{"id":3343,"date":"2019-11-13T23:54:30","date_gmt":"2019-11-14T05:54:30","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/11\/writing-self-translation-suzanne-jill-levine\/"},"modified":"2024-04-30T08:36:47","modified_gmt":"2024-04-30T14:36:47","slug":"writing-self-translation-suzanne-jill-levine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/11\/writing-self-translation-suzanne-jill-levine\/","title":{"rendered":"&#8220;La traducci\u00f3n como camino de autoescritura&#8221; de Suzanne Jill Levine"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p><strong>I. Censura y autotraducci\u00f3n en <em>Three Trapped Tigers<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><em>Y trat\u00f3 de imaginar c\u00f3mo se ver\u00eda la luz de una vela<\/em><br \/>\n<em>cuando est\u00e1 apagada\u2026<\/em><\/p>\n<p>La obra maestra de Guillermo Cabrera Infante, <em>Tres tristes tigres<\/em>, fue tambi\u00e9n la primera oportunidad del autor de \u201c<em>closelaborate<\/em>\u201d \u2014t\u00e9rmino que podr\u00edamos traducir como \u201ccercolaborar\u201d y que acu\u00f1\u00f3 para hablar de nuestra colaboraci\u00f3n en particular\u2014 cuando el libro se tradujo al ingl\u00e9s, lengua de la riqueza literaria y el poder econ\u00f3mico. En \u201cThe Condition We Call Exile\u201d, Joseph Brodsky se\u00f1al\u00f3 que los escritores suelen adquirir como exiliados una relevancia y un estilo que no ten\u00edan como nativos en su propia tierra. La enajenaci\u00f3n pol\u00edtica, el haber sido convertido en un paria enviado al exilio, producir\u00eda en Cabrera Infante una revoluci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, una necesidad de forzar el lenguaje como escritor para fugarse de lo que se hab\u00eda vuelto una c\u00e1rcel: su propio y amado pa\u00eds.<\/p>\n<p>Parte de ese forzamiento ling\u00fc\u00edstico consist\u00eda en escribir en ingl\u00e9s, un idioma que hab\u00eda ocupado un lugar dominante en Cuba, y por lo tanto tambi\u00e9n hab\u00eda sido parte del conflicto que deriv\u00f3 en su exilio, pero desde el que, sin embargo, pod\u00eda escapar del dolor del exilio adentr\u00e1ndose en una dimensi\u00f3n literaria cerebral e imaginativa. En el esp\u00edritu modernista y de la objetividad del poeta o de su relaci\u00f3n impersonal con la escritura, Cabrera Infante escrib\u00eda en ingl\u00e9s para generar una distancia, un espacio impersonal, no por falta de emoci\u00f3n, sino para apartarse un poco de una emoci\u00f3n insoportable.<\/p>\n<p>Publicada originalmente en espa\u00f1ol por Seix Barral, principal promotora en Espa\u00f1a de los escritores latinoamericanos m\u00e1s destacados durante los turbulentos a\u00f1os sesenta y setenta, <em>Tres tristes tigres,<\/em> o TTT, como la apod\u00f3 Cabrera Infante, recibi\u00f3 el prestigioso Premio Biblioteca Breve en 1964. Pero antes de editarse, en a\u00f1os de Franco \u2014que mantuvo a Espa\u00f1a en un pu\u00f1o de hierro hasta su muerte, en 1975\u2014, el manuscrito debi\u00f3 pasar por el l\u00e1piz, o m\u00e1s bien la goma de borrar, de la censura. El libro que empez\u00f3 con el t\u00edtulo <em>Vista del amanecer en el tr\u00f3pico<\/em> y acab\u00f3 como <em>Tres tristes tigres<\/em> pas\u00f3 de ser un paisaje del alba ut\u00f3pica de una revoluci\u00f3n a transformarse en un vasto \u201cbarrio nocturno\u201d de La Habana en v\u00edsperas del fin de un mundo perdido para siempre, por obra y gracia de la improbable combinaci\u00f3n de censura y creatividad. La \u00faltima carta del censor, Robles Piquer, que autorizaba la publicaci\u00f3n del libro, tiene fecha del 3 de marzo de 1966. Para ese entonces, <em>Vista<\/em>, o <em>View<\/em>, no solo hab\u00eda cambiado de t\u00edtulo: el tigre no ten\u00eda una mera mancha m\u00e1s, sino que hab\u00eda experimentado cambios de forma y contenido, est\u00e9ticos y tambi\u00e9n ideol\u00f3gicos, y eso convirti\u00f3 al desprevenido censor en una especie de colaborador fantasma. O, como dice Alejandro Herrero-Olaizola en su ampliamente documentado estudio <em>The Censorship Files: Latin American Writers and Franco\u2019s Spain<\/em>, <em>Tres tristes tigres<\/em> ejemplifica la \u201cinnegable continuidad de la pr\u00e1ctica entre la autoridad externa de un r\u00e9gimen dictatorial y el proceso interno al