{"id":30829,"date":"2024-03-25T19:02:17","date_gmt":"2024-03-26T01:02:17","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=30829"},"modified":"2024-03-28T13:57:05","modified_gmt":"2024-03-28T19:57:05","slug":"un-fragmento-de-el-manana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/03\/un-fragmento-de-el-manana\/","title":{"rendered":"Un fragmento de El Ma\u00f1ana"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n<p>Meses y meses repiti\u00e9ndome la misma pregunta in\u00fatil: \u00bfpor qu\u00e9 nos metieron presas? \u00bfQu\u00e9 hicimos, qu\u00e9 pensamos, qu\u00e9 dijimos de m\u00e1s, qu\u00e9 amenaza encarnamos sin siquiera darnos cuenta? El pa\u00eds estaba tranquilo y seg\u00fan parece sigue bien tranquilo, como si nada, como si nosotras no hubi\u00e9semos existido nunca. Dieciocho escritoras borradas de un plumazo. En arresto domiciliario. Una verdadera mierda.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 logre entrever una respuesta si me pongo a escribir, a contar lo que pas\u00f3 en el Ma\u00f1ana, lo que en estos meses de encierro me anduvo carcomiendo el seso en desesperado intento por contestarme la est\u00fapida pregunta tan pre\u00f1ada.<\/p>\n<p>La sola idea de escribir me da n\u00e1useas. Por culpa de la escritura las dieciocho estamos donde estamos. Pero. Escribir nos abre a una forma de entendimiento y las preguntas siempre fueron mi acicate. Lleg\u00f3 el momento de enfrentar la cosa, basta ya de tanta impotencia, de tanta frustraci\u00f3n y furia.<\/p>\n<p>No me queda otra.<\/p>\n<p>Contarlo por escrito es lo \u00fanico que puedo hacer para simular que mi vida est\u00e1 en mis manos aunque a cada paso me la vayan borrando.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 una aventura m\u00e1s despu\u00e9s de todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Domingo<\/strong><\/p>\n<p>S\u00e9 que hoy es domingo pero perd\u00ed noci\u00f3n de la fecha. Ellos s\u00f3lo me marcan algunos d\u00edas de la semana. Lunes, jueves y s\u00e1bados: malditos. Ahora el aire se ha hecho c\u00e1lido, huele a primavera. Entonces fue hace m\u00e1s de seis meses que nos tomaron por asalto, justo en medio del baile, en medio de la noche. No les result\u00f3 dif\u00edcil. \u00cdbamos navegando con dulzura, bogando casi, y el r\u00edo apenas golpeaba los flancos del Ma\u00f1ana. Del barco llamado Ma\u00f1ana y tambi\u00e9n de nuestro ma\u00f1ana, nuestro futuro, porque del ayer ya hab\u00edamos dado buena cuenta a lo largo de cinco d\u00edas de seminario flotante. Pero en el momento del asalto est\u00e1bamos en pleno jolgorio y no hab\u00eda derecho, no hab\u00eda derecho, como bien le enrostr\u00f3 alguna de nosotras a alguno de ellos cuando se calm\u00f3 el zafarrancho y pudimos percatarnos de lo que acababa de ocurrir. Si realmente ten\u00edan que hacerlo \u2013si la orden era tan inquebrantable\u2013 podr\u00edan haber elegido otro momento, descolg\u00e1ndose por ejemplo durante alguna de las discusiones m\u00e1s pesadas.<\/p>\n<p>Lo hicieron justo durante el baile, en lo mejor de nuestro c\u00f3nclave que entre nosotras y con buena dosis de iron\u00eda llamamos el Pecona, Primer Encuentro Confidencial de Narradoras. Nos cayeron encima cuando las desavenencias ya hab\u00edan sido limadas, cuando ya nos hab\u00edamos peleado con el lenguaje y hab\u00edamos jugado con \u00e9l y nos hab\u00edamos revolcado y hasta chapoteado en las palabras como en tiempos preverbales, y para festejarlo bail\u00e1bamos como locas meneando la cintura; si bailaba hasta Ofelia que est\u00e1 en silla