{"id":2757,"date":"2019-02-13T01:43:54","date_gmt":"2019-02-13T07:43:54","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/02\/fever-dream-and-elegy-present-gisela-heffes\/"},"modified":"2024-04-22T05:24:14","modified_gmt":"2024-04-22T11:24:14","slug":"fever-dream-and-elegy-present-gisela-heffes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/02\/fever-dream-and-elegy-present-gisela-heffes\/","title":{"rendered":"&#8220;Distancia de rescate y la eleg\u00eda del presente&#8221; de Gisela Heffes"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 72.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>li.li7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #0079cd}<br \/>span.s1 {color: #000000}<br \/>span.s2 {text-decoration: underline line-through ; color: #000000}<br \/>span.s3 {text-decoration: underline line-through}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/>ul.ul1 {list-style-type: disc}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>Desde que empec\u00e9 a trabajar sobre est\u00e9ticas que retratan la crisis ecol\u00f3gica, he notado que se ha instalado en el imaginario global un discurso escatol\u00f3gico. Me refiero a narrativas que comprenden desde lo medi\u00e1tico a lo literario, lo cinematogr\u00e1fico o lo art\u00edstico. En cierto modo, ha habido un desplazamiento de la idea de crisis a la idea de fin: fin de las especies, deforestaci\u00f3n, incendios hiperb\u00f3licos que exceden algunas de las fantas\u00edas m\u00e1s desorbitadas de la ficci\u00f3n y el cine, glaciares que se desvanecen, un planeta que se reduce mientras que se puebla de desechos y basura. Desde r\u00edos contaminados, hasta oc\u00e9anos cuyos corales se han emblanquecido, calles y ciudades bajo el agua, brutales huracanes que inundan y arrasan autos, postes, edificios, personas. Se trata de un repositorio de im\u00e1genes sin referentes que subiremos a los archivos de la memoria para recordar c\u00f3mo fue el mundo previo a toda intervenci\u00f3n antropog\u00e9nica. Apocalipsis, del griego <i>apok\u00e1lypsis<\/i>, significa revelaci\u00f3n. Pero as\u00ed tambi\u00e9n lo ef\u00edmero. Lo que ya no est\u00e1. El ayer, podr\u00eda ser. O el antes.<\/p>\n<p>La violencia lenta de la degradaci\u00f3n ambiental, como la defini\u00f3 Rob Nixon en <i>Slow<\/i> <i>Violence and the Environmentalism of the Poor<\/i> (2011) es invisible, casi intangible, aunque capaz de permear poco a poco la materialidad de los organismos vivientes. El fot\u00f3grafo Pablo Ernesto Piovano ha retratado las deformaciones producidas por los herbicidas y pesticidas en la producci\u00f3n de la soja transg\u00e9nica en el espacio rural argentino. Los sujetos retratados por Piovano padecen de enfermedades dis\u00edmiles como la ictiosis, enfermedad que causa sequedad en la piel y que, en el caso de Lucas Techeira \u2014un ni\u00f1o que en uno de sus retratos tiene 3 a\u00f1os\u2014, es causada porque su madre estuvo en contacto con el glifosato durante su embarazo.<\/p>\n<p><i>Distancia de rescate<\/i> (2014; uso la edici\u00f3n de Random House del 2015) de Samanta Schweblin hace eco de esta problem\u00e1tica, aunque es mucho m\u00e1s que eso. <i>Distancia<\/i> es una novela sobre mutaciones y monstruosidades, sobre un imaginario en el que una discursividad acerca del fin \u2014la muerte prematura, la muerte generalizada, la mutaci\u00f3n de chicos en seres deformes, casi fantasmag\u00f3ricos\u2014 como as\u00ed tambi\u00e9n la agon\u00eda en ciernes sobre ese mismo fin, se traduce en la materialidad de la palabra. A su vez, <i>Distancia<\/i> aborda la maternidad, la exasperaci\u00f3n de perder a un hijo o una hija, sea metaf\u00f3rica o literalmente y la desesperaci\u00f3n, asimismo, de ver a un hijo transformado en una monstruosidad, un sujeto irreconocible que menoscaba las bases que la crianza maternal y\/o paternal erige a diario como monumento a su propia raz\u00f3n de ser. Seg\u00fan la autora en una reciente entrevista respecto al pr\u00f3ximo rodaje de su novela, <i>Distancia<\/i> es, adem\u00e1s, una historia sobre la aberraci\u00f3n de lo perfecto. Es decir, una indagaci\u00f3n sobre el costo de lo bello y los efectos colaterales que esta b\u00fasqueda entra\u00f1a.