{"id":35253,"date":"2024-06-08T13:03:28","date_gmt":"2024-06-08T19:03:28","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=35253"},"modified":"2024-06-27T12:49:59","modified_gmt":"2024-06-27T18:49:59","slug":"muerte-con-campanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/06\/muerte-con-campanas\/","title":{"rendered":"Muerte con campanas\u00a0"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">El golpe de un objeto contundente se escuch\u00f3 en la escalera. A trav\u00e9s de la mirilla, la vecina vio subir a una mujer embutida en un vestido amarillo. Euf\u00f3rica, todo en ella parec\u00eda brincar: las carnes copiosas, los ricitos negros, la boca redondita y cursi pintada de rojo; Betty Boop tropical aplastando bajo el brazo una cartera. Detr\u00e1s, un cortejo de tipos sudorosos arrastraba una cama Reina Ana y un dosel.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Ya falta poco! \u00a1Es aqu\u00ed, en el fondo! \u2013anim\u00f3 Olinda sin poder ocultar la desesperaci\u00f3n. Cada vez que las patas cabriol\u00e9 se atascaban en el estrecho pasillo pensaba en el barniz y daba un respingo. Con mucho esfuerzo lograron subirla, pasarla por la puerta de un apartamento con techos altos y un balc\u00f3n que, abierto de par en par, le daba paso al verano habanero. A lo lejos, la Virgen de la Iglesia del Carmen se recortaba contra un cielo blanco, toda la ciudad una postal del deterioro. Cuando depositaron la cama en el cuarto \u2013una tarea dif\u00edcil considerando el poqu\u00edsimo espacio que dejaban el escaparate y la c\u00f3moda, tambi\u00e9n Reina Ana\u2013 , Olinda junt\u00f3 las palmas en \u00e9xtasis con un desbarajuste de pulseras. Luego instalaron el dosel y ella, adem\u00e1s de pagarles generosamente, hizo caf\u00e9 para confirmar su agradecimiento. Uno de los hombres pase\u00f3 la mirada por el apartamento.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Oye, pero esto parece un museo! \u2013exclam\u00f3 pasmado. Ciertamente, era un lugar particular, un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">capriccio <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">entre el humo de guaguas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando conoci\u00f3 a Armando, una tarde en Coppelia, \u00e9l le\u00eda una edici\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pap\u00e1 Goriot <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">con letras doradas impresas en el lomo. Ese hombre ten\u00eda que ser especial. Casarse con \u00e9l \u2013cuya promisoria carrera como ingeniero agr\u00f3nomo auguraba un puesto en un ministerio\u2013 confirmaba el destino de gran se\u00f1ora que hab\u00eda intuido para s\u00ed misma. Tendr\u00edan hijos a los que educar\u00eda para que se convirtieran en personas importantes. Pero no hubo puesto ni futuro encumbrado, tampoco hijos. Armando termin\u00f3 en una f\u00e1brica de camisas, rob\u00e1ndose los cortes de tela para revenderlos en la calle y ella, como dependienta de una tiendita anodina en Centro Habana.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para compensar, convirti\u00f3 la casa en un imperio kitsch. Norton, un pich\u00f3n de jamaiquino que conoc\u00eda La Habana al dedillo y sab\u00eda de antig\u00fcedades, hac\u00eda las veces de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">dealer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Muebles de caoba, tapeticos de crochet y pastorcitas de porcelana conviv\u00edan con vajillas de Bavaria y un viejo, pero todav\u00eda activo, reloj de campana. Como \u00fanico detalle de modernidad, un retrato de Camilo y un almanaque con beldades en tanga. Fue Norton quien le consigui\u00f3 la cama, una viejita en Lawton la vend\u00eda por trescientos pesos. Ahora pod\u00eda pasar cualquier cosa, redoblarse los apagones y arreciar el hambre, pero ella dorm\u00eda en una Reina Ana, su forma de rebeli\u00f3n y resistencia, lo \u00fanico que no podr\u00edan quitarle.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los hombres se fueron. Se qued\u00f3 sola, felizmente entregada a la contemplaci\u00f3n de platos y porcelanas. La luz empezaba a disolverse y Armando llegar\u00eda pronto. Lo esper\u00f3 en el sof\u00e1, con pose de maja vestida y cara de cumplea\u00f1os.