{"id":28485,"date":"2023-12-01T05:03:53","date_gmt":"2023-12-01T11:03:53","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=28485"},"modified":"2024-05-20T09:48:59","modified_gmt":"2024-05-20T15:48:59","slug":"los-pilares-del-universo-literario-de-alvaro-mutis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/12\/los-pilares-del-universo-literario-de-alvaro-mutis\/","title":{"rendered":"Los pilares del universo literario de \u00c1lvaro Mutis"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">A un siglo de su nacimiento y a una d\u00e9cada de su fallecimiento, sea esta la oportunidad de valorar los principales rasgos del universo literario que el escritor colombiano \u00c1lvaro Mutis (1923-2013) concibi\u00f3 desde mediados del siglo XX hasta inicios del XXI. Un proceso creativo signado por la infancia del autor vivida en B\u00e9lgica, el tr\u00e1nsito hacia la adolescencia asociado a la hacienda familiar ubicada en Coello (municipio del Tolima, departamento ubicado en parte de la llamada \u201ctierra caliente\u201d colombiana) y la vida adulta, que luego de unos a\u00f1os en Bogot\u00e1, transcurri\u00f3 durante m\u00e1s de sesenta a\u00f1os en la capital mexicana.\u00a0 El valor literario del heterog\u00e9neo entramado de obras po\u00e9ticas y narrativas concebido por Mutis fue reconocido mediante la obtenci\u00f3n de los premios Reina Sof\u00eda de Poes\u00eda Iberoamericana (1997), Pr\u00edncipe de Asturias (1997), Miguel de Cervantes (2001) y el Neustadt International Prize for Literature (2002), entre otros.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cinco fueron los principales pilares en torno a los cuales Mutis construy\u00f3 su universo literario. El primero de ellos fue su permanente y tormentosa duda sobre los l\u00edmites comunicativos del lenguaje. En el caso de su obra po\u00e9tica pas\u00f3 de una inicial exaltaci\u00f3n de la palabra po\u00e9tica, como piedra angular en la concepci\u00f3n de un mundo in\u00e9dito, a una marcada desconfianza sobre los alcances del quehacer po\u00e9tico, al punto de considerarlo como \u201cun trabajo perdido\u201d, tal cual lo prueban significativos poemas de los libros <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los elementos del desastre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1953) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los trabajos perdidos <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1965). Pero a pesar del inevitable silencio al que parec\u00eda estar condenada su poes\u00eda, ya en estas mismas colecciones de poes\u00eda, como tambi\u00e9n en las publicadas en los a\u00f1os 80 (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Caravansary<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los emisarios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cr\u00f3nica regia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un homenaje y siete nocturnos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), su po\u00e9tica se decant\u00f3 por explorar las vicisitudes de la condici\u00f3n humana mediante un canto siempre consciente de sus l\u00edmites expresivos. Este quehacer po\u00e9tico oscilar\u00e1 entre la dolorosa certeza de que \u201cDe nada vale que el poeta lo diga\u2026 el poema est\u00e1 hecho desde siempre. Viento solitario. Garra disecada y quebradiza de un ave poderosa y tranquila, vieja en edad y valerosa en su trance\u201d (\u201cLos trabajos perdidos\u201d) y la fugaz e inquietante constataci\u00f3n de que \u201cS\u00f3lo una palabra. \/ Una palabra y se inicia la danza \/ de una f\u00e9rtil miseria\u201d. El conjunto de la producci\u00f3n po\u00e9tica mutisiana \u2013la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Summa de Maqroll el Gaviero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 ejemplifica lo que el cr\u00edtico alem\u00e1n Hugo Friedrich denomin\u00f3 el \u201cdoble fracaso\u201d de la poes\u00eda moderna: la plena conciencia del poeta moderno que mediante su palabra no puede asir lo absoluto; y, a su vez, la condena de lo absoluto de solo poder ser vislumbrado mediante una palabra fallida o limitada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A la par de ese primer pilar, Mutis concibi\u00f3 un peculiar