{"id":3577,"date":"2020-02-16T04:02:08","date_gmt":"2020-02-16T10:02:08","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/02\/seed-uncertainty-shiki-nagaoka-nose-fiction-joao-paulo-cuenca\/"},"modified":"2024-05-02T05:46:44","modified_gmt":"2024-05-02T11:46:44","slug":"seed-uncertainty-shiki-nagaoka-nose-fiction-joao-paulo-cuenca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/02\/seed-uncertainty-shiki-nagaoka-nose-fiction-joao-paulo-cuenca\/","title":{"rendered":"&#8220;El principio de la incertidumbre. Sobre Shiki Nagaoka: una nariz de ficci\u00f3n&#8221; de Jo\u00e3o Paulo Cuenca"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 10.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 117.2px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>1.<\/p>\n<p>Mario Bellatin es el autor de una obra dispersa. Sus m\u00e1s de cuarenta libros fueron publicados y traducidos en los m\u00e1s diversos pa\u00edses, por editoriales con perfiles heterog\u00e9neos, que van desde grandes multinacionales a peque\u00f1as casas independientes. Pero la dispersi\u00f3n, en todo caso, tiene tanto que ver con los procedimientos que componen la obra como con su circulaci\u00f3n. En septiembre de 2018, los cr\u00edticos que otorgaron a Mario Bellatin el Premio Jos\u00e9 Donoso en Chile calificaron su proyecto literario como \u201caudaz, inquietante y original, construido como un juego perpetuo en torno a las formas convencionales de narrar y concebir el espacio literario\u201d. Si bien es casi moneda corriente que la cr\u00edtica se refiera a la obra de Bellatin como inquietante e incluso \u201cmonstruosa\u201d, quiz\u00e1s lo que realmente provoque desconcierto sea el juego que abre, m\u00e1s all\u00e1 de los soportes y los g\u00e9neros, con los l\u00edmites de la ficci\u00f3n y de lo que convencionalmente se considera \u201cliterario\u201d.<\/p>\n<p>Mario Bellatin tambi\u00e9n es el autor de dec\u00e1logos y reglamentos que sigue al pie de la letra hasta extenuarlos y armar otros para comenzar de nuevo. Uno, quiz\u00e1 el m\u00e1s conocido, es el que \u00e9l dict\u00f3 para la Escuela Din\u00e1mica de Escritores que dirigi\u00f3 durante a\u00f1os en la ciudad de M\u00e9xico. Los alumnos deb\u00edan tener la mayor cantidad posible de experiencias con los artistas que eran invitados a exponer sus producciones, pero no les era permitido llevar a ese espacio sus propios textos. En el reglamento s\u00f3lo hab\u00eda una prohibici\u00f3n: escribir. La premisa detr\u00e1s de esta prohibici\u00f3n es que no es posible ense\u00f1ar a escribir, sino que el esfuerzo tiene que estar dirigido a ense\u00f1ar a crear, lo cual implica, a su vez, desandar lo que se supone que significa \u201cescribir bien\u201d. Como el cine, la fotograf\u00eda o la danza, la escritura es para Bellatin una pr\u00e1ctica art\u00edstica, es decir, un espacio libre de condicionamientos que no sean los de la propia escritura.<\/p>\n<p>Esta desarticulaci\u00f3n de las formas literarias canonizadas \u2014el Servicio Literario Obligatorio, como lo llam\u00f3 alguna vez el propio Bellatin\u2014 tambi\u00e9n se expresa en su acercamiento a otras disciplinas, en especial, la performance. En un circuito altamente formalizado como es el de los festivales literarios, en donde el uso de la palabra \u201cperformance\u201d para definir la presentaci\u00f3n de escritores tanto de narrativa como de poes\u00eda ya se ha convertido en algo habitual, Bellatin hace uso de los escenarios como actor de s\u00ed mismo. En estas intervenciones, como escribiera el artista pionero en el arte de performance, Allan Kaprow, en su manifiesto de 1966: \u201cEl arte y la vida no est\u00e1n