{"id":30733,"date":"2024-03-25T14:03:43","date_gmt":"2024-03-25T20:03:43","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=30733"},"modified":"2024-03-26T20:58:49","modified_gmt":"2024-03-27T02:58:49","slug":"en-el-silencio-de-los-poetas-y-de-los-grandes-escritores-esta-la-diccion-de-dios-una-conversacion-con-elisa-lerner","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/03\/en-el-silencio-de-los-poetas-y-de-los-grandes-escritores-esta-la-diccion-de-dios-una-conversacion-con-elisa-lerner\/","title":{"rendered":"\u201cEn el silencio de los poetas y de los grandes escritores est\u00e1 la dicci\u00f3n de Dios\u201d: Una conversaci\u00f3n con Elisa Lerner"},"content":{"rendered":"<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">En meses recientes he tenido la oportunidad de sostener un extenso y muy estimulante di\u00e1logo con la escritora Elisa Lerner (Valencia, Venezuela, 1932), por v\u00eda epistolar electr\u00f3nica. Durante esa dilatada entrevista hemos conversado de diversos aspectos de su obra que abarca m\u00faltiples g\u00e9neros, entre ellos la cr\u00f3nica, la dramaturgia, el ensayo, el cuento, la novela y la escritura afor\u00edstica. Como una muestra de esa entrevista ofrecemos a los lectores de <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">LALT<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> un breve fragmento, en el que nos referimos a un aspecto fundamental de su quehacer literario, el de la singular relaci\u00f3n entre la prosa y la poes\u00eda en su escritura.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><b>Arturo Guti\u00e9rrez Plaza: <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Perteneces a una generaci\u00f3n de prosistas que fueron cercanos a muchos poetas y tambi\u00e9n asiduos lectores de poes\u00eda. Esa, que fue una pr\u00e1ctica muy frecuente en los narradores hispanoamericanos hasta finales del siglo XX, me parece que ha quedado un poco en desuso. Al parecer, a pocos narradores j\u00f3venes les interesa la poes\u00eda. Eso, tal vez, nos habla tambi\u00e9n de una concepci\u00f3n distinta del trabajo de lenguaje que exige la prosa. Faulkner afirmaba lo siguiente: \u201cYo quer\u00eda ser poeta; descubr\u00ed muy pronto que no pod\u00eda ser un buen poeta, as\u00ed que prob\u00e9 con algo en lo que pudiera ser un poco mejor. Me veo como un poeta fracasado\u201d. Como extraordinaria prosista que eres, h\u00e1blanos, por favor, de tu relaci\u00f3n con la poes\u00eda y de tu percepci\u00f3n, en general, de la naturaleza del di\u00e1logo entre narradores y poetas.<\/span><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>Elisa Lerner:<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Creo que la trama, por excelencia en un libro, es el lenguaje. Incluso es una buena trama\u00a0verbal la que construye las p\u00e1ginas. \u00bfQu\u00e9 llama una, buena trama\u00a0verbal? La que est\u00e1 iluminada por la luz tan personal de la poes\u00eda. Algo que es como un canto verbal. Una p\u00e1gina a la que alegran m\u00e1s las im\u00e1genes, la met\u00e1fora, el ingenio en el lenguaje, que lo que puede haber de\u00a0relativo en la peripecia contada.\u00a0Aunque no siempre, por desgracia, podemos desvincularnos de la peripecia.\u00a0No estamos en la ignorancia que la historia, m\u00e1s que un bello bosque, es un\u00a0bosque sangrante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una novela puede parecernos casi prescindible si no la acompa\u00f1a la m\u00fasica verbal. Si tengo alguna apuesta, es por el juego de un ajedrez del lenguaje. Si hay suerte, partimos\u00a0de esas piezas incompletas, casi siempre, originadas en la nocturnidad de los sue\u00f1os y a las que ambicionamos darles alg\u00fan orden o destino a trav\u00e9s de la escritura. O que tambi\u00e9n procuramos establecer mediante esa otra densa nocturnidad, aunque sea pleno d\u00eda, que es la soledad. Incluso en muchas ocasiones la soledad es dadivosa con nosotros para que, en medio de lo prosaico y doloroso que tiene la vida, si somos en algo fieles con \u201cElla\u201d, con la soledad, el Hada de la\u00a0poes\u00eda, salude y aligere la p\u00e1gina de nuestra escritura. La soledad, en cuanto a entrega de p\u00e1ginas, es acaso la editorial m\u00e1s severa y, al un\u00edsono, la de m\u00e1s abundante generosidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por supuesto, hay escritores que dan felicidad al contar una historia donde, mayormente, el donaire de las palabras, lo imaginativo en las combinaciones, est\u00e1 bastante ausente.