desarrollo de la heteronimia. Por un lado, desde una necesidad vital de concebir una voz po\u00e9tica veros\u00edmil, diferente a la de su precoz condici\u00f3n de poeta; y, por otro lado, en un claro di\u00e1logo con una tradici\u00f3n consolidada en las obras de escritores como Valery Larbaud, Fernando Pessoa, Antonio Machado y Le\u00f3n de Greiff, concibi\u00f3 a Maqroll el Gaviero, primero como voz l\u00edrica y luego como narrador y personaje novelesco. Un nombre de pila imposible de asociar a determinado referente espacio-cultural (Maqroll fungir\u00e1 como paradigma del ap\u00e1trida contempor\u00e1neo); y un oficio anacr\u00f3nico (el del marino condenado a escudri\u00f1ar el horizonte desde la gavia del palo mayor de un barco de vela), que le permitir\u00e1n encarnar las contradicciones del poeta moderno. Aquel capaz de fungir como un vidente, dada su posici\u00f3n privilegiada frente al resto de la tripulaci\u00f3n del barco, pero al mismo tiempo condenado a mantener un traum\u00e1tico v\u00ednculo con \u00e9sta. Este proyecto heteron\u00edmico sufri\u00f3 un significativo giro en el poemario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los emisarios <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1984). En \u00e9l, tanto la voz encargada de recopilar, editar y reproducir las visiones y testimonios del Gaviero como la de este vivieron significativas epifan\u00edas que redefinieron sus respectivas funciones po\u00e9ticas. En el caso de la primera ello ocurri\u00f3 en \u201cC\u00e1diz\u201d: en este poema irrumpi\u00f3 una voz claramente autobiogr\u00e1fica que, luego de reconocerse en las claves culturales de la tierra de sus antepasados peninsulares (recu\u00e9rdese que Mutis era descendiente del hermano del sabio gaditano Jos\u00e9 Celestino Mutis, quien lleg\u00f3 al territorio de la Nueva Granada en la segunda mitad del siglo XVIII al frente de la Real Expedici\u00f3n Bot\u00e1nica) pudo afirmar sin la necesidad de acudir a un intermediario: \u201cY llego a este lugar y s\u00e9 que desde siempre \/ ha sido el centro intocado del que manan \/ mis sue\u00f1os, la absorta savia \/ de mis m\u00e1s secretos territorios, \/ [\u2026] \/ Y en el patio donde jugaron mis abuelos, \/ [\u2026] me ha sido revelada de nuevo y para siempre \/ la oculta cifra de mi nombre, \/ el secreto de mi sangre, la voz de los m\u00edos\u201d. En el caso de Maqroll la epifan\u00eda tuvo lugar en \u201cEl ca\u00f1\u00f3n de Aracuriare\u201d; en este mir\u00edfico ca\u00f1\u00f3n ubicado en la base de la cordillera y ba\u00f1ado por un torrentoso r\u00edo, la voz po\u00e9tica adelanta un minucioso examen de su existencia que lo lleva a comprobar que ha dejado de ser el ojo avizor propio de un gaviero, para asumirse a partir de ese momento tan solo como uno m\u00e1s de la manada, tal cual lo pregon\u00f3 a\u00f1os atr\u00e1s en la titulada \u201cOraci\u00f3n de Maqroll\u201d. A este nuevo perfil se sumar\u00e1, durante el tr\u00e1nsito de los feudos po\u00e9ticos a los narrativos, el dilema de convertirse en un \u201cmarinero en tierra\u201d (parafraseando a Rafael Alberti), tal cual ocurre en la mayor\u00eda de las novelas y los relatos que constituyen <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa condici\u00f3n de constituir una voz at\u00edpica y siempre con la zozobra de sentirse fuera de lugar y ajena al tiempo que le correspondi\u00f3 vivir, dar\u00e1 pie a la consolidaci\u00f3n del tercer pilar del universo literario mutisiano: el paradigma de la desesperanza. En la siempre citada conferencia \u201cLa desesperanza\u201d, que imparti\u00f3 en 1965 en la Casa del Lago de la Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, Mutis estableci\u00f3 el perfil del h\u00e9roe moderno desesperanzado a partir de la lectura de un variado conjunto de autores del siglo XX como Conrad, Drieu la Rochelle, Malraux, Pessoa y Garc\u00eda M\u00e1rquez. En dicho perfil destacan la lucidez del desesperanzado para percibir el inevitable fracaso de toda empresa humana; la imposibilidad de comunicarle a sus semejantes dicha visi\u00f3n del mundo; la soledad que deriva de lo anterior; la estrecha relaci\u00f3n que establece con la muerte (de manera af\u00edn al imaginario de \u201cla muerte