{"id":2855,"date":"2019-02-17T02:27:48","date_gmt":"2019-02-17T08:27:48","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/02\/new-versions-central-american-crime-novel-moronga-horacio-castellanos-moya-jose-juan\/"},"modified":"2023-06-06T08:47:09","modified_gmt":"2023-06-06T14:47:09","slug":"new-versions-central-american-crime-novel-moronga-horacio-castellanos-moya-jose-juan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/02\/new-versions-central-american-crime-novel-moronga-horacio-castellanos-moya-jose-juan\/","title":{"rendered":"&#8220;Nuevas versiones de la novela criminal centroamericana: Moronga de Horacio Castellanos Moya&#8221; de Jos\u00e9 Juan Col\u00edn"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 72.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>En los \u00faltimos tiempos el mundo de la novela de investigaci\u00f3n \u201cpoliciaca\u201d o criminal ha tomado nuevas y variadas formas de expresi\u00f3n. No nos proponemos hacer un listado de esos derroteros ya que son de sobra conocidos. Lo que s\u00ed nos interesa en estas p\u00e1ginas es destacar la heterogeneidad de estrategias narrativas que advertimos en la novelas, en este caso centroamericanas, a las que nos hemos acercado \u00faltimamente: <i>El a\u00f1o del laberinto<\/i> (2000)<i> <\/i>de Tatiana Lobo donde la historia nos la cuenta la asesinada; o la novela policial de estilo cl\u00e1sico, tambi\u00e9n con tintes locales, <i>El cielo llora por mi<\/i> (2008) y <i>Ya nadie llora por m\u00ed<\/i> (2017) de Sergio Ram\u00edrez; pasando por la desaparici\u00f3n del polic\u00eda (detective) como en <i>Cruz de olvido<\/i> (2008) de Carlos Cort\u00e9s y <i>La sirvienta y el luchador<\/i> (2011) de Horacio Castellanos Moya, hasta la redacci\u00f3n m\u00e1s ps\u00edquica, sin identidad (al menos local) de <i>El asesino melanc\u00f3lico<\/i> (2015) de Jacinta Escudos, donde el asesinato es producto de la casualidad en la relaci\u00f3n entre los involucrados y no importa d\u00f3nde sucede ni nos hace falta qui\u00e9n investigue ya que los indicios son muy claros. Novelas todas, sin embargo, donde el asesinato sigue siendo el detonante y el elemento que altera la psicolog\u00eda de los personajes y los subjetivisa de alguna manera.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los conflictos sicol\u00f3gicos y el drama humano en los personajes, vemos en el g\u00e9nero criminal contempor\u00e1neo alteraciones importantes en t\u00e9rminos \u00e9ticos y est\u00e9ticos, ajust\u00e1ndose siempre a la realidad violenta de su entorno. Sirva como ejemplo la \u00faltima novela de Horacio Castellanos Moya, <i>Moronga<\/i> (2018), donde encontramos una historia que se narra a tres tonos, por medio de tres diferentes tesituras de voz. Las primeras dos cuentan historias paralelas cuyos intereses difieren la una de la otra. La tercera voz se ocupa, hacia el final, de intercalar ambas historias (siendo \u00e9sta misma concatenaci\u00f3n la tercera historia) y terminamos cayendo a cuenta de los hilos existentes entre ellas. Esta es una novela que no se olvida de poner en tela de juicio el mundo que le rodea, como tampoco elude la cr\u00edtica social; aunque aqu\u00ed deja de ser localista al modo de los 80\u2019s-90\u2019s o algunas contempor\u00e1neas y discurre de acuerdo al deseo consciente y apremiante del \u201cno querer morir\u201d de los personajes. Los tonos de las voces han sido cuidadosamente trabajados, sin llegar a los excesos, en aras de una representaci\u00f3n m\u00e1s atinada de los personajes y su circunstancia. Conviene se\u00f1alar que en el acercamiento a la literatura del istmo centroamericano resulta casi imposible soslayar la \u201crealidad hist\u00f3rica\u201d pasada y presente y Castellanos Moya no se sustrae a ella en toda su obra.