{"id":2817,"date":"2019-02-14T04:19:48","date_gmt":"2019-02-14T10:19:48","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/02\/poetry-rafael-cadenas-or-fallen-masks-feigning-poet-arturo-gutierrez-plaza\/"},"modified":"2024-04-22T07:37:20","modified_gmt":"2024-04-22T13:37:20","slug":"poetry-rafael-cadenas-or-fallen-masks-feigning-poet-arturo-gutierrez-plaza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/02\/poetry-rafael-cadenas-or-fallen-masks-feigning-poet-arturo-gutierrez-plaza\/","title":{"rendered":"&#8220;La poes\u00eda de Rafael Cadenas o la ca\u00edda de las m\u00e1scaras del poeta fingidor&#8221; de Arturo Guti\u00e9rrez Plaza"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 13.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: justify; font: 13.0px Times}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 13.0px Times; min-height: 16.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 13.0px Times}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 13.0px Times}<br \/>p.p8 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p9 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 13.0px Times}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; text-indent: 36.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p8 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; text-indent: 36.0px; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p9 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: justify; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p10 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: justify; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p11 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; line-height: 18.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.s1 {color: #65a0dc}<br \/><\/style>\n<p>\u201cMe cautiva el lenguaje de los m\u00edsticos, especialmente, desde luego, el de los espa\u00f1oles. Tienen el don de acu\u00f1ar expresiones indelebles para comunicarnos un saber, que es m\u00e1s bien, en \u00faltima instancia, un no saber\u201d. Con esta frase, extra\u00edda de sus <i>Apuntes sobre san Juan de la Cruz y la m\u00edstica <\/i>(1998), Rafael Cadenas nos da cuenta de un aspecto esencial de la b\u00fasqueda emprendida a lo largo de toda su obra po\u00e9tica: alcanzar un lenguaje cada vez m\u00e1s sereno y aplomado, debajo del cual podamos sentir el latido de un estado de gracia, de una sabidur\u00eda vital en la que el ser alcance el contacto pleno con lo real.<\/p>\n<p>Su empe\u00f1o en esta pesquisa, obsesiva y reiterada, tras m\u00e1s de medio siglo desde sus primeros libros hasta el presente, pareciera dejar como evidencias las huellas de un recorrido po\u00e9tico que en su conjunto tambi\u00e9n podr\u00edamos leer como una suerte de <i>bildungspoesie<\/i>, al modo de las llamadas novelas de aprendizaje o formaci\u00f3n (<i>bildungsroman<\/i>), en la que un sujeto po\u00e9tico entabla consigo, en sucesivas etapas de su obra, peri\u00f3dicas revisiones que lo llevan a variadas formas de autoimpugnaci\u00f3n y despojamiento, hasta aplacar la soberbia de un yo primordial y los poderes encantatorios de la palabra propiciadora de embelesamientos y enga\u00f1os que distraen la atenci\u00f3n de lo que, en definitiva, tal sujeto po\u00e9tico desea, y que dicho en algunos versos que transitan su obra, ser\u00eda: incendiar \u201clos testimonios falaces\u201d y adoptar \u201cla forma directa\u201d (\u201cReconocimiento\u201d, <i>Falsas maniobras<\/i>, 1966), cultivar \u201cuna voz\/sin tretas\u201d (\u201cAl que apenas\u201d, <i>Amante<\/i>, 1983), no querer \u201cestilo\/sino honradez\u201d (\u201cNunca he sabido de palabras\/ tanto como quise\u201d, <i>Gestiones<\/i>, 1992), y cultivar un modo de decir \u201csin los aderezos que usa la ret\u00f3rica\u201d (\u201cMatrimonio\u201d , <i>Gestiones<\/i>).