{"id":3424,"date":"2019-11-15T19:06:48","date_gmt":"2019-11-16T01:06:48","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/11\/history-friendship-julio-ramon-ribeyro-and-mario-vargas-llosa-jorge-coaguila\/"},"modified":"2024-04-30T03:24:29","modified_gmt":"2024-04-30T09:24:29","slug":"history-friendship-julio-ramon-ribeyro-and-mario-vargas-llosa-jorge-coaguila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/11\/history-friendship-julio-ramon-ribeyro-and-mario-vargas-llosa-jorge-coaguila\/","title":{"rendered":"&#8220;Historia de una amistad: Julio Ram\u00f3n Ribeyro y Mario Vargas Llosa&#8221; de Jorge Coaguila"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>Durante casi tres d\u00e9cadas, los escritores Julio Ram\u00f3n Ribeyro y Mario Vargas Llosa fueron amigos. Luego de compartir gustos literarios, firmar manifiestos pol\u00edticos y residir en las mismas ciudades, se distanciaron para siempre.<\/p>\n<p>Se conocieron a fines de 1958, poco despu\u00e9s de que Ribeyro retornara al Per\u00fa y poco antes de que Vargas Llosa viajara becado a Madrid. Ambos ya hab\u00edan iniciado la publicaci\u00f3n de sus narraciones: el primero hab\u00eda editado los conjuntos de relatos <em>Los gallinazos sin plumas <\/em>(1955) y <em>Cuentos de circunstancias <\/em>(1958), y el segundo, dos cuentos en 1957: \u201cLos jefes\u201d, en una separata de la revista <em>Mercurio Peruano<\/em>, y \u201cEl abuelo\u201d, en el suplemento \u201cDominical\u201d, del diario <em>El Comercio<\/em>.<\/p>\n<p>En sus memorias, <em>El pez en el agua <\/em>(1993), Vargas Llosa recuerda que Ribeyro, antes de conocerlo personalmente, era el m\u00e1s estimado entre los narradores j\u00f3venes. \u201cTodos lo coment\u00e1bamos con respeto\u201d, dice. Ese mismo a\u00f1o, 1993, Ribeyro declar\u00f3 que conoci\u00f3 a Vargas Llosa en casa de unos amigos: \u201cTen\u00eda una personalidad muy fuerte. Estaba muy seguro siempre de lo que dec\u00eda y escrib\u00eda. Eso impresionaba mucho. Luego, en Par\u00eds, lo conoc\u00ed mejor. Fuimos colegas en la agencia France-Presse\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>France-Presse<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de intentar infructuosamente ser profesor en San Marcos y gracias a una beca concedida por el Gobierno franc\u00e9s, Ribeyro se instal\u00f3 en Par\u00eds en 1960. All\u00ed se reencontr\u00f3 con Vargas Llosa, quien viv\u00eda en la capital francesa desde meses antes y trabajaba en la secci\u00f3n espa\u00f1ola de la agencia France-Presse.<\/p>\n<p>Por mediaci\u00f3n de Vargas Llosa y del tambi\u00e9n narrador peruano Luis Loayza, Ribeyro se incorpor\u00f3 a dicha agencia de noticias. \u201cSeis horas de trabajo diario, a menudo fatigante, pero decorosamente pagado\u201d, anot\u00f3 Ribeyro el 21 de abril de 1961, en el segundo volumen de <em>La tentaci\u00f3n del fracaso <\/em>(1993), su diario personal. Sin duda, esta es la \u00e9poca en que m\u00e1s se frecuentaron ambos escritores. Asistieron juntos a fiestas. (Vargas Llosa se hab\u00eda casado en 1955 con Julia Urquidi, de quien se divorciar\u00eda en 1964).<\/p>\n<p>En una entrevista de 2002, Mario Vargas Llosa coment\u00f3 a los profesores espa\u00f1oles \u00c1ngel Esteban y Ana Gallego: Ribeyro \u201cera quiz\u00e1 la persona m\u00e1s t\u00edmida que he conocido, con una inmensa inhibici\u00f3n para las mujeres, por ejemplo [&#8230;]. Yo vi nacer su relaci\u00f3n con Alida, que al principio fue algo complicada, pues ella no daba facilidades\u201d.<\/p>\n<p>\u201cRecuerdo que en la agencia de noticias donde trabaj\u00e1bamos hace mil a\u00f1os, Ribeyro, entre cable y cable, se distra\u00eda describiendo animales sinuosos: cangrejos, pulpos, cucarachas\u201d, coment\u00f3 Vargas Llosa en un art\u00edculo de 1984, quien, en 1962, se pas\u00f3 a la Radio Televisi\u00f3n Francesa, donde su sueldo mejor\u00f3 y dispuso de m\u00e1s tiempo para corregir <em>La ciudad y los perros <\/em>(1963), su primera novela. Meses despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, Ribeyro opina acerca de esta obra en su diario, el 16 de marzo de 1964: \u00abEst\u00e1 prodigiosamente bien construida, escrita, elaborada en sus menores detalles. De un <em>coup de pouce<\/em> [\u2018impulso\u2019] maestro ha elevado la novela peruana y latinoamericana a un nivel literario universal\u00bb. De todas las obras de Vargas Llosa, esta era la predilecta de Ribeyro.