{"id":3583,"date":"2020-02-16T14:52:51","date_gmt":"2020-02-16T20:52:51","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/02\/my-new-scriptures-new-scriptures-mario-bellatin\/"},"modified":"2023-06-06T06:19:28","modified_gmt":"2023-06-06T12:19:28","slug":"my-new-scriptures-new-scriptures-mario-bellatin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/02\/my-new-scriptures-new-scriptures-mario-bellatin\/","title":{"rendered":"&#8220;Mis Nuevas Escrituras, Las Nuevas Escrituras&#8221; de Mario Bellatin"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #2d2d2d}<br \/>span.s1 {color: #000000}<br \/><\/style>\n<p>Luego de lo que te acabo de confesar, debo explicarte que estoy convencido de que el deseo al que aspiro por encima de todo es tener un perro saluki, la \u00fanica raza aceptada como sagrada en el Islam. El perro que no es perro sino un Regalo de Dios. \u00bfNos es ajeno acaso el Cor\u00e1n? te debes preguntar. Seguro lo es para ti. T\u00fa, un inmigrante como tantos otros, que llevan no s\u00f3lo sus miserias sino sus creencias consigo. Luego de haber sido parte de ej\u00e9rcitos asesinos estoy seguro de que no crees que lo musulm\u00e1n forme parte de nuestra cultura, tampoco, obviamente, la teolog\u00eda de los dioses precolombinos, cuyas manifestaciones se me presentan de manera cotidiana en los alrededores del sal\u00f3n de belleza devenido en moridero que instal\u00e9 poco despu\u00e9s de llegar a M\u00e9xico. Est\u00e1s seguro de eso, de que ni lo musulm\u00e1n ni lo precolombino es nuestro, a pesar de habitar actualmente en un continente poblado de muertos. En un espacio sin destino definido. En este lugar de cad\u00e1veres donde acab\u00e9 no s\u00f3lo instal\u00e1ndome para siempre, sino donde incluso puse a funcionar un sal\u00f3n donde la gente acude con la esperanza de verse m\u00e1s bella. Te podr\u00eda decir, es lo que te gustar\u00eda escuchar seguramente, que estoy convencido de eso, de que no crees en nada que no provenga de la Biblia. Ser\u00e1 porque te conozco desde los tiempos en que \u00e9ramos diferentes. Aunque quiz\u00e1 tengas raz\u00f3n e igual no nos pertenezca ninguna de las Escrituras Sagradas con las que se rige buena parte de la humanidad. Debemos entonces ser humildes, agachar las cabezas y aceptar que habitamos un continente donde no existe ya m\u00e1s ni la Palabra, ni los Libros Tutelares, ni los C\u00f3dices, ni las intrincadas e inexpugnables escrituras at\u00e1vicas de las civilizaciones del Sur, los quipus, ni las nuevas interpretaciones, llevadas a cabo muchas veces por los innumerables evangelistas que tocan una y otra vez la puerta del sal\u00f3n de belleza convertido en moridero que tengo a mi cargo. Nada que otorgue sentido a la infinita cantidad de muertes absurdas de las que estamos rodeados, vivos habitando sobre los muertos, muertos sobre los vivos, muertos enterrando a sus propios muertos, muertos desenterrando a sus muertos. Ojal\u00e1, lo deseo de todo coraz\u00f3n, que alguna vez pueda obtener un saluki, como te inform\u00e9, el perro sagrado del Islam. Me preocupa tanto la forma de conseguirlo como saber si estoy en condiciones de criarlo. Se trata de perros delicados, que necesitan un espacio amplio para correr y desarrollarse de manera adecuada. No creo que el lugar de muertos donde habito, donde ya nadie cree en Escritura Sagrada alguna, sea el espacio propicio para verlo crecer. \u00bfTe parece que sea pertinente informarle a un perro que no s\u00f3lo soy un autor de libros sino portador de Nuevas Escrituras? Estoy seguro de que la sheika Fariha aparecer\u00e1 en esta regi\u00f3n vestida con prendas suntuosas. Colgar\u00e1n abalorios de su cuerpo. Me repetir\u00e1, al