<\/p>\n<p>Tales predicamentos sorprender\u00edan al lector que inadvertidamente explorara esta obra siguiendo un orden cronol\u00f3gico, desde los versos iniciales de su primer libro publicado, <i>Los cuadernos del destierro <\/i>(1960), en el que un yo desborbado y m\u00faltiple, enmascarado de diversos modos, fabula sobre (y desde) un espacio maldito, habitado por estigmas y atavismos ancestrales:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Yo pertenec\u00eda a un pueblo de grandes comedores de serpientes, sensuales, vehementes, silenciosos y aptos para enloquecer de amor.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Pero mi raza era de distinto linaje. Escrito est\u00e1 y lo saben \u2014o lo suponen\u2014 quienes se ocupan en leer signos no expresamente manifestados que su austeridad ten\u00eda car\u00e1cter proverbial. Era dable advertirla, hurgando un poco la historia de los derrumbes humanos, en los portones de sus casas, en sus trajes, en sus vocablos. De ella me viene el gusto por las alcobas sombr\u00edas, las puertas a medio cerrar, los muebles primorosamente labrados, los s\u00f3tanos guarnecidos, las cuevas fatigantes, los naipes donde el rostro de un rey como en exilio se fastidia.<\/p>\n<p>No obstante, pronto el lector habr\u00eda de encontrar lo que podr\u00edamos llamar las trazas de la \u201ctransformaci\u00f3n\u201d de la conciencia de ese sujeto po\u00e9tico que recorre toda la obra de Cadenas, y que se hace patente con plenitud a partir de los libros <i>Memorial <\/i>e <i>Intemperie<\/i>, ambos de 1977. Ya antes, desde el primer poema de su siguiente libro, <i>Falsas maniobras <\/i> (1966), constatar\u00eda el inicio de la despedida de aquel hablante po\u00e9tico, que investido con las galas de personaje, se ha declarado v\u00edctima del extrav\u00edo:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Hace alg\u00fan tiempo sol\u00eda dividirme en innumerables personas. Fui sucesivamente, y sin que una cosa estorbara la otra, santo, viajero, equilibrista.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Para complacer a los otros y a m\u00ed, he conservado una imagen doble. He estado aqu\u00ed y en otros lugares. He criado espectros enfermizos.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Cada vez que ten\u00eda un momento de reposo, me asaltaban las im\u00e1genes de mis transformaciones, llev\u00e1ndome al aislamiento. La multiplicidad se lanzaba contra m\u00ed. Yo la conjuraba.<\/p>\n<p>Hasta encontrar quiz\u00e1s las primeras evidencias de esa nueva b\u00fasqueda que perfilar\u00e1 el resto de su obra, aqu\u00e9lla que aspira otra forma de conciliaci\u00f3n con la realidad, la palabra y la vida, en los versos finales de ese mismo poema, en los que se nos dice: \u201cTal vez el secreto de lo apacible est\u00e9 all\u00ed, entre l\u00edneas, como un resplandor innominado, y mi soberbia injustificada ceda el paso a una gran paz, una alegr\u00eda sobria, una rectitud inmediata.\/Hasta entonces.\u201d<\/p>\n<p>Lo cual, por otra parte, no deja de resultar enga\u00f1oso, pues si en efecto, en su conjunto, la obra po\u00e9tica de Cadenas se nos ofrece a primera vista como una tentativa a ratos d\u00edscola, frecuentada por rupturas, donde en el tiempo se han acumulado y superpuesto una diversidad de modulaciones, registros y formas po\u00e9ticas (vers\u00edculos, poemas en prosa, aforismos, epigramas, apuntes, notas, versos breves, etc) toda ella se funda y se edifica sobre los mismos pilares, los pocos asuntos que en lo tem\u00e1tico la ci\u00f1en: el yo como obst\u00e1culo o impedimento para lograr un estado de compenetraci\u00f3n con la realidad; la otredad en sus m\u00faltiples derivaciones (los continuos y amenazantes desdoblamientos y enmascaramientos del yo, pero tambi\u00e9n la posibilidad de comuni\u00f3n y complementariedad espiritual con la amada, cuerpo y alma afines al deseo m\u00edstico); la indagaci\u00f3n en la experiencia de lo real, en el misterio esencial, no como ideaci\u00f3n sino como imperativo de la dimensi\u00f3n sensible del ser; el lenguaje como paradoja: artificio que nos aleja de esa experiencia pero en cuyo fondo permanece latente, de modo inmanente, la posibilidad de v\u00ednculo con ella; la atenci\u00f3n, la detenci\u00f3n en el instante, en el suceder, la celebraci\u00f3n de aquello que se revela tras la aceptaci\u00f3n de un estado de ignorancia fundamental; o el exilio y el desarraigo como condiciones inherentes al desasosiego de existir, y la nostalgia por un estado primigenio de unidad elemental, trasmutada en ocasiones en una geograf\u00eda aislada en la que la naturaleza sensual y enigm\u00e1tica sirve como correlato de tal situaci\u00f3n an\u00edmica.