{"id":3131,"date":"2019-08-11T23:55:29","date_gmt":"2019-08-12T05:55:29","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/08\/clowns-gabriel-payares\/"},"modified":"2024-04-29T03:48:31","modified_gmt":"2024-04-29T09:48:31","slug":"clowns-gabriel-payares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/08\/clowns-gabriel-payares\/","title":{"rendered":"&#8220;Los payasos&#8221; de Gabriel Payares"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>span.s1 {font: 12.0px 'Lucida Grande'}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 306.4px; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>span.s1 {font-kerning: none}<br \/><\/style>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Este cuerpo no volver\u00e1 a <\/span><\/span><i> <\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">empezar<\/span><\/span><\/i><br \/>\n<span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\"> Cesare Pavese<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los payasos llegaron un s\u00e1bado, cuando hab\u00edamos salido de la ducha y reci\u00e9n comenzaba el horario de visita. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Era un fin de semana fresco, de enero o de febrero a lo mejor, es dif\u00edcil saberlo en este lugar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los d\u00edas empiezan aqu\u00ed de la misma manera: yendo al ba\u00f1o uno por uno en una fila larga y lenta, cogidos de la mano de las cuidadoras, que a esa hora tienen peor humor que de costumbre. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Est\u00e1n obligados a madrugar para dejarnos limpios y perfumados antes del cambio de turno y hay que decir que esa no es tarea sencilla: a algunos hay que arrastrarlos hasta la ducha y ba\u00f1arlos a juro, como a los animales, mientras que a otros basta con seguirles la corriente y empujarlos con cari\u00f1o hacia el ba\u00f1o. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El problema viene despu\u00e9s, a la hora de desnudarlos o ponerles el champ\u00fa, o sacarlos del agua una vez terminado el asunto. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y supongan la delicadeza con que nos traten estas hijas de puta. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A m\u00ed no, debo decir, yo a\u00fan me ba\u00f1o por cuenta propia ya un ritmo decente, sin tardar mucho, sin tratar de escapar, sin que tengan siquiera que ayudar a desvestirme. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Por eso no me joden tanto como a los dem\u00e1s, sobre todo a los que ya ni caminan pero se cagan encima y, de paso, luchan cuando hay que cambiarles la ropa: gritan, gru\u00f1en, llegan a embarrarlas de mierda. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cCasos dif\u00edciles\u201d, los llaman, que terminan con una jeringazo ya dormir otra vez hasta bien entrado el mediod\u00eda. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Aquello peor los s\u00e1bados y domingos, cuando tienen encima la presi\u00f3n de la visita semanal: nadie quiere ir al ancianato y encontrarse al abuelo hediondo porque no hubo forma de meterlo a ba\u00f1ar, pero tampoco verlo noqueado en el sof\u00e1, mascando por horas el vapor\u00f3n de la aneste<\/span><\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">sia. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tambi\u00e9n hay algunos que prefieren esa \u00faltima alternativa. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Dormido el viejo se acaban las quejas y las discusiones, se evita volver a o\u00edrle el mismo cuento repetido de siempre o que les pida con l\u00e1grimas en los ojos que lo dejen volver para su casa. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">por eso que a m\u00ed ya nadie me visitar\u00e1, porque hace rato me dej\u00e9 de hipocres\u00edas y los mand\u00e9 a todos al carajo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Es preferible as\u00ed, es m\u00e1s sincero. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo encierran a uno para que no estorbe en sus casas o porque no soportan la idea de que uno se muera tranquilo viendo televisi\u00f3n y se enteren cuando nadie conteste el tel\u00e9fono, y encima pretenden que uno los bailando reciben de alegr\u00eda y agradecimiento cada vez que vienen de visita, cargados de pastillas, lociones y champ\u00fa para beb\u00e9s. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Por m\u00ed que no lo hagan m\u00e1s, as\u00ed mismo se lo dije. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y ellos en el fondo agradecid\u00edsimos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">que importa,<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Esa ma\u00f1ana yo estaba sentado all\u00e1 atr\u00e1s, en las sillitas pl\u00e1sticas que hay en el patio de tierra, esperando a que nos sirvieran el desayuno. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los fines de semana ponen cruasanes con queso blanco y jugo de envase, que yo aprovecho para comerme lo m\u00e1s lejos que se pueda del grupo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No hay forma de estar mucho rato ah\u00ed, sentado a la mesa entre un mont\u00f3n de viejos locos ensuci\u00e1ndolo todo, grit\u00e1ndose necedades o queriendo pararse a cada rato a caminar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">As\u00ed es Irma, una mujer bajita y achinada, parecid\u00edsima a un duende, que no para de re\u00edrse a cada rato con picard\u00eda, como si le contaran chistes groseros al o\u00eddo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tiene tan mal la cabeza que no sabe explicar de qu\u00e9 carajo se r\u00ede ni tampoco reconocer a sus sobrinas, la \u00fanica familia que tiene y que la visita sin falta los fines de semana. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Del resto, Irma es puro caminar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El instante que le toma a la cuidadora ubicarla en un puesto a la mesa y darse cuenta de la vuelta para servir la comida le basta al duende para empezar su marat\u00f3n por toda la casa, arrastrando consigo a quien tenga la desgracia de estar a su lado en el momento <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Entonces tienen que perseguirlos a ambos y devolverlos al asiento, del que ella intentar\u00e1 levantarse en el pr\u00f3ximo minuto y medio y as\u00ed sucesivamente, en un episodio eterno de Los Tres Chiflados. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Otro que jode a menudo es \u00c1lvaro, un calvo flaco y largo parecido a una iguana, que en vida fue un arquitecto famoso, de los que les hacen plazas y mansiones a los ricos, pero ahora no hace m\u00e1s que gritarle al mundo su nombre completo y su profesi\u00f3n, cada cinco minutos, atrapado en una entrevista de trabajo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo peor es que se trata de un tipo manso, al que las cuidadoras alimentan como a los beb\u00e9s, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">meti\u00e9ndole a juro la comida entre un grito y el siguiente. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De otro modo, \u00c1lvaro ni comer\u00eda. