{"id":3446,"date":"2019-11-16T16:03:08","date_gmt":"2019-11-16T22:03:08","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/11\/la-fiera-vida-angela-hernandez-nunez-silda-cordoliani\/"},"modified":"2024-04-30T06:27:18","modified_gmt":"2024-04-30T12:27:18","slug":"la-fiera-vida-angela-hernandez-nunez-silda-cordoliani","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/11\/la-fiera-vida-angela-hernandez-nunez-silda-cordoliani\/","title":{"rendered":"&#8220;La fiera vida de \u00c1ngela Hern\u00e1ndez N\u00fa\u00f1ez&#8221; de Silda Cordoliani"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>Antecedida por una serie de importantes voces femeninas \u2014entre las que destacan Salom\u00e9 Ure\u00f1a y Camila Henr\u00edquez Ure\u00f1a, A\u00edda Cartagena Portalat\u00edn, Hilma Contreras y Jeannette Miller\u2014, \u00c1ngela Hern\u00e1ndez N\u00fa\u00f1ez es una de las narradoras m\u00e1s originales y celebradas de la literatura dominicana actual. A mediados de los a\u00f1os 80 public\u00f3 sus primeros libros, dos poemarios y un ensayo titulado <em>Emergencia del silencio<\/em>, dedicado a la que ser\u00e1 una preocupaci\u00f3n recurrente tanto en su vida de convencida feminista como en su escritura: la educaci\u00f3n de la mujer y su lucha por la igualdad.<\/p>\n<p>Luego de tres libros de cuentos, en el a\u00f1o 2000 se estrena como novelista con <em>Mudanza de los sentidos<\/em>, ya con varias ediciones, una de ellas en la editorial espa\u00f1ola Siruela. Entonces reaparece Leona (nombre por dem\u00e1s revelador), la peque\u00f1a narradora de Quima, presentada inicialmente en el cuento \u201cMasticar una rosa\u201d. Tiempo despu\u00e9s vamos a ver prolongarse su mundo \u2014como se prolonga la rama de un \u00e1rbol, que es el significado de la palabra \u201cquima\u201d\u2014 en <em>Leona o la fiera vida<\/em>, novela de 2013, cuya segunda edici\u00f3n acaba de aparecer. As\u00ed, a la manera de la Santa Mar\u00eda de Onetti o el Macondo de Garc\u00eda Marquez, Hern\u00e1ndez N\u00fa\u00f1ez crea un espacio \u00fanico en la zona del Cibao para ubicar a un grupo de personajes que se construyen y toman la palabra a trav\u00e9s de Leona, la ni\u00f1a de <em>Mudanza de los sentidos<\/em> y la adolescente de su \u00faltima novela.<\/p>\n<p>Aunque el esplendor de su paisaje resulte avasallante, as\u00ed como amable la sencilla cotidianidad de sus gentes, Quima est\u00e1 muy lejos de ser el t\u00edpico lugar id\u00edlico en dr\u00e1stico contraste con la urbe \u2014tambi\u00e9n presente y determinante en ambas obras. A la visi\u00f3n placentera y libertaria de la naturaleza (incluyendo los animales dom\u00e9sticos que pueblan el relato) se contrapone su parte salvaje e ingrata: charcos pestilentes, plagas devoradoras de sembrad\u00edos, mosquitos, niguas\u2026 ; a la aparente tranquilidad y armon\u00eda de la vida pueblerina, las mezquindades humanas que suelen agudizarse en los entornos cerrados y, sobre todo, la extrema pobreza de la mayor parte de sus habitantes. Y como para asegurarse de que el lector no pierda de vista esta realidad, la narradora nos lo recuerda cada cierto tiempo: \u201c\u00a1Buc\u00f3lica Quima! \u00a1Ja!\u201d.<\/p>\n<p>\u00c1ngela Hern\u00e1ndez N\u00fa\u00f1ez naci\u00f3 pr\u00e1cticamente en el centro de Rep\u00fablica Dominicana, en Buena Vista, Jarabacoa, casi lo m\u00e1s alejado del mar que puede darse en esos 48.442km<sup>2<\/sup>. All\u00ed, por supuesto, tambi\u00e9n se ubica Quima. Adem\u00e1s, su ni\u00f1ez, igual que la de Leona, coincidi\u00f3 con los a\u00f1os finales de la era trujillista y su adolescencia con los convulsionados a\u00f1os 60.