{"id":34644,"date":"2024-06-04T11:01:24","date_gmt":"2024-06-04T17:01:24","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=34644"},"modified":"2024-06-27T13:12:46","modified_gmt":"2024-06-27T19:12:46","slug":"ensayo-ganador-anatomias-imperceptibles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/06\/ensayo-ganador-anatomias-imperceptibles\/","title":{"rendered":"ENSAYO GANADOR: Anatom\u00edas imperceptibles"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Nota del editor:\u00a0<\/i><\/b><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nos complace publicar, en edici\u00f3n biling\u00fce, el ensayo ganador de nuestro segundo\u00a0Concurso de Ensayos Literarios:\u00a0\u201cAnatom\u00edas imperceptibles\u201d\u00a0del escritor y acad\u00e9mico mexicano Guillermo Jes\u00fas Fajardo Sotelo. Sobre el ensayo, el jurado del premio dijo lo siguiente:<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cAnatom\u00edas imperceptibles\u201d, del escritor y acad\u00e9mico mexicano Guillermo Jes\u00fas Fajardo Sotelo, es un ensayo que, partiendo de una condici\u00f3n gen\u00e9tica, desarrolla un penetrante discurso sobre la salud personal, las dimensiones de una extra\u00f1\u00edsima patolog\u00eda y sus v\u00ednculos con la creaci\u00f3n literaria. Es un ensayo que muestra equilibrio entre lo confesional, la indagaci\u00f3n intelectual, el aspecto cl\u00ednico y los referentes literarios. Se trata, igualmente, de una peque\u00f1a \u00e9pica de vida y de las preguntas sobre las exigencias del cuerpo, o como lo llama el propio Fajardo Sotelo: un \u201ccuerpo anat\u00f3micamente desobediente\u201d.<\/span><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">S\u00ed: mi coraz\u00f3n palpita del lado derecho de mi cuerpo. Nac\u00ed con una rara condici\u00f3n gen\u00e9tica llamada\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">situs inversus totalis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: es decir, todos mis \u00f3rganos cohabitan, como en un vecindario abigarrado, del otro lado del que deber\u00edan estar. Entre los t\u00e9rminos m\u00e9dicos que me catalogan como rareza poseo \u2013nuestros defectos tambi\u00e9n nos pertenecen\u2013 una dextrocardia y un soplo en el coraz\u00f3n, pues una de mis v\u00e1lvulas no funciona como deber\u00eda, la tric\u00faspide, para ser exactos. Nunca le he pedido explicaciones a la naturaleza, tampoco a la medicina: la primera me mostrar\u00eda un concierto innombrable de fen\u00f3menos inexplicables, la segunda me dir\u00eda que se debe a una mutaci\u00f3n en los genes \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ANKS3, NME7, NODAL, CCDC11, WDR16, MMP21, PKD1L1<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">DNAH9<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, y que ambos padres contribuyen al fen\u00f3meno.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A pesar de esta curiosa patolog\u00eda mi cuerpo funciona normalmente, quiz\u00e1 de milagro. Hace algunos a\u00f1os, sin embargo, me ocurri\u00f3 algo que ahora llamo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Evento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, suceso que, hasta la fecha, ninguno de mis cardi\u00f3logos ha podido explicar: una noche, mientras dorm\u00eda, me levant\u00e9 acalorado y con un fuerte mareo. Confundido, me di cuenta de que mi coraz\u00f3n estaba latiendo con furia, como si quisiese explotar, como si me estuviese reclamando \u2013por primera vez\u2013 su posici\u00f3n en mi cuerpo, la extra\u00f1eza de verse desplazado a una geograf\u00eda innatural, anat\u00f3micamente incorrecta. Como pude, alcanc\u00e9 la puerta y alert\u00e9 a Erin, mi esposa, quien logr\u00f3 tranquilizarme. No tuvimos que hablarle al 911: as\u00ed como aquello inici\u00f3, tambi\u00e9n se fue. Siri Hustvedt, en su libro, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La mujer temblorosa o la historia de mis nervios <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Seix Barral, 2020), cuenta