargo. Cierro los ojos. Mi mam\u00e1 tampoco lo carga.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfYa desayunaste? \u00bfQuieres un cafecito? \u00bfTe paso a Mateo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Bueno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi mam\u00e1 desamarra al beb\u00e9 y me lo pasa, y despu\u00e9s me trae un termo de agua y un caf\u00e9 con leche. Lo pego a mi teta. El pez\u00f3n me duele otra vez como si fuera un nervio quemado, pero mientras alimento no siento hilos recorri\u00e9ndome ni ahorc\u00e1ndome. Cierro los ojos, le toco el pelo, lo huelo. Huele a manzanilla y a quir\u00f3fano. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Te quiero mucho, Materile, te quiero mucho<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, le digo sin hablar. Abro los ojos. Miro la pared amarilla de la sala y veo una imperfecci\u00f3n que se me parece al borde derecho del mapa de Colombia. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Resiste, Susi, resiste, conc\u00e9ntrate en algo, contemos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Es el \u00fanico momento, a pesar del dolor,<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">que me siento conectada con algo. Con una mano sostengo a Mateo y con la otra me tomo el caf\u00e9 con leche. Est\u00e1<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">hirviendo y me imagino que me recorre por dentro y me<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">calienta las piernas. Es que tengo calor y fr\u00edo. Afuera hace<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">un calor insoportable, y adentro los m\u00fasculos y huesos<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">se sienten fr\u00edos y abandonados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Que ahora van a venir Merce y Cecilia a almorzar. \u00bfO mejor les digo que no, Susi?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013S\u00ed, mejor diles que no.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de un rato cambio a Mateo de lado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfQuieres acompa\u00f1arme a mercar?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfNo ten\u00edamos que llevar a Mateo donde el pediatra?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Lo llevamos y mercamos en el Carulla a la venida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Bueno, me cambio y vamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Le dejo el beb\u00e9 a mi mam\u00e1 para que le saque los gases. Me pongo unos pantalones azul clarito de American Apparel y una camiseta rosada. Estoy flaca, no me reconozco. Falta un cuarto para las once. Cojo el Maxi Cosi, metemos al beb\u00e9 y lo amarramos. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Voy a cargar al beb\u00e9 y voy a caminar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Camino hasta el ascensor. Pesa mucho, pesan mucho mis piernas. Enganchamos el Maxi Cosi en la silla de atr\u00e1s y cerramos las puertas, me monto adelante. Cogemos la avenida del Poblado. Siento que tiemblo del fr\u00edo, me arrepiento de no haber llevado su\u00e9ter. Mi mam\u00e1 me pregunta si me deja en el ascensor o si parqueamos juntas. Mejor juntas, le digo. Cuando sacamos el Maxi Cosi del carro, Mateo empieza a llorar dur\u00edsimo. Nos montamos en el ascensor as\u00ed, con un beb\u00e9 a los gritos. Hay dos mujeres y un chico que parece de quince. Marcamos el piso diez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Eso debe ser que el ni\u00f1o tiene calor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013C\u00e1rguelo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013O tiene hambre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013S\u00e1quelo, qu\u00e9 pecao, necesita a la mam\u00e1.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Viejas metidas no soy capaz ustedes qu\u00e9 van a saber no s\u00e9 qu\u00e9 hacer no soy capaz c\u00e1llense<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Blanqueo los ojos, las<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">miro con rabia y nos bajamos del ascensor. Mateo llora a<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">los gritos, llegamos al consultorio, lo desamarramos y yo<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">ensayo alimentarlo pero no se pega. Llora diez minutos<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">mientras nos atienden, llora mientras mi mam\u00e1 lo carga<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">por el corredor, llora cuando el pediatra lo coge y le dice<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">que es un mono grandul\u00f3n, llora mientras lo pesan, llora<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">mientras lo miden, llora cuando el pediatra me dice que<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">tiene temperamento y mientras hablamos de la alimentada y de mi debilidad. Llora cuando ensayo volver a<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">alimentarlo. Llora cuando el pediatra me pregunta si ya<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">fui donde el ginec\u00f3logo otra vez y le digo que s\u00ed, que