<\/p>\n<p>El aparente eje del asunto de la novela que nos ocupa, es la investigaci\u00f3n del asesinato del poeta salvadore\u00f1o Roque Dalton a manos de sus propios compa\u00f1eros de ideolog\u00eda, cuyo morbo atrapa la atenci\u00f3n del lector de inmediato. Pero lo llamativo del relato es la subversi\u00f3n de la utop\u00eda en tanto el inter\u00e9s primario que despierta la mencionada investigaci\u00f3n pasa a segundo t\u00e9rmino, se desvanece r\u00e1pidamente y pierde su importancia hacia el final porque nunca sabemos lo que sucedi\u00f3; es decir, la novela nos obliga a reflexionar m\u00e1s sobre la tridimensionalidad de los personajes en relaci\u00f3n con el mundo que les rodea y su lucha por sobrevivir, que sobre la importancia y resultados de las investigaciones que se llevan a cabo en los archivos desclasificados de la CIA sobre el asesinato del aclamado poeta. Lo que se hace sentir a lo largo del texto es una tensi\u00f3n constante producto de la violencia desde diferentes frentes que permea toda la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dec\u00edamos que no es una novela localista ya que los escenarios principales son Wisconsin, Chicago y Washington y as\u00ed los personajes se aventuran por escenarios desconocidos arrastrando siempre los fantasmas de su pasado. Por otra parte, estos son textos que surgen de los escenarios desestabilizados, fisurados de Centroam\u00e9rica y es donde, asegura Otmar Ette, surgen las \u201cliteraturas sin residencia fija\u201d, en tanto que problematizan lo nacional, o sea: escenarios, g\u00e9nero, identidad, literatura, permeabilidad de fronteras, etc. En este sentido, t\u00f3mese en cuenta la itinerancia de los escritores y la forma en que estos desplazamientos constantes entre sus pa\u00edses y el mundo exterior permean sus producciones literarias y les conceden perspectivas distintas para, as\u00ed, subjetivisar el mundo que les rodea. No estamos hablando aqu\u00ed del exilio <i>per se<\/i> y su vertiente literaria (desarraigada, amarga, violenta), o de viajes rel\u00e1mpago que se llevan a cabo a raz\u00f3n de la recepci\u00f3n de alg\u00fan premio, o lecturas magistrales, o conferencias. Hablamos de ese movimiento humano que obedece a m\u00faltiples razones y en cuyo caso precisa que el individuo permanezca cierto periodo de tiempo en un lugar que le es ajeno; es decir que se empape un tanto de la cotidianidad del espacio en que se mueve en ese momento y pueda as\u00ed comenzar a interpretarlo en relaci\u00f3n a su experiencia. Los resultados conllevan una alta carga de desfachatez, desencanto, cinismo como lo llam\u00f3 Beatriz Cortez. En el caso del escritor que nos interesa, queda claro que esta ha sido la impronta de su producci\u00f3n. Sus largas estad\u00edas (con toda libertad de salir y volver) en Jap\u00f3n, M\u00e9xico, Alemania, EEUU (en la actualidad es profesor en la Universidad de Iowa) entre otros pa\u00edses, le impone la verosimilitud esc\u00e9nica a la novela que nos referimos. Aunado a ello, si bien es cierto que en la mayor\u00eda de sus novelas y cuentos la tem\u00e1tica gira en torno a aconteceres y personajes salvadore\u00f1os (repito, en la mayor\u00eda de los casos sin menosprecio de su bagaje), en \u00e9sta tampoco le tiembla la mano para sacar a sus personajes del aqu\u00e9l pa\u00eds centroamericano (ya lo hab\u00eda intentado antes en <i>Donde no est\u00e9n ustedes, Desmoronamiento, El sue\u00f1o del retorno, Insensatez<\/i>) y ubicarlos en cualquier lugar del mundo (en este caso los EEUU) con la certeza de conocer y poder describir al detalle la ciudad en que transitan.<\/p>\n<p><i>Moronga<\/i> est\u00e1 dividida en tres secciones: primera parte, segunda parte y ep\u00edlogo. Las dos primeras historias, aunque narrando el presente, est\u00e1n ancladas en la memoria de los personajes e incluso del lector, para formar paulatinamente el rompecabezas de la historia toda; siendo las novelas anteriores del autor parte fundamental del mismo (de ah\u00ed la importancia de la memoria del lector). La \u00faltima historia es un reporte policiaco oficial de los hechos acaecidos en calles de Washington donde, despu\u00e9s de una balacera entre dos bandos supuestamente rivales, se describe a las v\u00edctimas mortales y sobrevivientes sin omitir los detalles periciales. Este reporte indica que los hechos son casi totalmente producto de la casualidad, ya que solamente tres de los muchos involucrados conoc\u00edan sus propias intenciones. El resto son lo que en el \u201cargot\u201d suele llamarse \u201cda\u00f1os colaterales\u201d o, como se lee en otras partes, juguetes de la casualidad o del destino.