{"id":3430,"date":"2019-11-15T19:44:16","date_gmt":"2019-11-16T01:44:16","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/11\/notes-ribeyro-gunter-silva\/"},"modified":"2023-06-06T06:43:11","modified_gmt":"2023-06-06T12:43:11","slug":"notes-ribeyro-gunter-silva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/11\/notes-ribeyro-gunter-silva\/","title":{"rendered":"&#8220;Apuntes sobre Ribeyro&#8221; de Gunter Silva"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>\u201c\u00bfA que\u0301 crees que se reduce la literatura? A escribir con las tripas, no con la cabeza. La mayori\u0301a escribe con la cabeza. Si el delincuente semianalfabeto escribe normalmente una carta a su novia, sera\u0301 como la mayori\u0301a de las cartas de personas semejantes. Si el delincuente escribe la carta justo antes de ser ejecutado, sera\u0301 literatura\u201d. Le responde V.S. Naipaul a su padre en una carta de 1950.<\/p>\n<p>A Julio Ramo\u0301n Ribeyro le persegui\u0301a implacable la enfermedad a lo largo de su vida. Hubo un momento en que lo sentenciaron con seis meses de vida. Sus fotos, en blanco y negro, muestran a un hombre delgado, delicado, en convalecencia perpetua, que se sostiene a la vida desde una ti\u0301mida colilla de cigarrillo Lucky Strike.<\/p>\n<p>Esa batalla contra el tiempo, contra la muerte, la confronto\u0301 solo, al lado de una pequen\u0303a ma\u0301quina de escribir como u\u0301nica arma. Escribio\u0301 con las tripas de forma compulsiva, sabie\u0301ndose desmejorado, abarco\u0301 casi todo: colecciones de cuentos, novelas, teatro, arti\u0301culos, ensayos, cartas y diarios. Ribeyro escribi\u0301a como quien hace el amor, en esa intimidad donde se muere y se renace; lo descubri\u0301 cuando cursaba el segundo an\u0303o de secundaria. Mis padres me habi\u0301an matriculado en un colegio exclusivo de varones, regido por sacerdotes italianos. La arquitectura del local era cla\u0301sica, con algunos toques neorrenacentistas e influencias de palacio veneciano. Los techos eran elevados y las columnas gordas y grises como patas de elefante. La vida en el colegio era difi\u0301cil, ser el nuevo de la clase significaba tener que pelear al menos con un par de compan\u0303eros al mes. Los grupos y las amistades ya estaban armados, asi\u0301 que en el recreo me limitaba a ver jugar los partidos de fu\u0301tbol de los mayores.<\/p>\n<p>En esas primeras semanas se me acerco\u0301 Nieto, el profesor de Lenguaje, deci\u0301an que era un tipo extran\u0303o y rebelde. Reza\u0301bamos todas las man\u0303anas en la cripta antes de comenzar las clases, pero e\u0301l era ateo, asi\u0301 que se quedaba parado, bajo el marco de la entrada principal, con los brazos cruzados detra\u0301s de la espalda y las piernas ligeramente separadas, hasta que terminara la actividad litu\u0301rgica. Un di\u0301a me encontro\u0301 en la cancha de fu\u0301tbol y me paso\u0301 unas hojas mimeografiadas. \u201cLos Gallinazos sin plumas, 1955\u201d, estaba impreso en el ti\u0301tulo; recuerdo que devore\u0301 el cuento emocionado. Cuando regrese\u0301 a clases, la profesora hablaba de los elementos qui\u0301micos y yo no podi\u0301a quitarme de la cabeza a Efrai\u0301n y Enrique en los muladares, a don Santos con la pierna de palo, al cerdo Pascual. El cuento, escrito en la de\u0301cada del cincuenta, me hablaba con una frescura vigente sobre la pobreza extrema, la marginalidad y la explotacio\u0301n social. \u00bfCo\u0301mo era posible que el abuelo don Santos alimentara a su cerdo y privara de comida a sus familiares? Era un cuadro que mostraba en un par de pinceladas la triste realidad de mi pai\u0301s.<\/p>\n<p>Nieto, sin querer, en medio del torbellino de pesadas tareas acade\u0301micas y administrativas, me habi\u0301a regalado a mi primer amigo en el colegio. Desde ese di\u0301a, en cada recreo, corri\u0301a a la biblioteca y rebuscaba todo lo que podi\u0301a encontrar sobre Julio Ramo\u0301n Ribeyro. Por esas fechas, el plantel de docentes cumpli\u0301a su labor, me ensen\u0303aba religiosamente ecuaciones matema\u0301ticas, fo\u0301rmulas qui\u0301micas, nombres y fechas histo\u0301ricas que memorizar, pero el escritor me preparaba para la vida, con e\u0301l aprendi\u0301a los temas que realmente necesitaba saber para enfrentarme a la adultez, la incertidumbre, la indeterminacio\u0301n, el