de ruedas\u2026<\/p>\n<p>En una primer\u00edsima instancia los recibimos con alegr\u00eda. \u00a1Hombres! nos entusiasmamos, \u00a1hombres!, como si fueran el man\u00e1 descolgado del cielo. Todo lo contrario. M\u00e1s bien descolgados del agua, de las mansas, espesas, hasta entonces amigas aguas del anchuroso r\u00edo que nos atac\u00f3 a traici\u00f3n y permiti\u00f3 a los esbirros acercarse sigilosos al barco en sus botes de goma, negros ellos y negros los botes. Negros de indumentaria, porque de piel eran cualquier cosa, tostaditos los m\u00e1s j\u00f3venes y los otros del despreciable blancor de quienes tienen el mando. Pero cuando enfundados de negro irrumpieron de golpe en el sal\u00f3n comedor \u2013hab\u00edamos desalojado las mesas para el sarao\u2013 nos parecieron divinos. Mejor dicho a muchas de nosotras algunos de ellos nos parecieron divinos. O al menos bienvenidos. Para el baile y para otros devaneos del cuerpo los hombres suelen ser bienvenidos. Al menos para muchas de nosotras, como Ofelia que fue la primera en atinar a acerc\u00e1rseles, silla y todo.<\/p>\n<p>\u00a1Voto a br\u00edos! gritamos, y gritamos \u00a1al abordaje! en cuanto salimos de la sorpresa y cre\u00edmos poder invertir los t\u00e9rminos y abalanzarnos sobre quienes minutos antes y tan silenciosamente hab\u00edan invadido nuestro barco. \u00a1Al abordaje! gritamos como queriendo dar vuelta el naipe, y ellos m\u00e1s que piratas parec\u00edan lo que eran, tropas de asalto. Adela, que hac\u00eda de disc-jockey, se pas\u00f3 al heavy metal y por unos instantes fantaseamos con que los hombres de negro hab\u00edan venido a revolearnos por los aires como en el rock\u2019n roll de \u00e9pocas pret\u00e9ritas.<\/p>\n<p>Revolearnos por los aires, s\u00ed, \u00e9sas eran sus intenciones, pero para nada relacionadas con algo placentero.<\/p>\n<p>En un principio los invasores no supieron reaccionar ante nuestro despliegue de entusiasmo. Cuando hacemos fiestas hacemos fiestas, nosotras las narradoras. Ellos primero se detuvieron, sorprendidos, y despu\u00e9s empezaron a avanzar en fila india, bien pegados a las paredes para acabar rode\u00e1ndonos. No parec\u00edan feroces hasta que el jefe del pelot\u00f3n se puso a escupir \u00f3rdenes. Porque se trataba de un pelot\u00f3n, no nos cupo duda, y si al principio recibimos sus efluvios de testosterona con risas fue porque nos agarraron con la guardia baja, en plena celebraci\u00f3n de despedida y algo achispadas para colmo.<\/p>\n<p>\u200b\u200bEn el primer instante de desconcierto alguno de los m\u00e1s j\u00f3venes hasta habr\u00eda salido a bailar, desprevenido. Habr\u00eda tomado a alguna de nosotras por la cintura y vaya una a saber el desenlace. Pero el jefe supo reaccionar a tiempo. El jefe. El mismo a quien al rato debimos tratar de Capit\u00e1n, como si al barco le faltara capit\u00e1n, o mejor dicho capitana, de eso ya hablaremos en cuanto nos dejen hablar \u2013si nos dejan, si no nos cortan la lengua que buenas ganas tendr\u00e1n, se les not\u00f3 en los ojos.<\/p>\n<p>Nos dieron vuelta la p\u00e1gina. Borr\u00f3n y cuenta nueva dijeron y fuimos nosotras las borradas. Dieciocho narradoras nacionales borradas del mapa literario de un plumazo.<\/p>\n<p>Estoy tan furiosa que ni siquiera puedo contarlo como corresponde, carajo de mil carajos, y eso que lo vengo intentando desde que empez\u00f3 mi encierro.