{"id":3438,"date":"2019-11-15T21:03:43","date_gmt":"2019-11-16T03:03:43","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/11\/julio-ramon-ribeyro-classic-paloma-torres\/"},"modified":"2024-07-06T14:13:05","modified_gmt":"2024-07-06T20:13:05","slug":"julio-ramon-ribeyro-classic-paloma-torres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/11\/julio-ramon-ribeyro-classic-paloma-torres\/","title":{"rendered":"&#8220;Julio Ram\u00f3n Ribeyro es un cl\u00e1sico&#8221; de Paloma Torres"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>La obra del escritor peruano Julio Ram\u00f3n Ribeyro perdurar\u00e1 y de \u00e9l puede decirse que es un cl\u00e1sico sin temor a caer en la exageraci\u00f3n ni en la complacencia. Ante todo, con <i>La palabra del mudo<\/i>, <i>La tentaci\u00f3n del fracaso<\/i> y <i>La caza sutil<\/i>, dej\u00f3 una huella en la literatura<\/p>\n<p>Ribeyro es un escritor cl\u00e1sico en buena medida porque trascendi\u00f3 su propio tiempo. Escribi\u00f3 que cualquier seguimiento exhaustivo de la moda conduce inevitablemente al Museo de las Antig\u00fcedades, y mostr\u00f3 una independencia perseverante: ley\u00f3 mucho y conoci\u00f3 bien a los escritores franceses del siglo XIX y, en una noticia que apareci\u00f3 en el diario espa\u00f1ol <i>El Pa\u00eds<\/i> el 3 de mayo de 1983, dijo que Latinoam\u00e9rica se hab\u00eda considerado un continente barroco, pero que \u00e9l pensaba que en ella hab\u00eda lugar para un arte directo \u201cen el que no predominen las formas sobre la funci\u00f3n\u201d. Su independencia fue causa de su tard\u00edo reconocimiento, pero tambi\u00e9n de su perdurabilidad.<\/p>\n<p>Sin duda los personajes de Julio Ram\u00f3n Ribeyro volver\u00e1n al pensamiento del lector, y no interpelar\u00e1n ya s\u00f3lo su inteligencia, su sentimiento o su imaginaci\u00f3n, sino que habitar\u00e1n su esp\u00edritu, como sucede con la buena literatura. Acompa\u00f1ar\u00e1n la soledad del lector los ni\u00f1os protagonistas de \u201cLos gallinazos sin plumas\u201d, a los que su abuelo manda al muladar a buscar comida entre las basuras para cebar al cerdo Pascual, o Mat\u00edas Palomino, el cobrador que tiene al fin la posibilidad de convertirse en un profesor suplente, que llega unos minutos antes de dar su clase y comienza a dudar y a confundir los conceptos, y fracasa y regresa a su casa, donde su mujer le espera con el delantal amarrado a la cintura y presa de un orgullo que enseguida ser\u00e1 apagado, como lo ha sido el del mismo Mat\u00edas; o el protagonista de \u201cExplicaciones a un cabo de servicio\u201d, llamado Pablo Sarda\u00f1a, un hombre borracho que en la \u00faltima l\u00ednea exclama que \u00e9l es un hombre, \u201c\u00a1Un hombre!\u201d, y pide que as\u00ed se le reconozca. O en \u201cDirecci\u00f3n equivocada\u201d, donde el protagonista salva del embargo a una mujer, no por piedad ni justicia sino, simplemente, porque \u201caquella mujer era un poco bonita\u201d; o el protagonista de \u201cEl marqu\u00e9s y los gavilanes\u201d, el exagerado y entra\u00f1able arist\u00f3crata que no admite la llegada de los nuevos tiempos, ni que los burgueses le roben su mesa en el hotel Bol\u00edvar. \u00bfAcaso no son magn\u00edficos personajes?<\/p>\n<p>Pienso en aquello que escribi\u00f3 Ribeyro de que, cuando sus cuentos resultan cr\u00edticos con la sociedad, es siempre de un modo indirecto. En el cuento \u201cDe color modesto\u201d, donde se condena el racismo, al final lo que queda retratado con mayor rotundidad es la incapacidad humana, casi general, de soportar el rid\u00edculo social. En \u201cLa piel de un indio no cuesta caro\u201d el lector sufre primero por el destino injusto y olvidado de Pancho, pero al terminar se pone el acento en el conformismo final del protagonista Miguel ante una din\u00e1mica