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Te tengo una sorpresa!<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfHoy quitan la luz?<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013No, hoy no toca. \u00a1Oye! \u00bfT\u00fa me o\u00edste? Te tengo una sorpresa.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013S\u00ed, mi china, disculpa. Es que estoy muerto \u2013respondi\u00f3 con des\u00e1nimo mientras guardaba la bicicleta\u2013. El d\u00eda fue mal\u00edsimo, el inspector apareci\u00f3 de repente.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para disimular los cortes faltantes tuvieron que poner las telas grandes encima. Si los cog\u00edan, los met\u00edan presos y, adem\u00e1s, estaba el calor: un vapor espeso que engrasaba la piel y el alma. Los ventiladores chinos de la f\u00e1brica no eran suficientes para espantar el verano aplastante de la isla. La fatiga, apuntalada por el hambre y las horas de pedaleo en bicicleta, hac\u00eda que los trabajadores se desvanecieran con frecuencia. Toda la isla un sopor, un pu\u00f1ado de moscas sobre la rueda inm\u00f3vil del destino.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013A ver, ens\u00e9\u00f1ame tu sorpresa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Cierra los ojos! \u2013Olinda lo cogi\u00f3 de la mano y lo guio hasta el cuarto\u2013. \u00a1Ahora, \u00e1brelos!\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Ah&#8230; est\u00e1 bonita.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfBonita? \u00bfEso es todo lo que vas a decir?<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013No, no. Est\u00e1 bella, como todo lo tuyo \u2013Empez\u00f3 a besuquearle el cuello\u2013. Ah\u00ed vamos a dormir como reyes, a hacer de todo, como reyes. Ahora dame la toalla, que voy a ba\u00f1arme.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su entusiasmo sonaba falso. Olinda escuch\u00f3 el agua reventar contra los azulejos, mientras serv\u00eda un plato de arroz con frijoles y se preparaba para ver <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00eda y noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, lo mismo que probablemente hac\u00edan todas las familias cubanas a esa hora si ten\u00edan electricidad. En ese cap\u00edtulo se resolver\u00eda un crimen por arma de fuego ocurrido en la parada de una guagua, pero lo que m\u00e1s le importaba a Olinda era la subtrama del posible quiebre conyugal de Pablo y Elia. Finalmente, ella le hab\u00eda dicho que ayudarla a fregar los platos nada ten\u00eda que ver con la verdadera solidaridad de un matrimonio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Armando sali\u00f3 del ba\u00f1o y se sent\u00f3 a comer. Bajo la luz del comedor, su rostro se ve\u00eda amarillento. No habl\u00f3, los \u00fanicos sonidos eran el ruido de la cuchara contra el plato y las voces apagadas del televisor. Olinda lo miraba con el ce\u00f1o fruncido.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfY qu\u00e9 te pasa a ti?<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Ya te dije, estoy cansado&#8230;<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013T\u00fa me disculpas, Armando, pero yo s\u00e9 cu\u00e1ndo pasa algo y cu\u00e1ndo est\u00e1s cansado. \u00bfQu\u00e9 te pasa?<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Armando solt\u00f3 la cuchara y se agarr\u00f3 la cabeza con las manos.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Oli, tengo algo que decirte\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella se mare\u00f3. \u00bfY ahora qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Deja el misterio, dispara.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfT\u00fa te acuerdas de Rafelito, el chamaquito que trabaja conmigo?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013S\u00ed, claro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Bueno, est\u00e1 como Alberto el militar, que sali\u00f3 en la procesi\u00f3n&#8230;\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfQu\u00e9?