{"id":30974,"date":"2024-03-25T23:02:27","date_gmt":"2024-03-26T05:02:27","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=30974"},"modified":"2024-03-29T11:22:03","modified_gmt":"2024-03-29T17:22:03","slug":"de-como-marcelo-cohen-me-enseno-a-nadar-la-traduccion-seguido-de-una-apostilla-coger-o-no-coger-that-is-the-f-question","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/03\/de-como-marcelo-cohen-me-enseno-a-nadar-la-traduccion-seguido-de-una-apostilla-coger-o-no-coger-that-is-the-f-question\/","title":{"rendered":"De c\u00f3mo Marcelo Cohen me ense\u00f1\u00f3 a nadar la traducci\u00f3n, seguido de una apostilla (Coger o no coger, that is the f-question)"},"content":{"rendered":"<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Como parte de este dossier sobre traducci\u00f3n latinoamericana en Espa\u00f1a, el reconocido traductor argentino Andr\u00e9s Ehrenhaus rememora sus comienzos en la traducci\u00f3n en Barcelona de la mano de Marcelo Cohen y reflexiona sobre determinadas pr\u00e1cticas editoriales, distintas variedades ling\u00fc\u00edsticas y una palabrita en particular.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nunca ocult\u00e9, en cuanto el tiempo desclasific\u00f3 mi pasado, que mis muy titubeantes comienzos como traductor estuvieron m\u00e1s del lado de las sombras que del de la luz. Primero porque destroc\u00e9, siendo mozo, un Seminario de Lacan en la sombr\u00eda cocina del consultorio del psicoanalista que me hab\u00eda contratado por cuatro monedas para ello; y despu\u00e9s porque fui negro de mi gran amigo Marcelo Cohen (de hecho, y como poni\u00e9ndole el broche a nuestra relaci\u00f3n pedag\u00f3gica, volv\u00ed a serlo hace poco, pero no dir\u00e9 c\u00f3mo ni para qui\u00e9n ni d\u00f3nde), que cometi\u00f3 la picard\u00eda reciente de dejarnos a solas con su ausencia. De la masacre del Seminario (\u00a1ni me acuerdo de cu\u00e1l de todos era!) extraje experiencia de esa que se considera intangible: cierta osad\u00eda, la sospecha de que a veces la m\u00e1scara traduce m\u00e1s que uno y una vaga conciencia laboral. De la negritud de Marcelo extraje o, m\u00e1s bien, recib\u00ed las herramientas del noble trabajo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero eso es f\u00e1cil de decir. \u00bfC\u00f3mo me fueron dadas esas herramientas? Porque el negreo entre traductores, que es m\u00e1s frecuente y socorrido de lo que se confiesa, suele ser muy instrumental y poco dial\u00e9ctico. Adem\u00e1s, lo hay de dos tipos: mi primera etapa como negro y ese \u00faltimo episodio reciente que mencion\u00e9 \u2013salvo por un detalle no menor sobre el que volver\u00e9 m\u00e1s adelante\u2013 podr\u00edan ser ilustrativos: o el negro es un novicio que acepta gozar de cierto espacio laboral a cambio de una tajada patrimonial despojada de derechos morales o es un colega maduro que no tiene empacho en ayudar al amigo en apuros y acepta, igual que el novicio pero sin la necesidad de \u00e9ste, las mismas condiciones: un pago justo sin los correspondientes merecimientos simb\u00f3licos. \u00bfCu\u00e1les ser\u00edan esos merecimientos? B\u00e1sicamente, el de ser reconocidos como autores de esa obra \u2013derivada, pero obra al fin. En el caso del colega maduro, renunciar a ellos es casi un gesto de nobleza. En el del novicio, una baja colateral, porque no firmar lo trabajado equivale a seguir no siendo visible para los editores contratantes (ni para el p\u00fablico lector o los rese\u00f1istas, aunque a esos el nombre del traductor les suele importar algo menos que el color de la tapa del libro).