{"id":36366,"date":"2024-09-23T04:03:05","date_gmt":"2024-09-23T10:03:05","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=36366"},"modified":"2024-09-26T12:13:29","modified_gmt":"2024-09-26T18:13:29","slug":"los-cuentos-de-julio-ramon-ribeyro-la-palabra-que-perdura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/09\/los-cuentos-de-julio-ramon-ribeyro-la-palabra-que-perdura\/","title":{"rendered":"Los cuentos de Julio Ram\u00f3n Ribeyro: la palabra que perdura"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su conocido ensayo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Por qu\u00e9 leer los cl\u00e1sicos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1991), <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00cd<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">talo Calvino nos recuerda que un cl\u00e1sico es ese libro que, a lo largo del tiempo, nunca ha terminado de decir lo que tiene que decir. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">A treinta a\u00f1os de la muerte de Julio Ram\u00f3n Ribeyro, no resulta dif\u00edcil comprobar que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La palabra del mudo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, t\u00edtulo bajo el cual reuni\u00f3 toda su obra cuent\u00edstica, es un cl\u00e1sico de las letras peruanas. Ribeyro fue, sin lugar a dudas, uno de los escritores m\u00e1s vers\u00e1tiles de la literatura peruana del siglo XX. A lo largo de cuatro<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">d\u00e9cadas hizo incursiones importantes en la novela, el teatro, el ensayo, el diario \u00edntimo y la prosa corta. Sin embargo, fue en el cuento donde dej\u00f3 su huella m\u00e1s significativa, hasta convertirse en uno de los grandes maestros del g\u00e9nero en las letras hispanoamericanas. Su prol\u00edfica obra, compuesta por m\u00e1s de un centenar de relatos, constituye una de las exploraciones m\u00e1s ricas de la idiosincrasia de la sociedad peruana contempor\u00e1nea, una exploraci\u00f3n cuya vigencia en el Per\u00fa de hoy ha envejecido muy poco. He all\u00ed la primera lecci\u00f3n que nos deja su obra: la de anticipar, desde su vasto anecdotario, las tribulaciones del sujeto citadino en la din\u00e1mica social peruana, la fragmentaci\u00f3n de una gran urbe \u2013Lima\u2013 y, por extensi\u00f3n, la de toda una sociedad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como la de todo gran artista, la obra cuent\u00edstica de Ribeyro es visionaria porque ilustra, a trav\u00e9s de sus muchos personajes, nuestras paradojas y contradicciones como naci\u00f3n, hurgando en nuestra psicolog\u00eda individual y colectiva con aguda lucidez. Por eso, hoy es posible hablar de un personaje ribeyeriano: ese sujeto cuya existencia se instala entre el sue\u00f1o y la derrota, la ilusi\u00f3n m\u00e1s absurda y el<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">desenga\u00f1o m\u00e1s vulgar; en definitiva, ese ser asediado siempre por la tentaci\u00f3n del fracaso, para citar el t\u00edtulo de uno de sus libros m\u00e1s memorables.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Surgidos en la d\u00e9cada del cincuenta, los primeros cuentos de Ribeyro aparecen en un momento de nuestra literatura en el que muchos escritores se esfuerzan por escribir obras de corte neorrealista y urbano, buscando representar los nuevos retos a los que se enfrenta la sociedad peruana de la \u00e9poca. Lima es en ese momento una ciudad sumida en una dif\u00edcil transici\u00f3n: la de ser una gran aldea que empieza a crecer de forma acelerada y que, al hacerlo, pasa a convertirse en una urbe obligada a renegociar su identidad como espacio de convivencia para ingresar a una nueva etapa de dif\u00edcil modernidad. Los primeros cuentos de Ribeyro, relatos memorables como \u201cLos gallinazos sin plumas\u201d o \u201cAl pie del acantilado\u201d, dan cuenta de este fen\u00f3meno y resultan importantes testimonios de un espacio citadino cambiante y contradictorio, producto de una constante migraci\u00f3n interna en el pa\u00eds y enfrentado a un dif\u00edcil proceso de mestizaje. A los cuentos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los gallinazos sin plumas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1955), se sumar\u00e1n poco despu\u00e9s libros como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuentos de circunstancias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1958) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las botellas y los hombres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1964).