{"id":3464,"date":"2020-02-10T21:17:17","date_gmt":"2020-02-11T03:17:17","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/02\/juan-emars-umbral-carlos-pina\/"},"modified":"2024-05-02T05:59:49","modified_gmt":"2024-05-02T11:59:49","slug":"juan-emars-umbral-carlos-pina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/02\/juan-emars-umbral-carlos-pina\/","title":{"rendered":"&#8220;Umbral, de Juan Emar&#8221; de Carlos Pi\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 21.3px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.4px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.s1 {color: #ff2600}<br \/><\/style>\n<\/p>\n<p><i>Escrito entre 1940 hasta la muerte de su autor, en 1964, Umbral se public\u00f3 completo en 1996, alcanzando m\u00e1s de 4.000 p\u00e1ginas, dividido en cinco &#8220;pilares&#8221;. Aqu\u00ed se caracteriza el texto interpretando algunos de sus rasgos distintivos y estructura. <\/i><\/p>\n<p>En ocasiones se han establecido semejanzas y paralelismos entre <i>Umbral<\/i> y <i>En busca del tiempo perdido<\/i>. Al parecer, existir\u00edan fundamentos para tan ambiciosa comparaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de constatar la extenuante longitud de ambos textos. Para apuntalar esta argumentaci\u00f3n, se podr\u00eda se\u00f1alar que ambas obras giran en torno al intento por reconstruir, a trav\u00e9s del recuerdo y el olvido, la densa trama de variados hilos biogr\u00e1ficos; ambas intentan atrapar el paso del tiempo y reconstruir el pasado, y en tal ejercicio la memoria se convierte en recurso y tema, en el eje del relato y al mismo tiempo en su objeto. Desentra\u00f1ar y reproducir desde la narrativa la operaci\u00f3n de la memoria, es un mecanismo recurrente en ambos textos. As\u00ed, tornar inteligible el paso del tiempo, reconoci\u00e9ndolo como un escenario en donde coexiste la simultaneidad de lo vivido, lo permanente y lo cambiante, lo n\u00edtido y lo difuso, configuran un tema y un mecanismo. Finalmente, tanto en <i>Umbral<\/i> como en <i>En busca del tiempo perdido<\/i>, todo lo anterior tiene como trasfondo la pr\u00e1ctica de la escritura y la reflexi\u00f3n sobre la est\u00e9tica y la naturaleza de la creaci\u00f3n art\u00edstica, siendo al interior del universo narrativo donde conviven todos estos recursos.<\/p>\n<p>Sin embargo, sin que esto sea poco, las comparaciones y similitudes no pueden ir mucho m\u00e1s all\u00e1. Al final, la monumental e inigualable obra maestra de Proust es una novela. Por cierto, \u00bfqu\u00e9 falta hace decirlo?, una novela innovadora, original, sorprendente y \u00fanica; pero (sin que en verdad sea un \u201cpero\u201d) es una novela. <i>Umbral<\/i>, de Juan Emar, no lo es.<\/p>\n<p><i>En busca del tiempo perdido<\/i>, a pesar de su ardua complejidad y \u00e1rido ritmo, tiene todo lo que buscamos, esperamos y apreciamos en una novela, y m\u00e1s. Hay personajes que permanecen fieles a s\u00ed mismos a trav\u00e9s del texto, aunque su identidad, al ser gradualmente develada, expresa mutaciones, sorpresas e incertidumbres. Ellos no se ajustan al sello cl\u00e1sico de h\u00e9roes, v\u00edctimas o villanos, personajes principales ni personajes secundarios. Hay un narrador que se funde con sus personajes, siendo \u00e9l mismo uno de ellos, pero capaz de tomar distancia, sin juzgarlos ni consentirlos y, al mismo tiempo, es conocedor de sus secretos m\u00e1s rec\u00f3nditos. Tambi\u00e9n hay una trama, o varias, mejor dicho, que van evolucionando y desarroll\u00e1ndose sobre un trasfondo contextual social e hist\u00f3rico determinado, tensionadas por el juego de los espejos que el narrador crea y a trav\u00e9s del cual nos las va mostrando y desmenuzando, de manera parcial y progresiva. Hay reflexiones y descripciones. Hay tambi\u00e9n una evoluci\u00f3n dram\u00e1tica y, por cierto, hay desenlaces.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos a\u00f1adir otros elementos, pero por pudor e incompetencia, hasta aqu\u00ed llegamos con Proust. Nuestra argumentaci\u00f3n no ambiciona de manera alguna caracterizar su obra, sino s\u00f3lo servir de referente para expresar por contraste lo que es y lo que no es <i>Umbral<\/i>.