{"id":2753,"date":"2019-02-13T01:26:00","date_gmt":"2019-02-13T07:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2019\/02\/order-things-pajaros-en-la-boca-lucia-de-leone\/"},"modified":"2024-04-22T05:28:03","modified_gmt":"2024-04-22T11:28:03","slug":"order-things-pajaros-en-la-boca-lucia-de-leone","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2019\/02\/order-things-pajaros-en-la-boca-lucia-de-leone\/","title":{"rendered":"&#8220;El orden de las cosas: P\u00e1jaros en la boca&#8221; de Luc\u00eda de Leone"},"content":{"rendered":"<div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.s1 {text-decoration: underline line-through}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times}<br \/><\/style>\n<p>Despu\u00e9s del celebrado\u00a0<i>El n\u00facleo del disturbio, <\/i>publicado en<i> <\/i>2001, Samanta Schweblin muestra una notoria insistencia por uno de los formatos m\u00e1s tradicionales y proteicos de la literatura: el libro de cuentos. Son cuentos a los que destina densas tramas y sit\u00faa en violentos universos referenciales que perforan lo real mediante un uso heterodoxo \u00a0del fant\u00e1stico y el terror,\u00a0e incluyen adem\u00e1s elementos de la ciencia ficci\u00f3n, lo extra\u00f1o e incluso lo maravilloso. Su segundo libro,\u00a0<i>P\u00e1jaros en la boca<\/i> (publicado en Buenos Aires en 2009 por Emec\u00e9, reeditado en 2012 por la misma editorial, y en 2018 por Penguin Random House), obtuvo el Premio Casa de las Am\u00e9ricas; y algunos de los cuentos que lo integran han sido incluidos en antolog\u00edas varias y traducidos a numerosas lenguas. De esta manera, Schweblin, que se ha definido preferentemente como cultora de las formas breves, se inscribe, con operaciones formales e ideol\u00f3gicas de ruptura, continuidades y desv\u00edos, en una larga tradici\u00f3n en la literatura argentina de cuentistas mujeres, desde Silvina Ocampo y Sara Gallardo a Ana Mar\u00eda Shua, Hebe Uhart, Liliana Heker, Gabriela Bejerman o Ang\u00e9lica Gorodischer, por dise\u00f1ar un periplo posible para los siglos XX y XXI. Incluso cuando se publica\u00a0su primera novela,<i> Distancia de rescate<\/i>\u00a0(Buenos Aires, Penguin Random House, 2014), la cual no tiene m\u00e1s de ciento veinticinco p\u00e1ginas, es generalmente referida como\u00a0<i>nouvelle<\/i>\u00a0y se sabe adem\u00e1s que en su origen fue un cuento que le sugirieron extender a la autora. <i>Distancia de rescate<\/i>\u00a0funcionar\u00eda as\u00ed como un trabajo de experimentaci\u00f3n literaria, que se detiene brevemente en la vuelta a casa que supuso el libro de cuentos\u00a0<i>Siete casas vac\u00edas<\/i>\u00a0(Madrid, P\u00e1ginas de Espuma, 2015), para desembocar con mayor contundencia en\u00a0<i>Kentukis<\/i>\u00a0(Buenos Aires, Penguin Random House, 2018),\u00a0su \u00faltima novela.<\/p>\n<p>Ahora bien, quiz\u00e1 un camino posible para abordar <i>P\u00e1jaros en la boca<\/i> ser\u00eda, en principio, trazar lazos de uni\u00f3n a prop\u00f3sito de denominadores comunes: los t\u00f3picos recurrentes (maternidades, agenciamientos vinculares, la enfermedad f\u00edsica y mental, gradaciones de la violencia y la crueldad, las intervenciones seudocient\u00edficas sobre las anatom\u00edas humanas, la puesta en crisis de lo humano y lo animal), las extra\u00f1as ambientaciones que, salvo contadas excepciones, no son ubicables en topograf\u00edas con referencias conocidas (desde rutas perdidas, pueblos costeros fantasmales y ciudades no identificables, hasta llanos, valles, jardines incrustados en casas urbanas, zonas de fronteras y biomas at\u00edpicos al territorio nacional argentino como las estepas), y los modos de narrar, que muchas veces ponen en cuestionamiento las temporalidades y los niveles de significaci\u00f3n del relato.<\/p>\n<p>Pero, sin dudas, estas conexiones posibles no son privativas de\u00a0<i>P\u00e1jaros en la boca<\/i>\u00a0y trascienden sus p\u00e1ginas. De este modo, su segundo libro de cuentos se posiciona como un n\u00facleo privilegiado desde el cual se puede filiar la po\u00e9tica de Schweblin en un movimiento de doble direcci\u00f3n: hacia atr\u00e1s recoge los \u00f3rdenes resquebrajados por los disturbios de su primer libro, los reescribe y los subraya afianzando un estilo y un cosmos literario reconocible, y hacia adelante, con\u00a0<i>Distancia de rescate<\/i> como ejemplo paradigm\u00e1tico, potencia y lleva al l\u00edmite todas esas vicisitudes, tanto en el plano argumental \u2014el deterioro de los v\u00ednculos m\u00e1s primarios como el que se establece entre madres e hijos y el impacto de saberes no cient\u00edficos sobre los cuerpos remiten a los cuentos previos\u2014 como a nivel narrativo \u2014la estructura de cajas chinas que encastra el presente del relato con la historia revisitada, como, por caso, en \u201cBajo la tierra\u201d, que va preparando el terreno para la radicalidad de\u00a0<i>Distancia de rescate<\/i>, cuyo hilo narrativo es interceptado por remembranzas y reflexiones provenientes del presente de la enunciaci\u00f3n, y su trama opera a dos voces al mismo tiempo que evoca y cruza temporalidades diferentes.