<\/p>\n<p>Es como si la desesperaci\u00f3n y la impotencia se me hubieran ido evaporando con el tiempo. La furia en cambio no. La furia perdura: es un buen combustible para seguir adelante con estas anotaciones. La furia es inflamable, lo s\u00e9 porque me quema las tripas, y si todas mis anotaciones acabar\u00e1n siendo borradas al igual que nosotras, m\u00e1s les vale arder en una gran pira de furia y no a fuego lento como ellos pretenden, sofoc\u00e1ndonos.<\/p>\n<p>Ustedes son mujeres, a las mujeres no les interesa el intelecto; no piensen m\u00e1s, disfruten la soledad, hagan gimnasia, preoc\u00fapense por su apariencia. M\u00e1s o menos eso nos dijeron, para sintetizar, aunque ellos carecen de todo poder de s\u00edntesis, son desbordados y feroces y. Ellos, quienes tienen ahora la manija, no son s\u00f3lo hombres, ojo; me lo debo repetir a cada paso para no caer en f\u00e1ciles dicotom\u00edas. Ellos son el poder, hombres y mujeres enfermos de poder, recordarlo siempre; ellos son la ley y es una ley de mierda que nos persigue sin motivo, sin dar explicaciones.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Nos plantaron droga en el Ma\u00f1ana, nos plantaron armas de todo calibre y de \u00faltima generaci\u00f3n. Nos acusaron de terroristas, de brujas, de lesbianas todas, y conspiradoras. Nos plantaron hasta una sarta de electrodos dizque para fabricar bombas. No plantaron m\u00e1s porque no cab\u00eda. Y lo hicieron con el mayor sigilo, mientras nosotras con gloriosa displicencia bail\u00e1bamos en el comedor y en el castillo de proa, honrando al mascar\u00f3n que cortaba las aguas del r\u00edo con las tetas enhiestas. Bail\u00e1bamos todas, hasta Ofelia en su silla, bailaba desde la capitana hasta la \u00faltima grumete, un barco enteramente tripulado por mujeres, era para el festejo. En la madrugada llegar\u00edamos a la ciudad de Corrientes, Nuestra Se\u00f1ora de las Siete Corrientes, era exultante, le bail\u00e1bamos a eso, no a la Virgen de los Siete Dolores en la que nos habr\u00edamos de convertir las dieciocho narradoras al rato.<\/p>\n<p>Los hombres tiraron escalas de cuerda a cubierta, treparon enfundados en mamelucos negros; hasta hab\u00eda algunos con trajes de neopreno. Y cuando pudieron desprenderse de nuestras exclamaciones iniciales, cuando lograron recuperar su identidad siniestra, empezaron a escupirnos calificativos rastreros, injuriosos desde su punto de vista. Y con enorme asco nos gritaron lesbianas, y brujas, y subversivas, terroristas, guerrilleras. Como si no hubi\u00e9ramos entrado hace rato en el tercer milenio, como si ya los roles no fueran otros.<\/p>\n<p>Alguna lesbiana hab\u00eda entre nosotras, por supuesto. Quiz\u00e1 habr\u00eda alguna bruja nostalgiosa, para no hablar de transgresoras y vaya una a saber qu\u00e9 m\u00e1s. Terroristas o guerrilleras de la palabra, pero s\u00f3lo eso. Form\u00e1bamos un grupo ecl\u00e9ctico y est\u00e1bamos contentas. Fue la \u00faltima vez que estuvimos contentas.<\/p>\n<p>Hasta hab\u00edamos encendido unas bengalas para agradecer al cielo la culminaci\u00f3n del encuentro. \u00a1Balas trazadoras! declararon los esbirros en el somer\u00edsimo juicio que result\u00f3 ser una patra\u00f1a total, una enorme mentira para calmar los \u00e1nimos de quienes no pod\u00edan entender por qu\u00e9 eran perseguidas las escritoras m\u00e1s reconocidas del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Lo otro nunca sali\u00f3 a luz, nadie ni siquiera insinu\u00f3 la verdadera raz\u00f3n del secuestro. \u00bfQu\u00e9 tipo de amenaza se supone que representamos? Ni nosotras mismas entendimos. Sigo sin entender. Si s\u00f3lo hab\u00edamos estado barajando propuestas, intentando abrir espacios de reflexi\u00f3n, ideas