{"id":2931,"date":"2019-05-18T01:32:55","date_gmt":"2019-05-18T07:32:55","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/05\/history-literature-history-progressive-conquest-intimacy-literature-time-posttruth\/"},"modified":"2023-06-06T07:34:30","modified_gmt":"2023-06-06T13:34:30","slug":"history-literature-history-progressive-conquest-intimacy-literature-time-posttruth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/05\/history-literature-history-progressive-conquest-intimacy-literature-time-posttruth\/","title":{"rendered":"\u201cLa historia de la literatura es la historia de la progresiva conquista de la intimidad\u201d: La literatura en los tiempos de la postverdad"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div class=\"caption\" dir=\"ltr\"><\/div>\n<p dir=\"ltr\">\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/><\/style>\n<\/p>\n<p><i>El siguiente texto recoge extractos de la charla que se llev\u00f3 a cabo en Norman, Oklahoma, el d\u00eda 26 de octubre de 2018, con motivo de la XIV Conferencia Tierra Tinta organizada por los estudiantes de postgrado en literatura latinoamericana del Departamento de lenguas, literaturas modernas y ling\u00fc\u00edstica de la Universidad de Oklahoma. En esta ocasi\u00f3n, Juan Villoro fue invitado como orador de orden (keynote speaker).<\/i><\/p>\n<p>Voy a hablar de un tema que tiene que ver parcialmente con la literatura y parcialmente con el contexto en el que ocurre. Cu\u00e1les son los desaf\u00edos de hoy en d\u00eda para ejercer la ficci\u00f3n y el periodismo, en una \u00e9poca donde la realidad est\u00e1 siendo distorsionada o transformada por nuevas plataformas de representaci\u00f3n del mundo. Ustedes saben que en la dicotom\u00eda famosa que hizo Arthur Schopenhauer entre el mundo como voluntad y representaci\u00f3n, trat\u00f3 de abordar de una vez por todas el tema de la acci\u00f3n humana, comparada y puesta en tensi\u00f3n con la representaci\u00f3n humana de la realidad. Es decir, la existencia ocurre necesariamente en dos velocidades: el mundo de los hechos y la representaci\u00f3n que existe de esos hechos en la consciencia de quienes participan en ellos. La literatura forma parte de esta representaci\u00f3n del mundo de los hechos, y en esta medida, es su espejo, pero tambi\u00e9n constituye una segunda realidad. Es importante tomar en cuenta que los productos de la literatura no necesariamente son productos que escapan a lo real; por el contrario, nosotros a trav\u00e9s del sistema de s\u00edmbolos de la literatura, podemos entender nuestra realidad de mejor manera e incorporar a ella productos que han sido meramente imaginarios. \u00bfQui\u00e9n dir\u00eda que el Quijote no pertenece a la realidad? \u00bfQui\u00e9n dir\u00eda que Shakespeare no ha transformado nuestro mundo?<\/p>\n<p>Cuando estuve en la Universidad de Yale, tuve la suerte de asistir a un seminario impartido por Harold Bloom, el gran int\u00e9rprete de la literatura de Shakespeare, que ten\u00eda como t\u00edtulo una frase que me parece muy reveladora e incluso provocadora: \u201cla originalidad en Shakespeare\u201d. La tesis fundamental de Harold Bloom es que el mundo actual ya es tan shakesperiano que resulta muy dif\u00edcil remontarse a ese momento primero en donde eso no exist\u00eda, en donde lo Shakesperiano era absolutamente novedoso y desconocido. Entonces llegar a ese momento de ruptura cuesta trabajo, porque hoy en d\u00eda personas que no han le\u00eddo a Shakespeare pueden decir que dos chicos enamorados son como Romeo y Julieta, o que alguien es tan celoso como Otelo. En otras palabras, el repertorio de temas shakesperianos ha transformado nuestra realidad, pues la realidad de la literatura tiene que ver con el mundo de los hechos, en la medida en que los interpreta, los pone en cuesti\u00f3n y los transforma.