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 modo armar sistema, entonces, aunque se trate de cuentos que no rompen del todo con la ortodoxia del \u201ccuento perfecto\u201d, ese que acu\u00f1aron las teorizaciones y ficciones de Edgar A. Poe,\u00a0\u00a0el dec\u00e1logo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga o la herencia cortazariana? All\u00ed aprendimos que no deb\u00eda haber elementos sueltos, que el principio llevar\u00eda de la mano al lector hasta el final, que la intensidad no pod\u00eda decaer. Son premisas posibles de rastrear en este volumen que se hacen complejas a partir de la otra propuesta que traen los mismos cuentos, donde ese acto de contar acostumbrado se desrealiza\u00a0y se apuesta por una nueva econom\u00eda narrativa.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las resoluciones \u2014eficaces, felices, efectistas, abiertas\u2014 que puedan darse a los des\u00f3rdenes que pueblan los cuentos de <i>P\u00e1jaros en la boca<\/i>,\u00a0aqu\u00ed interesa recalar en ese punto en que \u201clo importante\u201d, seg\u00fan la l\u00f3gica referencial interna de los relatos, act\u00faa (como en\u00a0<i>Distancia de rescate<\/i>) como principio de selecci\u00f3n y de configuraci\u00f3n de nuevos reg\u00edmenes de sentidos. As\u00ed aparece el que impone, por caso, el agobiado personaje de Enrique Duvel en la jugueter\u00eda de \u201cLa medida de las cosas\u201d, un cuento que despliega b\u00e1sicamente una teor\u00eda del orden. All\u00ed se hace primar la dimensi\u00f3n crom\u00e1tica frente a cualquier otro criterio de ordenamiento de las cosas (por art\u00edculo, por uso, por edad), de modo tal que el principio del desastre que pudiera desprenderse a expensas de la conmoci\u00f3n del orden acostumbrado se troca por \u201calgo maravilloso\u201d, algo parecido al extra\u00f1amiento desautomatizante: \u201clos colores, ordenados por su gama, destacaban los art\u00edculos que nunca antes hab\u00edan llamado la atenci\u00f3n\u201d.\u00a0De ah\u00ed en m\u00e1s crecen las ventas de art\u00edculos y Duvel pone en puntos suspensivos su angustia existencial. En la misma sinton\u00eda, la larga e intensa enfermedad de Walter en \u201cMi hermano Walter\u201d descoloca a tal punto las rutinas de sus allegados que dispone nuevas geometr\u00edas familiares, las cuales traen a cada uno de sus miembros la \u201cfelicidad inmensa\u201d de vivir\u00a0\u00a0juntos el\u00a0<i>sue\u00f1o rural<\/i>: al aire libre, alejados de la ciudad \u2014un emplazamiento habitual de estas ficciones\u2014, comiendo asados y colaborando todos, incluso el gobierno, cada uno en un rol determinado seg\u00fan una l\u00f3gica del reparto y del funcionamiento perfectos, para multiplicar ganancias con las empresas cerealeras. Son esas mismas empresas las que, junto con la sojizaci\u00f3n y los feedlots, cambiaron para siempre el archivo paisaj\u00edstico codificado de la pampa argentina y demandaron sistemas de explotaci\u00f3n agroganadera y de la tierra con efectos irreparables en materia ecol\u00f3gica, poblacional y humana. Advierto aqu\u00ed que aunque no se referencie de ese modo, esa podr\u00eda haber sido la causa de la detenci\u00f3n del tiempo y el fin de la humanidad que se narra en \u201cLa furia de las pestes\u201d. En el borde entre las pel\u00edculas con <i>happy ending<\/i>\u00a0y la parodia, hermanos, t\u00edos, amigos, cu\u00f1ados y hasta un m\u00e9dico rural montan en el cuento de Walter nuevas formas de vida en comunidades ampliadas de aparente concordia, amabilidad y\u00a0<i>saber vivir<\/i>\u00a0en bienestar.