simplemente mezclados; la identidad de cada uno es incierta\u201d. Y esa incertidumbre est\u00e1 anclada en el espacio: \u00bfen qu\u00e9 marco y en qu\u00e9 contexto, bajo qu\u00e9 reglas y respetando qu\u00e9 l\u00edmites ponemos en relaci\u00f3n estos dos t\u00e9rminos, arte y vida? Seg\u00fan Kaprow, si los encerramos en los espacios de exhibici\u00f3n convencional, la galer\u00eda, el museo, el festival o incluso, el libro, queda trazada una demarcaci\u00f3n que suprime la incertidumbre: \u201call\u00ed se nos asegura que lo que est\u00e1 contenido en el interior es arte, y que todo lo dem\u00e1s es vida\u201d.<\/p>\n<p>La clausura institucional limita el proceso creativo y la invenci\u00f3n de nuevas formas de habitar el mundo. Precisamente, al no respetar el l\u00edmite que separa arte y vida, as\u00ed como tampoco la separaci\u00f3n estricta de las diferentes disciplinas art\u00edsticas, el trabajo de Bellatin tensa a\u00fan m\u00e1s la compleja relaci\u00f3n entre ficci\u00f3n y realidad, al tiempo que suma otro problema: \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 dentro y qu\u00e9 est\u00e1 fuera del arte? Hoy, en un momento en que la literatura ha perdido gran parte de su supuesta autonom\u00eda, pareciera que el arte no puede ser determinado por su negatividad, por lo que \u201cno es\u201d arte, sino que todo, simult\u00e1neamente \u201ces\u201d y \u201cno es\u201d arte. La obra de Bellatin no da una respuesta a esta pregunta sino que la mantiene suspendida, porque quiz\u00e1, ni siquiera sea lo que m\u00e1s importa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>En 1998, Mario Bellatin fue invitado por el C\u00edrculo de Bellas Artes de la Ciudad de M\u00e9xico para ofrecer una conferencia sobre un tema poco original: \u201cMi escritor favorito\u201d. Seg\u00fan cuenta la leyenda, Bellatin discurri\u00f3 sobre un escritor japon\u00e9s, Shiki Nagaoka y, a partir de este evento, lo invitaron a dar otras charlas sobre el mismo autor, desconocido para el p\u00fablico. Estos pedidos llevaron a Bellatin a escribir una biograf\u00eda de Nagaoka, publicada tres a\u00f1os m\u00e1s tarde como <i>Shiki Nagaoka: una nariz de ficci\u00f3n<\/i> (2001). A pesar del t\u00edtulo, la prensa de la \u00e9poca no dud\u00f3 en presentarlo como una obra de no ficci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Bellatin hace un rastreo de suyo interesante y se suma a la escuela mexicana que se ha visto intrigada sobre el contenido de los escritos del occidentalmente llamado Nagaoka Shiki, al haber le\u00eddo <i>Monogatarutsis de juventud<\/i>, <i>Tratado de la lengua vigilada<\/i>, <i>Foto y palabra<\/i> y <i>Diario p\u00f3stumo<\/i>, quedando en reserva su obra fundamental. Tal obra, identificada por un ideograma, ni siquiera tiene traducci\u00f3n en su t\u00edtulo y se supone, a decir de un estudioso mexicano que vive en Tepoztl\u00e1n, que desarrolla la teor\u00eda de Nagaoka acerca de la relaci\u00f3n entre sus defectos f\u00edsicos y su escritura, pero tambi\u00e9n lo referente a episodios oscuros en su existencia. Empero, nadie ha podido traducir ese gran legado. Empantanados quedaron en el camino, de acuerdo a lo escrito por Bellatin, el mexicano Juan Rulfo (1918-1986) y el peruano Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas (1913-1969). La directora del Centro Nacional de Investigaci\u00f3n y promoci\u00f3n de la Literatura del INBA, Anamari Gomis, Frank Goldman, as\u00ed como el autor, comentar\u00e1n el libro <i>Shiki Nagaoka: Una nariz de ficci\u00f3n<\/i>, el jueves 16 de agosto en la sala &#8220;Manuel M. Ponce&#8221; del Palacio de Bellas Artes.