que mientras hablaba en p\u00fablico por la muerte de su padre, comenz\u00f3 a temblar sin control. \u201cMis rodillas chocaban una contra otra. Temblaba como si fuera presa de un ataque epil\u00e9ptico. Lo incre\u00edble era que no me afectaba la voz en absoluto. Hablaba como si siguiera impert\u00e9rrita\u201d. Esa experiencia lanz\u00f3 a Hustvedt a escribir sobre su experiencia para entender qu\u00e9 fue lo que sucedi\u00f3 aquel d\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Creo que este intento, m\u00ednimo y superficial, parte de un impulso similar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hace algunos a\u00f1os, antes de decidir irme a estudiar literatura a Estados Unidos, me un\u00ed a un taller de ensayo en la Ciudad de M\u00e9xico. Fue ah\u00ed cuando por primera vez tuve ganas de escribir sobre mi cuerpo anat\u00f3micamente desobediente, aunque lo hice en tercera persona. Sin embargo, despu\u00e9s de leer\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Examen de mi padre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0(Alfaguara, 2016) de Jorge Volpi se abalanz\u00f3 sobre m\u00ed la necesidad de confesar esta aparente rareza que, sin embargo, no se ve, ni tampoco se siente. Al igual que los temblores de Hustvedt, yo tampoco supe \u2013ni s\u00e9\u2013 qu\u00e9 fue lo que me sucedi\u00f3 aquella noche, durante <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Evento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. \u00bfY si mi cuerpo reaccion\u00f3 a una pesadilla inexplicable mientras dorm\u00eda? \u00bfY si es una premonici\u00f3n de lo que me espera en el futuro? \u00bfY si dorm\u00eda en una postura incorrecta? Hice una cita en el Departamento de Cardiolog\u00eda de la Universidad de Minnesota, donde estudiaba el doctorado. Le pregunt\u00e9 a la cardi\u00f3loga si hab\u00eda sido un ataque al coraz\u00f3n. \u201cNo. Un ataque al coraz\u00f3n no desaparece de pronto\u201d, me dijo. Me hicieron pruebas f\u00edsicas, crearon un mapa entero de mi cuerpo, me prescribieron betabloqueadores, pero la explicaci\u00f3n de lo que me sucedi\u00f3 aquella noche sigue envuelta en el misterio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed lo relata Chavoret Jaruboon en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El \u00faltimo verdugo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Maverick House, 2011), sus memorias como ejecutor para el gobierno de Tailandia. Jaruboon cuenta que una mujer, Ginggaew Lorsoungnern y otras seis personas, decidieron secuestrar al hijo de seis a\u00f1os de sus antiguos empleadores. Fue la propia Lorsoungnern la que tom\u00f3 al ni\u00f1o despu\u00e9s de la escuela y lo condujo a su escondite, donde ser\u00eda resguardado hasta que se les entregara el dinero. Una vez que lo secuestraron, decidieron asesinarlo, pues sus padres no pudieron encontrar el lugar exacto para entregar el dinero del rescate. Los c\u00f3mplices de Lorsoungnern lo apu\u00f1alaron y lo enterraron vivo. Las autoridades tailandesas pronto los encontraron y condenaron a tres de los conspiradores a la pena de muerte, incluyendo a Lorsoungnern. La ma\u00f1ana del 13 de enero de 1979, Lorsoungnern fue presentada ante un escuadr\u00f3n de fusilamiento. Se desmay\u00f3 varias veces, pidiendo clemencia. La amarraron para inmovilizarla y, con una pantalla blanca, se indic\u00f3 d\u00f3nde estaba su coraz\u00f3n. Diez balas atravesaron su cuerpo. El m\u00e9dico la declar\u00f3 legalmente muerta. Fue transportada a la morgue y, mientras se ejecutaba al segundo condenado a muerte, Lorsoungnern despert\u00f3. Gritos desesperados salieron de la morgue. Pronto, las autoridades se dieron cuenta que Lorsoungnern todav\u00eda respiraba. Esta vez fue ella la que pidi\u00f3 la muerte. Se le volvi\u00f3 a atar en el lugar de fusilamiento. Quince balas fueron disparadas desde un subfusil HK MO5. Ahora s\u00ed pereci\u00f3.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s se descubrir\u00eda que Lorsoungnern no muri\u00f3 la primera vez pues su coraz\u00f3n estaba del lado derecho.