{"id":36393,"date":"2024-09-23T08:01:39","date_gmt":"2024-09-23T14:01:39","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=36393"},"modified":"2024-09-25T23:26:41","modified_gmt":"2024-09-26T05:26:41","slug":"cabeza-quemada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/09\/cabeza-quemada\/","title":{"rendered":"Cabeza quemada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Para mi madre,<br \/>\n<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">que reh\u00edzo el mundo para nosotras una y otra vez.<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa noche mezcl\u00e1bamos Coca Cola con Sprite en vasos de rombos de cristal para imitar a los viejos, que tomaban whisky. Brindamos. Los primos y las primas chocamos los vasos y tomamos hasta el fondo, creando una borrachera imaginaria que nos hac\u00eda sentir burbujas en la nuca, como las cosquillas, que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">solo est\u00e1n en la mente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Eso dec\u00eda, La Parienta, que tambi\u00e9n nos trajo un d\u00eda un test para saber si \u00e9ramos ni\u00f1os <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00edndigo.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfC\u00f3mo le dices a tus abuelos?<\/span><\/p>\n<ul>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Abuelo\/abuela<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Abuelita\/abuelito<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tito y tita<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Nono nona<\/span><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero \u00e9ramos ni\u00f1os peor que comunes. Nos lastim\u00e1bamos la nariz por meternos los dedos y nos com\u00edamos la mantequilla por cucharadas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa noche hab\u00eda mucho whisky. Tambi\u00e9n bailamos, solo las nenas, que ador\u00e1bamos a Britney y a Selena por igual y hab\u00edamos aprendido a anudarnos la camiseta para mostrar el ombligo. Luego vino la lloradera. Aqu\u00ed no hay cumbia sin dolor. Antes de la media noche, la abuela arroj\u00f3 el whisky por la alcantarilla, gritando: \u00a1sois unos porfiados! Los t\u00edos y el abuelo se enfuriaron, pero estaban tan chumados que tampoco pudieron hacer mucho.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En eso lleg\u00f3 La Parienta, se baj\u00f3 de su Fiat punto rojo y dijo que era hora. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfDe qu\u00e9? <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Nadie lo supo. Pero a La Parienta todos le hac\u00edamos caso porque era estudiada y siempre prestaba dinero. A los chicos nos reparti\u00f3 luces de bengala y a los grandes les meti\u00f3 billetes en los bolsillos. En minutos nos tuvo a todos dentro de casa y nos cont\u00f3 c\u00f3mo se iba a acabar todo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ha llegado el fin de los tiempos. Tranquilos, cari\u00f1os m\u00edos. Yo me encargo de lo que queda.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Qui\u00e9n sabe hace cu\u00e1nto tiempo fue eso. Era fin de a\u00f1o y mientras los vecinos saltaban la chamiza y las cenizas de sus monigotes de a\u00f1o viejo, nosotros mir\u00e1bamos las chispas de las bengalas, con nuestro whisky de mentira y la aureola del fuego nos crec\u00eda por dentro, mientras La Parienta tapiaba las ventanas con peri\u00f3dicos amarillos y manchados y fundas de basura y apag\u00f3 la m\u00fasica para siempre. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Se detendr\u00e1n todos los relojes, amores, calladitos y calladitas.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aquella noche se termin\u00f3 con el abuelo dormido en su poltrona y la abuela quit\u00e1ndole los ropajes y las pelucas a los santos y a las v\u00edrgenes. Cabecitas calvas. Cuerpos de tela, con manos talladas bell\u00edsimas. Sin partes pudendas. Como la abuela nos imaginaba a todas. Mi madre lloraba en su antiguo dormitorio mientras La Parienta afirmaba que hab\u00edamos sobrevivido al fin del mundo. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ya estar\u00e1 en la tierra el gran Rey de espanto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, dec\u00eda, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">antes, despu\u00e9s Marte reinar\u00e1 con buena dicha<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Y mov\u00eda su cuerpo peque\u00f1o y cuadrado dentro de una bata negra por la casa como un fantasma chato.