que da lugar la autocensura. A la interacci\u00f3n de la censura oficial y su creativa hermana gemela personal le debemos <em>TTT<\/em> y el libro que lo sigui\u00f3, <em>Vista del amanecer en el tr\u00f3pico<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Es interesante observar no solo la interacci\u00f3n entre la escritura original y la autotraducci\u00f3n tanto en el original como en la traducci\u00f3n de <em>Tres tristes tigres<\/em>, sino tambi\u00e9n el papel de la censura en la pr\u00e1ctica de autotraducci\u00f3n de Cabrera Infante en el contexto de censura pol\u00edtica que encontr\u00f3 en Espa\u00f1a y las traum\u00e1ticas secuelas de su supresi\u00f3n y expulsi\u00f3n de Cuba. Por \u00faltimo, quisiera sugerir que, como \u201ccercolaboradora\u201d de Cabrera Infante, si bien no compart\u00ed su historia pol\u00edtica ni su exilio, yo estaba a tono con el impulso de escapar al logocentrismo referencial del lenguaje. Como estadounidense joven en las m\u00e1rgenes de las revoluciones de 1968, me hab\u00eda contagiado un cuestionamiento radical muy del \u00e1nimo reinante a fines de la d\u00e9cada de 1960 (que en un extremo incluy\u00f3 la masacre de la secta de Charles Manson). Parte de ese cuestionamiento abarcaba dudas acerca de la integridad de la actividad revolucionaria misma de la \u00e9poca (a Kissinger, entonces un adulto joven que hab\u00eda huido de la Alemania nazi, la conducta violenta de las protestas estudiantiles le record\u00f3 a la SA). Sobre todo, en lo que se refiere a mi historia personal, la d\u00e9cada de 1960, en su reevaluaci\u00f3n de la cultura popular y de masas, introdujo una nostalgia por los a\u00f1os 30, 40 y 50 que la gente de mi generaci\u00f3n experimentaba en cines y en televisi\u00f3n en aquel momento. En ese sentido, hizo bien GCI al elegirme para acompa\u00f1arlo en su irreprimible afici\u00f3n a los juegos de palabras en el \u00e1nimo de su atinado aforismo, sin duda inspirado en la obra de Freud sobre el chiste y el inconsciente: \u201cdetr\u00e1s del juego est\u00e1 el dolor\u201d.<\/p>\n<p>El censor le pidi\u00f3 a Cabrera Infante que recortara el material que tratara directamente de la guerrilla contra Batista, de modo que el autor elimin\u00f3 todas las vi\u00f1etas sobre episodios de la revoluci\u00f3n cubana y las que retrataran la lucha por derrocar al dictador. Curiosamente, esas vi\u00f1etas reaparecer\u00edan en un contexto muy diferente muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en un libro corto y relativamente austero, ret\u00f3ricamente m\u00e1s emparentado con Hemingway que con James Joyce. Ese libro <strong>s\u00ed <\/strong>se titul\u00f3 <em>Vista del amanecer en el tr\u00f3pico [View of Dawn in the Tropics]<\/em>, y se public\u00f3 en 1974 tras el ataque de nervios que tuvo Cabrera Infante en 1972, una crisis emocional provocada por las directivas de Cuba de aislarlo y espiarlo en el exilio, todo lo cual le gener\u00f3 una profunda paranoia y sensaci\u00f3n de enajenaci\u00f3n. En esta \u201cVista del amanecer\u201d, la yuxtaposici\u00f3n intensa, acumulativa y a menudo po\u00e9tica de vi\u00f1etas sobre muertes tr\u00e1gicas y actos muchas veces heroicos servir\u00eda no para elogiar ni apoyar la revoluci\u00f3n sino, como el discurso de Marco Antonio al condenar a los asesinos de Julio C\u00e9sar, para enfurecerse contra la farsa y la tragedia de la historia, la historia cubana, que al igual que muchas historias nacionales, ha sido cruel y violenta.<\/p>\n<p>Ya en 1966 Cabrera Infante hab\u00eda dejado de ser editor de <em>Lunes de Revoluci\u00f3n<\/em>, el suplemento literario del nuevo peri\u00f3dico revolucionario de Cuba del que hab\u00eda sido expulsado tras una protesta contra la censura de Fidel de la pel\u00edcula <em>PM<\/em>. Si bien entre 1962 y 1965, mientras al menos en la superficie segu\u00eda siendo leal a la causa, el autor permaneci\u00f3 en el consulado cubano en Bruselas, ese fue el modo diplom\u00e1tico de Fidel de hacerlo invisible. Cabrera Infante estaba ahora divorciado de la Revoluci\u00f3n, sobre todo tras la muerte de su madre, y en su \u00e9xodo final, primero a Espa\u00f1a y luego a Inglaterra, con su segunda esposa y sus dos hijas. Cuando hizo de Londres su hogar en el exilio, en la nueva Cuba pronto