{"id":2829,"date":"2019-02-16T01:55:33","date_gmt":"2019-02-16T07:55:33","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/02\/nuevomexicana-electras-locating-decolonial-desire-five-wounds-myrriah-gomez\/"},"modified":"2024-04-22T05:58:14","modified_gmt":"2024-04-22T11:58:14","slug":"nuevomexicana-electras-locating-decolonial-desire-five-wounds-myrriah-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/02\/nuevomexicana-electras-locating-decolonial-desire-five-wounds-myrriah-gomez\/","title":{"rendered":"&#8220;Las Electras nuevomexicanas: en busca del deseo decolonial en &#8216;The Five Wounds'&#8221; de Myrriah G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>La colecci\u00f3n de cuentos <em>Night at the Fiestas <\/em>[Noche en las fiestas] de Kirstin Valdez Quade presenta un conjunto de relatos que tratan, principal, pero no exclusivamente, de nuevomexicanas\/os. Inicialmente, estos personajes parecen ser chicanxs estereotipados, pero Valdez Quade apela a una particular negatividad que funciona como intervenci\u00f3n decolonial, que tiene como objetivo alterar la romantizada dial\u00e9ctica nuevomexicana con el fin de presentar un deseo decolonial, si bien un deseo heterosexual. Valdez Quade lleva la literatura chicana hacia nuevas direcciones al presentar los cuerpos masculinos y femeninos como espacios del deseo. Si esto se puede interpretar como deseo decolonial o no es la principal cuesti\u00f3n que surge en muchos de los relatos de la colecci\u00f3n de Valdez Quade, pero cobra una especial relevancia en &#8220;The Five Wounds&#8221;. En este cuento, Amadeo es elegido para representar a Jes\u00fas en una recreaci\u00f3n penitente de la Pasi\u00f3n de Cristo en un peque\u00f1o pueblo del norte de Nuevo M\u00e9xico cuando su hija \u00c1ngel, de casi 15 a\u00f1os y embarazada, aparece de manera inesperada. En el relato, una \u00c1ngel embarazada se transforma en una Electra nuevomexicana, abarcando el deseo colonial y el postcolonial. Mientras que el cuerpo masculino se materializa durante la recreaci\u00f3n cuaresmal de la Pasi\u00f3n al ser representado por los penitentes, el cuerpo femenino se materializa a trav\u00e9s de estos y a la vez se convierte en un potencial espacio de liberaci\u00f3n de las expectativas de la sociedad para una adolescente nuevomexicana en un Nuevo M\u00e9xico cat\u00f3lico y rural.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las personas est\u00e1n familiarizadas con el complejo de Edipo, en cambio, son menos los que conocen el de Electra, derivado del mito griego y popularizado en la obra de S\u00f3focles del mismo nombre. Aunque hay versiones diferentes del mito (ver Eur\u00edpides), en la versi\u00f3n de S\u00f3focles Electra es la hija del Rey Agamen\u00f3n y de Clitemnestra. Cuando \u00e9l llega a casa tras la guerra de Troya con una nueva amante, Casandra, el amante de Clitemnestra asesina a Agamen\u00f3n. Electra se venga de la muerte de su padre animando a su hermano, Orestes, a matar a su madre y a su amante. Por esto, Electra ha de soportar humillaciones y es tachada de loca.<\/p>\n<p>Sigmund Freud y Carl Jung debatieron sobre la existencia o no del complejo de Electra, pero siempre se consider\u00f3 como una respuesta o r\u00e9plica al complejo de Edipo. Acerca de si es Freud o Jung quien plantea correctamente el desarrollo psicosexual femenino, la realidad es que la existencia de un fen\u00f3meno psicoanal\u00edtico no es relevante. El cr\u00edtico literario Jill Scott sostiene que el &#8220;mayor mito cultural que rodea a Electra es que no existe el complejo de Electra <i>per se&#8221; <\/i>(8). La importancia de la figura de Electra es relevante para la discusi\u00f3n de la obra de Valdez Quade, en tanto que puede ayudar a complejizar la visi\u00f3n tradicional romantizada de la sexualidad femenina o las relaciones incestuosas con el objetivo de ver de qu\u00e9 manera se desarrolla (o fracasa) la agencia femenina en contextos no tradicionales, particularmente en el de la producci\u00f3n literaria chicana.