{"id":3567,"date":"2020-02-15T19:44:03","date_gmt":"2020-02-16T01:44:03","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/02\/necessary-evil-my-lovehate-relationship-translation-beatriz-badikiangartler\/"},"modified":"2024-07-06T16:26:02","modified_gmt":"2024-07-06T22:26:02","slug":"necessary-evil-my-lovehate-relationship-translation-beatriz-badikiangartler","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/02\/necessary-evil-my-lovehate-relationship-translation-beatriz-badikiangartler\/","title":{"rendered":"&#8220;Un mal necesario: mi relaci\u00f3n de amor-odio con la traducci\u00f3n&#8221; de Beatriz Badikian-Gartler"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 21.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 21.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>span.s1 {text-decoration: underline}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>Mi carrera como traductora comenz\u00f3 el 28 de febrero de 1970 en Nueva York, en el Bronx, para ser exacta. Puedo dar la fecha con tanta precisi\u00f3n porque ese fue el d\u00eda en que llegu\u00e9 a Estados Unidos y aterric\u00e9 en el Aeropuerto Internacional Kennedy, donde me recibieron parientes a los que nunca hab\u00eda visto que me llevaron al Bronx. Mi madre y mi padre fueron mis primeros clientes. Me ped\u00edan constantemente que les tradujera. De Nueva York a Los \u00c1ngeles y de Los \u00c1ngeles a Chicago, donde finalmente nos afincamos nueve meses despu\u00e9s, cada vez que \u00edbamos de compras, cada vez que necesit\u00e1bamos indicaciones para llegar a alguna parte en autob\u00fas, cada vez que sonaba el tel\u00e9fono en casa, yo ten\u00eda que traducir, frase tras frase, del ingl\u00e9s al griego y del griego al ingl\u00e9s. No importaba que apenas pudiera pronunciar ese idioma nuevo ni mucho menos entender a los \u201camericanos\u201d que hablaban r\u00e1pido, a menudo mascullando entre dientes, trag\u00e1ndose a veces las palabras. Seg\u00fan mi padre, yo hab\u00eda estudiado ingl\u00e9s durante diez a\u00f1os en Argentina antes de llegar a Estados Unidos, de modo que ten\u00eda que estar en condiciones de hablarlo con fluidez, entenderlo a la perfecci\u00f3n y servir de algo por una vez en la vida. Desde ese primer d\u00eda, tuve que traducir para amigos, parientes y desconocidos; para jefes y profesores y alumnos, sobre todo del ingl\u00e9s al espa\u00f1ol y del espa\u00f1ol al ingl\u00e9s, y a veces entre el ingl\u00e9s y el griego.<\/p>\n<p>Nac\u00ed en Buenos Aires. Me cri\u00e9 en una casa en la que o\u00eda cuatro idiomas distintos todos los d\u00edas; estaba acostumbrada a vivir en una especie de Torre de Babel. En casa, habl\u00e1bamos griego entre nosotros pero casi siempre espa\u00f1ol con los dem\u00e1s. Mis padres y yo viv\u00edamos sobre una casa grande en la que viv\u00eda una pareja armenia desde los a\u00f1os 1920. La pareja hablaba armenio, turco y espa\u00f1ol. Mi padre hablaba armenio, turco, griego y finalmente aprendi\u00f3 el espa\u00f1ol tambi\u00e9n. Mi madre hablaba griego y acab\u00f3 por aprender el turco y el espa\u00f1ol. De ni\u00f1a, yo pod\u00eda comunicarme en los cuatro, pero cuando llegu\u00e9 a la adolescencia olvid\u00e9 gran parte de mi armenio y mi turco. Todav\u00eda entiendo algo, sobre todo despu\u00e9s de pasar un per\u00edodo extenso en un entorno donde se habla uno de esos idiomas constantemente. Eso ocurri\u00f3 brevemente durante nuestra estad\u00eda en Los \u00c1ngeles, donde vivimos con una familia armenia que tambi\u00e9n hab\u00eda