{"id":34595,"date":"2024-06-03T13:01:26","date_gmt":"2024-06-03T19:01:26","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=34595"},"modified":"2024-06-25T22:40:20","modified_gmt":"2024-06-26T04:40:20","slug":"un-fragmento-de-nunca-digas-tu-nombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/06\/un-fragmento-de-nunca-digas-tu-nombre\/","title":{"rendered":"Un fragmento de Nunca digas tu nombre"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Enero en el Pa\u00eds Vasco no es un mes particularmente amable con aquellos deseosos de caminar. Lo imaginabas y ahora lo confirm\u00e1s. Mir\u00e1s hacia arriba y ves esas nubes empujando al cielo. No te importa. Acomod\u00e1s tu c\u00e1mara para ver con qu\u00e9 te encontr\u00e1s, te ajust\u00e1s tu gorro y\u00a0 tu bufanda, cubri\u00e9ndote del fr\u00edo, y que venga lo que venga.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cruz\u00e1s las v\u00edas e intent\u00e1s salir por una puerta lateral sobre la izquierda, que, por alguna raz\u00f3n, est\u00e1 cerrada. Esa puerta reorienta tus pasos hacia el otro lado, hacia unas largas escaleras de hierro que ascienden rumbo a lo desconocido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sub\u00eds, escal\u00f3n a escal\u00f3n, ojeando, sobre un costado, unos vagones de carga. Sus est\u00f3magos van repletos de piedras y sus pieles met\u00e1licas muestran golpes, machucones oxidados. Maquinalmente, registr\u00e1s esas marcas en la memoria inform\u00e1tica de tu c\u00e1mara (semiprofesional, de unos quinientos euros, enviada por tu madre para lavar culpas y jugar a las familias). El aire entra limpio a tus pulmones y, a medida que el verde de la vegetaci\u00f3n te comienza a rodear, a medida que te acerc\u00e1s al cielo, te sent\u00eds mejor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En tus auriculares ahora suena <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Entero o a pedazos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Catupecu, pero en versi\u00f3n ac\u00fastica. La guitarra, el bajo y el viol\u00edn parecen dar vueltas en un ring de boxeo. Al llegar arriba, te encontr\u00e1s una calle asfaltada de doble mano, con cuatro carriles en total. Aunque en esa tarde de domingo no hay mucha gente, te convenc\u00e9s de que es la calle principal, que desde all\u00ed pod\u00e9s llegar a todos lados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No ten\u00e9s un mapa. Tampoco conexi\u00f3n a internet. Pod\u00e9s conseguir un plano en la estaci\u00f3n, pero desist\u00eds. Mir\u00e1s alrededor. Una pareja se reconcilia junto a un cartel de PARE. Un ni\u00f1o en silla de ruedas acaricia al cachorro de labrador que acaban de regalarle. Un indigente hurga en la basura mientras escucha m\u00fasica de un discman.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Torc\u00e9s hacia la izquierda y, apenas comenz\u00e1s a caminar, te choc\u00e1s con alguien. Un chico de unos veintitantos, con lentes como Lennon, te hace un gesto de disculpas y sigue de largo. Sus lentes brillan un poco y no dejan ver sus ojos, pero te sonr\u00ede al alejarse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No hay problema \u2014le dec\u00eds, tambi\u00e9n con una sonrisa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Descubr\u00eds algo: est\u00e1s feliz. Feliz, con una felicidad simple. Se te ocurre que este es el mejor momento de todo el viaje: un respiro, una curva, un signo de interrogaci\u00f3n, un camino lateral, un llamado a la aventura. La calle, algunos metros m\u00e1s adelante, baja, y surgen en el horizonte unas monta\u00f1as rodeadas por valles verdes, cuyas cumbres se hallan tapadas de nubes y nieve.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Camin\u00e1s. Todav\u00eda te duele un poco la cabeza, todav\u00eda tu est\u00f3mago gorjea, reclama ingredientes nuevos. El hambre viene siendo un problema desde que conociste a Lucrecia. Hurg\u00e1s en tus bolsillos y hall\u00e1s unas pocas pasas con chocolate. Fuera de eso, nada. Revis\u00e1s la billetera. Despu\u00e9s del suplemento que tuviste que pagar, no queda mucho. Sonre\u00eds para vos mismo. No est\u00e1s lejos de ser un mendigo como en el libro de Twain.