<\/p>\n<p>El tropo de Electra no es ajeno a la literatura chicana, se puede decir que est\u00e1 presente en &#8220;Loving in the War Years&#8221; de Cherr\u00ede Moraga, en &#8220;My Father Was a Toltec&#8221; de Ana Castillo, y en &#8220;Electra\u2019s Complex&#8221;, la reciente novela de Emma P\u00e9rez, as\u00ed como en &#8220;Electricidad&#8221; de Luis Alfaro. Veinte a\u00f1os antes de escribir su novela, P\u00e9rez examin\u00f3 la teor\u00eda psicoanal\u00edtica para la Electra Chicana en &#8220;The Decolonial Imaginary&#8221;, en el cual analiza el opuesto complejo de Edipo, apenas refiri\u00e9ndose a \u00e9l como complejo de Electra. Este nombre griego ha sido traducido para que signifique &#8220;la soltera&#8221; o &#8220;extramatrimonial&#8221; (ver Willner), y aunque la Electra griega sea descrita en los mitos como la hija adulta y virginal de Agamen\u00f3n, en los relatos de Valdez Quade no es ni adulta ni virgen. La Electra de S\u00f3focles es soltera y supera la edad f\u00e9rtil. En &#8220;The Five Wounds&#8221;, \u00c1ngel, la hija adolescente embarazada de Amadeo, es la Electra mitol\u00f3gica atrapada en la dicotom\u00eda virgen\/puta de la crucifixi\u00f3n de la Pasi\u00f3n de Cristo. Se convierte simult\u00e1neamente en hija (Electra), madre (Mar\u00eda) y puta (Mar\u00eda Magdalena), representando a una nueva tr\u00edada chicana y, a lo que yo llamo, la &#8220;Electra nuevomexicana&#8221;. \u00c1ngel restaura el honor de su padre a fuerza de sacrificar su cuerpo en m\u00faltiples ocasiones a lo largo del relato, hasta que finalmente llora de miedo y dolor cuando se pone de parto a la vez que su padre se retuerce en la cruz durante la escena de la crucifixi\u00f3n. En una mara\u00f1a de memoria y deseo, padre e hija son forzados a soportar una humillaci\u00f3n compartida mientras la multitud aplaude.<\/p>\n<p>El deseo que experimentan varios de los personajes, especialmente \u00c1ngel y Amadeo, depende ampliamente de la memoria. En &#8220;The Decolonial Imaginary&#8221;, Emma P\u00e9rez plantea: &#8220;\u00bfEs posible el deseo sin memoria?&#8221;. En s\u00edntesis, su respuesta, y la m\u00eda, es que no. Asegura que &#8220;El imaginario decolonial encarna los deseos enterrados del inconsciente, viviendo y respirando entre lo colonialista y lo colonizado. En medio de ese espacio intercalado, el deseo roza con la represi\u00f3n colonial para construir subjetividades resistentes, opositoras, transformativas y diasp\u00f3ricas que brotan y se convierten en deseos decoloniales&#8221; (The Decolonial Imaginary, 110). Los deseos enterrados est\u00e1n relacionados con las teor\u00edas psicoanal\u00edticas de Electra, viviendo entre el marco colonial espa\u00f1ol y la batalla de los chicanos de clase obrera del norte de Nuevo M\u00e9xico en la actualidad. Los personajes resultantes empiezan a romper con los deseos coloniales. A pesar de resultar problem\u00e1ticos por otros motivos, los personajes transforman sujetos que reflejan las experiencias reales vividas por los nuevomexicana\/os de la actualidad, exhibiendo una dial\u00e9ctica de duplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de la