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Igual que el m\u00edo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al igual que Jorge Volpi, yo tambi\u00e9n crec\u00ed rodeado de m\u00e9dicos. Quiz\u00e1 por ello me pregunt\u00e9, durante buena parte de mi juventud, si yo deb\u00eda estudiar medicina. La respuesta sobre esa vocaci\u00f3n perdida vino un d\u00eda de vacaciones de diciembre de hace muchos a\u00f1os, cuando mi t\u00edo me invit\u00f3 a ver una peque\u00f1a intervenci\u00f3n que le har\u00eda a mi madre para extraerle un lunar que ten\u00eda en la cara. Lo \u00fanico que recuerdo es un vertiginoso hiladillo de sangre recorrer la mejilla de mi madre y un apurado y abultado algod\u00f3n que absorbi\u00f3 su sangre. Me dio un fuerte mareo al ver aquello. Tuve, en ese momento, dos certezas: que yo no ser\u00eda m\u00e9dico, pero que los admirar\u00eda para siempre. Mis favoritos son los internistas, pues me parecen los m\u00e1s cercanos al arte literario, ya que crean una narrativa a partir de s\u00edntomas que el paciente relata, creando una historia, es decir, un diagn\u00f3stico. Regreso a Volpi: \u201cVivimos en una \u00e9poca \u2018sin coraz\u00f3n\u2019. Con su obsesi\u00f3n por defender a los empresarios del demonio del estado, el neoliberalismo ha querido eliminar cualquier impulso solidario entre nosotros. Por cursi que suene el eslogan, el coraz\u00f3n est\u00e1 a la izquierda. Pero quiz\u00e1s me enga\u00f1o\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El escritor se enga\u00f1a, porque el m\u00edo est\u00e1 a la derecha \u2013literalmente\u2013 aunque est\u00e9 m\u00e1s cargado a la izquierda \u2013no s\u00e9 si me explico\u2013. Me horrorizan los extremos. Atr\u00e1s queda aquella educaci\u00f3n cat\u00f3lica que en alg\u00fan momento me tom\u00e9 en serio, pero que perd\u00ed inevitablemente despu\u00e9s de querer tener una animada conversaci\u00f3n con Dios \u2013y de que este, grosero, no me respondiera\u2013.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un buen ensayista comparte intuiciones.\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Examen de mi padre\u00a0<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y ensayos como\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La imaginaci\u00f3n y el poder <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1998)<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">,\u00a0<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">confirman que Jorge Volpi posee el pulso para usar la madeja y conectar, sutilmente, hebras diversas de geometr\u00edas imperceptibles. Al igual que mis \u00f3rganos, la escritura de Volpi no se ve, sino que se palpa. Nadie podr\u00eda adivinar lo que se esconde debajo de mi piel sin un estetoscopio o sin auscultar mis \u00f3rganos \u2013siempre me han parecido fascinantes los sonidos que es posible trasladar del cuerpo a la mano cuando los pediatras tocan, con ritmos huecos y entrometidos, la panza de los ni\u00f1os\u2013.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Volpi, resalta su capacidad para escribir sin ser visto: una aproximaci\u00f3n a la escritura parecida al viento que mueve las copas de los \u00e1rboles y alborota los sonidos naturales. En alg\u00fan momento del libro, Volpi cita a Ambrosio Par\u00e9, aquel barbero-cirujano que revolucion\u00f3 la pr\u00e1ctica de la cirug\u00eda, especialmente porque introdujo la idea, revolucionaria en su tiempo, de que los pacientes no ten\u00edan que sentir dolor durante la misma. \u201cLos monstruos \u2013escribe Par\u00e9 en el proemio de su libro\u2013 son cosas que aparecen fuera del curso de la Naturaleza (y son normalmente signos de una desventura por venir) como un ni\u00f1o que ha nacido con un brazo, otro que tendr\u00e1 dos cabezas, y miembros adicionales en mayor o menor n\u00famero a lo ordinario\u201d. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No tengo duda alguna de que Par\u00e9 me hubiese considerado un monstruo, dado el car\u00e1cter anat\u00f3micamente extra\u00f1o que llevo dentro. Soy una anomal\u00eda, pero una que no se nota. Mis secretos no se ven, aunque est\u00e9n a la vista de todos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">A quien corresponda:<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">Vi a G por primera vez en febrero de 1992. Fue referido por su pediatra debido a su dextrocardia. Ninguna sintomatolog\u00eda cardiovascular estaba presente en aquel momento. Despu\u00e9s de examinarlo, usando Roentgenograf\u00eda en el t\u00f3rax y el abdomen, as\u00ed como Modo-M y ecocardiograf\u00eda transtor\u00e1cica Doppler, se concluy\u00f3 que G tiene Transposici\u00f3n Cong\u00e9nitamente Corregida de las Grandes Arterias con Situs Inversus Totalis, con mesocardia (Situs Inversus Visceral y Atrial con Mesocardia, discordancia atrioventricular, discordancia ventriculoatrial, grandes arter\u00edas contiguas) y sin lesiones asociadas.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Leo esto de una carta que mi cardi\u00f3logo escribi\u00f3 el 27 de agosto de 2002 y que todav\u00eda tengo conmigo. Es mi salvoconducto para tener conversaciones interesantes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa curiosidad intelectual sobre cualquier enfermedad que padezcamos surge, sin duda, del deseo de dominarla\u201d, escribe Hustvedt. Yo no estoy, creo, cl\u00ednicamente enfermo, aunque est\u00e9 invadido por varias rarezas anat\u00f3micas. Alg\u00fan d\u00eda la v\u00e1lvula que no funciona tendr\u00e1 que ser reemplazada por una artificial o por una de cerdo. No he decidido todav\u00eda cu\u00e1l elegir\u00e9, una de tantas inc\u00f3gnitas que rodean a esta condici\u00f3n. La m\u00e1s obvia es la de por qu\u00e9 nac\u00ed de esta forma. Los doctores hablan de gen\u00e9tica. Mi madre, en cambio, est\u00e1 segura: dice que cuando estaba embarazada de m\u00ed, un d\u00eda se electrocut\u00f3.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Muchos escritores han sufrido de diversos malestares. El m\u00e9dico John J. Ross, en<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> El temblor de Shakespeare y la tos de Orwell <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(St. Martin\u2019s Griffin, 2014), al examinar diversas enfermedades que aquejaron a distintos escritores, dice que probablemente William Shakespeare sufri\u00f3 de alg\u00fan tipo de enfermedad de transmisi\u00f3n sexual. No solo sus obras est\u00e1n plagadas de referencias a la s\u00edfilis \u2013que se cree que lleg\u00f3 a Europa en 1493 gracias a Crist\u00f3bal Col\u00f3n\u2013 sino que la \u00fanica condici\u00f3n m\u00e9dica verificable la encontramos en su escritura manuscrita, pues empezando a sus treinta seis a\u00f1os, Shakespeare empez\u00f3 a temblar mientras escrib\u00eda. Su firma pareci\u00f3 deteriorarse a lo largo de los a\u00f1os. De hecho, muchos \u201cerrores a la hora de leer las primeras ediciones de sus obras tard\u00edas, como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Otelo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hamlet<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lear<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> fueron resultado de un deterioro general en la escritura manuscrita de Shakespeare\u201d, escribe. Ross cree que el dramaturgo sufri\u00f3 de un progresivo envenenamiento por mercurio (usado para tratar a pacientes con s\u00edfilis). Uno de los s\u00edntomas es, precisamente, los temblores, los cuales explicar\u00edan el \u201cempeoramiento gradual de la escritura manuscrita shakespeariana\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos escritores catapultan su obra a partir de sus desgracias y sus enfermedades. El poeta ingl\u00e9s John Milton compuso su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Para\u00edso perdido <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">despu\u00e9s de m\u00faltiples derrotas