<\/p>\n<p>Ximena Berecochea, adem\u00e1s de ser la fot\u00f3grafa que trabaj\u00f3 con Bellatin en varios proyectos y la autora de la tesis doctoral de la cual obtuve la cita precedente, aparece en el libro en cuesti\u00f3n como la responsable de la \u201crecuperaci\u00f3n iconogr\u00e1fica\u201d de los documentos fotogr\u00e1ficos de Nagaoka que forman parte del libro. Sin embargo, la serie de acontecimientos que dieron lugar a la escritura de <i>Shiki Nagaoka: una nariz de ficci\u00f3n<\/i> no tiene m\u00e1s fundamento que la propia obra, a excepci\u00f3n de algunos art\u00edculos informativos (como el que he citado) que dan cuenta del tono de verdad con el que se rode\u00f3 a la figura del escritor ap\u00f3crifo japon\u00e9s cuando se present\u00f3 el libro. La seriedad con la que Bellatin trata al supuesto autor japon\u00e9s, que se extiende a las sucesivas conferencias-performance que siguieron, incluso a\u00f1os despu\u00e9s, es acaso lo \u00fanico que prueba su existencia.<\/p>\n<p>La biograf\u00eda de Nagaoka es contempor\u00e1nea al proyecto de la Escuela Din\u00e1mica de Escritores y marca, adem\u00e1s, la aparici\u00f3n de fotograf\u00edas en los libros de Bellatin. A la narraci\u00f3n en prosa, que presenta la vida y los principales escritos de Nagaoka, se suma un ap\u00e9ndice fotogr\u00e1fico de veinticinco p\u00e1ginas, en el que se muestran objetos y fotograf\u00edas de Nagaoka, con pies de foto explicativos que relacionan las im\u00e1genes con episodios descritos anteriormente en el libro, repletos de ejercicios ecfr\u00e1sticos en los que Bellatin describe algunas de las fotos tomadas (o reveladas) por el escritor japon\u00e9s. Estas fotograf\u00edas, as\u00ed como muchas de las situaciones expuestas en el libro, son \u201ctrianguladas\u201d al final, cuando se nos presentan las im\u00e1genes que las representan, lo cual nos obliga a reconvertir la representaci\u00f3n verbal en visual.<\/p>\n<p>El hecho de que el dossier fotogr\u00e1fico, como parte de la biograf\u00eda de un personaje ficticio, funcione como desestabilizador y no como prueba o documentaci\u00f3n de una verdad externa al arte no hace m\u00e1s que aumentar las dudas acerca de lo real. Las fotograf\u00edas aparecen as\u00ed en una clave doble: pueden ser vistas como prueba de que el autor en cuesti\u00f3n es real, pero tambi\u00e9n, pueden ser un juego, un <i>trompe l&#8217;oeil<\/i> que cuestiona la autenticidad del objeto. El dispositivo fotogr\u00e1fico, hist\u00f3ricamente ligado a la producci\u00f3n de verdad, se presenta tensionado, acerc\u00e1ndonos y alej\u00e1ndonos de la realidad. Bellatin muestra que la fotograf\u00eda no es documento sino ficci\u00f3n, y recurre a ella para salvaguardar ese principio de incertidumbre sin el cual el arte dejar\u00eda de existir.<\/p>\n<p>En el espacio entre el texto y las fotograf\u00edas hay un paratexto que enumera otras obras de Nagaoka y tambi\u00e9n fuentes bibliogr\u00e1ficas, todas ellas, hasta que se demuestre lo contrario, ficticias:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>ALGUNAS OBRAS DEL AUTOR <\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>Monogatarutsis de juventud<br \/>\nTratado de la lengua vigilada<br \/>\nFotos y palabras<br \/>\nDi\u00e1rio p\u00f3stumo <\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>ALGUNAS OBRAS SOBRE EL AUTOR <\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>Conclusiones del I Seminario de Nagaokistas. Paris, 1999<br \/>\nKEENE, Donald. Literatura japonesa de posguerra.