social hip\u00f3crita. Y en \u201cAl pie del acantilado\u201d, donde el protagonista Don Leandro es significativamente obligado a desplazar su casa fuera de la ciudad, hasta el borde del acantilado, y despu\u00e9s hasta la playa, se retrata la exclusi\u00f3n que produjo en aquel momento hist\u00f3rico el crecimiento r\u00e1pido de las capitales, pero donde el desarrollo del cuento se asienta, y lo que el final propone como lectura central, es otra cosa: el s\u00edmbolo de la higuerilla, una planta con la que se identifica al protagonista, y que es una peque\u00f1a planta muy recia capaz de crecer entre las rocas. En realidad es una historia universal sobre la resistencia. La atenci\u00f3n y reacci\u00f3n de Ribeyro a la injusticia se muestra de esta manera indirecta,\u00a0pues es en su precisi\u00f3n al retratar la interioridad donde se asienta la universalidad de este escritor, al margen del asunto tratado y de la cr\u00edtica a la sociedad; muy poco dogm\u00e1tico, y poco pragm\u00e1tico, Ribeyro no entendi\u00f3 la literatura como medio para trasladar un mensaje. As\u00ed exclama Luder, en los <i>Dichos de Luder<\/i>: \u201c\u2014El peor de los lectores (\u2026) es el intelectual zapat\u00f3n que espera marxistamente sentado en el poyo de los libros la aparici\u00f3n de un mensaje\u201d.<\/p>\n<p>La literatura de Julio Ram\u00f3n Ribeyro, que en sus palabras quiso ser la \u201cvoz de los sin voz\u201d, es principalmente realista, a pesar de sus buenos cuentos fant\u00e1sticos, e incluso en ellos. Es un tipo de realismo reflexivo, no porque busque provocar una reflexi\u00f3n en el lector, ni porque pretenda algo m\u00e1s que el relato sencillo de una historia concreta, sino porque la reflexi\u00f3n se encuentra en la intimidad del cuento de Ribeyro y forma parte trascendental de \u00e9l. Los personajes discretos del mundo, esos sin relevancia social o ca\u00eddos en desgracia que pueblan sus relatos, son seres que reflexionan, a veces de muy precaria manera, a veces no verbalmente, pero piensan y sienten y eso tiene importancia en los cuentos del escritor peruano, que quiso comprender, y as\u00ed escribi\u00f3 de s\u00ed mismo algo que quiz\u00e1 es tambi\u00e9n un camino para interpretarle: \u201cEra de una bondad particular, no la bondad de las limosnas ni de las cartas lacrimosas a la madre, sino de un inter\u00e9s acusado por el pr\u00f3jimo y un deseo de comprenderlo, que consideraba como la forma m\u00e1s humana de ayudarlo\u201d.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n tiene una solidez particular en los cuentos ribeyrianos. Ribeyro escribi\u00f3 en su diario algunas impresiones sobre su primer libro de cuentos, titulado <i>Los gallinazos sin plumas<\/i>, y una de ellas dice que busca la precisi\u00f3n psicol\u00f3gica y que los hechos le interesan poco en s\u00ed, que lo que le interesa m\u00e1s es la presi\u00f3n de los hechos sobre las personas.<\/p>\n<p>De este inter\u00e9s hay muchos ejemplos: el cuento \u201cLos eucaliptos\u201d, muy querido para m\u00ed, donde el protagonista (que simboliza a toda una generaci\u00f3n), ve c\u00f3mo cortan los \u00e1rboles de su calle y cambia el paisaje que am\u00f3 en su infancia: \u201cLa ciudad progres\u00f3. Pero nuestra calle perdi\u00f3 su sombra, su paz, su poes\u00eda\u201d. Lejos de la acci\u00f3n, el protagonista queda en la puerta de su casa, fumando, y \u201cpensativo\u201d.