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces, \u00bfse aprovech\u00f3 Marcelo de mi biso\u00f1ez? Muchas veces me he formulado esta pregunta. Antes de responderla aclaro que, a lo largo de mi carrera, yo tambi\u00e9n me serv\u00ed, aunque poco y a disgusto, de ambas modalidades de negreo. Poco y a disgusto no por cuestiones \u00e9ticas sino porque nunca me qued\u00f3 claro si me resultaba m\u00e1s un problema que una soluci\u00f3n, es decir, traducido en plata, m\u00e1s trabajo a cambio de menos remuneraci\u00f3n. De ah\u00ed que parte de mi respuesta a la pregunta de arriba se nutra de este hecho: \u00bfrealmente le saqu\u00e9 las papas del fuego a Marcelo (me refiero sobre todo a mi negritud primigenia, porque en esta \u00faltima estoy seguro de que s\u00ed) al poner mi sudor al servicio de su pluma? Tiendo a pensar que no. Tiendo a pensar que, aunque \u00e9l no lo formulara as\u00ed conscientemente, me estaba haciendo m\u00e1s favor a m\u00ed que a s\u00ed mismo. Un favor relativo, claro, porque ayudar a alguien a convertirse en traductor no es solucionarle la vida precisamente. \u00bfQui\u00e9n puede vivir, y no digamos ya alimentar a una familia,\u00a0 exclusivamente de la traducci\u00f3n en Argentina o Espa\u00f1a? Eppur si traduce.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi sensaci\u00f3n, que ya casi es certeza, es que Marcelo vio en m\u00ed a un par. No digo que yo lo fuera o no, digo que \u00e9l me vio as\u00ed. Nos conocimos personalmente, como ya es p\u00fablico y notorio, en Barcelona, en el m\u00edtico tel\u00e9fono pinchado de Pla\u00e7a Universitat, all\u00e1 por enero o febrero del 77. Marcelo era el que manejaba la lista de turnos en una mesa del bar Estudiantil, que todav\u00eda existe. Poco tiempo despu\u00e9s ya \u00e9ramos amigos, sobre todo gracias al f\u00fatbol, adem\u00e1s de coincidir como profes de ingl\u00e9s en alguna academia. Marcelo ven\u00eda precedido de una peque\u00f1a fama literaria y empezaba a publicar art\u00edculos en revistas culturales y hacer sus primeras traducciones de fuste; yo por entonces me hab\u00eda puesto a traducir textos t\u00e9cnicos, er\u00f3ticos, comerciales, m\u00e9dicos. No ten\u00edamos m\u00e1s formaci\u00f3n que la de la lectura, la del duro banco y la m\u00e1quina de escribir port\u00e1til. Fue en ese contexto que Marcelo me empuj\u00f3 a las aguas procelosas de la traducci\u00f3n editorial: es f\u00e1cil, me dijo, vos ten\u00e9s m\u00e1s de la mitad del camino hecho, yo te voy pasando cosas y cuando est\u00e9s maduro te presento en la editorial. Y me tir\u00e9 a las olas; nadar m\u00e1s o menos sab\u00eda pero en ninguna parte hac\u00eda pie. De ah\u00ed a ahogarme hab\u00eda un paso. O una brazada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tiempo despu\u00e9s, mucho tiempo despu\u00e9s, descubr\u00ed que Marcelo hab\u00eda practicado conmigo un m\u00e9todo s\u00faper dr\u00e1stico de iniciaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Lo descubr\u00ed porque record\u00e9 lo que yo mismo hab\u00eda hecho una tarde de playa con una amiga a la que, con veraniega imprudencia, anim\u00e9 a que me siguiera allende la rompiente, ah\u00ed donde a pesar del mar revuelto ya se puede nadar con m\u00e1s soltura. No deb\u00ed hacerlo. Ella era quiz\u00e1s algo menos ducha y mucho menos temeraria que yo y aunque no est\u00e1bamos muy lejos del borde del mar, donde la gente chapoteaba ajena y feliz, pronto nos dimos cuenta de que volver era muy dif\u00edcil y a mi amiga, como es normal, le entr\u00f3 primero la duda y despu\u00e9s el p\u00e1nico. El mar estaba picado, la corriente submarina era fuerte y soplaba un viento cruzado. Encima, en un acto de expresionismo simb\u00f3lico, el cielo se nubl\u00f3. Mi percepci\u00f3n del agua cambi\u00f3: ahora estaba fr\u00eda. \u00bfTodo eso en cu\u00e1nto? Cuesti\u00f3n de minutos. Los dos flot\u00e1bamos, s\u00ed, pero ella ya empezaba a cansarse y yo tampoco era Mark Spitz; no hab\u00eda socorristas o ba\u00f1istas o vigilantes (\u00a1qu\u00e9 momento inoportuno para barajar sin\u00f3nimos!) a la vista y llamar a alguien a los gritos parec\u00eda totalmente inviable. As\u00ed que hice lo que Marcelo hab\u00eda hecho conmigo sin yo saberlo (y capaz que tampoco \u00e9l).