verme entrar en actitud humilde al centro de oraci\u00f3n, el presentimiento de que el pr\u00f3ximo Ramad\u00e1n portar\u00e1 un saluki para m\u00ed. Las Antiguas y Nuevas Escrituras suelen hallarse en los lugares m\u00e1s ins\u00f3litos, dir\u00eda antes de alejarse. Al levantarme esta ma\u00f1ana le empec\u00e9 a dar de comer a los internos en el sal\u00f3n, a los enfermos que mantengo en este lugar que alguna vez estuvo destinado a la belleza. Esta ma\u00f1ana casi todo se me present\u00f3 como fuera de lo real. Pens\u00e9 que quiz\u00e1 la sheika Fariha har\u00eda todo lo posible por conseguirme un ejemplar entre sus conocidos. Un animal que no desentierra muertos con las u\u00f1as, como sentenci\u00f3 Mohammed al otorgarle la condici\u00f3n de d\u00e1diva divina. Cuando los dem\u00e1s perros intentaron profanar su tumba, los compa\u00f1eros del Profeta los eliminaron con el filo de sus espadas. La totalidad de los cientos de canes existentes en los alrededores quedaron inertes y sangrantes formando monta\u00f1as inmensas de cuerpos muertos que hubo necesidad de incinerar, de enterrar en fosas clandestinas, an\u00f3nimas. Perros que se tuvo la orden de desaparecer para supuestamente arrojar luego las cenizas a las aguas de un r\u00edo. Carne de perro que fue llevada a los hornos crematorios con los que cuentan los cuarteles militares. Perros asesinados como perros. Por una orden superior, no escrita en ning\u00fan libro sagrado ya que la Escritura Actual ha dejado de existir. Los muertos formando una misma masa. Hoy, como las Nuevas Escrituras de las que pretendo hablarte, los saluki son casi imposibles de conseguir. Los huesos de los muertos clandestinos siguen estando presentes a mi alrededor. Traspasan cualquier Escritura, sagrada o no. Cl\u00e1sica o contempor\u00e1nea. Para obtener un saluki generalmente hay que emprender largos viajes. Pero el verdadero milagro no estar\u00eda representado en la llegada del perro que no es perro, sino en la aparici\u00f3n de una escritura propia. Con un don del que parecen gozar los n\u00f3mades del desierto cuando escuchan a sus perros, cuando oyen a sus muertos. M\u00e1s de un vez, el propio Profeta Mohammed afirm\u00f3 que un beduino sin un buen saluki a su lado, un tipo de escritura, podr\u00eda considerarse hombre muerto. En el siguiente Ramad\u00e1n yo deb\u00eda olvidar mis preocupaciones frecuentes. No hacer caso excesivo a los hu\u00e9spedes, a los enfermos a punto de morir que mantengo en el sal\u00f3n. Me aparece todo el tiempo en la memoria los a\u00f1os en que fuimos soldados. Las calles regadas de cad\u00e1veres luego de los bombardeos finales que acabaron con nuestra ciudad. Olvidar nuestros dedos destrozados en la superficie de un yunque con la intenci\u00f3n de hacernos pasar como v\u00edctimas y, de esa manera, lograr huir a esos pa\u00edses americanos, cargados de violencia, que nos asignaron como lugar de residencia definitiva. Dejar atr\u00e1s el horror que signific\u00f3 no volvernos a ver jam\u00e1s. No reparar en los cientos de muertos que me rodean, no s\u00f3lo los cuerpos camino a la desaparici\u00f3n de los hu\u00e9spedes que mantengo a mi cargo, sino aquellos que habitan las fosas clandestinas que no acaban nunca de desaparecer. Parecen ser los tiempos necesarios para que aparezcan de la nada una serie de letras que formulen frases que den las respuestas presentes en los Libros Sagrados. En los c\u00f3dices n\u00e1huatls, en los quipus, en ciertos pasajes del Popol Vuh. Ning\u00fan lenguaje actual parece estar preparado para expresar la desgracia de la que somos v\u00edctima. Las palabras est\u00e1n incapacitadas para dar cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor. Para