colecci\u00f3n, &#8220;Night at the Fiestas&#8221;, hace referencia al t\u00edtulo del cuarto de los diez relatos. Este tiene lugar en la Fiesta de Santa Fe, la cual es conocida por los locales como la &#8220;Santa Fe Fiestas&#8221;. Se trata de la recreaci\u00f3n anual de la recolonizaci\u00f3n de Nuevo M\u00e9xico en 1692 por parte del espa\u00f1ol Diego de Vargas, doce a\u00f1os despu\u00e9s de que los colonizadores espa\u00f1oles fueran expulsados de la regi\u00f3n durante la Rebeli\u00f3n de los Indios de 1680. Esta reconquista no fue pac\u00edfica ni exang\u00fce. Este periodo <i>re<\/i>colonial materializa el deseo colonial en relaci\u00f3n con la religi\u00f3n cat\u00f3lica, lo cual genera una v\u00eda que permite a Valdez Quade re-imaginar el deseo decolonial a trav\u00e9s de sus personajes femeninos. El marco colonial espa\u00f1ol soporta el peso del deseo colonial que est\u00e1 presente en esta colecci\u00f3n de cuentos ambientada en Nuevo M\u00e9xico. El deseo decolonial, por tanto, no se crea a partir del Complejo de Conquista Ed\u00edpico, sino a partir del opuesto Complejo de Edipo, o de Electra.<\/p>\n<p>Si la re-creaci\u00f3n sociopol\u00edtica y sociocultural de las fiestas de Nuevo M\u00e9xico simboliza la met\u00e1fora definitiva del deseo colonial con respecto a la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola, la religi\u00f3n se ocupa de reafirmarlo. En los cuentos, como en la vida real, la religi\u00f3n intercede en la identidad nuevomexicana, la cual se ve supeditada a la negatividad. La devastadora y estremecedora historia de &#8220;The Five Wounds&#8221; da comienzo con Amadeo Padilla, quien ha sido elegido por el hermano mayor de la morada local, su t\u00edo T\u00edve, para representar a Jes\u00fas en la Pasi\u00f3n de Cristo de ese a\u00f1o. Amadeo, de 33 a\u00f1os, &#8220;no es un hombre de ambiciones&#8221; (59), vive con su madre, Yolanda, quien todav\u00eda le cocina y le plancha. Est\u00e1 &#8220;lleno de cicatrices y con una horrible dentadura, lleva el pelo rapado casi al cero con marcas de peleas, con un pliegue de piel donde se junta el cr\u00e1neo con su grueso cuello. Nombra un pecado, \u00e9l lo habr\u00e1 cometido: gula, pereza, se cogi\u00f3 a una prima segunda en las gradas del instituto&#8221; (58). Amadeo vive en Chimay\u00f3, lugar que conocemos en base a dos descripciones: una referencia al &#8220;santuario&#8221; como la &#8220;morada&#8221; en cuesti\u00f3n y la referencia, por parte del narrador, a que alguien lleva cada d\u00eda en coche a \u00c1ngel a sus clases de crianza. \u00c1ngel es la hija de Amadeo, que se presenta en su casa durante la Semana Santa, la misma en la que cumple 15 a\u00f1os, y est\u00e1 embarazada de 8 meses cuando aparece en la historia. Amadeo se molesta cuando llega a la casa y la encuentra all\u00ed esper\u00e1ndolo, embarazada, con la barriga abultada, y le dice: &#8220;Ahora no es un buen momento&#8221;. Ella le pregunta por qu\u00e9, a lo que \u00e9l responde, &#8220;Este a\u00f1o llevo la cruz. Soy Jes\u00fas&#8221;. Ella responde: &#8220;Y yo soy la Virgen Mar\u00eda. Bueno, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la abuela?&#8221;. Cuando se entera que su abuela, la madre de Amadeo, se encuentra en Las Vegas (Nevada) con su novio, \u00c1ngel se r\u00ede y dice: &#8220;Somos todos los tipos de Virgen Mar\u00eda&#8221; (\u00e9nfasis original, 62). Este chiste alerta inmediatamente a la audiencia del sarcasmo de \u00c1ngel y su deseo de burlarse de su padre. A lo largo de la historia, ella representa una extra\u00f1a combinaci\u00f3n de Mar\u00eda Madre de Dios (la virgen) y Mar\u00eda Magdalena (la puta), hasta que al final su identidad como Electra consolida una nueva triada chicana.