emigrado de Argentina. En el verano de 1970 fui a una escuela secundaria armenia, donde recuper\u00e9 mi fluidez e intent\u00e9 tambi\u00e9n aprender a leer y escribir el idioma. Desde entonces, lo he olvidado casi por completo. A mis ojos de ni\u00f1a, la vida diaria de nuestro hogar parec\u00eda natural. Obviamente, nunca era necesario traducir en ese entonces: todos se entend\u00edan entre s\u00ed porque siempre hab\u00eda por lo menos un idioma en com\u00fan. En los \u00faltimos a\u00f1os le\u00ed numerosos relatos y estudios sobre hijos de inmigrantes que se ven obligados a crecer r\u00e1pido y hacer de int\u00e9rpretes para sus padres, y muchas veces deben tomar decisiones que normalmente recaer\u00edan en los adultos con solo ocho, nueve o diez a\u00f1os de edad. Y si bien yo ya ten\u00eda 19 a\u00f1os cuando me toc\u00f3 esa tarea, me avergonzaba o me frustraba ante la menor dificultad cuando hablaba y traduc\u00eda para mis padres. Me pregunto si mis sentimientos encontrados acerca de la traducci\u00f3n vienen de esa \u00e9poca de mi vida, cuando no tuve m\u00e1s alternativa que traducir, que ser una Malinche moderna, obligada a ser la traductora de Hern\u00e1n Cort\u00e9s cuando invadi\u00f3 M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Las palabras de Gilles Deleuze y Felix Guattari resuenan en m\u00ed:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfCu\u00e1nta gente vive hoy en una lengua que no es la suya? \u00bfO ya, o a\u00fan, no saben siquiera la suya y apenas saben la lengua importante a la que se ven obligados a servir? Ese es el problema de los inmigrantes, sobre todo el de sus hijos; el problema de las minor\u00edas, el problema de la literatura menor, pero tambi\u00e9n es un problema para todos nosotros: \u00bfc\u00f3mo arrancar una literatura menor de su propia lengua para que cuestione a la lengua y siga una austera senda revolucionaria? \u00bfC\u00f3mo volverse n\u00f3mada e inmigrante y gitano en relaci\u00f3n con la propia lengua?<\/p>\n<p>\u201cN\u00f3mada\u201d, \u201cinmigrante\u201d, \u201cgitano\u201d; palabras que tantas veces us\u00e9 para definirme, en el t\u00edtulo de poemas y de ensayos, en los casilleros de tantos formularios de oficinas p\u00fablicas. Las preguntas de Deleuze y Guattari me retrotraen al comienzo de mi meditaci\u00f3n. Mis padres se vieron obligados a abandonar su propia lengua, la lengua con la que crecieron \u2014el griego\u2014 y vivir en otra, en una lengua extranjera. En Argentina, como inmigrantes llegados despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, tuvieron que aprender un nuevo idioma \u2014el espa\u00f1ol\u2014 para sobrevivir. Veinti\u00fan a\u00f1os despu\u00e9s, ya adultos maduros, vinieron a Estados Unidos. Una vez m\u00e1s, tuvieron que dejar una lengua con la que por fin hab\u00edan logrado sentirse en su casa para aprender una m\u00e1s: el ingl\u00e9s. Pero nunca lo aprendieron del todo, de modo que mi funci\u00f3n de vocera, de traductora, se volvi\u00f3 crucial. Cuanto m\u00e1s necesaria se hac\u00eda mi tarea traductora para nuestra supervivencia cotidiana, m\u00e1s la odiaba yo. Detestaba la energ\u00eda mental que se me exig\u00eda cada vez que deb\u00edamos v\u00e9rnoslas con empleados de tiendas, recepcionistas de consultorios m\u00e9dicos, conductores de autob\u00fas. Luego de hacer mis \u201ctrabajos forzosos\u201d en dos y a veces tres idiomas simult\u00e1neamente, volv\u00eda a casa exhausta, deseando que mis padres aprendieran ingl\u00e9s de una vez por todas, deseando que nos hubi\u00e9ramos quedado en Argentina.