propia\u201d que concibi\u00f3 Rilke); y una breve y limitada sensaci\u00f3n de esperanza que no va m\u00e1s all\u00e1 de lo que puede brindar un \u201cbreve entusiasmo por el goce inmediato de ciertas probables y ef\u00edmeras dichas\u201d. Casi tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, en una extensa entrevista con Eduardo Garc\u00eda Aguilar, el ya por entonces plenamente consolidado poeta y narrador agregar\u00eda al respecto:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">[La desesperanza es] una actitud resignada, una aceptaci\u00f3n plena del destino, sin pedirle esa supuesta felicidad que el adolescente piensa que est\u00e1 a la vuelta de la esquina. [\u2026] [El desesperanzado es] el hombre que asume la responsabilidad de una tarea conociendo su inutilidad final, su peque\u00f1a vanidad, su ninguna importancia en el panorama del destino de los hombres, pero la cumple bien y a cabalidad como hombre y se manifiesta y se hace asimismo como hombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un perfil al que Maqroll el Gaviero se fue ajustando en cada nuevo poema o relato y que le permiti\u00f3 soportar su extra\u00f1amiento vital y proclamar de manera altiva en una estaci\u00f3n de polic\u00eda de Vancouver, en compa\u00f1\u00eda de su entra\u00f1able compa\u00f1ero de correr\u00edas Alejandro Obreg\u00f3n: \u201cYo soy un chuan extraviado en el siglo XX\u201d (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Amirbar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Asociada a esta identificaci\u00f3n del Gaviero con los campesinos reaccionarios de Breta\u00f1a y Maine en el norte del territorio franc\u00e9s \u2013que en el momento de la Revoluci\u00f3n francesa tomaron partido por el antiguo r\u00e9gimen\u2013 fue aquella que su autor revel\u00f3 en una entrevista a finales del siglo XX con Carlos Fresneda: \u201cM\u00e1s de una vez me he definido como un medieval perdido en este siglo\u201d. De esta exist\u00eda un significativo antecedente: \u201cSoy gibelino, mon\u00e1rquico y legitimista\u201d, tal cual le se\u00f1al\u00f3 en los a\u00f1os 80 a su colega y uno de los grandes estudiosos de su obra, Juan Gustavo Cobo Borda. Pero m\u00e1s all\u00e1 de su confeso car\u00e1cter reaccionario, tanto del autor como de su criatura ficcional, estas declaraciones daban cuenta del cuarto pilar de la obra mutisiana: las significativas fugas espacio-temporales \u2013visibles en ella y acompa\u00f1adas por provocadoras diatribas en las entrevistas y art\u00edculos de prensa del escritor\u2013 mediante las cuales, antes que pretender detalladas y rigurosas recreaciones de determinados pasajes hist\u00f3ricos, constituyeron una valiosa toma de distancia frente al \u201caqu\u00ed y ahora\u201d y de esa manera denunciar sus contradicciones de manera m\u00e1s aguda y visceral. Ese fue el caso de sus relatos \u201cLa muerte del estratega\u201d (1961) y \u201cEl \u00faltimo rostro\u201d (1978), en el que las intrigas del Imperio bizantino en el tr\u00e1nsito entre los siglos VIII y IX o las vividas por Bol\u00edvar y su entorno m\u00e1s cercano durante los \u00faltimos meses de vida del Libertador en San Pedro Alejandrino, respectivamente, funcionan como un espejo oblicuo para cuestionar las din\u00e1micas socio-culturales de la segunda mitad del siglo XX. Igual valoraci\u00f3n puede darse a la colecci\u00f3n de poemas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cr\u00f3nica regia<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">y alabanza del reino<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1985) que dedic\u00f3 a la siempre pol\u00e9mica figura de Felipe II.