<\/p>\n<p>El retrato de \u00c1ngel oscila entre una figura mariana y una puta. Aparece en casa de Amadeo con &#8220;una camiseta blanca sin mangas, un sujetador negro, una cruz de oro apuntando hacia sus pechos, por si te los hab\u00edas perdido. El vientre tan duro y redondo como un horno de adobe&#8221; (61). Su padre experimenta una atracci\u00f3n hacia su hija que lo aturde durante la semana de preparativos para la representaci\u00f3n de la Pasi\u00f3n. En varios momentos de la semana, Amadeo tiene fantas\u00edas sobre c\u00f3mo se habr\u00e1 quedado embarazada su hija. Durante su primera fantas\u00eda, \u00e9l est\u00e1 tumbado en la cama cuando la escucha duch\u00e1ndose, el narrador dice: &#8220;Se deja caer sobre su cama blanda, trata de no pensar en ella, en sus abultadas carnes desnudas, pero no puede evitarlo&#8221; (66). Se imagina que el padre del beb\u00e9 es un &#8220;<i>cholo<\/i> de Espa\u00f1ola que trafica con metadona desde el ba\u00fal de su <i>lowrider&#8221;<\/i>\u00a0(66). Esta caracterizaci\u00f3n corresponde a la imagen que se tiene de los residentes de Espa\u00f1ola desde fuera, el estereotipo de un valle infestado por la droga, una comunidad con una cultura rica y pobre en recursos expuesta a la luz p\u00fablica. Aqu\u00ed, el pap\u00e1 del beb\u00e9 de \u00c1ngel, como su padre, es un <i>tecato<\/i> de clase descarriada. El instinto de protecci\u00f3n de Amadeo por su hija se hace evidente, pero este solo se ve problematizado por la naturaleza depredadora de su creciente inter\u00e9s en ella.<\/p>\n<p>P\u00e9rez reconoce que en el opuesto complejo de Edipo siempre hay una escena primigenia, que &#8220;es el primer momento en el que un ni\u00f1o es testigo de la relaci\u00f3n sexual de sus padres, d\u00e1ndose cuenta de cu\u00e1l es su origen&#8221; (<i>The Decolonial Imaginary<\/i> 113). En m\u00faltiples ocasiones a lo largo de la historia, Amadeo piensa en su hija manteniendo relaciones sexuales, y la segunda vez que esto ocurre es \u00c1ngel quien inicia la conversaci\u00f3n, dando lugar as\u00ed a la escena primigenia cuando informa a su padre de datos que aprende en su clase de crianza. Le dice: &#8220;Por ejemplo, \u00bfsab\u00edas que le salieron los dedos antes que la verga? [\u2026] \u00bfA que es raro que haya una verga flotando por dentro de m\u00ed? \u00bfHas pensado alguna vez que la abuela fue la primera chica en la que metiste tu verga?&#8221; (68). Amadeo se &#8220;horroriza&#8221; al pensar en su hija de esa manera. Durante esta escena primigenia, \u00c1ngel no solo verbaliza su preocupaci\u00f3n por tener el pene de su beb\u00e9 &#8220;dentro suyo&#8221;, sino que va m\u00e1s all\u00e1 de pensar en su propia concepci\u00f3n y piensa tambi\u00e9n en la de su padre. Esta escena difumina los l\u00edmites de una conversaci\u00f3n apropiada entre padre e hija, pero mientras que los pensamientos de Amadeo se van directos a las fantas\u00edas sexuales con su hija, \u00c1ngel est\u00e1 evidentemente centrada en el s\u00edntoma-goce lacaniano asociado a la envidia por el pene, lo cual es af\u00edn al desarrollo del complejo de Electra.