<\/p>\n<p>Como bien sabemos, los m\u00e1s terribles per\u00edodos de la historia de las naciones quedan indefectiblemente registrados no solo en los libros de historia, mucho m\u00e1s, tal vez \u2013o por lo menos de manera m\u00e1s cruda y desgarradora\u2013, en las p\u00e1ginas literarias. Que la historia apunte el camino de la literatura puede ser una afirmaci\u00f3n muy controversial, pero que los sucesos sociales m\u00e1s dolorosos dejan su huella en ella durante varias generaciones es algo indiscutible. Nada de extra\u00f1ar tiene entonces que los treinta a\u00f1os de la dictadura de Rafael Le\u00f3nidas Trujillo y los desdichados sucesos posteriores a su ca\u00edda tomen espacio en buena parte de la literatura dominicana de entonces tanto como de la ulterior. Para el caso no podr\u00edamos encontrar mejor ejemplo que las aclamadas novelas de dos escritores que viven desde ni\u00f1os en Estados Unidos e incluso escriben en ingl\u00e9s: <em>How the Garc\u00eda Girls Lost their Accent <\/em>(<em>De c\u00f3mo las muchachas Garc\u00eda perdieron el acento<\/em>) e <em>In the Time of the Butterflies<\/em> (<em>En el tiempo de las mariposas<\/em>) de Julia \u00c1lvarez y <em>The Brief Wondrous Life of Oscar Wao<\/em> (<em>La maravillosa vida breve de \u00d3scar Wao<\/em>) de Junot D\u00edaz. La obra de \u00c1ngela Hern\u00e1ndez N\u00fa\u00f1ez no es la excepci\u00f3n. Si bien la saga de Quima se encuentra muy lejos de la denominada literatura de denuncia y carece de cualquier parentesco con la novela hist\u00f3rica, resulta imposible abstraerla de los acontecimientos pol\u00edticos y sociales de los a\u00f1os 60 que le dan marco y sentido, entre otras razones porque en <em>Leona o la fiera vida<\/em> dos de sus personajes principales, hermanos mayores de la protagonista-narradora, suerte de Ca\u00edn y Abel, sostienen una tensi\u00f3n narrativa persistente que responde (y se corresponde) a la de los bandos radicalmente opuestos que se juegan el pa\u00eds.<\/p>\n<p>No hay en Leona una clara conciencia pol\u00edtica, tal como no podr\u00eda haberla en una adolescente circunscrita a una peque\u00f1a aldea. No la veremos entonces disertar sobre ideolog\u00edas, tampoco sobre posiciones pol\u00edticas concretas, a menos que sea repitiendo lo que otros dicen; es decir, cediendo la batuta de la narraci\u00f3n a alguno de los muchos personajes que recorren la novela. En efecto, son diversas las voces que aqu\u00ed se expresan, pero todas ellas pasan por el tamiz de la de Leona, quien al construir el relato en base a la atenta observaci\u00f3n de s\u00ed misma y de cuanto la rodea, incluye necesariamente todo lo visto y o\u00eddo. Leona se narra al tiempo que narra al mundo: paisaje geogr\u00e1fico, paisaje social, paisaje humano que la conforman y determinan. Y as\u00ed como las comidas y sus sabores le van creando preferencias que se mantendr\u00e1n inalterables, as\u00ed las palabras y acciones ajenas la van ayudando a forjar sus propias convicciones. En este sentido, Lorenzo y Virgilio, sus tan distintos hermanos, son fundamentales. Es imposible que ante la personalidad y proceder de uno y otro ella no tome partido, y al hacerlo inevitablemente se ubica de un lado de la historia. Tal como hacia el final de la novela lo har\u00e1 cada poblador de Quima despu\u00e9s de pasar \u201cla noche entera con los o\u00eddos pegados a los aparatos receptores\u201d escuchando lo que acontece en la capital: el inicio de la rebeli\u00f3n de 1965 para restituir a Juan Bosh a la presidencia. Del posterior desarrollo de estos