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi primera intuici\u00f3n\/comprobaci\u00f3n pragm\u00e1tica fue asegurarme de que el impulso superficial de las olas era lo bastante firme como para aprovecharlo y no luchar contra la resaca, que era o parec\u00eda cada vez m\u00e1s fuerte. Nadando lo m\u00e1s horizontal posible se pod\u00edan ganar m\u00e1s metros de los que se perd\u00edan tras el paso de la ola y as\u00ed trat\u00e9 de explic\u00e1rselo a mi amiga, pero ella no estaba en situaci\u00f3n de aceptar especulaciones te\u00f3ricas ni ninguna otra soluci\u00f3n que no pasase por aferrarse a m\u00ed y rezar por que yo la ayudara a salir. A esas alturas, la situaci\u00f3n era la siguiente: ella rog\u00e1ndome, ya bastante exhausta, que yo me acercara a salvarla, y yo un par de metros m\u00e1s cerca de la costa, consciente de que si me acercaba a ella nos hund\u00edamos los dos. Ah\u00ed, con el poquito de chispa que me quedaba, se me ocurri\u00f3 decirle que s\u00ed, que yo la sacaba pero si ven\u00eda ella hacia m\u00ed; me pon\u00eda a tiro, casi a un brazo de distancia, y cuando ella manoteaba para agarrarme yo aprovechaba la inercia de la ola y me alejaba un poco hacia la costa. As\u00ed, muy poco a poco y bailando al ritmo bravo de las olas, fuimos saliendo de la zona de peligro y llegando adonde la resaca no chupaba tanto. Y de pronto hac\u00edamos pie y ten\u00edamos a abuelas y ni\u00f1os con flotadores de patito o dinosaurio alrededor. Todo en el mismo plano secuencial. Cuando volvimos a nuestro cuadradito de toallas y miramos jadeantes el infierno acu\u00e1tico que casi nos traga, enfrente ten\u00edamos una franja marina totalmente inocua y neutra, el mar de siempre, el de todas las playas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y as\u00ed, gracias a Marcelo y su imprudente insistencia, creo que aprend\u00ed a traducir y hacerme cargo de la autor\u00eda de mis traducciones. E igual que al principio, sigue cost\u00e1ndome un mundo salir del agua.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La apostilla<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una vez curtido en el combate acu\u00e1tico, mi amigo me sugiri\u00f3 que me consiguiera una malla nueva (ba\u00f1ador, traje de ba\u00f1o, \u00bfeslip?), un par de anteojos de nataci\u00f3n (gafas, antiparras, whatever) y unas ojotas (chanclas, o yo qu\u00e9 s\u00e9 qu\u00e9 m\u00e1s) y me presentara ante un par de editores a los que \u00e9l ya hab\u00eda apalabrado para que me recibieran como traductor casi senior. En efecto, me cayeron dos sucesivos encargos, quiz\u00e1s porque entonces a\u00fan no \u00e9ramos tantos los nadadores capaces de no hundirnos en mitad del trayecto y la industria empezaba a darse cuenta de que profesionalizar al traductor no implicaba una p\u00e9rdida como se tem\u00edan muchos editores sino una ganancia, sobre todo de tiempo pero tambi\u00e9n de dinero. Hablo de una \u00e9poca en la que en Espa\u00f1a no exist\u00eda el menor atisbo de contrato de traducci\u00f3n, algo que se solventaba mediante unos retoques casi ornamentales en la factura; la respuesta invariable cuando uno reclamaba un papelucho un poco m\u00e1s ajustado a la ley era tambi\u00e9n ornamental: \u201cEs que, ver\u00e1s, no es pol\u00edtica de la casa\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De esos dos, luego tres, luego m\u00e1s editores que confiaron en mi r\u00edtmica brazada, uno fue el gran Paco Porr\u00faa, que se hab\u00eda tra\u00eddo el Minotauro a hombros hasta Barcelona y segu\u00eda abri\u00e9ndole camino ac\u00e1 (donde