{"id":3442,"date":"2019-11-16T15:35:46","date_gmt":"2019-11-16T21:35:46","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/11\/total-always-novel-juan-carlos-chirinos\/"},"modified":"2024-04-30T06:30:38","modified_gmt":"2024-04-30T12:30:38","slug":"total-always-novel-juan-carlos-chirinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/11\/total-always-novel-juan-carlos-chirinos\/","title":{"rendered":"&#8220;Total, siempre es una novela&#8221; de Juan Carlos Chirinos"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>I<\/p>\n<p>Desde hace d\u00e9cadas Mario Vargas Llosa es un icono para los escritores que escriben en espa\u00f1ol. Muchos hemos sido los que nos hemos detenido \u2014mejor dicho, zambullido\u2014 en sus novelas y en sus libros de ensayo para dilucidar el secreto que lo ha llevado a lo m\u00e1s alto en la vida de un escritor \u2014el premio Nobel, la fidelidad de cientos de miles de lectores y el respeto de los especialistas\u2014; y creo que la respuesta para todos es la misma: trabajo. Parecer\u00eda una tonter\u00eda declarar esto como un descubrimiento relevante, pero en realidad no es tan simple: en este caso hay que revisitar la noci\u00f3n. Cuando uso la palabra <em>trabajo<\/em> para describir la f\u00f3rmula que lleva a una persona a convertirse en un escritor digno de ser emulado, en realidad utilizo un vocablo que no cubre completamente el significado que pretendo transmitir. El trabajo de un escritor no solo es sentarse todos los d\u00edas en frente de su instrumento para escribir (una computadora, un cuaderno) y concatenar frases, formar p\u00e1rrafos y darle forma a un texto literario, no; el trabajo de un escritor comienza mucho antes de que se siente a teclear o rasgar el papel con el bol\u00edgrafo o la pluma; mucho antes de que decida que va a escribir tal o cual historia, que querr\u00e1 hablar de un tema pol\u00edtico o moral, religioso o puramente literario; y continuar\u00e1 hasta mucho, mucho despu\u00e9s de que el libro sea ya un ente independiente de \u00e9l y vaya de mano en mano, de lector en lector ayudando a crear en sus cabezas un universo que ya bull\u00eda en forma de sensaciones e ideas en el cerebro del autor. Por eso cuando uso la palabra <em>trabajo<\/em> para describir el secreto de lo que hace de Vargas Llosa un escritor digno de imitar, estoy pensando en esa persona que desde hace d\u00e9cadas tom\u00f3 la decisi\u00f3n de que su vida estar\u00eda dedicada, tuviera \u00e9xito o no, a escribir libros para exorcizar sus demonios.<\/p>\n<p>\u201cDios hizo el mundo en siete d\u00edas, y se nota\u201d, titul\u00f3 con aguda eutrapelia el humorista espa\u00f1ol Luis Piedrah\u00edta uno de sus libros; puede que el hipot\u00e9tico creador del Universo haya dejado demasiados flecos que no comprendemos y soluciones c\u00f3smicas que no est\u00e1n claras del todo y que podr\u00edamos considerar fallos de dise\u00f1o y ensayos fallidos; pero sin duda hemos de aceptar, al leer <em>Conversaci\u00f3n en La Catedral <\/em>(1969), y de la que celebramos su cincuentenario, que dieron mucho m\u00e1s de siete d\u00edas de trabajo (en realidad varios a\u00f1os) al autor para escribirla. El autor \u2013cualquier autor\u2013, que es creador de su universo de papel, es poderoso y es el trasunto de dios en la ficci\u00f3n; pero no tanto como para crear a su misma velocidad. Vargas Llosa mismo ha declarado que es la novela que m\u00e1s trabajo le ha dado, y que si tuviera que escoger su favorita ser\u00eda esta la novela escogida. Quiz\u00e1 porque sabe que en ella, como en ninguna otra, est\u00e1 desarrollado el concepto de <em>novela total<\/em> que tanto le gusta.