{"id":3027,"date":"2019-05-20T00:20:51","date_gmt":"2019-05-20T06:20:51","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/05\/hebe-uhart-her-simple-incredible-time-ecuador-edwin-madrid\/"},"modified":"2023-06-06T07:38:02","modified_gmt":"2023-06-06T13:38:02","slug":"hebe-uhart-her-simple-incredible-time-ecuador-edwin-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/05\/hebe-uhart-her-simple-incredible-time-ecuador-edwin-madrid\/","title":{"rendered":"&#8220;Hebe Uhart: su incre\u00edble y sencilla historia en Ecuador&#8221; de Edwin Madrid"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<p>Era la primera vez que visitaba Ecuador. Me llam\u00f3, pero luego me escribi\u00f3: \u201cSoy la escritora argentina, Hebe Uhart, lo escucho muy mal por tel\u00e9fono. Yo llegar\u00e9 a Quito el d\u00eda lunes 10 de marzo al mediod\u00eda y me alojar\u00e9 en hotel que se llama &#8220;Mansi\u00f3n Real&#8221; . Voy para conocer y si lo deseo puedo hacer una nota para el suplemento cultural del diario &#8220;El Pa\u00eds&#8221; de Montevideo. Para ellos hice muchas notas de viaje. Si deseas que te lleve alg\u00fan libro o\u00a0cd\u00a0de ac\u00e1, decime y\u00a0lo llevo\u201d. Entonces le propuse una charla en la FLACSO para el mi\u00e9rcoles 12 de marzo y ella respondi\u00f3: el mi\u00e9rcoles tengo un plan que es algo as\u00ed como <i>city tour<\/i>, pero debe ser a la ma\u00f1ana y si no, lo arreglo, . Yo puedo llevar algunos de mis libros, son cuentos, y a m\u00ed me sale bien la charla informal, con preguntas de la gente. El conocimiento de gente de la cultura tiene que ver con mi curiosidad, no es necesario que te preocup\u00e9s en trabajar en la organizaci\u00f3n de una charla muy masiva, me manejo mejor y creo que es m\u00e1s \u00fatil si son pocas personas o no demasiadas. As\u00ed que le dije que ser\u00eda precisamente como suger\u00eda y que hablar\u00edamos sobre \u201cLa cocina de su escritura\u201d y me escribi\u00f3: A m\u00ed me han pedido, justamente para un diario que va a salir en Buenos Aires, que responda a la pregunta &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 escribo?&#8221;, la he contestado en broma y eso, breve, ser\u00eda una especie de presentaci\u00f3n m\u00eda para esa charla. Bueno, gracias por tu deferencia.<\/p>\n<p>Entonces lleg\u00f3 a Quito el 10 de marzo del 2008, me puso en contacto mi amiga, la poeta Cecilia Romano, como vino con un paquete de hotel, no hubo necesidad de irla a recibir en el aeropuerto. Nos vimos en la \u201cMansi\u00f3n Real\u201d que, en verdad, es un peque\u00f1o palacete estilo \u00e1rabe, ubicado en plena Mariscal. Me trajo libros suyos y m\u00fasica de la actriz y cantante Soledad Villamil, tangos con el gran Edmundo Rivero y me descubri\u00f3 a Ada Falcon, aquella de <i>Yo no s\u00e9 lo que tienen tus ojos<\/i>. Sus libros: <i>Camilo asciende y otros relatos<\/i>, <i>Guiando la hiedra<\/i>, y una novelita, \u00e9xito en su pa\u00eds: <i>La asesina de Lady Di<\/i>, de Alejandro L\u00f3pez. Nos vimos en la salita de la entrada del hotel. Una mujer esbelta, a pesar de la edad, de pelo corto y ojos chiquitos, caf\u00e9s y vivarachos, y de un humor acerado que ella misma se re\u00eda como si no se creyera. Ya ves la majestuosidad de mi Mansi\u00f3n Real, \u2014dijo y nos sentamos en el sof\u00e1 frente al recibidor.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLlueve mucho aqu\u00ed? \u2014Pregunt\u00f3 mirando la llovizna en la tarde quite\u00f1a. Y cont\u00f3 que ya le engancharon, desde el hotel, con un tour para ir a Otavalo, pero que ella deb\u00eda ir a Cuenca. Ten\u00eda mucha curiosidad por lo ind\u00edgena.<\/p>\n<p>Cuando se regres\u00f3 a la Argentina me dej\u00f3, con una postal de Cuenca, el libro: <i>Una excursi\u00f3n a los indios ranqueles<\/i> de Lucio V. Mansilla, dici\u00e9ndome: \u00bfA vos te gusta este tipo de lectura? Una narraci\u00f3n hist\u00f3rica a modo de cartas que el amigo del autor, director de \u201cLa Tribuna\u201d de Buenos Aires, publica casi diariamente, a partir del 12 de mayo de 1870 hasta el 7 de setiembre del mismo a\u00f1o. Despu\u00e9s me enter\u00e9 que este libro le hab\u00eda fascinado de peque\u00f1a porque le descubri\u00f3 otro pa\u00eds, una Argentina desconocida. De all\u00ed, el inter\u00e9s por Otavalo y lo ind\u00edgena del Ecuador \u2014supuse\u2014.