{"id":3031,"date":"2019-05-20T02:23:09","date_gmt":"2019-05-20T08:23:09","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/05\/report-something-apocalypse-yeiber-roman\/"},"modified":"2024-04-24T06:07:53","modified_gmt":"2024-04-24T12:07:53","slug":"report-something-apocalypse-yeiber-roman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/05\/report-something-apocalypse-yeiber-roman\/","title":{"rendered":"&#8220;Informe de algo parecido a un apocalipsis&#8221; de Y\u00e9iber Rom\u00e1n"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p8 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>Porque en tiempos de desorden,<br \/>\nde confusi\u00f3n organizada,<br \/>\nde humanidad deshumanizada,<br \/>\nnada debe parecer natural.<\/i><br \/>\nBertolt Brecht.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>A m\u00ed me encanta escribir a mano. Uno siente lo que escribe.<\/i><br \/>\nMi amiga Kelly en una conversaci\u00f3n por<br \/>\nWhatsApp antes de un apag\u00f3n.<\/p>\n<p>Por favor, no vayas a sentir l\u00e1stima por nosotros. S\u00f3lo lee.<\/p>\n<p>Casi todo esto lo escrib\u00ed a mano iluminado por una vela o una linterna de tel\u00e9fono. A modo de diario, escrib\u00ed para ocuparme en algo; luego correg\u00ed entre fuertes bajones de luz. Coloqu\u00e9 una parte &#8220;bonita&#8221; para, como en las pel\u00edculas, llenarte de empat\u00eda y despu\u00e9s veas las vicisitudes del protagonista. All\u00ed no me extender\u00e9 mucho; unas pocas l\u00edneas nada m\u00e1s. Llegar\u00e1s r\u00e1pido a los momentos en que la penumbra hizo lo que le dio la gana con nosotros y los leer\u00e1s con la comodidad que no tuvimos esos d\u00edas.<\/p>\n<p>Bueno, empiezo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Jueves, 07 de marzo de 2019. La ansiedad ante una evaluaci\u00f3n me impidi\u00f3 dormir bien estos d\u00edas, pero ayer sal\u00ed de eso. Fui a la universidad s\u00f3lo a divertirme, pues hoy no tuve clases.<\/p>\n<p>Manej\u00e9 bicicleta con algunos amigos. La ruta recorrida concluy\u00f3 con una bajada bastante empinada; me recibi\u00f3 con una ca\u00edda no tan estrepitosa. Las rodillas fungieron como parachoques. Toc\u00f3 levantarse y re\u00edr, como lo hizo quien vio de lejos mi torpeza. Quise repetir la aventura. Otra vez fall\u00e9 al final, pero no ca\u00ed \u2014m\u00e1s tarde s\u00ed ocurri\u00f3 porque, bueno, todav\u00eda no soy muy ducho en esto. Incluso con las piernas golpeadas disfrut\u00e9 esa experiencia que la adolescencia no pudo brindarme.<\/p>\n<p>A las 5:00 pm fui a casa de una amiga a devolverle un libro que me prest\u00f3. Dijo que no era necesario ir hasta all\u00e1, pero prevaleci\u00f3 mi af\u00e1n por ser responsable en todo. Llegu\u00e9 y un apag\u00f3n dej\u00f3 sin electricidad al edificio. Una se\u00f1ora nos abri\u00f3 el port\u00f3n, pues la llave es electr\u00f3nica y el sistema de acceso no serv\u00eda. Nos despedimos.<\/p>\n<p>Al llegar a la estaci\u00f3n del Metro, supe que all\u00ed tampoco hab\u00eda luz.<\/p>\n<p>(Aqu\u00ed es cuando la parte &#8220;bonita&#8221;, con raspones en la piel incluidos, concluye).<\/p>\n<p>Pens\u00e9 en que ser\u00eda un apag\u00f3n general. Despu\u00e9s, quiz\u00e1s por optimismo, me dije que la falla era s\u00f3lo en la l\u00ednea 3 del Metro. &#8220;Camino a Plaza Venezuela y listo. Seguro esa l\u00ednea s\u00ed funciona&#8221;. Camin\u00e9 con mucha gente alrededor; a todos nos toc\u00f3 ir a pie. En un trayecto que me pareci\u00f3 muy largo not\u00e9 que ning\u00fan sem\u00e1foro funcionaba. En Plaza Venezuela vi que la estaci\u00f3n tambi\u00e9n estaba cerrada. Toc\u00f3 seguir andando.