{"id":28475,"date":"2023-12-01T05:02:52","date_gmt":"2023-12-01T11:02:52","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=28475"},"modified":"2023-12-17T17:59:37","modified_gmt":"2023-12-17T23:59:37","slug":"ensayo-finalista-un-doble-destierro-destinos-del-letrista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2023\/12\/ensayo-finalista-un-doble-destierro-destinos-del-letrista\/","title":{"rendered":"ENSAYO FINALISTA: Un doble destierro: destinos del letrista"},"content":{"rendered":"<p><b>Nota del editor:<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Nos complace publicar uno de los ensayos finalistas de nuestro primer Concurso de Ensayos Literarios: \u201cUn doble destierro: destinos del letrista\u201d del escritor argentino Alejandro G\u00f3mez Monz\u00f3n, con traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Arthur Malcolm Dixon.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0\u00a0(\u2026) aparecer\u00e1 muy pronto mi primera milonga. La m\u00fasica es de Guastavino, la portada de Basald\u00faa, y la letra m\u00eda. (\u2026) Ahora en esas letras tratar\u00e9 de hacer lo que Lugones hizo, tan admirablemente, en su libro: tratar\u00e9 de olvidar mi literatura y de hacer algo que pueda parecer an\u00f3nimo, que sea casi an\u00f3nimo, que sea de nadie o <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">esto viene a ser lo mismo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">que sea de todos. En todo caso, que no sea enf\u00e1ticamente m\u00edo.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Jorge Luis Borges<\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400;\">Revista Ficci\u00f3n<\/span><em><span style=\"font-weight: 400;\">, 1965\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Est\u00e1 la falsa modestia del que, sabi\u00e9ndose notable, afirma que no lo es. Tambi\u00e9n la de quien, no si\u00e9ndolo, niega una genialidad que en realidad no tiene, aunque en el fondo crea que s\u00ed. Si la falsa modestia alcanza en alg\u00fan terreno su grado m\u00e1s alto, es en el de la m\u00fasica popular, esencialmente por la mayor exposici\u00f3n que m\u00fasicos y cantores adquieren en comparaci\u00f3n, por ejemplo, con autores de expresiones art\u00edsticas como la escultura, la danza, la literatura o la propia m\u00fasica acad\u00e9mica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, si un cantautor se dispone a beber una copa de vino o a tomar mates en el escenario durante su recital, es muy probable que ese gesto de amenidad sea recibido como un acto de humildad o cercan\u00eda respecto del p\u00fablico, y no, por el contrario, como un ejercicio de histrionismo efectista (cuanto m\u00e1s cerca, m\u00e1s lejos, dir\u00eda Walter Benjamin). Hablando de m\u00fasica y de poes\u00eda, artes que en cierto sentido tienen una relaci\u00f3n siamesa \u2013Apolo y las musas respiraban un mismo aire: los aedos griegos y los juglares espa\u00f1oles son buenos testimonios de eso\u2013, el letrista de canciones es una figura menor, es decir, menos aur\u00e1tica, al lado de un cantor o un guitarrista (la referencia es al mero hacedor de los versos, el que sola y exclusivamente los compone para que formen parte de la balada, el rock o el joropo, no al cantautor que los escribe pero que en el centro de la escena se lleva todas las luces).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde que se comenzaron a abrir las aguas y el poema para ser le\u00eddo en silencio, ya no recitado, cobr\u00f3 un protagonismo hasta entonces in\u00e9dito, la rima, cajita de m\u00fasica o sonajero de la poes\u00eda, subsisti\u00f3 principalmente en los cancioneros populares. Lo cierto es que adem\u00e1s de este relegamiento de las asonantes y las consonantes desde el campo de lo poem\u00e1tico, el letrista de canciones parece haber nacido confinado: m\u00e1s all\u00e1 de relumbrantes casos como el de Alfredo\u00a0 Lepera \u2013autor de numerosos versos cantados por Carlos Gardel\u2013, su rol no es s\u00f3lo minusvalorado en relaci\u00f3n con el del m\u00fasico, sino tambi\u00e9n en comparaci\u00f3n con el del poeta que difunde su obra a trav\u00e9s del objeto libro: cantar y escribir en silencio \u2013abajo del escenario y por fuera del volumen editado\u2013 constituye su estrella sin estrellato.