sueltas que se nos iban ocurriendo para ahondar en nuestro oficio. Jugando con el lenguaje, apropi\u00e1ndonoslo. Nada m\u00e1s. Nada menos, habr\u00e1n decidido ellos a nuestras espaldas. Ahora tenemos todo el tiempo por delante para reflexionar a fondo \u2013porque es lo \u00fanico que podemos hacer aunque \u200b\u200bnos lo proh\u00edban: \u00a1No piensen!, nos conminaron y nos seguir\u00e1n conminando no sabemos hasta cu\u00e1ndo. Tenemos todo el tiempo por delante, s\u00ed, pero es un tiempo asfixiado y la reflexi\u00f3n no sale. Si s\u00f3lo pudi\u00e9ramos comunicarnos entre nosotras al menos por algunos minutos, si estas palabras pudieran llegarle a alguna de las otras. Pero me consta que no le llegar\u00e1n a nadie.<\/p>\n<p>\u00bfY los familiares, no hacen nada, no protestan y presentan recursos de amparo y esas cosas?, me preguntar\u00eda alg\u00fan interlocutor invisible. Imagino que quienes tienen familia estar\u00e1n mejor, en arresto domiciliario pero acompa\u00f1adas (aunque mejor&#8230; vaya una a saber, porque el encierro en compa\u00f1\u00eda puede convertirse en un infierno sartreano, aunque espero eso s\u00ed que Ofelia tenga quien la asista). No sabr\u00eda qu\u00e9 contestarle, por mi parte s\u00f3lo me queda alg\u00fan distante primo que ni se habr\u00e1 enterado. \u00bfY los organismos internacionales, no hacen nada? Algo estar\u00e1n intentando, no cabe duda, pero muchos por ac\u00e1 deben de sentirse m\u00e1s c\u00f3modos con nuestras voces acalladas, y vaya una a saber de qu\u00e9 horrores los habr\u00e1n convencido, cu\u00e1ntas mentiras e infundios les contaron. S\u00f3lo me han dejado un aparato que transmite m\u00fasica folkl\u00f3rica y cl\u00e1sica por partes iguales y de vez en cuando alg\u00fan tango o cumbia bailantera pero no demasiados no sea cosa que. Hasta la coronilla estoy de <em>Amor silvestre<\/em>, qu\u00e9 tanto <em>Amor silvestre<\/em>; bueno, s\u00ed, qu\u00e9 s\u00e9 yo, apago este simulacro de radio y quedo escuchando los ruidos de la calle, en sordina. Mi departamento da a los fondos y no tengo vecinos. Mala suerte la m\u00eda. Lo compr\u00e9 por eso mismo. No por la mala suerte, por la tranquilidad. Est\u00e1 en el piso 13, no soy supersticiosa, tiene una linda terraza llena de plantas que mira al cielo. Es \u00e9ste un barrio tranquilo sobre la barranca. El vasto r\u00edo no est\u00e1 cerca, cada d\u00eda se aleja m\u00e1s a causa de los rellenos, pero de todos modos se lo puede atisbar a lo lejos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al principio de mi encierro me distraje tratando de tirar a las terrazas vecinas flechas armadas con hojas de los pocos libros que me dejaron \u2013un intento desesperado, vand\u00e1lico\u2013 pero se ve que nadie quiere involucrarse, seguro les lavaron el cerebro, y ahora las dieciocho narradoras del Encuentro somos anatema, estamos apestadas, somos subversivas; eso en cierta medida nos honrar\u00eda si no tuvi\u00e9ramos que sufrir este arresto domiciliario inimaginable y perverso.<\/p>\n<p>Suerte que estoy rodeada de objetos que amo. Pero hay d\u00edas y sobre todo noches en que llego a detestarlos. En medio de alguno de mis ataques de furia revent\u00e9 m\u00e1s de un cacharro contra la pared, y eso que eran recuerdos de viajes y alg\u00fan recuerdo de esa familia m\u00eda tan exigua de la que no queda casi nadie. M\u00e1s de una vez sent\u00ed el impulso de reventar todo o reventarme la cabeza o tirarme de la terraza. Hasta que un buen d\u00eda, sospech\u00e1ndolo, instalaron una alt\u00edsima alambrada, espesa, enjaulante, que me desespera. Y tuve que pagarla de mi propio bolsillo.