<\/p>\n<p>En una direcci\u00f3n parecida, la vinculaci\u00f3n h\u00e1ptica y afectiva con una superficie corporal que oscila entre lo humano, lo animal y lo no humano, como la del hombre sirena del cuento hom\u00f3nimo que se configura a partir de una resexualizaci\u00f3n y el cambio del foco pasional sobre la criatura legendaria, es aquello que se postula como disparador de la reorganizaci\u00f3n de un r\u00e9gimen familiar en el que reina la enfermedad y rige la norma del ideal burgu\u00e9s dom\u00e9stico para las mujeres. A la joven que se erotiza como nunca antes al leve tacto del cuerpo del hombre sirena del muelle la espera ya no el relato consolador acostumbrado sino la opci\u00f3n de volverse agente de sexualizaci\u00f3n. Las supuestas ineptitud e imposibilidad para desenvolverse correctamente alejada del imperio del\u00a0<i>deber ser<\/i>\u00a0femenino que imponen los varones de la familia en el mundo terrestre (\u201cel mundo me parece\u00a0un lugar terrible para alguien como yo\u201d) se convierten en pura potencia deseante, proclive a materializarse en el fondo del mar.<\/p>\n<p>Esos nuevos \u00f3rdenes son los que habitan tambi\u00e9n aquellos cuentos del volumen en que se entrecruzan espacios semirrurales o semiurbanos siempre dist\u00f3picos \u2014estepa infecunda (\u201cEn la estepa\u201d), jardines-r\u00e9plica de airepurismo (\u201cConservas\u201d), interiores llenos de jaulas (\u201cP\u00e1jaros en la boca\u201d), salas no acogedoras donde la celebraci\u00f3n de la Navidad se reemplaza por la imagen de una madre deprimida frente al televisor (\u201cPap\u00e1 Noel duerme en casa\u201d)\u2014\u00a0 con la fabricaci\u00f3n de relatos maternos que cuestionan modelos hegem\u00f3nicos, regulados tanto por una econom\u00eda de los afectos, cifrada en la abnegaci\u00f3n y la entrega absoluta, como por la confianza depositada sobre el n\u00facleo biol\u00f3gico de la f\u00f3rmula de lo humano: fecundaci\u00f3n, reproducci\u00f3n, alumbramiento.<\/p>\n<p>Schweblin construye ficciones maternas desplazadas, en las que son las propias madres las que se narran a s\u00ed mismas, en primera persona, para dar lugar a otros modos del encuentro, otras maneras de vinculaci\u00f3n corporal\u00a0y otras formas\u00a0de la circulaci\u00f3n de la afectividad entre madres e hijos.\u00a0Se trata de\u00a0maternidades postergadas como la de la mujer que, tras rebobinar su embarazo con saberes que obtiene por fuera del circuito cient\u00edfico y legal, conserva en un frasco est\u00e9ril un embri\u00f3n a la espera de hacerlo nacer cuando ella lo considere oportuno en \u201cConservas\u201d; o maternidades frustradas, en las que habr\u00eda una comuni\u00f3n entre espacio y ser viviente como la infertilidad de la estepa que redunda en la infertilidad de los humanos, o en la promesa de un hijo cazado en el campo que termina siendo menos lo que se espera de un beb\u00e9 adorable que un extra\u00f1o peligroso del que hay que fugarse\u00a0 a toda velocidad, como sucede \u201cEn la estepa\u201d; o maternidades que privilegian sus relaciones por fuera del matrimonio al imaginario que la cultura machista impone sobre el bienestar de los hijos\u00a0como en \u201cPapa Noel duerme en casa\u201d donde se dice: \u201cno pod\u00edamos contar con mam\u00e1 [\u2026]. Dej\u00f3 de haber leche y cereales a la ma\u00f1ana, ropa limpia para vestirse\u201d. Y, tambi\u00e9n, maternidades cuyos hijos se les vuelven tan indescifrables como revulsivos al punto de erradicarlos de sus circuitos cotidianos: una hija que si no se alimenta de p\u00e1jaros vivos se enferma al punto de rozar la muerte en \u201cP\u00e1jaros en la boca\u201d, y, para establecer un puente con los otros libros de la escritora, un hijo que se contamina con glifosato o ingiere lavandina porque se cort\u00f3 la distancia de rescate con su madre en <i>Distancia de rescate<\/i>\u00a0y en \u201cUn hombre sin suerte\u201d de\u00a0<i>El n\u00facleo del disturbio<\/i>, respectivamente.<\/p>\n<p>El cuento \u201cBajo tierra\u201d podr\u00eda, en primera instancia, leerse como excepci\u00f3n de esas relaciones familiares en la medida en que se basa en la b\u00fasqueda desesperada de los hijos. Luego de una diversi\u00f3n infantil conjunta que consist\u00eda en cavar un pozo en una zona en que la tierra estaba \u201ccomo hinchada\u201d, en un lugar indeterminado del campo adentro, desaparecen todos los ni\u00f1os del lugar. Como en una versi\u00f3n anticipada de la serie\u00a0<i>Stranger Things<\/i>, las madres, ante la imposibilidad de dar con sus hijos, corren todos los muebles de las casas de un lado a otro, oyen ruidos, levantan alfombras, destrozan con las manos y a martillazos paredes y pisos, y empiezan a dejar alimentos, abrigos, juguetes en esa otra dimensi\u00f3n en la que estar\u00edan sus hijos. Ahora bien, esta es la historia que un minero (\u00a1tan luego!), que ha vivido m\u00e1s tiempo bajo tierra que en la superficie y cuyas u\u00f1as parecen de un \u201cser prehist\u00f3rico\u201d, le narra a su modo, y en sus tiempos, a un forastero en un parador fantasma de una ruta solitaria; es decir que se trata de una historia hundida en otra historia. La versi\u00f3n del minero es adem\u00e1s una historia que debe pagarse. Seg\u00fan el dinero para cervezas que el oyente deposite sobre el mostrador, la historia se iniciar\u00e1 y continuar\u00e1. . Cuanta m\u00e1s intensidad y m\u00e1s misterio logre el relato, m\u00e1s cervezas pagas se gana el narrador oral.