<\/p>\n<p>Chaca\u00edto. Recib\u00ed un mensaje de mi hermano. &#8220;\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 el Metro? Hay apag\u00f3n en toda Venezuela&#8221;. No hab\u00eda Metro. Yo tendr\u00eda que caminar hasta Petare, donde vivo. Ya no s\u00e9 cu\u00e1ntas veces todo el pa\u00eds ha quedado sin luz y Caracas ha vivido este desastre. Siempre estamos desprevenidos.<\/p>\n<p>Las l\u00edneas telef\u00f3nicas murieron minutos despu\u00e9s.<\/p>\n<p>La California, 7:00 pm. Dos horas de caminata obligada. Antes yo hab\u00eda recorrido una Caracas de noche, pero no en tinieblas. Poco a poco, gritos en los edificios; el sonido de las cornetas parecidas a las vuvuzelas; golpes a las cacerolas. En la oscuridad, el ruido es la \u00fanica forma de protesta.<\/p>\n<p>En la calle s\u00f3lo alumbraban luces de carros y alguna linterna de celular. Fue mucha la gente en las aceras caminando hasta sus hogares. Much\u00edsima. Entre la multitud, alguno grit\u00f3 el apellido de quien gobierna esperando como respuesta un mont\u00f3n de insultos. Un desahogo colectivo que se ha puesto de moda. Nadie respondi\u00f3. Todo el mundo estaba muy cansado para el juego.<\/p>\n<p>Gracias a las luces de los carros vi el anuncio en la avenida: \u201cHOSPITAL P\u00c9REZ DE LE\u00d3N A 700 METROS\u201d. La distancia que faltaba para llegar a Petare. &#8220;Y todav\u00eda faltan 700 metros&#8221;, pens\u00e9. Sent\u00ed que mis piernas ped\u00edan descanso. El hospital no ten\u00eda electricidad, por cierto.<\/p>\n<p>Por fin en Petare, saqu\u00e9 algunos billetes para el pasaje; la cantidad exacta que el chofer cobr\u00f3 para llevarnos a casa. La desesperaci\u00f3n nos hizo empujarnos para subir al autob\u00fas. Despu\u00e9s de 2 horas y 17 minutos caminando (m\u00e1s de 13 Km, seg\u00fan Google), con un hormigueo en las piernas, pude sentarme al fin.<\/p>\n<p>En el callej\u00f3n de mi hogar no se ve\u00eda nada.<\/p>\n<p>Trat\u00e9 de no quejarme mucho; uno sabe que hubo gente que la pas\u00f3 peor. Poco despu\u00e9s mi hermana cruz\u00f3 la puerta de la casa. Habl\u00f3 de un tiroteo en Los Cortijos. Ella, junto con sus compa\u00f1eros de clases, tuvieron que correr sin ver nada a su alrededor.<\/p>\n<p>Gracias a un<i> router<\/i> port\u00e1til tenemos <i>megas <\/i>de internet. Tratamos de leer noticias. Desde el r\u00e9gimen dijeron: &#8220;fue un sabotaje de los Estados Unidos&#8221;. Insult\u00e9 al r\u00e9gimen en un tuit, aunque peores ofensas hicieron quedar a la m\u00eda como una nimiedad.<\/p>\n<p>Una amiga argentina por correspondencia me escribi\u00f3 para mandarme un abrazo. Lo recib\u00ed y me aferr\u00e9 a \u00e9l.<\/p>\n<p>Desde el balc\u00f3n vimos una Caracas opaca, como todo el pa\u00eds. Alguna luz de alg\u00fan edificio con planta el\u00e9ctrica y ya.<\/p>\n<p>El cielo, como un peque\u00f1o regalo ante el acabose, estaba estrellado, pero todos anduvimos ocupados en indignarnos. En lo que menos reparamos es en el cielo. Nunca lo hacemos. Hoy no fue la excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra cosa: ya son 13 d\u00edas sin servicio de agua en la casa. Se nos agota la poca que nos queda.<\/p>\n<p>Con el mapa en penumbras, sobrevivimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Viernes. A las 12:48 am lleg\u00f3 la luz. Diez minutos despu\u00e9s, se fue.<\/p>\n<p>Prefer\u00ed dormir casi todo el d\u00eda. Tengo el cuerpo adolorido por lo de ayer. Levantarme de la cama implic\u00f3 un gran esfuerzo.