<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">En todos ellos se retrata una Lima que crece aceleradamente, pero, sin embargo, no deja de ser una ciudad precapitalista y fracturada, plagada no solo de grandes contrastes sino tambi\u00e9n de enormes brechas sociales. Por ello, no resulta exagerado decir que por ese espacio citadino, hoy magnificado por el tama\u00f1o de una metr\u00f3poli de m\u00e1s de diez millones de habitantes, todav\u00eda deambula el cl\u00e1sico personaje ribeyriano; ese sujeto que lleva a cuestas el peso de la frustraci\u00f3n y la mediocridad, pero que lucha denodadamente por integrarse a una sociedad que lo margina una y otra vez. Basta recordar a figuras como Roberto L\u00f3pez, el protagonista del cuento \u201cAlienaci\u00f3n\u201d, y su infructuosa lucha por \u201cdeslopizarse\u201d, es decir, por hacer desaparecer su identidad negra para convertirse, cueste lo que cueste, en un gringo de los Estados Unidos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El esfuerzo de L\u00f3pez es tan descabellado y absurdo que, tras lograr su sue\u00f1o de llegar a Nueva York, donde convivir\u00e1 con otros sujetos marginales como \u00e9l, ver\u00e1 su sue\u00f1o americano convertirse en una gran pesadilla. Pienso tambi\u00e9n en Pablo Salda\u00f1a, el locuaz protagonista de \u201cExplicaciones a un cabo de servicio\u201d, quien vi\u00e9ndose desempleado y sin futuro da rienda suelta a su mitoman\u00eda m\u00e1s feroz desde la mesa de un bar lime\u00f1o. Ayudado por el alcohol, Salda\u00f1a se convertir\u00e1 en un empresario tan pr\u00f3spero como fugaz, pues su mitoman\u00eda solo lo llevar\u00e1 a pasar la noche entre las cuatro paredes de una comisar\u00eda al verse incapaz de pagar la cuenta que ha acumulado en el bar. A L\u00f3pez y a Salda\u00f1a se une don Fernando Pasamano, figura central del cuento \u201cEl banquete\u201d. Pasamano es un se\u00f1or\u00f3n terrateniente, ahora venido a menos, que aspira a recuperar su poder econ\u00f3mico e influencia social. Para ello, tirar\u00e1 la casa por la ventana, organizando una gran fiesta a la que asiste el mism\u00edsimo presidente de la Rep\u00fablica. Cuando el destino parece serle generoso y su buena fortuna recuperada, un inesperado acontecimiento frustrar\u00e1 todas sus ambiciones: un s\u00fabito golpe de estado que tiene lugar precisamente durante el banquete de la noche anterior en casa de Pasamano y obliga al se\u00f1or presidente a dejar el cargo. Curiosamente, el golpe de estado es fraguado por un ministro que goza de toda la confianza del presidente, pero quien aprovecha la moment\u00e1nea ausencia del mandatario para encaramarse en el poder. Todas estas aventuras y desventuras, que abundan en la obra cuent\u00edstica de Ribeyro, est\u00e1n matizadas por una fina iron\u00eda cuando no de un humor cruel y revelador que ejemplifica las vicisitudes y frustraciones de la vida nacional peruana. A muchos de estos personajes, a quienes la sociedad castiga o impone existencias triviales y mediocres, Ribeyro les cede la palabra, otorg\u00e1ndoles un momento de fugaz ilusi\u00f3n, hasta que el orden institucional, el prejuicio social o el simple chasco los devuelve a la realidad de las cosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta mirada sobre la condici\u00f3n humana en la obra de Ribeyro no se limita, sin embargo, a un contexto estrictamente peruano. En Par\u00eds, lugar al que el autor llegar\u00eda a comienzos de los a\u00f1os cincuenta y donde escribir\u00eda gran parte de su obra, Ribeyro vivir\u00eda en carne propia los dilemas del exilio y el desarraigo. El resultado de esa experiencia puede verse retratado en un pu\u00f1ado de cuentos agrupados en la serie \u201cLos cautivos\u201d, publicada por vez primera en Lima, en 1973, en el segundo tomo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">de La palabra del mudo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En esos relatos, Ribeyro explora los sinsabores de la marginalidad europea y examina la otredad del sujeto