<\/p>\n<p>Decimos entonces que, en el marco de esta comparaci\u00f3n, <i>Umbral<\/i> no es una novela. Aun si usamos una definici\u00f3n de novela extremadamente amplia y flexible, es un texto dif\u00edcil de ser catalogado dentro de tal g\u00e9nero, por algunas razones que aqu\u00ed se esbozan.<\/p>\n<p><i>Umbral<\/i> no tiene una trama distinguible, m\u00e1s bien est\u00e1 compuesto de escenas y desarrollos argumentales fragmentados, en torno a los cuales surgen y se multiplican decenas de personajes, que de personajes de novela no tienen mucho. Ellos, los \u201cbiografiados\u201d, como se denominan desde el <i>Primer Pilar<\/i>, son \u201centidades de humo y no de carne\u201d, \u201centidades semireales\u201d, que no poseen un contexto hist\u00f3rico ni social determinado. Se constituyen m\u00e1s bien en nombres propios, im\u00e1genes que persisten en el recuerdo del narrador, que expresan o representan actitudes, pensamientos, disposiciones y dilemas ante la vida, todo ello en un flujo narrativo que, sin respetar c\u00e1nones espaciales ni temporales, no pareciera avanzar hacia ninguna parte.<\/p>\n<p><i>Umbral<\/i>, presuntamente, seg\u00fan declara el narrador, retratar\u00eda las \u201candanzas hasta hoy sin fin\u201d de su amigo Lorenzo Angol:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Hace mucho tiempo, a principios de 1926, me puse a conversar con un viejo amigo: Lorenzo Angol. Nuestra charla vers\u00f3 sobre literatura y, en \u00e9sta, sobre las dificultades que yo encontraba en hallar un tema. Lorenzo me dijo, entre broma y broma, que, como tema, hiciera yo su biograf\u00eda, am\u00e9n de las biograf\u00edas de las dem\u00e1s personas que lo rodeaban. La idea me gust\u00f3. Desde entonces me puse a escribir: apuntes y m\u00e1s apuntes, hechos que yo consideraba caracter\u00edsticos, escenas sueltas, en fin, cuanto pudiese servirme para una biograf\u00eda.<\/p>\n<p>Lorenzo Angol no es otro que la representaci\u00f3n narrativa del poeta chileno Vicente Huidobro, fallecido en enero de 1948. Despu\u00e9s de consignar en su diario la muerte de su amigo m\u00e1s cercano, y su viaje a la ciudad de Cartagena, junto al pintor Luis Vargas Rosas, para asistir a sus funerales, Emar reflexiona en torno a la personalidad y obra del Capit\u00e1n Angol, texto que m\u00e1s tarde, modificado, traslada a <i>Umbral<\/i> (ver, por ejemplo, p\u00e1gina 1.053, entre otras).<\/p>\n<p>Esta es una pr\u00e1ctica constante de Emar: tomar el registro de sus diarios personales y otros textos, y replicarlos, modificados, en sus obras. En sus numerosos viajes entre Santiago y Par\u00eds llevaba consigo, acumulaba y revisaba incansablemente no s\u00f3lo sus diarios, sino tambi\u00e9n numerosos apuntes, dibujos, libretas, cartas, papeles sueltos con anotaciones de la m\u00e1s variada \u00edndole, relatos de su quehacer cotidiano, observaciones, mediciones, citas, cuentas, pagos pendientes, descripciones, datos biogr\u00e1ficos de sus personajes, reflexiones&#8230; Fue una pr\u00e1ctica acumulativa que comenz\u00f3 much\u00edsimo antes de la d\u00e9cada de 1940, y que en alg\u00fan momento comenz\u00f3 a plasmar en <i>Umbral<\/i>, consolidando el oficio al cual dedicar\u00eda sus siguientes 24 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Esta ambici\u00f3n biogr\u00e1fica totalizante est\u00e1 presente desde sus escritos de infancia, y en muchas ocasiones tal relato asume la modalidad epistolar; es una carta dirigida a una destinataria, Gunni Pirque en el caso de <i>Umbral<\/i>. Destinataria que en el curso del texto va mutando de nombre, pero cumpliendo la misma funci\u00f3n, interlocutora y receptora de la narraci\u00f3n, quien ocasionalmente dialoga con el narrador, a veces lo contradice y frecuentemente pareciera que lo escucha.<\/p>\n<p>Este proyecto totalizante fue acertadamente denominado por Cristi\u00e1n Huneeus como la \u201ctentativa infinita\u201d de Juan Emar. Por su parte, el cr\u00edtico Ignacio Valente lo catalog\u00f3 como \u201cestilo de inventario, \u2026inventario del mundo\u201d. En otro lugar lo hemos llamado el \u201cdelirio biogr\u00e1fico\u201d, en el que Emar no intenta reproducir en orden cronol\u00f3gico los hechos acontecidos a los personajes all\u00ed retratados, sino que pretende ir mucho m\u00e1s all\u00e1, ya que, seg\u00fan afirma el narrador \u201cLa vida es para un lado y para el otro. Son \u00e9pocas, son acentos, son enormes devenires. Que uno de ellos \u2014el de la izquierda\u2014 ya haya pasado para nuestra manera de considerar el tiempo, es otra historia. Pero fue. Fue como \u00e9ste de la derecha es hoy aunque despu\u00e9s se le vaya a ver en el pasado. Lo importante es que ambos eran, mejor dicho, que ambos, SON\u201d.