explicar nuestro horror interno al momento de enfrentarnos a los cientos de cad\u00e1veres an\u00f3nimos con los que debemos convivir. \u00bfDonde est\u00e1n los Muertos conocidos? \u00bf D\u00f3nde los desconocidos? Letras aparecidas de la nada me llevaron a escribir mi primer libro. Las mismas con las que comienza la descripci\u00f3n de un espacio donde aparecen peces atrapados en un acuario. Suspendidos en un entorno artificial que poco tiene que ver con el lugar donde la pecera se encuentra situada. El trabajo de creaci\u00f3n frente a esos peces moribundos fue quiz\u00e1 una de las maneras que hall\u00e9 para escapar de la culpa que me produce tanto escribir como no hacerlo. Aunque sabes que eso es imposible. No puede ser real que alguien como nosotros dos, que apenas si sabemos leer y escribir, experimentemos una culpa as\u00ed. Sabes bien que no hemos recibido ninguna educaci\u00f3n. Apenas nos ense\u00f1aron las letras b\u00e1sicas y algunos pasajes de la Biblia all\u00ed, en el propio regimiento de asesinos al que pertenec\u00edamos. Porque eso era nuestro batall\u00f3n: un regimiento de maleantes. S\u00f3lo ahora lo advierto. En ese entonces nos cre\u00edamos salvando el honor de una Naci\u00f3n. Recuerdo claramente ciertas noches en mi cama, en Ciudad de M\u00e9xico, envuelto en un edred\u00f3n de plumas, experimentando la enga\u00f1osa sensaci\u00f3n de encontrarme protegido tanto de mi propia escritura como de las im\u00e1genes constantes de matanzas sistem\u00e1ticas de perros, de figuras de mezquitas tanto de Oriente como de Occidente, de ni\u00f1os asesinando a otros ni\u00f1os en los pueblos de los andes, del altiplano mexicano, en las costas negras del Pac\u00edfico, que se me aparecen en forma constante. Experimentando escenas en las que Dioses precolombinos devoran a otros Dioses, a otros seres humanos. Supongo que tampoco puedas creer que yo represento la Nuevas Escrituras. Que diga que la Nueva Escritura soy yo. Alguien que intenta, y eso lo saben bien tanto los peces de los acuarios que mantengo, como los perros que toda la vida me han acompa\u00f1ado, erigirse como el poseedor de ese don. Letras que sean capaces de definirme como autor y como una persona inmersa en la tragedia. S\u00e9 que tienes conciencia de que todo lo que te voy contando es mentira. Que no creo en los Libros Sagrados, ni en los occidentales ni en los propios de la regi\u00f3n que habitamos. Que no soy escritor, algo imposible de considerarme, principalmente porque nunca he recibido educaci\u00f3n alguna, Soy, eso s\u00ed, un estilista que decor\u00f3 un sal\u00f3n situado en una zona marginal con infinidad de peces de colores. Escribo s\u00f3lo para olvidar, para no recordar los a\u00f1os que vivimos uno al lado del otro sufriendo la derrota b\u00e9lica m\u00e1s atroz. Vivo esperanzado en que surja, por generaci\u00f3n espont\u00e1nea, la famosa Nueva Escritura en el momento menos pensado. Ser\u00eda, quiz\u00e1, similar a un perro de un tama\u00f1o mayor al de un caballo. Casi como un camello del desierto. O tal vez aparezca como su contrario, min\u00fasculo como un pez de colores. Aquellos peces que conozco bien, que saben escribir y crear relatos de una belleza perturbadora. No existe una forma convencional para expresar lo que aparece como un monstruo, una sombra en la vida: la escritura que se lleva a cabo a lo largo de la existencia. He desconocido siempre el momento exacto en que la ansiedad por escribir: ciega, boba, sin un sentido definido m\u00e1s que el de practicar la escritura por el simple hecho de llevarla a cabo, pas\u00f3 a formar parte de lo que algunos llaman lo literario, lo que de cierta manera permite