{"id":30740,"date":"2024-03-25T14:01:07","date_gmt":"2024-03-25T20:01:07","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=30740"},"modified":"2024-03-28T18:46:49","modified_gmt":"2024-03-29T00:46:49","slug":"el-concepto-metafora-del-espejo-en-elisa-lerner","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/03\/el-concepto-metafora-del-espejo-en-elisa-lerner\/","title":{"rendered":"El concepto-met\u00e1fora del espejo en Elisa Lerner"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tuve un sue\u00f1o: un grupo de ni\u00f1as muy bellas desfilando por una calle estrecha. Vest\u00edan de oscuro; parec\u00edan ser de un asilo. Todas estaban ciegas. Pero cuando las vi m\u00e1s de cerca, pude observar que los ojos ciegos de esas ni\u00f1as eran los m\u00edos.<br \/>\n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Elisa Lerner, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Notas de una aspirante a escritor<\/span><\/i><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">La escritura de Elisa Lerner parece estar guiada por un ojo que, sin distraerse propiamente de ver, se muestra destinado a o\u00edr.\u00a0 [\u2026] un ojo que ha aprendido atentamente a o\u00edr.<br \/>\n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Eugenio Montejo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tres relatos de Elisa Lerner<\/span><\/i><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque hoy en d\u00eda conocemos a Elisa Lerner a partir de su escritura de cr\u00f3nicas, no siempre fue as\u00ed. Las primeras noticias sobre su obra art\u00edstica llegaron al p\u00fablico literario de una manera mezclada entre la escena teatral y el espacio de una revista literaria. Eran, entonces, los a\u00f1os 60 y 70 del siglo XX en Caracas, la sucesi\u00f3n de elecciones democr\u00e1ticas apenas empezaba a ser experimentada en el pa\u00eds. Las horas republicanas eran emocionantes. Lerner emerg\u00eda por esos d\u00edas en el escenario art\u00edstico nacional de manera doblemente singular: por escribir textos teatrales muy sorprendentes y por ser part\u00edcipe del grupo Sardio con su revista hom\u00f3nima. Ambos espacios estaban caracterizados por ser, sobre todo, atm\u00f3sferas animadas por hombres, artistas, escritores. Y ellos, extraordinarios, supieron acompa\u00f1ar y confiar en el talento de ella con la disposici\u00f3n est\u00e9tica, ciudadana y civil que tend\u00edan a prodigarse entre s\u00ed. Por esos a\u00f1os Lerner ya escrib\u00eda y publicaba cr\u00f3nicas aunque estas todav\u00eda no formaban parte de los atributos iniciales para su presentaci\u00f3n ante el p\u00fablico. Luego, con el siglo XXI, llegaron sus novelas y m\u00e1s entrevistas suyas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El texto teatral, la cr\u00f3nica, la novela y la entrevista son todos g\u00e9neros literarios propios de la producci\u00f3n de Elisa Lerner. Su po\u00e9tica incluye, adem\u00e1s, una selecci\u00f3n de aspectos sobre los cuales discurren sus relatos en todos esos formatos y una manera muy particular de abordarlos mediante la cual integra de modo admirable experiencias privadas y p\u00fablicas. Cine, c\u00f3mics, lecturas literarias, prensa, radio, teatro, di\u00e1logo, identidad, g\u00e9nero, memoria y testimonio son parte del conjunto de elecciones tem\u00e1ticas y conceptuales de la po\u00e9tica de la autora. Estas van y vienen en sus textos, aparecen y desaparecen seg\u00fan el ritmo \u00edntimo de la casa y la calle de los personajes, pero, sobre todo, bajo la l\u00facida revelaci\u00f3n esc\u00e9nica de esos dos \u00e1mbitos enlazados de forma reflexiva en el trabajo escritural de Lerner. De all\u00ed que uno de los \u201cejes de su pensamiento\u201d, como llama Jos\u00e9 Balza al \u201cc\u00f3digo invisible\u201d que define a cada artista, sea el espejo en la obra de la autora. Pero muy especialmente en sus textos de cr\u00f3nicas, como puede verse a lo largo de la colecci\u00f3n 1958-2015 de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed que pasen cien a\u00f1os. Cr\u00f3nicas reunidas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2015).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al menos tres tipos de usos de la palabra \u201cespejo\u201d se nos presentan en las cr\u00f3nicas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lernerianas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El espejo como objeto en el que se reflejan cosas puestas delante de \u00e9l es uno de esos significados. Este uso es el m\u00e1s sencillo de todos y el m\u00e1s regular entre el com\u00fan de nosotros los lectores porque coincide con el referente nombrado, materialmente tangible, conocido como espejo en la vida real. El otro concepto manifestado con esa palabra en las cr\u00f3nicas de Lerner es el del espejo como interioridad en la cual se reflejan las experiencias y las ideas \u00edntimas de los personajes. Este segundo empleo del t\u00e9rmino alude a evocaci\u00f3n de recuerdos, representaci\u00f3n de pensamientos, a sensaciones, mundo interior. El tercer sentido nos presenta el t\u00e9rmino espejo como objeto y sujeto escritural. Es decir, fuente imaginaria e imaginativa de la escritura y soporte de esta con modos fragmentarios, movedizos, reflectantes, reflexivos. En este sentido, la memoria es un espejo para Lerner. Uno del cual emanan recuerdos fragmentados, recuerdos peque\u00f1os que, expuestos a la luz de experiencias del presente de la narradora, (le) permiten manejarse cotidianamente consciente en los textos.