<\/p>\n<p>Dentro de la literatura, a m\u00ed me ha interesado cultivar tanto la ficci\u00f3n como la no ficci\u00f3n y creo que, al hablar de esta dicotom\u00eda, de lo que es testimonial y de lo que es imaginado, no estamos hablando de una dicotom\u00eda entre la verdad y la mentira. Creo que es una simplificaci\u00f3n innecesaria decir que la literatura pertenece a la mentira; creo que la literatura, como lo he dicho en el caso de Shakespeare o de Cervantes, pertenece a nuestra realidad en la medida en que la concepci\u00f3n del mundo, su representaci\u00f3n, forma parte de lo real. La diferencia entre testimonio y ficci\u00f3n no es la diferencia entre la verdad y la mentira, sino exclusivamente la diferencia entre lo verificable y lo no verificable. Es decir, la literatura de ficci\u00f3n tiene que ser comprobada en la realidad, pero no por ello se sustrae de la realidad y deja de pertenecer a ella. La literatura de ficci\u00f3n forma parte de una realidad, aunque no tenga que ver con un principio de verificaci\u00f3n. Entonces esto me parece que es central para entender la tensi\u00f3n que puede haber entre ficci\u00f3n y no ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 momento estamos nosotros respecto al ejercicio de los muchos campos de la ficci\u00f3n (la novela, el relato, la novela breve), la poes\u00eda y la no ficci\u00f3n (el ensayo, el testimonio, el reportaje, la cr\u00f3nica)? Creo que estamos en un momento fascinante y a\u00fan por definirse de la representaci\u00f3n del mundo que tiene que ver con las nuevas plataformas digitales, las redes sociales, toda la transformaci\u00f3n virtual de la realidad. Estamos asistiendo al nacimiento de c\u00f3digos comunicativos que a\u00fan no dominamos del todo. En los a\u00f1os sesenta del siglo pasado Marshall McLuhan, el comunic\u00f3logo canadiense, profetiz\u00f3 que llegar\u00eda una nueva era dominada por los medios audiovisuales, y a partir de eso \u00e9l advirti\u00f3 que las relaciones entre las personas iban a cambiar y que iba a haber lo que \u00e9l llamaba una retribalizaci\u00f3n de la especie, es decir, iba a haber c\u00f3digos visuales m\u00e1s importantes que los c\u00f3digos escritos. Una de las paradojas de sus teor\u00edas es que escribi\u00f3 un libro extraordinario para hablar del fin de los libros. Este libro se llama <i>La galaxia de Gutenberg<\/i>. Ah\u00ed \u00e9l hablaba del fin de los procesos escritos y de las sociedades que se hab\u00edan fundado en la letra, para pasar a una nueva etapa en donde las tribus del futuro se comunicar\u00edan con medios audiovisuales. Era el gran momento de la televisi\u00f3n comercial y de las familias que se reun\u00edan; as\u00ed como una tribu se reun\u00eda en torno a una fogata, se reun\u00edan en torno a una televisi\u00f3n. Esta percepci\u00f3n colectiva de los programas llevaba, dec\u00eda \u00e9l, a una nueva actitud tribal: ver en colectivo un mensaje. Y hab\u00eda mensajes extremadamente importantes que no solamente se articulaban en torno a lo que ve\u00eda una familia, sino a lo que ve\u00eda el planeta entero. Pensemos, por ejemplo, en la llegada del hombre a la luna; algo contemplado por todo el planeta en sinton\u00eda. Esa es una situaci\u00f3n que hoy en d\u00eda no se da, porque hay una dispersi\u00f3n de la atenci\u00f3n medi\u00e1tica, pero en aquel momento era muy importante tomar en cuenta que pod\u00eda darse lo que llam\u00f3 tambi\u00e9n McLuhan \u201cla aldea global\u201d, es decir, el planeta unificado en torno a un mismo mensaje. Esto que planteaba McLuhan no se cumpli\u00f3, como \u00e9l profetizaba, porque la gran renovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica posterior fue la computadora personal. Eso hizo que la cultura del alfabeto que \u00e9l consideraba que ser\u00eda obsoleta adquiriera nuevo vigor, a trav\u00e9s de unos aparatos alimentados de letras, llamados computadoras, que hoy d\u00eda todav\u00eda usamos.