<\/p>\n<p>El mismo Julio Ram\u00f3n Ribeyro no fue s\u00f3lo un narrador, sino un hombre de pensamiento. Por ejemplo, escribi\u00f3 su diario <i>La tentaci\u00f3n del fracaso<\/i>, pero a esa escritura le acompa\u00f1aron muchas horas de lectura de diarios, de reflexi\u00f3n exacta sobre el propio g\u00e9nero. En el art\u00edculo \u201cDos diaristas peruanos\u201d detecta un vac\u00edo en este asunto. Es uno de los ensayos cr\u00edticos reunidos en <i>La caza sutil<\/i>, un libro que fue publicado en 1976 por Carlos Milla Batres y no volvi\u00f3 a editarse hasta el a\u00f1o 2012 por parte de la Universidad Diego Portales, en Chile, con algunos ensayos a\u00f1adidos. Su \u00faltima edici\u00f3n, la definitiva, data del 2016, en Revuelta Editores, en Lima, con pr\u00f3logo de Jorge Coaguila. Pasaron treinta y seis sorprendentes a\u00f1os entre la primera publicaci\u00f3n y la segunda. En mi opini\u00f3n, es un libro que cobrar\u00e1 una mayor importancia con el tiempo. En sus p\u00e1ginas se despliega una agudeza cr\u00edtica inusual, una soltura extraordinaria para la observaci\u00f3n y la s\u00edntesis de contextos complejos.<\/p>\n<p>A Ribeyro le interes\u00f3 la teor\u00eda literaria y la desarroll\u00f3 con precisi\u00f3n y amenidad mientras escrib\u00eda esa cr\u00edtica \u201cimpresionista\u201d y \u201csubjetiva\u201d que fue de su gusto. En un art\u00edculo escrito en 1992, \u201cAmor sobre ruedas\u201d, analiza tres novelas francesas del siglo XIX en las que hay un episodio donde el acto sexual sucede en un coche: \u201cMerim\u00e9e calla; Flaubert sugiere; \u00bfqu\u00e9 hace Maupassant? Ni calla ni sugiere: describe\u201d. Estudia con rigor los distintos modos de narrar la escena, pero tambi\u00e9n aparece el humor. El humor es una constante que retrata la obra de Ribeyro de modo sorprendentemente transversal, presente de manera genial en su ficci\u00f3n y tambi\u00e9n en sus <i>Prosas ap\u00e1tridas<\/i>, y en muchos de estos ensayos cr\u00edticos profundos. En muchas p\u00e1ginas de Ribeyro se encuentran la iron\u00eda y el humor.<\/p>\n<p>Julio Ram\u00f3n Ribeyro fue un hombre de pensamiento, pero sin gravedad. La idea anterior ser\u00eda muy imprecisa sin a\u00f1adirle el humor. La obra de Julio Ram\u00f3n Ribeyro habr\u00eda sido mucho m\u00e1s sobria y descarnada sin el humor. El humor le aligera, hace m\u00e1s soportable el fracaso de sus personajes, y tambi\u00e9n mueve a la ternura. Como en el inicio magistral del cuento \u201cUna aventura nocturna\u201d, que tiene un deje de humor en su sintaxis y en sus t\u00e9rminos, a pesar de presentar la cruda situaci\u00f3n del protagonista:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">A los cuarenta a\u00f1os, Ar\u00edstides pod\u00eda considerarse con toda raz\u00f3n como un hombre &#8220;excluido del fest\u00edn de la vida&#8221;. No ten\u00eda esposa ni querida, trabajaba en los s\u00f3tanos del municipio anotando partidas del Registro Civil y viv\u00eda en un departamento min\u00fasculo de la avenida Larco, lleno de ropa sucia, de muebles averiados y de fotograf\u00edas de artistas prendidas a la pared con alfileres. Sus viejos amigos, ahora casados y pr\u00f3speros, pasaban de largo en sus autom\u00f3viles cuando \u00e9l hacia la cola del \u00f3mnibus y si por casualidad se encontraban con \u00e9l en alg\u00fan lugar p\u00fablico, se limitaban a darle un r\u00e1pido apret\u00f3n de manos en el que se deslizaba cierta dosis de repugnancia. Porque Ar\u00edstides no era solamente la imagen moral del fracaso sino el s\u00edmbolo f\u00edsico del abandono: andaba mal trajeado, se afeitaba sin cuidado y ol\u00eda a comida barata, a fonda de mala muerte.