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Echando un bote a la mar&#8230; Se va, Oli, se va. Est\u00e1 construyendo una balsa. \u00a1Algo mejor que una balsa! Lo tiene todo planeado y yo me voy con \u00e9l. \u00a1Nos vamos!\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Termina de comer, dale, que ya empieza <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00eda y noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfT\u00fa me est\u00e1s oyendo? Nos vamos. No aguanto m\u00e1s, no puedo con esto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la televisi\u00f3n empez\u00f3 a sonar la intro de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00eda y noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Olinda se levant\u00f3 y empez\u00f3 a amontonar los platos. Armando la sigui\u00f3 con la mirada. En la cocina, explot\u00f3.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfY de verdad t\u00fa crees que eso es as\u00ed? \u00bfIrse y ya? \u00bfC\u00f3mo sabes t\u00fa que Rafelito no es tremendo chivat\u00f3n? \u00bfT\u00fa sabes cu\u00e1ntos a\u00f1os son si nos cogen? \u00bfT\u00fa tienes idea de la cantidad de gente que se ha muerto en el mar? Adem\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n carajo te dijo que yo quiero irme en una balsa? \u00a1Es que t\u00fa no puedes estar hablando en serio!\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Pero es en serio! \u00a1Ven, si\u00e9ntate!<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1No me da la gana!<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Que te sientes, cojones!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se le salieron las l\u00e1grimas. No soportaba que le gritaran y Armando no le gritaba ni le dec\u00eda malas palabras. Esa ira repentina la asust\u00f3, le pareci\u00f3 un ave de mal ag\u00fcero. Temblorosa, se sent\u00f3 junto a \u00e9l. Sab\u00eda que no estaba mintiendo porque \u00e9l mismo hab\u00eda visto los planos de la balsa, tambi\u00e9n la desesperaci\u00f3n de la mam\u00e1.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Una angustia as\u00ed no puede fingirse. Adem\u00e1s, ya conozco el plan, yo mismo estoy ayudando a organizarlo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se ir\u00edan en abril del a\u00f1o siguiente. Saldr\u00edan de Santa Clara, donde viv\u00eda el t\u00edo de Rafelito y, si ten\u00edan suerte, llegar\u00edan a los islotes de Key West. Ese t\u00edo, que hab\u00eda sido pescador toda la vida, hab\u00eda trazado una ruta; en las cercan\u00edas de Bahamas podr\u00edan descansar un rato. La embarcaci\u00f3n ser\u00eda segura, flotar\u00eda sobre tubos de acero. Tambi\u00e9n le a\u00f1adir\u00edan un motor de tractor ruso y una vela. Por supuesto, tendr\u00eda remos, por si falla el motor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Acu\u00e9rdate de que Rafelito estudi\u00f3 en la CUJAE y le mete a la ingenier\u00eda. \u00a1Mima, lo que vamos a meter es la Kontiki!<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Pero&#8230; Armando, \u00a1faltan nueve meses! \u00bfQu\u00e9 hago con la casa y con los muebles? \u2013Olinda solloz\u00f3\u2013. \u00a1Me hubieras dicho antes y no me hubiera matao pa\u2019 comprar la cama!\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Podemos vender las cosas. Va a hacer falta dinero pa\u2019 construir el barco. Lo que sobre, nos lo llevamos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Empez\u00f3 a llorar. Esas vajillas y butacones eran su patrimonio. \u00bfC\u00f3mo cre\u00eda \u00e9l, c\u00f3mo osaba pensar que pod\u00eda deshacerse de su patrimonio?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfQu\u00e9 patrimonio, Olinda? \u00bfPlatos de porcelana para qu\u00e9? \u00bfPara llenarlos de arroz con frijoles? \u00a1No me jodas, chica!\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se levant\u00f3 ofendida y se meti\u00f3 en el cuarto. Si hubiera podido gritar, lo hubiese hecho tan alto que solo los perros hubiesen escuchado. \u00bfQuedaban perros en La Habana? Se tap\u00f3 completa, se hundi\u00f3 en el abismo de las patas cabriol\u00e9.