peruano inserto en un contexto cultural ajeno al propio. En los cuentos de \u201cLos cautivos\u201d destaca el relato que le da t\u00edtulo a la serie, as\u00ed como \u201cAgua ramera\u201d y \u201cLos espa\u00f1oles\u201d. Europa no es un lugar especialmente hospitalario para los personajes de Ribeyro en estos cuentos; m\u00e1s bien es el escenario de sujetos que deambulan por sus viejas ciudades atra\u00eddos por un cierto af\u00e1n de aventura, pero tambi\u00e9n marcados por la soledad, la extra\u00f1eza hacia un mundo desconocido y un cierto tedio existencial. Sus protagonistas generalmente habitan hoteles baratos o modestas pensiones en los que entablan una parca amistad con otros seres marginales de la sociedad europea, y, desde su anonimato, se identifican vagamente como \u201cperuanos\u201d cuando no simplemente como \u201csudamericanos\u201d. Otro ejemplo del desencanto europeo es el relato \u201cLa juventud en la otra ribera\u201d, de 1977, un cuento en el que Ribeyro expresa, acaso con m\u00e1s agudeza que nunca, su af\u00e1n por desmitificar el esplendor de Par\u00eds. El protagonista es el personaje ribeyriano por excelencia: el bur\u00f3crata. En el relato, el doctor Pl\u00e1cido Huam\u00e1n, \u201cdoctor en educaci\u00f3n\u201d, es enviado desde Lima a participar en un congreso en Ginebra. Antes de llegar a su destino oficial, Huam\u00e1n har\u00e1 una escala en la capital francesa para cumplir con un sue\u00f1o para el que ha esperado toda su vida: conocer Par\u00eds y, si la suerte lo acompa\u00f1a, regalarse all\u00ed alguna aventura amorosa. Al principio, los deseos del doctor Huam\u00e1n parecen cumplirse sin tropiezos cuando en un caf\u00e9 parisino conoce a Solange, una bella muchacha francesa con quien vive un romance tan falso como fugaz. No obstante, en la mediocridad de su existencia, Huam\u00e1n califica su aventura con Solange como una de \u201clas p\u00e1ginas de oro de su vida\u201d. Lo cierto es que el \u00e9xito amoroso del protagonista durar\u00e1 muy poco y, en una suerte de amarga paradoja, ser\u00e1 Par\u00eds la ciudad que le proporcione al viejo educador un cruel rito de aprendizaje. En realidad, Solange y su grupo de bribones no tienen otra intenci\u00f3n que la de despojar al ingenuo doctor Huam\u00e1n de sus escasos d\u00f3lares y, tras lograr su cometido, quitarle la vida. As\u00ed, lejos de ser una ciudad de esplendor y romance, Par\u00eds se convierte desde la \u00f3ptica ribeyriana en una ciudad canalla, un lugar lleno de vulgares ladronzuelos donde Huam\u00e1n acudir\u00e1 a un encuentro fatal con su destino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dir\u00edase que un tono de escepticismo y un discreto aire que busca mantener la dignidad humana ante la humillaci\u00f3n y la adversidad acompa\u00f1an siempre a los personajes de Ribeyro. Ser\u00eda errado, sin embargo, reducir toda la obra cuent\u00edstica de Ribeyro a las categor\u00edas arriba esbozadas. Recordemos otra vez que Ribeyro fue un autor prol\u00edfico en este g\u00e9nero y que, adem\u00e1s de una tem\u00e1tica neorrealista y urbana inicial, su escritura est\u00e1 llena de experimentaciones y propuestas muy diversas en el \u00e1mbito del cuento. As\u00ed las cosas, no resulta exagerado afirmar que los relatos de Ribeyro dialogan f\u00e1cilmente con los grandes cultivadores del g\u00e9nero. En cuentos como \u201cLa insignia\u201d, \u201cRidder o el pisapapeles\u201d o \u201cDoblaje\u201d, pero tambi\u00e9n en esa obra maestra que es \u201cSilvio en El Rosedal\u201d, el escritor da cuenta de su fino conocimiento de la literatura fant\u00e1stica y establece importantes puntos de contacto con obras como las de Poe, Kafka, Borges y Cort\u00e1zar. Por otro lado, su estilo sobrio y elegante nos remite a las mejores p\u00e1ginas de otros maestros del cuento, como Ch\u00e9jov o su admirado Maupassant, autores que, al igual que Ribeyro, examinan al individuo enfrascado en solitarias batallas y en medio de una realidad que lo derrota una y otra vez. En esa misma veta, podr\u00eda decirse que las muchas batallas perdidas de las figuras ribeyrianas nos llevan a pensar en la derrota como una parte constitutiva de la experiencia humana, hasta hacer de ella un tema de car\u00e1cter universal en la literatura. Dicho esto, tambi\u00e9n es verdad que, no obstante sus repetidos fracasos, los personajes de Ribeyro mantienen siempre una dignidad ejemplar ante la adversidad; son, en buena cuenta, due\u00f1os de un callado hero\u00edsmo, cuya virtud mayor es despertar en el lector la mejor empat\u00eda, al tiempo que lo invitan a una reflexi\u00f3n m\u00e1s \u00edntima sobre su propia aventura vital.