<\/p>\n<p>Ahora, en el presente, el gran desaf\u00edo es la realidad virtual. Una realidad conjetural en la que pasamos buena parte del tiempo. Se trata de un proceso novedoso; tan novedoso que me atrevo a decir que somos los b\u00e1rbaros de una nueva civilizaci\u00f3n. Apenas estamos aprendiendo los c\u00f3digos de uso de esta nueva realidad. En una famosa canci\u00f3n, John Lennon dijo: \u201cla vida es lo que sucede mientras hacemos otras cosas\u201d. Es decir, la sustancia de la vida se nos escapa; no captamos su esencia porque estamos distra\u00eddos haciendo algo. Y la entendemos mejor como pasado cuando la recordamos, o como futuro cuando la anhelamos, pero dif\u00edcilmente somos capaces de captar el instante en toda su intensidad. Esta frase dicha antes de la realidad virtual, hoy en d\u00eda se ha vuelto m\u00e1s compleja y m\u00e1s urgente en la medida en que pasamos buena parte de nuestra vida represent\u00e1ndonos a nosotros mismos en espacios virtuales y tenemos un PIN para entrar a una cuenta, tenemos un <i>password<\/i>, tenemos muchas veces un alias, un seud\u00f3nimo con el que entramos en <i>Twitter<\/i>, etc. Esta capacidad del ser humano de llevar una existencia en el mundo de los hechos y, al mismo tiempo, representarse a s\u00ed mismo de manera espectral, en un simulacro de identidad que tiene que ver con las plataformas digitales, es un nuevo fen\u00f3meno que antes no exist\u00eda y que pone en cuestionamiento los discursos de la letra. \u00bfDe qu\u00e9 manera interactuamos con este mundo?, \u00bfde qu\u00e9 manera lo virtual tiene que ver con lo real? Se han dado fen\u00f3menos importantes, en Jap\u00f3n se habla de los <i>hikikomoris<\/i>, los autistas electr\u00f3nicos que pasan tanto tiempo frente a la pantalla que ya son incapaces de regresar al mundo de lo real. Hemos tenido tambi\u00e9n una p\u00e9rdida de nuestra esfera privada; nuestros datos personales son vendidos en bancos de datos para compa\u00f1\u00edas que nos ofrecen productos en red. <i>Yahoo<\/i>, por ejemplo, recoge 2500 datos mensuales de cada usuario, de los 250.000.000 de usuarios que tiene, y los comunica a empresas que quieren tener esos datos personales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el espionaje se ha convertido en una constante. A partir del caso Snowden, sabemos que los principales centros de inteligencia no est\u00e1n vigilando amenazas externas, sino la vida com\u00fan. Es decir, cualquier ciudadano es sujeto de vigilancia, investigaci\u00f3n, etc. Hemos perdido en alguna medida la esfera de la vida privada, lo cual hace que la literatura sea uno de los \u00faltimos reservorios de vida privada que existen. Escribir un cuento sobre la intimidad de una persona es de cierta manera un acto de resistencia en un mundo donde la intimidad se est\u00e1 perdiendo.<\/p>\n<p>La historia de la literatura es la historia de la progresiva conquista de la intimidad. Muchos textos se escribieron para ser cre\u00eddos, fueron vistos como manuscritos hallados. Ante la pregunta: \u00bfqui\u00e9n es el que habla?, alguien dec\u00eda: \u201cyo encontr\u00e9 este texto en alg\u00fan lugar\u201d. Es el caso c\u00e9lebre de <i>El Quijote<\/i>, que<i> <\/i>no es un texto manifiestamente escrito por Cervantes. Te\u00f3ricamente un autor \u00e1rabe lo escribi\u00f3, y es Cervantes quien se convierte, no en su padre, sino en su padrastro. Es quien adopta el texto y, a partir de esa adopci\u00f3n, le da mayor legitimidad a su texto porque \u00e9l mismo padece las dificultades para encontrarlo. Nos dice \u201cmand\u00e9 traducir la novela, no me llego a tiempo la traducci\u00f3n; mientras tanto les doy una novela para que se entretengan en lo que consigo la traducci\u00f3n\u201d. Es decir, est\u00e1 jugando metatextualmente con el propio manuscrito. \u00c9l lo recibe, lo acoge, y en esa medida lo hace cre\u00edble porque nos da la fuente, el origen, nos informa c\u00f3mo lleg\u00f3 a sus manos. No es algo que, ins\u00f3litamente, aparece en un libro, pues da cuenta de los lugares en donde un autor pod\u00eda encontrar historias escritas en \u00e1rabe. Entonces, la literatura ha tenido siempre un origen que se trataba de explicar de esta manera y luego vemos toda la literatura en tercera persona, el narrador omnisciente que es una especie de Dios que conoce todo lo que ocurre en la mente de todos los personajes, y progresivamente la literatura va adoptando una conducta y una visi\u00f3n de lo individual, e incluso de la consciencia. O sea, la literatura va conquistando un territorio progresivamente interior; y vemos que algunas de las principales novelas del siglo XX son novelas que tienen que ver con el mon\u00f3logo interior, con el flujo de la consciencia, el famoso <i>stream of consciousnes<\/i>. Por tanto, si la literatura tiene que ver con una progresiva conquista de la intimidad, y la vida que tenemos hoy en d\u00eda requiere, en cierta forma, de intimidad para poder ser funcional, en la medida en que estamos siendo objeto de vigilancia y de manipulaci\u00f3n de nuestros datos personales, creo que la literatura adquiere desde el punto de vista social y de su importancia en el contexto cultural un peso muy grande, porque es un reservorio de intimidad extraordinario. Estamos ante la posibilidad de entrar en contacto con una consciencia que, incluso, en el caso de libros como <i>Ulises<\/i>, en su famoso mon\u00f3logo final, o la literatura de Virginia Wolf, o de tantos otros autores, nos pone en contacto con los pensamientos aun no formulados, la asociaci\u00f3n libre de ideas de un personaje que experimenta el flujo de la consciencia.<\/p>\n<p>La literatura tiene esa condici\u00f3n de mantener lo individual, y creo es uno de sus grandes acervos. Esta concepci\u00f3n de la consciencia individual ata\u00f1e a la literatura de ficci\u00f3n (a la novela, al cuento), pero tambi\u00e9n tiene que ver con la literatura de no ficci\u00f3n (con el testimonio, con la cr\u00f3nica), porque la literatura de no ficci\u00f3n depende en buena medida de tratar de captar los pensamientos de los testigos reales de un suceso para transmitirlos en la cr\u00f3nica. Cuando Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez escribe <i>Relato de un n\u00e1ufrago<\/i>, lo escribe en primera persona, entrando en la piel del protagonista de este relato. Este texto se publica originalmente en fasc\u00edculos en el peri\u00f3dico <i>El Espectador<\/i> de Bogot\u00e1, como si lo hubiera escrito el propio naufrago, sin asociarlo con el nombre de Garc\u00eda M\u00e1rquez. No ser\u00e1 sino hasta que se convierta en un escritor famoso que el libro ser\u00e1 recuperado bajo su nombre y \u00e9l, en un gesto que pone en evidencia que entiende que el coautor de este texto es el propio n\u00e1ufrago, le da los derechos de autor al n\u00e1ufrago. Hay que tomar en cuenta, desde luego, que ya Garc\u00eda M\u00e1rquez no necesitaba m\u00e1s derechos de autor, porque se hab\u00eda hecho muy famoso con <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>. Entonces, es claro que la posibilidad de entrar en una consciencia ajena tambi\u00e9n ata\u00f1e al testimonio. Uno de los aspectos m\u00e1s ricos de la cr\u00f3nica es que justamente combina recursos del reportaje testimonial con recursos de la literatura que permiten investigar, indagar la vida interior de quienes protagonizaron una historia o de quienes fueron testigos de ella. La consciencia tambi\u00e9n se somete a reportaje, y eso creo que es una de las cosas m\u00e1s interesantes de la cr\u00f3nica contempor\u00e1nea. Por ejemplo, uno de los maestros de la cr\u00f3nica del siglo XX, Richard Kapuscinski, tiene como uno de sus preceptos esenciales el considerar que toda persona tiene derecho a ser neur\u00f3tica, toda persona tiene derecho a estar irritada, a no dar la informaci\u00f3n correcta, a estar alterada; entonces, buena parte de sus cr\u00f3nicas \u2013y no necesariamente cr\u00f3nicas de personas que uno asociar\u00eda con un temperamento turbulento sino simplemente cr\u00f3nicas en \u00c1frica con gente com\u00fan\u2013 procuran transmitirnos, no solamente c\u00f3mo esta persona est\u00e1 viviendo o desempe\u00f1ando su oficio, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo esta sintiendo, c\u00f3mo esta pensando y c\u00f3mo est\u00e1 so\u00f1ando. Hay una interiorizaci\u00f3n del reportaje, y creo que eso lo vuelve particularmente importante.