<\/p>\n<p>El momento de inflexi\u00f3n de la historia es cuando Manuel Garc\u00eda chantajea a \u00c1ngel. Despu\u00e9s de verla en la morada con Amadeo la noche anterior, Manuel la convence para que le deje tocar sus pechos bajo amenaza de contarle al resto de <i>hermanos<\/i> que Amadeo rompi\u00f3 la norma de no dejar entrar mujeres a la morada. Amadeo es testigo de la escena desde la entrada de su casa, pero en ning\u00fan momento la interrumpe o va en defensa de su hija. Ve como su hija es agredida sexualmente por su pervertido vecino, que la llama puta a cambio de preservar su reputaci\u00f3n. M\u00e1s tarde, &#8220;se centra en la enfermiza sensaci\u00f3n de su verga en sus jeans, en esforzarse para que se marchite y se venga abajo al tiempo que esa escena se repite en su cabeza. Las manos de Manuel sobre el cuerpo de su hija&#8221; (79). Cuando \u00c1ngel aparece en la sala y se asegura que su padre no lo va a &#8220;contar&#8221;, a\u00f1ade: &#8220;Podr\u00e1s tener tu d\u00eda de Jes\u00fas&#8221; (79). \u00c1ngel lo salva del deceso, y el v\u00ednculo entre ellos se ha establecido por medio de favores sexuales. La escena finaliza con un Amadeo &#8220;agradecido&#8221; y &#8220;exhausto&#8221; (80), mostrando la voluntad de \u00c1ngel de defender a su padre, al mismo tiempo que se la posiciona en el rol de la puta.<\/p>\n<p>Durante la escena de la crucifixi\u00f3n, Amadeo desea ser el centro de atenci\u00f3n: le propinan latigazos y golpes, cae sobre sus rodillas en m\u00faltiples ocasiones (y \u00c1ngel le obliga a beber agua), y finalmente, le clavan clavos en las palmas de sus manos. De fondo, los penitentes representan su &#8220;teatro y drama de conquista&#8221; (L\u00f3pez Pulido 69). El escenario de la historia, que consiste en las actividades de Semana Santa de los <i>hermanos penitentes<\/i>, sensacionaliza la sagrada hermandad nuevomexicana del mismo modo que se hace en otras producciones literarias. Seg\u00fan el cr\u00edtico cultural Alberto L\u00f3pez Pulido, &#8220;en estas historias, la tradici\u00f3n penitente, te\u00f1ida de sangre, crucifixiones, y muerte, era parte de un amplio marco explicativo empleado por los forasteros para inventar el sureste norteamericano y transformarlo en una &#8216;regi\u00f3n de imaginaci\u00f3n'&#8221; (L\u00f3pez Pulido 36). A causa de que Amadeo, y no \u00c1ngel, es el pretendido protagonista, el lector percibe naturalmente la mirada colonial a trav\u00e9s de \u00e9l como penitente, y se le pide que use la imaginaci\u00f3n al tiempo que los hermanos hunden los clavos en las manos de Amadeo. Mientras eso ocurre, no obstante, toda la atenci\u00f3n recae en \u00c1ngel.<\/p>\n<p>Al examinar en m\u00e1s detalle en final, resulta claro que Amadeo encarna a Jes\u00fas muriendo en la cruz al tiempo que \u00c1ngel se pone de parto. Ella salva a su padre sacrificando su cuerpo de embarazada al viejo Manuel Garc\u00eda, pero en el momento en que Amadeo sufre la muerte simb\u00f3lica de Jes\u00fas en el Calvario, \u00c1ngel no puede hacer otra cosa para vengar su muerte que dar a luz a un ni\u00f1o. Esto puede ser le\u00eddo de dos maneras: que su parto represente la ruptura postcolonial necesaria para empezar a prestar atenci\u00f3n a las consecuencias de los cientos de a\u00f1os de colonialismo, o que el beb\u00e9 var\u00f3n represente la continuaci\u00f3n del colonialismo en el norte de Nuevo M\u00e9xico. Si los griegos estaban en lo cierto, las cinco generaciones de pecado que se iniciaron con la introducci\u00f3n del catolicismo en Nuevo M\u00e9xico por parte de los espa\u00f1oles est\u00e1n a punto de acabar. Para \u00c1ngel, los pecados del padre son tambi\u00e9n los pecados de los antepasados coloniales. Aunque los personajes de Valdez Quade est\u00e1n lejos de ser postcoloniales, ella imagina los espacios coloniales quebr\u00e1ndose en medio de un proceso de cambio decolonial que \u00c1ngel inicia.