yo estaba entonces y estoy ahora) a la ficci\u00f3n cient\u00edfica de suma calidad. Casi la totalidad de sus libros eran traducciones y Paco ten\u00eda un vadem\u00e9cum muy claro, inquebrantable y singular en lo que a modelo de castellano de la traducci\u00f3n se refiere: como publicaba sobre todo en y para Espa\u00f1a, conced\u00eda que la segunda persona del plural se conjugara a la espa\u00f1ola, aunque recomendaba hurtarle el cuerpo a la eventualidad y buscar recursos y atajos para no abusar de ella, pero en cuanto a la naturalizaci\u00f3n de lo coloquial era implacable y prohib\u00eda tajantemente, por ejemplo, el uso del verbo coger donde cab\u00edan sin ning\u00fan problema agarrar, tomar o la par\u00e1frasis que fuera. En los libros de Minotauro nunca se cog\u00eda. Ni siquiera cuando se hac\u00eda el amor. A Paco le disgustaba la procacidad pero sobre todo le interesaba mucho cuidar a sus lectores transatl\u00e1nticos, que segu\u00edan fieles a sus ediciones desde la distancia. Su mercado simb\u00f3lico era claramente rioplatense.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Debo decir que deshacerme del verbo coger no me cost\u00f3 gran cosa; por un lado, ya ven\u00eda curtido por la traducci\u00f3n de breves relatos de porno soft en revistas como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Penthouse<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Playboy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">; y por otro, por un quiosco que manejaba con esplendidez un gran fogonero cultural, el uruguayo Homero Alsina Thevenet, que mientras pudo reparti\u00f3 generosamente (pagaban bien y r\u00e1pido) estas traducciones entre los nadadores sudacas. Creo que tambi\u00e9n fue Marcelo quien me conect\u00f3 con \u00e9l, aunque en esa \u00e9poca la bolsa de rebusques estaba muy socializada. A Homero Alsina tampoco le gustaba mucho que us\u00e1ramos coger por tomar o agarrar, aunque era menos prescriptivo que Paco y, adem\u00e1s, no manejaba un material tan, dig\u00e1mosle, delicado. Pero esos rasgos idiosincr\u00e1ticos claros, tal vez generacionales, resonaban con naturalidad en nuestra incipiente po\u00e9tica natatoria. Solventada por obvios motivos cremat\u00edsticos la cuesti\u00f3n esquizoide \u2013ya planteada a la infancia argentina de varias generaciones escolares\u2013 de la convivencia con el fantasma del vosotros, a la mayor\u00eda de nosotros nos quedaba la bandera de si se cog\u00eda o no (el autob\u00fas, el metro, el paraguas). Sin duda sonar\u00e1 filol\u00f3gicamente atrevido (entre otras cosas, porque no es mi campo) pero quiz\u00e1s, gracias a un relevamiento que a\u00fan falta, podamos leer la elecci\u00f3n y uso o no del verbo coger como uno de los ejes pol\u00edticos de las traducciones rioplatenses hechas en o para Espa\u00f1a; para entendernos (o confundirnos todav\u00eda m\u00e1s), ser\u00eda nuestra l\u00ednea de flotaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Digo esto sin tener mucha idea de c\u00f3mo cogieron mis colegas este toro fenomenol\u00f3gico. No s\u00f3lo no tengo un estudio hecho sino que ni siquiera me he atrevido a pregunt\u00e1rselo demasiado. Marcelo, por ejemplo, supongo que habr\u00e1 adoptado a rajatabla las precauciones de Paco y Homero, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n de Muchnik, para quien traduc\u00eda bastante (yo s\u00f3lo particip\u00e9 en alg\u00fan diccionario resuelto coralmente), pero no puedo asegurar que en otros casos, con editores peninsulares, coger fuera un no-no. S\u00ed puedo, en cambio, hablar de m\u00ed con cierta autoridad. Yo s\u00e9 que no cog\u00ed nunca en mis traducciones salvo en una \u00fanica ocasi\u00f3n; rectifico o puntualizo: no cog\u00ed yo pero no estoy totalmente seguro de que alg\u00fan corrector (obligado o no por el