<\/p>\n<p>De manera similar, Luis Loayza y Ribeyro se centraron en este periodo en sus novelas <em>Una piel de serpiente <\/em>(1964) y <em>Los geniecillos dominicales <\/em>(1965). Acerca de este \u00faltimo libro, en 1966, Vargas Llosa coment\u00f3: \u201cCon esta novela, Ribeyro no solo ha trazado su biograf\u00eda espiritual de escritor, ha escrito adem\u00e1s el m\u00e1s hermoso de sus libros, el de gloria m\u00e1s cierta y durable\u201d.<\/p>\n<p>El 19 de octubre de 1966, Ribeyro le escribe al cr\u00edtico y traductor alem\u00e1n Wolfgang A. Luchting: \u201cCuando frecuent\u00e9 a Vargas Llosa y a Lucho Loayza en Par\u00eds hace cinco a\u00f1os \u2014yo los conoc\u00eda de Lima, pero poco\u2014, hubiera podido apostar cien contra diez que la gran novela peruana la escribir\u00eda Loayza y no Mario. Loayza pose\u00eda una inteligencia tan fina, tan llena de matices, tan brillante por momentos que todas sus opiniones literarias remov\u00edan <em>de fond en comble <\/em>[a fondo] las tuyas. Pero fue Mario el que dos a\u00f1os despu\u00e9s public\u00f3 <em>La ciudad y los perros <\/em>y no Loayza\u201d.<\/p>\n<p>La tendencia pol\u00edtica de ambos narradores era conocida en los c\u00edrculos intelectuales, pero en 1965 declararon abiertamente su respaldo a la lucha armada del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), dirigido por Luis de la Puente Uceda: firmaron un manifiesto con seis peruanos que se encontraban en Par\u00eds. El texto apareci\u00f3 en la revista <em>Caretas<\/em>: \u201cAprobamos la lucha armada iniciada por el MIR, condenamos a la prensa interesada que desvirt\u00faa el car\u00e1cter nacionalista y reivindicativo de las guerrillas, censuramos a la violenta represi\u00f3n gubernamental y ofrecemos nuestra cauci\u00f3n moral a los hombres que en estos momentos entregan su vida para que todos los peruanos puedan vivir mejor\u201d.<\/p>\n<p>El 14 de marzo de 1966, Ribeyro le comenta a Luchting: \u201cA Mario hace d\u00edas que no lo veo. El jueves tiene que venir a comer a casa. Le dir\u00e9 que esperas carta de \u00e9l. Mario es un tipo <em>hors de pair <\/em>[incomparable]. Me anonada su seguridad, su diligencia, su ecuanimidad, su forma pr\u00e1ctica, realista, casi mec\u00e1nica de vivir. Es un hombre que sabe resolver sus problemas. Los zanja con lucidez y sangre fr\u00eda. Y lo que es m\u00e1s grave es que todos ignoramos todo de \u00e9l. \u00c9l se da a conocer solo por sus actos. Los preparativos de sus actos o las razones que los determinan no se traslucen. Jam\u00e1s hace una confidencia. Nunca se lo ve desalentado por algo, por alguien. No vacila, elige siempre lo infalible. En su vida no hay \u2018tiempos muertos\u2019, los que t\u00fa o yo o tantos perdemos a veces sentados en un caf\u00e9, pensando en cosas sin importancia. Lo que \u00e9l concibe lo realiza. Entre una y otra cosa no se interpone esa fase de incertidumbre, de desconfianza, de pereza, que a muchos a veces neutraliza y ahoga nuestros mejores prop\u00f3sitos. Tal vez por eso d\u00e9 una impresi\u00f3n de \u2018inhumanidad\u2019. Tal vez por eso tenga muchos admiradores, pero poqu\u00edsimos amigos. Tal vez esa sea la condici\u00f3n innata del aut\u00e9ntico creador: la del hombre que est\u00e1 por encima de nuestros peque\u00f1os sentimientos y nos sobrevuela, instalado en su propio Olimpo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Alejamiento<\/strong><\/p>\n<p>Ese 1966, Vargas Llosa se traslad\u00f3 a Londres despu\u00e9s del \u00e9xito de su segunda novela, <em>La Casa Verde <\/em>(1966). El 30 de setiembre, Ribeyro le dice acerca de esta obra a Luchting: \u201cEsta novela te corta el aliento. En ese libro hay m\u00e1s talento reunido y m\u00e1s innovaciones que en cincuenta a\u00f1os de literatura espa\u00f1ola. Me imagino el trabajo que te debe estar costando su traducci\u00f3n. Me pregunto, sin embargo, a qu\u00e9 conduce tanto alarde de t\u00e9cnica, tanta destreza en la construcci\u00f3n, tanta disimulaci\u00f3n, tanto escamoteo de situaciones y personajes, tanto <em>savoir faire <\/em>[conocimiento], en fin\u201d. En otra carta, esta vez a su hermano Juan Antonio, el 6 de octubre de 1966, Ribeyro afirma al referirse a este libro: \u201cSu \u00faltima novela, que estoy leyendo, es m\u00e1s que un libro un espect\u00e1culo. \u00bfEstaremos en presencia de un genio? Su trama est\u00e1 urdida con maestr\u00eda y su estilo es una revoluci\u00f3n permanente\u201d. Sobre <em>Los cachorros <\/em>(1967), breve novela de Vargas Llosa, Ribeyro le dice a Luchting el 1 de enero de 1967: \u201cEn \u00e9l se afirma el estilo de <em>La Casa Verde <\/em>(lo que resulta, a mi juicio, un poco fatigante y artificioso), pero aplicado a una realidad diferente: un grupo de alumnos del Colegio Champagnat de Miraflores\u201d.<\/p>\n<p>En una carta a Luchting, de 1966, refiri\u00e9ndose a las particularidades de la obra de Ribeyro, Vargas Llosa afirm\u00f3: \u201cTodos sus cuentos y novelas son fragmentos de una sola alegor\u00eda sobre la frustraci\u00f3n fundamental de ser peruano: frustraci\u00f3n social, individual, cultural, psicol\u00f3gica y sexual\u201d.<\/p>\n<p>Se sabe que Ribeyro conoci\u00f3 a Velasco Alvarado en Par\u00eds en 1963, cinco a\u00f1os antes de que este diera el golpe de Estado que lo llev\u00f3 al poder. Gracias a su amistad con el presidente de la Rep\u00fablica, en 1970 ingres\u00f3 en la diplomacia como agregado cultural de la Embajada peruana en Francia y en 1972 fue nombrado representante alterno del Per\u00fa ante la Unesco.<\/p>\n<p>En 1970, Mario se mud\u00f3 a Barcelona, poco despu\u00e9s de publicar <em>Conversaci\u00f3n en La Catedral <\/em>(1969). Acerca de este libro, Ribeyro declar\u00f3 en 1971: \u201cMe ha gustado menos que <em>La ciudad y los perros <\/em>y <em>La Casa Verde<\/em>. Creo que Vargas Llosa no es tan universal en esta obra suya como en las otras\u201d.<\/p>\n<p>El 30 de mayo de 1970, Ribeyro le comenta a Luchting: \u201cAvanzo dificultosamente por el primer tomo de la novela de Mario. Te confesar\u00e9 que hasta el momento no me seduce ni me atrapa ni me deslumbra como las anteriores. Es, claro, una opini\u00f3n provisional, pues necesito terminarla. Tengo la impresi\u00f3n de que el libro no despega o demora en despegar. Yo me pregunto si la culpa ser\u00e1 del tema mismo, quiero decir, la dictadura de Odr\u00eda, que fue una dictadura chata y lamentablemente poco imaginativa. O, tal vez, del poco o ning\u00fan cari\u00f1o de Mario por sus personajes. En fin, ya te volver\u00e9 a hablar de esto cuando acabe el novel\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Luego de un almuerzo con la familia de Vargas Llosa, el 4 de julio de 1971, Ribeyro apunt\u00f3 en su diario personal: \u201cUno de los tantos encuentros espor\u00e1dicos, en los \u00faltimos a\u00f1os, desde que, digamos, Vargas Llosa subi\u00f3 al carro de la celebridad. Dif\u00edcil comunicaci\u00f3n, a pesar de la presencia de Alfredo Bryce. En Vargas Llosa hay una afabilidad, una cordialidad fr\u00eda, que establece de inmediato (siempre ha sido as\u00ed, me doy cuenta cada vez m\u00e1s) una distancia entre \u00e9l y sus interlocutores. Not\u00e9 esta vez, adem\u00e1s, una tendencia a imponer su voz, a escuchar menos que antes y a interrumpir f\u00e1cilmente el desarrollo de una conversaci\u00f3n que pod\u00eda ir lejos. [&#8230;] Vargas Llosa da la impresi\u00f3n de no dudar de sus opiniones. Todo lo que dice para \u00e9l es evidente. \u00c9l posee o cree poseer la verdad. No obstante, conversar con \u00e9l es casi siempre un placer por la pasi\u00f3n y el \u00e9nfasis que pone al hacerlo y su tendencia a la