{"id":3135,"date":"2019-08-12T00:09:16","date_gmt":"2019-08-12T06:09:16","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/08\/two-texts-canon-de-alcoba-tununa-mercado\/"},"modified":"2024-04-29T03:11:52","modified_gmt":"2024-04-29T09:11:52","slug":"two-texts-canon-de-alcoba-tununa-mercado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/08\/two-texts-canon-de-alcoba-tununa-mercado\/","title":{"rendered":"Dos textos de Canon de alcoba de Tununa Mercado"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/><\/style>\n<p><b><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">El reconocimiento<\/span><\/span><\/b><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">En las sombras, cuando a\u00fan no se pierden los objetos en la oscuridad pero tampoco se pueden reconocer estrictamente sus perfiles, hora en que los animales tienden a ser el mismo animal, ella da vueltas por el cuarto, acerc\u00e1ndose de tanto en tanto a la ventana en su rodeo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No hay preocupaci\u00f3n en ese ir y venir, pero va cobrando forma, en el silencio, la sutil, inconfesable, inesperada, circunstancia de su deseo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">La otra, tendida sobre la cama, con la mirada perdida en la semipenumbra pero con todos los sentidos alerta al movimiento del cuerpo que se desplaza, a la forma con que la otra buscar\u00e1 decir o se\u00f1alar el gesto de acercarse a ella, al modo con que justifique una proximidad o un roce, a la resoluci\u00f3n que tendr\u00e1 ese instante cargado de titubeos, cuando ella, con los cabellos sobre sus hombros y su espalda, gire y deje caer las \u00faltimas prendas, desliz\u00e1ndolas por sus caderas hasta el piso, la otra , desde la cama, s\u00f3lo puede o\u00edr el estruendo de las ranas, a coro, en la noche de verano, y abandonarse a \u00e9l. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Desde abajo, el cuerpo de ella se sobredimensiona, y sus pasos de pies descalzos, yendo y viniendo en misiones sin sentido que ninguno quehacer resuelve, parecen multitudes sordas, una masa de silencios que quiere decir, al mismo tiempo,<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">La distancia y el tiempo que todav\u00eda las separan, en ese cuarto peque\u00f1o, en medio de la noche, sin otro testigo que el coro de fondo, sin que nada haya permitido imaginar el desarrollo de los acontecimientos, sin que ning\u00fan antecedente pudiera haber anunciado el volumen y la densidad de lo que entre las dos habia de surgir. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La distancia y el tiempo que las separan han creado en la atm\u00f3sfera una carga amorosa de provocaci\u00f3n y esc\u00e1ndalo s\u00f3lo mensurable por la creciente, obnubilante humedad que los labios han comenzado a balbucear, en la noche rodeada de ranas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Imprevista, la pura manifestaci\u00f3n de la energ\u00eda que entre las dos estallaba a cada instante del di\u00e1logo, despojaba paulatinamente a las palabras de su l\u00f3gica; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">el relato, aquellos vericuetos y destacados hab\u00eda sido sobre todo recuperaci\u00f3n de las historias personales, se hab\u00eda vuelto liso, m\u00e1s cargado de silencios y esperas que de an\u00e9cdota. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Podr\u00eda haber continuado hasta agotar la noche, entretejerse en una red arqueol\u00f3gica sin dejar hilos sueltos ni suspensos, empecinado en saturar todos los blancos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De los placeres a las adversidades, entre ellas podr\u00eda haber circulado el ingr\u00e1vido detalle que configura un estilo, un modo de vida o una imposici\u00f3n social; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">el intercambio menor de deseos, pr\u00e1cticas que componen la vida com\u00fan y que suele ser la antesala de la alcoba.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero all\u00ed nada hab\u00eda comenzado a decirse para inaugurar un curso, sino para proseguir algo gestado vaya a saber uno en qu\u00e9 otra circunstancia similar en la que, como ahora, dos amantes hab\u00edan decidido destruir las palabras para iniciar las tareas del cuerpo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Recordaba, mientras se dejaba estar en la penumbra, tendida sobre la cama, cobijada por el silencio con que los pies de ella buscaban la superficie del suelo, tentando los obst\u00e1culos en ese ir y venir propiciatorio, recordaba que antes de que ella comenzara a desvestirse , sus ropas le hab\u00edan pesado sobre la piel, como si con \u00edmpetu hubiera querido desgarrarlas ante ese cuerpo que hab\u00eda comenzado a iluminarse por dentro a medida que crec\u00eda su desnudez, que hab\u00eda comenzado a segregar una palpitaci\u00f3n, un movedizo escarceo con los brazos en alto, las piernas desprendi\u00e9ndose de las ropas, dej\u00e1ndolas caer con el mismo sonido muelle de sus pies ahora por el cuarto, sigilosos, expectantes. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Advert\u00eda que los cuentos que hasta ahora se hab\u00edan contado eran cada vez m\u00e1s una superposici\u00f3n de alientos entrecortados, como si la palabra, cansada,<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfPre\u00e1mbulo, entonces? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfUna situaci\u00f3n previa que conduce invariablemente a la disposici\u00f3n amorosa? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No invariablemente: lo que hab\u00eda no era un gui\u00f3n preparado de antemano en el que dos que dialogan sent\u00edan de pronto la necesidad de completar con el cuerpo lo que las palabras ya no dicen.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">En la noche, con el croar insistente de fondo, el amor no se instal\u00f3 all\u00ed sobre una secuencia, no vino a superponerse a un crescendo narrativo, sino que hab\u00eda estado desde la gestaci\u00f3n mismo del encuentro, una sola y misma cosa con lo que ella , la de los pies ligeros, hab\u00eda dicho al atravesar el vano de la puerta, al correr las cortinas para cubrirse y cubrir a ambas del exterior y, una vez m\u00e1s a\u00fan, al atenuar la luz hasta apagarla y disolver cualquier contraste: \u201c<\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">el reconocimiento<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Regresadas al pasado, proyectadas al futuro, en el mediotono de las conversaciones nocturnas, las voces se han vuelto ecos de s\u00ed mismas en una enorme boca; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">la realidad parece haberse fugado de esos ahora contornos de palabras, modelados por la resonancia del deseo que ha comenzado a repercutir en los labios, en los dientes, en la punta de los dedos, en las palmas de las manos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">En ese puro decirse que dejaba germinar por detr\u00e1s de la condensaci\u00f3n del deseo y su ut\u00f3pico estallido, los cuerpos van insinuando sus distancias, midiendo sus paralelismos y diferencias; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">ya casi en la penumbra una siente a la otra como un pulso dentro de s\u00ed misma; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">una ha dejado que la respiraci\u00f3n de la otra sea la suya propia; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">una ha dejado hundir a la otra en su propio recinto; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">a una le ha parecido sentir en su boca la impaciencia de la otra.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">No piensa ella que los pasos se har\u00e1n cada vez m\u00e1s suaves sobre el piso del cuarto, sino que presume que entre el grado de levedad que ahora les ahueca el sonido y el momento en que cesar\u00e1n de andar, cuando la otra se acerque al borde de la cama y se deje caer, no habr\u00e1 una transici\u00f3n; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">tampoco habr\u00e1, de un estado al otro, el movimiento del desplome, ni ella recibir\u00e1 el cuerpo de la otra como un costal sobre sus brazos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ella, la otra, no ella la tendida sino quien se dirige a la ventana acaso seducida por el ruido sin tiempo de las ranas, mon\u00f3tono, cerrado y cerril como el calor del verano, o acaso sin poder posponer ya m\u00e1s el acercamiento, descorre apenas la cortina y atisba hacia afuera, como si quisiera cerciorarse de algo, prevenirse de alguna irrupci\u00f3n posible que, cortando camino a la mitad de la noche,<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">La luz entra por el resquicio abierto por sus manos a la noche, se detiene sobre su perfil, lo contornea y, cuando ella gira de nuevo dejando atr\u00e1s la ventana y durante el tiempo en que la cortina tarda en volver a su sitio, la luz permanece a\u00fan un instante sobre sus hombros.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las cosas y los hechos se despegan del tiempo y del espacio en que estaban instalados y se construyen, all\u00ed en ese cuarto del reconocimiento, su propio habit\u00e1culo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ella evoca un paseo por el bosque, descubierta casi como un atributo del esp\u00edritu cuando veinte a\u00f1os atr\u00e1s la otra se intern\u00f3 por entre los senderos, presa de un deseo irreprimible de correr. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El sudor le hab\u00eda empapado el cuerpo y sus pechos se transparentaban a trav\u00e9s de su blusa cuando se tendi\u00f3 en la hojarasca. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sin decirlo, una de ellas recuerda una conversaci\u00f3n presuntuosa en la que las dos se hab\u00edan ensartado una siesta, hac\u00eda otra tanda de a\u00f1os. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Con los ojos m\u00e1s violeta que nunca, entrecerrados por el aletear del deseo, ella la hab\u00eda mirado fijamente, describi\u00e9ndoles, con lujo de detalles, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">las evoluciones sucesivas de un pene dentro de su cuerpo y de un hombre capaz de suspender los desenlaces del amor muchas veces se le antojara. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Por discreci\u00f3n, ella hab\u00eda callado ante el testimonio, reconociendo, sin dejar traslucir ninguna emoci\u00f3n y en su fuero interno, que el f\u00e1lico descomunal era el mismo que desde hac\u00eda varias noches la deslumbraba con sus peripecias.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las historias contadas se enlazan y ruedan como agitadas por el mismo viento que afuera ha comenzado a soplar, silenciando a las ranas que croaban. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El juego que all\u00ed se canta no es el de las revelaciones; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">para nada la confesi\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los silencios permiten pensar que hay muchas zonas oscuras compartidas, labios que se posaron sobre la boca de una y la otra como si una y la otra hubieran sido intercambiables en materia de amor. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Proleg\u00f3meno de una situaci\u00f3n amorosa con sus propias claves, lo que ahora se cuenta es un material \u201cde trabajo\u201d, por as\u00ed decir, extendido sobre la cama como una tirada de cartas propiciatoria, el lecho sobre el que habr\u00e1 de montarse una escena.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los lustros pasan como vendavales, los techos silban por el otro viento real que las reducen cada vez m\u00e1s al estado de reconocimiento. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Una imagen compartida, aunque mantenida en silencio: una y otra, a unas horas de distancia, se hab\u00edan pasado amores como se pasan consignas; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">relevos, postas sobre cuyas circunstancias hab\u00eda que callar para dejar a salvo lo que al compartir las un\u00eda: ser siempre ellas, intocadas, una para la otra, una en la otra bajo o sobre cualquier cuerpo o sobre cualquier sue\u00f1o.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero no siempre a trav\u00e9s de un tercero la oleada de excitaci\u00f3n hab\u00eda encendido sus deseos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Una vez, hace a\u00f1os, al observar el cuerpo de la otra, desnuda, hab\u00eda sentido que sus manos tend\u00edan a la forma de esos pechos y que su lengua era conducida por el impulso de recoger, como se recoge la savia de los tallos, el dulce sudor que el sol habia hecho brotar en esa piel. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ese d\u00eda, asediada por la imagen de ese cuerpo yacente a la espera de una resoluci\u00f3n que definiera en un acto lo que estaba sucediendo, casi sin poderse contener, hab\u00eda dado la espalda a ese cuerpo, no para desistir del placer de amarlo, sino para en toda su ingravidez los efectos que le provocaba, consciente ya de que no ser\u00eda f\u00e1cil descubrir una forma de la entrega sentir que la satisficiera, y de que tengo que aceptar esa inquietud sin nombre, exaltaci\u00f3n pura de la imagen,<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Todo lo que la otra sab\u00eda, todo lo que ella sab\u00eda, no pod\u00eda ser formulado en una frase o vertido a un enunciado que resumiera lo que rec\u00edprocamente se hab\u00eda desencadenado desde tiempos inmemoriales. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ni faltaba que hiciera ahora tratar de definir las vibraciones que percib\u00edan sus cuerpos en ese estado de alerta que hab\u00eda tenido varios tiempos: el viento que hab\u00eda terminado con el murmullo de las ranas, la distribuci\u00f3n de los cabellos al caer sobre los hombros, las ropas que descend\u00edan por el cuerpo, los brazos elevados y mecidos como en una danza amorosa, las caderas ofrecens, las curvas delineadas para el tacto y la desesperaci\u00f3n de los sentidos, el deslumbramiento del cuerpo de la otra reflejado en el propio cuerpo, el pubis dispuesto a acercarse al otro pubis.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los pies van y vienen por el cuarto, en aprestos y postergaciones; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">una se tiende sobre la cama y luego se levanta y abre la ventana; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">respira hondo, se llena de la frescura de afuera y siente a sus espaldas, en dos puntos estrictos, a la altura de sus om\u00f3platos, los pechos de la otra, una presi\u00f3n tan leve como la de dos t\u00edmidas bocas, pero tan intensa como la desolaci\u00f3n del amor. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">En un tercer punto, m\u00e1s abajo, un pubis la roza, primero imperceptiblemente y, luego, intenso, peg\u00e1ndose a sus nalgas en una frotaci\u00f3n que no busca tanto satisfacerse como dar a entender al otro cuerpo la convicci\u00f3n de su empecinamiento. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ella no se vuelve, cierra los ojos y se abandona al otro cuerpo; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">interpone su mano derecha entre sus nalgas y el pubis de la otra y lo acaricia lentamente, percibiendo su espesura y, poco a poco, se aventura en el sexo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ella observa y registra con su mirada el cuerpo de la otra, dormida. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La soledad es un hecho que ninguna nueva entrega podr\u00e1 disipar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Siente ya el peso de una ausencia que envuelve ese cuerpo en su belleza, como si lo amortajara un estado l\u00edmite, el del amor; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">asediada por los ecos de otros abandonos que no sabe por qu\u00e9 surgen como espectros desde el paisaje sugerido por las tinieblas del alba, ella no se acuesta, ni se sienta, ni se desplaza un solo mil\u00edmetro, est\u00e1tica, desnuda, paralizada por la confluencia del deseo consumado y el terror a su desaparici\u00f3n, ella mismo fragmento de una escena cuyo desenlace habr\u00e1 que definir, antes del canto de la alondra.<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Amor combatiente<\/span><\/span><\/b><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Descubre su arma demasiado pronto; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">deslumbrado por el campo de batalla que se abre ante sus ojos, sin poder atacar los cauces de su pasi\u00f3n, se lanza a la contienda a pasos de gigante; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">pisotea la hierba, sus zancadas retumban como si lo tuvieran que oir en el centro de todos los plexos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No sabe que el deseo entreabre sus puertas con delicadeza, con un soplo apenas, sin siquiera tocar los picaportes o girar los goznes, llamando a silencio m\u00e1s que a vociferaci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero este amor olfatea, husmea como una fauna de animales multiplicados, sus fauces se pegan a cualquier promesa de agua y escupen su sed en las cuencas m\u00e1s generosas; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">arrastra sus enormes borcegu\u00edes por la tibieza de los lodos, por la tersura de los nardos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sin retener entre sus dedos la brizna ni la rama, arrancando mechones de hojas a su paso; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">sin diluir la esencia,<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">El otro, la otra, atemorizado por el asalto, sin tiempo para preservar sus flancos o soportar sus defensas, corre sus l\u00edneas imaginarias, pero el amor las borronea bajo sus plantas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Encima, con una ca\u00edda que aplasta como una prensa, con un peso que expulsa todo el aire del otro cuerpo hasta dejarlo como una l\u00e1mina, a un ritmo de badajazos desesperados, el combatiente <\/span><\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">no cede, como si ya el mundo se estuviera por acabar y no tuviera ni tiempo de apagar las luces, de cerrar las llaves del agua, de contener la marea ascendente o exaltar la descendente, como si con el dulc\u00edsimo amor que va a salir de su sexo, esa sustancia liminar por su nobleza, tuviera que saldar las cuentas milenarias de la especie, pagar todos los riesgos y comprar todas las sorpresas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">El tiempo se le acaba; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">piensa que galopa por llanuras desmesuradas, con vocaci\u00f3n de exterminio pulveriza los p\u00e9talos con sus cascos, derrota los p\u00f3lenes, aplasta las telara\u00f1as diminutas del pasto, los roc\u00edos se vuelven l\u00e1grimas ante el invasor amante que tiene una estrategia lejana, muy distante del cuerpo que se le ofrece, un blanco que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 y que poco tiene que ver con el amor que subyac\u00eda a su avance y que ahora, mientras el martillo cae sobre el yunque, es disparado, eyectado por el ojo sin cuencas, por la solitaria pupila del amor, como una flecha. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El combatiente se queda muy solo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Textos de\u00a0 <\/span><\/span><em><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Canon de alcoba<\/span><\/span><\/em><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">, Ada Korn Editora, 1988<\/span><\/span><\/p>\n<h6><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tununa Mercado, escritora argentina. Foto: Alejandra L\u00f3pez.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las sombras, cuando a\u00fan no se pierden los objetos en la oscuridad pero tampoco se pueden reconocer estrictamente sus perfiles, hora en que los animales tienden a ser el mismo animal, ella da vueltas por el cuarto, acerc\u00e1ndose de tanto en tanto a la ventana en su rodeo. 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