vitales. Ciego, en quiebra, con la muerte de su primera y su segunda esposa y la muerte de dos de sus hijos a cuestas, y despu\u00e9s de estar encarcelado en la Torre de Londres, Milton logra dictar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Para\u00edso perdido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1667), pues para ese tiempo ya hab\u00eda perdido la vista. Dice Ross: \u201cSin las humillantes experiencias de la enfermedad, el fracaso, y la derrota, Milton jam\u00e1s hubiese sentido la necesidad de justificar los derroteros de Dios ante los hombres\u201d, en referencia a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Para\u00edso perdido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La enfermedad nos acerca a la muerte como un p\u00e9ndulo que, oscilando entre sus extremos, fuerza al escritor a ver en la muerte el \u00faltimo de los compromisos: una obra memorable a cambio de una oscuridad perpetua. No todos los seres humanos tienen la dicha de aspirar a este pacto. Al escritor no le asusta la posibilidad de la muerte, sino el de la escritura desaprovechada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1ntas obras maestras jam\u00e1s hubiesen sido escritas si comparti\u00e9semos con los dioses la ventura de la vida eterna?\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 le puede importar a la gente si tengo mi coraz\u00f3n del lado derecho y mis \u00f3rganos como espejo si nadie los puede ver? Para los m\u00e9dicos, soy un caso de estudio, para el resto de la humanidad, un caso de locura moment\u00e1nea: no creen que haya seres humanos como yo. Por eso conservo mi diagn\u00f3stico. He mentido, no deliberadamente, pues reci\u00e9n me acuerdo. Se dice \u2013pues no me consta\u2013 que mi coraz\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s bien cargado hacia el centro. Tambi\u00e9n hacia el centro he intentado mantener mi salud y mis inclinaciones hacia el mundo. Me podr\u00e1n decir que esto llevar\u00e1, inevitablemente, a una vida aburrida. Quiz\u00e1 sea cierto, pero yo ya he tenido suficiente, pues mis extra\u00f1ezas anat\u00f3micas no las eleg\u00ed yo. Y tambi\u00e9n me doy cuenta de que poco a poco, mientras pasen los a\u00f1os, tendr\u00e9 que prestarle m\u00e1s atenci\u00f3n a este coraz\u00f3n c\u00e9ntrico y algo deficiente. Quiz\u00e1 por ello me haya acercado a la literatura y sus silencios: para escuchar mis latidos con m\u00e1s frecuencia.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que es cierto es que mis \u00f3rganos seguir\u00e1n siendo un misterio para la medicina. Este recept\u00e1culo que es mi cuerpo, sin embargo, no escapar\u00e1 ni a mi imaginaci\u00f3n y ni a mis ficciones. Esa tinta que tendr\u00e9 que derramar en alguna narraci\u00f3n inveros\u00edmil \u2013gracias a mis \u00f3rganos y su rebeld\u00eda anat\u00f3mica\u2013 acechar\u00e1 constantemente mis m\u00fasculos y mi carne, esta revoluci\u00f3n permanente al interior de m\u00ed mismo, presente pero escondida, an\u00f3mala pero funcional, callada como tormenta, siempre m\u00eda, ahora tambi\u00e9n de los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"34983\" class=\"elementor elementor-34983\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"0c361a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7bf5823 elementor-align-center elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7bf5823\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-30\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">COMPRA LOS LIBROS DESTACADOS EN ESTE N\u00daMERO EN NUESTRA P\u00c1GINA DE BOOKSHOP<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: v2osk, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor:\u00a0Nos complace publicar, en edici\u00f3n biling\u00fce, el ensayo ganador de nuestro segundo\u00a0Concurso de Ensayos Literarios:\u00a0\u201cAnatom\u00edas imperceptibles\u201d\u00a0del escritor y acad\u00e9mico mexicano Guillermo Jes\u00fas Fajardo Sotelo. 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