<\/p>\n<p><i>Distancia<\/i> narra la historia de Amanda y su hija Nina, quienes vienen de la ciudad (Buenos Aires) a pasar el verano en el campo, y la de Carla y su hijo David, quienes residen en el espacio rural, donde David ha sido envenenado antes del presente de la narraci\u00f3n, y cuya historia a trav\u00e9s de Carla dispara la acci\u00f3n. No s\u00f3lo David se ha contaminado por su contacto con el agua de un arroyo en el que, se presume, se desechan herbicidas y pesticidas, sino que los envenenamientos ocurren con frecuencia, apropi\u00e1ndose en el texto del cuerpo de Amanda y del de su hija. El di\u00e1logo con David, que abre el relato en la primera p\u00e1gina, describe los efectos del veneno como \u201cgusanos\u201d, esto es, una sustancia invisible que experimentan los residentes del pueblo: \u201c<i>gusanos, en todas partes<\/i>\u201d. El di\u00e1logo, que intenta recuperar a trav\u00e9s de la memoria de Carla \u201c<i>el punto exacto en el que nacen los gusanos<\/i>\u201d precisa ahondar, escarbar en los \u201cdetalles\u201d porque es all\u00ed, justamente, donde anida el nudo de la historia. Mientras Amanda rememora, el texto inserta al di\u00e1logo fragmentos del pasado que intercalan, a su vez, otro di\u00e1logo, esta vez entre Carla y Amanda. As\u00ed, el lector se entera que cuando Carla refiere a David, su hijo, utiliza la forma del pasado: \u201cCuando David naci\u00f3 era un sol\u201d, un chico que \u201c[s]onre\u00eda todo el d\u00eda\u201d y a quien lo que \u201cm\u00e1s le gustaba era estar afuera\u201d. Pero justamente el \u201cafuera\u201d, el espacio \u201cnatural\u201d en <i>Distancia<\/i>, consiste en una espacialidad amenazante, un territorio transformado por la implementaci\u00f3n tecnol\u00f3gica cuyo fin ultimo consiste en maximizar la producci\u00f3n agr\u00edcola \u2014especialmente, aunque no de manera exclusiva, de la soja. El espacio natural, de este modo, deviene un espacio manufacturado para la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. No s\u00f3lo la misma idea de \u201cnaturaleza pr\u00edstina\u201d, \u201cvirgen\u201d e \u201cintocada\u201d se ha ido disipando con los avances del progreso y el desarrollo econ\u00f3mico, sino que el espacio natural no modificado por la acci\u00f3n antr\u00f3pica ha, pr\u00e1cticamente, desaparecido. Como se\u00f1ala el soci\u00f3logo ingl\u00e9s Anthony Giddens en <i>Conversations with Anthony Giddens. Making Sense of Modernity<\/i> (1988), es el fin de la naturaleza, en la medida en que ya no quedan lugares, vestigios, que no hayan sido intervenidos, pero es tambi\u00e9n el corolario de los cambios tecnol\u00f3gicos que se han intensificado de forma definitiva. El mundo \u201cnatural\u201d, por lo tanto, fue sustituido por un mundo \u201cpost-natural\u201d, como dice Bill McKibben en <i>The End of Nature<\/i> (2003).