<\/p>\n<p>Recibo con puntualidad el alquiler del departamento del centro, comprado cuando me saqu\u00e9 el premio Astralba; lo digo por si alguien pregunta \u2013pero \u00bfqui\u00e9n reputas santas se va a preocupar por mi destino?, y lo que es m\u00e1s, \u00bfqui\u00e9n va a leer estas anotaciones destinadas a los mil demonios en cuanto me decida a cliquear sobre <em>Seleccionar Todo, Del<\/em>?<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s como tantas otras veces la pantalla quedar\u00e1 en blanco con c\u00ednica inocencia.<\/p>\n<p>Debo conservar la calma.<\/p>\n<p>Es lo \u00fanico que tengo para enfrentarme con ellos.<\/p>\n<p>Porque ya ni me nacen ideas, ni maneras de mirar el lenguaje a trasluz. \u00bfD\u00f3nde habr\u00e1n ido a parar mis documentos? Mis archivos quemados o borrados. Las editoriales como si nunca hubi\u00e9ramos existido; esta maldita informaci\u00f3n s\u00ed llegaron a soplarme los esbirros, los que nunca me suelen hablar. Me dijeron: a las editoriales ustedes les importan un soto, no significan cifras considerables, y adem\u00e1s, adem\u00e1s<\/p>\n<p>y ac\u00e1 paro<\/p>\n<p>y respiro hondo,<\/p>\n<p>porque estuve a punto de hacer volar el escritorio de una patada de bronca para que reviente la vieja compu que tengo ac\u00e1 a mi alcance, un adefesio en blanco y negro ya obsoleto, especie de laptop de museo que usaba a fines de los 80. Desde un principio se llevaron mi luminosa joya de \u00faltima generaci\u00f3n, la que me comunicaba con el mundo y hasta me gratificaba el tacto. Con ella todo lo pod\u00eda, pod\u00eda tambi\u00e9n hablar y verles la cara a muchos de mis interlocutores, y ahora tengo este mamotreto mudo, ins\u00edpido, inerte y ciego, frente al cual me encuentro y que unos segundos atr\u00e1s estuve a punto de hacer estallar en mil pedazos electr\u00f3nicos y ahora lo venero porque es lo \u00fanico que me conecta con alguien. Me conecta conmigo; es mi intermediario, mi amigo.<\/p>\n<p>Mi centro del lenguaje. Mi criatura.<\/p>\n<p>La cancerbera me dijo que las otras integrantes del Encuentro est\u00e1n como yo, totalmente cortadas de toda informaci\u00f3n. Nadie nos impide escribir porque con algo hay que pasar el tiempo, pero los s\u00e1bados viene la cancerbera, al menos yo la llamo cancerbera, y nos borra el disco r\u00edgido. No se nos permite ni impresora ni disquetera, ni papel ni l\u00e1piz ni nada equivalente; no tenemos forma de conservar el documento. Ya ni me importa, escribo para m\u00ed, s\u00f3lo por principio me dirijo a ustedes que no est\u00e1n y nunca leer\u00e1n esto; lo hago por necesidad de compa\u00f1\u00eda, para no olvidar el di\u00e1logo. \u00bfCu\u00e1nto hace que no hablo con alguien? Ya ni tengo los libros de mis amigos, mi biblioteca ha sido expurgada, s\u00f3lo me quedan los textos se\u00f1eros de los malditos maestros, los maestros mansos, no los maestros malditos que tanto admiro.<\/p>\n<p>Volviendo a lo cual contesto: familiares no tengo, casi, y los pocos lejanos que me quedan piensan que escribir contamina. M\u00e1s vale ser administradores de empresa, como ellos. Ellos y ellas, seamos justas, siempre anduvimos luchando contra esta convenci\u00f3n del plural eternamente masculino cuando nos discriminaba a nosotras, conviene ahora no olvidar la excepci\u00f3n a la regla y aceptar que muchas se quedaron de aquel lado.<\/p>\n<p>\u00bfSe entiende? \u00a1Y qu\u00e9 carajo me importa que se entienda!