<\/p>\n<p>Lawrence Venuti emplea el t\u00e9rmino \u201cextranjero\u201d para referirse a un texto original, obviamente desde el punto de vista del ingl\u00e9s como la \u201cnorma\u201d, el \u201coriginal\u201d. De inmediato garabateo en el margen de mi libro: \u00bfTexto extranjero? \u00bfCu\u00e1l lo es para m\u00ed? Nac\u00ed en medio de un hogar traducido. No hab\u00eda jerarqu\u00eda, que yo recuerde, entre los cuatro idiomas que circulaban entre nuestras paredes. Sin duda, fuera de ellas se privilegiaba al espa\u00f1ol, por motivos \u201cpr\u00e1cticos\u201d. Pero dentro, intercambi\u00e1bamos palabras en un sentido y en otro, haciendo de la comodidad o la facilidad nuestro \u00fanico requisito para elegir. Desde esa \u00e9poca, sin embargo, cobr\u00e9 consciencia del poder de la lengua para crear y articular la otredad. La lengua que elijo hablar, en la que elijo escribir o de la que y a la que elijo traducir, me define. Como mujer del Tercer Mundo, debo examinar mis decisiones con atenci\u00f3n, sopesar cuidadosamente sus consecuencias. En general, cuando debo decidir si traduzco mi propia poes\u00eda o le pido a otra persona que lo haga, me niego a hacerlo yo. Empec\u00e9 a escribir poes\u00eda en Buenos Aires, en espa\u00f1ol. Ahora escribo poes\u00eda sobre todo en ingl\u00e9s, desde hace unos veinticinco a\u00f1os. Poco despu\u00e9s de haber llegado a Estados Unidos, entend\u00ed que ten\u00eda que escribir en el idioma de la mayor\u00eda si pretend\u00eda que me leyeran y me publicaran en este pa\u00eds. Sin embargo, parte de mi obra a\u00fan \u201csale\u201d en espa\u00f1ol, y con esas piezas, y con trabajos m\u00e1s antiguos, debo decidir si traducir o no. El impulso de escribir es monoling\u00fce: compongo o bien en ingl\u00e9s o bien en espa\u00f1ol. El impulso de traducir, en cambio, no es ning\u00fan impulso sino una decisi\u00f3n impuesta, una necesidad pr\u00e1ctica que requiere una soluci\u00f3n pr\u00e1ctica. De modo que el dilema prosigue: \u00bfdeber\u00eda hacerlo o no? Mi respuesta refleja que si voy a traducir mi propio poema, para eso ya escribo otro. Y puesto que cada lengua es peculiar, puesto que cada lengua funciona de maneras muy distintas y con prop\u00f3sitos bien diferentes, surge una pregunta m\u00e1s: como autora original de la traducci\u00f3n, \u00bfestoy escribiendo o estoy traduciendo? Por motivos \u201cpr\u00e1cticos\u201d, deb\u00ed traducir los poemas en espa\u00f1ol que inclu\u00ed en mi tesis doctoral. Los miembros del jurado, excepto uno de ellos, no hablaban ni le\u00edan espa\u00f1ol. Por motivos \u201cpr\u00e1cticos\u201d traduzco los poemas en espa\u00f1ol cuando leo para un p\u00fablico de habla inglesa. Pero las palabras me tropiezan en la lengua y rasgan la superficie del papel. Gracias a que traduje mi propio trabajo, llegu\u00e9 a personas que de lo contrario no habr\u00edan conocido mis pensamientos ni mis ideas, no habr\u00edan vislumbrado mis im\u00e1genes ni mis met\u00e1foras, se habr\u00edan perdido toda mi obra. As\u00ed, me digo que por lo menos tal vez puedan entender qui\u00e9n soy, en qu\u00e9 creo, pero \u2014sigo pregunt\u00e1ndome\u2014 \u00bfa qu\u00e9 precio?