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Con el paso de los a\u00f1os, queda claro que la obra de Ribeyro es una obra escrita en silenciosa rebeld\u00eda y a contracorriente de su tiempo. Textos recientes sobre el autor peruano firmados por escritores que hoy empiezan a destacar en las letras latinoamericanas, como el colombiano Juan Gabriel V\u00e1squez y el chileno Alejandro Zambra, nos recuerdan que cuando en la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta, la literatura latinoamericana vio surgir una escritura rica en experimentaciones verbales y grandes afanes totalizantes con la novel\u00edstica del boom, Ribeyro permaneci\u00f3 fiel a su voz y a su arte, quedando al margen del gran fest\u00edn literario de la \u00e9poca. En esa fidelidad radica su segunda gran lecci\u00f3n: la de personificar la \u00e9tica de un artista que, lejos de las tentaciones del \u00e9xito, continu\u00f3 trabajando con una tenacidad ejemplar, hasta forjar una obra que, en su aparente anacronismo, encuentra hoy su trascendencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un Ribeyro m\u00e1s \u00edntimo emerge del cuarto y \u00faltimo volumen de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La palabra del mudo, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">publicado por primera vez en Lima en 1992. Estamos ante una serie de textos en los que el autor acude a una cita con su pasado, pues en ellos revisa momentos de un ciclo vital que va desde la inocencia del mundo infantil miraflorino hasta el sabio escepticismo de la vejez. De esto \u00faltimo dan cuenta relatos de tono autobiogr\u00e1fico, como \u201cSolo para fumadores\u201d, \u201cLa casa en la playa\u201d o \u201cSurf\u201d. Por otro lado, un aire de nostalgia atraviesa las p\u00e1ginas de los textos de la serie \u201cRelatos santacrucinos\u201d, pues, como afirma el protagonista de \u201cLa m\u00fasica, el maestro Berenson y un servidor\u201d, estos cuentos buscan recuperar las huellas de \u201c\u00e9pocas felices o infelices, encontrando s\u00f3lo las cenizas de unas o la llama a\u00fan viva de otras\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es probable que una nueva lectura de los cuentos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La palabra del mudo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sirva para recordar que las venturas que emprenden las criaturas de Ribeyro caer\u00e1n nuevamente en la desilusi\u00f3n, el vac\u00edo o el simple chasco. Pero si como propone el autor en el pr\u00f3logo al \u00faltimo tomo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La palabra del mudo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u201cescribir es una forma de conversar con el lector\u201d, a nosotros sus lectores solo nos resta agradecerle el privilegio de ser part\u00edcipes de esa fascinante conversaci\u00f3n. Por fortuna, a treinta a\u00f1os de la partida del escritor peruano, ese di\u00e1logo contin\u00faa, porque los cl\u00e1sicos nunca admiten despedidas, solo propician nuevos reencuentros.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"36702\" class=\"elementor elementor-36702 elementor-36698\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"0c361a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7bf5823 elementor-align-center elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7bf5823\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-31\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">COMPRA LOS LIBROS DESTACADOS EN ESTE N\u00daMERO EN NUESTRA P\u00c1GINA DE BOOKSHOP<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Julio Ram\u00f3n Ribeyro, escritor peruano.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su conocido ensayo Por qu\u00e9 leer los cl\u00e1sicos (1991), \u00cdtalo Calvino nos recuerda que un cl\u00e1sico es ese libro que, a lo largo del tiempo, nunca ha terminado de decir lo que tiene que decir. 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