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una de las tantas hermosas piezas del cancionero latinoamericano \u2013\u201c\u00bfSer\u00e1 posible el sur?\u201d, con m\u00fasica de Nahuel Porcel de Peralta y pluma de Jorge Boccanera\u2013 corrobora lo que se viene afirmando. Boccanera, excelente y reconocido poeta, no es suficientemente recordado en su faz cancionera. \u201c\u00bfSer\u00e1 posible el sur?\u201d, pregunta que se bifurca, arroja el autor; enmarcado en la canci\u00f3n, el interrogante es tierna indignaci\u00f3n y puntada precisa: el punto cardinal es la Argentina sojuzgada por el gobierno militar que, entre 1976 y 1983, detent\u00f3 el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico; mencionado solo, desprovisto de los otros versos que lo rodean, sigue escarbando en la historia, pero la palabra \u201csur\u201d se estira, no se ci\u00f1e a un tiempo y a un lugar, sino que se encarga de remitir a todo un continente, su devenir y su larga esperanza. \u201c\u00bfSer\u00e1 posible el sur?\u201d, en esas palabras tiembla la ra\u00edz y la mayor altura de la letra; si alguien nunca tuvo la oportunidad de escucharla entera y se cruza \u00fanicamente con ese verso, hallar\u00e1 en \u00e9l una moneda, una llave maestra hacia otras puertas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, siempre en atenci\u00f3n a poetas exquisitos, \u00bfqui\u00e9nes se acuerdan, por ejemplo, del quehacer musical del celebrado Fabio Mor\u00e1bito, compositor de unas cuarenta canciones, algunas cantadas por las mexicanas Carmen Le\u00f1ero y Gabriela Serralde, y otras interpretadas por el grupo Barburia, donde el poeta, ensayista y narrador tocaba la guitarra y pon\u00eda voz (f\u00edsica) a sus propios versos?: \u201cPerdi\u00f3 a su madre cuando no ten\u00eda m\u00e1s de quince a\u00f1os, \/ para no perder la virginidad la mand\u00f3 al diablo\u201d, dice filosamente el autor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un n\u00e1ufrago jam\u00e1s se seca <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">lector a domicilio <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">en \u201cSara\u201d, grabada en 1985; por lo dem\u00e1s, entrevistado por Jorge Fondebrider para el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Peri\u00f3dico de Poes\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, Mor\u00e1bito esboza unas lac\u00f3nicas y exactas afirmaciones que bien pueden leerse como un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ars poetica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la letr\u00edstica cancionera:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mayor problema de musicalizar un poema es que el resultado parezca eso, un poema musicalizado y no una canci\u00f3n con una buena letra. Por eso, por lo general, prefer\u00eda componer la letra junto con la canci\u00f3n. Es el procedimiento m\u00e1s natural y emotivo. Uno aprende que puede usar con la m\u00fasica unos versos poco elaborados, que por s\u00ed solos, le\u00eddos o escuchados sin la m\u00fasica, nos pueden parecer insignificantes, y que, sin embargo, cantados, adquieren un vigor y una emoci\u00f3n tremendos. El bolero es quiz\u00e1 el terreno donde mejor se puede notar esto. Un buen compositor de canciones no debe aspirar a escribir letras que parezcan poemas, sino letras que se fundan perfectamente con la m\u00fasica, que la potencien al tiempo que sean potenciados por ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien la letra de Boccanera, perpetuada ni m\u00e1s ni menos que por la \u201cNegra\u201d Sosa, asume una resonancia trasnacional que las de Mor\u00e1bito, tambi\u00e9n sumamente logradas, no consiguen; ambos poetas confluyen en el tenue papel al que generalmente se destina al autor de los textos cancioneros (claro que, si las canciones de Mor\u00e1bito interpretadas por \u00e9l mismo hubieran obtenido una fama superior, el novelista ser\u00eda celebrado en su faz de cantautor, no de letrista). La popularidad de la canci\u00f3n y la consecuente potencia de imagen (iconicidad) que muchas veces reviste a los artistas musicales, ligan los versos menos al poeta que los concibe que a la voz que los entrega al viento. En este sentido, la mentada Mercedes Sosa ten\u00eda la delicada costumbre de cantar con la letra de la canci\u00f3n a mano y colocarla encima de un atril visiblemente ubicado; si llevaba adelante esa deliberada pr\u00e1ctica, argumentaba, no era porque temiera olvidarse de alg\u00fan verso, sino porque deseaba que el p\u00fablico tuviera en cuenta que las palabras ofrecidas por su voz hab\u00edan sido antes imaginadas, en la soledad infernal o paradis\u00edaca de una habitaci\u00f3n, un bar o un tren, por un poeta.