<\/p>\n<p>El mejor ejemplo de esa necesidad de ser muy le\u00eddo y apreciado es la decisi\u00f3n que tom\u00f3 el gran poeta indio Rabindranath Tagore al traducir su propia obra. \u00c9l cre\u00eda que su poes\u00eda bengal\u00ed era demasiado diferente para que el p\u00fablico brit\u00e1nico la tolerara, de modo que la \u201csimplific\u00f3 y edulcor\u00f3\u201d, lo que gener\u00f3 un aura de misticismo en torno a su obra \u201cque \u00e9l no se preocup\u00f3 por disipar\u201d y que le vali\u00f3 el premio Nobel de literatura en 1913. Parad\u00f3jicamente, sin embargo, \u201csus propios esfuerzos [por autotraducirse] siguen siendo el impedimento principal para disfrutar y apreciar al m\u00e1s grande poeta indio moderno para quienes no tienen m\u00e1s opci\u00f3n que leerlo en ingl\u00e9s\u201d. (Simon 150) Tagore mismo lo resumi\u00f3 mejor que nadie cuando le confes\u00f3 a Edward Thompson, especialista en su obra, \u201cque se hab\u00eda dedicado profesionalmente a \u2018falsificar [sus] propias monedas\u2019\u201d. Como escritor y traductor, Tagore se vio atrapado entre dos mundos muy distintos, con \u201cdos sistemas normativos contradictorios\u201d. \u00bfPag\u00f3 un precio por esa dicotom\u00eda? En efecto, lo que hizo fue orientalizarse, convertirse en representante de ese otro ex\u00f3tico tan atractivo para Occidente, sobre todo en aquellos a\u00f1os. Contribuy\u00f3 a lo que Gayatri Spivak llam\u00f3 el \u201corientalismo perverso\u201d que rige las relaciones culturales con el Tercer Mundo. (Simon 151)<\/p>\n<p>De hecho, Spivak es una de las pocas te\u00f3ricas culturales que habla de traducciones desde un punto de vista pr\u00e1ctico adem\u00e1s del te\u00f3rico. Me complace leer que ella tambi\u00e9n cree que \u201c[l]a traducci\u00f3n es una necesidad material\u201d porque es crucial hacer que los textos de escritores \u00e1rabes o vietnamitas, por ejemplo, sean accesibles para lectores de habla inglesa (Simon 145). Sin embargo, Simon se pregunta: \u201c\u00bfla traducci\u00f3n es una forma de hospitalidad o m\u00e1s bien una expresi\u00f3n de la ley del m\u00e1s fuerte?\u201d. En esa inquietud resuena \u201cla preocupaci\u00f3n de Spivak por las consecuencias de un movimiento generalizado de traducci\u00f3n de literatura del Tercer Mundo al ingl\u00e9s\u201d. Simon analiza la posibilidad de que la traducci\u00f3n pueda crear un \u201cuniverso literario asimilacionista montado en una \u00fanica lengua\u201d y cuestiona los \u201cefectos pr\u00e1cticos e ideol\u00f3gicos de la transferencia a gran escala de obras al ingl\u00e9s\u201d (Simon 145). Los temores de Spivak y Simon llegan al coraz\u00f3n de mi dilema, a la paradoja de mi posici\u00f3n frente a las traducciones.<\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de una d\u00e9cada me gan\u00e9 la vida como traductora profesional. Desde especificaciones t\u00e9cnicas e instrucciones m\u00e9dicas hasta poemas y cuentos cortos, para grandes multinacionales y peque\u00f1as publicaciones literarias autosolventadas, yo le\u00eda y traduc\u00eda. Pero nada me pon\u00eda tan inc\u00f3moda como trabajar para una agencia de traducci\u00f3n. Los clientes de la empresa \u2014abogados, para ser exacta\u2014 me contrataban por medio de la agencia para que interpretara oralmente del espa\u00f1ol al ingl\u00e9s y del ingl\u00e9s al espa\u00f1ol durante la declaraci\u00f3n de esposas golpeadas o en audiencias sobre beneficios de asistencia social o seguro de desempleo. Adem\u00e1s de esas declaraciones, me enviaron varias veces a traducir para una agencia de detecci\u00f3n de mentiras que se llamaba, ir\u00f3nicamente sin duda, Psychological Services, Inc.: la experiencia m\u00e1s extra\u00f1a, por lejos, de mi carrera como traductora. La situaci\u00f3n era la siguiente: una habitaci\u00f3n muy peque\u00f1a, sin ventanas, con el equipo sobre