<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles la charla fue a las 18:00 con mis alumnos y algunos invitados e invitadas, cont\u00f3 que tambi\u00e9n dictaba talleres en su casa y que eran una exigencia con ella misma, porque se trata de ense\u00f1ar a escribir solo si vos tambi\u00e9n escrib\u00eds \u2014dijo. Lo que tambi\u00e9n fue una m\u00e1xima para Miguel Donoso Pareja, quien sosten\u00eda que el taller debe ser dirigido por un escritor activo.<\/p>\n<p>Habl\u00f3 del humor en la literatura y en sus cuentos, mencion\u00f3 que no le gustan los personajes intelectuales, sino la gente sencilla que tiene otra manera de mirar las cosas y de c\u00f3mo referirse a ellas. Creo que el mirar para Hebe Uhart, fue su manera m\u00e1s autentica de escribir, como si su mirada detenida y reflexiva sobre sus personajes fuera llevada a las palabras para conformar sus historias, es lo que me cautiv\u00f3 de sus cuentos, aparentemente simples pero con algo de extra\u00f1amiento o amenaza, a la manera de Carver, pero la suya con una cultura latinoamericana que los hace tan nuestros como si fueran personajes del norteamericano pero con una mirada argentina. Es lo que me parecieron, en el tiempo en el que los le\u00ed, aunque ahora se puede decir: que Carver es Carver y que Uhart es Uhart, tan potente e individual que los \u00faltimos a\u00f1os; tal vez desde cuando vino al Ecuador, fue mereciendo mayor atenci\u00f3n y sus libros han pasado a ser de una minor\u00eda cada vez m\u00e1s mayoritaria.<\/p>\n<p>Ese mi\u00e9rcoles despu\u00e9s de la charla, la invitamos a cenar y fue una celebraci\u00f3n escucharla, curiosa como una ni\u00f1a que quiere trepar al \u00e1rbol para saber que contiene el nido, y de un o\u00eddo tan aguzado que pronunciaba los quite\u00f1ismos con una mezcla de sorpresa e indagaci\u00f3n, y se re\u00eda diciendo diminutivos: <i>Hay una lluviecita que no para<\/i> o <i>Llevar\u00e1 un pochito para el fr\u00edo<\/i>. Sus ojos brillaban preguntando y hablando de que quer\u00eda ir por tierra hasta Cuenca. Esa noche, nos maravillamos de tenerla. Fue una comida entretenida y, como dijo mi esposa, aleccionante porque aprendimos de esa humildad y esa lucidez del rayo para jugar con las palabras y sacarles el brillo de su lado oculto. Por ejemplo, me pregunt\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 a una persona cuando se la llama, responde: mande? Y ella misma reflexionaba que esa respuesta era de sumisi\u00f3n, tal vez por esa carga colonial que todav\u00eda existe. La verdad, es que nunca hab\u00eda reparado en esa respuesta quite\u00f1a. Sin embargo, le cont\u00e9 que cuando me llamaba mi madre y yo contestaba \u00bfQu\u00e9 quieres? O simplemente \u00bfQu\u00e9? Me reprend\u00eda dici\u00e9ndome que esa no era la manera de responder, sino que deb\u00eda decir: Mande mam\u00e1, porque ella no era una amiga m\u00eda. Hebe, rio y dijo que uno debe guardar obediencia a la madre, desde luego, pero ac\u00e1 yo no soy nadie, y le digo al muchacho del hotel: \u00bfFabi\u00e1n me pod\u00e9s decir por d\u00f3nde voy al centro? Y \u00e9l responde: \u00a1Mande! Ese detenimiento en las frases, en las palabras, en los dichos populares, en los giros que tiene el habla latinoamericana, en nuestro caso, cruces de kichwa y castellano, le interesaban sobremanera. Esa noche quer\u00eda conocer m\u00e1s cosas y hablar de m\u00e1s lugares. Y con intensi\u00f3n de aplacar su sed termin\u00e9 recomend\u00e1ndole: <i>Ecuador: se\u00f1as particulares<\/i> de Jorge Enrique Adoum, <i>Ecuador, identidad o esquizofrenia<\/i> de Miguel Donoso Pareja y <i>Mestizos<\/i> de Manuel Espinosa Apolo. Quer\u00eda conocer todo, aunque tambi\u00e9n dijo que no ten\u00eda m\u00e1s tiempo que para estar en Quito y viajar a Cuenca porque iba a escribir del viaje, y que pensaba que deb\u00eda volver, en otro tiempo para ir a Otavalo.