\u00a0Al contrario, desde el primer momento, una ha querido contar con la a\u00f1oranza de la poes\u00eda. Si es posible, ojal\u00e1 est\u00e9 establecido en la m\u00fasica silente, en la callada aria de \u00f3pera de una p\u00e1gina bien escrita.\u00a0Porque la poes\u00eda, sus matices de delicad\u00edsima esencia, a nuestro modo de ver, son la\u00a0filarm\u00f3nica de la p\u00e1gina del escritor que\u00a0queremos leer.\u00a0Son abrumadoramente bellas\u00a0las orquestas de esa filarm\u00f3nica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando comenzamos a escribir, quiz\u00e1 para nuestra fortuna,\u00a0no hab\u00eda tantas editoriales en auge dadas a publicar libros\u00a0que aseguraran un \u00e9xito de venta inmediato. Lo que nos permiti\u00f3 ser\u00a0bastante lib\u00e9rrimos en lo que le\u00edmos.\u00a0Eso, desde luego, fue\u00a0bueno para nosotros: la literatura nos har\u00eda felices pero no nos sacar\u00eda de la pobreza. No nos llevar\u00eda a prosperidad alguna. Fuimos j\u00f3venes estrictamente literarios. Acaso influidos por editoriales argentinas donde Jorge Luis Borges o Victoria Ocampo tuvieron mucho que decir. Hoy el Instagram, todos lo sabemos, da alternativas acaso m\u00e1s triunfales para la prosa, pero quiz\u00e1 m\u00e1s triviales. Sin embargo,\u00a0quer\u00e1moslo o no, es un espejo ineludible de nuestro tiempo. No solo repite, en\u00a0hombres y en mujeres, el mon\u00f3logo banal de la Madrastra de Blancanieves. Para sorpresa nuestra, encontramos de pronto exquisiteces como las que ofrece en una prosa de bellezas Marina Gasparini.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy por creer que, detr\u00e1s de la cuartilla de un buen prosador, alumbra \u201cel sol negro\u201d en la estrofa de un poema de Paul Celan.<\/span><\/p>\n<p><b>A.G.P.: <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Un breve, pero muy sustancioso ensayo de Eugenio Montejo sobre tu prosa, comienza as\u00ed: \u201cLa escritura de Elisa Lerner parece estar guiada por un ojo que, sin distraerse propiamente de ver, se muestra destinado sobre todo a o\u00edr\u201d. Esa penetrante aseveraci\u00f3n de ese gran poeta y ensayista venezolano, que fue tan cercano a ti, se complementa l\u00edneas m\u00e1s abajo con otra afirmaci\u00f3n: \u201cel h\u00e1bito de un esmero minucioso vigila cada una de sus p\u00e1ginas, sin dejar de echar mano oportunamente a la iron\u00eda, la met\u00e1fora impredecible, el gui\u00f1o de la ternura, as\u00ed como al humor y el ingenio m\u00e1s finos, todo ello, como ya he dicho, armonizado por el dominio de un ojo que ha aprendido atentamente a o\u00edr\u201d. Yo dir\u00eda que dicha armon\u00eda es una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s singulares de tu prosa, y dir\u00eda que ese ojo que la vigila es, sobre todo, un ojo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">imaginante <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y pensante, una especie de aguja que escucha sin dejar de ver y que escribe como quien teje un colorido tapiz de variados tonos, regidos por proliferantes e inusitados s\u00edmiles y met\u00e1foras, siempre dentro de las coordenadas de un calculado equilibrio. Me resulta curiosa la reflexi\u00f3n que haces de que concibes tu escritura como \u201cel juego de un ajedrez del lenguaje\u201d, pues no s\u00f3lo apunta en direcci\u00f3n de lo dicho, sino que adem\u00e1s remite tambi\u00e9n a la concepci\u00f3n que ten\u00eda Montejo de la poes\u00eda, como \u201cun melodioso ajedrez\u201d, con el a\u00f1adido de que es uno \u201cque jugamos con Dios en solitario\u201d. \u00bfQu\u00e9 piensas de esas apreciaciones sobre tu escritura? En tu caso, \u00bfen esa soledad, de la que nos has hablado, tiene asidero alg\u00fan Dios?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><b>E.L.:<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> \u00a1Qu\u00e9 preciosa pregunta! Preciosa de verdad, pero ardua tambi\u00e9n, sin duda, como las anteriores. Cuando un poeta es el que pregunta una quisiera pedirle a los astros\u00a0una poquita de su luz, en todo caso, a sus embajadores vicarios en la tierra, no otro que los poetas. Adem\u00e1s, preguntas de exagerada\u00a0generosidad hacia una modesta\u00a0prosadora. Con esto quiero, de paso, rendirle\u00a0un peque\u00f1ito homenaje a nuestro enorme poeta Eugenio Montejo.