<\/p>\n<p>Antes abominaba de los signos de exclamaci\u00f3n, ahora abuso de ellos. !!!!!!!!!!! Ratatatatatat\u00e1. Es la \u00fanica protesta que me est\u00e1 permitida, como una ametralladora.<\/p>\n<p>Los puntos suspensivos antes evitados tambi\u00e9n me los apropio:&#8230; y m\u00e1s&#8230; y m\u00e1s&#8230; y m\u00e1s&#8230;&#8230;&#8230; Al menos dejan espacio para alguna esperanza.<\/p>\n<p>Preparamos el Encuentro con un a\u00f1o de antelaci\u00f3n. Era nuestra oportunidad de juntarnos a puertas cerradas e intercambiar ideas y dise\u00f1ar alg\u00fan proyecto com\u00fan y evaluar los triunfos. Porque triunfos hubo a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas, y son (\u00a1eran!) muchos. Adem\u00e1s la intenci\u00f3n era divertirnos, compartir entre pares ese juego exultante y tantas veces frustrante del acto de narrar, el producir algo de la nada peleando contra las barreras de lo indecible y esas cosas.<\/p>\n<p>El primer congreso a puertas cerradas de escritoras del pa\u00eds, sin cr\u00edticos ni acad\u00e9micos ni siquiera p\u00fablico o prop\u00f3sito publicitario alguno. Sonaba interesante, a qu\u00e9 dudarlo. Seminal como dijo alguna. Asistir\u00edan por invitaci\u00f3n no las m\u00e1s renombradas, no, sino las m\u00e1s jugadas. El comit\u00e9 organizador estaba formado por muchachas llenas de entusiasmo, algunas ya en su tercera novela, y necesitaban que el encuentro saliera lo mejor posible.<\/p>\n<p>\u200b\u200bLa propuesta parec\u00eda m\u00e1s que ambiciosa, hasta pretenciosa casi, pero la apoy\u00e9 con ganas. Era una regia oportunidad para encontrarme a solas con mis pares y por fin concentrarnos en hablar de lo nuestro, es decir del lenguaje.<\/p>\n<p>Ser\u00eda el congreso m\u00e1s intenso y quiz\u00e1 el primero de esta envergadura (aunque envergadura no es la palabra que corresponde \u00bfno?, trat\u00e1ndose de mujeres). Y ahora estamos encerradas, silenciadas, tenemos la palabra prohibida, la escritura prohibida. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n prohibido el pensamiento.<\/p>\n<p>\u00bfFue el Ma\u00f1ana una caja de Pandora? En eso pretendieron convertirlo ellos, agentes de la represi\u00f3n, esbirros o lo que fuere porque vaya una a saber qu\u00e9 apelativo darle al enemigo.<\/p>\n<p>Nuestra meta final era la ciudad de Corrientes donde muchas de nosotras desembarcar\u00edamos para tomar el primer avi\u00f3n de regreso a la Capital donde nos esperaban obligaciones de todo tipo.<\/p>\n<p>Seguir\u00e1n esperando.<\/p>\n<p>El arresto domiciliario de las que son madres es en familia, claro, pero tengo entendido que sufren a\u00fan m\u00e1s vigilancia que las solteras o que las divorciadas como yo. Cuando nos sacan a tomar aire debemos salir a la calle con chador, cosa que ya no llama la atenci\u00f3n porque el chador se ha puesto de moda, cada vez m\u00e1s mujeres lo usan y no son escritoras, todo lo contrario, y los maridos y novios y amantes (pero me temo que quedan pocos de los \u00faltimos, la cosa se ha vuelto a m\u00e1s no poder conservadora, hay casamientos masivos seg\u00fan tengo entendido) las prefieren as\u00ed, recatadas y propias.<\/p>\n<p>A m\u00ed, m\u00e1s que los actos me importan las palabras con las cuales se designan esos actos, las marcas indelebles. El velo es de quita y pon, el adjetivo \u00abveladas\u00bb nos cubre para siempre.<\/p>\n<p>Nac\u00ed rebelde, \u00bfy ahora qu\u00e9?