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Levant\u00e1s la mirada y suspir\u00e1s. La calle est\u00e1 pac\u00edfica, casi desierta. Transit\u00e1s a lo largo de unas centenas de metros. Las edificaciones tienen tejas rojas, paredes blancas o ladrillo a la vista. Incluso hay algunas de granito. Nada va m\u00e1s all\u00e1 de los cinco o seis pisos. Ir\u00fan aparece limpio y ordenado, los pocos autos que ves circulan a velocidades moderadas, hasta el viento sopla con mansedumbre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Trat\u00e1s de imaginar c\u00f3mo ser\u00eda vivir all\u00ed. Observ\u00e1s los comercios cerrados: varios de ropa, una confiter\u00eda, una librer\u00eda peque\u00f1a, una papeler\u00eda, un instituto de ense\u00f1anza de idiomas. Te dej\u00e1s arrastrar por la brisa. Lleg\u00e1s hasta un cruce importante de calles, a una amplia extensi\u00f3n de terreno libre que da al ayuntamiento. All\u00ed confluyen numerosas sendas de asfalto negro con l\u00edneas amarillas o blancas. Con la explanada frente al edificio municipal, el lugar da una sensaci\u00f3n de tierra bald\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quiz\u00e1 para llenarlo colocaron all\u00ed una calesita, unas hamacas voladoras, una rueda gigante (bastante peque\u00f1a, en realidad) y un carro que vende churros con chocolate, cerrado en ese momento. Todo da la sensaci\u00f3n de feria. Alguien disfrazado de conejo blanco ofrece, en soledad, unas coloridas varitas pl\u00e1sticas que, al soplarlas, sueltan pompas de jab\u00f3n al aire.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Record\u00e1s c\u00f3mo, de ni\u00f1o, los payasos te daban miedo. Y ahora ves ese disfraz gastado y descosido en las puntas y pens\u00e1s que nadie puede creer demasiado en ese personaje: la realidad se cuela por todos lados. Quiz\u00e1 eso podr\u00eda haberlo hecho m\u00e1s terror\u00edfico en tu infancia, ese costado donde a quien est\u00e1 detr\u00e1s de la m\u00e1scara no le importa de veras mantener la ficci\u00f3n. Como si quisiera hacerte pensar que es bueno y lindo, pero en el fondo le da igual lo que pienses. Como si supiera que tarde o temprano te va a decir la verdad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero, por otro lado, tambi\u00e9n es cierto que no sab\u00e9s, nadie puede saber, qui\u00e9n est\u00e1 dentro de ese disfraz, por lo que, hasta cierto punto, podr\u00eda decirse que es eficiente. Sostiene una mentira. Podr\u00eda, literalmente, ser cualquiera. Por eso lo fotografi\u00e1s. Y \u00e9l, o ella, inesperadamente, posa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n, cerca, queda un recuerdo de la Navidad: un pino de siete metros de altura, con las luces de colores todav\u00eda puestas, pero ya olvidadas, sin nadie que les preste atenci\u00f3n. Todav\u00eda titilan, desabridas, bajo la luz blancuzca del domingo. Detr\u00e1s del \u00e1rbol, hay un Peugeot rojo dado vuelta, rodeado por cintas amarillas del ayuntamiento. Te cuesta imaginar c\u00f3mo fue que termin\u00f3 as\u00ed. Ir\u00fan no parece un lugar para un accidente de ese calibre. Casi pensar\u00edas que all\u00ed no ocurren accidentes. Pero bienvenidos a lo que yace bajo las primeras impresiones: ah\u00ed est\u00e1n las ruedas sucias apuntando al cielo de tiza. Cristales rotos riegan el suelo. Papeles y un paquete de M&amp;M descansan sobre el lado interior del techo. Todos esos detalles terminan en tu c\u00e1mara.