que alguien que escribe pueda ser clasificado, archivado, entendido dentro de cierto orden, asunto que acaba por sepultarlo dentro de una certeza falsa. Lo cierto es que, como te lo dije, yo no cuento con memoria en relaci\u00f3n a mi propio trabajo. Menos a\u00fan con un concepto definido. Creo m\u00e1s bien que las escrituras deben existir para ser olvidadas al instante. Aquello, el olvido, quiz\u00e1 sea su raz\u00f3n de ser. Poner en pr\u00e1ctica El Sello Escritural de la No Memoria. En ese ejercicio de desmemoria me gustar\u00eda colocar al soldado que aliment\u00e9 a tus espaldas, a los peces de colores, al barco de inmigrantes que nos transport\u00f3 hasta estas regiones. Compa\u00f1ero de milicia, la \u00fanica manera con la que cuento para darme una idea de lo que pueden significar las Nuevas Escrituras es colocando mi propio trabajo, del cual casi no recuerdo nada, como punto de referencia. \u00bf Lo he mencionado antes en alg\u00fan espacio? H\u00e1zmelo recordar, incluso ahora que s\u00e9 te encuentras abstra\u00eddo al lado de un joven disc\u00edpulo, mientras esperan que hierva el agua del t\u00e9. Es el momento exacto en que un ni\u00f1o musulm\u00e1n latinoamericano relata un sue\u00f1o. Aquel donde va a recibir por parte de la sheika un perro saluki. Tambi\u00e9n, aunque no te lo haya mencionado en su momento, una pecera transparente. El libro de los muertos. Homenajes secretos. Conversaciones absurdas con San Juan Carlos Onetti, San Felisberto Hern\u00e1ndez, Santa Marosa di Giorgio. Se acumula el viaje con San Fowgill a Montevideo, el ep\u00edgrafe de mi primer libro, la idea de una ciudad atrapada en su propio tiempo, la realidad que retrata Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas. Un monstruo que s\u00f3lo es posible soportar si no se le recuerda de manera intensa o si se le deja descansar en una especie de existencia acuosa. Ahora que tenemos las manos con los dedos destrozados. Yo en M\u00e9xico y t\u00fa en Argentina, con la misi\u00f3n de tener todo preparado los jueves para la llegada de los fieles de la orden m\u00edstica de la que formamos parte. Aunque, como tambi\u00e9n lo has de saber, tengo el deber de escribir. Repudio, ignorancia y necesidad, es lo \u00fanico que nos queda luego rechazar los Libros Sagrados. Constantes, extremos, cambiantes, cuyos opuestos suelen presentarse de manera simult\u00e1nea. Te imagino llegando puntualmente a la mezquita. Por eso comprendo que te sea dif\u00edcil entender cuando te cuento que mi manera de trabajar no es como la de los dem\u00e1s. Mi estudio de escritor, aquel donde he inventado la existencia de un sal\u00f3n decorado con peces, se convierte cada cierto tiempo en un espacio donde llevo a la pr\u00e1ctica un ejercicio vac\u00edo. Coloco sobre una superficie blanca una palabra detr\u00e1s de otra. Advierto que se habla poco de nuestras no escrituras, ni nuevas ni cl\u00e1sicas. Se omite con facilidad referirse a los silencios. El \u00fanico enmudecimiento importante parece ser el que guardamos t\u00fa y yo durante todos estos a\u00f1os, en los que no nos comunicamos en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Cuando fuimos separados en un puerto, luego de la ca\u00edda de nuestro l\u00edder, hacia destinos diferentes. Desconf\u00edo todo el tiempo de las palabras. De las cr\u00edticas, de las menciones, de los premios, de las distinciones, de los doctorados. De la existencia de canes que pueden alcanzar la altura de un camello. Tampoco conf\u00edo en las palabras de mis hermanos de orden m\u00edstica cuando afirman que viven el para\u00edso en la tierra. Lo musulm\u00e1n es s\u00f3lo un camino por el que debe pasar el suf\u00ed, no la meta