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los meses siguientes fueron un v\u00e9rtigo. A punta de los bienes de su mujer, Armando se convirti\u00f3 en el socio capitalista de la empresa. La Habana se hab\u00eda vuelto una buena plaza para el mercado de antig\u00fcedades, muchas familias conservaban reliquias familiares \u2013no por conciencia patrimonial o sentimental, sino porque no quedaba otro remedio\u2013 y se vend\u00edan bien a coleccionistas y marchantes que, disfrazados de turistas cualesquiera, las compraban a precios rid\u00edculos. Primero se fueron las joyas que Olinda hered\u00f3 de su abuela: el anillo de oro con circones, el prendedor de plata, las perlas (se neg\u00f3 a desprenderse de su anillo de compromiso, de oro blanco. Si la balsa se hund\u00eda, el anillo se hund\u00eda con ella. Si se la com\u00edan los tiburones, se tragar\u00edan tambi\u00e9n el anillo). Despu\u00e9s siguieron los muebles. Norton, sin preguntar demasiado, se encarg\u00f3 de conseguir los mejores tratos. Con el dinero que les dieron por los butacones, compraron dos tubos de acero. Se los vendi\u00f3 un guajiro que trabajaba en La Antillana y tuvieron que buscarlos, de noche, en un camioncito destartalado que daba tumbos por las calles de El Cotorro. El otro par lo resolvieron con un socio que, a su vez, ten\u00eda otro socio que trabajaba en la construcci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Santa Clara, la nueva Kontiki avanzaba de acuerdo con lo planeado. \u00a1Con eficiencia revolucionaria, compa\u00f1ero!, bromeaban Armando y Rafelito. Lo m\u00e1s dif\u00edcil fue el motor. Un tipo que trabajaba en la UBPC de Arroyo Naranjo ped\u00eda doscientos d\u00f3lares. Llorosa, Olinda se despidi\u00f3 de su juego de comedor. Ese d\u00eda no quiso comer, ni siquiera ver <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00eda y noche<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En vano, Armando intent\u00f3 consolarla: le habl\u00f3 de muebles, de todos los estilos, que comprar\u00edan al llegar a Miami; de l\u00e1mparas Tiffany regateadas a jud\u00edos en Nueva York, de esmeraldas y diamantes corte Asscher. Pero no se trataba de los muebles, sino de su vida, arrasada finalmente por la mediocridad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Siguieron las figuritas de porcelana, los platos y las fuentes. La coqueta la vendieron para comprar las lonas y hacer la vela. El apartamento fue qued\u00e1ndose vac\u00edo, desnudas las paredes. El imperio de Olinda se convirti\u00f3 en un erial y esa misma desolaci\u00f3n arras\u00f3 con ella, descuidados los rizos, la boca sin pintura siempre colgando. Faltaban dos meses para la partida y Armando pasaba casi todo el tiempo en Santa Clara. Cuando volv\u00eda, solo hablaba de materiales y progresos, de rutas e islotes, de lo que har\u00edan y no har\u00edan al llegar a Miami. Vista desde afuera, la embarcaci\u00f3n era un ripio absurdo, un ensamblaje de objetos dis\u00edmiles que hubiese hecho la delicia de los surrealistas: el encuentro no del paraguas y la m\u00e1quina de coser, sino de lonas de cami\u00f3n, tubos de metal y un motor ruso. Sin embargo, \u00e9l estaba convencido de que era un tesoro de la ingenier\u00eda naval y el dise\u00f1o aplicado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un s\u00e1bado apareci\u00f3 con la ropa sucia, ojeras moradas y aire de triunfo. Se hizo un vasito de agua con az\u00facar y se sent\u00f3 en la mesita pl\u00e1stica con la que hab\u00edan sustituido el antiguo juego de comedor. En la cocina, Olinda se empe\u00f1aba en una nueva receta de leche condensada hecha con leche en polvo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Mima, tengo una buena noticia! \u00a1Ya est\u00e1 lista, ya casi no le falta nada! \u00a1Es hora de que empecemos a recoger! \u2013El ruido r\u00edtmico y continuo del tenedor fue la \u00fanica respuesta.