<\/p>\n<p>En el contexto en el que vivimos ahora, parece que hay una pugna compleja, y creo que la literatura inevitablemente tiene que participar de ella, entre la representaci\u00f3n m\u00e1s o menos homog\u00e9nea de un mundo que vemos en las m\u00faltiples pantallas que consultamos (la televisi\u00f3n, la computadora, la pantalla del tel\u00e9fono celular) y la representaci\u00f3n que se da en la literatura. Y esto ha llevado a discursos en cierta forma oponentes: el famoso caso de las <i>fake news<\/i> que fue tan discutido durante la campa\u00f1a de Donald Trump, aqu\u00ed en Estados Unidos, y que, por supuesto, se discute en otras campa\u00f1as pol\u00edticas; la distorsi\u00f3n de la realidad que puede suceder en muchas plataformas donde no hay un filtro; un tribunal que acredite que eso es verdadero, que eso fue verdaderamente identificado. Todo ello nos alerta sobre el hecho de que hay una distorsi\u00f3n de la realidad cada vez m\u00e1s grande, al grado que en el a\u00f1o 2016 el diccionario <i>Oxford<\/i>, que cada a\u00f1o escoge una palabra para definir ese momento, escogi\u00f3 la palabra \u201cposverdad\u201d para se\u00f1alar que 2016 hab\u00eda sido un a\u00f1o en donde se hab\u00eda manipulado la informaci\u00f3n. El concepto de posverdad no es asimilable del todo al concepto de mentira, porque el concepto de posverdad es una distorsi\u00f3n de la realidad con un fin ulterior. Es una manipulaci\u00f3n deliberada de la verdad, muchas veces con fines pol\u00edticos. En ese sentido se tratar\u00eda de una mentira, pero con una intencionalidad ideol\u00f3gica y de ah\u00ed que el concepto haya ganado fuerza a pesar de que ya exist\u00eda una palabra como mentira. En un momento en que la realidad est\u00e1 siendo distorsionada de esta manera y en que el twittero m\u00e1s influyente del planeta es Donald Trump, quien ha dicho tantas cosas de mi pa\u00eds que desde luego requieren de discursos oponentes, se necesitan espacios en donde la verdad pueda tener otra posibilidad de ejercerse. Y ah\u00ed es donde yo creo que la cr\u00f3nica hoy en d\u00eda se vuelve particularmente importante. Yo creo que estamos en un momento en que se ha distorsionado tanto el uso de la verdad, que necesitamos volver a encontrar discursos y narrativas que se acerquen a una relaci\u00f3n m\u00e1s certera con la realidad. Parecer\u00eda, si vemos el entorno de la mediosfera de las redes sociales, que el mundo de los hechos se ha desvanecido cada vez m\u00e1s y que nos cuesta trabajo llegar a \u00e9l, porque tenemos que pasar por muchas m\u00e1s filtraciones. Ante el fen\u00f3meno adictivo de las redes sociales y ante la circulaci\u00f3n exagerada de noticias no necesariamente verdaderas en las redes, uno se pregunta \u00bfd\u00f3nde qued\u00f3 la realidad? \u00bfAcaso ha desaparecido? Y es ah\u00ed donde creo que es cada vez m\u00e1s urgente reivindicarla a trav\u00e9s de la escritura.<\/p>\n<p>Esto no es f\u00e1cil, porque uno de los efectos secundarios de Internet es que termin\u00f3 con la industria de la m\u00fasica, pr\u00e1cticamente las disqueras ya no tienen ning\u00fan sentido comercial, y actualmente est\u00e1 terminando con el periodismo como modelo de negocios independiente. Es pr\u00e1cticamente imposible que un peri\u00f3dico viva exclusivamente de s\u00ed mismo. Esta es una situaci\u00f3n muy grave para la subsistencia de los peri\u00f3dicos hoy en d\u00eda, pues los anunciantes ya no acuden tanto a las p\u00e1ginas impresas debido a que hay acceso libre a las noticias en Internet. En este contexto, un peri\u00f3dico puede seguir adelante si forma parte de un