<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n, tras ese sujeto po\u00e9tico cada vez m\u00e1s alejado del dominio de los artificios verbales nos encontramos con el poeta, Rafael Cadenas, cada d\u00eda m\u00e1s desapercibido de las implicaciones \u201cnaturales\u201d, propias del campo literario en el que se inscribe su obra. Este hecho asombra, adem\u00e1s, si consideramos el importante impacto que tuvo en su momento, en el campo po\u00e9tico venezolano, la aparici\u00f3n de <i>Cuadernos del destierro<\/i>, cuyo \u201cintroito\u201d, al cual nos hemos referido anteriormente (\u201cYo pertenec\u00eda a un pueblo de grandes comedores de serpientes\u201d), \u201ctodo venezolano culto conoce de memoria\u201d, tal como ha afirmado y compartimos con Ana Nu\u00f1o; pues en lugar de continuar la senda que sus lectores hubieran esperado \u2014y de antemano celebrado\u2014 y que a Cadenas seguramente le hubiera significado un inmediato incremento del \u201ccapital simb\u00f3lico\u201d que ya hab\u00eda comenzado a cosechar, muy por el contrario, como resultado de una acendrada conciencia cr\u00edtica, prefiri\u00f3 optar por una dicci\u00f3n regida por la\u00a0 la \u201climpidez de la percepci\u00f3n\u201d, tal como lo ha se\u00f1alado Guillermo Sucre y la revelaci\u00f3n de la inmediatez. Desde tal perspectiva resulta m\u00e1s admirable a\u00fan la elecci\u00f3n de un camino que, en una primera impresi\u00f3n, supuso, una ruptura \u201cradical\u201d, pero que con el tiempo nos ha dejado como legado los frutos del ejercicio irrenunciable de una muy particular fidelidad a la honradez intelectual. \u201cAhora \u2014como ha se\u00f1alado Jos\u00e9 Balza\u2014 podemos comprender mejor la extra\u00f1a unidad de esta poes\u00eda: desde la intuici\u00f3n puberal hasta la luz adulta, desde la ceguera hasta el instinto y la inteligencia flexible\u201d.<\/p>\n<p>Esa misma honradez intelectual, cuya \u201cflexibilidad\u201d es ciertamente uno de sus atributos sustantivos, ha posibilitado el ejercicio pleno de una autocr\u00edtica vigilante, capaz de impugnar o marcar distancias con respecto a los aparentes logros de su propia obra. Ello ha sucedido, por ejemplo, con un texto tan emblem\u00e1tico y celebrado como el poema \u201cDerrota\u201d, que desde el momento de su publicaci\u00f3n en 1963, se convirti\u00f3 en una especie de estandarte de las frustraciones de toda una generaci\u00f3n de j\u00f3venes que en la Venezuela de comienzos de la d\u00e9cada de los 60 vio en la lucha armada una posibilidad cierta de alcanzar la concreci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s justa y soberana. Poema en el que entre otras cosas se afirmaba lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Yo que no he tenido nunca un oficio<br \/>\nque ante todo competidor me he sentido d\u00e9bil<br \/>\nque perd\u00ed los mejores t\u00edtulos para la vida<br \/>\n[\u2026]<br \/>\nque todo el d\u00eda tapo mi rebeli\u00f3n<br \/>\nque no me he ido a las guerrillas<br \/>\nque no he hecho nada por mi pueblo<br \/>\nque no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas<br \/>\ny por otras cuya enumeraci\u00f3n ser\u00eda interminable<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, el mismo Cadenas se siente muy ajeno a ese poema y a las presunciones implicadas en \u00e9l, del mismo modo que podr\u00eda sentirse distante de muchos de los postulados que pudieron cautivarlo en lo pol\u00edtico y lo po\u00e9tico en sus a\u00f1os de juventud. Consecuente con una actitud atenta a los riesgos de hacer de la palabra impostaci\u00f3n y sumisi\u00f3n a toda forma de encantamiento \u2014entre las cuales est\u00e1 tambi\u00e9n el poder\u2014 la vida le ha ense\u00f1ado a redoblar previsiones contra los dogmas e ideolog\u00edas, que soberbiamente intentan imponerse como soluciones, erigidas siempre sobre la convicci\u00f3n de ser poseedoras de la verdad.