editor) cogiera por m\u00ed a mis espaldas porque, seamos honestos, nadie revis\u00f3 todas las galeradas o pruebas de impresi\u00f3n de su vida laboral \u2013en el supuesto de que se las hayan enviado\u2013 y maldita la gracia que me har\u00eda ahora ponerme a desandar (\u00bfo deber\u00eda decir desnadar?) ese frente mar\u00edtimo. Tampoco soy garante absoluto contra posibles distracciones. Pero no estamos hablando de casu\u00edstica precisa sino de fenomenolog\u00eda y lo que importa aqu\u00ed es la intenci\u00f3n que subyace al fen\u00f3meno, su voluntariedad pol\u00edtica, que no es otra que la de evitar tener que coger mientras nadaba. En todos los casos menos, como dije, en uno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando me toc\u00f3 traducir toda la poes\u00eda de Shakespeare (otro de los mares en que me meti\u00f3 Cohen) menos un poema (el relativamente breve \u201cF\u00e9nix y T\u00f3rtolo\u201d, que se reserv\u00f3 para s\u00ed Andreu Jaume, brillante editor del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tutto ch\u00e9spir<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para Penguin), descubr\u00ed unas cuantas cosas en las que antes nunca hab\u00eda reparado. Una, que Shakespeare le importa a bastante menos gente de la que proclama lo contrario; otra, que se pueden nadar muchas millas marinas de endecas\u00edlabos rimados en pocos d\u00edas y no sucumbir ni ahogarse en el intento; y otra m\u00e1s, que William era, no dir\u00e9 un feminista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">avant la lettre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pero s\u00ed un fin\u00edsimo observador cr\u00edtico de la relaci\u00f3n de poder entre los distintos sexos, g\u00e9neros y l\u00edbidos de una \u00e9poca, la isabelina, que no nos es tan ajena, la verdad. Lo descubr\u00ed, sobre todo, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La violaci\u00f3n de Lucrecia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No voy a hacer un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">spoiler<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y contar aqu\u00ed la historia y el enfoque del poeta (y digo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">spoiler<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con todo el derecho: \u00bfqui\u00e9n de ustedes ley\u00f3 ese tremendo poema de cabo a rabo, eh?) pero el propio t\u00edtulo ya lo hace: s\u00ed, hay una Lucrecia y alguien la viola. El trabajo chespiriano de introspecci\u00f3n psicol\u00f3gica es brutal; la proximidad a todos los elementos de un acto tan execrable como universal es tal que uno se pregunta si el propio William no habr\u00e1 sufrido o hecho sufrir algo as\u00ed en alg\u00fan momento de su vida. Los vaivenes emocionales y la naturalidad de los detalles no rozan nunca el lugar com\u00fan y no hay ni un gramo de histrionismo o justificaci\u00f3n moral. Hay que leer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La violaci\u00f3n de Lucrecia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, quiz\u00e1s antes que algunas de sus obras de teatro. \u00a1Sobre todo hoy, ahora! Shakespeare quer\u00eda ser poeta, no dramaturgo. Ese era el pasaporte a la fama que cre\u00eda haber comprado. Y es en la poes\u00eda donde repasa una vez tras otra la cuesti\u00f3n del poder en las relaciones er\u00f3ticas. Cierto es que en esos largos poemas seudo-amorosos William pon\u00eda sus esperanzas de venta cuando los teatros ten\u00edan que cerrar por la peste, pero no lo es menos que la problem\u00e1tica profunda de un g\u00e9nero y otro difer\u00eda y tambi\u00e9n difer\u00eda el tratamiento de los universales. En fin, no es mi intenci\u00f3n hacer una apolog\u00eda del Bardo como bardo antes que como empleado y empresario de teatro; no