conglomerado comercial, es decir, si tiene otros intereses econ\u00f3micos que lo respalden. El periodista y novelista espa\u00f1ol Manuel V\u00e1squez Montalb\u00e1n dec\u00eda: \u201cla primera lecci\u00f3n que debe saber un periodista es qui\u00e9n es el due\u00f1o de su peri\u00f3dico\u201d, porque ah\u00ed est\u00e1n los intereses que se van a defender y ah\u00ed est\u00e1n los l\u00edmites de la libertad de expresi\u00f3n. Toda libertad es relativa, toda libertad est\u00e1 acotada, y la del periodista tiene que ver, desde luego, con el espacio en el que ejerce su trabajo. Pues bien, la mayor\u00eda de los peri\u00f3dicos hoy en d\u00eda, que todav\u00eda pueden subsistir, requieren negocios paralelos para hacerlo. Esto dificulta en buena medida que puedan tener una conducta totalmente independiente, porque hay intereses creados y hay un necesario tr\u00e1fico de influencias para que todos estos negocios puedan sobrevivir. Es una situaci\u00f3n compleja, porque, si queremos tener una cobertura de noticias verdaderamente independiente, no necesariamente la vamos a obtener de un medio que tiene otros intereses que los de la b\u00fasqueda de la verdad. Por eso creo que, por un lado, hay una urgencia social de encontrar fuentes acreditadas que busquen la verdad y la defiendan, del mismo modo en que hay una necesidad social de acudir a discursos de la intimidad que puedan ser garantizados por la literatura. Esta tensi\u00f3n en la que estamos viviendo hoy en d\u00eda me parece, por un lado, fascinante, y por otro, sumamente preocupante. Digamos que hay un d\u00e9ficit de lo individual y un d\u00e9ficit de lo verdadero en nuestra sociedad. Creo que el periodismo y la literatura son formas de defensa de lo individual y de lo verdadero hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Me interesa detenerme un momento en un g\u00e9nero que me parece particularmente importante y que vincula literatura con periodismo, que es el g\u00e9nero de la cr\u00f3nica, porque, como dec\u00eda hace unos momentos la cr\u00f3nica se beneficia de recursos testimoniales, pero tambi\u00e9n de recursos eminentemente literarios. Una buena cr\u00f3nica puede haber sido escrita hace mucho tiempo y no necesariamente la leemos para enterarnos de una noticia, sino la podemos leer a trav\u00e9s del tiempo para saber c\u00f3mo ocurri\u00f3 eso en tal momento y c\u00f3mo afecto a ciertas personas. Desde el punto de vista cultural me parece que la cr\u00f3nica es el g\u00e9nero que mejor vincula lo p\u00fablico con lo privado. En ocasiones leemos una noticia y nos impacta estad\u00edsticamente; sabemos que hubo doscientos muertos en un tsunami, pero no nos impacta emocionalmente porque no sabemos muy bien lo que sucedi\u00f3. El dato es fuerte, pero para entender cabalmente lo ocurrido, necesitamos un relato que articule la vida individual de esas personas con el suceso p\u00fablico del que nos estamos enterando. Esta vinculaci\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado creo que se puede dar de manera excepcional a trav\u00e9s del g\u00e9nero de la cr\u00f3nica, que procura transmitirnos la vida privada de los datos; y eso es muy importante, la vida privada de la informaci\u00f3n, que no solamente es una estad\u00edstica. Hay ejemplos notables de c\u00f3mo nos afecta algo individual, vivido en clave \u00edntima que pertenece a un suceso colectivo. Por ejemplo, creo que un modelo narrativo muy importante es el museo que hay en Hiroshima que habla de la bomba at\u00f3mica. En este museo vemos objetos que fueron destruidos por la ca\u00edda de la bomba y cada objeto tiene una peque\u00f1a c\u00e9dula que cuenta una historia privada: qui\u00e9n era el due\u00f1o de este reloj, qui\u00e9n era el ni\u00f1o que iba en ese triciclo, qui\u00e9n era la mujer que usaba ese kimono. De este modo los objetos que vemos como datos calcinados por el fuego at\u00f3mico, adquieren una biograf\u00eda \u00fanica y esto resulta importante