<br \/>\nNAGAOKA, Etsuko. Shiki Nagaoka: el escritor pegado a una nariz<br \/>\nSOLER FROST, Pablo. Posible Interpretaci\u00f3n de <\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es importante recordar que la biograf\u00eda lleva dos ep\u00edgrafes, ambos tomados de relatos con el mismo t\u00edtulo: \u201cLa Nariz\u201d. El primero es una cita de un cuento japon\u00e9s del siglo XIII, an\u00f3nimo; el segundo, de un cuento de Ryunosuke Akutagawa basado en el primero. La \u00faltima parte del libro, despu\u00e9s de la biograf\u00eda y el ap\u00e9ndice fotogr\u00e1fico, lleva como t\u00edtulo \u201cDos narraciones cl\u00e1sicas sobre el tema de la nariz\u201d, y presenta el contenido integral de ambas historias, que tratan de monjes con narices inusuales, como la de Nagaoka. Ambos relatos, a diferencia de las fuentes bibliogr\u00e1ficas, existen fuera del \u201cmundo Bellatin\u201d, inscritos en la tradici\u00f3n literaria japonesa y referenciados por antolog\u00edas y textos ajenos al proyecto del escritor mexicano.<\/p>\n<p>Pero Mario Bellatin siempre parece encontrar la manera, como un im\u00e1n o un agujero negro, de hacer converger el sustrato de lo real con su proyecto de ficci\u00f3n. Insin\u00faa, en la biograf\u00eda, que Akutagawa se bas\u00f3 en Shiki Nagaoka para escribir su famoso cuento, en lo que dista mucho de ser la \u00fanica referencia intertextual del libro. Tambi\u00e9n se registra la influencia de Nagaoka en escritores como Juan Rulfo y Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas, as\u00ed como una inusual visita de Junichiro Tanizaki para revelar negativos en el laboratorio de fotograf\u00eda que Nagaoka abre tras ser expulsado del monasterio, fotos que hacen referencia directa al ensayo <i>El elogio de la sombra <\/i>(1933), de Tanizaki.<\/p>\n<p>Nagaoka, seg\u00fan Bellatin, era un escritor obsesionado con las relaciones entre el lenguaje, la fotograf\u00eda y la literatura, lo que le llev\u00f3 a escribir su gran libro <i>Foto y palabra<\/i>, obra que influy\u00f3 en gran medida al cineasta Yasujiro Ozu durante el rodaje de<i> Tarde de oto\u00f1o<\/i> (1962). Pero, adem\u00e1s, su influjo se habr\u00eda extendido hasta lugares m\u00e1s remotos, como el Per\u00fa. Prueba de ello estar\u00eda en el diario p\u00f3stumo de Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas, que aparece en la biograf\u00eda de Nagaoka con una cita de dudosa procedencia: \u201cpoder ver la realidad modificada no s\u00f3lo por el lente del fot\u00f3grafo sino por la palabra escrita que acompa\u00f1a estas im\u00e1genes, es un camino que potencia infinitamente las posibilidades narrativas de la propia realidad\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p><i>Shiki Nagaoka: una nariz de ficci\u00f3n<\/i>, adem\u00e1s de tener su origen en una presentaci\u00f3n perform\u00e1tica que pone en cuesti\u00f3n la noci\u00f3n de autor, tambi\u00e9n desestabiliza la idea de libro-objeto sobre la que se asienta el edificio de la literatura. \u00bfPodr\u00edamos tratar la conferencia \u201cmentirosa\u201d de Bellatin como una obra en s\u00ed misma, o s\u00f3lo como parte de un proceso que depende del libro para su conclusi\u00f3n? \u00bfSe trata acaso de una estructura \u201cmultimedi\u00e1tica\u201d y \u201cextraliteraria\u201d que incluye la ficcionalizaci\u00f3n de los espacios acad\u00e9micos, incluso de la prensa, con la participaci\u00f3n directa de los medios de comunicaci\u00f3n? Una posible respuesta podr\u00eda encontrarse en un texto reciente de Bellatin, fruto de un taller que llev\u00f3 adelante en el teatro Cervantes de la ciudad de Buenos Aires bajo el t\u00edtulo <i>Danza sin movimiento<\/i>: \u201clo que hago fuera de mi escritura es verdaderamente parte de mi escritura. No quiero hacer performance, ni siquiera s\u00e9 exactamente lo que significa esa palabra. En esas acciones trato de dar respuesta a preguntas que surgen de la escritura\u201d.