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left;\">Las cr\u00f3nicas de Lerner sobre textos literarios son ejemplos de la materializaci\u00f3n de la met\u00e1fora del espejo, en su sentido de objeto-sujeto de la escritura.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1les son esos recuerdos? Los personales, lejanos y cercanos de quien habla en las cr\u00f3nicas. Unos donde ella es personaje-testigo de su propia vida privada y la de su familia en el entorno de la casa. Otros en los que est\u00e1n los personajes del c\u00edrculo vecinal, tambi\u00e9n los de la ciudad vistos o escuchados por ella en las calles. \u00bfCu\u00e1les son esas experiencias del presente de la narradora? Las que le depara la vida p\u00fablica nacional y las vivencias internacionales diarias, art\u00edsticas, econ\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales que la cronista logra poner en correspondencia con los recuerdos a trav\u00e9s de la escritura. \u00bfC\u00f3mo es manejarse cotidianamente consciente? Consiste en poder desenvolverse la cronista d\u00eda a d\u00eda en el mundo de sus textos con la seguridad que da el desentra\u00f1ar la identidad propia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las cr\u00f3nicas de Lerner sobre textos literarios son ejemplos de la materializaci\u00f3n de la met\u00e1fora del espejo, en su sentido de objeto-sujeto de la escritura. En una cr\u00f3nica de 1969, \u201cLas cartas de Alill\u00faieva\u201d, la cronista se refiere a los recuerdos y afectos de la escritora rusa de esas ep\u00edstolas como a evocaciones personales, anotaciones y \u201cfragmentos autobiogr\u00e1ficos\u201d que \u201csalvaguardan su individualidad\u201d, su capacidad para manejar su cotidianidad como \u201cconfrontaci\u00f3n de lo \u00edntimo de los seres y las cosas del universo\u201d. A Svetlana Alill\u00faeva, la escritora rusa del libro de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Veinte cartas a un amigo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, afirma la cronista, le estuvo vedada esa cotidianidad casi hasta los 40 a\u00f1os de edad; s\u00f3lo su refugio en Estados Unidos por los a\u00f1os sesenta del siglo XX le abre las puertas a una vida individual y a la publicaci\u00f3n de su libro. La narradora de la cr\u00f3nica a\u00f1ade esto otro acerca de la escritura con espejo de Alill\u00faeva, escritura de evocaciones personales con espejeantes reflejos universales:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En estas misivas no se describe un sufrimiento individual del alma rusa como el que embarga a los h\u00e9roes dostoievskianos. Svetlana testimonia el sufrimiento burocr\u00e1tico de nuestro tiempo, esa traba colectiva que ha impedido a muchos seres desentra\u00f1ar su identidad. Y cuando los seres no logran desentra\u00f1ar su identidad, los d\u00edas lindan con el caos y el absurdo. Ese caos y ese absurdo penetran en las expresiones del hombre de hoy en d\u00eda, enturbian su humor y su memoria retrospectiva de inocencia, haciendo de nuestro tiempo una vasta comedia subversiva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La cronista tambi\u00e9n nos deja saber que Svetlana usa el apellido de su madre Alill\u00faeva para firmar el libro y como identificaci\u00f3n cotidiana m\u00e1s all\u00e1 de este. El apellido de su padre es Stalin. Jos\u00e9 Stalin es el bur\u00f3crata, el funcionario de excesiva, aterradora influencia en los asuntos p\u00fablicos de su \u00e9poca como en la vida de su propia familia, incluyendo la de Svetlana, su \u00fanica hija.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pues bien, sea que remitan a una superficie lisa y brillante, a un mundo interior o a una fuente-soporte de la escritura, esas tres nociones de \u201cespejo\u201d del c\u00f3digo escritural de Lerner coinciden en referir a un espacio de representaci\u00f3n de im\u00e1genes (reflejos de cosas seg\u00fan la direcci\u00f3n de iluminaci\u00f3n), a un agente de claridad que hace visibles distintas calidades de objetos. La cinta de impresi\u00f3n fotogr\u00e1fica, la cinematogr\u00e1fica, la pantalla de proyecci\u00f3n f\u00edlmica, la televisiva son ejemplos de superficies de claridad, casi iguales a la de los espejos; donde se hacen visibles, donde se proyectan cosas que son figuras, signos o s\u00edmbolos, sonidos (\u00fatiles de modo consciente, vital) para los mundos de las cr\u00f3nicas. Las hojas de papel y las cuartillas simuladas en los dispositivos electr\u00f3nicos son otras superficies de claridad sobre las cuales se revelan cosas, palabra a palabra, al escribir. Desde este punto de vista, la escritura es un espejo para Lerner capaz de des-cubrir im\u00e1genes a quien escribe y de registrarlas de manera concertada para los lectores. Es decir, como testimonio, como memoria tambi\u00e9n para ellos a la que pueden acudir para mirar su propio rostro, iluminar sus recuerdos. Con ello, adem\u00e1s, los lectores producen un aumento de cosas reflejadas y de reflexiones de aquella memoria compartida a trav\u00e9s de los textos literarios \u201ccomo acto que nos enlace colectiva y amorosamente\u201d, nos dice en \u201cEl pa\u00eds y la memoria\u201d (1968).