<\/p>\n<p>As\u00ed mismo, tras haber conformado una obra po\u00e9tica, sin dudas ya consolidada, podemos apreciarlo hoy lejos de modas, de afanes experimentales, de pretensiones innovadoras que le permitan exhibir nuevos carteles en la cofrad\u00eda de los <i>ismos<\/i> literarios, pues su tentativa habita un campo que se desentiende de tales pugnas. Sin vocaci\u00f3n de escandalizar, duda de su condici\u00f3n de poeta, seg\u00fan dice \u201cpersonas algo distra\u00eddas\u201d lo \u201ctienen por escritor\u201d. Por eso afirma tambi\u00e9n:<\/p>\n<p>Cuando veo la mayor parte de la poes\u00eda que se publica en el mundo siento que estoy lejos de ella. No puedo escribir as\u00ed, es una sensaci\u00f3n. Al lado de eso me veo desma\u00f1ado. Pienso con admiraci\u00f3n en los poetas a quienes, apenas se ponen a escribir, se les llenan las manos de brillos. [\u2026] Me sostengo en mi flaqueza. Hablo desde mis deficiencias. Soy simplemente un hombre que no respira bien, y la poes\u00eda apenas alivia.<\/p>\n<p>Afirmaci\u00f3n que condice con muchos de sus textos, como cuando afirma en los versos de un brev\u00edsimo poema de <i>Memorial<\/i>: \u201cEstas l\u00edneas\/no son poemas\/respiraderos\u2026\u201d. Su b\u00fasqueda se inscribe, por tanto, en otros \u00e1mbitos sin querer ser tampoco ni antipoes\u00eda ni contrapoes\u00eda. Distante tambi\u00e9n de las invocaciones nacionalistas y desde una perspectiva que supera las estrecheces de lo regional, m\u00e1s que interesarse en su rol como poeta, su pesquisa, en tanto custodio de la lengua, quiz\u00e1s consista en lograr conciliar la palabra y el silencio, no con fines est\u00e9ticos sino sobre todo como emprendimiento ontol\u00f3gico. Ajeno tambi\u00e9n a toda disposici\u00f3n \u00f3rfica, m\u00e1s que canto, m\u00fasica y embelesamiento, busca en la palabra resonancias de su gravedad original. Su tarea, digamos su oficio, es hurgar en el lenguaje aquellas se\u00f1ales que nos siguen hablando desde el silencio, que nos recuerdan la plenitud de ese primer contacto con el mundo, cuando la faena de la palabra era (des)cubrir, quitar velos: hacer vivencia, experimentar con (y desde) el verbo el misterio esencial de la existencia.<\/p>\n<p>En este combate y esta paradoja se esconde el impulso religioso que, desentendido de ortodoxias e instituciones, se hace manifiesto en una inocultable devoci\u00f3n verbal que lo obliga por un lado a decir, en una emblem\u00e1tica \u201cArs po\u00e9tica\u201d, poema final del libro <i>Intemperie<\/i>: \u201cQue cada palabra lleve lo que dice.\/Que sea como el temblor que la sostiene.\/Que se mantenga como un latido\u201d, y por otro a afirmar en uno de los muchos aforismos que resuenan en las p\u00e1ginas de <i>Memorial<\/i>: \u201cLa palabra no es el sitio del resplandor, pero insistimos, insistimos,\/nadie sabe por qu\u00e9\u201d. Esa inevitabilidad y esa insistencia son consecuencia de una urgencia por interpelar el asombro, por inquirir a la vida acerca de su sentido. Con ese prop\u00f3sito su pensamiento ha encontrado cauce tanto en su expresi\u00f3n po\u00e9tica como en su labor ensay\u00edstica. Y aunque en realidad poes\u00eda y pensamiento son t\u00e9rminos indisociables en su obra, resulta limitante e insuficiente leer aqu\u00e9lla desde la \u00f3ptica exclusiva de \u00e9ste. As\u00ed, podr\u00eda decirse, sirvi\u00e9ndonos de una comparaci\u00f3n: si en el caso de la poes\u00eda de san Juan de la Cruz, el mismo poeta