<\/p>\n<p>Hay una met\u00e1fora que el propio Vargas Llosa utiliza para hablar de su oficio, para explicar qu\u00e9 significa escribir una novela y que me parece muy \u00fatil por lo did\u00e1ctica:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 28.5pt;\">Escribir una novela es una ceremonia parecida al <em>strip-tease<\/em>. Como la muchacha que, bajo imp\u00fadicos reflectores, se libera de sus ropas y muestra, uno a uno, sus encantos secretos, el novelista desnuda tambi\u00e9n su intimidad en p\u00fablico a trav\u00e9s de sus novelas. Pero, claro, hay diferencias. Lo que el novelista exhibe de s\u00ed mismo no son sus encantos secretos, como la desenvuelta muchacha, sino demonios que lo atormentan y obsesionan, la parte m\u00e1s fea de s\u00ed mismo: sus nostalgias, sus culpas, sus rencores. Otra diferencia es que en un <em>strip-tease<\/em> la muchacha est\u00e1 al principio vestida y al final desnuda. La trayectoria es inversa en el caso de la novela: al comienzo el novelista est\u00e1 desnudo y al final vestido. (<em>Historia secreta de una novela<\/em>)<\/p>\n<p>Es raro que un autor como Vargas Llosa, que es tan n\u00edtido a la hora de exponer sus ideas sobre el mundo y sus cosas, conciba la novela como un acto de desnudez. Pero si iluminamos esta enigm\u00e1tica comparaci\u00f3n (\u00bfpor qu\u00e9 en su <em>strip-tease <\/em>el escritor termina con la ropa puesta?) con el pensamiento siempre incisivo de un fil\u00f3sofo, tal vez podamos empezar a dilucidar una interpretaci\u00f3n y quiz\u00e1 podamos acercarnos a lo que el autor ha querido decir, aquello que pulula por el universo de sus ideas. En esta oportunidad nos ser\u00e1n \u00fatiles las reflexiones de Giorgio Agamben sobre la desnudez:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 28.15pt;\">La desnudez, en nuestra cultura, es inseparable de una signatura teol\u00f3gica. Todos conocen el relato del G\u00e9nesis, seg\u00fan el cual Ad\u00e1n y Eva, despu\u00e9s del pecado, se percatan por primera vez de que est\u00e1n desnudos: <em>Entonces se abrieron los ojos de ambos y vieron que se hallaban desnudos<\/em> (G\u00e9n 3, 7). Seg\u00fan los te\u00f3logos, esto no ocurre por una simple, precedente inconsciencia que el pecado borr\u00f3. Antes de la ca\u00edda, ellos, aun sin estar cubiertos por vestido humano alguno, no estaban desnudos: estaban cubiertos por un vestido de gracia que se adher\u00eda a ellos como un h\u00e1bito glorioso. (<em>Desnudez<\/em>)<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el autor de novelas cuando se refiere a la desnudez que lleva a cabo al escribir, en realidad estar\u00eda refiri\u00e9ndose a un proceso de \u201ccubrimiento\u201d de su esencia original, que ha sido arrancada cuando la <em>consciencia literaria <\/em>(o la <em>consciencia del lenguaje<\/em>) ha convertido en palabras la intuici\u00f3n narrativa. El autor \u2013\u00bfy sus personajes? \u2013 son conscientes, en el momento de escribir y de ser escritos, respectivamente, que han sido presentados tal cual son: entonces se ven forzados a recurrir al vestido supremo del arte de la palabra: la ret\u00f3rica. Es como si al mismo tiempo que el escritor crea su libro, lo va cubriendo de su propio arte narrativo para no dejarlo en la desnudez absoluta, que ser\u00eda insoportable tanto para \u00e9l como para el lector.