conformismo, la timidez, la desigualdad, la decepcio\u0301n, la frustracio\u0301n, el fracaso, el odio, el desasosiego, el amor, la amistad, el engan\u0303o, el racismo, la alienacio\u0301n, la violencia, la muerte, la migracio\u0301n y la soledad moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En la primavera del 2013 me encuentro en Paris. El hijo de Julio Ramo\u0301n Ribeyro se llama tambie\u0301n Julio Ribeyro, y para diferenciarlo del padre lo llamo Julito. Quedamos en encontrarnos cerca al barrio de la Monnaie. Lo veo emerger por el lado de una alameda, lleva puesta una cazadora y una camisa a cuadros, camina pausado y sostiene un perio\u0301dico debajo del brazo. Alzo la mano y e\u0301l responde con un saludo. Conoce un bar donde se escucha mu\u0301sica de los sesenta. Tiene unas mesas con sombrillas en la parte de afuera, pero e\u0301l prefiere una mesa dentro del local. La camarera viene y pido un ron con coca-cola, e\u0301l tambie\u0301n. Cuando nos quedamos solos, me pregunta que\u0301 cuentos me gustan de su padre. Pienso que es una prueba, medito un rato; le doy tres ti\u0301tulos y le explico porque\u0301 me atraen tanto. Julito, relajado y cordial, toma la iniciativa del dia\u0301logo:<\/p>\n<p>\u2014Con el tiempo he ido olvidando la figura de mi padre, pero recuerdo algunos episodios de la vida con e\u0301l: escuchar los partidos de fu\u0301tbol por la radio, las excursiones a la playa, los viajes de avio\u0301n de Paris a Lima que eran interminables, no le gustaban mucho los aviones, por culpa de su enfermedad; le costaba estar en ciertas posiciones por periodos largos. Los sa\u0301bado por la man\u0303ana busca\u0301bamos espaguetis para prepararlos con salsa al pesto, i\u0301bamos a las bodegas del Barrio Latino muy a menudo a hacer las compras, era un gran cocinero.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCaminaba mucho?<\/p>\n<p>\u2014Si\u0301, era un fla\u0302neur, teni\u0301a una capacidad enorme para vagar y perderse por las calles. No le gustaba tomar el bus. Iba a pie a la Unesco, donde trabajo\u0301 un buen tiempo. Le tomaba veinte minutos y se imponi\u0301a siempre esa rutina de ida y vuelta, con sol o nieve. Por suerte, Paris es una ciudad edificada para el paseante, para el hombre solitario que se atreve a perderse entre la multitud.<\/p>\n<p>La camarera aparece con las copas de ron. \u201cLlegas justo a tiempo, nos mori\u0301amos de sed\u201d, dice Julito. El bar es grande, y a esa hora somos pocos clientes regados en el salo\u0301n principal. Bebe sin prisa, saca una cajetilla de Lucky Strike y me ofrece un cigarrillo. \u201cHe dejado de fumar\u201d, respondo. Escuchamos un rato la voz desgarradora de Janis Joplin que se filtra por los parlantes, tras lo cual intenta reconstruir la imagen de su padre.<\/p>\n<p>\u2014Desde la distancia, lo veo casi un personaje quijotesco, un idealista. Por momentos paso\u0301 hambre y angustias, bastantes trabajos nocturnos y fi\u0301sicos: fue cargador en un mercado y recolectaba perio\u0301dicos viejos, labores que le terminaron pasando factura a su salud. Se lanzo\u0301 de manera roma\u0301ntica a escribir. Creo que es complicado escribir en una lengua que no es la tuya, asi\u0301 que no uso\u0301 el france\u0301s como lengua literaria, aunque siempre reposaban libros de Maupassant y Flaubert en su mesita. Lei\u0301a prensa peruana, intentaba mantenerse al tanto de los peruanismos; cada vez que llegaba un compatriota, e\u0301l iba a buscarlo solo para escucharlo. En toda mi vida le oi\u0301 usar dos galicismos y avergonzarse por ello, por no encontrar sus equivalentes en castellano. Escribi\u0301a los diarios de un modo religioso y constante, gracias a ello sabi\u0301a expresar mucho con muy poco: una idea, una emocio\u0301n, en pequen\u0303os fragmentos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEra muy ti\u0301mido?<\/p>\n<p>\u2014Creo que era ti\u0301mido, pero su timidez fue desapareciendo con la edad. Quiza\u0301s la timidez en la vejez era voluntaria y de joven real. Comprendio\u0301 muy ra\u0301pido la carga que llega con la fama: las entrevistas, las obligaciones para con sus lectores, que la gente te busque e invada tu privacidad. Las relaciones pu\u0301blicas siempre le molestaron, no estaba hecho para eso. No le gustaban la propaganda ni la adulacio\u0301n.