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A veces tampoco duerme, a pesar de los calmantes que nos obligan a tomar cuando cae la tarde, y se le escucha gritando, una y otra vez, enriquece su santo y se\u00f1a a la noche. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las cuidadoras ni se inmutan, claro, pero pobre del que comparte su habitaci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Este zool\u00f3gico de casos perdidos sigue con la <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">mad\u00e1m<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">: una ballena blanca y mofletuda encallada para siempre en su silla de ruedas, desde donde escupe todo el d\u00eda maldiciones en franc\u00e9s; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y tambi\u00e9n con la timid\u00edsima Amalia, de ojos saltones como los sapos, obligado por el Alzheimer y la hipertensi\u00f3n, a pasar todo el d\u00eda sedienta, quejumbrosa, sin importar cu\u00e1ntos vasos de agua seguidos se llegue a tomar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De sus vidas pasadas no se puede saber ya demasiado: ninguna ha recibido visitas desde que ingres\u00e9 a este moradero y ya est\u00e1n demasiado perdidas para ni siquiera contestar una pregunta. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">As\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n el pobre Guti\u00e9rrez, uno de los pocos del asilo que me cae bien. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ser\u00e1 porque no se mete con nadie. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sus hijas me contaron que era maestro, profesor universitario o algo parecido, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y la iron\u00eda est\u00e1 en que dedicase su vida a formar mentes despiertas y ahora est\u00e9 casi en el hueso por su total indiferencia ante todo, absolutamente todo lo que no salga en la pantalla del televisor. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No importa qu\u00e9 est\u00e1n transmitiendo ni en qu\u00e9 canal sintonice: cada ma\u00f1ana Guti\u00e9rrez se sienta en el sill\u00f3n de la salita y se niega el resto del d\u00eda a abandonar ese lugar, e incluso a intercambiar m\u00e1s que unas poqu\u00edsimas palabras. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Si uno insiste demasiado, lo manda a callar con un gesto de fastidio, como espant\u00e1ndose de encima los zancudos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Del resto ni come, ni bebe agua, ni hace nada de nada de nada: fig\u00farense un faquir, pero much\u00edsimo m\u00e1s aburrido. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A sus hijas las recibe en ese mismo sill\u00f3n y nunca duran m\u00e1s de una hora compartiendo el silencio o mirando con \u00e9l las telenovelas, que al mediod\u00eda dejan puestas las cuidadoras.<\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Por \u00faltimo, estoy yo, el \u00fanico viejo cuerpo en el asilo y por lo tanto el que m\u00e1s sufre. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Porque no ser\u00eda lo mismo si no me diera cuenta de nada, si fuera un vegetal m\u00e1s tendido en una silla del patio, viviendo m\u00e1s all\u00e1 de todo gusto y toda tristeza. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Mi pecado \u00fanico fue caerme en la ducha, abrirme la cadera contra el suelo y quedarme all\u00ed casi tres horas tendido bajo el agua helada, porque no pod\u00eda pararme, ni siquiera arrastrarme como una lombriz hasta el tel\u00e9fono. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y ya, eso bast\u00f3 y sobr\u00f3 para que me declararan in\u00fatil: una caidita en la ducha, algo que le pasa a cualquiera. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Eso y la bronquitis que vino despu\u00e9s y que casi me lleva a la tumba, junto al maldito m\u00e9dico empe\u00f1ado en que me daban mareos porque me fluctuaba el az\u00facar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo peor es que al final ten\u00eda razon. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Diabetes, as\u00ed, sin anestesia.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Del resto, a decir verdad, no hay m\u00e1s que un mont\u00f3n de muertos en vida, tan abstra\u00eddos de todo y de s\u00ed que es in\u00fatil aprenderse sus nombres: duran poco y es como si nunca estuvieran. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo \u00fanico bueno de estar encerrado con ellos es que uno pasa completamente desapercibido: basta con callarse la boca y caminar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Claro que al principio no era as\u00ed, yo era muy rabioso, daba mucha lidia y las cuidadoras me odiaban y me atend\u00edan de mala gana, me negaban atenci\u00f3n o me sentaban junto a los m\u00e1s insoportables nada m\u00e1s que para verme sufrir. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ahora lo llevo con m\u00e1s calma, les doy los buenos d\u00edas, les pregunto por sus docenas de hijos de nombre impronunciable ya cambio ellos me dejan estar un poco a mis anchas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Incluso a veces logro fumarme un cigarrito en paz, de los pocos que les robo el bolso a las del turno de la noche. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y que no me vengan a esta edad con el cuento de que el tabaco da cancer. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Cuarenta a\u00f1os fumando son prueba contundente de lo contrario y perro a cagar.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero si sigo divagando as\u00ed no voy a contar un carajo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A esta edad cuesta ser lineal en lo que se dice, los recuerdos son necios, se atraviesan, se enredan en la lengua como telara\u00f1as. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo importante, dec\u00eda, fue que llegaron los payasos y que llegaron armando alboroto, con sus vestidos estrafalarios y sus sonrisas de cart\u00f3n, convirti\u00f3 un susto a m\u00e1s de uno que por poco lo mata de un infarto. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Eran cuatro en total, contando al chofer de la camioneta blanca en que result\u00f3, un gordito odioso con mirada de asesino. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los otros tres estaban disfrazados, dos jovencitos y una muchacha, ninguno superaba la veintena. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ella de rojo, ellos de amarillo y azul, de un patriotismo asqueroso. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las cuidadoras les abrieron la puerta rebosantes de alegr\u00eda, no s\u00e9 si por el aire de fiesta y la enorme torta que nos tra\u00edan, o m\u00e1s bien por el ratico que iban a estar sin trabajar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cAh, carajo, \u00bfy cu\u00e1l de los ni\u00f1os cumple a\u00f1os hoy?\u201d, pregunt\u00e9 yo, asom\u00e1ndome de pronto cuando los vegetales an\u00f3nimos aplaud\u00edan, como t\u00edteres cuando arranca la funci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cAy, \u00bfno es lindo, se\u00f1or Fernando? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Nos concluimos para alegrar la ma\u00f1ana. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Hay que hacerlos sentir como en su casa\u201d, me respondi\u00f3 la jefa de cuidadoras, una mulata trigue\u00f1a y avispada, haciendo realce en la \u00faltima frase como en una advertencia. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ni que pudiera yo echarlos por cuenta propia, yo que no puedo pasar mucho tiempo de pie porque la ci\u00e1tica me empieza a latir como un motor. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Total que con un mugido y la media vuelta los dej\u00e9 entendieron, payasos y cuidadoras, mientras volv\u00eda hacia el fondo y atraparon de no o\u00edr el trompeteo de los primeros globos inflados. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Claro que pens\u00e9 en replicarle al instante a la jefa de las carceleras, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">en decir que no era a nosotros sino a ellas a quienes les iban a alegrar la ma\u00f1ana o que la mitad de los \u00ababuelitos\u00bb no probamos la maldita torta sin envenenarnos la sangre con el az\u00facar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo pens\u00e9, claro que s\u00ed, pero me mord\u00ed la lengua. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfQu\u00e9 iba a ganar con eso? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">M\u00e1s bien opt\u00e9, como ya dije, por el silencio y la retirada, neg\u00e1ndome a formar parte de aquella fiestacita rid\u00edcula que los payasos les impon\u00edan a los presentes, arranc\u00e1ndole a cada viejo una sonrisa con bailecitos y voces chillonas, con unos minutos de falsa atenci\u00f3n y preguntas bobas, o en los casos m\u00e1s desesperados, con un truco de magia y unos globos de colores. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfSe ha visto una estrategia m\u00e1s cruel y minuciosa? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Hasta que el carcamal no se rend\u00eda a la metamorfosis del viejo amargado en muchachito risue\u00f1o, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">no pasaban los malditos payasos al siguiente ni lo dejaban rumiar en paz los minutos que le quedaran de vida. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Para colmo se repart\u00edan entre los tres la tarea, de modo que ninguno pudiera escapar a sus encantos, ni siquiera los pocos que ya estaban en compa\u00f1\u00eda de su visita.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Yo confieso, por qu\u00e9 no hacerlo, que si me hubiera valido las atenciones de la payasita veintea\u00f1era \u00fanicamente, creo que hasta me habr\u00eda dejado poner un gorrito de cart\u00f3n, de esos que se amarran con una liga a la mand\u00edbula. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y me importa un carajo que me digan viejo verde. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A ver, \u00bfqui\u00e9nes utilizaron que los ancianos no pensamos nunca en el sexo, que somos pura tensi\u00f3n arterial y cataratas, que nos dan igual unas nalgas bien firmes o unas tetas paraditas y respingonas? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfDe d\u00f3nde sali\u00f3 que el tiempo vivido nos priva, por arte de magia, de los deseos que hemos sentido durante toda la vida? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No es as\u00ed, damas y caballeros, ent\u00e9rese quien a\u00fan no lo sepa: que se pierdan las erecciones, los dientes, el cabello y la flexibilidad s\u00f3lo demuestra que estos cuerpos en los que nacimos son un pr\u00e9stamo mezquino de la naturaleza, que sus intereses se pagano en soledad, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">enfermedades y unas pocas horas de sue\u00f1o. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y lo que es peor, cuando por fin los hemos aceptado tal como son, cuando nos hemos acostumbrado a sus recovecos y sus limitaciones, a lavarlos cada ma\u00f1ana y fijarnos en cada bulto inesperado en la ingles o en la enc\u00eda, en cada lunar nuevo que aparece y cada meada oscura m\u00e1s y turbia que la anterior, entonces empiezan estos cuerpos a mostrar sus desperfectos de f\u00e1brica, a exhibir sus insuficiencias, sus taras irreparables y heredadas del desgaste, cuando no de alg\u00fan ancestro muerto, enterrado y olvidado. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">En ese mismo instante una ley invisible nos proh\u00edbe sentir m\u00e1s que dolor y fatiga, como si volvi\u00e9ramos a ser ni\u00f1os incapaces de rabia, de maldades, de pasi\u00f3n, viviendo la vida con una antorcha apagada en el pecho. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Yo no me resigno a eso, no se\u00f1or. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No acepto convertirme en una maquinita defectuosa del recuerdo, en la que invertir unos minutos de afecto para amortizar esa deuda absurda de haber recibido la vida. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Prefiero mil veces morirme entre las piernas de una payasita tetona que mirando el techo en una camilla de hospital, consumiendo la p\u00f3liza del seguro mientras tus hijos te mandan bajito a caminar hacia la luz. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Yo ser\u00e9 un viejo, un anciano, un carcamal, un dinosaurio, pero tambi\u00e9n un hombre, para lo bueno y para lo malo, y lo quiero seguir siendo hasta el instante en el que me muera. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De eso no me cabe la menor duda del mundo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No pas\u00e9 m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os cas\u00e1ndome y divorci\u00e1ndome como si el mundo se fuera a acabar, para terminar llevando pa\u00f1ales y sin acordarme ni siquiera lo que se siente tener un orgasmo.<\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero bueno, yo soy as\u00ed ya estas alturas qu\u00e9 carajo voy a estar cambiando. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Toda la vida he preferido siempre la soledad al rid\u00edculo y ese es un camino lleno de abandonos e ingratitudes. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Para muestra un bot\u00f3n: nadie en el ancianato parec\u00eda dispuesto a perderse la visita de los payasos, excepto por m\u00ed y por el pobre Guti\u00e9rrez, eternizado en su sill\u00f3n, mirando a su vez otros payasos a distancia. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Cuidadoras, pacientes y familiares colaboraban con aquella invasi\u00f3n, entreg\u00e1ndose sin resistencia al poder que tienen los payasos sobre la gente, ese talento tan suyo para arrancarlos de sus quehaceres y sus sufrimientos y convertirlos en p\u00fablico. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Debe ser por eso que las funciones de circo comienzan siempre con ellos: son sus tropas de choque, que allanan la resistencia y abren camino al espect\u00e1culo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Claro que nadie piensa nunca en estas cosas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero como no creo en la bober\u00eda \u00e9sa de que si no puedes opon\u00e9rteles entonces te les tendr\u00e1s que unir, opt\u00e9 por volver aquellos minutos de desatenci\u00f3n en verdaderos instantes de libertad y alegrarme yo mismo la ma\u00f1ana. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Mientras all\u00e1 en el porche unas voces carrasposas entonaban contra todo pron\u00f3stico la canci\u00f3n de la cucaracha, yo enfil\u00e9 mis pasos hacia el cuarto de las cuidadoras, en donde nadie me vio entrar y adue\u00f1arme de una taza enorme de caf\u00e9 negro reci\u00e9n colado y sin az\u00facar, y, adem\u00e1s, por si fuera poco, del peri\u00f3dico del d\u00eda que estaba all\u00ed, virgen, perfectamente plegado en el mes\u00f3n donde las hienas de uniforme guardan sus objetos personales. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Si parece poca cosa aquel par de maravillas que me llev\u00e9 apenas pude a mi cuarto, es porque nadie comprende que aqu\u00ed, en este campo de concentraci\u00f3n, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">son verdaderos tesoros los poqu\u00edsimos instantes en que uno ejerce la propia voluntad y no la de los m\u00e9dicos, los hijos o las malditas cuidadoras. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Me refiero a semanas sin probar un buen caf\u00e9 negro, no esas imitaciones en polvo que tienen gusto como a hiedra venenosa, o sin leer el peri\u00f3dico temprano, libre de la torpeza de estas campesinas de ciudad que lo doblan mal y de paso equivocan hasta lo m\u00e1s simple del crucigrama. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Se entender\u00e1 que aquellos minutos de plenitud que pude obsequiarme eran el verdadero milagro del d\u00eda y por eso me entregu\u00e9 a cada segundo como si fuera el \u00faltimo.\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ay, pero la vejez es terreno muy \u00e1rido, y estar mucho rato a solas lo lleva a uno siempre al mismo adormecimiento, al mismo sopor que se empe\u00f1a en darnos peque\u00f1os amagos de muerte. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Yo no s\u00e9 si la gente sabe cu\u00e1nto hay de tedio, del m\u00e1s puro aburrimiento de existir, en ese reloj interno que a cada rato nos sentencia a la siesta. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero quedan los sue\u00f1os, afortunadamente, los sue\u00f1os o los recuerdos, que son lo mismo ya veces tan v\u00edvidos que lo hacen a uno dudar, al despertarse, si no ser\u00e1 todo una horrenda pesadilla de juventud. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">M\u00e1s aun en este manicomio, donde desde hace unos cuantos meses no hay una sola alma inteligente que le haga a una compa\u00f1\u00eda. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y tampoco es que uno sea Vargas Llosa, \u00bfverdad? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Me conformar\u00eda con alguien que supiera escuchar, alguien que supiera de lo que habla. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No como esos nietos necios, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">que pasan todo el d\u00eda con unos aud\u00edfonos puestos y un aparato chill\u00e1ndole entre los dedos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Recuerdo a un matrimonio de jubilados sin hijos, recluidos por propia voluntad en el asilo a partir del Alzheimer galopante del marido, con quienes llegu\u00e9 a hacer buenas migas en los almuerzos, a pesar de que yo viv\u00eda quej\u00e1ndome de todo y de todos, rumiando el d\u00eda entero las mismas rabietas de siempre. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La se\u00f1ora, una andina humilde y corpulenta que despu\u00e9s de cuidar treinta a\u00f1os de su marido lo acompa\u00f1aba tambi\u00e9n a esta \u00faltima morada, se mostr\u00f3 agradecida de poder conversar de vez en cuando conmigo, sobre cualquier cosa en realidad, sobre nada, solamente para hacernos compa\u00f1\u00eda por el rato. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Aquellas charlas se fueron haciendo m\u00e1s y m\u00e1s frecuentes, no s\u00e9 si porque nos ca\u00edamos bien o porque no hab\u00eda nadie m\u00e1s con quien hablar como se debe, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y fue ella quien me ense\u00f1\u00f3 a no desesperar tanto, a no pasar el d\u00eda entero rugiendo, a resignarme un poco m\u00e1s a mi suerte. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De eso saben mucho las mujeres. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero todo se acab\u00f3 cuando el marido empez\u00f3 a celarla ya amenazarme con un pu\u00f1o triste cada vez que me cruzaba en el pasillo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No s\u00e9 si me confund\u00eda con alg\u00fan antiguo pretendiente de su mujer o si le daba envidia no poder ofrecer lo que yo: una conversaci\u00f3n sencilla y lineal que durar\u00e1 unos pocos minutos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La cosa se fue poniendo insoportable, pues yo no hac\u00eda nada por ahorrarle disgustos al viejo y poco tiempo despu\u00e9s se retiraron ambos del ancianato. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Mas nunca sab\u00eda de ellos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las cuidadoras han cambiado desde entonces.\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Qui\u00e9n sabe cu\u00e1nto despu\u00e9s despert\u00e9, todav\u00eda en mi cuarto, con el ment\u00f3n enterrado en el pecho y las hojas del peri\u00f3dico repartidas a los pies. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El mundo se habia estremecido en mi ausencia. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tard\u00e9 varios segundos en orientarme, sin lograr que coincidieran mi memoria y lo que me dictaban los sentidos, algo que me ocurr\u00eda con mayor frecuencia cada vez. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A lo mejor me habian contagiado de Alzheimer. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Por suerte, las risas que se colaron bajo la puerta me recordaron d\u00f3nde y cu\u00e1ndo me encontr\u00e9, siempre es preferible estar en control. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Me puse de pie y un eructo arrepentido me dej\u00f3 en la boca el sabor a azufre de la acidez, se\u00f1al de que el caf\u00e9 ya me hac\u00eda estragos en las entra\u00f1as; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">por suerte las cuidadoras no guardaban bajo llave los anti\u00e1cidos, as\u00ed que uno pod\u00eda ir y tomarse cuantas quisiera sin tener que estar dando excesivas explicaciones. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero y si no, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfWhat? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfMe iban a dejar morir de \u00falcera como castigo? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Envalentonado por el fuego en las tripas, escond\u00ed el peri\u00f3dico y enfil\u00e9 de nuevo a la salita, que estaba vac\u00eda excepto por el mismo Guti\u00e9rrez de siempre, empe\u00f1ado en ver televisi\u00f3n con el aparato apagado. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ten\u00eda puesto un gorrito en la calva, como un pararrayos de cart\u00f3n, que con sus mofletes largos y su mirada lejana, sus tantas ganas de ya no estar, le hac\u00edan ver m\u00e1s miserable y se me raj\u00f3 de inmediato la rabia. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cCo\u00f1o, Guti\u00e9rrez, qu\u00e9 cagada\u201d, le dije, acerc\u00e1ndome al televisor y transmitiendo de pasada un apret\u00f3n en el hombro. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Cre\u00ed escuchar un bufido de agradecimiento cuando apret\u00e9 el bot\u00f3n del aparato y las im\u00e1genes volvieron a bailar en pantalla.\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cAs\u00ed est\u00e1 mejor, \u00bfno?\u201d, le dije al viejo lagarto, perdido ya en el brillo de la caja boba. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sintonic\u00e9 un programa sobre la deforestaci\u00f3n de la selva amaz\u00f3nica y le puse el control remoto entre las manos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">As\u00ed su ausencia total de este mundo volver\u00eda a pasar desapercibida, pero al menos parecer\u00eda una decisi\u00f3n voluntaria. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y eso ya es algo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Actos de piedad como \u00e9se no podr\u00edan tenerse con todos los del geri\u00e1trico, o no por lo menos sin causar un cierto revuelo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Unos pasos m\u00e1s all\u00e1 me encontr\u00e9 a Irma, por ejemplo, del otro lado de la salita y en el m\u00e1s resignado silencio, amarrada por la cintura a una silla pl\u00e1stica con una s\u00e1bana, una toalla o cualquier trozo de tela que resistiera sin desanudarse a sus intentos de fuga. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Una t\u00e9cnica rid\u00edculamente efectiva para no tener que perseguirla por el asilo y que pon\u00eda en evidencia, m\u00e1s que ninguna otra, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">la implacable debilidad de nuestras voluntades. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Al menos no la pon\u00edan a dormir. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Irma ten\u00eda tambi\u00e9n un gorrito, un sombrero pirata de globos de colores, y en la mano una espada del mismo material, lista para el abordaje. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No s\u00e9 qu\u00e9 me dio m\u00e1s rabia: que los payasos le dedicaron sus afectos de gomaespuma o que las amorosas cuidadoras la amarraran despu\u00e9s, como a las vacas, para que no anduviera jodiendo por ah\u00ed. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201c\u00bfY a nosotros tres qu\u00e9?, \u00bfnos castigaron?\u201d <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">le pregunt\u00e9 desde lejos, haci\u00e9ndole una se\u00f1al de complicidad. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Respondi\u00f3 con una sonrisa de maniqu\u00ed que me dio escalofr\u00edos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Al principio dud\u00e9 entre acercarme a ella o seguir mi camino a la cocina, pero las carcajadas que retumbaron por toda la casa, como esas grabadas en los programas de televisi\u00f3n, me convencieron al instante de que algo ten\u00eda que hacer, por in\u00fatil que fuera, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">para iniciar la resistencia necesaria. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfO \u00edbamos a aceptar que nos trataran peor que a los muebles? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y as\u00ed de golpe, como se mata a las moscas, me vino todo el plan a la cabeza.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">El primer paso consist\u00eda en desanudar la tela que somet\u00eda a la pobre Irma. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Eso no supon\u00eda mayores esfuerzos, pero corr\u00eda el riesgo de quedar atrapado en su carrera cuando se levantase. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">As\u00ed que al final lo hice con la mayor celeridad que pude, como esos tipos que desarman bombas, pero no hizo falta tomar tantas precauciones: el nudo afloj\u00f3, las telas cayeron y ella no pareci\u00f3 darse cuenta de nada. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Se qued\u00f3 sentado, indiferente a todo como un juguete sin pilas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Un coro de aplausos estall\u00f3 entonces en la entrada, mientras la voz del televisor insist\u00eda en la urgencia de\u00a0 <\/span><\/span><i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">salvar el \u00faltimo pulm\u00f3n vegetal que nos queda<\/span><\/span><\/i><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">y nosotros: Irma, Guti\u00e9rrez y yo, nos convertir\u00edamos en animales de zool\u00f3gico, que despu\u00e9s de tanto tiempo encerrados olvidan lo que hay m\u00e1s all\u00e1 de sus jaulas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Qui\u00e9n sabe cu\u00e1nto tiempo pasar\u00edamos as\u00ed, de no haberme indignado de nuevo, cosa que no me cuesta casi nada, y tomando a Irma de un brazo la puse de pie con un solo templ\u00f3n, mientras le dec\u00eda al o\u00eddo un \u201cNos vamos, mi reina \u201d que le devolvi\u00f3 la electricidad a sus piernas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201c\u00bfPa&#8217; d\u00f3nde?\u201d, pregunt\u00f3 con inexplicable lucidez mientras me aferraba un brazo con sus garras de pterod\u00e1ctilo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Como tampoco supe qu\u00e9 contestarle, ni importaba demasiado, insist\u00ed con un carrasposo \u201cNos vamos\u201d al que ella respondi\u00f3 dando un paso en firme que no dejaba lugar a dudas, arrepentimientos ni tonter\u00edas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Creo que a Irma le faltaba era un compa\u00f1ero en la huida, una mano amiga que la sujetara y le abriera las puertas, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">tal y como lo hice yo, mientras busc\u00e1bamos camino hacia el fondo y luego hacia el patio de tierra, rodeando la casa por un costado y de regreso hacia el frente a trav\u00e9s del garaje, en donde paraban las ambulancias cada vez que a alg\u00fan abuelito se le vencia la concesion. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Me pareci\u00f3 de hecho que Irma ya conoc\u00eda la ruta, que la hab\u00eda ensayado montones de veces en sus carreras disparatadas, prepar\u00e1ndose como los maratonistas para el d\u00eda en que por fin la pudiera correr por completo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">A lo mejor no estaba tan ida como pens\u00e1bamos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Su risa incontenible, m\u00e1s bien una especie de tos, nos acompa\u00f1\u00f3 hasta el garaje, en donde encontramos la camioneta blanca de los payasos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tambi\u00e9n una reja gruesa, normalmente cerrada con candado, que nuestros coloridos visitantes hab\u00edan dejado sin cerrar. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00a1Aj\u00e1, payasitos! <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfUn descubrimiento imperdonable, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">culpa del nerviosismo antes de la funci\u00f3n?, \u00bfo m\u00e1s bien del miedo a quedarse encerrados con los dinosaurios? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Qui\u00e9n sabe, qui\u00e9n sabe, qu\u00e9 importa. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Abrimos la reja y atravesamos hasta la parte delantera de la casa, nos detuvimos a unos metros de la acera y la calle, separados solamente por un port\u00f3n corredizo, de esos que rechinan y se lamentan cuando los obligan a moverse. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Un paciente mas del moradero, digamos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">All\u00ed, con el est\u00f3mago ya empezando a doler, me asom\u00e9 unos instantes para comprobar que la atenci\u00f3n de las hienas siguiera puesta por completo en los payasos, pero tambi\u00e9n que no llegar\u00eda a ning\u00fan visitante. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El colmo ser\u00eda que junto al odio de las cuidadoras me echara encima tambi\u00e9n el de los familiares. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El plan requer\u00eda de audacia, sigilo y precisi\u00f3n, pero al carecer de todo eso creo que simplemente se impuso la suerte. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Haciendo un esfuerzo sobrehumano logr\u00e9 rodar el port\u00f3n unos cent\u00edmetros sobre el carril, lo suficiente para colarnos hacia afuera si aguant\u00e1bamos un poco la respiraci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y aunque los brazos me quedaron adoloridos, estando afuera supe que val\u00eda la pena: ah\u00ed estaba por fin la ciudad a nuestros pies, con su aliento contenido de fin de semana, con sus carros corneteando a lo lejos como chicharras y sus aceras cuarteadas por las raices de los ficus. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ah\u00ed estaba la libertad, pues, con toda su carga de decepci\u00f3n y de pesadumbre, con todo eso que lo obliga a uno a conformarse con respirar, con estar vivo un ratico m\u00e1s todav\u00eda. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Una vez del lado de afuera del port\u00f3n y sin tener idea de c\u00f3mo iba a cerrarlo, me volv\u00ed hacia Irma y le abr\u00ed las manos con lentitud, mientras le soltaba un \u201cBueno, mija, hasta ac\u00e1 nos trajo el r\u00edo\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Ella asinti\u00f3 con una risita y volvi\u00f3 a agarrarse con fuerza, as\u00ed que forcejeamos unos instantes mientras yo me le volv\u00eda a escurrir. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cSu\u00e9ltame, Irma, que de ac\u00e1 en adelante sigues t\u00fa sola\u201d, le dije, pero nada, estaba empe\u00f1ada. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">S\u00f3lo faltaba que aquella vieja de mierda me partiera un brazo all\u00ed mismo y tuviera que pedir a los gritos que me rescataran. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Cuando por fin logr\u00e9 liberarme y dar un par de pasitos en reversa, Irma qued\u00f3 paralizada en la acera, perpleja y todav\u00eda sonriendo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La espada hecha de globos se hab\u00eda perdido en alg\u00fan lugar del recorrido, pero el gorrito pirata en su cabeza le daba el aspecto de una ni\u00f1a escapada de una fiesta. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cAnda, pues, vete\u201d, insist\u00ed arre\u00e1ndola hacia la esquina a lo lejos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cVete que t\u00fa eres libre, yo no. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No te va a pasar nada cuando te agarren, pero a m\u00ed me van a joder si te acompa\u00f1o\u201d. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Se me antojaba indudable que la encontraran, tarde o temprano, m\u00e1s ac\u00e1 o m\u00e1s all\u00e1, y para ese momento era mejor que yo estar\u00eda tranquilo y sin levantar sospechas en mi habitaci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfQu\u00e9 tanto pod\u00eda correr una vieja con Alzheimer en, digamos, un par de horas? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sus sobrinas llegar\u00edan de visita en cualquier momento y la gracia estaba en que no dieran con ella sino despu\u00e9s de revolucionar el asilo, armar un esc\u00e1ndalo, hacer temblar a las cuidadoras y mandar a los payasos a la mierda. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Era un buen plan. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El asunto es que Irma segu\u00eda all\u00ed, de pie, esperando una se\u00f1al divina, y entonces ca\u00ed en cuenta de que razonar con el Alzheimer era declarar mi propia locura o al menos mi estupidez. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Cog\u00ed las pocas fuerzas que me quedaron y tir\u00e9 del port\u00f3n lo m\u00e1s que pude, que no fue mucho, aguantando la punzada violenta con que la espalda empez\u00f3 a castigarme. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El metal chill\u00f3 como un p\u00e1jaro y se arrastr\u00f3 unos cent\u00edmetros sobre el riel, hasta dejar apenas una rendija entre el asilo y la calle. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No hab\u00eda forma de que Irma regresara al interior de la casa. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Esper\u00e9 unos minutos a que pasara un poco el dolor y me volviera el aliento antes de asomarme otra vez, a ver si Irma segu\u00eda en el mismo lugar; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y de no haber estado tan hecho talco como ya estaba, habr\u00eda bailado de orgullo al comprobar el \u00e9xito de la operaci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De Irma no quedan ni el rastro ni las huellas ni el olor a meados ya <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y de no haber estado tan hecho talco como ya estaba, habr\u00eda bailado de orgullo al comprobar el \u00e9xito de la operaci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/span><i><\/i><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">No pasaba lo mismo con mi acidez, que se hab\u00eda convertido en un dolor agudo en la boca del est\u00f3mago. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Deshice el camino por mi cuenta, hecho un gui\u00f1apo, justo a tiempo de ser emboscado por la turba feliz que comandaban los payasos y convidado a un pedazo de torta de manos de alg\u00fan ingenio familiar de no s\u00e9 qui\u00e9n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Acept\u00e9 el platito disimulando la fatiga, con una sonrisa triste de viejo miserable: no existe mejor disfraz a estas edades que el de la pobre momia infeliz. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero me temblaban tanto las manos que empec\u00e9 a tirar la torta al suelo y tuve que sentarme a descansar en un rinc\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Lo m\u00e1s dif\u00edcil estaba hecho, s\u00f3lo hac\u00eda falta tomarme un anti\u00e1cido y esperar a las sobrinas de Irma. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfC\u00f3mo iban a explicar todo aquello que las cuidadoras?, \u00bfqu\u00e9 cara tendr\u00edan los tan felices payasos? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">De s\u00f3lo pensarlo ya me sent\u00ed un poquito mejor. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Semejante jaque mate no s\u00f3lo demostrar\u00eda la negligencia y mediocridad de las cuidadoras, sino que adem\u00e1s pondr\u00eda final, quien sabe si para siempre, a la visita de aquellos energ\u00famenos sonrientes. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y este viejo de mierda, este anciano, este carcamal, este dinosaurio tiene la \u00faltima y gran carcajada. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Pero mientras todo ocurr\u00eda, la cosa deb\u00eda marchar conforme al guion de los payasos, al cual me plegu\u00e9 como pude para no levantar las sospechas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Admit\u00ed el horroroso gorrito de cart\u00f3n, aplaud\u00ed cuando los otros lo hicieron, forzando una mueca alegre que fue lo m\u00e1s que pude conceder. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las cuidadoras intercambiaron miradas esc\u00e9pticas, mostr\u00e1ndose sorprendidas respecto a mi cambio de actitud; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">la m\u00e1s joven de todas, una que a\u00fan nos trajeron como a aut\u00e9nticos seres humanos, me ofreci\u00f3 incluso bailar los pasitos de un rid\u00edculo pasodoble que hab\u00edan puesto. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La rechac\u00e9 de inmediato, aunque tuviera en el fondo unas ganas tremendas de celebrar, pero hubiera sido demasiado evidente y adem\u00e1s sintiera las piernas como de plomo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Prefer\u00ed dar las gracias y mantenerme apartado. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Si no puedes con ellos, tampoco te les unas demasiado.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">La visita de los payasos se prolong\u00f3 y retras\u00f3 el almuerzo, de modo que a la acidez vino a sumarse tambi\u00e9n el hambre. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Me debat\u00eda entre el fuego en la panza, como si me la estuvieran lijando por dentro, y la angustia por el retraso en el plan, que me hac\u00eda voltear hacia la puerta cada vez que el timbre sonaba. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">M\u00e1s familiares llegan y se marchaban, como en una especie de estaci\u00f3n de trasbordo, pero nada que aparec\u00edan las benditas sobrinas de Irma. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Era el colmo que justo ese d\u00eda llegaran inusualmente tarde. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los payasos segu\u00edan siendo el centro de atenci\u00f3n, aunque la merma en sus energ\u00edas se hac\u00eda ya inocultable: preguntaban con mucho tacto la hora, reconoc\u00edan poco a poco sus cosas y as\u00ed. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los familiares reci\u00e9n llegados, en cambio, se mostraron muy c\u00f3modos con el espect\u00e1culo, pidiendo m\u00e1s y m\u00e1s canciones y juegos; <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">mientras los que ten\u00edan rato ya en el asilo disimulaban sus ganas de irse con una rodilla inquieta bajo la mesa, un vistazo repetido al celular o una mirada hacia la puerta, como advirtiendo conmigo la gran sorpresa que se avecinaba. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Sin atreverme a pedir el anti\u00e1cido, temeroso de que pudiera delatar de alg\u00fan modo mi plan, me resign\u00e9 al platito de torta en el regazo: ir al armario de las medicinas delatar\u00eda que Irma no estaba ya en su silla de castigo, lo cual no pod\u00eda ocurrir antes de que llegaran sus sobrinas. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">No hab\u00eda m\u00e1s opci\u00f3n para m\u00ed que aguantar el martirio, mientras los payasos terminaban al poco rato su funci\u00f3n y se desped\u00edan uno a uno del p\u00fablico. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Me estuve sentado, como una piedra en el hurac\u00e1n, con mi platito pl\u00e1stico y mis achaques, hasta que el tiempo pas\u00f3 y al final se largaron, en la misma camioneta blanca, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y las malditas sobrinas de Irma nunca llegaron. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Tanto esfuerzo para nada, pens\u00e9, mientras las cuidadoras empezaban a retomar sus funciones. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">La normalidad se ir\u00eda poco a poco apoderando de todo, empezar\u00edan los olores del almuerzo, alguna sopa de sobre con fideos y verdura, y se dar\u00edan cuenta muy pronto de que Irma hab\u00eda desaparecido: lo triste es que entonces no habr\u00eda rastro de los payasos ni de la fiesta, a excepci\u00f3n del gorrito en mi cabeza y el pedazo de torta en mi regazo, que ya empezaba a llamarle a las moscas la atenci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Aferrado a esas evidencias como pude, cualquiera me habr\u00eda cre\u00eddo el m\u00e1s entusiasta del ancianato, el viejo que m\u00e1s extra\u00f1ar\u00eda a los payasos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u201cAy, se\u00f1or Fernando\u201d, me dir\u00edan al pasar, con ese dejo de l\u00e1stima que tanto les combat\u00ed a mis propios hijos y nietos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Eso hasta que encontraran a Irma y sumaran dos mas dos, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">y entonces vinieran derechito a joderme. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">El plan, amigos m\u00edos, hab\u00eda fracasado.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Mientras mis tripas ardientes se empe\u00f1aban en hacerme confesar, en postrarme ante las cuidadoras y suplicarles el perd\u00f3n en un par de anti\u00e1cidos, crec\u00eda tambi\u00e9n algo cruel m\u00edo adentro que me cerraba la boca, aunque el plan no tuviera ya ni el m\u00e1s m\u00ednimo sentido. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Nadie se enterar\u00eda a tiempo del descubrimiento de las enfermeras que hab\u00eda dado con Irma a la calle. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Nadie lo vincular\u00eda con la visita de los payasos. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Nadie cambiar\u00eda su manera de vernos ni de tratarnos, sino m\u00e1s bien al contrario, la realidad seguir\u00eda implacablemente parecida a lo que es. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y de cara a volver poco a poco a la rutina, a los alivios qu\u00edmicos tres veces al d\u00eda, al sopor de la siesta y los dolores irremediables de la ci\u00e1tica, me fui convenciendo de que el triunfo de los payasos era implacable. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Que consist\u00eda justamente en esa resignaci\u00f3n en que adaptarse a la vida, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">ese tierno convencimiento de que el mundo es lo que dejan al marcharse: una espera interminable entre un instante feliz y el que le sigue, entre una sonrisa repentina y la pr\u00f3xima que pueda, qui\u00e9n sabe cu\u00e1ndo, estar por venir. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">S\u00e9panlo ustedes como yo ahora lo s\u00e9: la misi\u00f3n de los payasos no es hacernos so\u00f1ar ni darnos \u00e1nimos para la vida, qu\u00e9 va, sino hundirnos en lo cotidiano, sentenciarnos a ser quienes somos, imponernos una larga resaca a cambio de pocos, poqu\u00edsimos, minutos de fiesta. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los payasos son los m\u00e1s crueles esbirros de quienes gobiernan el mundo. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los m\u00e9dicos, los payasos, las malditas cuidadoras: parte de un orden \u00fanico, total, irreversible.\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Despu\u00e9s de llegar a esa desoladora conclusi\u00f3n, result\u00f3 imposible hacerme el tonto y acostarme a dormir la siesta, suplicando a las cuidadoras piedad para durar hasta el d\u00eda de los pa\u00f1ales y la comida en la boca. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">\u00bfC\u00f3mo iba a vivir as\u00ed, andando bajito como el volumen del televisor de Guti\u00e9rrez? <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Yo ser\u00e9 un viejo necio, artr\u00edtico y diab\u00e9tico, un carcamal, un f\u00f3sil, un dinosaurio, pero tambi\u00e9n un hombre y lo quiero seguir siendo hasta el final. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Y entonces, de golpe, me vino a la cabeza el \u00faltimo plan, ya no una huida del asilo sino de m\u00ed mismo y de todo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">El primer paso era hundir lentamente los dedos resecos, salchichas con mucho tiempo en la nevera, en esa crema pastelera en el platito y volver a subirlos, impregnados, empalagados, supurantes de aquella dulc\u00edsima porquer\u00eda que iba luego a explotar en mi lengua un sabor tan lejano, tan postergado y tan de la infancia, que costaba trabajo aceptar la alquimia siniestra que lo volver\u00eda veneno apenas entrara en la sangre. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Las ramas secas se retiraron de mi boca, dej\u00e1ndole a la lengua la otra parte del plan y volvi\u00f3 a sumergirse ya subir otra vez, arriba y abajo, adentro y afuera, a medida que el mazacote baj\u00f3 por la garganta en un gesto r\u00e1pido, de despedida, que volvi\u00f3 a ocurrir hasta acabar con el platito, hasta congelar el incendio en el est\u00f3mago y esperar a que empezara el hormigueo a trepar lentamente por la espalda, <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">una sonrisa que a ultima hora salio mal. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Con el volumen bajito, como por accidente, as\u00ed termina para siempre la funci\u00f3n. <\/span><span style=\"vertical-align: inherit;\">Se van los payasos, se corre el tel\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"vertical-align: inherit;\"><span style=\"vertical-align: inherit;\">Los ni\u00f1os aplauden.<\/span><\/span><\/p>\n<h6><\/h6>\n<h6><span style=\"vertical-align: inherit;\">Gabriel Payares, escritor venezolano. Foto: Beto Guti\u00e9rrez.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los payasos llegaron un s\u00e1bado, cuando hab\u00edamos salido de la ducha y reci\u00e9n comenzaba el horario de visita. Era un fin de semana fresco, de enero o de febrero a lo mejor, es dif\u00edcil saberlo en este lugar. Los d\u00edas empiezan aqu\u00ed de la misma id\u00e9ntica manera: yendo al ba\u00f1o uno por uno en una fila larga y lenta, cogidos de la mano de las cuidadoras, que a esa hora tienen peor humor que de costumbre. Est\u00e1n obligadas a madrugar para dejarnos limpios y perfumados antes del cambio de turno y hay que decir que esa no es tarea sencilla: a algunos hay que arrastrarlos hasta la ducha y ba\u00f1arlos a juro, como a los animales, mientras que a otros basta con seguirles la corriente y empujarlos con cari\u00f1o hacia el ba\u00f1o. El problema viene despu\u00e9s, a la hora de desnudarlos o ponerles el champ\u00fa, o sacarlos del agua una vez terminado el asunto. Y supondr\u00e1n la delicadeza con que nos tratan estas hijas de puta. A m\u00ed no, debo decir, yo a\u00fan me ba\u00f1o por cuenta propia y a un ritmo decente, sin tardar mucho, sin tratar de escapar, sin que tengan siquiera que ayudar a desvestirme. Por eso no me joden tanto como a los dem\u00e1s, sobre todo a los que ya ni caminan pero se cagan encima y, de paso, luchan cuando hay que cambiarles la ropa: gritan, gru\u00f1en, llegan a embarrarlas de mierda. \u201cCasos dif\u00edciles\u201d, los llaman, que terminan con un jeringazo y a dormir otra vez hasta bien entrado el mediod\u00eda. Aquello empeora los s\u00e1bados y domingos, cuando tienen encima la presi\u00f3n de la visita semanal: nadie quiere ir al ancianato y encontrarse al abuelo hediondo porque no hubo forma de meterlo a ba\u00f1ar, pero tampoco verlo noqueado en el sof\u00e1, mascando por horas el vapor\u00f3n de la anestesia. Tambi\u00e9n hay algunos que prefieren esa \u00faltima alternativa. Dormido el viejo se acaban las quejas y las discusiones, se evita volver a o\u00edrle el mismo cuento repetido de siempre o que les pida con l\u00e1grimas en los ojos que lo dejen volver para su casa. Ser\u00e1 por eso que a m\u00ed ya nadie me visita, porque hace rato me dej\u00e9 de hipocres\u00edas y los mand\u00e9 a todos al carajo.&nbsp; Es preferible as\u00ed, es m\u00e1s sincero.&nbsp; Lo encierran a uno para que no estorbe en sus casas o porque no soportan la idea de que uno se muera tranquilo viendo televisi\u00f3n y se enteren cuando nadie conteste el tel\u00e9fono, y encima pretenden que uno los reciba bailando de alegr\u00eda y agradecimiento cada vez que vienen de visita, cargados de pastillas, lociones y champ\u00fa para beb\u00e9s. Por m\u00ed que no lo hagan m\u00e1s, as\u00ed mismo se lo dije. Y ellos en el fondo agradecid\u00edsimos. Qu\u00e9 importa, no s\u00f3lo de amor vive el hombre.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3128,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4453,3],"genre":[2012],"pretext":[],"section":[2349],"translator":[2608],"lal_author":[3329],"class_list":["post-3131","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-11","tag-venezuela","genre-fiction-es","section-fiction-es","translator-paul-filev-es-2","lal_author-gabriel-payares-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3131"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3131\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32867,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3131\/revisions\/32867"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3128"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3131"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3131"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3131"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3131"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3131"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}