<\/p>\n<p>Al final de su ensayo &#8220;Electra: The Dark Side of the Moon&#8221;, Sheila Powell dice: Pienso que las mujeres tienen la capacidad de desarrollarse m\u00e1s all\u00e1 que Electra, el complejo de Electra parece ser la met\u00e1fora de una mujer atrapada en rituales inventados para el h\u00e9roe. La mujer-Electra est\u00e1 subdesarrollada como mujer que puede pensar por s\u00ed misma porque est\u00e1 inmersa en una cultura patriarcal con la cual colabora, sintiendo que solamente un hombre puede cambiar el mundo por ella y ayudarla en su lucha. (171)<\/p>\n<p>La raz\u00f3n por la cual la mayor\u00eda de los lectores no pueden considerar a \u00c1ngel como el personaje principal de la historia es que est\u00e1 subdesarrollada como personaje. Aunque es multidimensional en el sentido en que no encaja en la dicotom\u00eda est\u00e1ndar de puta\/virgen, como Electra \u00c1ngel a\u00fan no puede liberarse de las expectativas que la sociedad tiene de ella. Se supone que Amadeo es el Cristo h\u00e9roe que permite continuar las pr\u00e1cticas del <i>penitente<\/i>, pero es necesario cuestionar la agencia de \u00c1ngel en esta historia colonial. Ella, al igual que otras como ella, tienen la posibilidad de desarrollar un deseo decolonial, pero al final de la historia, como afirma, &#8220;con la cara blanca&#8221;, contempla su pr\u00f3ximo paso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Obras citadas<\/strong><\/p>\n<p>Castillo, Ana. <i>My Father Was a Toltec: Poems. <\/i>West End Press, 1988.<\/p>\n<p>D\u2019Cruz, Doreen. &#8220;Deconstructing the Father as Love: The Fiction of Antonia White&#8221;. <i>Loving Subjects: Narratives of Female Desire. <\/i>Peter Lang Inc., 2003. pp. 19-51.<\/p>\n<p>Euripides. <i>Electra and Other Plays<\/i>. Editado por Richard Rutherford, Penguin Classics, 1999.<\/p>\n<p>Heffley, Lynne. &#8220;Luis Alfaro reimagines Sophocles for today\u2019s audiences&#8221;. <i>USC School of Dramatic Arts<\/i>, 24 oct. 2017. https:\/\/dramaticarts.usc.edu\/luis-alfaro-reimagines-sophocles-for-todays-audiences\/. Acceso 17 mayo 2018.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Pulido, Alberto. <i>The Sacred World of the Penitentes. <\/i>Smithsonian Institution Press, 2000.<\/p>\n<p>Moraga, Cherr\u00ede. <i>Loving in the War Years: Lo que nunca pas\u00f3 por sus labios. <\/i>South End Press, 2000.<\/p>\n<p>P\u00e9rez, Emma. <i>The Decolonial Imaginary: Writing Chicanas Into History<\/i>. U Indiana Press, 1999.<\/p>\n<p>&#8212;&#8211;. <i>Electra\u2019s Complex. <\/i>Bella Books, 2015.<\/p>\n<p>Powell, Sheila. &#8220;Electra: The Dark Side of the Moon&#8221;. <i>Journal of Analytical Psychology<\/i>. 1 de abril de 1993. pp. 155-174.<\/p>\n<p>Scott, Jill. <i>Electra after Freud: Myth and Culture<\/i>. Ithaca: Cornell UP, 2005.<\/p>\n<p>Sophocles. <i>Electra and Other Plays<\/i>. Edited by David Raeburn, Penguin Classics, 2008.<\/p>\n<p>&#8212;&#8211;. <i>The Theban Plays: Oedipus Rex, Oedipus at Colonus and Antigone<\/i>. Editado por T.N.R. Rogers, Dover Thrift, 2006.<\/p>\n<p>Willner, Dorothy. &#8220;The Oedipus Complex, Antigone, and Electra: The Woman as Hero and Victim&#8221;. <i>American Anthropologist <\/i>Vol.84, N\u00fam. 1 (Mar. 1982). pp. 58-78.<\/p>\n<p>Valdez Quade, Kirstin. &#8220;The Five Wounds&#8221;. <i>Night at the Fiestas<\/i>. W.W. Norton &amp; Company, 2015. pp. 58-85.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Kirstin Valdez Quade\u2019s collection of short stories <i>Night at the Fiestas<\/i> presents a set of stories about, primarily but not exclusively, <i>Nuevomexicanas\/os<\/i>. 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