una mesa, y dos sillas, una para el cliente y una para m\u00ed. El t\u00e9cnico trabajaba de pie, hac\u00eda preguntas, miraba la aguja trazar l\u00edneas en largos pedazos de papel. Los clientes eran siempre hombres y mujeres de habla hispana que o eran sospechosos de haberles robado a sus empleadores o se postulaban a un empleo en el que deber\u00edan manejar grandes sumas de dinero u otra mercader\u00eda de valor, como joyas. El t\u00e9cnico le hac\u00eda una pregunta en ingl\u00e9s al cliente. Yo traduc\u00eda la pregunta al espa\u00f1ol y, luego de que el cliente la contestara, traduc\u00eda la respuesta al ingl\u00e9s para el t\u00e9cnico. Ten\u00eda instrucciones rigurosas de traducir fiel y objetivamente, y a tal efecto, deb\u00eda firmar una declaraci\u00f3n jurada antes de cada sesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que hac\u00eda a esos encargos tan extra\u00f1os e inc\u00f3modos era que, casi invariablemente, los clientes de la agencia buscaban en m\u00ed una especie de defensora, intentaban granjearse mi piedad y mi cooperaci\u00f3n. Sol\u00edan saludarme en espa\u00f1ol cuando entraba a la habitaci\u00f3n donde estaban sentados, ya amarrados al equipo. Se presentaban y empezaban a hablar de cualquier cosa sin importancia. Y con la misma inexorabilidad, el t\u00e9cnico se pon\u00eda nervioso y me exig\u00eda traducir cada palabra que hab\u00eda pronunciado el cliente, sin importar su contenido ni su relevancia para el procedimiento. Seg\u00fan mis instrucciones, yo no pod\u00eda hablar ni relacionarme de ninguna manera con el cliente, excepto por mi interpretaci\u00f3n de las preguntas y respuestas. Me pregunt\u00f3 c\u00f3mo estaba, le respond\u00eda. O dijo que qu\u00e9 lindo d\u00eda de sol. El t\u00e9cnico pon\u00eda cara de reprobaci\u00f3n y me recordaba que no se me permit\u00eda hablar con el cliente a menos que \u00e9l me lo instruyera. Todos los t\u00e9cnicos con los que trabaj\u00e9 eran hombres. Durante el tiempo que pas\u00e9 con la agencia, a principios y mediados de los a\u00f1os 80, nunca vi una t\u00e9cnica mujer.<\/p>\n<p>Muchas de las preguntas que hac\u00eda el t\u00e9cnico eran personales y potencialmente embarazosas para el cliente. Yo me sent\u00eda como si estuviera escuchando una conversaci\u00f3n ajena sobre un asunto muy privado. La lectura de esas interacciones a trav\u00e9s del prisma del an\u00e1lisis de clase y la etnicidad permitir\u00eda hacer un fascinante an\u00e1lisis etnogr\u00e1fico. Sherry Simon habla de la creciente pluralidad de la cultura contempor\u00e1nea, donde diversas lenguas habitan el mismo espacio y dan lugar a textos que la autora define como \u201cescritura fronteriza\u201d en las \u00e1reas que Mary Louise Pratt denomin\u00f3 con mucho acierto la \u201czona de contacto\u201d. Hist\u00f3ricamente hablando, las relaciones establecidas en esas \u00e1reas brotaron del dominio colonial, caracterizado por la desigualdad, el conflicto y la coerci\u00f3n (161). En la \u201czona de contacto\u201d de la peque\u00f1a habitaci\u00f3n donde se realizaban las pruebas, donde los clientes eran hispanos, donde los t\u00e9cnicos eran blancos, mi funci\u00f3n era mediar entre ambos grupos, una informante posmoderna, una intermediaria cultural. La desigualdad, el conflicto y la coerci\u00f3n gozaban de muy buena salud en esa habitaci\u00f3n. Pero yo, con mis instrucciones estrictas de ser objetiva y literal, y por lo tanto neutral, estaba atrapada entre dos mundos, y mis lealtades se desplazaban entre dos personas que