<\/p>\n<p>Pero Agamben puede seguir si\u00e9ndonos \u00fatil: \u201cUna desnudez plena se da, tal vez, s\u00f3lo en el Infierno, en el cuerpo de los condenados, irremisiblemente ofrecido a los eternos tormentos de la justicia divina. No existe, en este sentido, en el cristianismo, una teolog\u00eda de la desnudez, sino s\u00f3lo una teolog\u00eda del vestido\u201d. De modo que, le\u00edda a la luz de esta reflexi\u00f3n del fil\u00f3sofo italiano, la frase de Vargas Llosa (\u201cal comienzo el novelista est\u00e1 desnudo y al final vestido\u201d) dice mucho m\u00e1s de su arte de lo que pens\u00e1bamos, y no se trata solamente de una ingeniosa imagen para atraer nuestra atenci\u00f3n. El escritor pretende exponer el cuerpo de la novela y, haci\u00e9ndolo, la recubre de s\u00ed mismo, de sus palabras. Las palabras del autor, para seguir con la analog\u00eda celeste, son sus serafines, los \u201cseres incandescentes\u201d (como los define Isidoro en <em>Etimolog\u00edas<\/em>, VII, 5, 24) que evitan que el lector se enfrente a la verdadera materia del verbo: \u201cestos velan el rostro y los pies de quien se encuentra sentado en el trono de Dios\u201d, escribe Isidoro con bella prosa y roza la esencia de la escritura, intermediaria entre el que interpreta y aquello que ha de interpretarse. De otra forma, podr\u00eda pensarse cuando Vargas Llosa expresa que el escritor es aquel que hace el <em>strip-tease<\/em> del cubrimiento, leer ser\u00eda una actividad intolerable y el texto estar\u00eda irremisiblemente condenado al infierno. \u00bfA cu\u00e1l infierno? El infierno de la incomprensi\u00f3n y la locura; el c\u00edrculo maldito de lo que carece de sentido, de la sinraz\u00f3n. Y como la novela es uno de los supremos actos de la raz\u00f3n \u2014por m\u00e1s rom\u00e1ntico que nos parezca, no es posible hacer literatura irracional\u2014, requiere de un hacedor consciente que sepa poner orden sin que se note; de hecho, ha de poner <em>desorden<\/em> sin que se note. S\u00ed; quiz\u00e1 dios hizo el mundo en siete d\u00edas, por su poder o porque ten\u00eda prisa, qui\u00e9n sabe, pero sin duda un verdadero novelista debe dedicarle mucho m\u00e1s tiempo a su universo si quiere que trascienda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Hace poco he visto el documental sobre el proceso que llev\u00f3 a Vargas Llosa hacia su primera novela, <em>La ciudad y los perros<\/em>; los comienzos de un escritor siempre son muy emocionantes y casi siempre duros; de Vargas Llosa lo sabemos casi todo y casi todos tienen una opini\u00f3n de \u00e9l, lo hayan le\u00eddo o no, lo hayan conocido o no, lo hayan estudiado o no. Por encima de todas estas consideraciones, mientras ve\u00eda este documental un pensamiento persist\u00eda en mi cabeza: el verdadero legado de un escritor son sus libros; es la huella, la contribuci\u00f3n, su militancia y su aporte a que seamos mejores o peores. Absolutamente todo lo dem\u00e1s son tonter\u00edas. La literatura: all\u00ed est\u00e1 la revoluci\u00f3n para un escritor. Tal vez por eso Carlos le dice a Santiago Zavala: \u201cDebiste dedicarte a la literatura y no a la revoluci\u00f3n, Zavalita\u201d, porque sabe (sabe el autor) que su guerrilla est\u00e1 en las p\u00e1ginas y su victoria all\u00ed siempre ser\u00e1 m\u00e1s grande que en el campo de batalla donde son las balas, y no las palabras, las que imponen su raz\u00f3n. Como ha escrito hace poco Luis Enrique P\u00e9rez-Oramas, \u201csabemos que el arte no cambia nunca el mundo, pero fija inexorable y para siempre sus verdades\u201d. Ese es el verdadero triunfo de un novelista.