obstante, recomiendo hacer una lectura pausada, atenta, desprejuiciada, irreverente incluso, de la poes\u00eda chespiriana, que al fin y al cabo no es tanta. Cuesti\u00f3n que mi revancha de nadador de fondo por tener que surcar aguas llenas de medusas ling\u00fc\u00edsticas fue usar (\u00a1en ambas acepciones y por \u00fanica vez en mi carrera!) el verbo de marras en el verso 677 de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lucrecia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, justo cuando el violador comete el acto: \u201cEntonces puso el pie sobre la luz,\/ pues luz y vicio son archienemigos.\/ Oculto en esa noche de bet\u00fan,\/ es m\u00e1s tirano el crimen sin ser visto.\/ La oveja llora, el lobo la ha cogido\/ y ahoga el lloro con la colcha blanca,\/ mat\u00e1ndolo en sus labios escarlata\u201d. Shakespeare usa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">seize<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que es tanto agarrar como atrapar o aferrar, y un eufemismo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">take<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en el sentido sexual; yo uso coger, que es ambas cosas pero en distintas orillas. \u00bfY ahora qu\u00e9? \u00bfMe obligo a no volver a usar el verbo en aras de la simetr\u00eda? \u00bfO doy mi revancha por nadada? En cualquier caso, la l\u00ednea entre coger y no coger en las traducciones sudacas en Espa\u00f1a ya est\u00e1 trazada, y no por m\u00ed, v\u00e1lgame el suelo. Como muestra, un botoncito: no hace mucho, una editorial argenta quiso poner en el mercado hispano un texto trans de alto voltaje er\u00f3tico, para lo cual se revis\u00f3 la traducci\u00f3n y, con cierto criterio, se reemplazaron todos los coger por follar. El resultado fue que cada dos por tres los personajes se pasaban a refollar por aqu\u00ed o all\u00e1, se sobrefollaban, enfollaban, esfollaban y yo qu\u00e9 s\u00e9 cu\u00e1ntas cosas m\u00e1s. O sea, lo dicho: habr\u00e1 que hacer nom\u00e1s ese estudio de una vez.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Li Yang, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como parte de este dossier sobre traducci\u00f3n latinoamericana en Espa\u00f1a, el reconocido traductor argentino Andr\u00e9s Ehrenhaus rememora sus comienzos en la traducci\u00f3n en Barcelona de la mano de Marcelo Cohen y reflexiona sobre determinadas pr\u00e1cticas editoriales, distintas variedades ling\u00fc\u00edsticas y una palabrita en particular.\u00a0 &nbsp; Nunca ocult\u00e9, en cuanto el tiempo desclasific\u00f3 mi pasado, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":30662,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[4167],"tags":[4906],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[4824],"class_list":["post-30974","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sobre-la-traduccion","tag-numero-29","lal_author-andres-ehrenhaus-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30974","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30974"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30974\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31325,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30974\/revisions\/31325"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30662"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30974"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30974"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30974"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=30974"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=30974"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=30974"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=30974"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=30974"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}