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El d\u00eda lleg\u00f3. Casi escuchamos cantar a las urracas. Aunque no pudimos ver nada. Ni a los perros comiendo los restos de la basura del fin del milenio, ni las cenizas de los viejos con m\u00e1scaras medio quemadas de pol\u00edticos, deportistas y famosos, porque con el d\u00eda empez\u00f3 para nosotros otra era: la era del Hombre Nuevo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El Hombre Nuevo tiene un pelo que da envidia. Y trae la muerte. As\u00ed ha sido durante la eternidad. Cada guerra crea un solo hombre, que se esconde en las sombras como un salvador, pero luego se estropea. El Hombre Nuevo suele ser muy alto y se est\u00e1 matando de a poco en alg\u00fan cuarto sin luz y cuando alguien entra ah\u00ed apenas siente las moscas que le acompa\u00f1an y el hedor de Hombre Nuevo, que es como oler a dios mismo: una mezcla de shampoo barato y caca de borrego.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Primero murieron las plantas, sin luz natural. Solo sobrevivieron las begonias. Hoy en d\u00eda las comemos, las machacamos por completo y tragamos una papilla verde que nos ayuda a criar lo que sea que llevamos dentro. Las paredes se llenaron de moho, La Parienta reemplaz\u00f3 las fundas y los peri\u00f3dicos por estacas y cuando nos dimos cuenta, ya est\u00e1bamos haciendo pis y caca en bolsas que La Parienta hac\u00eda desaparecer. El cabello nos creci\u00f3 m\u00e1s abajo de la cintura y nos crecieron los pechos. Ah\u00ed fue cuando las cosas empezaron a torcerse. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hay que prepararse para salir al nuevo mundo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, dec\u00eda ella con su bata negra hecha jirones, que se rehusaba a quitarse. \u00bf<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cu\u00e1ndo lo veremos? \u00bfCu\u00e1ndo veremos el mundo?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, le pregunt\u00e1bamos. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Calladitas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, nos dec\u00eda, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">antes hay que crear vida. Como las coles y los nabos. Hay que rebrotar.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed que aqu\u00ed estamos criando al Hombre Nuevo, pero nuestros fetos no han sobrevivido porque es sabido que la uni\u00f3n entre parientes cercanos est\u00e1 destinada al fracaso. En esta familia se hereda un pelo sedoso y brillante, grueso y negr\u00edsimo; pero tambi\u00e9n la tendencia a sudar demasiado y a tener los nervios como paja chamuscada. Por las noches temblamos y tenemos pesadillas y cualquier sobresalto nos puede volver tarumbas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero eso a nadie le importa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un d\u00eda la Juli estuvo a punto de dar a luz y el vientre se le desinfl\u00f3, solt\u00f3 por abajo un polvo ro\u00f1oso. Tampoco llor\u00f3 porque estamos acostumbradas. No es nuestra culpa. Qui\u00e9n quiere tener al hijo de su padre, de su hermano, de su primo. No queremos salvar la especie. Ni siquiera s\u00e9 si podr\u00eda diferenciar una col de un nabo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hace tiempo que todas en esta casa alucinamos. La Parienta trata de impedirlo. Nos sumerge en tinas de agua tibia y entonces nos calcina las neuronas. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Es por su bien<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, dice, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">calladitas. Shhh<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Es como un electroshock casero. Permanecemos flotando en el agua, con todita la piel arrugada. Cuando activa la corriente emitimos entre todas un gemido largo y luego nuestros cuerpos se agarrotan y s\u00e9 que m\u00e1s all\u00e1, aunque no las pueda ver, est\u00e1n las dem\u00e1s, la Juli, la Renata, la Marib\u00ed, la Catita, ni\u00f1asmujeres contorsionadas con cabellos largos bell\u00edsimos, que serpentean como culebras viperinas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No sabemos c\u00f3mo salir del agua.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo peor es que tampoco nos estamos hundiendo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Antes ven\u00eda el gato a consolarnos. Billy, Billy, Billy. Cuando La Parienta nos sacaba envueltas en toallas, Billy nos lam\u00eda las piernas y se le erizaban los pelos por la electricidad. Pero a \u00e9l no le importaba. Billy muri\u00f3, de viejo o de pena o qui\u00e9n sabe y con todo calcinado por dentro, sus entra\u00f1as en ceniza. La Parienta no nos dej\u00f3 ver su cuerpo. Nos dijo que amaneci\u00f3 tieso como un poste, que ol\u00eda a orines y que tuvo que deshacerse de \u00e9l. Por las noches sol\u00edamos meter a Billy a dormir entre nosotras, nos lam\u00eda la nariz si entraban ellos. Nos advert\u00eda. A veces creo que est\u00e1 encerrado en alguno de los cuartos de esta casa. Billy, Billy, Billy. Como mam\u00e1 y el abuelo, que fueron los primeros en ser castigados. Quer\u00edan revelarse y salir. Dijeron que afuera el mundo segu\u00eda como siempre, que cre\u00edan haber escuchado cantar a las urracas. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Calladitos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, dijo La Parienta. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Coles y nabos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Ahora gimen detr\u00e1s de las puertas y por las noches las rasgan. La abuela solo calla y sigue con su vida. Viste y desviste santos y v\u00edrgenes. Les acaricia las manos y les reza plegarias pur\u00edsimas. Luego nos mira y nos llama: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sucias, perezosas, porfiadas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Los primos, los padres, los t\u00edos viven, en cambio, a sus anchas. La Parienta nos obliga a darles de comer, como a grandes beb\u00e9s gordos y una vez al mes alguno nos visita en los cuartos. No importa si gritamos o lloramos. Hace tiempo que preferimos el silencio. Nos dejamos hacer imaginando que todo el horror lo olvidaremos en las tinas de agua electrificada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Anhelamos convertirnos en culebras de agua, en medusas y huir por el desag\u00fce hasta llegar al mar que ya no recordamos c\u00f3mo se ve, ni c\u00f3mo suena. \u00bf<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Era como cascabeles?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pregunta siempre la Catita. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Era como o\u00edr a la virgen meando<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, le digo. Y todas nos re\u00edmos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que me quita el sue\u00f1o es que esta vez he sentido la patada. Estoy segura de que el Hombre Nuevo est\u00e1 en m\u00ed, en mi vientre. El feto se ha formado ya. Si mi vientre no se desinfla como el de la Juli, nacer\u00e1 de m\u00ed un hom\u00fanculo destinado a acabar con todo. Cuando me ha pateado he sentido el horror, un piecito bien formado, musculoso y violento. No me patea para que sepa que est\u00e1 vivo, quiere salir de m\u00ed cuanto antes, me patea con odio hasta que me duelen las tripas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La Parienta no puede enterarse jam\u00e1s.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La Marib\u00ed me ayuda a fajarme cada d\u00eda y parece que no estoy tan panzona. El t\u00edo el otro d\u00eda me dijo que deber\u00eda comer menos o mir\u00e1ndolo bien incluso ayunar un poco. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Te fortalece el esp\u00edritu<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, tambi\u00e9n dijo. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">No pasa nada si engordas un poco<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, dijo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pero piensa en nosotros. No es bonito verte as\u00ed, fofa, y pensar en lo otro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La Parienta me mir\u00f3 feo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La abuela dijo: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">te has puesto bienparqueadita, porfiada.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Da igual, La Parienta siempre nos mira mal. Si comemos mucho, si comemos poco, si somos unas ingratas, si es que no hemos parido ni un solo cr\u00edo. Cuando dejamos de sangrar, los primeros meses, cuando algo empieza a crecernos dentro, nos acusa, porque cree que conspiramos con nuestra actitud de ni\u00f1as malcriadas, cree que podemos impedir que los fetos crezcan. Cree que nuestro pensamiento infantil, m\u00e1gico, todopoderoso puede m\u00e1s que la leche podrida que nos inyectan los hombres de esta familia. L\u00edquido mugroso que nos pre\u00f1a y hace que nos veamos cada vez m\u00e1s viejitas. Si alguien llega a abrir esta casa ver\u00e1 unos cuantos beb\u00e9s gigantes y gordos, con los cachetes sonrosados y un ej\u00e9rcito de viejas serviles, peque\u00f1as y arrugadas con barrigas huecas que han parido solo polvo y mal, sosteniendo esta humanidad inmunda. No han de culparnos, no hemos tenido m\u00e1s opci\u00f3n que someternos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando llega el Hombre Nuevo, el mundo se somete para luego hundirse bajo sus pies, hacer de sus huesos alfombra, de sus recuerdos ceniza calcinada en tinas de agua pura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El Hombre Nuevo que llevo en el vientre no puede nacer.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A pesar de las tinas de electricidad, no he quedado del todo tonta. A la Catita le fue peor, desde hace unos meses es incapaz de decir su propio nombre y tambi\u00e9n le cuestan las palabras que empiezan con A. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mor, dice, maranto, marillo, ra\u00f1a, br\u00e1zame<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">con fuerza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Qui\u00e9n sabe c\u00f3mo funcione la electricidad en nuestros cerebros, si calcinan v\u00edas completas, si queman pergaminos y libros enteros que hemos ido escribiendo en la m\u00e1s zopenca infancia, si nos borran recuerdos o solo la escritura de esos recuerdos en las paredes grises de nuestra masa cerebral y si alg\u00fan d\u00eda nos encontraremos imaginando otra vida que sea la nuestra, convertida en fantas\u00eda llena de mariposas cuyas alas se tornan ceniza con tan solo pesta\u00f1ear.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me pregunto si hay algo que yo haya olvidado. A veces hago listas, de nombres, de frutas, de plantas del bosque alto, de plantas de bosque primigenio, de todo aquello que conoc\u00eda cuando estaba fuera de esta casa. Creo que las listas est\u00e1n completas, cuando las leo, reconozco lo que he escrito. La que escribo ahora dice:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bosque nublado:<\/span><\/p>\n<ul>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Flor de malva<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Niebla<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Ri\u00f1\u00f3n\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Liebre<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Llama<\/span><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No he podido seguir escribiendo porque ha entrado La Parienta para una inspecci\u00f3n. Lo hace cada tanto, ni siquiera sabr\u00eda decir si pasan d\u00edas o meses. El tiempo se ha convertido en unas rayitas en la pared de las cosas que importan: el cumplea\u00f1os de los varoncitos, la fiesta de Santo Domingo Savio, patrono de las pre\u00f1adas. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">No se dice pre\u00f1adas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, grita La Parienta, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">no somos animales.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Nosotros no tenemos fechas en la pared, m\u00e1s que la del \u00faltimo sangrado. Y La Parienta no nos deja verlas. Al principio llev\u00e1bamos los c\u00e1lculos. Ten\u00edamos nuestro propio sistema. Ara\u00f1azos en las piernas, mechones de pelo que cort\u00e1bamos en cada regla. Pero La Parienta se ha vuelto m\u00e1s lista con el tiempo. Adem\u00e1s, padres, t\u00edos, hermanos y primos entran m\u00e1s de lo que deber\u00edan a nuestros cuartos y a veces confundimos ese con el otro sangrado. Porque son bestias. Poco les importa rasgarnos. Tampoco les importa qui\u00e9nes somos, a veces alguno me llama Juli o Marib\u00ed. Yo apago la luz, aunque les moleste, me tapo con las cobijas o me quito los lentes. Hace tanto que deb\u00eda cambiarlos. Veo muy poco.\u00a0 Contornos de La Parienta. Sombras de hombres. Las manchas de los calzones que tenemos que lavar. De peque\u00f1a odiaba los lentes, sent\u00eda que era como tener una pr\u00f3tesis de ojos. Hoy agradezco perder la vista y a veces, por las noches, tomo un poquito del alcohol que tiene La Parienta para curar heridas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi sue\u00f1o ahora es vivir en las tinieblas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al pedirme que me quite la faja La Parienta se ha dado cuenta de lo que le he estado ocultando. Me ha azotado y yo no he gemido ni siquiera. Quiero que el dolor me llene al punto de llegar al Hombre Nuevo que llevo dentro, que lo contamine y siendo \u00e9l peque\u00f1o no lo deje resistir. Pero s\u00e9 que eso no pasar\u00e1. Mi cuerpo lo quiere y no lo quiere. Mi cuerpo lo cuida y lo aborrece. Mi cuerpo a veces quiere vivir, correr por un bosque virgen y saltar en los charcos. Mi cuerpo quiere atrapar saltamontes y met\u00e9rselos en el pupo y que salten hacia dentro y se multipliquen. Quiero ser capaz de huir de esta casa y tocar el bosque, quiero oler la hierba y escuchar a las urracas y vivir ah\u00ed en una cueva oscura, llena de pelos y gimiendo, oscura comiendo coles y nabos, nabos y coles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No s\u00e9 cu\u00e1ndo perd\u00ed el conocimiento, pero al despertar me dice la Catita que he roto aguas tan pronto como La Parienta me ha puesto la mano en el vientre. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Br\u00e1zame fuerte, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">dice, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">qu\u00ed estoy.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me levanto de la cama, hay sangre por todos lados.