<\/p>\n<p>En este sentido, parece que una de las vertientes de la novela criminal centroamericana m\u00e1s reciente (<i>Moronga<\/i> por ejemplo) se ocupa muy poco ya del crimen nucleico de la historia como era costumbre y lo sesga, lo tuerce, para construir un crimen bebiendo de otras fuentes a la mano pero que se desarrolle fuera de las expectativas o las sospechas del lector. Es pues una suerte de juego con ese lector c\u00f3mplice que buscaba Cort\u00e1zar, por eso la importancia de la memoria del lector que mencionamos antes ya que, si recordamos las novelas anteriores de Castellanos Moya, podremos con toda facilidad ubicar a los personajes y redondear su propia e individual historia, ya que la saga de la familia Arag\u00f3n contin\u00faa. Ahora bien, si no nos hemos aventurado por las novelas anteriores del escritor, a estas alturas hemos recorrido ya las dos primeras historias de la novela y el reporte que leemos las aglutina para redondear la historia completa de la novela sin menoscabo de un universo propio.<\/p>\n<p>Por otra parte, es evidente en esta novela, y por a\u00f1adidura en la novela centroamericana en general, el trauma de la guerra cuya violencia pret\u00e9rita, aunada a otros tipos de violencias m\u00e1s recientes, acusan los personajes. Y no es casual, ya que es la generaci\u00f3n que vivi\u00f3 parte de la guerra civil aunque a estas alturas es mucho m\u00e1s importante el otro tipo de violencia irracional de que es objeto la sociedad (las maras, los carteles mexicanos, los colombianos, el crimen com\u00fan, etc.) de la que los escritores toman certeras notas. Es claro que la literatura criminal centroamericana sigue fiel a una de las marcas de identidad del g\u00e9nero en cuanto a la representaci\u00f3n del mundo que le rodea.<\/p>\n<p>Cada una de las partes del libro que atendemos ostenta un subt\u00edtulo; escueto, como si no tuviera ninguna importancia enterarnos de descripci\u00f3n alguna: primera, Zeled\u00f3n; segunda, Arag\u00f3n, que son los apellidos de personajes cuyas voces en primera persona narran las primeras dos secciones aunque Zeled\u00f3n no es quien lleva la voz cantante en la secci\u00f3n que le corresponde ya que \u00e9sta no tiene identidad fija. Finalmente, El tirador oculto, tercera parte y mucho m\u00e1s corta, que es el reporte judicial de los hechos. Lo escueto de los subt\u00edtulos no es fortuito ya que a lo largo de la novela nos enteramos de que estos personajes han sido despojados de su identidad en la medida que lo exige la circunstancia (adem\u00e1s, recu\u00e9rdese que el reporte policial es impersonal por naturaleza). A lo largo de su existencia, porque recordemos que algunos de los personajes han existido antes en otras novelas de Castellanos Moya, se ven en la necesidad de adoptar otras identidades, dando como resultado la inestabilidad que se advierte al momento de definirse a s\u00ed mismos ante su realidad.<\/p>\n<p>La primera parte, Zeled\u00f3n, est\u00e1 narrada por un personaje que decide viajar de Texas a Milwaukee para continuar su interminable escape (de s\u00ed mismo). En realidad su nombre es Joselito, personaje juvenil de <i>La sirvienta y el luchador<\/i> que durante los a\u00f1os de la guerra asesin\u00f3 en un operativo guerrillero a su propia madre, si saberlo claro (uno de esos \u201cda\u00f1os colaterales\u201d). Zeled\u00f3n es el apellido de un antiguo subordinado que le facilita la existencia en Milwaukee. Nunca nos dice su nombre y el lector de Castellanos Moya se ver\u00e1 obligado a acudir a la memoria y, de ser posible, a la relectura de las novelas anteriores para ubicar la identidad de esta primera voz. Existe otro exsubordinado (representativo de las nuevas violencias) que intenta sacar provecho de la situaci\u00f3n e incidir en la vida del personaje central sin conseguirlo. Este \u00faltimo exsubordinado, descubre la voz narrativa, se ha convertido en sicario de los carteles mexicanos y anda a la caza de un traficantillo de poca monta en Chicago:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">M\u00e1s podrido estar\u00eda con tus nuevos patrones. Ya sab\u00e9s que no me gustan. Yo me form\u00e9 para accionar sabiendo qui\u00e9n era el enemigo. Todo muy claro. Hab\u00eda un sentido, una causa.