intent\u00f3 explicarle al lector el alcance y sentido de sus textos (por fortuna sin fortuna); Cadenas, por el contrario, lidia con las palabras consciente de la imposibilidad de someterlas a cortapisas que las confinen a ser meros canales de transmisi\u00f3n de las ideas conglomeradas alrededor del poema, al momento de su escritura. A pesar de sus empe\u00f1os para que las palabras \u201clleven lo que dicen\u201d, sabe, en realidad, que es in\u00fatil pretender domesticar su impulso; sabe que \u201cdicen\u201d, precisamente, porque viven en constante pugna por salvaguardar los grados de libertad que les confiere el poema. En uno de ellos, titulado \u201cLas paces\u201d, perteneciente a su libro de poemas <i>Sobre abierto <\/i>(2012), nos muestra a un hablante po\u00e9tico consciente de tal conflicto. All\u00ed dice: \u201cLleguemos a un acuerdo, poema.\/ Ya no te forzar\u00e9 a decir lo que no quieres\/ ni t\u00fa te resistir\u00e1s tanto a lo que deseo.\/ Hemos forcejeado mucho\u201d.<\/p>\n<p>Este texto, por otra parte, sirve de testimonio de la ardua vigilancia autorreflexiva que ha tensado el \u201chilo del discurso\u201d tejido por el hablante de esta obra po\u00e9tica, quien a lo largo del tiempo ha elegido desplazarse desde el verbo desbordado y la imaginaci\u00f3n alucinatoria presente, como hemos apuntado, en <i>Cuadernos del destierro<\/i>, hasta el ascetismo verbal, dominante y persistente, que encontramos a partir de <i>Intemperie <\/i>y <i>Memorial<\/i>, y que mediante diversas modulaciones de mantiene vigente hasta su libro de poemas m\u00e1s reciente, <i>Sobre abierto<\/i>.<\/p>\n<p>Tal vez, la se\u00f1alada divergencia entre el historial de registros po\u00e9ticos que se suceden en parte de esta obra y la unidad del pensamiento que la sustenta encuentre en una figura como la del poeta brit\u00e1nico John Keats la simbolizaci\u00f3n de esa aparente y ocasional dualidad entre el decir y el pensar. En su libro ensay\u00edstico <i>Realidad y literatura<\/i>, publicado en 1979,<i> <\/i>Cadenas acude a una c\u00e9lebre carta escrita por el poeta ingl\u00e9s a Richard Woodhouse para plantear la oposici\u00f3n entre el \u201ccamale\u00f3n poeta\u201d , aqu\u00e9l que choca al \u201cfil\u00f3sofo virtuoso\u201d y que \u201ccarece de identidad desde el momento en que se ve continuamente en la necesidad de ocupar el cuerpo de otro\u201d, y la otra especie distinta de poetas, la \u201cegotista sublime\u201d representada por Wordsworth. Cadenas privilegia la opci\u00f3n de Keats, por cuanto ella supone la aceptaci\u00f3n, por parte del poeta, de la anulaci\u00f3n del ego, a fin de hacerse en y con los otros. Cualidad que lleva a Keats a admitir que: \u201cninguna palabra que yo pronuncie puede ser considerada como una opini\u00f3n proveniente de mi identidad; \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda serlo si carezco de naturaleza?\u201d. Tal deseo de anulaci\u00f3n del \u201cyo\u201d implica no s\u00f3lo el ansia de la \u201cnada\u201d (\u201cS\u00e9\/que si no llego a ser nadie\/habr\u00e9 perdido mi vida\u201d, nos dice Cadenas en un texto de <i>Memorial<\/i>) sino tambi\u00e9n el peligro de la adecuaci\u00f3n mim\u00e9tica al imperio de lo otro, donde cabe tambi\u00e9n la dicci\u00f3n po\u00e9tica. Y en efecto, en un recorrido por los libros y poemas sueltos que conforman la primera parte de su obra (<i>Cuadernos del destierro<\/i>, 1960; \u201cDerrota\u201d, 1963; y <i>Falsas maniobras, <\/i>1966) encontramos un lenguaje y un universo simb\u00f3lico que aunque sin duda est\u00e1n regidos por el peso de la impronta de lo que podr\u00edamos llamar \u201cla gravedad verbal\u201d de toda la poes\u00eda de Cadenas, registran tambi\u00e9n el claro influjo de voces como las de Rimbaud, Ramos Sucre, Pessoa o Michaux, lecturas que en su momento le fueron cercanas. Sin embargo sus filiaciones mayores las encuentra \u2014seg\u00fan lo ha expresado\u2014 m\u00e1s que en la poes\u00eda en las posturas vitales y en la visi\u00f3n de mundo de poetas y escritores como Rilke, Whitman, D.H. Lawrence o Aldous Huxley, artistas en los que percibe una b\u00fasqueda \u2014a trav\u00e9s de la literatura\u2014 \u201cque trasciende la literatura\u201d y que de alg\u00fan modo \u00e9l emparenta con lo que ha sido su propio postulado: \u201cla labor de aprender a ser nadie\u201d (\u201cPara ti el aprendizaje\u2026\u201d, <i>Memorial<\/i>).