porque podemos sentir empat\u00eda, nos podemos identificar con los sucesos. Creo que uno de los recursos m\u00e1s importantes de la cr\u00f3nica es precisamente el de generar una empat\u00eda en el lector, haciendo que un suceso lejano, una noticia cualquiera se convierta en algo que puede tocar emocionalmente a quien lo lee; y me parece que ah\u00ed es donde juega sus principales cartas \u00e9ticas, en el sentido de que cuando nos identificamos con una realidad, por distinta o lejana que sea, sentimos que es necesario que eso ocurra de otra manera, o no se repita, es decir, hay una empat\u00eda necesaria. Probablemente ustedes han visto la pel\u00edcula <i>Spotlight<\/i>, que trata de una investigaci\u00f3n de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en Boston, cuya investigaci\u00f3n es realizada por el <i>Boston Globe<\/i>. La \u00faltima escena de la pel\u00edcula es la reacci\u00f3n de los lectores al momento que se publica esta informaci\u00f3n. Es tan convincente la informaci\u00f3n que se publica, que en ese momento el encargado de coordinar los reportajes est\u00e1 solo en la sala de redacci\u00f3n y escucha de pronto que comienzan a sonar los tel\u00e9fonos con llamadas de los lectores que se est\u00e1n identificando con el tema y quieren hacer otras denuncias. Por lo tanto, identificarse, entender la realidad, asumirla como propia, hacer un pacto de empat\u00eda es esencial para que haya una repercusi\u00f3n \u00e9tica del testimonio. Esa es una de las cosas que puede lograr. En un mundo en donde hay un d\u00e9ficit de manejo de la verdad, es muy importante procurar datos reales, pero, al mismo tiempo, crear narrativas que los hagan, no solamente veros\u00edmiles o interesantes para los lectores, sino que puedan tocarlos emocionalmente. Ah\u00ed es donde la cr\u00f3nica requiere recursos literarios para entrar en la vida individual de los testigos, para transmitir sus emociones, sus sentimientos, y relacionarse con los lectores de una manera emp\u00e1tica.<\/p>\n<p>Esta indagaci\u00f3n en la vida \u00edntima me parece que es absolutamente central a la cr\u00f3nica, y que tambi\u00e9n representa un valor social en un mundo donde la esfera de lo individual, la esfera de lo \u00edntimo esta perdiendo peso. La literatura es, pues, una reserva de situaciones individuales, pero tambi\u00e9n creo que debemos ver en ella un acto de resistencia respecto al empleo del tiempo. Hoy en d\u00eda vivimos en el presente, en la inmediatez, en este presente que se nos escapa, en donde no sabemos muy bien d\u00f3nde queda la realidad. La literatura propone una administraci\u00f3n diferente del tiempo, pues, en su propia estructura, remite a procesos temporales. <i>En busca del tiempo perdido<\/i> de Marcel Proust es, por supuesto, la recuperaci\u00f3n de un pasado amplio, algo que dif\u00edcilmente tenemos hoy en d\u00eda. Si nosotros entendemos que el ser humano se mueve en conceptos b\u00e1sicos espaciotemporales, podr\u00edamos pensar que en cierta forma hoy en d\u00eda el espacio es m\u00e1s significativo que el tiempo, en la medida en que entrar a una p\u00e1gina web, entrar en <i>Google<\/i>, es entrar a un espacio en el que todos los momentos son un presente. Por tanto, si queremos una noticia de cualquier \u00e9poca, y esta noticia adquiere presencia en ese instante, queremos hacer una transferencia y la transferencia es instant\u00e1nea. Vivimos en un presente y la relaci\u00f3n con los procesos culturales tiene m\u00e1s que ver con un lugar que con un proceso elaborado en el tiempo. Si pensamos incluso en formas de comunicaci\u00f3n como el <i>Whatsapp<\/i>, o el correo electr\u00f3nico, son tan veloces que creo que m\u00e1s que a la comunicaci\u00f3n pertenecen a la neurolog\u00eda. Cuando reflexionas en que quieres mandar algo, ya lo mandaste; es instant\u00e1neo. Pensemos en las cartas, que eran escritas. Se tardaban en ser respondidas, muchas veces la gente atesoraba las cartas, dorm\u00eda con ellas bajo la almohada, las rele\u00eda varias veces antes de contestarlas. Este proceso de tiempo de la escritura es algo que no existe en las redes sociales, en el universo de lo digital, y la gran reserva, sin duda alguna, me parece que es la propia literatura; la literatura que todav\u00eda requiere de los usos del tiempo.