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Armando sigui\u00f3 con la lista de lo que deb\u00edan resolver: ropa blanca para el d\u00eda y negra para la noche, que retuviera calor. Le hab\u00edan dicho que se volv\u00eda t\u00e9rmica si la forraban por dentro con peri\u00f3dico. \u00a1Que el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Granma<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sirva para algo que no sea limpiarse el culo! Tambi\u00e9n ten\u00edan que encerar las mochilitas donde llevar\u00edan los papeles importantes, para protegerlas del agua. A efectos de terminar la embarcaci\u00f3n, lo \u00fanico que faltaba era la base que ir\u00eda sobre las tablas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella sigui\u00f3 batiendo, esperando que Armando terminara su mon\u00f3logo, pero hubo despu\u00e9s un largo silencio. Se limpi\u00f3 las manos en el delantal y sali\u00f3. Armando no estaba en el comedor ni en la sala. Lo encontr\u00f3 en el cuarto, la mirada fija sobre la cama.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00a1Ni se te ocurra! \u00a1La cama ni se te ocurra! \u2013grit\u00f3 ella y se abalanz\u00f3 sobre \u00e9l, que arrancaba las s\u00e1banas. Olinda las cogi\u00f3 e intent\u00f3 ponerlas en su lugar, pero un empuj\u00f3n la lanz\u00f3 contra la pared. Acurrucada en la esquina, lo vio desmontar todo y buscar un serrucho, vio los dientes morder la carne de la madera. Dos horas m\u00e1s tarde, los tablones se amontonaban desmembrados, las patas cabriol\u00e9 desperdigadas y solas. Armando se fue y volvi\u00f3 con dos tipos. Entre todos, se llevaron las cosas. Una vez sola, se tir\u00f3 sobre el colch\u00f3n y llor\u00f3 hasta quedarse dormida. Cuando despert\u00f3, hab\u00eda anochecido. Busc\u00f3 a tientas el interruptor. No hab\u00eda luz.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la oscuridad, Centro Habana era una masa silenciosa, casi pod\u00eda escucharse el mar. Se par\u00f3 en el balc\u00f3n y respir\u00f3 profundo, el aire ol\u00eda a basura y salitre. La Virgen del Carmen parec\u00eda un espectro, recortada contra el cielo pizarra. Una parejita pas\u00f3 por la calle y sus risas reventaron la tristeza de una ciudad olvidada por los dioses. Record\u00f3 sus primeros a\u00f1os con Armando, c\u00f3mo la hac\u00eda re\u00edr y, a sus pies, el vac\u00edo se hizo un llamado. Entonces lo sinti\u00f3 entrar, acercarse sigiloso, abrazarla por la espalda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Perd\u00f3name, china \u2013dijo en susurros\u2013. T\u00fa sabes que no soy as\u00ed, pero es que me vuelvo loco, este pa\u00eds me vuelve loco. \u00bfDe qu\u00e9 nos valen los muebles lindos, las cosas lindas, si no podemos comer, decidir, hablar?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Es gracioso, \u00bfno? Una cama Reina Ana \u2013Olinda se dio la vuelta. Hab\u00eda en su rostro una ajada resignaci\u00f3n\u2013. Supongo que, al final, eso tambi\u00e9n es esta isla: un mueble de estilo convertido en una balsa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa semana terminaron de recoger, se ir\u00edan unos d\u00edas antes para Santa Clara. Apenas se despidieron de familiares y amigos, a los vecinos les dijeron que Armando hab\u00eda sido transferido a provincia. El d\u00eda de la partida, \u00e9l baj\u00f3 primero y Olinda se qued\u00f3 en la entrada, mir\u00f3 su casa por \u00faltima vez. \u00bfQu\u00e9 le esperaba? La imagen del mar, un mar como un desierto de agua, le dio escalofr\u00edos. \u00bfLlegar\u00edan? \u00bfDar\u00eda la talla aquella embarcaci\u00f3n, su cama Reina Ana? En la sala, solo quedaban el reloj, Camilo y la beldad en tanga. Dijo adi\u00f3s y cerr\u00f3 la puerta. Las agujas marcaron las once, las campanadas temblaron sobre el suelo vac\u00edo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"34983\" class=\"elementor elementor-34983\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"0c361a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7bf5823 elementor-align-center elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7bf5823\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-30\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">COMPRA LOS LIBROS DESTACADOS EN ESTE N\u00daMERO EN NUESTRA P\u00c1GINA DE BOOKSHOP<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Carlos Torres, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El golpe de un objeto contundente se escuch\u00f3 en la escalera. 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