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por \u00faltimo, a los anteriores pilares de desarrollo del universo literario concebido por Mutis durante m\u00e1s de medio siglo, debe sumarse el de la particular apropiaci\u00f3n que realiz\u00f3 de un referente geogr\u00e1fico como el asociado a la finca de su familia materna \u2013la hacienda de Coello\u2013 para transformarlo en un paisaje cultural denominado la \u201ctierra caliente\u201d. Este paisaje, aunque susceptible de ser equiparado a un amplio espectro de la geograf\u00eda colombiana, adquirir\u00e1 en la obra mutisiana una doble condici\u00f3n; en ciertos momentos ser\u00e1 el refugio en el que Maqroll y compa\u00f1\u00eda encontrar\u00e1n un m\u00ednimo sosiego en el siempre entreverado c\u00famulo de sus avatares existenciales, pero en otras ocasiones cobrar\u00e1 el sentido del para\u00edso perdido cuando sus ocasionales visitantes se vean obligados a tomar rumbos lejanos a \u00e9l. La \u201ctierra caliente\u201d mutisiana oscilar\u00e1 entre ser un punto de partida o de llegada de sus impert\u00e9rritos viajeros, pero tambi\u00e9n ser\u00e1 la evidencia para el escritor del principal logro de su prolongada apuesta literaria, como se lo confes\u00f3 en su d\u00eda a Fernando Quiroz:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">[\u2026] de Coello, de sus alrededores, sale mi peque\u00f1o universo. Esa tierra es la fuente de todo lo que he escrito. No me interesa qu\u00e9 valor tengan mis narraciones o cu\u00e1nto vayan a durar en la memoria de la gente\u2026 lo que de verdad me importa es que hice vivir a Coello m\u00e1s de lo que realmente vivi\u00f3.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta metamorfosis de un \u201cpaisaje afectivo\u201d en un \u201cpaisaje cultural\u201d tambi\u00e9n es susceptible de apreciarse, como bien lo ha indicado su hijo y editor Santiago Mutis Dur\u00e1n, en el caso del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diario de Lecumberri <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1961). Un relato que supera su inicial condici\u00f3n de testimonio autobiogr\u00e1fico de lo que signific\u00f3 para su autor su encierro durante quince meses en la otrora c\u00e1rcel mexicana conocida como \u201cEl Palacio Negro\u201d para convertirse en el sustrato de significativas y traum\u00e1ticas experiencias que permearon el trasegar de Maqroll el Gaviero y sus pares a lo largo de los poemas y relatos en que tejieron una entra\u00f1able red de afectos y solidaridades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Regresar a este imbricado tejido literario o adentrarse en \u00e9l por primera vez es la oportunidad que tenemos de nuevo al celebrarse el centenario del nacimiento y una d\u00e9cada del fallecimiento de su creador. A nuestra disposici\u00f3n est\u00e1n las recientes reediciones de su obra: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Summa de Maqroll el Gaviero. Poes\u00eda reunida (1947-2003) <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Lumen)<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero I y II <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Alfaguara) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Relatos de mar y tierra <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Alfaguara). Una invitaci\u00f3n a la lectura signada por la inquietante advertencia que una voz po\u00e9tica mutisiana le hiciera en su d\u00eda a su posible interlocutor: \u201cA la vuelta de la esquina \/ te seguir\u00e1 esperando vanamente \/ \u00e9se que no fuiste, \u00e9se que muri\u00f3 \/ de tanto ser t\u00fa mismo lo que eres. \/ Ni la m\u00e1s leve sospecha, \/ ni la m\u00e1s leve sombra \/ te indica lo que pudiera haber sido \/ ese encuentro. Y, sin embargo, \/ all\u00ed estaba la clave \/ de tu breve dicha sobre la tierra\u201d (\u201cCanci\u00f3n del este\u201d).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><!-- HTML !--><\/p>\n<p><center><a class=\"bookshop-button\" role=\"button\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-28?\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Compra los libros destacados en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop<\/a><\/center><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: El rey Juan Carlos de Espa\u00f1a con el escritor colombiano \u00c1lvaro Mutis en la ceremonia de entrega del Premio Cervantes 2002. Cr\u00e9dito: REUTERS\/Andrea Comas\/Alamy Stock Photo.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A un siglo de su nacimiento y a una d\u00e9cada de su fallecimiento, sea esta la oportunidad de valorar los principales rasgos del universo literario que el escritor colombiano \u00c1lvaro Mutis (1923-2013) concibi\u00f3 desde mediados del siglo XX hasta inicios del XXI. 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