ya<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">no tengo anemia pero que siento como si todav\u00eda tuviera. Llora mientras nos explica que hay beb\u00e9s que lloran<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">m\u00e1s, que est\u00e1 bien de peso, de talla. Llora en el corredor<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">mientras pago, yo lloro cuando por fin logro alimentarlo<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">en una salita antes de montarnos al carro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013No llore mientras amamanta que eso no le conviene al beb\u00e9 \u2013me dice otra vieja metida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi mam\u00e1 me da la mano. Esta vez el dolor no cede, es un dolor embudo de veinte minutos. La aprieto. Mateo se adormila, lo metemos en el Maxi Cosi, mi mam\u00e1 lo carga hasta el carro. No hablamos nada en el trayecto de vuelta, tampoco mercamos. Cuando abrimos la puerta del apartamento, huele a que est\u00e1 Rosalinda. Viene lunes, mi\u00e9rcoles y viernes a ayudarnos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Uy, Rosal\u00ed, huele demasiado bueno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Saca unas cebollas del legumbrero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Ni\u00f1a, deje al ni\u00f1o ah\u00ed y se sienta y me acompa\u00f1a si quiere mientras termino de hacer el hogao.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Voy.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Arrimo una silla. Ella se sienta en un banco de madera como si fuera un murito de esos que tienen las cocinas cuando quedan en patios de fincas viejas, y conversamos como cuando trabajaba en la finca de Arboletes y yo ten\u00eda quince a\u00f1os. Mateo se empieza a despertar. Volteo a mirar, mi mam\u00e1 lo pone sobre sus piernas y oigo \u201cMaterile, Materile, Materile rile ro\u201d. Le est\u00e1 jugando con la mu\u00f1eca de pepas negras y blancas. Rosalinda corta cebollas blancas sobre una coca pl\u00e1stica sin mirar. Me acuerdo de Pilar, que tres a\u00f1os atr\u00e1s, cuando naci\u00f3 el primer beb\u00e9 de esta familia, cortaba en una casa en Galicia cebollas moradas sobre una coca pl\u00e1stica sin mirar. Mi ropa es distinta, el clima es distinto, los colores, las caras de Rosalinda y de Pilar son distintas. El tama\u00f1o de sus familias y de sus cuchillos es distinto. La de Rosalinda grande, la de Pilar diminuta. El cuchillo de Rosalinda grande de mango blanco y el de Pilar, peque\u00f1o de mango negro. Las cocas son distintas: la de hoy es blanca e inmensa \u2013la cebolla apenas se ve en el fondo\u2013 y la de Pilar era azul clara y peque\u00f1a. Y, aun as\u00ed, las escenas se parecen, lo que miro es casi id\u00e9ntico: se\u00f1oras de casi setenta a\u00f1os cortando cebolla sin mirar. Saben al tacto hasta d\u00f3nde hundir el cuchillo, d\u00f3nde termina la verdura y d\u00f3nde empieza la palma, y paran ah\u00ed. Medio conversando conmigo, medio tatareando una canci\u00f3n de cuna. Rosalinda tarareando \u201cTu ma mi te da la teta y tu pa pi te da ga lleta\u201d. Pilar cantando \u201cDu\u00e9r me te ni \u00f1o du\u00e9r me te t\u00fa que vie nelvi vi y te co me r\u00e1\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 cortan cebolla de la misma forma? \u00bfPor qu\u00e9 tatarean mientras lo hacen? Me pongo a pensar que hay cosas que deben venir de muy lejos, en lo bella y casi po\u00e9tica que es esa red de cuadros transparentes semiblancos, semimorados que hacen las dos con sus manos. En lo bella casi po\u00e9tica que es la vida corta de los cuadros que son arrancados y caen al vac\u00edo segundos despu\u00e9s de ser creados. Y que nadie ve.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Ni\u00f1a, \u00bfsabe si do\u00f1a Mercedes al fin s\u00ed viene a almorzar?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Que no van a venir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Ah, \u00bfvienen por la noche?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Como que no.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013No vienen hoy, dejanos comida en el microondas s\u00f3lo para nosotras dos \u2013grita mi mam\u00e1.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tu papi te da galleta y tu mami te da la teta. Los cuadros que caen al vac\u00edo segundos despu\u00e9s de ser creados. Los cuchillos. El tama\u00f1o de las familias.<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rosalinda termina, nos paramos. Echa a una paila con aceite la cebolla, el tomate y la cebolla junca que ten\u00eda picados sobre una tabla, una manito de sal, un tris de comino y una cucharada de salsa de tomate. Con la cuchara de palo revuelve, abandona, revuelve. La cocina huele rico y Mateo est\u00e1 tranquilo, es una tajada delgada de felicidad. El almuerzo es sopa de arroz, carne molida, pl\u00e1tano maduro, arepa y aguacate. Mi mam\u00e1 y yo nos sentamos a comer en una mesa redonda con cinco sillas. Quiero comer, pero cuando tengo la comida en la boca quiero vomitar. As\u00ed deben sentirse los viejos cuando ya no tienen hambre. Pienso que Pilar estar\u00eda sentada a mi izquierda si viviera a\u00fan. Antes de morirse me dec\u00eda que dar\u00eda lo que fuera por tener hambre. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Voy a comer, tengo que comer, una cucharada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Mateo se inquieta y mi mam\u00e1 lo carga sentadito. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un mordisco, un trago de jugo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Corto el aguacate en dos, le saco la pepa con el cuchillo, con la cuchara le quito la c\u00e1scara, lo parto en cuadritos y le echo sal. En la boca es grasa salada que no sabe a nada m\u00e1s. Le echo hogao a la arepa. Un tris de carne molida a la sopa. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Otra cucharada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Susi, tienes que comer m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Miro a mi mam\u00e1, ella sabe que no tengo hambre. Miro el reloj, son las dos. Cojo a Mateo y lo cargo. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Otro<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">mordisco, otro trago, otra cucharada, m\u00e1s aguacate<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Termino de comer. Cuando me paro, empieza a quejarse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se lo doy a Rosalinda mientras voy al ba\u00f1o a hacer pip\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Eso debe ser que tiene hambre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Hambre no, comi\u00f3 cuando est\u00e1bamos donde el pediatra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Entonces sue\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013No creo. Pas\u00e1melo, Rosal\u00ed, que yo lo duermo.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Voy a caminar y a cargarlo. Voy a ser capaz de dormirlo r\u00e1pido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Ven\u00ed, Rosal\u00ed \u2013le digo mientras cojo a Mateo de sus brazos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El beb\u00e9 sigue quej\u00e1ndose. Lo arrullo. Le tatareo la canci\u00f3n que cantaba Pilar cuando cocinaba, pero cambio \u201cvivi\u201d por \u201ccoco\u201d, ac\u00e1 se canta \u201ccoco\u201d. Camino hacia los cuartos y tatareo y lloro de cansancio. Duenmmete nn\u00f1o duernnmetetu amntes quevengael cu rru cu c\u00fa. En mi cabeza voy escribiendo lo que me pasa. Dejo de tatarear y empiezo a caminar como un payaso con pasos amplios y lentos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ptan ptan el ni\u00f1o se calma. Ptan ptan el ni\u00f1o llora. Regreso a la cocina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Ni\u00f1a, qu\u00edtele esa muda que de m\u00e1s que lo que tiene es calor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cambio el ritmo. Muevo las manos hacia arriba y hacia abajo en movimientos cortos sacudiendo el bulto. Caen gotas de sudor. El ni\u00f1o se calma. Me siento en la mecedora blanca. Soy una madre fr\u00eda con las piernas heladas. Ya no canto la letra de la canci\u00f3n sino que canto la la la con el mismo ritmo. Lalalalala lalalala lalalalala lalalala. Me acuerdo del libro de Kim Thuy en el que dice que \u201cla\u201d significa cosas distintas dependiendo de c\u00f3mo se pronuncie en vietnamita: \u201cla\u201d es \u201cgritar\u201d, \u201cser\u201d, \u201cextranjero\u201d, \u201cdesmayarse\u201d, \u201cfresco\u201d. Lalalalala lalalala lalalalala lalalala. Gritar, ser, desmayarse. Siento que me desmayo. Mis pies flotan libres en el aire caliente y el beb\u00e9 vuelve a dormir. Miro la imperfecci\u00f3n de la pared amarilla otra vez. Miro los ojos cerrados del beb\u00e9. Pienso en lo bella casi po\u00e9tica que es la vida corta de los cuadros que son arrancados y caen al vac\u00edo segundos despu\u00e9s de ser creados. Le digo con mis ojos: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">No te voy a dejar caer.<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">Me duele, me duele todo el cuerpo pero no es culpa tuya, no<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">es<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Y me quedo dormida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mateo se despierta, llora, siento la red de hilos templados que arden y me recorren, lo pego a mi teta. Deben ser las tres o las cuatro. Tengo sangre en los pezones. Estiro las dos piernas y los pies y voy contando los dedos y movi\u00e9ndolos mientras los cuento. El dolor cede. No tiene tanta hambre, lo cargo y le saco los gases y despu\u00e9s lo pongo en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">bouncer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No hace nada. Saco la mu\u00f1eca con pepas negras y blancas y un cascabel tortuga. Materile, Materile, Materile rile ro. No me quiero parar. Las piernas est\u00e1n pesadas. No me quiero parar, va a llorar. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Que no<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">llore que no llore que no llore<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Mi mam\u00e1 se sienta al lado y le arregla las medias. Le tomo una foto con el celular, tiene una camiseta de rayas azules y blancas y un pantal\u00f3n azul, la subo a Instagram. Mateo de rayas, escribo, borro. Mateo marinero, escribo, borro. Materile, escribo. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Que no llore<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Me recuesto en el sof\u00e1. Me voy a parar. Me tomo toda el agua del termo. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Me voy a parar. Uno, dos, tres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Do\u00f1a Olga, Susi, ah\u00ed les dej\u00e9 comida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Gracias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Gracias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me voy a parar. Me paro. Veo el reloj, seis y cinco. Hay dos platos alineados con la comida servida. Es solomito, pur\u00e9 y alverjas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Susi, \u00bferes capaz de quedarte sola?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013S\u00ed, ma.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">No m\u00e1 no m\u00e1 no m\u00e1<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No me siento capaz, me da miedo pero le digo que s\u00ed, y ella coge las llaves y se va a mercar. Me da mucho miedo quedarme sola con Mateo. Los verbos \u201cba\u00f1ar\u201d, \u201cvestir\u201d, \u201crecoger\u201d, \u201ccaminar\u201d, \u201ccargar\u201d, \u201cextender\u201d se escriben r\u00e1pido, pero cada uno exige una orden de la Susana que manda. Acuesto a Mateo ya empiyamado al lado m\u00edo en el sof\u00e1 y me pongo a ver televisi\u00f3n con el plato de comida en las piernas. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Me voy<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">a parar, lo voy a cargar, lo voy a alimentar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Dejo el plato sin tocar en el poyo de la cocina, camino hasta mi cuarto, me acuesto en la cama y siento que los pezones me arden. Lo alimento a oscuras, el dolor no cede pero no lloro, lo acuesto en el mois\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vuelvo a mirar mi imagen en el espejo del ba\u00f1o. Tiene los ojos muertos. Oigo que Mateo se reacomoda. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Va a llorar, se va a despertar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No se despierta. Estamos cansadas. Cierro los ojos y rezo-recito <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Que no se despierte que no se despierte<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Me imagino que tengo fuerzas para caminar, abrir la ventana, pararme en el muro de la terraza y tirarme. Me imagino que caigo y que toco el piso y que el piso no es cemento sino agua. Me hundo y es una piscina de azulejos oscuros y ya mis piernas no pesan. Oigo que abren la puerta de la casa. Abro los ojos, la miro y le digo: \u201cTranquila Susi, no te voy a dejar caer\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este relato se publica con autorizaci\u00f3n de editorial Planeta y fue incluido en el proyecto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuerpos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Seix Barral, 2019). Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducci\u00f3n por cualquier medio sin previa autorizaci\u00f3n de editorial Planeta.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"36702\" class=\"elementor elementor-36702 elementor-36698\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"0c361a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7bf5823 elementor-align-center elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7bf5823\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-31\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">COMPRA LOS LIBROS DESTACADOS EN ESTE N\u00daMERO EN NUESTRA P\u00c1GINA DE BOOKSHOP<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Tommaso Pecchioli, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El parto es una ruptura, un accidente. Me miro en el espejo y no reconozco a la que veo. Tiene diez kilos menos, una piel trasl\u00facida que no se acomoda, una l\u00ednea que la divide en dos. Tiene los ojos muertos. Estamos hinchadas, cortadas, mojadas. Mi cuerpo grita. Mis pezones son nervios quemados. Debajo de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":36327,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2887],"tags":[5093],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5072],"class_list":["post-36411","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ficcion","tag-numero-31","lal_author-juliana-restrepo-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36411"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36411\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36949,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36411\/revisions\/36949"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36327"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36411"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=36411"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=36411"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=36411"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=36411"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=36411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}