empezaron a considerarlo un enemigo, y no tard\u00f3 en verse asediado por otros escritores latinoamericanos de izquierda que lo atacaban por su postura cr\u00edtica, entre ellos Julio Cort\u00e1zar y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p>En medio de ese acoso, Cabrera Infante apreci\u00f3 mucho su amistad con Mario Vargas Llosa. Durante el proceso de censura de <em>TTT <\/em>en Espa\u00f1a, le escribi\u00f3 a Vargas Llosa que<\/p>\n<p>\u201cLos pasajes pol\u00edticos fueron eliminados pero todav\u00eda quedaban varios pasajes pornogr\u00e1ficos, irreverentes y antimilitares para eliminar, y los censores se quejaron de la falta de una estructura lineal [&#8230;]. Escrib\u00ed a la censura y ni siquiera me contestaron la carta [&#8230;]. Aprovech\u00e9 el tiempo para hacer cambios en el libro, quitar cosas (todas las injustificadas, injustificables vi\u00f1etas revolucionarias, volv\u00ed al plan primitivo, y reestructur\u00e9 toda la parte final, a\u00f1adiendo una porci\u00f3n de la novela que ten\u00eda en borrador y que iba a formar parte del libro y puse el t\u00edtulo que yo quer\u00eda antes\u201d (29 de diciembre de 1966).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, Cabrera Infante revela que el libro que quer\u00eda escribir no era el libro que hab\u00eda comenzado cuando a\u00fan era parte de la Revoluci\u00f3n. De ah\u00ed esa relaci\u00f3n tan curiosa con la junta espa\u00f1ola de censores, que desde cierta perspectiva podr\u00edan verse como mal\u00e9volos bur\u00f3cratas kafkianos, pero en otros sentidos no eran m\u00e1s que toscos escribas que involuntariamente obraban a su favor, proponiendo cambios que iban en el mismo sentido del libro que \u00e9l, seg\u00fan se daba cada vez m\u00e1s cuenta, quer\u00eda escribir, eliminando el sesgo y las referencias pol\u00edticas revolucionarias de la versi\u00f3n original.<\/p>\n<p>Pero, puesto que Cabrera Infante procuraba dar forma a un libro osadamente innovador, el censor, que se quejaba de su estructura fragmentaria, no ten\u00eda \u00e1nimo de cooperar en todos los casos. Piquer no siempre estaba en la frecuencia Infante; al fin y al cabo, Espa\u00f1a era estrictamente cat\u00f3lica, y por lo tanto cualquier referencia sexual informal directa era inaceptable. Dado que Eros estaba en el coraz\u00f3n mismo de la Habana que Cabrera Infante buscaba plasmar a viva voz, a primera vista, esa censura parec\u00eda un obst\u00e1culo inmenso. Despu\u00e9s de la primera ronda de cambios que hizo Cabrera Infante a pedido de los censores, por ejemplo, estos no quedaron convencidos de que el libro hubiera cambiado lo suficiente, sino que hubo que seguir purg\u00e1ndolo de su tono abiertamente sexual y moderando el lenguaje \u201cfuerte\u201d del original. Por ejemplo, hubo que atenuar ciertos t\u00e9rminos anat\u00f3micos expl\u00edcitos; las tetas<em>,<\/em> por caso, se convirtieron en amansados senos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tambi\u00e9n, sin embargo, las restricciones de la censura dieron lugar a una tarea creativa; ahora el sexo deber\u00eda aparecer solo por alusi\u00f3n, bordado con humor verbal. Las obscenidades francas ser\u00edan reemplazadas por dobles sentidos, que pasar\u00edan a ser el principio barroco en torno al que girar\u00edan la escritura y, por consiguiente, la traducci\u00f3n. Adem\u00e1s, las aventuras amorosas de la misteriosa Laura Diaz se convertir\u00edan en un postmoderno \u201ccentro ausente\u201d, una seductora elipsis en el cap\u00edtulo titulado \u201cCasa de los Espejos\u201d o \u201cMirrormaze\u201d y el esquivo material de las sesiones psiqui\u00e1tricas, originalmente una narrativa continua ahora quedaba fragmentada a lo largo de toda la novela que compon\u00eda enigm\u00e1ticas vi\u00f1etas del pasado que saltaban al futuro de una historia \u00edntima que el lector ansiar\u00eda reconstruir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>II.