<\/p>\n<p>Un viejo radio de pilas nos mantuvo informados. En una emisora al azar supimos que Caracas empezaba a recuperar la electricidad. En algunos programas dieron consejos para preservar lo poco que tenemos en la nevera. Reunidos en torno al radiecito esper\u00e1bamos que otra vez hubiera luz en casa. Lleg\u00f3 a las 3:00 pm. Cargamos bater\u00edas de celulares y sintonizamos la \u00fanica estaci\u00f3n de radio que podr\u00eda informar de verdad lo que estaba ocurriendo. Una hora despu\u00e9s, no ten\u00edamos electricidad. De nuevo buscamos el radio de pilas. A las 6:00 pm tuvimos luz por pocos minutos.<\/p>\n<p>En resumen: sin agua, ni luz, ni comunicaci\u00f3n \u2014los celulares siguen sin se\u00f1al\u2014, escuchando la radio y cenando a la luz de las velas (qu\u00e9 poco romanticismo tiene esa frase hoy). Retrocedimos m\u00e1s de un siglo. Tal vez as\u00ed se debe sentir una posguerra, por horrible que suene.<\/p>\n<p>Le\u00edmos algunas noticias gracias al <i>router<\/i>. Reportan que el apag\u00f3n es hist\u00f3rico (sin duda), adem\u00e1s de la mayor ca\u00edda de internet de Latinoam\u00e9rica. Nos enteramos de la tragedia: varios muertos en los hospitales tras el apag\u00f3n. All\u00ed no poseen planta el\u00e9ctrica. Desconocemos la cantidad de fallecidos. Ha sido un genocidio sutil. Mandan callar a los m\u00e9dicos, quienes lloran de la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Siempre he dicho que los m\u00e9dicos deben tener una gran fortaleza mental: es mucha la crudeza que ven, pero hasta sus l\u00e1grimas cayeron. As\u00ed ser\u00eda lo que les toc\u00f3 vivir.<\/p>\n<p>A los beb\u00e9s en maternidades les dan respiraci\u00f3n con bomba manual.<\/p>\n<p>Vimos buena parte de la ciudad iluminada y algunas zonas como &#8220;huecos&#8221;, as\u00ed como estuvimos hoy en casa. Comentamos que seguro hay lugares en los que la luz no lleg\u00f3 ni un instante y deben estar incomunicados.<\/p>\n<p>Escrib\u00ed a algunos amigos para saber c\u00f3mo estaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>S\u00e1bado. Logramos hablar por tel\u00e9fono con mi abuela. Dijo que all\u00e1 la luz iba y ven\u00eda; que el suministro de agua se cort\u00f3.<\/p>\n<p>De resto, imper\u00f3 la incomunicaci\u00f3n. Algunas emisoras de radio transmitieron s\u00f3lo m\u00fasica; otras, una marcha a favor del oficialismo. No supimos noticias de nada.<\/p>\n<p>Sal\u00ed a buscar pan. Las panader\u00edas no ten\u00edan punto de venta; s\u00f3lo aceptaban dinero en efectivo, algo bastante escaso. El dinero electr\u00f3nico no sirve en estos momentos. Los locales, repletos de productos, pero no de clientes. No pude ir lejos porque el Metro segu\u00eda sin abrir.<\/p>\n<p>En la \u00fanica farmacia en la que el punto s\u00ed funcionaba tom\u00e9 los dos \u00faltimos paquetes de s\u00e1ndwich del estante. Fui a pagar y se fue la luz. No hab\u00eda ventanas. Oscuridad de nuevo. Pensar\u00e1s que aqu\u00ed viene otra mala noticia, pero no: tras pocos segundos la electricidad decidi\u00f3 volver y quiso que yo pagara. Peque\u00f1os momentos de suerte que uno tiene, creo.<\/p>\n<p>Aprovech\u00e9 la luz natural para leer. Primero, algunos poemas de Julio Miranda; luego continu\u00e9 la lectura de <i>Cosas que los nietos deber\u00edan saber<\/i>, del vocalista de <i>Eels<\/i>, Mark Oliver Everett. Este \u00faltimo me lo prest\u00f3 una librera al saber que yo no ten\u00eda dinero para comprarlo (por incre\u00edble que parezca). La solidaridad de ella me ha mantenido con calma.