{"id":3311,"date":"2019-11-12T22:31:30","date_gmt":"2019-11-13T04:31:30","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/11\/islands-and-roadblocks-sabrina-duque\/"},"modified":"2023-06-06T06:43:45","modified_gmt":"2023-06-06T12:43:45","slug":"islands-and-roadblocks-sabrina-duque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/11\/islands-and-roadblocks-sabrina-duque\/","title":{"rendered":"&#8220;De islas y tranques&#8221; de Sabrina Duque"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>En esta historia hay dos ciudades. Granada y Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay cinco volcanes. A Le\u00f3n la escoltan cuatro: el Hoyo, Cerro Negro, Telica y Momotombo. A Granada parece espiarla el solitario Mombacho, su cumbre siempre oculta detr\u00e1s de un penacho de nubes. Tambi\u00e9n hay dos veterinarios, un perro y una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta historia tambi\u00e9n hay dos tiempos. Est\u00e1 el de las ciudades que conoc\u00ed desde 2017, y aquel que vino despu\u00e9s del 18 de abril de 2018. Yo vi las ciudades en fiesta, repletas, abrumadoramente felices, iluminadas, con fuegos artificiales reventando en la noche, con gente risue\u00f1a y parlanchina apret\u00e1ndose en las calles. un vaso de ron con mucho hielo en una mano, empanadas en la otra.<\/p>\n<p>Luego me las contaron, porque las ciudades quedaron aisladas detr\u00e1s de barricadas. Una defensa de los barrios, cuadra a cuadra, con paredes de adoquines. Carreteras interrumpidas. \u201cNos cuidan los pandilleros, nos persiguen los polic\u00edas\u201d, me escribi\u00f3 un vecino de Le\u00f3n durante los d\u00edas m\u00e1s violentos de la revuelta.<\/p>\n<p>Granada era mi ciudad favorita, aunque s\u00f3lo ten\u00eda un volc\u00e1n. M\u00e1s peque\u00f1a, f\u00e1cil de recorrer a pie, una ciudad con el lago Cocibolca como l\u00edmite y con un vecindario de isletas. Cada uno distinto: aqu\u00ed un cultivo de ma\u00edz, all\u00e1 un resort de cinco estrellas, un cementerio, una capilla, mansiones con helipuerto, desvencijadas casitas de madera, un viejo fuerte del tiempo de los piratas\u2026<\/p>\n<p>Granada, fundada en 1524, es la ciudad colonial m\u00e1s antigua del continente. Granada, la saqueada por corsarios, la incendiada por William Walker, la que no llega a 200 mil habitantes. La que est\u00e1 a orillas de la Mar Dulce, seg\u00fan los cronistas.<\/p>\n<p>Cuando descubri\u00f3 el lago, el conquistador Gil Gonz\u00e1lez D\u00e1vila pens\u00f3 que hab\u00eda llegado al mar: desde la orilla no se ve el fin. Hay olas. Pero cuentan que su caballo bebi\u00f3 de esa agua y les dio la sorpresa.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que fui a Granada fue en diciembre de 2017 y sal\u00ed de ah\u00ed despu\u00e9s de a\u00f1o nuevo. El 1\u00ba de enero navegu\u00e9 en el Cocibolca, en una peque\u00f1a lancha que nos llev\u00f3 entre las isletas. El gu\u00eda nos hab\u00eda contado que hac\u00eda tiempo que no se ve\u00eda por esos lados a los tiburones de agua dulce, los tiburones toro que entran al lago por el r\u00edo San Juan. Y que hab\u00eda 365 isletas, una por cada d\u00eda del a\u00f1o. En los libros de geograf\u00eda de Nicaragua no se las cuenta. Dicen que hay m\u00e1s de 400. En el Cocibolca hay un archipi\u00e9lago llamado Solentiname. Y hay dos grandes islas: Zapatera y Ometepe.