que debe alcanzar. Un poco como las palabras y las escrituras, un veh\u00edculo y no un fin en s\u00ed mismos. Musulmanes somos todos, afirman algunos m\u00edsticos por all\u00ed. El suf\u00ed busca lo m\u00edstico presente en lo cotidiano. En lo concreto. Su b\u00fasqueda tiene que ir, por obligaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de todos los l\u00edmites. No hay m\u00e1s libros Sagrados. Ni Tor\u00e1s, ni Biblias, ni Coranes, ni C\u00f3dices, ni Popol Vuh, ni extra\u00f1as cuerdas atadas, los quipus, con nudos como forma de comunicaci\u00f3n. Algo similar a lo que ocurre con las escrituras de todos los tiempos. Sellos Escriturales de la No Memoria. Inscritos en tablillas de barro o en las superficies oscuras de las cuevas. Sus peores enemigos son precisamente los que ejercen la escritura. El santo Mansur Al-Hallaj fue torturado hasta la muerte por afirmar \u201cYo Soy la Verdad, Yo Soy Dios\u201d. De la misma forma como ser\u00eda ejecutado un escritor de nuestros tiempos que se atreviera a decir algo semejante. Y ya que te encuentras a la distancia, me permito decirte, aqu\u00ed rodeado de decenas de cad\u00e1veres, que no hay objetivo. Perd\u00f3n s\u00ed: hacer un libro. Todo lo dem\u00e1s no es m\u00e1s que una impostura. La descripci\u00f3n de los salukis, de los peces. Las historias, los personajes, las repeticiones. Todo una falsedad, un pretexto, el susurro de San Rulfo, la sorpresa de San Elizondo, los silencios de San Puig, una excusa para seguir haciendo lo \u00fanico que debe ser practicado de manera ininterrumpida: escribir. Es posible tambi\u00e9n que cada pez dorado que nade de manera majestuosa sea la representaci\u00f3n de la palabra propia. Una palabra que nunca podr\u00e1 ser plena mientras carguemos con los perros que deambulan buscando sepultura por el mundo. Una escritura innombrable, inasible, fugaz, transparente, como se le presenta el paso del tiempo a un derviche mientras se encuentra en pleno trance del giro. La Verdadera Escritura Soy Yo, puede decir cualquiera que decida tomar de pronto un l\u00e1piz y un papel con la intenci\u00f3n de colocar un rasgo, una letra, una r\u00fabrica, algo que de cuenta de su acci\u00f3n. De un movimiento que no sea otro, sino simplemente el de dejar estampado sobre una superficie su paso por el mundo o su ser calcinado dentro de los hornos de alg\u00fan cuartel del ej\u00e9rcito.<\/p>\n<h6>Mario Bellatin. Foto: Ana HOP.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luego de lo que te acabo de confesar, debo explicarte que estoy convencido de que el deseo al que aspiro por encima de todo es tener un perro saluki, la \u00fanica raza aceptada como sagrada en el Islam.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3581,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4451],"genre":[2025],"pretext":[],"section":[2420],"translator":[2458],"lal_author":[3438],"class_list":["post-3583","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-13","genre-featured-author-es","section-featured-author-mario-bellatin-es-2","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-mario-bellatin-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3583","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3583"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3583\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3581"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3583"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3583"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3583"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3583"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3583"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}