<\/p>\n<p>En la tarde escuchamos una comparsa cerca de casa. Celebraban la Octavita de Carnaval. \u00bfQue c\u00f3mo es posible eso en medio de esta calamidad? Simple: es una fiesta organizada por los oficialistas porque, en sus cabezas, nunca ocurre nada malo. Como dijo su otro comandante (ahora muerto) en la tragedia de Amuay: \u00abla funci\u00f3n debe continuar\u00bb.<\/p>\n<p>Un muchacho que funge como mandadero aqu\u00ed en el barrio trajo un bid\u00f3n con agua a la casa. Con eso pudimos cocinar un poco y calmar el hambre comiendo lo mismo de hace d\u00edas.<\/p>\n<p>De noche, otra vez el cielo estrellado y la ciudad apagada, como el jueves. Otra vez la incertidumbre. Otra vez tener que irse a dormir sin tener idea de qu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo, rogar que llegue la luz y, con ella, noticias que iluminen.<\/p>\n<p>Algo extra\u00f1o: en estas tinieblas suena una canci\u00f3n a lo lejos; suena con fuerza. Debi\u00f3 atormentar a los que viven cerca. &#8220;Tal vez sea un carro&#8221;, comentamos mi hermano y yo, que habl\u00e1bamos en el balc\u00f3n mientras todo estaba oscuro. Es curioso que en la penumbra el ruido y los gritos pueden significar protesta, esperanza, pero la m\u00fasica, a veces, pueda ser una molestia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Domingo. Fuimos en familia a una capilla cercana a escuchar una misa. Como no hubo micr\u00f3fono ni cornetas, el sacerdote debi\u00f3 gritar. Habl\u00f3 de &#8220;esos cuarenta d\u00edas de Jes\u00fas en el desierto, donde no hay luz, no hay agua, ni comida, ni se\u00f1al de tel\u00e9fonos, ni internet, ni nada de nada&#8221;, dijo. &#8220;M\u00e1s o menos como estamos en este momento&#8221;, remat\u00f3. Era de esperarse una analog\u00eda as\u00ed. Culmin\u00f3 su pr\u00e9dica con esto: un hombre (ebrio) se acerc\u00f3 a \u00e9l horas antes a decirle algo como &#8220;\u00a1Padre! Mire todo esto. Estamos en tinieblas&#8221;. El sacerdote le replic\u00f3 que m\u00e1s bien est\u00e1bamos en la luz; que en estas \u00e9pocas tan oscuras para el pa\u00eds (valga la iron\u00eda por hoy) m\u00e1s gente estaba asistiendo a misa. Confirmo eso de que la gente se acuerda de Dios s\u00f3lo en las dificultades.<\/p>\n<p>Hay electricidad en un cable de la calle cerca de la casa. De all\u00ed mi pap\u00e1 y mi hermano conectan una extensi\u00f3n. Aprovechamos para recargar bater\u00edas de todo. El internet del <i>router<\/i> est\u00e1 muy intermitente, pero nos sirve para ver que el r\u00e9gimen insiste en que &#8220;hackearon&#8221; el sistema de la represa del Guri. Unos expertos refutan eso; dan las razones por las que ese &#8220;ataque cibern\u00e9tico&#8221; es imposible de darse.<\/p>\n<p>Hubo varios conatos de saqueo en farmacias \u2014quiz\u00e1s en algunos supermercados tambi\u00e9n. Protestaron en varias zonas del pa\u00eds y reprimieron a los manifestantes; es decir, lo de siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Es lunes. Sin luz y sin agua. &#8220;Reciclamos&#8221; agua despu\u00e9s de fregar los platos para la poceta. Usamos muy poca agua para ba\u00f1arnos.<\/p>\n<p>Luchamos por no acostumbrarnos.<\/p>\n<p>Hoy no tengo ganas de escribir para no proyectar la imagen de &#8220;pobre de m\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Martes. Luego de m\u00e1s de 100 horas del apag\u00f3n, lleg\u00f3 la luz a casa. Ya no escribo a mano.