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">[\u2026]<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">y no podr\u00eda sobrevivir en ese puter\u00edo de traiciones\u2014agregu\u00e9. No s\u00e9 c\u00f3mo le haces\u2026<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Dijo que \u00e9l hac\u00eda trabajos perif\u00e9ricos, espec\u00edficos, que no se met\u00eda en sus matancinas internas.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Me dieron ganas de orinar.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No es mi rollo matar por dinero, Viejo. Menos por encargo de esa gente. No me hace clic.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Se limpi\u00f3 las enc\u00edas con la lengua.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfY cu\u00e1l es la diferencia?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Lo qued\u00e9 mirando.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Voy al ba\u00f1o, dije.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Y me puse de pie. (133)<\/p>\n<p>Joselito se niega a olvidar sus principios como parte de la guerrilla urbana y el remanente ideol\u00f3gico le aparta de la violencia actualizada; prefiere seguir sobreviviendo, movi\u00e9ndose, desplaz\u00e1ndose, como lo ha hecho siempre desde los tiempos de la guerra. Asimismo los ritmos y los tonos del lenguaje de cada uno de los personajes son primordiales. En esta primera parte la prosa es \u00e1gil, cargada de movimiento; el tono es sombr\u00edo, frases cortas, descripciones visuales breves y muy detalladas:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Sub\u00ed las escaleras por la salida a la calle Jackson. Desemboqu\u00e9 en la explanada frente al r\u00edo Chicago. Me qued\u00e9 apoyado de espaldas en la verja desde la que se contemplaba el r\u00edo, bajo el embate de las r\u00e1fagas de viento; distingu\u00ed dos c\u00e1maras que cubr\u00edan el \u00e1rea.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Eran las 10:56.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Camin\u00e9 por la explanada, paralela al r\u00edo, en direcci\u00f3n a Adams. Y luego enfil\u00e9, a paso lento, de regreso hacia el canal desde donde pod\u00eda observar, en diagonal, la entrada a la CVS. (117)<\/p>\n<p>El personaje no habla m\u00e1s de lo estrictamente necesario. Incluso los p\u00e1rrafos est\u00e1n debidamente separados por dos l\u00edneas en blanco cada vez que el narrador salta de una idea a otra. Adem\u00e1s de exacerbar la tensi\u00f3n, todo ello nos hace meditar en la disciplina que sostiene el narrador en sus reflexiones; no hay lugar para el error, porque del lugar donde viene los errores cuestan caro. Es un personaje que vive en el sobresalto constante, paranoico, sospecha de todo y de todos. Siempre, como se apunt\u00f3 antes, deja entrever los resabios de lealtad ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La segunda parte est\u00e1 narrada por Erasmo Arag\u00f3n, personaje tambi\u00e9n de una novela anterior, <i>El sue\u00f1o del retorno,<\/i> donde Erasmo es el personaje principal<i>.<\/i> Tambi\u00e9n esta segunda parte de <i>Moronga<\/i> es una narraci\u00f3n en que se describen las peripecias de un profesor salvadore\u00f1o, visitante en Merllow College, a qui\u00e9n el personaje de la primera secci\u00f3n hab\u00eda estado vigilando por medio de su correo electr\u00f3nico. Nunca se hablaron. Arag\u00f3n no sab\u00eda que era vigilado por Joselito. Arag\u00f3n llega a Washington a investigar los archivos de la CIA para saber lo que sucedi\u00f3 con Roque Dalton terminando involucrado en una extorsi\u00f3n a su persona cuyo desarrollo est\u00e1 ligado al violento desenlace. La novela, valga mencionar, conlleva un gui\u00f1o de ojo a la vigilancia \u201csecreta\u201d, intensificada a partir de los eventos del 9\/11, que lleva a cabo el gobierno de los EEUU a sus ciudadanos.