<\/p>\n<p>Es en este intensificado espacio post-natural donde David, cuando tiene alrededor de tres a\u00f1os de edad, se enferma. Sabemos por ese hilo conductor que es el relato agonizante de Amanda, que el marido de Carla, Omar, criaba caballos de carrera, y que un d\u00eda uno de ellos se escap\u00f3. Cuando Carla fue a buscarlo junto a David, este \u00faltimo, en un breve descuido, \u201cse hab\u00eda acuclillado en el riachuelo\u201d y ten\u00eda \u201clas zapatillas empapadas, hab\u00eda metido las manos en el agua y se chupaba los dedos\u201d. A su lado, descansaba un p\u00e1jaro muerto. Al d\u00eda siguiente, es el mismo caballo que se hab\u00eda escapado el que reaparece con \u201clos p\u00e1rpados tan hinchados que no se le ve\u00edan los ojos\u201d. M\u00e1s a\u00fan, ten\u00eda \u201clos labios, los agujeros de la nariz, toda la boca tan hinchada que parec\u00eda otro animal, una monstruosidad\u201d. La historia se desencadena con una prolepsis: Carla en p\u00e1nico, consciente del eventual \u201cdesastre\u201d ya que, lo \u201cque sea que hubiera tomado el caballo lo hab\u00eda tomado tambi\u00e9n mi David\u201d, se precipita en busca de alguien que \u201cle salvara la vida\u201d a cualquier costo. Este descuido maternal, \u201ca veces no alcanzan todos los ojos, Amanda\u201d, esa negligencia fatal es lo que dar\u00e1 nombre a la novela. De este modo, Amanda se pregunta a s\u00ed misma (o le pregunta a Carla o a David, dado que esa primera persona que dialoga con este \u00faltimo es la misma que rememora, siempre en busca de aquel punto exacto, los detalles):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Me pregunto si podr\u00eda ocurrirme lo mismo que a Carla. Yo siempre pienso en el peor de los casos. Ahora mismo estoy calculando cu\u00e1nto tardar\u00eda en salir corriendo del coche y llegar hasta Nina si ella corriera de pronto hasta la pileta y se tirara. Lo llamo \u201cdistancia de rescate\u201d. As\u00ed llamo a esa distancia variable que me separa de mi hija y me paso la mitad del d\u00eda calcul\u00e1ndola, aunque siempre arriesgo m\u00e1s de lo que deber\u00eda.<\/p>\n<p>La maternidad se inserta en un juego doble, donde la toxicidad es m\u00e1s bien ubicua. Para no perder a su hijo, Carla lo lleva a \u201clo de \u2018la mujer de la casa verde\u2019\u201d quien le sugiere \u201cintentar una migraci\u00f3n\u201d que lo salve, dado que la intoxicaci\u00f3n que sufre \u201cva a atacarle el coraz\u00f3n\u201d. Como soluci\u00f3n, le mudar\u00edan el \u201cesp\u00edritu\u201d de David \u201ca otro cuerpo\u201d ya que \u201cparte de la intoxicaci\u00f3n tambi\u00e9n se ir\u00eda con \u00e9l\u201d. Este es, en parte, el relato de Carla. Amanda, por su lado, reconstruye por medio del di\u00e1logo que hilvana la historia, su propia experiencia con su hija Nina en el pueblo, donde ya aparecen los signos de una extra\u00f1eza, un horror, que la ir\u00e1n marcando: la nena que renguea y parece \u201cun mono\u201d, el perro al que \u201cle falta una pata trasera\u201d o el pato que se desploma sobre la tierra, \u201ccompletamente muerto\u201d, como otros tres m\u00e1s que hab\u00edan descubierto, \u201ctirados en el piso\u201d. La distancia de rescate entre Amanda y Nina se rompe cuando \u00e9sta \u00faltima se empapa con el \u201croc\u00edo\u201d del pasto al sentarse a mirar unos hombres que descargan bidones cerca de una caballeriza. Tambi\u00e9n Amanda est\u00e1 mojada. Sentadas a la sombra de los \u00e1rboles, sobre sus troncos, en un espacio rural donde los \u201ccampos de sojas se abren a los lados\u201d, madre e hija gozan del \u201cverde\u201d que las rodea sin saber que ya sus cuerpos comienzan a experimentar el veneno del glifosato.