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No quiero preguntar si el beb\u00e9 est\u00e1 muerto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No quiero que me digan que el beb\u00e9 est\u00e1 vivo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero cuando menos espero escucho su llanto. La Parienta, con su vestido negro fantasmal, lo acuna por toda la casa. Los t\u00edos, primos, padres, hermanos, miran al beb\u00e9 como si tuviesen alma. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a1Qu\u00e9 rosadito!,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dicen<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">. \u00a1Se parece a vos!,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> gritan y se se\u00f1alan unos a otros. Luego aplauden y abren botellas de cerveza que La Parienta ha guardado solo para este d\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Camino como puedo y voy hasta ellos. Miro al ni\u00f1o, que es en verdad rosadito y arrugado. Que es como los santos y las v\u00edrgenes de la abuela. Que huele a coles y nabos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El Hombre Nuevo ha nacido de m\u00ed.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con cuidado y en silencio voy a las tinas. La Parienta ni se fija. Est\u00e1 tan afanada con el beb\u00e9, tan contenta de haber tra\u00eddo un ni\u00f1o al fin del mundo, que ni siquiera nos ha dado el potaje verde por la ma\u00f1ana. Cuando entro en la tina siento que mi cuerpo se ensancha, el agua me llena, llena el hueco donde estuvo el feto, llena el \u00fatero lastimado y desinflado, llena mis ojos de agua nueva y ojal\u00e1 enceguecedora. S\u00e9 que la manija para activar la electricidad est\u00e1 lejos, pero s\u00e9 tambi\u00e9n que solo tengo que meter aqu\u00ed el cable que le da potencia. Un solo toque y arder\u00e9. Tomo el cable y lo lanzo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un, dos, tres.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cabeza quemada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Huelo el bosque chamuscado. Escucho el crepitar del fuego por todas partes. Mariposas de ceniza. Cantan las urracas, ladran los perros, pero no s\u00e9 en d\u00f3nde est\u00e1n. Quiz\u00e1s est\u00e1n en todas partes. Oigo cascabeles. La virgen meando. Una puerta que se abre: \u00a1el nuevo mundo! A lo lejos, una vocecita me susurra <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">guanta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">br\u00e1zame fuerte<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y un grito: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ha de ser porfiada.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"36702\" class=\"elementor elementor-36702 elementor-36698\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"0c361a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7bf5823 elementor-align-center elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7bf5823\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-31\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">COMPRA LOS LIBROS DESTACADOS EN ESTE N\u00daMERO EN NUESTRA P\u00c1GINA DE BOOKSHOP<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Joshua Fuller, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para mi madre, que reh\u00edzo el mundo para nosotras una y otra vez. \u00a0\u00a0 Esa noche mezcl\u00e1bamos Coca Cola con Sprite en vasos de rombos de cristal para imitar a los viejos, que tomaban whisky. Brindamos. Los primos y las primas chocamos los vasos y tomamos hasta el fondo, creando una borrachera imaginaria que nos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":36319,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2887],"tags":[5093],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5067],"class_list":["post-36393","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ficcion","tag-numero-31","lal_author-natalia-garcia-freire-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=36393"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36393\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37168,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/36393\/revisions\/37168"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36319"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=36393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=36393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=36393"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=36393"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=36393"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=36393"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=36393"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=36393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}