\u00a0 La traductora como participante secreta<\/strong><\/p>\n<p>Pongo todo esto de relieve para contextualizar la situaci\u00f3n de Cabrera Infante en la \u00e9poca en que comenc\u00e9 a colaborar en la traducci\u00f3n, en 1969. Cabrera Infante la hab\u00eda empezado hac\u00eda meses, con ayuda del poeta ingl\u00e9s Donald Gardner, que ven\u00eda de traducir poes\u00eda de Octavio Paz. El contexto de Cabrera Infante en ese entonces era un doble estado de enfrentamiento: primero con su Cuba nativa, de la que hab\u00eda tenido que exiliarse tras participar en una protesta contra la censura en el nuevo r\u00e9gimen de Fidel Castro, a principios de los a\u00f1os 1960; y segundo, con la Espa\u00f1a de Franco, restringida por las normas de la censura.<\/p>\n<p>Al comparar el manuscrito original con las galeradas, ambos hoy en los archivos de la Universidad de Princeton, los lectores pueden descubrir que Cabrera Infante no solo despolitiz\u00f3 la novela <em>TTT <\/em>\u2014aunque manteniendo referencias a la doliente naci\u00f3n de Batista (como en la an\u00e9cdota sobre un pol\u00edtico corrupto que impide con un enga\u00f1o el ascenso de un m\u00fasico hambreado)\u2014 sino que adem\u00e1s opt\u00f3 por una \u201cestructura narrativa sumamente entrelazada\u201d en lugar de la original, m\u00e1s lineal. En 1966, la novela se hab\u00eda vuelto obsesivamente juguetona, con interminables juegos de palabras y desv\u00edos de la disposici\u00f3n de p\u00e1gina tradicional. Adem\u00e1s, entr\u00f3 un nuevo tigre en la narrativa: Bustr\u00f3fedon, que introduce el acto de escribir \u201cde izquierda a derecha y de derecha a izquierda\u201d al que se refiere la palabra griega <em>boustrophedon<\/em>. Podr\u00edamos describir a este nuevo personaje como un ide\u00f3logo joyceano y ling\u00fc\u00edstico del libro, el maestro de los juegos de palabras y las parodias, que, curiosamente, le devuelve al libro su contenido pol\u00edtico, espec\u00edficamente en la forma tab\u00fa de la parodia de varios escritores cubanos que supuestamente narran la muerte de Trotsky (entre ellos, Jos\u00e9 Mart\u00ed, fallecido antes del asesinato historico). Trotsky, figura controvertida en la historia stalinista, no era exactamente el personaje hist\u00f3rico ruso que Fidel deseara que le recordaran.<\/p>\n<p>En su forma nueva y definitiva, <em>TTT,<\/em> en \u00faltima instancia manifiesto de la protesta de Cabrera Infante, es tambi\u00e9n un documento de la autocensura, que se convirti\u00f3 en un libro m\u00e1s herm\u00e9tico con un idioma secreto y muchas referencias secretas tambi\u00e9n; es decir, la autocensura funcion\u00f3 por medio de su efecto de ocultamiento, que inevitablemente excluy\u00f3 a muchos lectores. Entre los numerosos cambios operados en la versi\u00f3n final estaba la historia de un famoso cantante de boleros. Cabrera Infante hizo de \u201c<em>La Estrella<\/em> el centro narrativo de la novela, al tiempo que suprimi\u00f3 toda referencia directa a las guerrillas revolucionarias y enterr\u00f3 sus alusiones a la lucha en la Sierra Madre en el entrevero de voces, juegos de palabras e ilustraciones gr\u00e1ficas que le daban a <em>TTT <\/em>su textura. Al final, Cabrera Infante se apropi\u00f3 de la vida nocturna cubana como una representaci\u00f3n cuasinost\u00e1lgica de una Cuba desaparecida para un escritor exiliado; y por lo tanto, en definitiva, como una respuesta diferida a la censura por parte de la Revoluci\u00f3n del retrato de la Habana nocturna en la pel\u00edcula <em>PM<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Durante un proyecto de traducci\u00f3n en el que trabaj\u00e9 recientemente, el autor me dijo que, en la colaboraci\u00f3n conmigo, al confrontar problemas y revisar la escritura en la traducci\u00f3n, hab\u00eda descubierto lo que verdaderamente quer\u00eda escribir. Algo similar ocurri\u00f3 con Cabrera Infante, que manten\u00eda una especie de romance con la lengua inglesa; le encantaba jugar con ella, burlarse de ella y con ella. El ingl\u00e9s fue un catalizador para que Cabrera Infante elaborara su condici\u00f3n de exiliado a trav\u00e9s de la literatura.<\/p>\n<p>Como hizo Dante con el dialecto toscano en la <em>Divina comedia<\/em>, <em>Tres tristes tigres<\/em> (convertida en <em>Three Trapped Tigers<\/em>) fue la primera obra que hizo del \u201ccubano\u201d oral una lengua literaria, sazonada con argot local, juegos de palabras y dislocuciones joyceanas, un espa\u00f1ol mulato marcado por el cubano de La Habana, una regi\u00f3n y una ciudad espec\u00edficas, pero enriquecido y polif\u00f3nico de referencias culturales y literarias diversas.