sucesos dar\u00e1 cuenta Lorenzo, cuando Leona le da paso para que explique las razones de su deserci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero si el conflicto pol\u00edtico puede verse solo como marco referencial no obstante su importancia, otra cosa muy distinta sucede aqu\u00ed con el tema de g\u00e9nero, porque <em>Leona o la fiera vida<\/em> es sin duda alguna una novela de iniciaci\u00f3n femenina y, como tal, no puede dejar de reflejar la cantidad de \u201cdeber ser\u201d, de exigencias y de sacrificios que en esa etapa de la vida tienden a coartar el libre desarrollo de la ni\u00f1a hacia una mujer plena, sobre todo si nos encontramos a mediados del siglo XX y en un ambiente de pobreza rural.<\/p>\n<p>En este punto lo primero a destacar alude a un problema capital en la sociedad latinoamericana: la ausencia masculina. Aparte de Emilio, su amigo y compa\u00f1ero de escuela, la vida de Leona carece por completo de una figura masculina positiva. Sus dos hombres amados son solo vac\u00edo: el padre muri\u00f3 tiempo atr\u00e1s y ahora pareciera una suerte de fantasma que Beba, la madre, y ella misma se empe\u00f1an en preservar, mientras que el bueno de Virgilio abandon\u00f3 el hogar a cambio de la clandestinidad pol\u00edtica. Quedan dos hermanos mayores: Mateo y Lorenzo. El primero, separado de la familia desde ni\u00f1o, ha terminado por convertirse en un perfecto extra\u00f1o, y el otro se nos presenta desde las primeras p\u00e1ginas como un ser desalmado y cruel, excepto durante un breve par\u00e9ntesis que Leona seguramente necesita narrar para poder salvarlo de alguna forma ante sus ojos y los nuestros: escondido de todos, el muchacho acaricia y juega con su medio hermano beb\u00e9.<\/p>\n<p>Sabemos pues que dentro de este periodo vital de aprendizaje Leona debe enfrentar una serie de experiencias relacionadas con su condici\u00f3n femenina. M\u00e1s a\u00fan, esas experiencias ser\u00e1n, en este caso, eje forzoso del camino a la adultez. A veces las se\u00f1ala con suave humor, como sucede al insistir en la constante preocupaci\u00f3n de Beba por no sufrir el \u201cdescr\u00e9dito\u201d de sus hijas, o al resaltar el af\u00e1n de Edermira por hacer entender que \u201cel sentido de la hembra es lograr que un hombre ronde y gire en torno suyo, parir y criar\u201d, o incluso al contar c\u00f3mo las ni\u00f1as fueron rechazadas para formar parte del equipo de b\u00e9isbol del pueblo o c\u00f3mo se privilegia siempre a los varones con las mejores presas del pollo. Pero en otras ocasiones esa cierta iron\u00eda que permea toda la novela se ve superada por el drama del abuso masculino. Sucede, por ejemplo, al inicio, cuando Lorenzo obliga a sus hermanitas (Lesabia y Leona enferma) a realizar el duro trabajo de limpieza que le corresponde a \u00e9l. Sucede, sobre todo, cuando el persistente acoso de su cu\u00f1ado culmina en lo que podr\u00edamos llamar el momento cumbre de la historia, donde Hern\u00e1ndez N\u00fa\u00f1ez muestra una extraordinaria destreza narrativa capaz de mantener al lector en un verdadero estado de angustia y expectaci\u00f3n, un pasaje digno sin duda de una gran maestra.<\/p>\n<p>Y es que la severa Beba, tratando de ofrecer a Leona un destino mejor al que le espera en Quima, tom\u00f3 la dr\u00e1stica decisi\u00f3n de enviarla a Santo Domingo, sin percatarse de que la pobreza en las ciudades puede ser mucho m\u00e1s dura y acarrear mayores peligros que en campo, sin siquiera sospechar el desamparo al que la estaba condenando. Pero por suerte el sino de esta ni\u00f1a est\u00e1 regido por una m\u00e1xima recurrente en la novela y con la cual empieza y termina: \u201cSi recib\u00eda, perder\u00eda. Si perd\u00eda, recibir\u00eda\u201d. Y lo que recibe tras esa cruel experiencia en la capital ser\u00e1 una puerta hacia la libertad que tanto aspira: una nueva vida en casa de una culta pareja de italianos con s\u00e1banas pulcras y olorosas, con comida en abundancia y, lo mejor, con libros, \u201clibros de verdad\u201d.