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Segu\u00eds de largo. Tu est\u00f3mago gru\u00f1e de nuevo. Intent\u00e1s ignorarlo, envolverte nada m\u00e1s en esa burbuja de libertad, en ese caminar sin rumbo ni prop\u00f3sito. Tus pies recorren las aceras amplias, tus pulmones se llenan con el aire que fluye desde las laderas frondosas. Te sobra tiempo. Es un alivio. Es liberador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pendiente de la calle se vuelve m\u00e1s pronunciada y las monta\u00f1as comienzan a hacerse m\u00e1s altas o, al menos, esa es tu impresi\u00f3n. Tras algunas calles m\u00e1s, lleg\u00e1s a una plaza que se abre sobre tu derecha. Las hamacas aguardan, expectantes, sin nadie cerca, todas inm\u00f3viles. Hay algunos arbustos marrones sobre el c\u00e9sped, adem\u00e1s de sauces y abedules que, devastados por el invierno, parecen esqueletos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una pareja joven se besa sobre un banco. Un weimaraner de uno o dos a\u00f1os, color gris, corretea con la lengua afuera y sus orejas sacudi\u00e9ndose. Tiene cara de ser el perro m\u00e1s bueno del universo. Te sent\u00e1s en uno de los bancos. Estir\u00e1s los brazos sobre el respaldo. El sol se filtra entre nubes y, honestamente, no necesit\u00e1s mucho m\u00e1s. O sea, necesit\u00e1s calmar el hambre, pero igual te esforz\u00e1s por sentirte bien y gozar de la belleza de no hacer nada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Unos p\u00e1jaros de patas largas corretean sobre el c\u00e9sped, no muy lejos de donde est\u00e1s. Tienen un plumaje gris sobre el lomo y blanco en el pecho. Deambulan por el pasto, toman vuelo de manera imprevista. El weimaraner los persigue moviendo la cola hasta que, en un momento, se posiciona detr\u00e1s de uno que no est\u00e1 muy lejos de vos. Y se agazapa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mundo se convierte en un instante de inmovilidad seguido de una carrera r\u00e1pida. El perro estira su hocico hasta el ave. Saltan plumas y el p\u00e1jaro queda apresado entre los colmillos, con las alas abiertas a medias. Parece un juego, pero el pico abierto, con la lengua estirada, en desesperaci\u00f3n, es un alarido mudo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El perro no suelta la presa, tampoco sabe bien qu\u00e9 hacer con ella. No es que tenga hambre, como vos: simplemente el instinto se abri\u00f3 paso a patadas entre los algodones de su vida domesticada. Por eso deja el p\u00e1jaro en el suelo, lo olfatea, vuelve a tomarlo. Matar, para el perro, es regresar a casa. A quien es. Ahora lleva el ave hacia la pareja, pero la due\u00f1a ha interrumpido su sesi\u00f3n de besos y ya se levanta para decirle que lo suelte. El perro obedece y el p\u00e1jaro queda en el suelo, como una masa informe.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La due\u00f1a, de no m\u00e1s de veinte a\u00f1os, reprende al weimaraner, que mira al ave en el suelo y mueve la cola. Abajo, las alas abiertas apenas se mueven, solo se inclinan las plumas, con la brisa. Una pata, que apunta hacia arriba, hace un movimiento espasm\u00f3dico. Al p\u00e1jaro no le queda mucho tiempo. Y el que le queda ser\u00e1 de agon\u00eda. La pareja no sabe bien qu\u00e9 hacer, ella te mira de reojo, le pone la correa al perro y se alejan r\u00e1pido, mientras el pico se mantiene abierto, sorbiendo aire.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Te acerc\u00e1s al p\u00e1jaro, pensando en matarlo para que deje de sufrir, pero no sab\u00e9s ni c\u00f3mo hacerlo. No ves piedras y no te vas a poner a pisotearlo. No podr\u00edas ni aunque quisieras. Y no quer\u00e9s. Te agach\u00e1s un poco, observando la muerte m\u00e1s de cerca, con una tristeza vol\u00e1til e indefinible. \u00bfDeber\u00edas fotografiarlo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es entonces que escuch\u00e1s la voz, con acento espa\u00f1ol.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Un cazador no deja de ser un cazador jam\u00e1s, \u00bfa que s\u00ed?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es una chica. Est\u00e1 a tu izquierda, un poco hacia atr\u00e1s. No la viste llegar, ni siquiera la escuchaste. No la percibiste. Reci\u00e9n ahora la mir\u00e1s, desde abajo, y parece un cuadro: su silueta recortada contra un \u00e1rbol y el cielo. Es como si las ramas fueran una corona y las nubes una explosi\u00f3n congelada. Cabello negro retinto, ojos grandes, negros tambi\u00e9n, p\u00f3mulos altos, labios rosados, p\u00e1lidos, apenas insinuados en la piel. Una forma estilizada del rostro, una frente amplia. Absorb\u00e9s datos como si fueran sabores. La chica sonr\u00ede. De ella emana un