<\/p>\n<p><i>Umbral<\/i>, entonces, no narra las presuntas peripecias de sus biografiados. Emar afirma que relata hechos ciertos, aunque al mismo tiempo reconoce que \u201ces perfectamente posible que las cosas hubiesen sucedido de otra manera\u201d<i>, <\/i>dudando<b> <\/b>y<b><i> <\/i><\/b>burl\u00e1ndose m\u00e1s bien de la posibilidad de que existan hechos un\u00edvocamente ciertos. El relato identifica y desmenuza las tensiones de los protagonistas, lo subyacente a su comportamiento, las fuerzas externas e internas que gu\u00edan o impulsan sus transformaciones. Son, en palabras del narrador, los \u201cdiarios vivires\u201d, el \u201cvivir continuo\u201d, o el \u201cdesenvolvimiento del suceder\u201d, giros ling\u00fc\u00edsticos con los que expresa su enfoque al m\u00e1s cl\u00e1sico estilo fenomenol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En <i>Umbral<\/i> no se desarrolla un drama, ni una historia, ni una aventura. O, mejor dicho, se desarrollan decenas de peque\u00f1os dramas interiores, que no tienen su origen en acciones inteligibles seg\u00fan ninguna l\u00f3gica conocida; esos peque\u00f1os dramas no se resuelven casi nunca, sino que quedan establecidos como dilemas morales, disyuntivas creativas, opciones de vida, tensiones entre lo externo y lo interno, cuestionamientos respecto del arte, miradas hacia la sociedad y sus convenciones, indagatoria sobre las formas de comportamiento, especulaciones del propio narrador respecto de estos dramas y c\u00f3mo ellos se imbrican con su transcurrir biogr\u00e1fico y el de sus biografiados. Todo ello compuesto en un conjunto heterodoxo, cuyas piezas coexisten en el mismo horizonte temporal, y que no forma un todo arm\u00f3nicamente entrelazado, cuya coherencia s\u00f3lo adquiere legitimidad al interior del propio relato.<\/p>\n<p>As\u00ed, lo que \u201cocurre\u201d en <i>Umbral<\/i><b> <\/b>no corresponde a acontecimientos que se desarrollen en un plano reconocible, no son cr\u00f3nicas ni narraciones, sino que es pura literatura, no al estilo de su \u00e9poca, no como la que se conoc\u00eda en su entorno y que Emar despreciaba con lucidez.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo de 1969 Cristi\u00e1n Huneeus dice que el tr\u00edo autor-personaje-lector \u201ces en definitiva la substancia de la novela tal como la conocemos\u201d. De ese tr\u00edo, pareciera que Emar expulsa al lector, cuya satisfacci\u00f3n y fidelidad no tienen ninguna relevancia, de modo que construye un universo narrativo sin referentes externos v\u00e1lidos, m\u00e1s all\u00e1 de los que legitima s\u00f3lo el narrador: \u201c\u2026compadezco por anticipado al lector que va a leerme\u2026 si es que me lee y no tira lejos el libro\u201d<i>.<\/i> La destinataria de la carta, personaje tambi\u00e9n, es su lectora; el lector externo no existe ni es considerado, as\u00ed el texto se cierra sobre s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>En <i>Umbral<\/i>, el relato se disgrega, los personajes se diluyen, y luego, sin explicaci\u00f3n alguna, vuelven a escena, se desdoblan, se deforman, se dividen, el objeto de lo contado se pierde o torna incoherente, la temporalidad secuencial y progresiva pr\u00e1cticamente no existe y el narrador se multiplica. El mundo \u201creal\u201d irrumpe de manera arbitraria y peri\u00f3dica en el relato, bloqueando permanentemente cualquier posible estabilidad del mismo.<\/p>\n<p>Tomando <i>Umbral<\/i> como un todo, se aprecia un estilo de composici\u00f3n o t\u00e9cnica narrativa que Patricio Sullivan ha denominado de <i>collage<\/i>, tomando la referencia de la t\u00e9cnica propia de las artes visuales o pict\u00f3ricas. Pareciera una analog\u00eda acertada, por cuanto <i>Umbral<\/i> re\u00fane elementos preexistentes, fragmentarios y dis\u00edmiles, extra\u00eddos de fuentes, espacios y tiempos diversos, discontinuos, y los agrupa y expone de manera aparentemente arbitraria y simult\u00e1nea, desplegando contrastes asim\u00e9tricos que, aun as\u00ed, en una perspectiva m\u00e1s general, adquieren rasgos de conjunto heterog\u00e9neo que crean algo m\u00e1s que la suma y continuidad de sus partes.