<\/p>\n<p>El tono del lenguaje tambi\u00e9n es distinto: no existe la disciplina de pensamiento de la primera parte, no hay separaci\u00f3n de l\u00edneas entre las ideas. Esta voz no expresa gran desconfianza sobre su entorno, es m\u00e1s locuaz, ostenta diferente personalidad y est\u00e1 m\u00e1s a tono con su cotidianidad. La voz discurre en largos p\u00e1rrafos, algo as\u00ed como lo que la tradici\u00f3n llam\u00f3 \u201cfluir de la conciencia\u201d, sin punto y aparte y lo \u00fanico que le da la cadencia son las comas. Queda claro que su mundo formativo no es el de la acci\u00f3n guerrillera. Contrario a la primera parte, este personaje es un periodista que despu\u00e9s de unos a\u00f1os en el exilio en M\u00e9xico, regresa a El Salvador a dirigir un peri\u00f3dico durante la firma de los acuerdos de paz; para salir nuevamente al exilio, esta vez a los EEUU, como profesor visitante del College de Merlow City, donde se rozan las dos historias. Se debe destacar el ambiente autobiogr\u00e1fico que acompa\u00f1a a este personaje. Pero eso es otro asunto.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n para este esbozo es definitivo que <i>Moronga<\/i>, con la marcada diferencia de tono en las voces, deja en claro las variantes \u00e9ticas y est\u00e9ticas de la novela criminal en tanto se mueve con toda libertad entre la narraci\u00f3n dura de la primera parte, apegada al policial cl\u00e1sico; la segunda m\u00e1s suelta, con m\u00e1s dinamismo y soltura en la voz; sin la rigidez del cl\u00e1sico y la tercera que ostenta la frialdad de un reporte policial: puntual, impersonal, sin variantes, apeg\u00e1ndose detalladamente a los hechos. Es, a mi modo de ver, uno de los \u00faltimos ejemplos de la naturaleza camale\u00f3nica de la novela criminal centroamericana (y sospecho que de la latinoamericana toda) ya que opera actualizando, subvirtiendo, inventando, reinventando \u00e9ticas y est\u00e9ticas con miras a irse readaptando a las \u201cviolentas realidades\u201d de sus pa\u00edses, cosa que es, a final de cuentas, muy propio del g\u00e9nero en que se inscribe.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Juan Col\u00edn<br \/>\nUniversity of Oklahoma<\/p>\n<h6>Imagen de portada de\u00a0<em>Moronga<\/em>, novela de Horacio Castellanos Moya.<\/h6>\n<div id=\"gtx-trans\" style=\"position: absolute; left: 170px; top: 2928.14px;\">\n<div class=\"gtx-trans-icon\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lately the world of murder mysteries or crime novels has taken on new and varied forms of expression.&nbsp; We do not propose to make a list of those paths since they are already well known.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2852,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[40,4456],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[2577],"lal_author":[3594],"class_list":["post-2855","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-central-american-lit","tag-numero-9","genre-essay-es","section-essays-es","translator-rosario-drucker-davis-es-2","lal_author-jose-juan-colin-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2855","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2855"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2855\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2852"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2855"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2855"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2855"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2855"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2855"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2855"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2855"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2855"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}