<\/p>\n<p>En <em>Conversaci\u00f3n en La Catedral<\/em> Vargas Llosa logra una de las proezas m\u00e1s dif\u00edciles de la literatura: condensa el universo en un peque\u00f1o espacio, lo fija y le da una explicaci\u00f3n (aunque esta explicaci\u00f3n sea difusa y porosa: as\u00ed es mejor); y puede que sea una <em>boutade<\/em>, pero creo que la novela es <em>demasiado<\/em> <em>breve<\/em> para el cosmos que contiene. Si partimos de la obviedad de que una novela total ha de contener la totalidad, sopesar la extensi\u00f3n carece de sentido o nos lleva a la locura, como aquella historia que cuenta Borges seg\u00fan la cual el emperador quiso un mapa tan exacto de su reino que ese mapa termin\u00f3 teniendo el tama\u00f1o del reino. Una novela total bien podr\u00eda tener una p\u00e1gina, como es el caso de <em>En la ciudad he perdido una novela<\/em> del ecuatoriano Humberto Salvador; o poco m\u00e1s de un centenar, como hace con maestr\u00eda Jorge Zalamea en <em>El gran Burund\u00fan Burund\u00e1 ha muerto<\/em>; o ser un r\u00edo casi inabarcable como <em>Del tiempo y del r\u00edo<\/em>, de Thomas Wolfe, <em>Ad\u00e1n Buenosayres<\/em>, de Leopoldo Marechal o <em>Casa de hojas<\/em>, de Mark Danielewski. La de Vargas Llosa podr\u00eda colocarse entre el grupo de las novelas totales \u201cnormales\u201d, o \u201ccortas\u201d, como <em>La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/em>, <em>Rayuela<\/em> o <em>La marcha Radetzsky<\/em>. Pero ya sabemos que \u201ccorto\u201d o \u201cnormal\u201d son adjetivos in\u00fatiles para describir una novela total, pues su totalidad depende de la destreza del autor al condensar en un mismo territorio verbal m\u00faltiples elementos del universo que quiere comprimir, como si se tratara de trasladar a un formato de compresi\u00f3n (.zip) un archivo inform\u00e1tico. El colmo de esta compresi\u00f3n, pero no hablamos ya de una novela, lo hallar\u00edamos en los brev\u00edsimos relatos \u201cEl diente roto\u201d, de Pedro Emilio Coll, y \u201cContinuidad de los parques\u201d, de Julio Cort\u00e1zar, ejemplos perfectos del anillo de Moebius que es el universo.<\/p>\n<p>Vargas Llosa, relatando los a\u00f1os de la dictadura de Odr\u00eda y sus abyecciones; contando esa especie de <em>bildungsroman<\/em> que es el descubrimiento de los golpes de la vida por parte de Santiago Zavala y su encuentro al mismo tiempo con el sexo, el amor, la imagen deforme (o multiforme) del padre, la bohemia y los conflictos ideol\u00f3gicos; contando la descomposici\u00f3n moral y la hipocres\u00eda de Ferm\u00edn Zavala; mostrando la sociedad racista y clasista en la que se mueven los personajes; y tejiendo todos esos elementos usando t\u00e9cnicas narrativas que acercan la prosa, por un lado, al cubismo en su pretensi\u00f3n de exponer la m\u00e1s amplia imagen de la realidad, de mostrar todos sus lados y sus aristas; y, por el otro, a un serialismo aparentemente azaroso que va colocando los elementos de la narraci\u00f3n de tal manera que el entramado final parece confuso aunque en realidad obedece a un ritmo que solo se percibe cuando el lector accede a colocarse en la \u201ctonalidad\u201d de la novela. El esp\u00edritu musical del texto \u2014de una musicalidad de vanguardia, se entiende\u2014 se evidencia en el insistente uso del <em>leitmotiv<\/em>, ya c\u00e9lebre, y cuya primera aparici\u00f3n se representa en ocho palabras \u201c\u00bfEn qu\u00e9 momento se hab\u00eda jodido el Per\u00fa?