<\/p>\n<p>A Ometepe le debo el primer suspiro de sorpresa que me dio Nicaragua. A bordo del avi\u00f3n que me llevaba de Panam\u00e1 a Managua, en un d\u00eda soleado y despejado, vi desde el aire esa isla en el lago, con dos volcanes en sus extremos. uno de ellos, humeaba. Luego sabr\u00eda que el Maderas est\u00e1 apagado y que el humeante se llama Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Cocibolca, con unos cientos de metros cuadrados menos que Puerto Rico, es el mayor lago de Centroam\u00e9rica. Y las isletas de Granada, seg\u00fan algunos ge\u00f3logos, eran parte del cr\u00e1ter del Mombacho. Fueron disparadas hacia ah\u00ed en la \u00faltima gran erupci\u00f3n, cuando un lado de la cumbre se desmenuz\u00f3 en m\u00e1s de 300 fragmentos y se abri\u00f3 una trinchera en su flanco.<\/p>\n<p>Sobre la lancha vi al Mombacho y lo fotografi\u00e9 desde el agua. Unos meses despu\u00e9s, me prestaron un libro del poeta Jos\u00e9 Coronel Urtecho y su poes\u00eda juguetona. Su \u201cOda al Mombacho\u201d me hizo re\u00edr con la confianzuda declaraci\u00f3n de amor al volc\u00e1n, su hangar de las nubes.<\/p>\n<p style=\"margin-left: .5in;\">Mombacho<br \/>\nMonte urruco<br \/>\nVolc\u00e1n eunuco<br \/>\nbuey muco<br \/>\nDios timbuco<br \/>\n\u00a1arriba! \u00a1Monte\u00adtimba!<\/p>\n<p>En 2017 visit\u00e9 Granada m\u00e1s de 12 veces. Despu\u00e9s de Managua, fue la siguiente ciudad que conoc\u00ed en Nicaragua. Me hab\u00edan hablado de sus casitas de paredes coloridas. Sus techos de tejas terracota. Sus calles llenas de mochileros de paso y de extranjeros jubilados convertidos en vecinos. La ciudad \u2014que ahora se disputa con Le\u00f3n el t\u00edtulo de destino m\u00e1s popular del pa\u00eds\u2014 a orillas del lago y bajo la sombra del Mombacho.<\/p>\n<p>Todos hablaban de su belleza. Fui y me encant\u00e9 con ella y con las panader\u00edas que me llamaban desde la acera con su olor delicioso y tibio mientras caminaba por La Calzada, su calle principal. Los restaurantes en patios interiores, con las mesitas alrededor de las fuentes, constante rumor de agua.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s volv\u00ed durante siete d\u00edas seguidos, a visitar a mi perro. el cachorro de casa, Thor, hab\u00eda sido atropellado y su veterinario en Managua lo deriv\u00f3 con un especialista en Granada. el m\u00e9dico lo inmoviliz\u00f3 y lo intern\u00f3 durante una semana. Hab\u00eda que esperar que se soldara su cadera e intentar devolver los f\u00e9mures a su lugar. Gracias a ese veterinario, Thor hoy corre veloz, como un lobo.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a Granada, con mi perro, cada dos meses: a mirar c\u00f3mo caminaba, para tocarlo, para hacerle un par de radiograf\u00edas y asegurarme de que ese cachorro atropellado crecer\u00eda sin m\u00e1s problemas. Volv\u00ed a Granada, sin mi perro, otro tanto m\u00e1s. Hab\u00eda restaurantes por descubrir. Hoteles bonitos. en el Festival de Poes\u00eda de Granada escuch\u00e9 poemas en seis lenguas y vi a Ernesto Cardenal declamar fragmentos de su libro m\u00e1s reciente.<\/p>\n<p>Hasta que no pude volver m\u00e1s. Una revoluci\u00f3n da paso a las emergencias. La carretera estaba cerrada por las protestas. Masaya estaba llena de barricadas y Granada est\u00e1 como escondida detr\u00e1s. Hay que atravesar o bordear a Masaya y a los pueblos de sus alrededores para llegar.<\/p>\n<p>A un mes de la crisis, en mayo, le escrib\u00ed al veterinario. Thor ten\u00eda un control y yo quer\u00eda saber si hab\u00eda forma de que \u00e9l llegase a Managua para verlo. Entonces me cont\u00f3 que ya no estaba a la sombra del Mombacho. Se hab\u00eda mudado al pie del volc\u00e1n Imbabura, en el norte de Ecuador. Despu\u00e9s de mucho tiempo de negarse \u2014cuando su veterinaria estaba llena de clientes y nada pasaba en Nicaragua\u2014 termin\u00f3 aceptando aquel trabajo lejano en cuesti\u00f3n de semanas: en Granada ya no hab\u00eda rutina ni clientes. Era lo mejor para su familia.