<\/p>\n<p>Ahora, \u00bfser\u00e1 posible que la literatura sobreviva en un mundo de velocidades, de intensidades, etc.? Creo que s\u00ed, creo que este acto que tenemos aqu\u00ed es un acto de presencia y creo que todos los actos de presencia hoy en d\u00eda son actos de resistencia. El hecho de estar en una comunicaci\u00f3n directa, la tertulia, la conversaci\u00f3n, el teatro, son formas casi rituales de consagrar la presencia; las academias en esa medida, creo que todav\u00eda tienen mucho que decir respecto al acto de presencia. Y tambi\u00e9n creo que los libros que podemos dar de mano en mano, los libros en papel tienen una funci\u00f3n cultural de resistencia muy importante. La defensa de la esfera individual pasa tambi\u00e9n por los libros, y muy especialmente por los libros en papel. Creo que lo mejor de los libros en papel son las manos que los entregan y que crean cofrad\u00edas de lectores. Un libro como <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>, tiene en su nombre mismo la idea de un manejo desaforado, amplio del tiempo. Creo que la literatura requiere necesariamente de esto. Y concluyo con lo siguiente: defender la individualidad y defender el uso del tiempo, que son procesos esenciales tanto a la cr\u00f3nica como a la literatura de ficci\u00f3n, representa tambi\u00e9n algo absolutamente decisivo, a mi modo de ver: la defensa de la memoria.<\/p>\n<p>Los neur\u00f3logos han pronosticado que los seres humanos del provenir tendr\u00e1n diferentes dedos, cada vez m\u00e1s delgados, probablemente para manipular nuevos tipos de plataformas, ojos muy agudos, cerebros sofisticados, pero tambi\u00e9n perdida de memoria. P\u00e9rdida de memoria porque cada vez tenemos m\u00e1s pr\u00f3tesis que suplantan a la memoria. Entonces la literatura es tambi\u00e9n una reserva de la memoria, no solamente por lo que ya est\u00e1\u00a0escrito ah\u00ed, no solamente porque es un gran repositorio de la memoria humana (una biblioteca es, sin lugar a dudas, una reserva de la memoria) sino porque el hecho mismo de leer activa la memoria. Quien lee una novela de cuatrocientas p\u00e1ginas necesita recordar bastante para poder seguir adelante. No podemos leer una novela de Dostoievski si no nos aprendemos los nombres y los apodos de los personajes. Entonces, la memoria es puesta en pr\u00e1ctica en el proceso mismo de la lectura. \u00bfY qu\u00e9 decir de la poes\u00eda? La poes\u00eda es un instrumento de memorizaci\u00f3n. La m\u00e9trica y la rima son procesos que permiten aprender las cosas de memoria. El solo hecho de saber cosas de memoria me parece que es ya un acto po\u00e9tico. El escritor mexicano Gonzalo Celorio se\u00f1ala que decir \u201cseis por tres, dieciocho\u201d, o las declinaciones latinas, rosa-rosae, rosa-rosa, o el rezo \u201cDios te salve Mar\u00eda\u2026\u201d, son en s\u00ed mismos gestos po\u00e9ticos. Como decir \u201cyo tuve en tierra adentro una novia muy pobre. Ojos inusitados de sulfato de cobre\u201d. La poes\u00eda ejercita la memoria y obliga a que el lector la ponga en pr\u00e1ctica de la misma manera en que la literatura, tambi\u00e9n, en su propia din\u00e1mica, est\u00e1 pidiendo que haya un ejercicio de la memoria.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Transcripci\u00f3n de Guillermo Romero<\/p>\n<h6>Juan Villoro, escritor mexicano, en la Universidad de Oklahoma, 26 octubre 2018.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I\u2019m going to talk about a subject that has to do partly with literature and partly with the context in which it takes place. 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