<\/p>\n<p>Esto nos pasa por embarcarnos en el Ma\u00f1ana, una nave enga\u00f1osa con nombre de doble filo. \u00bfC\u00f3mo traducirlo? La ma\u00f1ana de g\u00e9nero femenino es esta que transcurre ahora, se nos va entre las manos y ma\u00f1ana vendr\u00e1 otra, y vendr\u00e1 un ma\u00f1ana neutro sin g\u00e9nero espec\u00edfico que es s\u00f3lo el d\u00eda siguiente: ma\u00f1ana te espero, ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana. En cambio el ma\u00f1ana lo tiene todo, tiene la promesa de un futuro mejor, \u201cel ma\u00f1ana llegar\u00e1 y seremos otros\u201d dice el poema, y nosotras ac\u00e1 siendo otras, s\u00ed, en un ma\u00f1ana lechoso hecho de nubarrones inciertos donde nos han clavado como mariposas con el alfiler de un nombre, el mismo del que se burlan los muy productivos angl\u00f3fonos: Ma\u00f1ana, ma\u00f1ana, nos dicen en nuestra propia lengua, como sin\u00f3nimo de promesa que no habr\u00e1 de cumplirse jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Adela Migone fue quien nos habl\u00f3 del barco, y nos pareci\u00f3 una idea brillante. As\u00ed se acababan las discusiones, porque unas quer\u00edamos que el congreso tuviera lugar en las monta\u00f1as del norte, otras en los lagos del sur, muchas dec\u00edan ac\u00e1 en la Capital, pero ninguna quer\u00eda p\u00fablico. En eso est\u00e1bamos todas de acuerdo: nada de p\u00fablico, s\u00f3lo un encuentro a puertas cerradas por primera y casi seguro \u00faltima vez, porque basta ya de separarnos de la masa de la literatura, basta de escritoras por un lado y escritores por el otro, esas discriminaciones.<\/p>\n<p>As\u00ed surgi\u00f3 el barco llamado Ma\u00f1ana, flotando en medio de los sue\u00f1os. Nos pareci\u00f3 perfecto con su mascar\u00f3n de proa rescatado de otros tiempos, especie de sirena apuntando con sus tetas a un porvenir seguro, al mejor puerto. El Ma\u00f1ana ten\u00eda su propia capitana que reunir\u00eda \u2013prometi\u00f3\u2013 una tripulaci\u00f3n del todo femenina. Lo estimamos un toque de humor y adem\u00e1s una cierta forma de tranquilidad: ya sabemos qu\u00e9 poder de encantamiento ejercen los marineros sobre las blandas almas de algunas escritoras, aunque sean marineros de agua dulce y aunque la lenta traves\u00eda dure s\u00f3lo cinco d\u00edas con sus noches y aunque las tales escritoras tengan la cabeza en otra cosa. La cabeza s\u00ed, dijo una de nosotras, pero \u00bfy \u200b\u200bel cuerpo?&#8230; y fue as\u00ed como aceptamos por unanimidad eso de navegar tripuladas por mujeres. Navegar con rumbo fijo mientras nuestras ideas eran lanzadas al garete.<\/p>\n<p>Debo irme a la cama, y como en tantas otras noches extra\u00f1ar\u00e9 a mi perra Sand. Las arrestadas que tienen gato de alguna forma se las estar\u00e1n arreglando, pero yo tuve que regalar a Sand por intermedio del portero. El tipo cr\u00eda canarios, espero que al menos con los animales tenga buena disposici\u00f3n. Me doli\u00f3 en el alma desprenderme de Sand, pero \u00bfc\u00f3mo sacarla a la vereda tres veces por d\u00eda cuando a m\u00ed s\u00f3lo me sacan a pasear dos veces por semana, cuando no llueve? Lunes y jueves. A las 6:30 de la madrugada, la hora de mis mejores sue\u00f1os. Eso antes. Cuando pod\u00eda so\u00f1ar. Ahora intentar\u00e9 dormir, ya no doy m\u00e1s. Ma\u00f1ana (retomando el vocablo) ser\u00e1 otro d\u00eda tan igual a mis d\u00edas anteriores pero seguir\u00e9 escribiendo, hasta el \u00faltimo aliento seguir\u00e9 escribiendo, es decir hasta el pr\u00f3ximo s\u00e1bado cuando venga la cancerbera a borr\u00e1rmelo todo, y escribir\u00e9 de nuevo y otra semana de nuevo y de nuevo y una marca quedar\u00e1 en esta pantalla que se torna totalmente gris y luminosa, se r\u00ede de m\u00ed la pantalla, y yo la seguir\u00e9 marcando como quien con agua escribe sobre la piedra y un d\u00eda, un d\u00eda la piedra aparece burilada. No tengo tanto tiempo. No tengo milenios y es como si los tuviera. El tiempo detenido es <em>todo<\/em> el tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Martes<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">NO SE ASUSTE<br \/>\nESTOY AQU\u00cd PARA AYUDARLA<br \/>\nPOR FAVOR NO SE ALARME<br \/>\nNO GRITE VINE A AYUDARLA<br \/>\nSOY \u00d3MER KATVANI DE ISRAEL<br \/>\n\u00bfME RECUERDA?