<\/p>\n<p>Se fue, me dijo, porque Granada se hab\u00eda convertido en una ciudad fantasma.<\/p>\n<p>Yo lo sab\u00eda. Vi las fotograf\u00edas en la prensa. Los reportajes en la televisi\u00f3n mostraban vac\u00edas aquellas vereditas estrechas donde uno se estrujaba para pasar. Le\u00ed en las redes sociales los anuncios. Lo supe por los avisos en redes sociales: aquella panader\u00eda, aquel restaurante que tanto me gustaba, cerraban.<\/p>\n<p>Granada fantasma. La hab\u00eda visto repleta durante el Festival de Poes\u00eda. Tanta gente por las calles entre el 31 de diciembre y el 1\u00ba de enero. Camin\u00e1bamos felices, sintiendo la brisa del lago.<\/p>\n<p>El veterinario se hab\u00eda quedado sin clientes. Eran las consultas de rutina de las mascotas de los extranjeros jubilados las que pagaban las cuentas. Aquellos que se hab\u00edan mudado a una ciudad bonita y barata y le llevaban a sus perros y a sus gatos para las vacunas. Hasta que llegaron para pedir documentos de salida. Volv\u00edan a sus pa\u00edses. Se llevaban a sus mascotas. no regresaron.<\/p>\n<p>De esa Granada en la que recib\u00ed el 2018 quedaba poco cuatro meses despu\u00e9s. La alcald\u00eda hab\u00eda sido quemada. Los restaurantes que frecuent\u00e9 cerraron. De la gente que conoc\u00ed, mucha se hab\u00eda marchado. S\u00f3lo Costa Rica, en septiembre, hab\u00eda recibido 23 mil solicitudes de asilo de nicarag\u00fcenses, seg\u00fan el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados. En julio, cuando sal\u00ed del pa\u00eds durante seis semanas, el avi\u00f3n iba casi vac\u00edo. No \u00e9ramos m\u00e1s de 12 pasajeros.<\/p>\n<p>En Managua, Thor sigue frecuentando a su veterinario de siempre. El de las vacunas. El que le revisa las orejas. El veterinario que es de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>A \u00e9l lo perdimos durante los d\u00edas m\u00e1s dif\u00edciles de la rebeli\u00f3n. Cada ma\u00f1ana, de lunes a s\u00e1bado, el veterinario de Thor deja su casa en Le\u00f3n y recorre 90 kil\u00f3metros hasta su trabajo en Managua. En mayo, el d\u00eda que a mi perro le tocaba su vacuna para la rabia, vi desfilar por el consultorio a tres familias en huida. Eran extranjeros, estaban buscando jaulas para transportar a sus perros y gatos en el avi\u00f3n. Quer\u00edan saber cu\u00e1nto tiempo demorar\u00eda el permiso de salida de sus mascotas. Uno de ellos, un se\u00f1or alto, barrig\u00f3n y calvo, estaba angustiado porque su gato no ten\u00eda el chip obligatorio para hacerle el pasaporte. Cuando entr\u00e9 a la consulta, el doctor me dijo que llevaban dos semanas as\u00ed. Y que se les hab\u00edan acabado los chips. quienes pod\u00edan abandonar Nicaragua m\u00e1s f\u00e1cil que cualquier otro, viv\u00edan el drama de los chips escasos: sin sus mascotas no se ir\u00edan de un pa\u00eds en el que ya no quer\u00edan vivir. Yo le pregunt\u00e9 qu\u00e9 requisitos tendr\u00eda que cumplir Thor para salir de Nicaragua. No ten\u00eda intenciones de salir del pa\u00eds. Pero tampoco quer\u00eda, llegado el caso, marcharme sin mi perro. Hasta que un d\u00eda, Le\u00f3n se declar\u00f3 en paro, se levantaron barricadas y nadie pudo salir. Durante dos semanas, el veterinario no lleg\u00f3 al trabajo.<\/p>\n<p>Un d\u00eda a finales de julio, mientras se ajusta los guantes en las manos largas y delgadas, el doctor de Thor sonr\u00ede y le pregunta a mi perro: \u201c\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 mi vand\u00e1lico?