<\/p>\n<p>De regreso a Quima, Leona es de nuevo \u201creabsorbida\u201d por el lugar de origen para dar paso a la \u00faltima etapa de su aprendizaje de vida. Punto este donde no se puede obviar un vuelco que contrar\u00eda lo que generalmente se acostumbra en este tipo de relato: Leona no resiente su regreso a la escena provinciana llena de privaciones y prejuicios. Muy al contrario: \u201cla proximidad de los m\u00edos \u2014nos dice\u2014 no la cambiaba por todas las comodidades del mundo [\u2026] todo el otro tiempo, el de Santo Domingo, me parec\u00eda realidad prestada\u201d. En ning\u00fan momento se le ocurre que esa vuelta pueda truncar sus anhelos: ya la puerta se ha abierto y sabe con absoluta certeza que jam\u00e1s volver\u00e1 a cerrarse.<\/p>\n<p>Dos sue\u00f1os recurrentes, que conocemos desde el principio, no por casualidad se har\u00e1n realidad hacia el final de la novela. El primero se cumple cuando con el dinero ahorrado Leona compra y prepara gran cantidad de comida, un fest\u00edn de comida, un verdadero banquete para todos sus allegados que puede verse casi como un ejercicio de exorcismo, pues a partir de all\u00ed las situaciones tienden enrumbarse y las emociones a organizarse. Y es que hasta la breve guerra civil que tras la ocupaci\u00f3n estadounidense del pa\u00eds est\u00e1 por desatarse, servir\u00e1 para que tres de los ocho hermanos de Leona superen sus desgracias y tomen por fin el rumbo que les corresponde.<\/p>\n<p>El segundo sue\u00f1o pertinaz es el hallazgo de una moneda antigua, el cual se consuma junto con la resoluci\u00f3n de un enigma: el destino de la mitad del dinero que el padre obtuvo por la venta de una finca. La aparici\u00f3n inesperada de las tres onzas de oro que Enmanuel hab\u00eda enterrado antes de fallecer marca el cierre definitivo de las penurias econ\u00f3micas de la familia.<\/p>\n<p>Y en medio de la concreci\u00f3n de ambos sue\u00f1os aguarda una revelaci\u00f3n no menos significativa en cuanto al propio personaje y la escritura de esta novela, porque si algo es importante e ineludible a la hora de rese\u00f1arla es el tema del lenguaje, el cual implica, entre otros, el del habla dominicana. En primer lugar habr\u00eda que se\u00f1alar lo que Jeannette Miller califica de escritura \u201ccasi barroca\u201d refiri\u00e9ndose no solo a la conciliaci\u00f3n narrativa que logra la autora de esos diferentes mundos en que Leona se debate (el real y el interior \u00ad\u00ad\u00ad\u2014fantas\u00edas, sue\u00f1os\u2014), sino tambi\u00e9n al manejo de un vocabulario donde se aparean de manera feliz y despreocupada lo culto con lo popular, e, incluso, a veces, hasta lo sublime con lo soez. Dif\u00edcil aleaci\u00f3n a la que Leona da sentido cuando habla de su cabeza que \u201cechaba vocablos, lo mismo que cualquier planta echa brotes y capullos. Una vol\u00e1til comarca de vocablos gobernaba mi imaginaci\u00f3n y aun las palabras m\u00e1s terribles, las <em>malas palabras<\/em>, las palabras viscosas [\u2026] las palabras siniestras y las palabras gruesas o amenazantes o biliosas conten\u00edan humedad, trazos vibratorios y belleza\u2026 no menos que las palabras gratas, c\u00e1ndidas, c\u00e1lidas, suaves y luminosas y reveladas\u201d.