<\/p>\n<p>\u201cMedusada\u201d es la palabra que Elisa Alga\u00f1araz habr\u00eda elegido de haber podido expresar su horror, su desconcierto. Era martes, nadie vendr\u00eda a molestarla, hab\u00eda logrado por fin dormir con ganas despu\u00e9s del insomnio de las noches anteriores y a las ocho de la ma\u00f1ana se sent\u00eda fresca, dispuesta a zambullirse de nuevo en la escritura sin prestarle atenci\u00f3n a sus pat\u00e9ticas circunstancias. Encendi\u00f3 no sin cierta animaci\u00f3n la vieja laptop y antes siquiera de entrar en el obsoleto WordStar, el \u00fanico programa del que dispon\u00eda, se encontr\u00f3 con semejante mensaje y lo ley\u00f3 de nuevo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">NO SE ASUSTE<br \/>\nESTOY AQU\u00cd PARA AYUDARLA<br \/>\nPOR FAVOR NO SE ALARME<br \/>\nNO GRITE VINE A AYUDARLA<br \/>\nSOY \u00d3MER KATVANI DE ISRAEL<br \/>\n\u00bfME RECUERDA?<\/p>\n<p>Apret\u00f3 todas las teclas posibles sin resultado alguno y poco a poco cay\u00f3 presa de una par\u00e1lisis que le empez\u00f3 a avanzar desde la punta de los dedos hasta anegarla por completo. Medusada, entonces, como quien ha visto sin querer la atroz cabeza de serpientes y se ha convertido en piedra. No grite, dec\u00eda la advertencia, como si hubiera podido gritar o reaccionar en forma alguna ante tama\u00f1a intrusi\u00f3n del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\">Fragmento del libro <em>El Ma\u00f1ana,<\/em> de Luisa Valenzuela (Interzona, 2020)<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Foto: Utsman Media, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9? Meses y meses repiti\u00e9ndome la misma pregunta in\u00fatil: \u00bfpor qu\u00e9 nos metieron presas? \u00bfQu\u00e9 hicimos, qu\u00e9 pensamos, qu\u00e9 dijimos de m\u00e1s, qu\u00e9 amenaza encarnamos sin siquiera darnos cuenta? El pa\u00eds estaba tranquilo y seg\u00fan parece sigue bien tranquilo, como si nada, como si nosotras no hubi\u00e9semos existido nunca. Dieciocho escritoras borradas de un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":30644,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2887],"tags":[4906],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[3395],"class_list":["post-30829","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ficcion","tag-numero-29","lal_author-luisa-valenzuela-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30829"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30829\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31909,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30829\/revisions\/31909"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30644"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30829"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=30829"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=30829"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=30829"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=30829"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=30829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}