representaban cientos de a\u00f1os de dominaci\u00f3n y opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Volviendo a la figura de la Malinche, yo recreaba su funci\u00f3n de traductora, aunque en circunstancias muy distintas. Si bien los traductores han sido hist\u00f3ricamente olvidados o ignorados, y m\u00e1s a\u00fan las traductoras, la Malinche se destaca como una excepci\u00f3n poderosa y controvertida a esa regla. Vilipendiada por un lado por entregar el gran Imperio Azteca a los espa\u00f1oles, por el otro, en los \u00faltimos diez a\u00f1os, se ha convertido en \u201cun modelo ambiguo\u201d para las escritoras chicanas, y para las mujeres en general, para las que \u201cha pasado a ser un s\u00edmbolo de la cruza de culturas, que glorifica la mezcla al punto de la impureza y representa el poder y los peligros asociados con la funci\u00f3n de intermediario\u201d. Como versi\u00f3n contempor\u00e1nea de la Malinche, yo estaba bien consciente de las tensiones entre las partes desiguales, \u201clos conflictos\u201d que sugiere Simon \u201centre lealtad y autoridad, agencia y sumisi\u00f3n\u201d (Simon 41). Estaba entre el cliente y el t\u00e9cnico, se esperaba de m\u00ed que satisficiera a ambos sin perder mi postura neutral, y mi lealtad para con el cliente a menudo enfurec\u00eda a la figura de autoridad del t\u00e9cnico. Yo ejerc\u00eda agencia con el cliente y sumisi\u00f3n con el t\u00e9cnico; de ah\u00ed mi incomodidad.<\/p>\n<p>Si Lawrence Venuti est\u00e1 en lo cierto al afirmar que el objetivo de la traducci\u00f3n es \u201crecuperar al otro cultural como lo mismo, lo reconocible, incluso lo familiar\u201d, si est\u00e1 en lo cierto cuando afirma que traducir es domesticar y que eso solo puede realizarse por medio de la violencia (18), mi funci\u00f3n como intermediaria, como traductora, era asistir en la violencia cometida contra los clientes, contra los textos. En cambio, si la conexi\u00f3n de Derrida entre traducci\u00f3n y supervivencia ofrece una descripci\u00f3n m\u00e1s exacta (Benjamin 5), mi funci\u00f3n resulta m\u00e1s ben\u00e9fica, menos destructiva. Jacques Derrida relaciona la supervivencia y la traducci\u00f3n de esta manera:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>\u00dcbersetzung <\/i>y \u00abtraducci\u00f3n\u00bb equ\u00edvocamente superan la p\u00e9rdida de un objeto en el curso de un combate equ\u00edvoco. Un texto solamente puede ser vigente si sobrevive, y solamente puede sobrevivir si es a la vez traducible e intraducible [\u2026] <i>Totalmente traducible, desaparece como contexto <\/i>[<i>texte<\/i>]<i>, como escritura, como cuerpo ling\u00fc\u00edstico. Totalmente intraducible, incluso dentro de lo que es considerado nada m\u00e1s que un lenguaje, muere de inmediato<\/i> (citado en Benjamin 5)<\/p>\n<p>Ya sean literarias, t\u00e9cnicas o simplemente pr\u00e1cticas, las traducciones siguen engendrando encendidos debates acerca de su exactitud y fidelidad. Desde el ret\u00f3rico franc\u00e9s Menage, que, en el siglo XVII, introdujo el adagio de que \u201cigual que las mujeres, las traducciones deben ser hermosas o fieles\u201d (Simon 10) hasta eruditos contempor\u00e1neos como George Steiner, que describe a la traducci\u00f3n \u201cusando [las] met\u00e1foras agresivamente masculinas\u201d (Simon 144) de penetraci\u00f3n sexual y control, y la teor\u00eda de la entrega de Gayatri Spivak, cada te\u00f3rico presenta su metodolog\u00eda de la traducci\u00f3n con una pasi\u00f3n que delata su compromiso personal.