<\/p>\n<p>Efectivamente, luego de esta primera visita a Ecuador, escribi\u00f3 una cr\u00f3nica y me la envi\u00f3 diciendo: <i>Mando la nota de Quito con miedo de que no est\u00e9 bien, pero bueno<\/i>.<\/p>\n<p>Esa cr\u00f3nica que todav\u00eda est\u00e1 en mi correo tiene siete componentes: Ecuador, Quito, La plaza de San Francisco y otras yerbas, Camino a Cuenca, Cuenca, Artesan\u00edas, pintura y escultura, Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>All\u00ed dice cosas como: <i>Hay una franja serrana com\u00fan que va desde Ecuador al norte de la Argentina: el lenguaje lo demuestra: Palabras como cucuyo, pachamama, chacra, choclo, tambo, chasqui, huaca, guagua, tatai son de uso com\u00fan en toda la regi\u00f3n. As\u00ed como costumbres y vestimentas: El velorio del angelito, por ejemplo, y las vestimentas de las indias y cholas: Con variaciones regionales, sombrero, poncho y polleras de colores.<\/i><\/p>\n<p>En el centro hist\u00f3rico de Quito, como su llegada coincidi\u00f3 con la Semana Santa se meti\u00f3 a curiosear en casi todas las iglesias: <i>en sus iglesias se guardan verdaderas obras de arte (muchas de ellas lo son en s\u00ed mismas) y la mayor\u00eda tiene cuadros de la escuela colonial quite\u00f1a, de los siglos 17 y 18. Desde cualquier esquina se ven las monta\u00f1as cubiertas por casitas de techo rojo, como si se posaran mansamente sobre las mismas.<\/i> Y luego describe algunas de las iglesias y comenta sobre la gente, letreros y cosas, con esa mirada acostumbrada a escribir sutilezas de las minucias que al ojo com\u00fan pasan desapercibidas.<\/p>\n<p>Cuando se refiere a la plaza de San Francisco, es incre\u00edble c\u00f3mo se detiene en un di\u00e1logo imposible que lo capta en cada detalle y en un solo p\u00e1rrafo:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>En un rinc\u00f3n soleado debaten un librepensador, un tao\u00edsta y un cat\u00f3lico, rodeados por un mont\u00f3n de gente humilde. El librepensador dice que la mayor\u00eda de nuestras necesidades son falsas y que su hija le pidi\u00f3 una laptop. El tao\u00edsta est\u00e1 de acuerdo con el librepensador en lo global, pero siente que su discurso o su lugar fue usurpado y se pone a repartir volantes para hacer algo. Tercia el cat\u00f3lico: \u201cHay que buscar el reino de Dios y su justicia\u201d. Enseguida se calla. El librepensador y el del tao coinciden en que estamos sentados en un suelo pleno de riquezas pero que no las vemos; la gente escucha, un poco esc\u00e9ptica, y un se\u00f1or del p\u00fablico toma la palabra aludiendo a las necesidades materiales y un joven sonriente que fue a divertirse dice con todas las letras y frente al mencionado, que el del tao est\u00e1 loco. <\/i>Esta manera de abordar la cr\u00f3nica desde la periferia y apoyada en la sociolog\u00eda y la historia, la convierte en literaria. Hebe como que hab\u00eda dejado de escribir cuentos para ponerse a escribir cr\u00f3nicas de viajes que son sus libros de la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado la visitamos en Francisco Acu\u00f1a de Figueroa 296, 9\u00b0 A, a la vuelta del Hospital Italiano, en Almagro, Buenos Aires. Estaba agripada y c\u00f3mo no, nos dijo \u2014mi casa es un contagiadero por los alumnos, el lunes de cinco, dos vinieron engripados, y bueno, ya pasar\u00e1. All\u00ed mi esposa y yo volvimos a disfrutar de su charla. Cont\u00f3 que cuando su editora le pregunt\u00f3 sobre el libro que escribir\u00eda, ella le dijo que uno de animales. \u00bfS\u00ed o no? Todos tienen bichos, y se han dado cuenta que los bichos son como sus due\u00f1os \u00bfS\u00ed o no? El otro d\u00eda en el colectivo a la se\u00f1ora que iba a mi lado le digo: \u00bfSe\u00f1ora usted cu\u00e1ntos bichos tiene? Y ella me dice unito. Te fij\u00e1s dijo unito, como si fuera parte de su familia. El otro d\u00eda que estaba por la provincia, me hosped\u00e9 en un albergue que ten\u00eda un mono, el mono era parte de la familia y se sentaba a la mesa con ellos. Yo me qued\u00e9 impresionada, mirando c\u00f3mo antes de cenar dijeron unas oraciones y el due\u00f1o de casa se persign\u00f3, y el mono tambi\u00e9n hizo lo mismo. Hebe remedaba el santiguarse del