perfume dulce que, ahora que te levant\u00e1s, te golpea y adormece como las sirenas a los navegantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo? \u2014le pregunt\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Los weimaraner han sido siempre perros de caza \u2014explica ella como si fuera un simple hecho de la naturaleza\u2014. Han sido creados para eso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No sab\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Pues s\u00ed. Son una mezcla. Razas de \u00c1frica, de Asia\u2026 Supuestamente, son ideales para cazar en bosques. O en pantanos. Al menos sol\u00edan serlo. Vamos, supongo que siempre lo ser\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Ah \u2014dec\u00eds.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Perdona, no quer\u00eda molestarte\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No, no me molest\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella te mira con ojos oscuros y profundos, seguramente tratando de evaluar tu acento. Al menos eso pens\u00e1s. Parece curiosa y con pocas intenciones de moverse. Su edad es indefinible, podr\u00eda ser la tuya, podr\u00eda ser mayor o incluso un poco menor. No, mayor. Definitivamente mayor. Veintipocos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Segu\u00eds el di\u00e1logo para no sonar antip\u00e1tico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No sab\u00eda tanto de los weimaraner.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Yo tampoco s\u00e9 tanto, no te creas. Mi hermano es un enfermo de los perros, lo que s\u00e9 me lo ha contado \u00e9l. Es que todas las razas tienen su historia, sabes. Aunque estos perritos tengan cara simp\u00e1tica, para las presas siguen siendo putos monstruos. Pero la gente siempre ama a sus mascotas. No importa qu\u00e9 hagan, siempre piensa que son buenas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Asent\u00eds, pensativo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Tengo un primo, Ezequiel se llama \u2014coment\u00e1s, sorprendido de que te haya venido ese recuerdo\u2014. Nunca le hab\u00edan gustado los perros hasta que su madre llev\u00f3 un cachorro de b\u00f3xer a su casa. Un d\u00eda que no tuvo m\u00e1s remedio que sacarlo a pasear, descubri\u00f3 que un mont\u00f3n de chicas se le acercaban solo para hablarle del perro. O para acariciarlo. Desde entonces, siempre lo saca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los labios de ella se estiran; debajo aparecen unos dientes blancos y compactos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo se llama el b\u00f3xer? \u2014te pregunta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Arnold, como Schwarzenegger.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La sonrisa se estira m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfY se queja? \u2014te pregunta ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfDe qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014De que le den paseos para ligar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No, hasta ahora no. Supongo que estar\u00e1 contento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No lo dudo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De repente, ves que ella te mira, trat\u00e1s de sostener la mirada y una vez m\u00e1s te pregunt\u00e1s c\u00f3mo seguir la conversaci\u00f3n, detest\u00e1s tu poca experiencia en estas cosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfY t\u00fa? \u00bfNunca tuviste un perro para salir a ligar? \u2014te pregunta ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Parece interesada en charlar contigo. A vos te sorprende. Y te agrada. En medio de todo eso, te causa gracia el verbo. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ligar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, para vos, es tener suerte. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ligar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, para ella, es levantarse a alguien. Y supon\u00e9s que si te levant\u00e1s a alguien, bueno, pod\u00e9s considerar que ten\u00e9s suerte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No \u2014Sonre\u00eds\u2014. No tengo perro. Nunca tuve. Pero la otra vez escuch\u00e9 en la tele un estudio que hicieron unos ingleses sobre que la gente que tiene perros es m\u00e1s saludable y vive m\u00e1s a\u00f1os y es m\u00e1s feliz. Quiz\u00e1 sea por eso, porque sirven para salir a caminar y conocer gente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Los ingleses hacen muchos estudios muy est\u00fapidos. El otro d\u00eda le\u00ed que hicieron uno para averiguar por qu\u00e9 a las ni\u00f1as les gusta el rosado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfY qu\u00e9 dec\u00eda?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Que, seg\u00fan parece, las mujeres antes sal\u00edan a recoger la fruta y deb\u00edan tener una sensibilidad especial para los frutos maduros, y como los frutos maduros tienden a ser rojos, pues a las ni\u00f1as les gusta el rosado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfY es verdad?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014A m\u00ed no me gusta el rosado, eso te lo aseguro. Bueno\u2026 \u2014La chica suspira\u2014. Nada, que tengas un buen d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algo hiciste mal, pens\u00e1s. Te viene un impensado dolor en el est\u00f3mago al ver que, tan f\u00e1cilmente como apareci\u00f3, ahora est\u00e1 dispuesta a desaparecer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Gracias \u2014le dec\u00eds\u2014. Vos tambi\u00e9n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella se gira, te sonr\u00ede al irse y vos la contempl\u00e1s mejor, con m\u00e1s tranquilidad. Delgada, con ropa ajustada, pa\u00f1uelo en el cuello y guantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Eso espero \u2014responde ella, y se va. En el suelo, el p\u00e1jaro ya muri\u00f3.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/criatura.com.uy\/fondo-editorial\/nunca-digas-tu-nombre.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-weight: 400;\">Criatura Editora<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">, 2020<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"34983\" class=\"elementor elementor-34983\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"0c361a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7bf5823 elementor-align-center elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7bf5823\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-30\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">COMPRA LOS LIBROS DESTACADOS EN ESTE N\u00daMERO EN NUESTRA P\u00c1GINA DE BOOKSHOP<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enero en el Pa\u00eds Vasco no es un mes particularmente amable con aquellos deseosos de caminar. Lo imaginabas y ahora lo confirm\u00e1s. Mir\u00e1s hacia arriba y ves esas nubes empujando al cielo. No te importa. Acomod\u00e1s tu c\u00e1mara para ver con qu\u00e9 te encontr\u00e1s, te ajust\u00e1s tu gorro y\u00a0 tu bufanda, cubri\u00e9ndote del fr\u00edo, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":34778,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[4995],"tags":[4921],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5007],"class_list":["post-34595","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier-literatura-juvenil-latinoamericana-es","tag-numero-30","lal_author-federico-ivanier-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34595"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34595\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35161,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34595\/revisions\/35161"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34778"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34595"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=34595"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=34595"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=34595"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=34595"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=34595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}