<\/p>\n<p>Mi admiraci\u00f3n por Julio Ram\u00f3n Ribeyro se volvi\u00f3 a estimular con la lectura de sus <i>Cartas a Luchting<\/i>, compiladas y prologadas por Juan Jos\u00e9 Barrientos y recientemente editado por la Universidad Veracruzana en M\u00e9xico. Como se trata de las cartas a su agente alem\u00e1n, algunas son m\u00e1s tediosas porque son las cuentas y gestiones de la vida pr\u00e1ctica, pero muchas est\u00e1n llenas de inter\u00e9s, se accede a los entresijos de una vida dedicada a la literatura, a los razonamientos expresados con naturalidad embrionaria, que luego se ver\u00e1n volcados de una u otra manera en la obra. Hay tambi\u00e9n sentido del humor y una objetividad para consigo mismo; en un ejercicio de sencillez y rigor poco frecuentes en el mundo contempor\u00e1neo, no teme detectar sus propios defectos ni las limitaciones de su obra. Esa mirada clara hace de \u00e9l un gran escritor. En esas cartas escribe: \u201cMi nueva novela sigue creciendo y est\u00e1 pr\u00e1cticamente por terminarse. No s\u00e9 a\u00fan si es un panfleto, una novela policial, un marem\u00e1gnum de escenas est\u00fapidas, un pat\u00edbulo donde el \u00fanico colgado voy a ser yo\u201d.<\/p>\n<p>Hay en Ribeyro reflexi\u00f3n aguda, que impregna toda su obra, hay humor, y es un escritor sint\u00e9tico como s\u00f3lo lo son los pocos escritores que se convierten en cl\u00e1sicos, que son quienes han sido capaces, con los m\u00e1s variados estilos, de decir la hondura con pocas palabras, de escribir lo que sin genio s\u00f3lo se puede advertir de manera imprecisa.<\/p>\n<p>Ribeyro es un cl\u00e1sico, y tiene la capacidad para ser un cl\u00e1sico popular, le\u00eddo por muchos, y tambi\u00e9n por los j\u00f3venes, como sucede en el Per\u00fa. En Espa\u00f1a, de donde provengo, tiene una atenci\u00f3n creciente, y ahora Seix Barral reedita su obra, pero todav\u00eda no es una referencia popular. Y en M\u00e9xico, donde resido, salvo la Universidad Veracruzana, que rescata su figura con <i>La insignia y otros relatos geniales<\/i>, y las <i>Cartas a Luchting<\/i>, el resto de sus libros son dif\u00edciles de encontrar, o muy caros.<\/p>\n<p>Ante los libros de Julio Ram\u00f3n Ribeyro el lector siente un profundo reconocimiento, un asentimiento. Se siente acompa\u00f1ado al ver retratado el anhelo humano, la frustraci\u00f3n humana, la limitaci\u00f3n, el amor, el orgullo, la contradicci\u00f3n, la debilidad, la injusticia\u2026 la particular lucha interior y la que se sostiene con el mundo. Pero si, con ocasi\u00f3n de este aniversario que celebramos, me preguntaran por qu\u00e9 leer a Julio Ram\u00f3n Ribeyro, contestar\u00eda, simplemente, que por placer.<\/p>\n<h6>Julio Ram\u00f3n Ribeyro, 1974. Foto: Alicia Benavides.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">La obra del escritor peruano Julio Ram\u00f3n Ribeyro perdurar\u00e1 y de \u00e9l puede decirse que es un cl\u00e1sico sin temor a caer en la exageraci\u00f3n ni en la complacencia. Ha dejado una impronta particular en el cuento con La palabra del mudo, en el diario con La tentaci\u00f3n del fracaso y en el art\u00edculo cr\u00edtico con La caza sutil, g\u00e9neros en los que es una referencia obligada de la literatura latinoamericana y del siglo XX.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3435,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4452,2984],"genre":[2013],"pretext":[],"section":[2415],"translator":[],"lal_author":[3506],"class_list":["post-3438","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-12","tag-peru-es","genre-dossier-es","section-dossier-julio-ramon-ribeyro-es","lal_author-paloma-torres-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3438","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3438"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3438\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32898,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3438\/revisions\/32898"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3435"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3438"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3438"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3438"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3438"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3438"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}