\u201d Vand\u00e1lico, min\u00fasculo, puchito\u2026 as\u00ed llama la vicepresidenta \u2014la primera dama\u2014, Rosario Murillo, a los rebeldes. A los ciudadanos que piden el fin de la represi\u00f3n en las calles, la renuncia del gobierno, elecciones con reglas claras. Los nicas, con humor, vaciaron esas palabras de la ofensa y las llenaron de complicidad hasta que se convirtieron en calificativos cari\u00f1osos. Thor mueve la cola, sube a la pesa, se deja tomar en brazos para subir sus 22 kilos a la mesa de revisi\u00f3n y el veterinario le pone su vacuna mientras me cuenta sobre los d\u00edas que estuvo encerrado en su ciudad. La barricada que levantaron los vecinos de su barrio. No dejaban pasar a ning\u00fan desconocido para proteger a los j\u00f3venes universitarios que hab\u00edan sido acusados por Rosario Murillo de vand\u00e1licos golpistas.<\/p>\n<p>Las tragedias que se vuelven cotidianas. Las madres que lloran a sus hijos en la ciudad. La muerte de un monaguillo de la catedral de Le\u00f3n, un adolescente que fue alcanzado por un disparo de francotirador mientras estaba en una barricada. Los muchachos y muchachas de los barrios usando pasamonta\u00f1as, como si fueran criminales. La verg\u00fcenza de algunos, frustrados y enojados al tener que ocultar su rostro.<\/p>\n<p>Le\u00f3n es una ciudad reencarnada. El conquistador de Nicaragua, Francisco Hern\u00e1ndez de C\u00f3rdoba, la fund\u00f3 en 1524, junto al lago Xolotl\u00e1n y frente al Momotombo. Las erupciones del volc\u00e1n, un terremoto, el asesinato de un obispo y la crueldad de un regente, llevaron a los colonos a creer que la ciudad estaba maldita y la mudaron en 1610 a donde se encuentra ahora. Le\u00f3n fue el centro de poder: cabecera de la provincia de Nicaragua y Costa Rica. All\u00ed se firm\u00f3, en 1821, el acta de independencia de Costa Rica y Nicaragua de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Y fue capital de Nicaragua, altern\u00e1ndose con Granada, durante varios a\u00f1os, hasta que escogieron a Managua, en mitad de camino, como capital, a mediados del siglo XIX.<\/p>\n<p>En Le\u00f3n muri\u00f3 Rub\u00e9n Dar\u00edo. En Le\u00f3n, public\u00f3 en 1919, \u201cescrib\u00ed mis primeros versos y so\u00f1\u00e9 y sufr\u00ed mis primeros amores\u201d. Desde Le\u00f3n sal\u00edan la mayor\u00eda de las excursiones hacia los volcanes de la cordillera de los Maribios. Hab\u00eda que llegar all\u00e1, a la ciudad universitaria, para luego surfear en las laderas del Cerro negro o acampar en el cr\u00e1ter del Telica.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas noticias que tuve de Le\u00f3n, mientras terminaba de escribir este texto, fueron sobre La Griter\u00eda Chiquita, la fiesta del 15 de agosto. Mientras las fuerzas paramilitares y la polic\u00eda de Ortega vigilan el pa\u00eds y buscan a quienes participaron en marchas o tranques, las se\u00f1oras devotas de la ciudad levantan sus altares a la Virgen Mar\u00eda, para celebrar la fiesta que un sacerdote cat\u00f3lico le prometi\u00f3 si dejaban de caer las cenizas del Cerro Negro sobre la ciudad. Le dicen la Griter\u00eda Chiquita. Consiste en regalar dulces a quienes llegan a visitar los altares y cantar canciones para la Virgen Mar\u00eda mientras en las calles brillan y suenan los fuegos artificiales. Es una versi\u00f3n chica de la misma fiesta, m\u00e1s antigua, que ocurre en diciembre.<\/p>\n<p>Observ\u00e9 un detalle en com\u00fan en las fotograf\u00edas de varios altares que encontr\u00e9. Las v\u00edrgenes estaban colocadas sobre adoquines y banderas azules y blancas. De pronto, en Le\u00f3n se han inventado una nueva advocaci\u00f3n: nuestra Se\u00f1ora del Tranque.<\/p>\n<h6>La isla de Ometepe, Nicaragua. Foto: Ivana Cajina, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta historia hay dos ciudades. 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