\u201d. Es significativo \u2014pero lo m\u00e1s probable inconsciente\u2014 que sean justamente ocho palabras que tienen lejano parentesco con la escala diat\u00f3nica occidental: la frase es una octava: \u00bfes as\u00ed como el orden \u201cnormal\u201d se superpone o se funde con un orden alterno, un orden otro, misterioso? La explosi\u00f3n metaf\u00f3rica aqu\u00ed puede llevar a muchas fruct\u00edferas reflexiones. En todo caso, la reiteraci\u00f3n de esta idea \u2014c\u00f3mo a causa de que el pa\u00eds \u201cest\u00e9 jodido\u201d lo est\u00e1n todos los personajes, Santiago Zavala el primero, que anda buscando cu\u00e1ndo y c\u00f3mo le ocurri\u00f3 a \u00e9l su desgraciado estado\u2014 sirve de hilo conductor y como una de las vigas maestras de la estructura de la novela. Sin esa frase, parte del sentido de la novela se derrumbar\u00eda sin remedio. Aun habr\u00eda que acercarse a la novela de Vargas Llosa para verificar hasta qu\u00e9 punto toda la obra en un gran poema sinf\u00f3nico enhebrado de ritmos verbales para poner en escena la visi\u00f3n acerca de su pa\u00eds. M\u00e1s all\u00e1 de la t\u00e9cnica con que est\u00e1 estructurada la novela (es famosa la alternancia de los di\u00e1logos para dar la sensaci\u00f3n de simultaneidad, para crear un \u201cpresente durativo\u201d), a m\u00ed me interesa m\u00e1s el sentido \u00faltimo que busca el autor en su libro, aquello que trat\u00f3 de tocar y que quiz\u00e1, porque siempre el escritor termina vestido de su obra, no logr\u00f3 completar del todo. \u00bfNo estar\u00eda aqu\u00ed una de las claves para comprender la funci\u00f3n profunda de los recursos y t\u00e9cnicas narrativos de que echa mano en la novela?<\/p>\n<p>Pues el \u00e9xito supremo de la escritura es tocar por un breve instante lo sublime.<\/p>\n<p>Una novela total como <em>Conversaci\u00f3n en La Catedral<\/em> es muchas cosas al mismo tiempo; pesimista y segura del futuro; reflexiva y pasional; solemne y sorprendentemente humor\u00edstica; llena de secreciones y espiritual: porque es como el mundo y como el mundo ha de ser. Y sus personajes, como los perros que en la novela son atrapados por los funcionarios de la perrera sin discriminar los dom\u00e9sticos de los callejeros, valen un sol cada uno y el que tenga suerte como el Batuque de Zavala sobrevive: los dem\u00e1s est\u00e1n condenados a morir a palos. Porque est\u00e1n jodidos como el Per\u00fa; y, total, siempre se ha tratado de esto al escribir una novela, \u00bfno?<\/p>\n<p align=\"right\">El Escorial, 1 de julio de 2019<\/p>\n<p style=\"margin-left: 254.65pt;\" align=\"right\">Le\u00eddo en el curso de verano \u201c50 a\u00f1os de <em>Conversaci\u00f3n en La Catedral<\/em>\u201d, Universidad Complutense &#8211; C\u00e1tedra Vargas Llosa<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\" align=\"right\">Juan Carlos Chirinos, escritor venezolano. Foto: David Jar, 2019.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde hace d\u00e9cadas Mario Vargas Llosa es un icono para los escritores que escriben en espa\u00f1ol. 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