\u00a0Nada de su relato (la versi\u00f3n de versiones, la borrachera, la eventualidad de ser un hombre de otra \u00e9poca, su oficio)\u00a0permite asegurar que no sea una extraordinaria deformaci\u00f3n de los hechos acaecidos. Por eso, \u201cBajo tierra\u201d funciona como cifra de esos nuevos relatos maternos en la medida en que se cambia la perspectiva narrativa, se introduce la incertidumbre y habilita el surgimiento de otras historias posibles.\u00a0\u00bfQui\u00e9n corrobora que no hayan sido los mismos padres quienes, \u201chinchados\u201d como la tierra, enterraron a sus hijos bajo tierra, en una <i>remake<\/i> de <i>Diario de la<\/i>\u00a0<i>guerra del cerdo<\/i>\u00a0de Adolfo Bioy Casares, o como la reciente pel\u00edcula norteamericana de terror\u00a0<i>Mom and Dad\u00a0<\/i>(2018), en la que los padres asesinan despiadadamente y en registro gore a sus propios hijos? No s\u00f3lo el clima fantasmal, de crueldad y de sospechas acerca de la existencia o no del n\u00facleo del disturbio que dispara la acci\u00f3n (\u201c\u00bfPero d\u00f3nde estaba exactamente el pozo?\u201d) colaboran con la instalaci\u00f3n de un sistema subterr\u00e1neo de significaciones \u2014el sentido del bajo tierra\u2014, sino que, como se dijo, se trata de un relato enmarcado que abre dos temporalidades para esta historia, que se contamina adem\u00e1s con la aparente atemporalidad de quien profiere el relato.<\/p>\n<p>De este modo, como toda la producci\u00f3n anterior y posterior de Schweblin, los textos de <i>P\u00e1jaros en la boca<\/i>\u00a0\u00a0pueden interpretarse, muchas veces al mismo tiempo, como novedosos relatos maternos y familiares, como nuevas f\u00e1bulas sobre el espacio rural\u00a0que dislocan sentidos nacionales y nacionalistas tradicionales y arraigados, como ficciones apocal\u00edpticas y sobre el despu\u00e9s del final, e incluso como acercamientos y desv\u00edos del <i>fantasy<\/i> y el terror, que desde un tiempo vienen ganando\u00a0lugar en la literatura argentina actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Luc\u00eda de Leone<br \/>\nUniversidad de Buenos Aires, CONICET y Universidad Nacional de las Artes<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Since her celebrated book <i>El n\u00facleo del disturbio<\/i>, published in 2001, Samanta Schweblin has displayed a clear insistence on one of the most traditional and protean formats in literature: the book of short stories. Her stories are marked by dense plots and are situated in violent, referential universes that perforate the real through a heterodox use of the modes of the fantastic and horror, and that also include elements of science fiction, the weird, and even fantasy.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2750,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2982,4456],"genre":[2019],"pretext":[2033,2032],"section":[2399],"translator":[2458],"lal_author":[3381],"class_list":["post-2753","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-argentina-es","tag-numero-9","genre-essay-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-featured-author-samanta-schweblin-es-2","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-lucia-de-leone-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2753","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2753"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2753\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32609,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2753\/revisions\/32609"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2750"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2753"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2753"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2753"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=2753"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=2753"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=2753"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=2753"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=2753"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}