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa calle de mi infancia\u201d (2015), \u00faltima cr\u00f3nica de la colecci\u00f3n 1958-2015, es un ejemplo de la escritura como espejo en la obra de Lerner. En el texto, la narradora evoca recuerdos de la larga calle donde vivi\u00f3 de los 4 o 5 a los 12 a\u00f1os de edad y reflexiona sobre ese tiempo \u00edntimo a la vez universal. Habla de la memoria, del recuerdo como fuente escritural y de la misma escritura como lugar donde el recuerdo se hace voz. Reflexiona sobre la importancia de mirar (o\u00edr) en la memoria propia los recuerdos (unidos a la radio, a las pel\u00edculas y a otros repertorios memoriosos similares) para lograr producir con la voz (la palabra) melodiosos sonidos del texto, la dupla resonante en el espejo. Tambi\u00e9n habla de la claridad de la hoja de papel como lugar de revelaci\u00f3n escritural. La cr\u00f3nica se inicia con la introducci\u00f3n de los t\u00f3picos anteriores:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 es recordar? \u00bfBajar al fondo de la mina y extraer recuerdos con ardent\u00eda? <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Acaso a la luz quebradiza de las cuartillas alcance alguna claridad. Y, despu\u00e9s de cierto tiempo, canten dentro de una<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Vuelvo a tener cuatro a\u00f1os, quiz\u00e1 ronde los cinco. Desde una radio, no tan lejana, se oyen fragmentos de coplas espa\u00f1olas en boga. Cuando no es \u201c\u00a1Mi jaca galopa al viento\u2026!\u201d, oigo \u201c\u00a1Roc\u00edo! \u00a1Ay, mi Roc\u00edo!\u201d De seguro, 1937. \u00bfO, antes, 1936? \u201c\u00a1Oh, mi Roc\u00edo, capullito de alel\u00ed!\u201d. En los 70, en alguna pel\u00edcula de Carlos Saura, vuelvo a escuchar el antiguo tarareo. Los miembros de una familia entonan, con dulzura veraniega en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La prima Ang\u00e9lica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, trozos de la copla al momento de ser sorprendidos por el alzamiento franquista. (Las it\u00e1licas son m\u00edas)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Guiada por los ojos espejeantes de la narradora \u2013<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">los ojos que, sin distraerse propiamente de ver, se muestran destinados a o\u00edr <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(como dice Eugenio Montejo)\u2013, la escritura logra reproducir sonidos, gestos, emociones, sensaciones que identifican su calle del centro de Caracas en \u201csu memoria retrospectiva de inocencia\u201d. \u201cLa calle de mi infancia\u201d y sus anteriores cr\u00f3nicas son ejemplos agudos, picantes, pero tambi\u00e9n amorosos de c\u00f3mo usar la noci\u00f3n de espejo para girar de un lado a otro la escritura, la lectura de la propia vida interior de sus lectores en este mundo donde, sin dudas, se est\u00e1 con los otros, donde cabemos todos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La comprensi\u00f3n del concepto-met\u00e1fora del espejo en las piezas de Lerner parece haber demorado entre nosotros quiz\u00e1s porque, ese es mi caso, hemos estado atentos a reflexionar acerca de otros cautivadores de espejos: el hablador de la madrastra de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Blancanieves<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">; el que aterraba a Jorge Luis Borges; el cosm\u00e9tico de la industria del maquillaje y del vestido, el de la imagen personal. O quiz\u00e1s, nos hemos demorado porque, como nos dice la cronista en \u201cEl pa\u00eds y la memoria\u201d (1968):\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando se vive bajo las dictaduras, como las que ha tenido en Venezuela, la memoria ya no es claridad o pensamiento, \u00edntima reiteraci\u00f3n para ser fidedignos colectivamente y no dogm\u00e1tico tiempo del \u00e9nfasis. Se transforma en una posesi\u00f3n de los dictadores, en juego y nunca misi\u00f3n. Es una pertenencia enigm\u00e1tica, solitaria, que solo sirve para perseguir y no para la identificaci\u00f3n colectiva y amorosa de un pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ojal\u00e1 pronto est\u00e9 disponible para los lectores el resplandor de las cr\u00f3nicas de Elisa Lerner y de toda su obra en formato digital.<\/span><\/p>\n<h6><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Peter Herrmann, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tuve un sue\u00f1o: un grupo de ni\u00f1as muy bellas desfilando por una calle estrecha. Vest\u00edan de oscuro; parec\u00edan ser de un asilo. Todas estaban ciegas. Pero cuando las vi m\u00e1s de cerca, pude observar que los ojos ciegos de esas ni\u00f1as eran los m\u00edos. 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