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><b>\u201cEL HECHO DE QUE EL MERO LETRISTA NO PARTICIPE DE LA LUMINOSA PRESENTACI\u00d3N EN VIVO Y EN DIRECTO DE UN RECITAL, RAZONABLEMENTE LE VEDA LA FUERTE PRESENCIA QUE ENVUELVE A INSTRUMENTISTAS Y CANTORES\u201d<\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las variantes que surgen al momento de poner el ojo (y el o\u00eddo) en autores de la poes\u00eda cancion\u00edstica son muchas: los ejemplos de versificadores que fueron al mismo tiempo los compositores de las m\u00fasicas (Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez, Luis Alberto Spinetta, John Lennon<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">o Silvio Rodr\u00edguez); los de cantautores que se volvieron tan conocidos en la canci\u00f3n, que su faz de escritores qued\u00f3 soslayada (un caso rotundo: la Mar\u00eda Elena Walsh, famosa por sus canciones infantiles, se devor\u00f3 a la Mar\u00eda Elena Walsh literata y autora de, por ejemplo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Oto\u00f1o imperdonable<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, libro editado en 1947 y que recibiera el entusiasta saludo de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez y Pablo Neruda); los de quienes participaron como coautores de ciertos cancioneros (Manuel Castilla como letrista de Gustavo \u201cCuchi\u201d Leguizam\u00f3n; Jorge Luis Borges, de versos musicalizados por Astor Piazzolla y cantados por Edmundo Rivero; Romildo Risso, de varios textos grabados por Atahualpa Yupanqui; entre otros testimonios); los de aquellos que habiendo publicado sus obras en forma de poemas devinieron \u201ccantados\u201d, gracias a la intervenci\u00f3n sonora que de sus trabajos hicieron determinados m\u00fasicos (Gabriel Zaid llevado a la canci\u00f3n por Fabio Mor\u00e1bito y \u00d3scar Dom\u00ednguez; Antonio Machado de la mano de Serrat; entre muchos m\u00e1s).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No puede negarse que los versos de las canciones suelen ser menos complejos y arriesgados escriturariamente que los textos literarios (no es precisamente el caso de la letra de Jorge Boccanera mencionada en estos p\u00e1rrafos, publicada por primera vez en 1980 como poema del libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Oraci\u00f3n para un extranjero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y que, reci\u00e9n despu\u00e9s de le\u00edda por Nahuel Porcel de Peralta, ser\u00eda musicalizada). Tal vez cabe pensar que, as\u00ed como la poes\u00eda es en el \u00e1mbito de la literatura el g\u00e9nero menos mercantilizado, en el de la m\u00fasica resulta el menos autoral y, de alg\u00fan modo, el menos autorizado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan el escritor Eugenio Mandrini, habr\u00eda que diferenciar el poeta cancionero del simple y raso letrista, por lo que glorias del tango como Homero Manzi, Enrique Santos Disc\u00e9polo y H\u00e9ctor Pedro Blomberg se insertar\u00edan en la primera categor\u00eda. Aunque la distinci\u00f3n de Mandrini no deja de ser tentadora, lo cierto es que, si todo letrista no es necesariamente un poeta de la canci\u00f3n, tampoco todo poeta de la literatura escrita es un poeta de la literatura escrita, o para decirlo de otra manera, un excelente exponente de la poes\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Minimizada, por lo general, en el mundo de las bellas letras y, a la vez, en el de la m\u00fasica, la letra de canci\u00f3n late irrefrenablemente. En \u00e1mbitos acad\u00e9micos, el abordaje