<\/p>\n<p>\u201cTen cuidado con los escritores que hablan bien de su obra, que pueden explica\u0301rtela de forma abstracta o anali\u0301tica. Que\u0301 la comenten los cri\u0301ticos y acade\u0301micos, que para eso esta\u0301n. El poco tiempo que tiene el artista debe entrega\u0301rsela u\u0301nicamente a su arte\u201d, me deci\u0301a. Por otro lado, era muy sociable con su ci\u0301rculo de amigos. En casa frecuentaban y lei\u0301an sus textos Alfredo Bryce, Luis Loayza, Vargas Llosa, Julio Corta\u0301zar. Leopoldo Chiararse, Rodolfo Hinostroza, Emilio Westphalen y varios ma\u0301s que no recuerdo. Cuando mi padre lei\u0301a un manuscrito bueno, se entusiasmaba como un nin\u0303o, no le importaban los nombres.<\/p>\n<p>Desde la calle llega el ruido de los autos y la repentina explosio\u0301n musical de un grupo de emigrantes magrebi\u0301es, se escuchan risas, deben ser como seis o siete muchachos; el hombre que canta es un negro con un bigote bien recortado y un atuendo de seda blanca con bordados en hilo verde. Julito observa y chupa con intensidad ese inu\u0301til cilindro de papel, repleto de tabaco. Parece no sentir el paso del tiempo ni de los rones que se han ido consumiendo lentamente. La camarera aparece y recoge los vasos vaci\u0301os, con una pereza mediterra\u0301nea y una ti\u0301pica coqueteri\u0301a parisina.<\/p>\n<p>\u2014El an\u0303o pasado viaje\u0301 a Ma\u0301ncora con mi pareja. Almorce\u0301 camarones en la playa y me produjo una alergia instanta\u0301nea, empece\u0301 a inflarme de ronchas. Tuve que ir corriendo al hospital, ya que teni\u0301a problemas para respirar. Al pasar a la consulta, el me\u0301dico me pregunto\u0301 mi nombre, y entonces habla de mi padre y me cuenta que es un lector apasionado de su obra. Dice que desea tomarse una foto conmigo, carga una ca\u0301mara Polaroid, me abraza como si fue\u0301ramos amigos de an\u0303os. Estoy totalmente con el rostro enrojecido, mis labios parecen los de Angelina Jolie, soy un monstruo morado porque ya no me entra el aire a los pulmones. Mientras me receta unos antihistami\u0301nicos ve el revelado de la fotografi\u0301a y dice: \u201ceres igualito a tu padre\u201d. Esas cosas raras me pasan por ser el hijo de Ribeyro.<\/p>\n<p>Estrella el pucho de su cigarro en un cenicero de cristal, mientras que la luz del sol azota ese trozo de la ciudad, el cenicero se convierte en un pedazo de cuarzo puro y brillante que flota en nuestra mesa, hasta que una pequen\u0303a nube vuelve a opacarla.<\/p>\n<p>\u2014Mi padre teni\u0301a un humor a flor de piel, ahora me viene a la mente un chiste que soli\u0301a contarme: &#8220;Hay tres na\u0301ufragos en una isla desierta, un chileno, un boliviano y un peruano. Los tres encuentran una la\u0301mpara maravillosa. El genio se aparece cuando la frotan y les anuncia que concedera\u0301 un deseo a cada uno. El chileno dice \u201cdeseo irme con mi familia&#8221;. Y el genio se lo concede. El boliviano exige lo mismo. Y por u\u0301ltimo le dice al peruano, \u201c\u00bfque\u0301 desea mi amo?&#8221; Al ver que se habi\u0301a quedado completamente solo, dice: &#8220;deseo que mis amigos, el boliviano y el chileno, regresen\u201d. Me ri\u0301o. Pero a estas alturas, con seis rones circulando en mis venas, no se\u0301 porque\u0301 me ri\u0301o. Julito levanta su copa y hace revolotear los cubos de hielo con su dedo i\u0301ndice. Le doy un trago a mi trago, pero e\u0301l parece que solo se moja los labios, su vaso queda suspendido unos segundos y despue\u0301s hace desaparecer el li\u0301quido de un sorbo, como en un acto de magia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTu padre era un gran escritor de correspondencia, te escribi\u0301a?<\/p>\n<p>\u2014No, porque no habi\u0301a necesidad, vivi\u0301amos juntos. Solo me separe\u0301 de e\u0301l cuando fui a estudiar cine a Londres y cuando el regreso\u0301 a Lima. No se\u0301 porque\u0301 se regreso\u0301 al Peru\u0301. Mi madre se habituo\u0301 a Francia velozmente, trabajo\u0301 bastante como comerciante de arte porque mi padre se enfermo\u0301 y ella tuvo que ser el soste\u0301n de la familia. Mi padre no se integro\u0301 a Francia, estuvo ma\u0301s pegado a un ci\u0301rculo de latinoamericanos, pero muchos abandonaron Paris, otros se murieron, al final ya no teni\u0301a muchos amigos aca\u0301. Mi madre viajaba por Europa, teni\u0301a