<\/p>\n<p>A menudo, esas preguntas y respuestas surgen colectivamente. Gran parte del manuscrito de <i>El jard\u00edn de la se\u00f1ora Murakami<\/i> (2001), por ejemplo, fue escrito mientras Bellatin le\u00eda el texto en voz alta e iba tachando o modificando las partes que no le \u201csonaban bien\u201d al p\u00fablico. Del mismo modo, es posible suponer que el p\u00fablico presente en las conferencias en las que Bellatin disert\u00f3 por primera vez sobre Shiki Nagaoka haya sido testigo del proceso de gestaci\u00f3n del libro, en una operaci\u00f3n de producci\u00f3n abierta, como la de un artista visual que abre al p\u00fablico las puertas de su estudio. Como sea, ese proceso abierto es controlado por el propio Bellatin: \u00e9l crea las reglas de un juego que tensa y coopta las estructuras de la realidad (la universidad, la prensa, la literatura) para volverlas escritura. No hay un Bellatin detr\u00e1s de Nagaoka, ni siquiera detr\u00e1s del propio Bellatin<i>.<\/i> La realidad nunca logra parecerse del todo a ella misma. Y siempre est\u00e1 desnuda: detr\u00e1s de sus m\u00e1scaras habr\u00e1 siempre otras m\u00e1scaras.<\/p>\n<h6>Mario Bellatin. Foto: Ana HOP.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mario Bellatin es el autor de una obra dispersa. Sus m\u00e1s de cuarenta libros fueron publicados y traducidos en los m\u00e1s diversos pa\u00edses, por editoriales con perfiles heterog\u00e9neos, que van desde grandes multinacionales a peque\u00f1as casas independientes. Pero la dispersi\u00f3n, en todo caso, tiene tanto que ver con los procedimientos que componen la obra como con su circulaci\u00f3n. En septiembre de 2018, los cr\u00edticos que otorgaron a Mario Bellatin el Premio Jos\u00e9 Donoso en Chile calificaron su proyecto literario como \u201caudaz, inquietante y original, construido como un juego perpetuo en torno a las formas convencionales de narrar y concebir el espacio literario\u201d. Si bien es casi moneda corriente que la cr\u00edtica se refiera a la obra de Bellatin como inquietante e incluso \u201cmonstruosa\u201d, quiz\u00e1s lo que realmente provoque desconcierto sea el juego que abre, m\u00e1s all\u00e1 de los soportes y los g\u00e9neros, con los l\u00edmites de la ficci\u00f3n y de lo que convencionalmente se considera \u201cliterario\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3574,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4451],"genre":[2025],"pretext":[],"section":[2420],"translator":[2492],"lal_author":[3637],"class_list":["post-3577","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-13","genre-featured-author-es","section-featured-author-mario-bellatin-es-2","translator-will-morningstar-es-2","lal_author-joao-paulo-cuenca-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3577","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3577"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3577\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32926,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3577\/revisions\/32926"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3574"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3577"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3577"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3577"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3577"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3577"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3577"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3577"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3577"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}