institucional de la literatura no le suele dar la importancia que se le dedica al poema (el letrista no llega a letrado ni a la prestigiosa oralidad del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poema del Cid <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La Chanson de Roland<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), as\u00ed como los estudios universitarios de la m\u00fasica no le otorgan, en absoluto, el mismo \u00e9nfasis que a las estructuras musicales propiamente dichas. All\u00ed, en ese deslugar o frontera no un\u00e1nime, en ese doble destierro, habitan sigilosa e intensamente los tejedores de las estrofas que un cantor y, por qu\u00e9 no, todo un p\u00fablico, ya sea el de un enorme teatro o el de un peque\u00f1o y penumbroso bar, cantar\u00e1n a coro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No viene al caso devaluar la letra de una canci\u00f3n midi\u00e9ndola con las varas del poema, ni desde\u00f1ar la sonoridad que el texto literario posee en s\u00ed mismo (cuando Debussy musicaliz\u00f3 \u201cLa siesta de un fauno\u201d, Mallarm\u00e9 advirti\u00f3 que ese poema ya ten\u00eda su propia m\u00fasica); tampoco la v\u00eda m\u00e1s propicia consiste en exaltar exageradamente los versos cancion\u00edsticos y encumbrarlos en la tramposa gloria del anonimato, o bien en la posibilidad que la m\u00fasica popular goza de llegar a sitios y tiempos remotos. M\u00e1s bien se trata de encontrar en esos g\u00e9neros \u2013la letra y el poema: la m\u00fasica y la literatura\u2013 dos formas espec\u00edficas de algo que los implica: la poes\u00eda. A fin de cuentas Homero, primer autor literario sobre la faz de Occidente, es al mismo tiempo el primer cantautor conocido en la historia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El intento de Borges por hacer algo que pertenezca a nadie y a todos no pudo ser cumplido, aun cuando haya logrado que sus canciones no resultaran enf\u00e1ticamente borgeanas, como sucede con \u201cMilonga de Juan Mura\u00f1a\u201d o \u201cMilonga de Manuel Flores\u201d, en la que vibra esa copla inolvidable y olvidada por la memoria popular: \u201cManuel Flores va a morir, \/ eso es moneda corriente: \/ morir es una costumbre \/ que sabe tener la gente\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por lo dem\u00e1s, si bien el g\u00e9nero canci\u00f3n re\u00fane como m\u00ednimo tres elementos: una letra, una m\u00fasica y una performance, el hecho de que el mero letrista no participe de la luminosa presentaci\u00f3n en vivo y en directo de un recital, razonablemente le veda la fuerte presencia que envuelve a instrumentistas y cantores. Es in\u00fatil, entonces, reclamar para \u00e9l una centralidad imposible, pero s\u00ed, tal vez, pueda pedirse en este sentido una mayor consideraci\u00f3n. \u00bfHabr\u00eda el maravilloso Bob Dylan obtenido el Nobel de Literatura si \u00fanicamente hubiera escrito las letras de las canciones? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de su ubicuidad sin sus copiosos sombreros y sus t\u00edmidos y endiablados ojos celestes? \u00bfSer\u00eda dable imaginar premios musicales importantes para los autores de los versos cancioneros? La respuesta a esas preguntas est\u00e1 soplando en el viento de una voz, no en el esquinado oleaje de un papel borroneado con tinta.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><center><a class=\"bookshop-button\" role=\"button\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-28?\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Compra los libros destacados en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop<\/a><\/center>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Tim Mossholder, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor: Nos complace publicar uno de los ensayos finalistas de nuestro primer Concurso de Ensayos Literarios: \u201cUn doble destierro: destinos del letrista\u201d del escritor argentino Alejandro G\u00f3mez Monz\u00f3n, con traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Arthur Malcolm Dixon. &nbsp; \u00a0\u00a0\u00a0(\u2026) aparecer\u00e1 muy pronto mi primera milonga. 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