<\/p>\n<p>De hecho, Emar inserta en <i>Umbral,<\/i><b><i> <\/i><\/b>modificadas, sus previas publicaciones, de la d\u00e9cada del 1930, las que tuvieron m\u00ednima repercusi\u00f3n, influyendo en su disposici\u00f3n a no publicar nuevamente, refugi\u00e1ndose y transcurriendo su devenir en su propio universo, <i>Umbral<\/i>, y en su propia ciudad, San Agust\u00edn de Tango.<\/p>\n<p>Podemos, a modo de s\u00edntesis, afirmar que <i>Umbral<\/i> es un monumental registro biogr\u00e1fico ficcionado, que, en funci\u00f3n de los g\u00e9neros congregados, como se\u00f1ala Pedro Lastra \u201c\u2026se puede recorrer en muchas direcciones, no s\u00f3lo sucesivas sino simult\u00e1neas, opuestas, contradictorias, y al que se pueden aplicar las denominaciones m\u00e1s variadas: novela, antinovela, escritura autobiogr\u00e1fica, cr\u00f3nica de \u00e9pocas y espacios reales o imaginarios, cr\u00edtica sobre literatura y artes, parodia teatral, fantas\u00eda exultante, historia vivida, relato de lo grotesco o descomunal, reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, meditaci\u00f3n esot\u00e9rica&#8230;\u201d.<\/p>\n<p><i>Umbral<\/i> fluye en una extravagante sobreposici\u00f3n discontinua de escenas, di\u00e1logos, recuerdos, obras de teatro, an\u00e9cdotas, sin que esa estructura transparente una intencionalidad innovadora preconcebida. Emar vac\u00eda completamente su interioridad en <i>Umbral<\/i>, mediante formas y mecanismos que no responden a un dise\u00f1o previo o a una arquitectura artificiosa o forzada, destinada a sorprender al lector y merecer as\u00ed el adjetivo de rebelde, rupturista o precursor. Emar no busca una clave o mecanismo formal para sorprender, innovar y ser irreverente; simplemente lo es.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es preciso decir que en su inicio <i>Umbral<\/i> posee una cierta estructura m\u00e1s \u201cfija\u201d o identificable, trazada ya en el pre\u00e1mbulo del <i>Primer pilar. El globo de cristal<\/i>, llamado &#8220;Dos palabras a Guni&#8221;, fechado en el fundo La Torcaza el 2 de marzo de 1941. Esa carta, \u201creal\u201d por lo dem\u00e1s (en el sentido que fue efectivamente escrita en esa fecha, en su fundo, y entregada a su destinataria), anticipa el conjunto de la obra, compuesta \u201csolamente\u201d por tres pilares.<\/p>\n<p>El estilo y la estructura inaugurada en el <i>Primer pilar<\/i>, de manera bastante precisa, hasta rigurosa dir\u00edamos, se va desdibujando progresivamente en los siguientes tomos, especialmente a partir del <i>Cuarto pilar<\/i>. A medida que avanza <i>Umbral, <\/i>el proyecto de<i> <\/i>\u201cbiografiar\u201d<i> <\/i>a un conjunto de amigos-personajes va enfrentando severas limitaciones, dificultades y cuestionamientos, m\u00e1s l\u00f3gicos que emp\u00edricos. A medida que el proyecto cambia de foco o se redefine, tambi\u00e9n la estructura de <i>Umbral<\/i> se difumina cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>Esta progresiva ruptura de continuidad, que comienza en el <i>Tercer pilar<\/i> y se acent\u00faa de all\u00ed en m\u00e1s, no implica en realidad un cambio fundamental en la l\u00f3gica y formato de <i>Umbral<\/i>, sino, m\u00e1s bien, una acentuaci\u00f3n y aceleraci\u00f3n de ese estilo o g\u00e9nero tan dif\u00edcil de definir que, a falta de mejor categor\u00eda, hemos denominado \u201cregistro biogr\u00e1fico ficcionado\u201d. Un registro totalizante, inveros\u00edmil, por momentos err\u00e1tico e indescifrable, un af\u00e1n imposible por definici\u00f3n, y que ha dado origen a una de las obras m\u00e1s peculiares, creativas y trascendentes de la literatura del siglo XX, tal como en su propia escuela y estilo lo es <i>En busca del tiempo perdido<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\"><i>Escrito entre 1940 hasta la muerte de su autor, en 1964, Umbral se public\u00f3 completo en 1996, alcanzando m\u00e1s de 4.000 p\u00e1ginas, dividido en cinco &#8220;pilares&#8221;. 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