<\/p>\n<p>Ese reclamo permanente de anteponer la vida a lo literario es el que se\u00f1alar\u00e1, en buena medida, el curso de su obra po\u00e9tica: viaje del desborde verbal al ascetismo; de la catarsis y el embrujo de la palabra, al ansiado silencio y el despojamiento. Trayecto entre el estallido y la calma que nos recuerda lo que la f\u00edsica hoy nos predica, y que desde muy antes ha permanecido en el saber religioso de las culturas ancestrales: antes de todo estuvo el misterio de la nada. El mismo Cadenas, en el libro sobre san Juan de la Cruz, referido al inicio de estas p\u00e1ginas, nos lo advierte al se\u00f1alar los arrebatos que el cientificismo le ha hecho al ser humano y que la ciencia le \u201cha devuelto con creces\u201d, al reivindicar ese estado de ignorancia fundamental que surge de constatar que \u201cmientras m\u00e1s se sabe, mayor es la perplejidad\u201d. Quiz\u00e1s una an\u00e1loga postura es la que ha determinado su visi\u00f3n de la vida respecto de la literatura, interes\u00e1ndose en esta \u00faltima, s\u00f3lo en tanto compromiso con la b\u00fasqueda de iluminaciones, de revelaciones que nos ayuden a habitar el misterio de existir.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Arturo Guti\u00e9rrez Plaza<br \/>\nUniversidad Sim\u00f3n Bol\u00edvar<\/p>\n<h6>Adolfo Casta\u00f1\u00f3n, Rafael Cadenas y Milena Gonz\u00e1lez, durante la cena de honor que ofreci\u00f3 el FCE, en 2009, en FIL Guadalajara. Foto:\u00a0Claudia Posadas. P\u00falsar Comunicaci\u00f3n Cultural.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cI am captivated by the language of the mystics, especially of course the Spanish mystics. They have the gift of coining indelible expressions to communicate to us a kind of knowing which, in the final instance, is rather a not knowing.\u201d With this phrase, drawn from <i>Notes on Saint John of the Cross and Mysticism <\/i>(1998), Rafael Cadenas reveals an essential aspect of the pursuit he has undertaken throughout his poetic work: to attain an ever more serene and composed language, beneath which we can feel the heartbeat of a state of grace, of a vital wisdom in which the inner being enters into full contact with the real.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2814,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4456,3],"genre":[2019],"pretext":[2033,2032],"section":[2345],"translator":[2458],"lal_author":[3218],"class_list":["post-2817","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-9","tag-venezuela","genre-essay-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-poetry-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-arturo-gutierrez-plaza-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2817","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2817"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2817\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32635,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2817\/revisions\/32635"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2814"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2817"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2817"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2817"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2817"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2817"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2817"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2817"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2817"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}