reuniones de trabajo en diferentes museos y galeri\u0301as, lo que acrecentaba la soledad de mi padre. Quiza\u0301s volvio\u0301 a Lima porque le gano\u0301 la nostalgia a la tierra. E\u0301l era asi\u0301, cuando estaba en Madrid, extran\u0303aba Lima, cuando estaba en Pari\u0301s, extran\u0303aba Madrid, cuando estaba en Alemania o Be\u0301lgica extran\u0303aba Italia. Aunque ahora que lo recuerdo bien, hay una carta que me escribe y no remite porque fallece, donde habla sobre el arte. Piensa que soy muy perfeccionista y que me frustro por ello, que me autocensuro; me dice que es un error y recomienda que debo producir cine. Primero no lo entendi\u0301, pense\u0301, co\u0301mo alguien que se esta\u0301 muriendo, no le habla a su hijo sobre el amor, sino sobre el arte y algunas ideas sobre la este\u0301tica. Pero despue\u0301s, analizando esa misiva, creo que mi padre apunto\u0301 en el centro del blanco: queri\u0301a darme un consejo importante. Quiza\u0301s, ese defecto no era persistente en mi cara\u0301cter, pero estaba alli\u0301, incrustado en mi\u0301. Esa obsesio\u0301n por la perfeccio\u0301n me teni\u0301a atado, no me dejaba plasmar mi visio\u0301n en un proyecto concreto. De una forma u otra, esa carta que nunca me envio\u0301, termino\u0301 siendo liberadora.<\/p>\n<p>Mi u\u0301nico y breve encuentro con el flaco sucedio\u0301 en 1993, Julio Ramo\u0301n Ribeyro presentaba en Lima el segundo tomo de sus diarios, titulado \u201cLa tentacio\u0301n del fracaso\u201d. Ese di\u0301a, no logre\u0301 arrancarle un auto\u0301grafo, y a los pocos meses fallecio\u0301. Se lo cuento a Julito. E\u0301l me pregunta si tengo algu\u0301n libro de su padre, busco en mi mochila y le entrego una copia de los diarios. Un poco inquieto, observa el tomo, se queda leyendo unos segundos la contraportada, despue\u0301s, lo abre y firma: \u201cJ. Ribeyro, con la esperanza de que haya valido la espera\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-3427\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/jrr_profile.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"930\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/jrr_profile.jpg 800w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/jrr_profile-258x300.jpg 258w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/jrr_profile-768x893.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/div>\n<div class=\"caption\">Julio Ram\u00f3n Ribeyro escribe en 1960. Foto: Baldomero Pestana.<\/div>\n<div><\/div>\n<h6>De izquierda a derecha: Julio Ribeyro (hijo de\u00a0Julio Ram\u00f3n Ribeyro);\u00a0Gunter Silva, escritor peruano; y\u00a0Jorge Tafur, poeta peruano. Par\u00eds, 2013. Foto: Mario Wong.<\/h6>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfA que\u0301 crees que se reduce la literatura? A escribir con las tripas, no con la cabeza. La mayori\u0301a escribe con la cabeza. Si el delincuente semianalfabeto escribe normalmente una carta a su novia, sera\u0301 como la mayori\u0301a de las cartas de personas semejantes. Si el delincuente escribe la carta justo antes de ser ejecutado, sera\u0301 literatura\u201d. Le responde V.S. Naipaul a su padre en una carta de 1950.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3425,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4452,2984],"genre":[2013],"pretext":[],"section":[2415],"translator":[2458],"lal_author":[3408],"class_list":["post-3430","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-12","tag-peru-es","genre-dossier-es","section-dossier-julio-ramon-ribeyro-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-gunter-silva-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3430","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3430"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3430\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3425"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3430"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3430"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3430"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3430"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3430"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3430"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3430"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3430"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}