<\/p>\n<p>Nuestra traducci\u00f3n sigue la senda subversiva del original invadiendo nombres propios y minando la sem\u00e1ntica de los t\u00edtulos. El censor, por todos los motivos incorrectos, ayud\u00f3 al autor a dilucidar qu\u00e9 quer\u00eda decir y qu\u00e9 no. El original era un desfile de obscenidades aludidas, y esa textura alusiva hab\u00eda de evolucionar en la versi\u00f3n en ingl\u00e9s. Fui el florete perfecto para que Cabrera Infante se transmutara de Karl Marx en Groucho Marx. Los dobles sentidos un\u00edvocos eran mi sustento en la adolescencia, y como muy joven traductora en esa \u00e9poca, ten\u00eda mucha cercan\u00eda con las crisis de la adolescencia. Tambi\u00e9n ven\u00eda del sentido el humor subversivo de una familia jud\u00eda asimilada en Nueva York que sent\u00eda que deb\u00eda amoldarse a la sociedad convencional y acallar sus or\u00edgenes ahora remotos. La alienaci\u00f3n y el exilio en sus muchas variantes pueden producir bloqueos o mecanismos de compensaci\u00f3n para lidiar con aquello que uno se siente incapaz de modificar.<\/p>\n<p>La traducci\u00f3n, en este marco, puede convertirse en un modo de traducirse a uno mismo en la escritura, de tomar lo que escribi\u00f3 otro y dejar all\u00ed una marca propia, de transformar un ser que se ve impotente en un individuo con poder de agencia. El acceso a la mente de un explorador ejemplar del lenguaje como fue Cabrera Infante me hizo comprender que una de las maneras m\u00e1s valiosas en que una traductora enriquece la cultura meta es siendo buena cr\u00edtica, es decir, eligiendo con sabidur\u00eda a qu\u00e9 escritores traduce.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Caro Friszman<\/p>\n<h6>Portrait of Cuban writer Guillermo Cabrera Infante by Oto Vega Ponce. Wikimedia Commons, <a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-sa\/3.0\/legalcode\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CC BY-SA 3.0<\/a>.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La obra maestra de Guillermo Cabrera Infante, <em>Tres tristes tigres<\/em>, fue tambi\u00e9n la primera oportunidad del autor de \u201c<em>closelaborate<\/em>\u201d \u2014t\u00e9rmino que podr\u00edamos traducir como \u201ccercolaborar\u201d y que acu\u00f1\u00f3 para hablar de nuestra colaboraci\u00f3n en particular\u2014 cuando el libro se tradujo al ingl\u00e9s, lengua de la riqueza literaria y el poder econ\u00f3mico. En \u201cThe Condition We Call Exile\u201d, Joseph Brodsky se\u00f1al\u00f3 que los escritores suelen adquirir como exiliados una relevancia y un estilo que no ten\u00edan como nativos en su propia tierra. La enajenaci\u00f3n pol\u00edtica, el haber sido convertido en un paria enviado al exilio, producir\u00eda en Cabrera Infante una revoluci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, una necesidad de forzar el lenguaje como escritor para fugarse de lo que se hab\u00eda vuelto una c\u00e1rcel: su propio y amado pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3340,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4452,2954],"genre":[2026],"pretext":[2033,2032],"section":[2406],"translator":[2633],"lal_author":[3613],"class_list":["post-3343","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-12","tag-translation-es","genre-on-translation-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-on-translation-seeking-publisher-es-2","translator-carolina-friszman-es-2","lal_author-suzanne-jill-levine-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3343","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3343"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3343\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32916,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3343\/revisions\/32916"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3340"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3343"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3343"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3343"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3343"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3343"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3343"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3343"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}