<\/p>\n<p>Puesto que hoy en d\u00eda vivimos m\u00e1s que nunca en un mundo profundamente hibridizado donde las culturas se encuentran, se superponen y se fusionan, las traducciones siguen siendo una necesidad (y seguir\u00e1n si\u00e9ndolo a menos que todos aprendamos los idiomas de todos los dem\u00e1s o que se adopte una lengua universal. Pienso aqu\u00ed en las campa\u00f1as libradas por algunos ling\u00fcistas en pos de establecer el esperanto como idioma universal. A pesar de lo l\u00f3gico de esa idea, el rechazo ha sido un\u00e1nime: la gente prefiere mantener su individualidad y su subjetividad en la forma de su propia lengua, por dif\u00edcil o impr\u00e1ctico que sea). Bien consciente de esa realidad, considero que las respuestas a las preguntas acerca de la precisi\u00f3n, la fidelidad, la violencia etnoc\u00e9ntrica y la entrega yacen en alguna parte del \u201cpasaje y el conflicto entre\u201d la traducibilidad y la intraducibilidad, haci\u00e9ndome eco de Derrida, para quien \u201ctodo texto es al mismo tiempo traducible e intraducible\u201d (Benjamin 1-5), en los espacios intersticiales entre un texto y su traducci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Traducido por Carolina Friszman<\/p>\n<p><b>Obras citadas<\/b><\/p>\n<p>Benjamin, Andrew.\u00a0<em>Translation and the Nature of Philosophy: A New Theory of Words<\/em>.\u00a0Londres y Nueva York: Routledge, 1989.<\/p>\n<p>Kelley, Tina.\u00a0&#8220;It Is for You Defective Day of Hats, No?&#8221;\u00a0<em>New York Times<\/em>,\u00a030 de abril de 1998, ed. nac.: D1+.<\/p>\n<p>Simon, Sherry.\u00a0<em>Gender in Translation: Cultural Identity and the Politics of Transmission<\/em>.\u00a0Londres y Nueva York: Routledge, 1996.<\/p>\n<p>Venuti, Lawrence.\u00a0<em>The Translator&#8217;s Invisibility: A History of Translation<\/em>.\u00a0 Londres y Nueva York: Routledge, 1995.<\/p>\n<h6>Estaci\u00f3n de metro de Calle 149\u2013Grand Concourse, el Bronx, Nueva York. Foto:\u00a0Michal Balog, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi carrera como traductora comenz\u00f3 el 28 de febrero de 1970 en Nueva York, en el Bronx, para ser exacta. Puedo dar la fecha con tanta precisi\u00f3n porque ese fue el d\u00eda en que llegu\u00e9 a Estados Unidos y aterric\u00e9 en el Aeropuerto Internacional Kennedy, donde me recibieron parientes a los que nunca hab\u00eda visto que me llevaron al Bronx.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3564,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4451,2954],"genre":[2026],"pretext":[],"section":[2406],"translator":[2633],"lal_author":[3180],"class_list":["post-3567","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-13","tag-translation-es","genre-on-translation-es","section-on-translation-seeking-publisher-es-2","translator-carolina-friszman-es-2","lal_author-beatriz-badikian-gartler-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3567","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3567"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3567\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35891,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3567\/revisions\/35891"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3564"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3567"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3567"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3567"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3567"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3567"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}