<\/p>\n<p>Es l\u00f3gico entonces que en esta org\u00eda de palabras abunden t\u00e9rminos y expresiones t\u00edpicamente dominicanos, m\u00e1s a\u00fan si tomamos en cuenta el af\u00e1n de Leona por nombrarlo todo: \u00e1rboles, frutas, comidas, remedios caseros, animales\u2026, como si con ello realizara un nuevo y verdadero acto de creaci\u00f3n. Con respecto a esto, seguro no faltar\u00e1n los se quejen ante la abundancia de dominicanismos, cosa que en verdad agradece el lector avezado amante del idioma. No hay lectura m\u00e1s desagradable que aquella de las novelas que aspiran \u201ccomplacer\u201d al inmens\u00edsimo p\u00fablico de habla hispana y que terminan funcionando como m\u00e1quinas aplanadoras de la lengua en pos de una \u201cnormalidad unificadora\u201d por completo falsa e inexistente.<\/p>\n<p>Para quienes no conozcan la obra de \u00c1ngela Hern\u00e1ndez N\u00fa\u00f1ez, <em>Leona o la fiera vida<\/em> constituye una magn\u00edfica y recomendable manera de empezar a hacerlo. En efecto, una novela de iniciaci\u00f3n, iniciaci\u00f3n femenina en este caso, aunque ofrece mucho m\u00e1s que eso: es un acabado ejercicio de memoria e imaginaci\u00f3n, de sutilezas y feroz realidad, de lucha y conquistas. Es, sobre todo, una obra que consigue atrapar la amplia riqueza de nuestra lengua para ofrecer un relato eminentemente latinoamericano, cabalmente caribe\u00f1o y espec\u00edficamente dominicano.<\/p>\n<h6>La playa de Nagua, Rep\u00fablica Dominicana. Foto: George Fennelly, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antecedida por una serie de importantes voces femeninas \u2013entre las que destacan Salom\u00e9 Ure\u00f1a y Camila Henr\u00edquez Ure\u00f1a, A\u00edda Cartagena Portalat\u00edn, Hilma Contreras y Jeannette Miller\u2013, \u00c1ngela Hern\u00e1ndez N\u00fa\u00f1ez es una de las narradoras m\u00e1s originales y celebradas de la literatura dominicana actual. A mediados de los a\u00f1os 80 public\u00f3 sus primeros libros, dos poemarios y un ensayo titulado <em>Emergencia del silencio<\/em>, dedicado a la que ser\u00e1 una preocupaci\u00f3n recurrente tanto en su vida de convencida feminista como en su escritura: la educaci\u00f3n de la mujer y su lucha por la igualdad.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3443,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[46,4452],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[2508],"lal_author":[3603],"class_list":["post-3446","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-dominican-republic","tag-numero-12","genre-essay-es","section-essays-es","translator-michael-redzich-es-2","lal_author-silda-cordoliani-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3446","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3446"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3446\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32906,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3446\/revisions\/32906"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3443"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3446"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3446"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3446"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3446"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3446"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3446"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3446"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3446"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}