hip\u00e9rbole, lo que hace de su discurso algo divertido y convincente\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Alan Garc\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Alan Garc\u00eda (1985-1990) nombr\u00f3 a Ribeyro delegado permanente del pa\u00eds con categor\u00eda de embajador ante la Unesco, funci\u00f3n que cumpli\u00f3 hasta julio de 1990, cuando Alberto Fujimori lleg\u00f3 al poder. Meses m\u00e1s tarde, el 6 de abril de 1986, el gobernante aprista lo condecor\u00f3 con la Orden del Sol, m\u00e1ximo reconocimiento del Gobierno peruano. En la citada entrevista de 2002, Vargas Llosa record\u00f3: \u201cA m\u00ed me invitaron tambi\u00e9n, pero sospech\u00e9 que algo iba a pasar y no acud\u00ed. Julio Ram\u00f3n, cuando se vio en la encerrona, no tuvo m\u00e1s remedio que aceptar, muy a su pesar, y tuvo que agradecer p\u00fablicamente al gobierno esa concesi\u00f3n\u201d. Semanas m\u00e1s tarde Ribeyro visit\u00f3 al jefe de Estado para agradecerle el reconocimiento.<\/p>\n<p>Dos meses despu\u00e9s, el 18 y el 19 de junio, se produjo la matanza de los presos de las c\u00e1rceles de Lurigancho, El Front\u00f3n y Santa B\u00e1rbara. Vargas Llosa escribi\u00f3 inmediatamente una carta a Alan Garc\u00eda, que fue publicada en el diario <em>El Comercio <\/em>con el t\u00edtulo de \u201cUna monta\u00f1a de cad\u00e1veres\u201d, en que se\u00f1ala: \u201cLa manera como se ha reprimido estos motines sugiere m\u00e1s un arreglo de cuentas con el enemigo que una operaci\u00f3n cuyo objetivo era restablecer el orden\u201d. Ribeyro, en cambio, opt\u00f3 por el silencio, lo cual fue criticado por intelectuales de diversas tendencias.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, en 1987, cuando Vargas Llosa actu\u00f3 decididamente contra la nacionalizaci\u00f3n de la banca propuesta por el presidente de la Rep\u00fablica, Ribeyro declar\u00f3 a la agencia France-Presse: \u201cTengo una vieja y estrecha amistad con Mario Vargas Llosa y lo admiro much\u00edsimo como escritor. Por ello me mortifica tener que discrepar con \u00e9l a prop\u00f3sito del debate sobre la nacionalizaci\u00f3n del cr\u00e9dito. Pero, por encima de los sentimientos personales, est\u00e1n los intereses del pa\u00eds. Y, a mi juicio, estos intereses coinciden con el proyecto gubernamental del presidente Alan Garc\u00eda, con la grave coyuntura por la que atraviesa el Per\u00fa y con mis propias convicciones. El debate actual, por otra parte, rebasa el motivo que lo origin\u00f3 para convertirse en una confrontaci\u00f3n entre los partidarios del statu quo y los partidarios del cambio. Y en este debate, pienso que la posici\u00f3n asumida por Vargas Llosa lo identifica objetivamente con los sectores conservadores del Per\u00fa y lo oponen a la irrupci\u00f3n irresistible de las clases populares que luchan por su bienestar, y que terminar\u00e1n por imponer su propio modelo social, m\u00e1s justo y solidario, por m\u00e1s que nos pese a los hijos de la burgues\u00eda\u201d. Vargas Llosa, respondi\u00f3 con ataques, Ribeyro guard\u00f3 silencio.<\/p>\n<p>Ni\u00f1o de Guzm\u00e1n se\u00f1ala: \u201cCuando Julio estaba muri\u00e9ndose, me dio las llaves de su departamento en Barranco. \u2018Anda con mi hermano \u2014me dijo\u2014 a poner a buen recaudo mis diarios. Cuando fui por los manuscritos, encontr\u00e9 hasta nueve versiones de una carta que hab\u00eda empezado en respuesta a Vargas Llosa, pero que no conclu\u00eda nunca, as\u00ed que cada una era una nueva versi\u00f3n a m\u00e1quina\u2019\u201d. No le ped\u00eda disculpas, sino le explicaba por qu\u00e9 estaba de acuerdo con las medidas de Alan Garc\u00eda.<\/p>\n<h6>From left to right: Peruvian writers Rodolfo Hinostroza, Julio Ram\u00f3n Ribeyro, and Alfredo Bryce Echenique, Paris, 1984. Photo: Herman Braun-Vega.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante casi tres d\u00e9cadas, los escritores Julio Ram\u00f3n Ribeyro y Mario Vargas Llosa fueron amigos. 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