<\/p>\n<p>El relato de Amanda es una voz, una toxicidad discursiva, que brota de un cuerpo que se encuentra recostado, tendido. Es un cuerpo inmovilizado y que no responde. Como el de los caballos, los patos, el perro, u otros animales de los alrededores, el cuerpo de Amanda se inserta en un campo rodeado de sembrados, en cuyo pueblo los chicos \u2014como ella misma, desde el inicio de la narraci\u00f3n\u2014 se concentran en una salita de espera en un hospital precario, sin m\u00e9dicos, para recibir atenci\u00f3n en un momento en que ya \u201c[n]o pueden escribir\u201d porque \u201cno controlan bien sus brazos [\u2026] su propia cabeza, o tienen la piel tan fina que, si aprietan demasiado los l\u00e1pices, terminan sangr\u00e1ndoles los dedos\u201d. Se trata de una historia de cronolog\u00edas alteradas, donde pesticidas como diazin\u00f3n y malati\u00f3n, y herbicidas como glifosato, se infiltran a trav\u00e9s de todos los canales vitales para la sobrevivencia humana (el aire a trav\u00e9s de las fumigaciones, el agua en los desag\u00fces de qu\u00edmicos en los arroyos, y el pasto que contiene y absorbe los roc\u00edos diarios), se introducen en los cuerpos (humanos y no humanos por igual), alterando las fisonom\u00edas f\u00edsicas, el paisaje, y el entorno construido, desnaturaliz\u00e1ndolos. All\u00ed, los \u201cchicos son extra\u00f1os\u201d, muy pocos nacen sanos, y la mayor\u00eda tiene deformaciones: \u201cno tienen pesta\u00f1as, ni cejas, la piel es colorada [\u2026] y escamosa tambi\u00e9n\u201d. Sus cuerpos, como el de David, devienen monstruosidades: una aberraci\u00f3n causada por la m\u00e1quina implacable e invisible de un biocapitalismo salvaje (al decir de Kelly Fritsch en \u201cToxic Pregnancies &#8211; Speculative Futures, Disabling Environments, and Neoliberal Biocapital\u201d) que empuja de manera indiscriminada humanos y no humanos hacia un abismo de mutaciones y cuerpos pose\u00eddos.<\/p>\n<p>Si la ciudad aparece representada como el espacio del \u201cruido\u201d, \u201cla mugre\u201d y el \u201ccongestionamiento de todas las cosas\u201d, es el mismo David quien no duda en calificar este \u00faltimo como un \u201c<i>lugar mejor<\/i>\u201d, en comparaci\u00f3n con el campo, el espacio rural y locus de la contaminaci\u00f3n. Es curioso, no obstante, que la relaci\u00f3n que entablan los personajes con este \u00faltimo funcione como uno en el que se reproduce la cultura de la modernidad. Esto es, en la novela, Amanda y Nina no se desplazan al entorno natural con el objeto de fomentar una suerte de biocentrismo, es decir, de fusionar sus estilos de vida con uno que promueva la preservaci\u00f3n de la naturaleza a partir de \u2013consciente o inconscientemente\u2013 nociones cada vez m\u00e1s apremiantes, como los derechos intr\u00ednsecos de la naturaleza y de todos sus organismos (animales, vegetales, minerales) a existir. Tampoco aparece el campo desde una perspectiva hol\u00edstica, esto es, como un ecosistema que preserve la diversidad de las especies a partir de una posici\u00f3n sustentable. Las mujeres que protagonizan la novela son mujeres blancas, de clase media, y que no se involucran con el espacio rural. Traen al campo la cultura urbana. Pero cuando el espacio rural se torna en peligro, ese <i>beatus ille<\/i> deviene entonces una pesadilla. Cuando David le pregunta a Amanda por qu\u00e9 crey\u00f3 que Carla \u201c<i>tampoco era del pueblo<\/i>\u201d, \u00e9sta le contesta: \u201cQuiz\u00e1 porque se la ve\u00eda tan sofisticada con sus blusas coloridas y su gran rodete en la cabeza, tan simp\u00e1tica, distinta y ajena a todo lo que la rodeaba\u201d.<\/p>\n<p>Hacia el final de <i>Distancia<\/i>, el marido de Amanda regresa a la ciudad, dejando a sus espaldas el campo, y sin mirar atr\u00e1s, queriendo quiz\u00e1 borrarlo de su memoria para siempre. Por eso, ya no \u201cve los campos de soja, los riachuelos entretejiendo las tierras secas, los kil\u00f3metros de campo abierto sin ganado\u201d. El espacio rural, la pampa argentina, abandona el mito ganadero y se instala dentro de otra mitolog\u00eda, la del boom de la producci\u00f3n sojera. El espacio natural, entonces, aparece degradado por la acci\u00f3n de los hombres. Es claro que son \u00e9stos quienes aqu\u00ed representan la mayor amenaza de los sistemas naturales.