mono haci\u00e9ndonos re\u00edr sin tregua. C\u00f3mo no voy a escribir sobre animales \u2014dec\u00eda si se parecen a sus due\u00f1os \u00bfS\u00ed o no? Fue la \u00faltima vez que la vimos, ese s\u00e1bado 17 de junio del a\u00f1o pasado. Su libro: <i>Animales<\/i>, apareci\u00f3 en enero de este a\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero en el 2012, aprovechando que se public\u00f3 uno de mis libros en Buenos Aires, fui invitado por Hebe a participar en uno de sus talleres de escritura. Solo conociendo su balc\u00f3n supe que el notable cuento: \u201cGuiando la hiedra\u201d, provino de all\u00ed: <i>Aqu\u00ed estoy acomodando las plantas, para que no se estorben unas a otras, ni tengan partes muertas, ni hormigas. Me produce placer observar c\u00f3mo crecen con tan poco;\u00a0son sensatas y se acomodan a sus recipientes; si \u00e9stos son chicos, se achican, si tienen espacio, crecen m\u00e1s. Son diferentes de las\u00a0personas: algunas personas, con una base mezquina, adquieren unas frondosidades que\u00a0impiden percibir su real tama\u00f1o; otras, de gran coraz\u00f3n y capacidad, quedan aplastadas y confundidas por el peso de la vida. <\/i>Esta met\u00e1fora de la gente a trav\u00e9s de la observaci\u00f3n y contacto con el cuidado de las plantas, de verse como a una bruja a s\u00ed misma a trav\u00e9s de ellas, una bruja que como todas tiene sus d\u00edas de obstinaciones y controles, no solo para hacer maldades, sino otras cosas m\u00e1s cotidianas como acordarse de los amigos muertos o limpiar la hiedra de todas sus hojas secas, y entonces decirse: arre, hermosa vida. Es simplemente una met\u00e1fora deslumbrante.<\/p>\n<p>En esa ocasi\u00f3n compart\u00ed con sus alumnos, no sin percatarme de la devoci\u00f3n que los y las alumnas sent\u00edan por su maestra. Hebe Uhart, la maestra de la escritura que con detalle nos descubre otras dimensiones en las cosas m\u00ednimas o sencillas que tienen la vida y el mundo. Una personalidad que con cada gesto o acci\u00f3n daba ense\u00f1anzas de humildad, autenticidad, honestidad y desapego a las caricias de la fama. Solo ella para responder, cuando le expres\u00e9 mi emoci\u00f3n por el reconocimiento que le dieron en Chile, con el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas 2017<i>:<\/i><i> Muchas gracias por el mail, ahora todo se sabe a\u00fan lejos, Hebe.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>It was the first time that she had visited Ecuador. She called me but wrote again later: \u201cI\u2019m the Argentine writer, Hebe Uhart, I can\u2019t hear you very well over the phone. I\u2019ll arrive in Quito on Monday, March 10<sup>th<\/sup> at noon and I\u2019ll stay at a hotel called \u2018Mansi\u00f3n Real\u2019 (capitalized because it is an impressive name). I\u2019m going to get to know the area and if I want to, I can write something for the culture section of El Pais in Montevideo. I\u2019ve written several travel notes for them. If you want me to bring you a book or CD from here, tell me and I\u2019ll bring one along.\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3024,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[30,4454],"genre":[2015],"pretext":[],"section":[2409,2351],"translator":[2508],"lal_author":[3045],"class_list":["post-3027","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-ecuador","tag-numero-10","genre-chronicle-es","section-chronicle-es-2","section-cronica-es","translator-michael-redzich-es-2","lal_author-edwin-madrid-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3027","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3027"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3027\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3024"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3027"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=3027"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=3027"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=3027"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=3027"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=3027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}