<\/p>\n<p>Las noticias son atroces: decapitaron un jaguar y la cabeza apareci\u00f3 en un basurero; hay un video de una mujer cargando a su hijita muerta; una se\u00f1ora logr\u00f3 conectarse a internet 72 horas despu\u00e9s del corte de energ\u00eda y escribi\u00f3: &#8220;acabo de enterarme de que mi t\u00eda entr\u00f3 en terapia intensiva y todav\u00eda no hay luz en el hospital&#8221;; hubo saqueos en cientos de negocios \u2014sobre todo en Zulia, que ya de por s\u00ed viven en condiciones inhumanas\u2014; saquearon un banco en M\u00e9rida y lanzaron los billetes (de vieja denominaci\u00f3n) a las calles; los ciudadanos llenan botellones con agua del Guaire \u2014s\u00ed, el r\u00edo de excremento que recorre Caracas\u2014; una se\u00f1ora afirma que con esa agua cocinar\u00e1 para sus hijos; m\u00e1s muertos en los hospitales; detuvieron a un reconocido periodista y la gente pide con vehemencia su liberaci\u00f3n; los botellones de agua potable los cobran en d\u00f3lares, as\u00ed como por cargar bater\u00edas por unos minutos.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen define esta emergencia como \u201cd\u00edas de asueto\u201d.<\/p>\n<p>Algo m\u00e1s: hoy supe que un familiar entr\u00f3 el jueves al ferrocarril de Valles del Tuy. Luego, apag\u00f3n. Los pasajeros llamaron a unos rescatistas. No supe si vinieron. A la 1:00 am rompieron los vidrios del ferrocarril para poder salir. Hace tanto fr\u00edo en la calle que prefieren resguardarse en la estaci\u00f3n. Retornaron a sus casas a las 4:00 am. \u00bfVes? A esto me refer\u00eda cuando no quise quejarme por haber caminado dos horas hasta Petare luego de caerme de una bicicleta. Si uno est\u00e1 mal, voltea al lado y ve a alguien que est\u00e1 peor. Es ley.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Mi\u00e9rcoles. Se cumplen 19 d\u00edas sin agua en la casa.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s noticias y son graves, lo s\u00e9, pero me desanima seguir escribiendo sobre esta hecatombe. Total, cuando leas esto habr\u00e1n pasado diez mil cosas m\u00e1s, y ya esta cr\u00f3nica no interesar\u00e1 a nadie. Por lo visto esta desgracia a la que nos forzaron nunca ha interesado a nadie.<\/p>\n<h6><\/h6>\n<h6>Residencias Junin, Caracas, Venezuela. Foto:\u00a0Jonathan Mendez, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><i>In times of disorder,<br \/>of organized confusion,<br \/>of dehumanized humanity,<br \/>nothing should seem natural.<\/i><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3028,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4454,3],"genre":[2015],"pretext":[],"section":[2409,2348],"translator":[2458],"lal_author":[3673],"class_list":["post-3031","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-10","tag-venezuela","genre-chronicle-es","section-chronicle-es-2","section-chronicles-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-yeiber-roman-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3031"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3031\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32674,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3031\/revisions\/32674"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3028"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3031"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3031"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3031"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3031"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3031"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}