\u00a0Eugenio, como antes Ramos Sucre, fue un genio del verbo, de la\u00a0m\u00e1s bella poes\u00eda. Solo que nos entretiene demasiado el dolor ocasionado en nuestras tierras, tambi\u00e9n en otras, por los tiranos. Y no nos consolamos lo suficiente con la belleza.\u00a0Y la mayor belleza, para el coraz\u00f3n sensible, acaso est\u00e1 dem\u00e1s a\u00f1adir, que es\u00a0el\u00a0diamante del poema.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No\u00a0recordaba para ese momento\u00a0que respond\u00ed la anterior interrogante\u00a0y dije\u00a0lo \u201cde un juego de ajedrez con el lenguaje\u201d. Creo, para mi felicidad, que mucha de la poes\u00eda\u00a0de Montejo est\u00e1 dentro de m\u00ed y, con el paso del tiempo, una acaso\u00a0adquiere una manera enigm\u00e1tica y personal de recordar.\u00a0Recordemos que el agua de la memoria, la de los tiempos, es impaciente y no siempre es\u00a0la misma.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ajedrez tambi\u00e9n est\u00e1 en m\u00ed. Claro est\u00e1, no porque lo conozca ni mucho lo domine, qu\u00e9 m\u00e1s quisiera, sino porque de peque\u00f1a tengo un recuerdo de un par de jud\u00edos silenciosos cavilando ante una peque\u00f1a mesa de ese juego en combinaciones que tardaban un tiempo interminable, sin fin. \u00a0Aparentemente el ajedrez es un juego de sal\u00f3n. Sin embargo, llegu\u00e9 a convencerme que era\u00a0un combate civilizado cuyo objeto era solo pensar. Cada pieza movida en la peque\u00f1a mesa, el resultado de una lenta cavilaci\u00f3n, de una apuesta muy honda de la inteligencia. Creo que, de alg\u00fan modo, pasa lo mismo con la p\u00e1gina de la escritura,\u00a0una\u00a0cambia una palabra, un p\u00e1rrafo, incluso m\u00e1s de un folio,\u00a0casi siempre a\u00a0la manera tan reflexiva y silente de los jugadores de ajedrez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Solo que en el ajedrez de los escritores viene la soledad en su auxilio. \u00bfY qu\u00e9 es la soledad paciente del poeta y del escritor, sino una voz? Una voz que regala\u00a0un lenguaje,\u00a0personajes, im\u00e1genes, poemas. \u00a0Y esa voz que escuchamos arrobados, con nuestro lapicillo para escribir encendido como un peque\u00f1o fuego, \u00bfno es \u201cel juego\u00a0con Dios en solitario\u201d de la bell\u00edsima sentencia de Eugenio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">S\u00ed, yo creo a pies juntillas\u00a0que en el silencio de los poetas y de los grandes escritores est\u00e1 la dicci\u00f3n de Dios. Por eso en un poema de bellezas encuentro el fervor de\u00a0un rezo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, me asalta una duda tremenda: \u00bfPor\u00a0qu\u00e9 el silencio de Dios cuando hay tanto dolor en el mundo? Ese silencio del que se quejaba Elie Wiesel, cronista por excelencia del Holocausto, y una de sus v\u00edctimas. Muchos tuvieron presto el coraz\u00f3n para escuchar, pero Dios no dej\u00f3 o\u00edr su voz.\u00a0Sabemos que los tiranos y los d\u00e9spotas no malgastan un tiempo de soledad sino para escucharse a s\u00ed mismos. Es nuestro gran sufrimiento, la inconstancia para\u00a0o\u00edr la voz de\u00a0Dios m\u00e1s a menudo. \u00bfAcaso somos demasiado ambiciosos en medio de nuestro precario destino?\u00a0No\u00a0lo digo\u00a0por m\u00ed, porque lo tengo dicho; en medio de la vasta soledad he cre\u00eddo escuchar uno de sus murmullos. L\u00e1stima que siendo ya una \u201cOld Lady\u201d, tengo el o\u00eddo un poco maltrecho.\u00a0Sin embargo, mientras me llega una frase, enga\u00f1osamente, creo o\u00edr una cancioncilla. No en vano el gran poeta Eugenio Montejo escribi\u00f3 sobre \u201cun melodioso ajedrez\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritura, aunque no s\u00e9 tejer, para una tambi\u00e9n es como completar un tejido con endeble estambre que, de pronto, se enreda, se rompe su\u00a0d\u00e9bil hilado, vuelta a comenzar. Cuando me interrumpen inopinadamente el hilo queda hu\u00e9rfano, sin frase, se ha perdido a mitad de camino\u00a0como un gnomo que, a trav\u00e9s del sendero, se le han destrozado las babuchas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Elisa Lerner, escritora venezolana, por Martha Via\u00f1a Pulido.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En meses recientes he tenido la oportunidad de sostener un extenso y muy estimulante di\u00e1logo con la escritora Elisa Lerner (Valencia, Venezuela, 1932), por v\u00eda epistolar electr\u00f3nica. 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