<\/p>\n<p><i>Distancia<\/i> registra, por otra parte, una serie de discapacidades que se traducen en la inmovilidad de Amanda, quien yace postrada, como as\u00ed tambi\u00e9n en la ceguera de los personajes contaminados (\u201ctodo est\u00e1 tan blanco\u201d), en las deformaciones (la \u201cnena de la cabeza gigante\u201d), o, incluso, en el \u201cdolor de cabeza\u201d, las \u201cn\u00e1useas\u201d, las \u201c\u00falceras de la piel\u201d, los \u201cv\u00f3mitos con sangre\u201d y los \u201cabortos espont\u00e1neos\u201d. La relaci\u00f3n materno-filial que aparece representada a trav\u00e9s de la estructura doble Amanda-Nina y Carla-David, se inserta en un espacio donde a su vez se redefinen la relaci\u00f3n entre el sujeto y su h\u00e1bitat. Aqu\u00ed, los cuerpos receptores de una naturaleza devenida mero \u201crecurso econ\u00f3mico\u201d consisten en met\u00e1foras horr\u00edficas de la continua explotaci\u00f3n \u2014agricultora, minera, petrolera, floricultora, nuclear, entre otras\u2014 de un mundo natural que tambi\u00e9n se ha ido reconfigurando. <i>Distancia<\/i>, adem\u00e1s de ser una novela cuya tensi\u00f3n \u2014no solo la materno-filial sino la que se entabla entre lector-relato\u2014 se dilata y se vuelve r\u00edgida conforme avanza la historia, es una ficci\u00f3n cuyos cuerpos exacerban las especulaciones apocal\u00edpticas que la era del Antropoceno nos advierte. Quiz\u00e1 la urgencia que nos empuja a leerla sea la misma que nos obliga a repensar la idea misma de futuro, a partir del hoy. Este presente en el que a\u00fan es posible vislumbrar la materialidad de la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Gisela Heffes<br \/>\nRice University<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Since I started working on the aesthetics that portray the ecological crisis, I have noticed a scatological discourse settling into the global imagination, in narratives that go from popular media to literature to film and art. In a sense, the idea of the crisis has been displaced by the idea of the end: the end of species, deforestation, hyperbolic fires that sometimes exceed the most far-fetched fantasies of fiction and film, vanishing glaciers, a planet that is reduced just as it is filled with refuse and trash.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2754,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2982,4456],"genre":[2019],"pretext":[2033,2032],"section":[2399],"translator":[2458],"lal_author":[3041],"class_list":["post-2757","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-argentina-es","tag-numero-9","genre-essay-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-featured-author-samanta-schweblin-es-2","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-gisela-heffes-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2757"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2757\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32607,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2757\/revisions\/32607"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2754"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2757"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2757"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2757"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2757"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2757"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}